La radula, una seria alternativa al cannabis

Un grupo de científicos de la Universidad de Berna y de la Escuela Politécnica Superior de Zúrich ha comenzado a mostrar interés por una planta autóctona de lugares tan dispares como Costa Rica, Nueva Zelanda y Japón, la Radula perrottetii, por presentar propiedades similares a las del cannabis.

La radula es una planta de la familia de las Radulaceae que contiene una variante del THC (tetrahidrocannabinol), la principal sustancia psicoactiva de la marihuana, llamada perrottetineno, la cual ha sido aislada por los científicos y aplicada en ratones para estudiar sus efectos.

La curiosidad de estos científicos se disparó al conocer el creciente uso recreativo de la radula en aquellos lugares donde crece naturalmente.

Con el aumento del interés de la comunidad científica sobre las posibilidades terapéuticas de los cannabinoides, era cuestión de tiempo que alguien pusiese el ojo en esta plantita parecida a un musgo.

“Hasta el momento, las especies de rádula que contienen esta variante de THC son legales en todo el mundo”, explica Jürg Gretsch, uno de los bioquímicos participantes en la investigación.

“Probablemente, los efectos recreativos son menos fuertes, pero la radula puede ofrecer una oportunidad mayor de aplicaciones medicinales”, añade.

Según el estudio generado en la investigación, el perrottetineno podría tener efectos antiinflamatorios superiores a los del THC al mismo tiempo que efectos psicoactivos más moderados, por lo que sus posibilidades para el desarrollo de medicamentos podrían ser más atractivas que las del THC del cannabis.

Según Gretsch, la radula y el cannabis „difieren en términos de potencia y, posiblemente, efectos adversos“. Además, “esta sustancia natural tiene un efecto psicoactivo más débil y, al mismo tiempo, es capaz de inhibir los procesos inflamatorios en el cerebro”.

Al contrario que el THC, “el perrottetineno inhibe las prostaglandinas en el cerebro, que son factores que causan inflamación”, lo cual produce „un efecto sobre los receptores de cannabinoides similar al de los endocannabinoides producidos por nuestro propio cuerpo“.

“No probamos los efectos de la propia planta“, explica Gretsch. „Podemos esperar que el contenido de perrottetineno varíe entre diferentes muestras.”

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El objetivo del estudio era analizar los efectos del principio activo a nivel molecular para establecer sus propiedades toxicológicas. De esta forma, observando sus efectos en 44 puntos del sistema nervioso central, se constató que el perrottetineno, al igual que el THC, se acumula en el cerebro, constatándose propiedades analgésicas además de su capacidad de generar catalepsia e hipotermia.

La rádula “es menos potente y podemos esperar menos efectos en el sistema nervioso central y, por ejemplo, en la memoria, pero todavía se necesitan más estudios para comprobarlo” aclara Gretsch.

En este sentido, los investigadores consideran que el perrottetineno podría ser sintetizado industrialmente para la generación de medicamentos, ya que “la planta en sí crece muy lentamente y produce sólo pequeñas cantidades del compuesto”.

Al igual que el cannabis, la radula es una planta cuyas propiedades ya eran conocidas por tradiciones ancestrales, como en la cultura maorí de Nueva Zelanda. Según Gretsch, “puede haber una conexión etnofarmacológica. La radula marginata tiene una larga historia de uso tradicional”, hasta el punto de que es considerada una taonga, término maorí para referirse a los patrimonios ancestrales de la cultura de Oceanía.

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