Push House, la primera casa de cáñamo industrial, creada por Anthony Brenner para Push Design en Carolina del Norte (Estados Unidos)

Push House, o la casa de cáñamo en la que matarías por vivir

Imagina un material de construcción ecológico, resistente a la humedad, al fuego y a las plagas, no tóxico y encima buen aislante térmico. Imagina un material de construcción 7 veces más fuerte que el cemento  (como David el gnomo) y tres veces más elástico, con lo que podría resistir un terremoto. Por si fuera poco, este maravilloso material imaginario es el doble de ligero que el clásico cemento. Ahora imagina una planta de cannabis. Fusiona estas dos imágenes en tu cabeza. ¿Cuál es el resultado?

Algo así debieron pensar los creadores del hempcrete, una palabra que fusiona los términos ingleses hemp (cáñamo) y concrete (hormigón).

La búsqueda de este supermaterial sostenible y resistente a inclemencias climatológicas comenzó hace una década, tras el desastre del huracán Katrina, que dejó a miles de personas sin hogar o en refugios temporales hechos con materiales tóxicos. Cinco años después, cuando el terremoto de Haití hizo que miles de víctimas murieran aplastadas bajo casas de cemento derruido, la necesidad de encontrar una forma de construcción alternativa se hizo apremiante. Y resultó que ese material pluscuamperfecto ya existía: no es otro que la fibra de cáñamo. Aquí es donde entra el superhéroe de la peli, el hempcrete.  

Interior casa de cáñamo

Push House, la primera casa de cáñamo industrial, creada por Anthony Brenner para Push Design en Carolina del Norte (Estados Unidos) – Fuente: Inhabitat.com

A pesar de lo que pueda sugerir su nombre, el hempcrete no es un hormigón como tal, sino más bien un conglomerado de fibras de cáñamo mezclado con cal hidráulica y agua. La razón de que esté haciendo las delicias de los más eco es que es un material de carbono negativo: durante su producción se destruye más dióxido de carbono del que se genera. Esto es debido a que el cáñamo es una de las plantas que más CO2 es capaz de absorber durante su cultivo, lo que compensa el que se genera durante la producción del hempcrete. Parece magia, ¿verdad?

Ahora mismo te estarás preguntando por qué no tiramos a la basura todo el cemento del mundo y levantamos los cimientos  de un nuevo mundo con nuestra planta favorita. Lo cierto es que el hempcrete está relativamente extendido en algunos países de Europa, especialmente Reino Unido, Francia, Suiza y Bélgica. Pero al otro lado del charco, en el país yanki, la producción industrial de cáñamo está prohibida, lo que no impide la existencia de un movimiento a favor de este tipo de construcción, con buenos ejemplos en Hawaii, Texas, Idaho y Carolina del Norte, entre otros.

No sabemos qué opinarás, pero nosotros mataríamos por acabar el día en una choza así…¿qué te parece?

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