Vapear cannabis produce mayores efectos que fumar

Por si alguno aun no ve claro cómo la legalización del cannabis ayudaría a mejorar el consumo responsable en vez de desatar el caos y el desenfreno que temen los detractores, hoy nos asomaremos a las implicaciones de este pequeño estudio que han publicado investigadores del hospital John Hopkins en los cuales se compara vapear cannabis con fumarlo.

Antes que nada, debemos puntualizar que el prohibicionismo del cannabis ha sido y es uno de los principales obstáculos a la investigación de los cannabinoides y los efectos del consumo de cannabis en el cuerpo humano. Las legislaciones prohibicionistas implican engorrosos trámites para acceder a las licencias de las sustancias de estudio, además de limitar la investigación sobre humanos. Sin embargo, la legalización está disparando la investigación científica y, por lo tanto, mejorando nuestra comprensión del cannabis y sus efectos en el cuerpo a corto y largo plazo, en consumidores ocasionales o regulares, y en pacientes médicos.

La progresiva legalización del cannabis en diferentes estados de EE.UU., así como la reciente regulación canadiense y la perspectiva de que en los próximos tiempos asistamos a un efecto dominó en la liberalización del cannabis de las garras del prohibicionismo en muchos otros lugares, está generando una mayor masa de un perfil de consumidor hasta ahora muy limitado: el consumidor primerizo u ocasional.

Es cierto que cada vez más gente se atreve a probar el cannabis no solo a consecuencia de su legalización, sino debido a la aparición de múltiples formas de consumo alternativas, que relegan al clásico porro a un lugar poco destacado en este nuevo mercado.

 

¿Vapear cannabis o fumarlo?

Y aquí es donde entra este pequeño estudio, que se ha enfocado en comparar los efectos del consumo de dosis determinadas de cannabis a través de dos métodos distintos: fumando y vapeando.

Sabemos que generalmente vapear cannabis es más seguro que fumar, dado que se evita gran cantidad de sustancias nocivas de la inhalación directa de productos de combustión, pero los investigadores del John Hopkins han hallado que vapear una determinada cantidad de cannabis produce efectos notablemente más acentuados que fumar la misma cantidad.

“Vapear cannabis produjo mayores efectos farmacodinámicos y mayores concentraciones de THC en la sangre en comparación con dosis iguales de cannabis fumado” asegura el artículo.

En lo que respecta al consumo responsable, esto nos lleva a la conclusión de que al vapear conviene moderar las cantidades con respecto a las empleadas al fumar, particularmente en los consumidores ocasionales o novatos.

“Pueden ocurrir efectos significativos, a veces adversos, de la droga a dosis relativamente bajas de THC en consumidores infrecuentes de cannabis y, por lo tanto, estos datos deben considerarse con respecto a la regulación de los productos de cannabis al por menor y a la educación de las personas que inician el consumo de cannabis” continúa el artículo.

Como vemos, el estudio apela a los controles regulatorios y a la educación del consumidor, en vez de a la demonización y a la prohibición. Estos hallazgos pueden así ayudar a los organismos regulatorios a encontrar criterios para estudiar la conveniencia de imponer límites a la concentración de THC en determinados productos, mejorar la descripción e información de los mismos y ayudar al consumidor a consumirlos de forma más responsable e informada.

El estudio se considera preliminar, ya que se realizó sobre un grupo muy limitado de personas, 17 voluntarios adultos con una media de 27 años de edad y que no habían consumido cannabis en al menos 30 días.

Los participantes acudieron una vez por semana a la Unidad de investigación de farmacología conductual del Centro Médico Johns Hopkins Bayview durante seis semanas, para, en un entorno controlado, consumir aleatoriamente 0,10mg o 25mg de THC vapeado o fumado. La prueba fue de doble ciego, de forma que ni los investigadores ni los participantes sabían qué dosis de THC recibían en cada sesión.

Los investigadores monitorizaron durante cada una de las seis sesiones los efectos fisiológicos, además de los efectos auto-reportados en un cuestionario, midieron signos vitales y analizaron la sangre de los participantes, llegando a la conclusión de que el vapeo es una forma sensiblemente más eficiente de obtener los efectos del THC, tanto los deseables como los indeseables.

“Definitivamente existe una diferencia en la cantidad de droga que llega a la sangre cuando es vapear cannabis en lugar de fumarla, así que hay que tener en cuenta la dosis para asegurar que la gente esté usando cannabis de manera segura”, afirma Tory Spindle, investigador de la unidad de investigación de farmacología del comportamiento de Johns Hopkins Bayview.

Los investigadores insisten en que estos resultados se aplican a los consumidores ocasionales y pueden no ser extensibles a consumidores regulares, los cuales pueden haber desarrollado tolerancia a estos efectos y aprendido a regular la dosis.

 

4 comentarios
  1. Pablo
    Pablo Dice:

    ¿Cuando hablan de vapear, se refieren a usar un vaporizador herbal o a líquido tipo glicerina vegetal infusionado de cannabis a partir de extractos?

    Responder

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