Los veteranos de EEUU. reclaman la desclasificación federal del cannabis

Los veteranos de EEUU siguen sin tener acceso al cannabis en el sistema de salud federal de EE.UU.

 

¿Podéis imaginar un colectivo cuya tasa de suicidio sea de una media de 20 al día? ¿Y qué tiene esto que ver con el cannabis? Hablamos de los veteranos de guerra estadounidenses, un colectivo que, según un estudio publicado en 2016 por el Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos (VA), registró en 2014 una media de 20 suicidios al día (¡¡¡7300 al año!!!).

A estas cifras horribles y alarmantes le hemos de sumar el índice de dolores crónicos severos entre los veteranos, un 40 por ciento mayor que entre los civiles. Además, según el VA, hasta un 20% de los 2,7 millones (has leído bien) de veteranos de las guerras en Irak y Afganistán experimentarán depresión y estrés post-traumático.

Como ya hemos relatado múltiples veces, entre las propiedades del cannabis tomadas en serio por la ciencia, están las de poder tratar estas condiciones propias de los veteranos de guerra: dolores crónicos, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, estrés post-traumático… pero los médicos de la Veterans Health Administration (VHA) siguen recetando cócteles de medicamentos peligrosos como opiáceos y benzodiacepinas, incluso en aquellos estados donde el cannabis terapéutico es legal.

Esto se debe a que la VHA es un organismo federal y el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1 en la ley federal de sustancias controladas. Esta clasificación presupone dos aspectos que, atribuidos al cannabis, resultan absolutamente falsos: a) que no tiene propiedades medicinales reconocidas y b) que presenta un elevado poder de adicción. Así pues, por muy legal que sea el cannabis en un estado, el VHA nunca lo reconocerá como tal.

 

El gobierno federal de EE.UU. sigue negando la evidencia científica sobre las propiedades terapéuticas del cannabis, es por ello que los veteranos de EEUU reclaman la desclasificación del cannabis.

El gobierno federal sigue pues negando a los veteranos el acceso a una opción alternativa de tratamiendo demostradamente más segura. Con las cifras terribles que mostramos más arriba, sumado a que la mayoría de estados ha legalizado el cannabis medicinal y con el reconocimiento del potencial terapéutico por parte de profesionales del Colegio Americano de Médicos, la Asociación Americana de Salud Pública y la Asociación Americana de Enfermeros, los veteranos se preguntan cuánto más ha de subir el índice de suicidios para que el gobierno recapacite y cambie la ley federal sobre el cannabis. Además, esto no se trata de un capricho de cuatro veteranos fumetas, sino de un reclamo generalizado de más del 80% de veteranos de guerra.

Por nuestra parte, mientras defendemos la conveniencia de facilitar el acceso al cannabis a veteranos con desórdenes y problemas médicos derivados de la guerra, no podemos dejar de pensar que la primera línea de acción para reducir la tasa de suicidios y problemas mentales y físicos de los veteranos, pasa por que EE.UU. deje de meterse donde no le llaman, enviando a la juventud de su nación al matadero para poder seguir siendo el gallo del corral.

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