A Pablo Iglesias le parece interesante producir cannabis español para su exportación

El sábado algunos medios se hacían eco de la opinión de Pablo Iglesias acerca de una propuesta de su compañero de partido Jorge Moruno, sociólogo y miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, acerca de producir cannabis español para su exportación a Canadá.

 

Para Iglesias, la propuesta, realizada a colación de la reciente legalización del cannabis recreativo en Canadá, resulta “interesante”. Y no es para menos, dado que en nuestro rincón del mundo gozamos de un clima ideal para producir cannabis a gran escala, además de que, por ser un país tradicionalmente agrícola, poseemos el conocimiento y las infraestructuras necesarias para desarrollar una economía fuerte en esta área.

Pero claro, si ni siquiera hemos solucionado el acceso al cannabis medicinal, cuestión en la que media Europa ya nos saca la delantera, esta propuesta, por muy interesante y racional que sea, no parece que tenga posibilidades de salir adelante antes de que se realice una regulación integral del cannabis en España.

Escribía Moruno en un twitter que “España tiene un clima privilegiado que bien podría exportar marihuana con denominación de origen -como el vino- a Canadá; pero nada, será una locura…”

No, no es una locura. De hecho hay ya unos cuantos países que han superado esa mojigatería retrógrada contra el cannabis de la que nosotros todavía adolecemos y están exportando la planta, beneficiándose de un mercado que se nos escapa por todos lados. Uno de esos países es, precisamente, Canadá. Resulta irónico que nos esté “robando” el mercado un país que, a pesar de su inmenso tamaño, tiene una capacidad de producción muy inferior a la de España.

Además, que el cannabis sea ilegal en un país no parece ser una traba para producir y exportar, según vemos que ocurre en el Reino Unido, donde el cannabis es ilegal pero resulta ser el mayor exportador de cannabis medicinal del mundo, seguido de Canadá. Es más, incluso empresas canadienses están usando suelo europeo para producir cannabis y distribuir medicamentos en Europa, como Tilray desde Portugal o Aurora Cannabis y Canopy Growth desde Dinamarca. ¿Y por qué no usar suelo español? Es más, ¿por qué no tenemos ya empresas españolas cubriendo esta área de mercado?

Por lo tanto una locura, como dice con sarcasmo Moruno, no es. Debemos también tener en cuenta el enorme potencial que tiene el cannabis para recuperar la economía agrícola, generar empleo y activar una enorme industria llena de múltiples aplicaciones en muy diversas áreas: farmacia, construcción, cosmética, alimentación… De hecho, no se nos ocurre ninguna razón por la que no deberíamos estar trabajando en ello desde ya.

Iglesias respondía así al tweet de Moruno: “Supongo que generará polémica y es un tema en el que hay muchas posiciones, pero me parece absurdo poder comprar tequila o ginebra en un supermercado y que la marihuana sea ilegal”. Aunque sea ya otro tema, la “locura” no está en producir y exportar marihuana, sino en que no podamos hacerlo mientras somos el tercer mayor exportador de vino del mundo.

Más adelante añadía Igleisas que “una empresa pública que asegurara un escrupuloso control en el cultivo y comercialización de la marihuana para usos terapéuticos y recreativos generaría ingentes ingresos al Estado que podrían hacernos contar con la mejor sanidad pública del mundo. Hay que estudiarlo”.

Para estudiarlo, lo tenemos fácil. Solo tenemos que mirar las cifras que se mueven en países como Canadá, o en la treintena de estados de EE.UU. donde es legal la marihuana, tanto en el nivel económico (ingresos para el estado, generación de puestos de trabajo, activación de la economía), como en el social (reducción de consumo en menores, reducción de mafias…).

Por último, ¿quién en su sano juicio no estaría de acuerdo con esto?:

“Me parece más digno exportar marihuana y obtener ingresos para mejorar la sanidad y los servicios públicos que exportar armamento”

                                                                                              —Pablo Iglesias

 

Fuente: EFE

 

 

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