Los beneficios de vaporizar CBD

A diferencia de lo que ocurre con el THC, el cannabinoide de la marihuana responsable de los conocidos efectos psicotrópicos de esta antigua compañera de la especie humana, nadie consume en principio su otro cannabinoide principal, el CBD o cannabidiol, con fines recreativos. Al menos no para “colocarse”, porque aunque el CBD puede consumirse por puro placer, sus efectos son muy diferentes a los del THC y, en cualquier caso, distan mucho de un “colocón”.

Generalmente el consumidor de CBD lo hace por razones terapéuticas, ya sea para relajarse, eliminar la ansiedad, combatir dolores de cabeza u otras múltiples molestias para las cuales el CBD se está demostrando como un eficaz tratamiento.

Con el aumento de la popularidad de este cannabinoide y el surgimiento de un amplio repertorio de productos, se le presenta al consumidor un amplio abanico de formas de administración del CBD, ya sea mediante vaporizadores, láminas y sprays sublinguales, ungüentos y cremas, gominolas o los clásicos porros. Pero la cuestión es: ¿hay una forma óptima de consumir CBD? Si de lo que se trata es de obtener los beneficios terapéuticos del CBD, la dosis va a depender muchísimo de la forma de administración. A continuación, vamos a conocer las razones por las que vaporizar CBD es la mejor vía de administración.

 

Comprendiendo la biodisponibilidad

La biodisponibilidad es un concepto farmacotécnico con el que se mide la relación entre la dosis y vía de administración de un fármaco, y la fracción del mismo y la velocidad con que alcanza su “diana terapéutica”.

Es decir, del total de la dosis que consumes de un fármaco, solo una fracción será capaz de entrar en tu circulación sistémica para producir sus efectos activos. Es esta fracción la que se conoce como biodisponibilidad. Por ejemplo, el CBD consumido por vía oral tiene una biodisponibilidad muy baja, de alrededor del 15%. Esto significa que, de una dosis ingerida de CBD de 100 mg, solo 15 mg alcanzarán tu torrente sanguíneo, medio a través del cual llegará a su objetivo: el cerebro.

Las razones de la baja biodisponibilidad del CBD son fundamentalmente dos:

1) El CBD es hidrofóbico, es decir, presenta una solubilidad en agua muy baja, lo que hace que no pueda mezclarse bien con el torrente sanguíneo y acabe expulsado para acumularse en tejidos grasos. De esta forma, solo una pequeña fracción del CBD ingerido puede penetrar en tu circulación sistémica y resultar efectivamente bioactivo.

2) Cuando cualquier compuesto orgánico entra en tu sistema digestivo ha de pasar la barrera del hígado, que es como un gran agente de aduanas que decide qué puede y qué no entrar en tu sistema circulatorio. Es en esta frontera donde gran parte del CBD ingerido se reduce por absorción o por descomposición química mediante enzimas hepáticas en un proceso conocido como efecto de primer paso o metabolismo presistémico.

A pesar de que existen maneras de mejorar la biodisponibilidad del CBD ingerido haciéndolo menos hidrofóbico o, dicho de forma positiva, haciéndolo más soluble en agua o hidrofílico, estas resultan al final muy complicadas, por lo que es mejor prestar atención a vías de administración que se salten la aduana del efecto de primer paso.

 

Vaporizar CBD, la forma más eficiente de administración

Mientras que a través de la digestión a los compuestos activos no les queda otra que pasar por el filtro del hígado para acceder al sistema circulatorio mayor, donde se ven drásticamente reducidos, a través de la inhalación es posible saltarse directamente esta barrera. De esta forma, al vaporizar CBD, este entra directamente en el sistema circulatorio a través de los pulmones evitando completamente el efecto de primer paso.

Así, la biodisponibilidad del CBD inhalado mediante vaporización es hasta cuatro veces mayor (del 50 al 60 por ciento) que la del CBD ingerido, lo cual implica que se pueden lograr los mismos efectos terapéuticos con una dosis cuatro veces menor.

Pero la mejor biodisponibilidad no solo se trata de la notablemente mayor fracción de CBD que alcanza el torrente sanguíneo para llegar al cerebro, sino de la velocidad con que lo hace. Dado que por vía pulmonar el CBD no ha de pasar los lentos trámites de la digestión, puede alcanzar su objetivo entre 30 y 60 mintuos antes que por vía oral, lo que convierte a la vaporización en una vía altamente eficiente de administración.

Dicho esto, conviene advertir al consumidor de CBD acerca de las desventajas de la falta de regulación de este cannabinoide. Sin los adecuados controles regulatorios, proliferan los productos comerciales cuyas concentraciones o composición son inconsistentes con el etiquetado, llegando incluso a contener trazas de lementos dañinos. Solo un pequeño puñado de fabricantes ha demostrado poder mantener una solución homogénea y consistente, por lo que recomendamos a los usuarios informarse bien acerca de los productos que consumen.

Los criterios que debes tener en cuenta para vaporizar CBD con seguridad merecen un artículo propio que pronto os ofreceremos en Nekwo.

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