Canada legaliza el consumo recreativo de cannabis

Desde hoy el consumo recreativo de cannabis es legal en Canadá

Terminó la cuenta atrás. Desde hoy el cannabis es legal en Canadá. Los canadienses mayores de edad (a partir de los 18 o 19 años según la provincia) podrán consumir cannabis con fines recreativos.

El que el cannabis es legal en Canadá hace que sea una gran victoria de la razón, de la conquista de otro derecho y libertad, tras décadas de prohibición en Canadá. Con el fin de arrinconar aun más al mercado negro con la medida, el precio del gramo será de una media de 7,7 dólares americanos (6,66€), impuestos incluidos, aunque se prevé que los precios oscilen en función de la respuesta del mercado ilegal.

Aunque las autoridades estiman que el cannabis legal costará alrededor de un 25% más que el ilegal, también cuentan con que la mayoría de consumidores preferirán productos que ofrezcan garantías sanitarias e información precisa sobre su composición a productos del mercado negro sin criterios de calidad o sanitarios.

Según una encuesta de la empresa Ipsos, un 40% de los canadienses dispuestos a consumir cannabis, piensa que el precio será un criterio fundamental a la hora de comprar cannabis en el mercado legal. En la provincia de Ontario, la más grande del país, el precio de compra ideal según la encuesta oscilaría entre los 6,6€ y los 9,26€ por gramo.

Cada provincia ha establecido su propio sistema de distribución y venta de cannabis. Así, en Nueva Escocia es la NSLC (Nova Scotia Liquor Corporation) la que, junto alcohol, monopolice el comercio de cannabis. En Nueva Brunswick se ha creado una empresa pública ad hoc para la gestión del comercio de cannabis legal: Cannabis NB. Esta empresa ofrece hasta 76 productos y el precio por gramo oscilará, en función de sus características, entre los 4,93€ y los 9,94€.

También hoy el gobierno de Canadá anunciará el indulto de las personas condenadas por posesión de hasta 30 gramos de marihuana, que es la cantidad máxima de posesión legal según la nueva ley, medida de la que se podrán beneficiar miles de canadienses que, por esta cuestión tenían vetado su ingreso en EE.UU.

El resto del mundo mira a Canadá

Con todos los elementos de ser uno de los experimentos sociales más interesantes de la actualidad, el resto del mundo, y en particular Europa, mira con curiosidad a Canadá. No sería raro estimar un aumento de la presión social y de los grupos pro-legalización como consecuencia del paso que acaba de dar el país norteamericano, que desafía la Convención Internacional Única sobre Estupefacientes de la ONU de la cual Canadá es firmante, siendo además el primer país del G7 en regular integralmente el consumo recreativo de cannabis.

Pero como con cada libertad conquistada, la inercia del prohibicionismo ha creado una legión de miopes que se escandalizan por la osadía canadiense, que en realidad no ha consistido más que en formalizar una situación de normalización social, en un reconocimiento de la madurez propia de un país social, económica y culturalmente desarrollado y del fracaso del prohibicionismo. Estos miopes creen de verdad que la legalización del cannabis, más que con derechos y libertades, más que con acabar con la hipocresía que permite la cultura del alcohol y humilla a la del cannabis, más que con las necesidades de enfermos, tiene que ver con intereses de lobbies y empresarios que se frotan las manos.

Según Francisco Igea, portavoz de Ciudadanos en la comisión de Sanidad del Congreso, la situación en España resulta esperpéntica, con “la peor legislación del mundo” y “una regulación prohibicionista” a pesar de tener “más consumo que en Holanda, donde es legal”. Y añade que “ni hay libertad ni hay consumo bajo, no tenemos nada”.

Recalcando esta amarga y curiosa situación, el actor Santiago Segura publicó hace unos días un deliciosamente irónico tweet con relación a la inminente legalización en Canadá, en el que decía: “A ver si lo legalizan aquí y por fin puedo probarlo, tengo curiosidad!”.

Santiago Segura ironiza sobre el cannabis

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