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John Lennon y Mick Jagger - Imagen: PINTEREST

Critical + 2.0 y Moby Dick Auto, los Beatles y los Stones de Dinafem

Escarabajos o las Satánicas Majestades. La dicotomía Beatles y Stones renació durante este 2015 con Dinafem y las semillas autoflorecientes más populares: Critical + 2.0 y Moby Dick Auto

Fueron hijos de un mismo dios y a la vez tan distintos. Los Beatles y los Stones emergieron en la Inglaterra de los años sesenta, bebiendo del rock and roll clásico de los 50 que, de adolescentes, explotaron las cabezas de LennonMcCartneyRichards o Jagger. Nacidas de DinafemCritical + 2.0 Moby Dick Autoflowering provocan el mismo efecto. Su popularidad y sus características las convierten en los “bunkers pesados” de la marca. Dos tipos de semillas autoflorecientes que hacen que nos tengamos que decantar por un bando, al igual que pasó con The Rolling Stones y The Beatles. ¿Critical + 2.0 o Moby Dick Auto? ¿John Lennon o Keith Richards? ¿Paul McCartney o Mick Jagger?

Por un lado tenemos la variedad Moby Dick Auto, ejemplo de genes autoflorecientes de gran excelencia. Una versión automática de la Moby Dick que ofrece a esos cultivadores que luchan contra las inclemencias del tiempo la opción de cultivar cosechas de calidad. El resultado es una preciosa planta de marihuana fuerte, con floración corta y de estatura media. Un golpe seco, fuerte, tres acordes y la sugerente voz de Mick Jagger. El riff de Richards se infiltra en tu mente y cuerpo, al igual que la Moby Dick Auto. Deliciosos aromas y sabores que te van impregnando sin que te des cuenta. Sencillo y efectivo, como el rock de los Stones.

Ante el salvajismo sexual de la música de los Stones, estaban las melodías pop y los juegos corales a tres voces de los de Liverpool. Una primera etapa clásica y romántica de los Beatles que dio paso a la psicodelia del Sgt. Peppers y el Revolver. Introducidos a la marihuana de la mano del mismísimo Bob Dylan, Lennon y los suyos jugaron con la introspección, los arreglos vocales y los ritmos orientales. Al final de su carrera, lo mismo habían (medio) inventado el heavy con Helter Skelter que nos habían retorcido el alma con Across the universe o jugado con nuestra imaginación en Lucy in the sky with diamonds. Una versatilidad y adaptabilidad cercana a la de la Critical + 2.0. Una variedad ideal para el descanso y la relajación o, por el contrario, para activar la mente y prepararla para un largo día. Sí, igual que la discografía de los Fab Four.

Sus cannábicas majestades - Imagen: PINTEREST

The Rolling Stones: Sus cannábicas majestades

Es el grupo que englobó (o aún lo hace) todos los tópicos del rock and roll salvo uno: el de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. The Rolling Stones, por mucho que hayan vivido velozmente (que lo están haciendo mucho), para nada morirán jóvenes y, ni mucho menos, dejarán tampoco ese precioso cuerpo inerte que reza el lema. Otra cosa es ya el “sexo, drogas y rock and roll”, el cual han podido cumplir las últimas cinco décadas

La relación de los Rolling Stones con las sustancias les ha supuesto diversos encontronazos con la ley a lo largo de toda su carrera. Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood o el fallecido Brian Jones han sido detenidos varias veces por posesión de diferentes drogas. Y como un riff del “Gimme Shelter”, la marihuana siempre ha estado presente.

Es 12 de febrero de 1967 y Keith Richards invita a su casa de campo de Redlands a Mick Jagger, Marianne Faithfull, George Harrison, Pattie Boyd, Robert Fraser y David Schneiderman. Para hacerse una idea del tipo de fiesta que era, basta decir que al último nombrado en la lista de invitados lo conocen como “el rey del ácido”. Aunque Schneiderman no era amigo de Jagger o Richards, el hecho de que viniera desde San Francisco con nuevas drogas que probar le supuso la invitación inmediata.

La “reunión” se va alargando y Harrison se marcha acompañado de su pareja Pattie Boyd. En la casa de Richards comienza a sonar el “Blonde on blonde” de Bob Dylan cuando la policía, bajo orden de registro, irrumpe en la mansión. Se trata de un registro anti-droga y lo que encuentran es, efectivamente, drogas: cuatro anfetas de Mick Jagger, pastillas de heroína del galerista Robert Fraser, hachís, hierba… Los Stones acaban en comisaría.

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café - Imagen: PINTEREST

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café – Imagen: PINTEREST

Tres meses después, el 10 de mayo, Mick Jagger y Keith Richards son acusados por posesión de anfetaminas y marihuana, respectivamente. Casi al mismo tiempo, Brian Jones es arrestado por posesión de marihuana y permitir el consumo en su casa. Exactamente igual que Richards.

El 27 de junio Richards y Jagger se vuelven a sentar en el banquillo. Leslie Block, un juez al que tachan de “ultraconservador”, los declara culpables de los cargos. Mick es condenado a tres meses de prisión y Keith a un año. Además, ambos tienen que pagar una multa de 100 libras.

Pocos días después de entrar en prisión, los dos Rolling Stones, sin antecedentes previos, pagan una fianza de 5 mil libras y con ello compran su libertad. Tan sólo eran los inicios de sus problemas legales con las drogas y la justicia.

Woodstock 1970 - Imagen: PINTEREST

Los orígenes del 4/20

El número de sustancias activas de la planta. La hora del té en Holanda (¿en serio, Holanda?). El cumpleaños de Adolf Hitler. El número de letras de alguna canción random de Bob Dylan, Janis Joplin o Jimmi Hendrix. El código de la policía norteamericana por delitos de posesión o consumo. Las teorías sobre el origen del  4/20 y su relación con la marihuana alcanzan casi la propia cifra de 420. ¿Cuál es su verdadero significado?

Para todos los fans de ‘Lost’ (los resentidos y los que no), los números 4 8 15 16 23 42 significaron un gran enigma durante seis años. Seis temporadas de teorías, referencias, humo negro, John Locke y osos polares que acabaron en una absurda explicación (sí, somos fans resentidos). Extrapolado al mundo cannábico y stoner, el 4/20 es el equivalente a aquella mágica cifra de ficción.

Cada 20 de abril, los fumadores de hierba, las empresas del sector, los defensores del cáñamo y Snoop Dogg celebran a lo largo de todo el mundo el día mundial de la marihuana. Mientras en España el 90% de las personas postean en sus redes sociales la canción de Celtas Cortos, en el resto del planeta se festeja y/o reivindica esta efeméride dedicada a la planta más contracultural que existe.

Pero, ¿por qué el 20 de abril? Haciendo un rápido repaso a las efemérides del día, nos encontramos con nacimientos tan dispares como el de Adolf Hitler, Joan Miró o Tito Puente. Nada que pueda llevarnos al cannabis y su consumo. Tratándose de un símbolo que aúna reivindicaciones sociales, contraculturales y libertarias, sería de lógica pensar que existe una intrahistoria en el nacimiento de esta celebración.

Dependiendo de los recuerdos nebulosos que las fuentes puedan tener, el origen del 4/20 te lleva a dos corrientes predominantes. Otra vez como en ‘Lost’ y los habitantes de la isla, ¿estaban muertos o vivos?

Según la edición de mayo de 1991 de la revista ‘High Times’, el 4/20 comenzó en algún lugar de San Rafael, California, durante la década de los 70. El artículo firmado por Steven Bloom hablaba de que 420 era el código que utilizaba la policía para informar de un posible delito por consumo de hierba. Pero la realidad no tenía nada que ver con un código policial, aunque sí con la población californiana de San Rafael.

Hippies en los 70

Hippies en California – Imagen: PINTEREST

Un grupo de estudiantes de la High School autodenominados Los Waldos recibieron la noticia en otoño de 1971 de que un miembro del servicio de Guardacostas ya no podía cuidar su cultivo marihuana cerca de la península de Point Reyes. Al grupo de amigos se le encendió la bombilla y, como en tantas expediciones de ‘Lost’ o ‘Los Goonies’ con su mapa del tesoro, tramaron su propia aventura.

Los Waldos acordaron reunirse después de sus prácticas deportivas (eran todos atletas) en la estatua de Loius Pasteur que había fuera de la escuela. ¿La hora? Las 4:20.

Aunque las incursiones nunca tuvieron éxito ni encontraron el cultivo escondido, el grupo continuó quedando a la misma hora, las 4:20. Obviamente, todas estas quedadas iban acompañadas de porros, caladas y humo.  Y como suele ocurrir en tantos grupos de amigos, convirtieron la hora de quedada en una palabra clave. Una manera de poder comunicarse entre ellos y saber que iban a fumar. Decir “420” era decir “¿Quieres fumar?”. Ni el resto de estudiantes, ni los profesores, ni sus padres podían identificar de qué estaban hablando.

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Janis Joplin y Jimmy Hendrix en los 70 – Imagen: Pinterest – © Jim Marshall Photography LLC

La clave, 420, comenzó a difundirse de manera espontánea y natural por todo San Rafael y posteriormente otras partes del estado de California. Para cuando el mundo entró en la década de los 90, el término ya se había propagado por lugares inesperados: Ohio, Florida o Canadá.

La internacionalización del 4/20 corrió a cargo de ‘High Times’. Su editor Steve Hager lo incorporó a todos los grandes eventos que organizaban, como la ‘Cannabis Cup’. Todo un mundo alrededor del 420. La publicidad que la revista dio es lo que lo convirtió en un concepto global.

Y de aquí, del 420, se sacó el día internacional de la marihuana. Tan sólo hubo que fijar una fecha a esa cifra de una manera lógica. Según el calendario estadounidense 4/20 es el 20 de abril. Así de fácil fue, no como ocurrió en ‘Lost’.