El mercado negro del cannabis se desinfla en EE.UU y México

Uno de los principales argumentos que se esgrimen a favor de la legalización, es el de reducir el mercado negro del cannabis, el poder de las mafias y la criminalidad asociada a su tráfico. En los últimos años, el dramático descenso de incautaciones de cannabis a ambos lados de la frontera entre México y EE.UU. parece estar confirmando este argumento.

 

Lógico, si eliminamos el mercado negro del cannabis y se instaura un mercado legal de un producto hasta entonces prohibido, el consumidor va a preferir ir a lo seguro. Así, la legalización del cannabis en una decena de estados de EE.UU. está llevando a una visible reducción de la marihuana de contrabando.

Al menos esa idea es la que se desprende de las cifras: desde 2015, las incautaciones de marihuana ilegal proveniente de México hacia EE.UU. han descendido en un 44 por ciento (de 694 toneladas a 389 en 2017) según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos.

Todavía no se disponen de los datos específicos para este año sobre las incautaciones entre los dos países, pero la CBP dispone de los datos hasta el mes de agosto las incautaciones en todas las fronteras (México, Canadá y las costas estadounidenses), que dan un total de solo 327 toneladas. Se trata de una cifra llamativa si tenemos en cuenta que en 2012 la CBP incautó cuatro veces más, 1270 toneladas.

Por otro lado, las incautaciones de cannabis por parte de las autoridades mexicanas, a través del ejército, se han reducido casi un 90% entre 2015 y septiembre de 2018 según informa el diario Milenio.

 

 

¿Desciende el contrabando o aumenta la vista gorda?

A pesar de las asombrosas cifras, InSight Crime, una fundación especializada en el análisis del crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe se muestra cautelosa con las conclusiones. Si bien reconoce que el descenso de incautaciones pueda tener relación directa con el descenso de la demanda de marihuana de contrabando, también sugiere que puede haber otro factor importante en juego: que las fuerzas de seguridad estén prestando menos atención al tráfico.

Con todo, es improbable que este último factor explique por sí solo el dramático descenso de las incautaciones. Resulta obvio que la disponibilidad de marihuana legal de producción interna para consumo recreativo en diez estados de EE.UU., y medicinal en 23, ha llevado a un descenso de la demanda de cannabis mexicano.

Por supuesto, para poder sostener la demanda sin recurrir a importaciones, ha tenido que crecer la producción interna. Así lo confirma Beau Kilmer, codirector del Centro de Investigación RAND sobre Política de Drogas, a InSight Crime. “El cannabis que se consume en Estados Unidos proviene cada vez más de fuentes internas”, afirma Kilmer. “Pero no sabemos en qué cantidad”. Kilmer elaboró hace unos años un estudio que señalaba que entre un 40 y 67 por ciento del cannabis consumido en EE.UU. provenía de México, aunque todo apunta a que esas cifras se han reducido.

En cualquier caso el tiempo dará una mejor perspectiva de la situación, sobre todo si se implementa la ley que recientemente López Obrador ha presentado en México para la regulación integral del cannabis.

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