Reacciones negativas a la idea de exportar cannabis

Cuando algún político de renombre habla de cannabis, no tardan en aparecer las reacciones con argumentos a favor o en contra, y las discusiones polarizadas. Hace poco Pablo Iglesias comentaba en Twitter que le parecía interesante la propuesta de un compañero de partido de producir y exportar cannabis español con denominación de origen a Canadá, donde recientemente se ha aprobado su consumo recreativo.

 

A pesar de que Iglesias respondía a una propuesta basada en argumentos estrictamente económicos, algunas reacciones han lamentado que no antepusiera los criterios sanitarios en su respuesta.

 

Por ejemplo, Carola Pérez, del Observatorio Español del Cannabis Medicinal, twitteaba al respecto que le apena “que se haya centrado en la parte económica, porque también está el tema de las libertades de las personas, no ha tenido en cuenta el ahorro en medicamentos que supondría la regulación para uso terapéutico o las labores de prevención”.

 

También Manuel Isorna, técnico de prevención de conductas adictivas y profesor de la Uvigo, opina que Iglesias se está mostrando muy frívolo con un tema que afecta directamente a la salud pública y que la legalización del cannabis no reduciría necesariamente las mafias, dado que esta sustancia “representa únicamente una fracción de lo que ingresan esas organizaciones. Además mientras haya una brecha entre el precio del cannabis legal o el ilícito, habrá oferta en el mercado negro” y que, como expresa La Voz de  Galicia,  “la regulación de cualquier sustancia adictiva facilita el acceso de los consumidores a ellas, potenciando el consumo.”

 

Aquí nos gustaría hacer un par de apuntes. El comentario de Pablo Iglesias era una opinión que daba respuesta concreta a un comentario emitido en un contexto muy específico: el del uso comercial del cannabis. Esto no significa, ni de lejos, que Iglesias o, por extensión, su partido, antepongan los criterios comerciales a los sanitarios o a los derechos de los ciudadanos. De hecho, el Círculo Sectorial Estatal Podemos Cannábico establece claramente la prioridad de los criterios sociales y sanitarios, haciendo una pequeña mención a los aspectos comerciales de la regulación, en el sentido de evitar monopoilios, favorecer a las Pymes.

Al respecto, el mismo Círculo Sectorial Cannábico de Podemos se ha puesto en contacto con Nekwo para explicar esta parte de su propuesta de regulación integral:

Para entender la propuesta lo primero que hay que hacer es remarcar que la misma se refiere a las exportaciones y es complementaria a la actual propuesta de regulación del partido.

Una regulación integral a nivel nacional, tal y como propone Podemos en «La Regulación del Cannabis según Podemos», complementada con la generación de una empresa pública que velase por el cumplimiento de unas determinadas condiciones para la exportación, cerraría el circuito legal sin dejar lagunas legales imprevistas, materializando la que posiblemente sea la regulación más completa a nivel global.

Esta empresa pública podría establecer criterios sociales para su cultivo, priorizando a cooperativas y zonas deprimidas sobre el margen de beneficio de las multinacionales, socializando de esta forma el beneficio.

Esta empresa llegaría a acuerdos mucho más sólidos y beneficiosos con estados cuya regulación no permite el cultivo, como Argentina.

Aún por realizar el estudio de impacto económico, este formato podría disparar la recaudación prevista en el estudio de impacto nacional desde los 3.000 hasta los 20 o 30 mil millones anuales de recaudación, en función a los acuerdos con los distintos países.

Estamos hablando de que, con lo recaudado en 30 o 40 años, podríamos pagar TODA la deuda española.

El impacto económico y de empleo seria tal que nos haría menos dependientes del turismo, cambiando el modelo económico nacional a uno no tan vulnerable a crisis o vaivenes del mercado.

En el estudio de impacto original se hablaba de la posibilidad de crear hasta un cuarto de millón de puestos de empleo, que de esta forma se podrían disparar muy por encima del medio millón.

Estamos a la espera de poder empezar el segundo estudio de impacto económico de la regulación, donde arrojaremos luz sobre todas estas cuestiones, pero las cifras a priori son realmente impresionantes.

­                                                                                                                                            ––Círculo Sectorial Cannábico.

 

Pero claro, el cannabis es un tema que abarca muchísimos campos y de su regulación se beneficiarían múltiples sectores, por lo que no es de extrañar que, cada vez que se emite una opinión sobre el asunto, salten reacciones barriendo para casa. Que alguien se pronuncie puntualmente en un sentido, no significa que ignore o desestime el resto de facetas, y este es un caso muy claro.

 

La legalización del cannabis sí reduce el crimen

Por otra parte, afirmaciones como las de Isorna, que obviamente van en contra de la conveniencia de regularizar el cannabis con modelos como el de los estados de EE.UU., Uruguay o Canadá, que han regularizado su uso medicinal o recreativo, deberían ponerse a prueba con datos, y no con opiniones sesgantes. Los datos muestran claramente una asociación entre legalización y reducción de la actividad criminal y la violencia asociadas al cannabis. Según un muy reciente estudio publicado en The Economic Journal, la despenalización de la producción y distribución del cannabis han conducido a una reducción de los delitos violentos en los mercados tradicionalmente controlados por las organizaciones mexicanas de narcotráfico en la frontera.

 

Otro reciente estudio en el Journal of Economic Behavior & Organization muestra que a la legalización del cannabis en los estados de Washington y Oregon está asociada una reducción de diversos crímenes. Con respecto a la objeción de Isorna de que la regulación facilitaría el acceso y aumentaría el consumo de cannabis, el estudio citado muestra que tras la legalización, si bien aumentó el índice de consumo de marihuana, se redujo el consumo de otras drogas, así como el abuso del alcohol, una sustancia, aunque legal, muchísimo más perjudicial que el cannabis.

 

Incluso los resultados de un estudio de 2014 publicado en la Public Library Of Science indican que no ha habido una exacerbación del crimen asociada a la legalización del cannabis medicinal en los estados de Washington y Colorado, sino que antes bien podría estar correlacionada con una reducción en las tasas de homicidio y agresión, y concluye que estos hallazgos van en contra de los argumentos que sugieren que la legalización del cannabis con fines medicinales representa un peligro para la salud pública en términos de exposición a delitos violentos y delitos contra la propiedad.

 

 

 

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