Los 4 mitos del CBD más comunes

La rápida popularización del CBD, uno de los principales compuestos de la planta del cannabis, está desvelando para el gran público la gran serie de propiedades que lo hacen atractivo para la industria farmacológica y cosmética. Pero al mismo tiempo está poniendo de manifiesto una serie de mitos del CBD e ideas equivocadas.

 

Veamos a continuación 4 de los mitos del CBD más comunes:

 

1. El CBD es para uso médico y el THC para uso recreativo

De todos los mitos del CBD quizá sea este el más extendido. Aunque sus efectos distan mucho de la psicoactividad del THC, el efecto relajante y tranquilizador del CBD puede ser buscado por mero placer, y no por necesidades terapéuticas. Análogamente, del THC se conocen algunas propiedades potencialmente terapéuticas, como su capacidad de inhibir la placa amiloide, el principal marcador de la enfermedad de Alzheimer. También se reconoce su capacidad para estimular el apetito y reducir la náusea, por lo que puede ser útil en el tratamiento de síntomas asociados a la quimioterapia en pacientes de cáncer. Medicamentos como Sativex y Marinol contienen THC.

 

2. Segundo mito del CBD: El THC es malo y el CBD bueno

Relacionada directamente con el mito anterior está la idea de que el THC es el cannabinoide malo mientras que el CBD es bueno. En realidad, esta simplificación moralista es una estrategia del prohibicionismo, que encuentra en el hecho de que el CBD no coloca un punto de apoyo para demonizar al cannabis en general. Es más, aunque el CBD tiene propiedades terapéuticas maravillosas, no son pocas las aplicaciones que precisan de su interacción con el THC para ser efectivas, tal y como explica el estudio “Una historia de dos cannabinoides: El fundamento terapéutico para combinar el tetrahidrocannabinol y el cannabidiol”, lo que pone ya seriamente en duda, desde un nivel médico y farmacológico, la idea de que el THC sea malo per se.

 

3. Tercer mito del CBD: El CBD es más eficiente sin el THC

De nuevo, concatenamos un mito que se desprende del anterior. Una vez que nos hemos deshecho de la idea de que hay cannabinoides malos y buenos, estamos en mejor disposición para comprender la sinergia que se establece entre estos dos cannabinoides, de forma que la presencia de uno puede ayudar a potenciar los efectos terapéuticos del otro. Por ejemplo, un estudio realizado sobre animales para dilucidar la capacidad de los cannabinoides para tratar la colitis, encontró que “los efectos de estos fitocannabinoides fueron aditivos”. En concreto, “el CDB aumentó algunos efectos de una dosis ineficaz de THC al nivel de una dosis efectiva” y concluía que “la combinación de CBD y THC podría ser beneficiosa desde el punto de vista terapéutico, mediante efectos aditivos o potenciadores”. Esto no quiere decir que para cualquier tratamiento se dé esta sinergia, pero parece que la ciencia está comenzando a acotar aquellos marcos terapéuticos en los que determinadas combinaciones de ambos cannabinoides son más efectivas que cada cannabinoide aislado.

 

 

4. La psicoactividad es un efecto adverso

Y por último y no menos importante de los mitos del CBD vemos que antes apuntábamos cómo la ausencia de efectos psicoactivos del CBD puede ser usada por los detractores del cannabis para demonizar la planta en su conjunto. Por supuesto, para ello hay que convencer a la gente de que los efectos eufóricos del THC son el mal a combatir. En realidad, no hay manera por dónde agarrar la idea de que los efectos moderadamente eufóricos que puede producir el THC combinado adecuadamente con el CBD puedan ser en sí un efecto adverso, no deseado o anti-terapéutico, sobre todo si estamos tratando con pacientes que sufren. Además, resulta que el CBD, al igual que puede potenciar determinados efectos terapéuticos del THC, es capaz de modular el colocón del THC. En el libro “Smoke Signals: A Social History of Marijuana”, su autor Marin A. Lee cita al Dr. Mikuriya, psiquiatra y autor del mítico Marijuana Medical Papers:

“Deberíamos pensar primero en el cannabis como una medicina que tiene algunas propiedades psicoactivas, como muchas medicinas, en lugar de como un intoxicante que tiene algunas propiedades terapéuticas adicionales”.

 

 

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