Estatua de la libertad - Foto: Pixabay

El futuro más próximo de la marihuana

Su dedo señala el camino. 2016 es año de elecciones en los Estados Unidos y de su próximo presidente puede depender el futuro legal del cannabis. De momento parece que la DEA se está planteando reclasificar la marihuana dentro del listado de sustancias controladas

Junto a la heroína, el LSD, el peyote o el MDMA, la marihuana lleva clasificada durante décadas como droga de ‘Clase I’ en los Estados Unidos. Hasta la cocaína está considerada menos peligrosa por parte de la DEA. Para que el cannabis haya recibido este “privilegio”, ha tenido que ser considerada como una sustancia con “alto potencial para el abuso”, sin “ningún tipo de uso médico” y con una “ausencia de seguridad y supervisión médica”.

Es decir, la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos considera a la marihuana como una droga top. Lo peor en abuso, en consumo y en un hipotético uso médico nulo. Contradictorio, ¿verdad?

A pesar de que 23 estados norteamericanos permitan el consumo de la marihuana a nivel medicinal, y Colorado y Washington a nivel recreativo, la ley federal de los EEEU la mantiene ilegalizada. Paradojas de un país multiestatal que provocan, por ejemplo, que en los lugares donde sí es legal el cannabis no se permitan transacciones bancarias o el pago con tarjeta de crédito.

Votante norteamericano pro-legalización - Foto: Neon Tommy

Votante norteamericano pro-legalización – Foto: Neon Tommy

Pero todo podría cambiar en este crucial curso político del 2016. Aunque Barack Obama saldrá de la Casa Blanca el próximo mes de noviembre, nos vienen unos apasionantes meses por delante que pueden presentarse como vitales para la situación legal de la marihuana. Pero antes de una cita de tal magnitud, ya vamos conociendo  algunas pistas sobre el futuro del cannabis. Según Gary Johnson, ex gobernador del estado de Nuevo México y firme defensor de la descriminalización,  “Obama quitará la marihuana de la lista como narcótico Clase I”.

Unas declaraciones que se emparentan con la carta mandada durante el pasado 2015 por ocho senadores a la DEA. En ella se instaba al gobierno federal a que facilitase la investigación sobre los beneficios médicos de la marihuana con la intención de que la agencia anti-drogas norteamericana la reclasificara entre las categorías de la Ley de Sustancias Controladas.

De la respuesta de la DEA, una carta firmada por el administrador interino Chuck Rosenberg, se concluye que en el futuro esta reclasificación podría estar más cerca que en 2001 y 2006, años en los que se enviaron unas peticiones similares: “La DEA entiende el gran interés en la pronta solución a estas peticiones y espera lanzar su determinación en la primera mitad del 2016”.

Cartas de la DEA aparte, habrá que esperar también a conocer al próximo presidente de los Estados Unidos. Una administración del pro-cannabis Bernie Sanders (“Debemos terminar la llamada guerra contra las drogas”) hubiera sido perfecta para los intereses de la despenalización. Ahora, que la contienda ha quedado entre dos candidatos que no acaban de definir del todo sus posturas: Hillary Clinton y Donald Trump.

El futuro del cannabis, ¿en manos del votante norteamericano?

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