Woody Harrelson siendo entrevistado

Woody Harrelson, el rey de la hierba en Hollywood

El mundo lo conoció detrás de la barra del bar más famoso de la historia de la televisión. Del bisoño e inocente camarero de ‘Cheers’ al resabiado, resignado y de vuelta de todo policía de ‘True Detective’. Woody Harrelson lleva treinta años de carrera en Hollywood haciendo siempre lo que le ha dado la gana, incluyendo el activismo cannábico.

“Todos somos drogadictos”, dijo una vez Woody Harrelson mientras hacía promoción de ‘Siete psicópatas’ (paradigma del tipo de cine que siempre le gustó hacer: personajes extremos, fuera de la ley y con un punto de psicopatía). Al actor que debutó con ‘Cheers’ en los años 80 no le hace mucha gracia eso de que le llamen activista: “He leído por ahí que soy un activista de la marihuana, y la verdad es que no lo entiendo, simplemente es algo que disfruto.” Y es que, al intérprete no parecen gustarle mucho los clichés y la corrección política y sí mucho la libertad del individuo:

Me gusta el rollo tranquilo de la hierba, tiene un efecto desinhibidor. Para mí es mejor droga que cualquier otra, y ya que todos somos drogadictos, no creo que sea un mala elección. La gente bebe. La gente se toma una pastilla antes de ir a una fiesta, pero yo no. La cocaína me da pánico”.

Nacido en Texas a principio de los años 60, Woody Harrelson es hijo de un sicario que fue condenado a perpetua por el asesinato de un juez en 1979. Antes, durante la infancia de Woody, se le diagnosticó hiperactividad y trastorno psicológico. Patologías y disfunciones que ha aplicado en muchos de sus papeles en un Hollywood donde es la cara más recurrente de la marihuana. ‘Natural Born Killers’, ‘El escándalo de Larry Flynt’, ‘Zombieland’ o ‘The Messenger’ son algunos de sus papeles más reconocidos, donde suele dar la imagen en la que parece encontrarse más cómodo. Personas fuera de la ley (o bordeándola), con alguna tara mental y un punto sociópatas. Es decir, a Harrelson se le ha dado siempre de miedo hacer del loco de manual en el cine. Del psicópata bufón y burlón.

Sus problemas con la ley casi siempre han tenido relación con su lucha por el cannabis y el cáñamo. En 1996 (el año de ‘Vaya par de idiotas’ y la mencionada ‘El escándalo de Larry Flynt’) fue arrestado por plantar cuatro semillas de cáñamo. Su intención era mostrar que la ley no sabía distinguir entre el cáñamo industrial y la marihuana. Obviamente ganó el caso. Posteriormente, en agosto del 2000, tuvo que comparecer de nuevo ante un juez por habérsele encontrado una plantación de marihuana en el jardín de su casa.

Cartel de la mítica cervecería Cheers de Boston

Cartel de la mítica cervecería Cheers

Esta pasión ha sabido transmitirla en algunas ocasiones a través del cine con los documentales ‘Grass’, ‘Go Further’ o la sátira ‘Cómo hacer dinero vendiendo drogas’. Y es que Woody arremete siempre que puede con la doble moral americana, criticando la hipocresía del gobierno y el doble rasero que mantiene entre la guerra bélica (valga la redundancia) y la guerra contra las drogas:

Lo que estamos viendo hoy en el mundo es que la guerra es muy lucrativa. Las industrias implicadas en la guerra, ya sea en los EE.UU. o en otros lugares, son las más importantes de todas. Si la guerra no existiera, habría menos conflictos, y esto también se aplica a la guerra contra las drogas. Cuando decimos que vivimos en un país libre, como les gusta repetir a los Estados Unidos, es necesario profundizar en el significado de la libertad. Para mí, ser libre significa poder hacer lo que quieras, siempre y cuando no perjudique a nadie y no vulneres la propiedad de otro. Esta definición, en mi opinión, debe tener un sentido absoluto. Si no hago daño a nadie y yo no infringen la propiedad de otro, debería tener la capacidad de hacer lo que quiera. Puede ser perjudicial para mí para golpearme la cabeza con un martillo, pero, no obstante, debe seguir siendo mi prerrogativa. De todos modos, no es como si el gobierno realmente se preocupase por ti. Él hace dinero en todo lo posible y una de esas formas es la guerra contra las drogas”.

En la actualidad, Woody Harrelson disfruta de un status en Hollywood inmejorable. Su participación en una franquicia de éxito como ‘Los juegos del hambre’ le ha repercutido algunos ceros en su cuenta corriente a cambio de un secundario que puede interpretar con el piloto automático puesto. Además, Woody tocó el cielo de la mano de su colega y paisano Matthew McConaughey con ‘True Detective’, una de las series más exitosas en crítica y público de los últimos años. Aunque McConaughey se robó la función y fue objeto de millones de odas, Harrelson se llevó su trozo de pastel, nominación a los Emmys incluida, gracias a una interpretación más visceral y salvaje que la de su compañero de reparto. Al final el premio no fue para ninguno de los dos (ganó Bryan Cranston por ‘Breaking Bad’), pero le acercó a generaciones más jóvenes, todo gracias al personaje más icónico de su carrera desde ‘Cheers’. Y qué casualidad que volviera a ser en la televisión.

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