Pablo iglesias y Bernardo Soriano

“La cuestión no es si se regula el cannabis o no, sino quién será el siguiente en hacerlo”

Si algo quedó claro en el foro de debate “Hacia la regulación integral del cannabis” que tuvo ayer en el Congreso, y que fue organizado desde Podemos, es que la sociedad española está madura para afrontar una regulación racional. Tras la legalización del consumo recreativo en Canadá, que llega 17 años después de la legalización del consumo medicinal, Pablo Iglesias considera crucial que sea España el que lidere la iniciativa en Europa.

“La cuestión no es si se regula el cannabis o no, sino quién será el siguiente en hacerlo”, decía Iglesias en la apertura del acto. “España tiene que ser inteligente y ser de los primeros en legalizar, si llegamos los últimos serán otros países los que se beneficien de algo que es un clamor social”

De las diferentes ponencias que cubrieron todos los aspectos posibles: sociales, sanitarios, científicos, económicos, jurídicos, etc. se desprendió sin duda que el actual modelo prohibicionista no solo es absolutamente ineficaz, sino contraproducente, un fracaso en todas regla al que Podemos se ha comprometido poner solución.

El sociólogo y escritor Jorge Moruno intervino en el cierre del foro haciendo alusión a la postura que Pedro Sánchez manifestó sobre el tema de la regulación del cannabis en su pasada visita a Canadá, esquivando la cuestión afirmando que “suficientes problemas”:

“Precisamente porque (Sánchez) ya tiene suficientes problemas, lo que propone si se regula el cannabis son soluciones, no son más problemas, así que estaría bien que se lo empezara a tomar en serio”.

Un aspecto que salió a relucir varias veces es la particularidad de la situación española. Al analizar de los diferentes modelos de legalización más o menos exitosos que han tenido lugar en otras regiones como Uruguay, Canadá o estados de EE.UU. como Colorado o California, y compararlos con la realidad española, se deduce que un modelo de regulación funcional en España ha de partir de sus propias peculiaridades, las cuales son tenidas en cuenta en la propuesta de regulación integral que, previsiblemente, Podemos realizará formalmente a comienzos del próximo año, según anunciaba el diputado Miguel Vila al final del acto. Esta propuesta persigue un modelo social basado en los usuarios, que evite monopolios y oligopolios, incluya a comunidades desfavorecidas y facilite el acceso de la Pymes.

Este foro, celebrado con mucha intención el día posterior a la legalización del cannabis en Canadá, es un evento sin precedentes en el Congreso de los Diputados que pretende acercar esta acuciante cuestión a una sociedad que necesita ser educada. Si bien es cierto que la aceptación social del cannabis es creciente, todavía existe una incultura al respecto que fomenta los tópicos negativos y a la que se aferra con fuerza el prohibicionismo.

Por muy mal que le venga ahora a Pedro Sánchez o a la oposición, la cuestión del cannabis ha alcanzado un punto de no retorno: hay que responderla ya, porque la elusión de la cuestión no solo no va a hacerla desaparecer, sino que la va a amplificar, sobre todo en un contexto internacional ante el cual estamos yendo a contracorriente. En este sentido, no pocos ponentes del foro hicieron notar las complejidades de la regulación, un proceso en el que se deberían revisar leyes orgánicas. De ahí la necesidad de acabar con la procrastinación sistemática de la cuestión del cannabis, de sacarla de la eterna bandeja de cosas para hacer mañana.

 

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