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The Body shop

Arte, aceite de cannabis y solidaridad: La fórmula ganadora de The Body Shop

The Body Shop lleva desde 1998 en el mercado. El prestigioso artista Ben Eine ha diseñado el packaging de su producto estrella. El cannabis es mainstream.

O al menos, esa impresión nos da al ojear el catálogo The Body Shop’. Su línea cosmética basada en el hidratante y reparador cáñamo lleva desde 1998 en los neceseres de las pieles más secas y maltratadas, y por algo será. El gigante cosmético nacido en 1976 bajo la convicción de su fundadora, Anita Roddick, de que los negocios pueden ser una fuerza positiva, lleva casi dos décadas ofreciendo al gran público las bondades del aceite de cáñamo prensado en frío.  

¿Por qué se lanzó esta gran firma a cultivar el nuevo oro líquido? Parece que la respuesta está en la ecología: el cáñamo es 4 veces más eficaz capturando CO2 que un árbol, y según ‘The Body Shop’, el cáñamo que cultivan desde 1992 contribuye a la biodiversidad local porque su cultivo no necesita pesticidas ni herbicidas. ¿El resultado? Una mejora en el hábitat para la fauna que le rodea.

Crema de manos cáñamo The Body Shop

Diseño de la Crema de manos de cáñamo de The Body Shop, edición limitada Eine. Fuente: The Body Shop

Pero la firma británica no se ha conformado con crear una línea basada en un ingrediente tan controvertido como beneficioso para nuestra piel, sino que este año ha querido vincularse con el mundo del arte para llamar la atención y sacudir mentalidades obsoletas. El encargado de materializar tanto idealismo fue el prestigioso artista urbano Ben Eine, que utilizó su arte para rediseñar el packaging de la estrella del equipo: la crema de manos de aceite de semillas de cáñamo. Lo de estrella no nos lo hemos inventado nosotros: esta crema es un producto superventas en todo el mundo, y en 2015 se vendió un tubo cada 9 segundos.

Utilizando la icónica tipografía de Eine, la edición limitada de la crema de manos de cáñamo, que estuvo disponible desde febrero hasta junio de 2016, transmite un mensaje positivo y potente: la necesidad de CAMBIO. Haciéndose eco de la misión de The Body Shop, que se basa en marcar una diferencia positiva en la vida de las personas a nivel mundial, el londinense Eine pone el poder del cambio al alcance de nuestras manos. Y nunca mejor dicho.

Desde sus inicios, Eine mostró interés en lo que después se conocerá como el ADN de su arte: el alfabeto. Se centró en desarrollar tipografías estéticas fácilmente identificables que se diferenciaran de las clásicas firmas graffiteras que inundaban las calles. Durante su dilatada trayectoria profesional, Eine ha trabajado con las tipografías Shutter, Neon, Elton, Vandalism, Wendy y, la más famosa y reconocida, Circus.

El personal estilo de Eine lleva 30 años dominando las calles de Londres, Pekín y Los Ángeles, entre otras capitales mundiales.  Desde sus inicios firmando obras en Londres, hasta las exitosas exposiciones en galerías de todo el mundo, la obra de Eine no ha hecho más que subir como la espuma, adquiriendo prestigio y popularidad. Buena muestra es la colaboración con el gigante de la moda Louis Vuitton en 2013, o la presente con ‘The Body Shop’.

La trayectoria artística del londinense se refleja en este envase metálico puesto al servicio de la solidaridad y la innovación: sus colores vibrantes, sus formas simples y sus líneas rectas anuncian a gritos la identidad del autor. Y el susodicho parece satisfecho con esta colaboración:

“Me siento orgulloso de poder utilizar mi arte para lanzar mensajes de positividad por todo el mundo. Siempre que puedo, me gusta trabajar con gente de cada lugar, para que todo el mundo pueda involucrarse en el cambio de su entorno”.

Lo que nos gusta de esta iniciativa (aparte del cáñamo) es que va más allá de un packaging artístico y trendy: por la compra de cada edición limitada de esta crema de manos de cáñamo, se donan 2€ a ‘The Body Shop Foundation’. Y como ocurre con la casilla de la declaración de la renta, el comprador puede elegir a qué causa destinar esa cifra: desde la defensa de los derechos humanos, hasta campañas para protección de las especies en peligro de extinción y los océanos.

Desde Nekwo nos imaginamos perfectamente a Eine hidratando sus maltratadas  manos tras decorar los muros de las ciudades de medio planeta. Esta colaboración es todo un ejercicio de buena imagen de marca al servicio del arte, la positividad y la innovación. Justo como nos gusta a nosotros.

 

La revolución del color

La revolución del color ha llegado al imperio del cannabis

A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que, gracias a la progresiva tendencia a su legalización, el cannabis es el nuevo mundo de los negocios. Y donde hay pasta, hay diseño e imagen de marca. Por eso, diseñadores, realizadores y consultores ya están manos a la obra para mejorar la imagen de las marcas del sector

Uno de los principales bastiones en los que se está apoyando esta nueva era del cannabis empresarial es la psicología del color, tras numerosos estudios que señalan su gran importancia. Y no son estudios de pacotilla: los investigadores de la ‘Universidad de Missouri-Columbia’ han demostrado que los tonos empleados en el logo de una compañía tienen un impacto significativo en cómo se percibe ese logo, y por ende la marca en su conjunto. Dicho estudio encontró  una marcada relación entre los colores de los logos y el sentimiento de la gente con respecto a las marcas. En otro estudio similar, conocido como Impact of Color in Marketing, se demostró que el 93% de los decisiones instantáneas de compra se basan únicamente en el color del producto en cuestión. 

Por eso, en su carrera por la atención del consumidor, los dueños de las empresas cannábicas están empleando tiempo y dinero en seleccionar minuciosamente los colores corporativos de sus logos, de su packaging, de sus locales…Esto marca un punto y aparte en el sector, en el que hasta hace muy poco no pasábamos de una iconografía y colores clásicos: la hoja de marihuana, color verde por todas partes, alguna bandera rasta que otra…En resumen, estereotipos a cascoporro y escasa o nula originalidad.

Otro uso bastante clásico de la escala cromática es la variación de tonos fríos y cálidos para representar los efectos de las diferentes variedades de cannabis. Normalmente, los azules, verdes y morados suelen emplearse para representar a las relajantes y sosegadas indicas, mientras que los brillantes colores cálidos, como rojos, naranjas y amarillos tienden a representar a las energéticas sativas. Una vez más, la psicología del color se emplea de forma metafórica para reforzar la comunicación de la marca.

La investigación Exciting red and competent blue también confirma esta teoría de la influencia del color en la intención de compra de los usuarios. Otras investigaciones han revelado que nuestros cerebros prefieren marcas identificables, lo que hace que el papel del color sea fundamental para la identidad de la marca. Pero por otro lado, también se ha descubierto que es de importancia primordial que las nuevas marcas se diferencien de la competencia a través de los colores de su logo.

Dispensario Paper Leaf

Estética del dispensario Paper Leaf, en Washington. Fuente: Paper Leaf

En la industria ya hay ejemplos de empresas que están saliendo por la tangente con sus elecciones cromáticas. Mary’s Medicinals se diferencia de la competencia con un look vintage que toma fuerza gracias al empleo del blanco y el negro como principales colores corporativos. De hecho, incluso su eslogan hace hincapié en la importancia de la gama cromática: for us, it’s simply black and white. Otro buen ejemplo es la boutique especializada en cannabis medicinal Paper&Leaf. Este dispensario de Washington se desmarca de la competencia con un look&feel totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en tiendas relacionadas con el sector:  tonos naturales, mucha madera y una estética que recuerda más a un supermercado gourmet o a una exclusiva cafetería.

El futuro ha llegado al mundo del cannabis, y es multicolor.