El negocio de la marihuana apunta al futuro

Las nuevas formas de consumo están cambiando no solamente la imagen social de la marihuana, sino el perfil del consumidor. Cada vez más el consumidor medio se parece al ciudadano medio de cualquier urbe moderna.

Quizá sea sobre todo la cultura audiovisual desde los 80 la responsable de asociar la marihuana en el mejor de los casos con un perfil de personaje más bien gandul y divertido, un secundario cómico tontorrón o, en el peor de los casos, con delincuentes con pocos escrúpulos o tipos problemáticos.

El caso es que la marihuana nunca ha sido una droga glamurosa, sino más bien una materia prima para realizar esas elaboraciones artesanales a menudo poco elegantes que llamamos porros. Pero esa imagen está cambiando rápidamente.
La creciente aceptación parece estar relacionada con el hecho de que hoy se puede consumir marihuana fácilmente sin tener que fumarla y sin la necesidad de que tus vecinos se huelan nada. Hoy la marihuana se vapea, se bebe, se chupa en pastillas, se mastica en chicles, se aplica en gotas de esencia bajo la lengua o incluso se unta sobre la piel.

La liberación en algunos estados de Estados Unidos está impulsando una industria que se ha lanzado con decisión a presentar sus productos a perfiles tradicionalmente poco asociados a la planta. Eliminando el humo y la parafernalia de la ecuación, muchas personas parecen haberse animado a probarla. Ni siquiera es necesario desarrollar ciertas habilidades manuales para consumirla.
El hecho de que su aceptación como medicina legítima se esté generalizando también ayuda a la nueva imagen de la marihuana. Los principales distribuidores de cannabis en California han sabido aprovecharse de ello y así aprovechar el negocio de la marihuana.

Por ejemplo, Eaze, el principal distribuidor a domicilio de la zona de San Francisco y San Diego, realizó una campaña de publicidad con motivo de la incipiente legalización con carteles que rezaban “Hola, marihuana; adiós, ansiedad” y “Hola, marihuana; adiós, insomnio”. El éxito de esta campaña se reflejó en un triplicado de ventas desde que comenzó el año. Por cierto, Eaze, como os contábamos no hace mucho, sigue con la mira puesta en el futuro hasta el punto de experimentar la entrega a domicilio de marihuana mediante drones.

Esta empresa está sabiendo amoldarse al nuevo perfil de consumidor, e incluso ayudando a definirlo: los nuevos consumidores generalmente consideran fumar demasiado nocivo como para relacionarse con la marihuana por esa vía, pero no tienen objeciones en aprovechar las ventajas de los vaporizadores: no generan humo, apenas generan olor (y se puede disfrazar con mezclas de aromas), son portátiles, fáciles de ocultar y de uso sencillo. También es más fácil controlar qué y cuánto consumes y encontrar tu mezcla perfecta.

 

El cambio en la percepción del riesgo del consumo de cannabis está ayudando a impulsar el  negocio de la marihuana

El caso es que parece confirmarse la tendencia de la marihuana como un mercado que solo puede crecer. No solo se trata de que los consumidores estadounidenses se vayan a gastar previsiblemente 10 mil millones de dólares en 2018 en marihuana legal, o cerca de 23 mil millones para 2021, sino de que este mercado tiene potencial como para desplazar a parte de la industria del alcohol.

Así lo afirma Vivien Azer, un analista de Cowen, una empresa de servicios financieros. Azer considera que el alcohol y el cannbis se sustituyen mutuamente en el mercado. Esto se debe también a un cambio en la tendencia de la percepción del riesgo: cada vez más gente considera que el consumo de alcohol es más pernicioso que el de marihuana. Esta percepción está lejos de ser una estratagema de los intereses de la industria del cannabis o un autoengaño de los consumidores habituales: se trata de una afirmación respaldada por la ciencia.

Si además eliminamos la cantidad de humo gracias al desarrollo y popularización de formas alternativas de consumo, la brecha de peligrosidad entre el alcohol y el cannabis se agranda aún más y legitima y hace urgente la necesidad de revisar el estatus legal que se le confiere a una y otra sustancias.

El cannabis tiene todas las papeletas para ser la droga recreativa legal más popular en el futuro: no solamente es menos perjudicial que el alcohol o el tabaco, sino que el abanico de posibilidades de consumo sumado a sus propiedades terapéuticas están repercutiendo en una amplia aceptación entre personas de cualquier grupo de edad, etnia o nivel de ingresos.

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