Amsterdam es una de las cunas del cannabis moderno

El nacimiento del cannabis moderno: variedades y consolidación

Quizás os hayáis preguntado más de una vez cuál es el origen de las diferentes semillas de marihuana, en qué momento de la historia reciente empezaron a proliferar nuevas variedades o quién está detrás de las innovaciones que han dado lugar al cannabis moderno. Hoy vamos a intentar despejar alguna de estas dudas.

Ninguna evolución es repentina ni fruto de un hecho aislado, el hallazgo de una nueva forma de cultivar y consumir marihuana, tampoco. Lo que sí es cierto es que en un momento histórico y en un lugar concreto parecieron darse todas las circunstancias necesarias para un cambio de tendencia, el germen de una revolución que popularizó la cultura cannábica e hizo evolucionar el producto. Esta es la pequeña historia del cannabis moderno.

Woodstock

1969, Nueva York y Woodstock: una fecha, un lugar y un acontecimiento que, sin duda, marcaron un antes y un después en la forma de concebir el ocio y la vida de los jóvenes estadounidenses. El, ya mítico, festival celebraba su primera edición que logró congregar a más de 400.000 personas, la mayoría de ellos jóvenes. Con consignas en contra de la guerra y eslóganes que ensalzaban la paz y el amor, Woodstock se convirtió en el encuentro que consolidó y dio entidad propia al movimiento hippie. La marihuana fue, seguramente, la sustancia más consumida durante los cuatro días que duró el festival, adquiriendo una consideración mística de la que hasta entonces había carecido en Occidente.

Quizás sea atrevido afirmar que este es el principio de todo; pero lo que sí que está claro es que la década de los 70 fue el momento en el que empezó a gestarse todo. Muchos jóvenes empezaron a cultivar marihuana, las semillas procedían de países de Sudamérica: Colombia, México… Sin embargo el movimiento hippie y el deseo de descubrir nuevos mundos, llevó a muchos de estos cultivadores a viajar y probar variedades de marihuana de países lejanos con una larga y consolidada tradición en el cultivo de cannabis; lugares como Afganistán, Tailandia o Nepal. De sus viajes, además de la experiencia, trajeron semillas. Las sativas que hasta entonces habían cultivado tenían un crecimiento más lento; descubrir la cannabis índica, que tenía periodos de floración más cortos fue para los cultivadores americanos una gran hallazgo. Empezaron a experimentar con las nuevas semillas, a mezclar entre sí variedades de características muy diferentes y poco a poco y sin saberlo, inventaron el cannabis moderno.

La skunk, el primer híbrido

Los cultivadores empiezan a viajar y a compartir experiencias con otros growers, algunos prefirieron potenciar los efectos y el sabor de las auténticas sativas pero otros decidieron arriesgar y crearon híbridos que combinaban lo mejor de cada variedad. La Skunk, mezcla de una Colombian Gold y un macho afgano fue el primero de estos híbridos en popularizarse y alcanzar una repercusión muy importante.

Hay señalar que otro de los momentos claves del proceso fue la desarticulación por parte de la policía de Estados Unidos de un almacén, posible antecedente de los actuales bancos de semillas, que habían formado seis cultivadores en California. Uno de ellos fue incluso detenido; cuando salió de prisión cogió un avión y emigró a Holanda, donde sabía que había mucha gente experimentando e innovando sin que eso le supiera tener problemas con la justicia. Las relaciones entre Norteamérica y el viejo continente fueron clave en el nacimiento de la mayoría de variedades; no podemos explicar cómo surgieron sin tener en cuenta la relación de muchas personas que hacían cosas parecidas, en lugares diferentes del mundo y que debido a unas circunstancias concretas coincidieron. Fruto de estas relaciones y de estos experimentos surgieron primero los cultivos de interior cuando alguien pensó que dejar la cosecha en manos de la naturaleza era muy arriesgado si de eso dependía un negocio; y después las autoflorecientes, que permitían cosechas rápidas y discretas.

La experiencia holandesa

La permisividad de las leyes holandesas con el cultivo y consumo de marihuana es fundamental para entender qué y cómo paso. Que en un momento histórico fundamental alguien se diera cuenta de que la marihuana no era tan peligrosa como otras drogas, que perseguir el consumo y el cultivo costaba demasiado dinero al Estado y que, quizás, las solución fuera darle la vuelta y controlar todo el proceso, gravando con impuestos el producto y ahorrándose la persecución es, todavía hoy en día, digno de admirar.

Una decisión revolucionaria que escandalizó al resto de gobiernos europeos y que provocó que hoy en día Holanda obtenga una parte de sus recursos del cultivo y consumo de cannabis, mientras que en el resto de países los gobiernos siguen gastando recursos en perseguirlo sin obtener ningún beneficio ni del cultivo, ni del tráfico ni del consumo. Eso sí, que nadie piense que en los países con leyes más restrictivas se consume menos. Los bancos de semillas más importantes y la base del cannabis moderno se encuentran en Holanda, la base de la experimentación de los efectos terapéuticos de la marihuana, también.

Después de la Skunk, fueron las Haze, las Kush, las autos y muchas más; los diferentes certámenes que se celebran alrededor del mundo ofrecen cada año nuevos productos, mejorados gracias a la investigación, seguro que 2017 también viene lleno de sopresas.

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