La Academia de Ciencias de EE.UU. avala la eficacia del cannabis para tres patologías

Un comité de la Academia de Ciencias  de EE. UU., presidido por Marie McCormick, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, estableció una serie de parámetros para calificar la efectividad del cannabis para diversos problemas de salud. El grado de máxima evidencia se da con el tratamiento del dolor crónico en adultos, como antihemético (prevención de vómitos) tras la la quimioterapia y para mejorar la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple.

El comité de la Academia de Ciencias presidido por McCormick estableció la efectividad del cannabis para distintas dolencias y enfermedades según su grado de efectividad. En los dos grados máximos de evidencia se engloba el tratamiento del dolor crónico, la prevención de vómitos tras quimioterapia y la mejora de la espasticidad. Pero parece que el cannabis también tuvo un efecto positivo moderado en otros tratamientos muy variados: fibromialgia, apnea del sueño, esclerosis múltiple

El estudio destaca que la mayoría de estos efectos positivos no se asocian al cannabis fumado, se asocian a otras formas de consumirlo como diluido en aceite o vapeado. Según se indica, la última opción para consumir cannabis con intención terapéutica siempre debe ser fumado.

Este estudio puede marcar un antes y un después respecto a las investigaciones sobre cannabis debido a la cantidad y riqueza de datos que recoge. El estudio abarca más de 10.000 resúmenes científicos sobre cannabis y gracias a ellos se extraen más de 100 conclusiones sobre los efectos del cannabis en la salud. La propia Marie McCormick relata sobre el estudio:

“Esta creciente aceptación, accesibilidad, y uso de cannabis y sus derivados ha aumentado las preocupaciones de la salud pública.”

Inicio del estudio de la Academia de Ciencias de EE.UU.

Inicio del estudio de la Academia de Ciencias de EE.UU.

Parece que el cannabis no influye en ciertos temas de salud que se creía que sí

El cannabis, debido a tener una literatura científica aún en desarrollo, parece que tiene una influencia muy moderada o nula en algunas dolencias y enfermedades a las que habitualmente se le ha asociado una influencia positiva. Aumentar el apetito en pacientes con SIDA, aliviar los síntomas del síndrome de Tourette, mejora de la ansiedad y estrés postraumático, bajar la presión intraocular con el glaucoma, etc. son algunas de las patologías que se suelen asociar al cannabis y sobre las que habrá que seguir investigando.

Por otra parte, parece que el consumo habitual de cannabis tampoco tiene una influencia especialmente negativa en aspectos como el EPOC, riesgo de transtorno bipolar o aumento de la posibilidad de cáncer de diverso tipo: pulmón, esófago, prostata, vejiga.

Respecto a problemas cardiovasculares, el estudio comenta que puede tener una influencia negativa de cara a infartos pero que haría falta estudiar más esta posibilidad para alcanzar un punto de vista definitivo.

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