No tires tus colillas, no desperdicies tu humo. ¡Conviértelo en arte!

Tal cual lo estáis leyendo. Parece que la nueva tendencia en arte cannábico tiene como materias primas las colillas y el humo. Todo artista quiere poder plasmar en su obra una perspectiva única y diferente al resto. Es por ello por lo que, muchas veces, se ven lanzados a experimentar. El cannabis ha sido frecuente cuna de inspiración y a ayudado a numerosos virtuosos del arte de diferentes modos; unas veces la iluminación ha venido en forma de cannabis fumado, otras comido, otras usado como material de sus acrílicos, y, otras veces, como las que vamos a ver a continuación, con los remanentes del porro como materia prima directa.

Cliff Maynard: El arte de reciclar colillas

Éste artista originario de Pittsburgh, hace cuadros reutilizando el papel que sobra en las boquillas del porro. Según comenta Maynard, en el trozo de papel pegado junto a la boquilla siempre se registran diferentes tonalidades de marrón diferentes, y es con esos colores con los que él compone sus collages. Retratos de John Lennon, Snoop Dog o Bob Marley compuestos única y exclusivamente con el papel sobrante de los canutos. No sabemos cuantos porros habrá tenido que fumar, ni si se los ha fumado todos él, pero de lo que si estamos seguros en Nekwo, es que sus cuadros son únicos en su especie.

Su web actualmente está inactiva, pero los Time Lapses de cómo realiza sus composiciones continúan operativos.

Fernando De la Rocque: Humo como pintura

Artista, brasileño, y fumador frecuente de hierba. Compone sus cuadros con una técnica propia y absolutamente única: hace una plantilla de lo que quiere plasmar, la sitúa sobre el lienzo, y con el humo de sopla el humo del canuto sobre éste para crear colores y sobras que compondrán sus creaciones. Los protagonistas de sus imágenes van desde iconos políticos a irreverentes retratos de los líderes religiosos más reconocidos, o figuras mediáticas (culturalmente hablando) en general, ninguno se libra de poder ser plasmado con humo verde.

La verdad es que el resultado de sus obras no tiene desperdicio. Su última serie de cuadros creados con humo, titulada Blow Job, tuvo mucho éxito, tanto, que consiguió vender algunas de sus composiciones por alrededor de 2500 dólares, no está nada mal.

Si ya existen cuadros pintados con café, o con vino, por qué no pintados de otro consumible más, de otro fruto más, como es la marihuana.

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