El matrimonio Emery en los campos de cáñamo - Foto: Nekwo

Entrevista a Marc y Jodie Emery: “Las sociedades que abracen el cannabis tendrán mejores resultados”

Podríamos empezar diciendo que en el año 2007 las Naciones Unidas publicaron su estudio anual sobre consumo de drogas. En él se decía que el uso recreativo de cannabis en Canadá era cuatro veces mayor que el de la media mundial. También podríamos empezar diciendo que en 2013 apareció una encuesta realizada por el ‘Foro de Investigación’ donde se informaba de que más de dos tercios de los canadienses estaban a favor de la despenalización de pequeñas cantidades de hierba. Pero, ¿qué son los fríos datos cuando se leen sin un contexto? ¿Sin un patrón que una todas las cifras? ¿Sin alguien que sepa interpretar los números? Alguien que represente los intereses de millones de personas. Que le dé voz y lucha.

Marc Emery supo antes que nadie lo que se avecinaba en Canadá y decidió hace décadas comenzar una revolución cannábica que a veces ha bordeado la máxima de que el fin justifica los medios. Pero para dar ejemplo del tipo de activismo que practica y que alcanza niveles políticos, mediáticos y empresariales, él mismo se ha utilizado cuando ha sido necesario como conejillo de Indias. Sabía a lo que se atenía cuando comenzó a vender semillas de cannabis a finales de 1994. Así estuvo durante diez años, llevando una actividad comercial de la que conocía perfectamente sus consecuencias y que le llevó a ser considerado en toda Norteamérica como “Prince of pot”. Él mismo se define como “la persona que más semillas ha vendido en el mundo”. Por eso no se sorprendió ni le importó que la DEA viniera tras él: Querían detener mi dinero. Yo era una de las 50 personas más buscadas en el mundo. Vivía en Canadá, pero vinieron a por mí. Pero aquello funcionó para mí. Soy más famoso y más influyente”. Porque ese es el activismo que defiende Marc y que encuentra consenso en su esposa Jodie Emery.

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla - Foto: Nekwo

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla – Foto: Nekwo


“Un activista es una persona que cree en algo, y en esa creencia no van incluidas las grandes transacciones.  Si lo haces sin medios económicos pero con la creencia de que es bueno para el mundo, eso también es activismo. Es algo que haces porque, de alguna manera, crees con pasión en causas que son justas”.
Jodie Emery


Marc incluso va un paso por delante de las formas más sosegadas que se esconden detrás de la dulzura de Jodie. El matrimonio Emery juega a poli malo y poli bueno, pero eso no quita que ambos lleven la misma velocidad, apunten a la misma dirección y usen las mismas herramientas, como las revistas o canales de TV que dirigen.

 

“El activismo a gran escala es presentarse para el ejercicio de la política a distintos niveles, para redactar leyes o incluso hablar a compañeros de profesión sobre la marihuana”.
Marc Emery


Su activismo es de los que salen de muy adentro. Casi del estómago. Marc Emery ha enfocado su vida con el propósito de que el cannabis sea legalizado. Y rige sus movimientos y pensamientos con ello. Es la prioridad.
Es hacer ruido, aceptar las consecuencias y exponerse de una manera valiente y mediática. Forzando los límites todo lo que se pueda.  

Durante la estancia de Marc en prisión, la única etapa de su vida donde no fumó marihuana, Emery se politizó y escribió sobre activismo. Incluso publicó un blog dentro de Cannabis Culture, la revista que fundó en el verano de 1994 como un boletín impreso que se convirtió posteriormente en una web con la llegada de la crisis del papel y el auge de los medios online. En ‘Prison Blog’ el canadiense narraba sus experiencias entre rejas, como en la última actualización que publicó donde hablaba del estatus legal en que quedó tras los cinco años bajo la custodia de los terminales de la ‘Oficina de Prisiones de los Estados Unidos’. Tras ello, quedó en un especie de limbo llamado ‘Inmigración’, departamento que acabó extraditándole a su Canadá natal en 2014.

 

Otras personas nos han enseñado que hay que luchar un poco para mantener nuestras libertades; de lo contrario nos volveríamos vagos en cuanto a nuestra propia cultura”.
Marc Emery

Jodie Emery tomando notas durante la entrevista - Foto: Nekwo

Cuando volvió a su país, Marc Emery se topó con el auge de un joven político, Justin Trudeau. El líder del Partido Liberal de Canadá era por aquel entonces una rara avis, ya que mostraba una opinión diferente al del establishment sobre el cannabis. Trudeau abogaba por la legalización y prometía legalizarlo cuando se convirtiera en Primer Ministro. Emery lo miraba con una mezcla de sorpresa y dudas. Con una ilusión escéptica. Por su experiencia, él pensaba que la mayoría de políticos que aspiran a un cargo tienden a prometer lo correcto y ayudar a la gente pero, en cuanto llegan al poder, luego se convierten en “cobardes, animales políticos mezquinos y poco inteligentes”. ¿Qué pasaría en Canadá si gobernara este Trudeau?

Lo que ha pasado con esta versión anglo-francófona de Mujica es que a los pocos meses de alzarse con el poder, anunció en plena sesión especial sobre drogas convocada en la ‘Asamblea General de Naciones Unidas’ que Canadá legalizaría el cannabis en 2017. Pero para Marc, haciendo gala una vez más de su escepticismo político, “todo llega demasiado tarde”. The Prince of Pot sostiene que primero tiene que empezar un proceso de aceptación y asimilación que desembocará en una regularización en abril del 2018. Más optimista es, una vez más, Jodie. Para ella, Justin Trudeau representa “un montón de esperanza” para los canadienses.

“Trudeau es un idealista”.
Jodie Emery


Lo que es incredulidad respecto a Canadá no cambia cuando Emery opina sobre USA. Su cautela no le hace salir de un estado de vigilia cannábica. Marc observa a sus vecinos del sur con perspectiva. Es consciente de que si California avanza positivamente con su progreso de regularización y se le suman Vermont y Nevada, hablaremos de 33 millones norteamericanos con acceso legal a marihuana. Es por ello que siguió con mucha atención las primarias donde
Donald Trump y Hillary Clinton se erigieron como candidatos presidenciales a la Casa Blanca: “El próximo presidente que salga electo tendrá que afrontar el problema de legalizar la marihuana y, si no lo hace, será una suerte de caos, ya que serán muchas personas las que ya tengan acceso a ella”.

Emery sostiene que, con los procesos de Canadá y el que se prevé en México, los Estados Unidos tendrán una doble presión tanto al norte como al sur, algo que influirá en el próximo inquilino de la Casa Blanca. Respecto a esta carrera por ocupar el despacho oval, “el príncipe de la hierba” no es ningún entusiasta de los dos candidatos.

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla - Foto: Nekwo

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla – Foto: Nekwo

“Trump no hará más por la cultura cannábica que Clinton”.
Marc Emery


Emery cree que Trump apoya el proceso de regularización de la marihuana terapéutica, aunque ironiza brillantemente con los motivos:
“Sólo él sabe a qué se refiere con ello. Creo que no le importa porque no tiene nada que decir sobre este tema o porque no ha tenido experiencias negativas con el cannabis”. Con el lado demócrata tampoco es muy entusiasta. Opina sin tapujos que, al contrario de lo que ella misma ha dicho en los debates celebrados en las elecciones primarias, Hillary Clinton no está a favor de la legalización. Al final, según Marc Emery y su humor sarcástico, “tenemos por un lado a una mala elección y, por otro, una que no sabemos cómo va a acabar”.

Pero Marc y Jodie también miran al resto del mundo y señalan a Uruguay como la capital cannábica. Es el ejemplo a seguir, aunque los Emery piensen que aún queden cosas por pulir: “Habrá que hacer algunos ajustes pero es una medida muy popular y efectiva. Hasta la fecha ha sido el experimento más exitoso en el mundo”.

Es el inconformismo de Marc Emery, “the prince of pot”, para quién el principal de los problemas del mundo que se podrían resolver ya es el de la legalización del cannabis. Y por ello ha hecho de su pasión, su vida. Asumiendo todas las consecuencias posibles pero recogiendo unos frutos que marcan el fin de un largo camino que comenzó hace décadas: “de aquí a cinco años el cannabis será legal en todos los países del mundo”.

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