Fitorremediación o como el cannabis puede descontaminar suelos

—Es que además —podríamos argumentar tras enumerar la extensa lista de propiedades beneficiosas o prácticas que tiene el cáñamo— el cannabis sirve para descontaminar suelos incluso afectados por contaminación radioactiva.
—¿Cómo? —preguntará alguien incrédulo, alguien que quizá nunca haya oído hablar de la fitorremediación, o sea, prácticamente nadie.

¿Qué es la fitorremediación?

La fitorremediación es un conjunto de métodos que aprovechan la capacidad de ciertas plantas para absorber, acumular, metabolizar, volatilizar o estabilizar contaminantes presentes en el suelo, aire, agua o sedimentos (como metales pesados, metales radioactivos, compuestos orgánicos y compuestos derivados del petróleo). Estas llamadas fitotecnologías ofrecen numerosas ventajas en relación con los métodos fisicoquímicos convencionales, como por ejemplo su amplia aplicabilidad, bajo costo y, sobre todo, su sostenibilidad.

 

La sostenibilidad del cannabis

Antes de hablar de las propiedades descontaminantes del cannabis, cabría apuntar su gran sostenibilidad ambiental. Si consideramos las extensas aplicaciones del cannabis en un gran abanico de ámbitos, resulta sorprendente que sociedades avanzadas y racionales del siglo XXI no lo estén explotando como deberían.

La idea de la sostenibilidad es producir desarrollo sin amenazar las fuentes de los recursos naturales y ni comprometer los de las futuras generaciones, buscando la mayor armonía posible entre la sociedad y la naturaleza. El cáñamo se nos presenta como una materia muchísimo más adecuada en este sentido que muchas opciones convencionales.

Así, nos preguntamos por ejemplo qué hacemos fabricando papel a partir de árboles cuando podríamos hacerlo con cáñamo. Sí, sabemos que hoy se recicla mucho más que antes (pero aun no suficiente) y que el papel nuevo procede generalmente de bosques cultivados ex profeso. No obstante un cultivo de cáñamo produce cuatro veces más papel que un cultivo de árboles de la misma extensión, además de que el papel de cáñamo se puede reciclar más del doble de veces que el papel de pulpa de madera.

De igual forma, un biocombustible basado en el cannabis sería una alternativa mucho más ecológica, dado que al reducir la dependencia de los combustibles fósiles se reduciría la cantidad de COneto emitido a la atmósfera.

Podríamos quizá mencionar también sus aplicaciones en la industria textil, dado que el cáñamo es capaz de generar fibras de primerísima calidad, o en la construcción, con productos como el hempcrete u hormigón de cannabis, un material con unas excelentes características: más resistente y liviano que el cemento común, además de más maleable, y con excelentes propiedades termo-reguladoras, por lo que es ideal para aislamientos, así como de regulación de la humedad.

También sus apabullantes usos en medicina, cosmética y alimentación apuntalan el fantástico repertorio de aplicaciones de esta planta tan maltratada e infravalorada por reguladores miopes.

Pero es que además, como decíamos, el cannabis sirve para descontaminar suelos.

 

El cannabis y la fitorremediación

Gavin Stonehouse, un estudiante graduado en biología de plantas de la Universidad Estatal de Colorado, comenzó a cultivar en 2017 cáñamo en una mezcla especial de tierra dosificada con diferentes niveles de selenio para saber si el cultivo podía tolerar el selenio. Este mineral se encuentra naturalmente en la mayor parte del oeste de los Estados Unidos y es un contaminante ambiental muy nocivo cuando es producido en exceso por la actividad industrial o agrícola. Según Stonehouse, el cáñamo resultó ser súper tolerante al selenio. Ninguna planta murió y solo aquellas sometidas a mayores concentraciones del mineral mostraron ciertos signos de estrés. “Si se puede limpiar el medio ambiente y aún así obtener un producto comercial”, dice Stonehouse, “se están matando dos pájaros de un tiro”.

Esta capacidad del cannabis para sacar el selenio (y otros contaminantes) del suelo se conoce como fitorremediación. En realidad la fitorremediación también se puede aplicar al agua o al aire. En esencia es retener o degradar contaminantes orgánicos e inorgánicos utilizando plantas. En un sentido más amplio hablamos de biorremediación, cuando se usan, además de plantas, hongos, microorganismos o enzimas para los mismos fines.

Aunque la palabra fitorremediación (del griego phyton «planta» y del latín «remediare») es un neologismo, el concepto de descontaminar usando plantas ya existía hace 3000 años, por ejemplo, para la purificación del agua.

De hecho, la palabra fitorremediación se la debemos al Dr. Ilya Raskin, del Centro de Biotecnología para la Agricultura y el Medio Ambiente de la Universidad de Rutgers. Raskin fue miembro del grupo de trabajo original del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que examinó el área de Chernobyl. En 1998 se plantó cáñamo industrial con el fin de eliminar los contaminantes en la zona.

“El cáñamo está demostrando ser una de las mejores plantas fito-remediativas que hemos podido encontrar”, dijo Slavik Dushenkov, un investigador científico. “Para los contaminantes específicos que probamos, el cáñamo demostró tener muy buenas propiedades de fitorremediación”.

 

Fitorremediando en Italia

Vincenzo Fornaro le contaba a CBS que durante generaciones su familia había producido carne y queso ricotta a partir de ovejas. Pero en 2008 el gobierno italiano descubrió una peligrosa dioxina en los suelos de Taranto, Italia, procedente de una cercana planta siderúrgica, la más grande de Europa, que, durante años, había ido contaminando los suelos de la región.

Hubo que sacrificar al rebaño entero (600 cabezas) y la economía que durante generaciones había mantenido a su familia ya no tenía sentido en una región echada a perder por la contaminación. Así pues, conocedor de las propiedades fitorremediadoras del cáñamo, Fornaro se dedica ahora al cáñamo industrial con el que dispone de una economía al tiempo que ayuda a descontaminar los suelos en los que una vez pastaban las ovejas.

—¿Crees que la marihuana es el futuro de tu granja? —le preguntaba Seth Doane de CBS a Fornaro.
—Sí, absolutamente.

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