Vino cannábico, confluencia de propiedades

La normalización del cannabis abre las puertas a múltiples oportunidades de negocio en los lugares en los que el consumo comienza a regularse. Son muchos los consumibles derivados de la marihuana los que comienzan a aparecer en escena contribuyendo a una mejor visibilización y dotando de una naturalidad a la hierba que, poco a poco, comienza a derribar el tabú social que gira entorno a ella.

En la búsqueda de alternativas de consumo que colaboran en esta normalización, encontramos diferentes productos (desde geles de baño o aceites, a café o infusiones con extractos de cannabis) que van en la línea de lo antes explicado, pero en concreto, en el que nos vamos a detener, es en los vinos cannábicos.

Lo primero que te habrá venido a la cabeza al pensar en vino y cannabis, será el pelotazo que deberías de pillar al juntar THC con alcohol, pero evidentemente, no van por ahí los tiros del producto que queremos reseñar, y se aleja por completo de la visión que nos proponen muchas de las empresas dedicadas a ello, ya que si poseen THC, lo hacen en forma de una mísera porción (no superior al 0,2%) y por lo general, no son psicoactivos, según como comentan casi todos los viticultores de esta clase. La principal virtud que tienen estos vinos es la fusión que hacen de las mejores propiedades que tienen tanto las uvas, como el CBD, porque estimado lector, ambos tienen propiedades casi únicas que, combinadas, son una bomba medicinal.

Y os preguntaréis, ¿cuáles son esas propiedades de las que hablas? Pues muchas, tantas como aplicaciones medicinales contra enfermedades crónicas tienen. Estos vinos son antiinflamatorios, vaso relajantes, inhiben el crecimiento de las células cancerígenas, reducen el nivel de azúcar en sangre así como las convulsiones, los vómitos y náuseas de algunas enfermedades crónicas, funcionan como analgésico y promueve el crecimiento bacterial, entre un sinfín de cualidades que ayudan a paliar muchos de los efectos de numerosas dolencias.

La tendencia a fusionar sendos productos, tanto vino como cannabis, es lógica, ya que tanto enófilos como cannáfilos están acostumbrados a analizar sus frutos fetiches desde planos mucho más elevados; cualquier cambio en sus maridajes, en sus curados, o sus formas de producirlo, crean una serie de connotaciones al paladar o en sus propias cualidades, que entendidos de uno u otro palo pueden apreciar, dado que ambos mundos comparten casi todo.

En la actualidad ya son varias las compañías vitivinícolas que se empiezan a lanzar y producir su propia gama de vinos cannábicos, incluso aquí en España tenemos ya una. Esperamos desde Nekwo que la expansión, la evolución y la aparición de este tipo de productos, ayuden a que la visión, los referentes sociales y la imagen social entorno a la hierba desde el mainstream, den un total viraje y confluyan en la normalización/legalización del cannabis.

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