Los cinco beneficios del cannabis medicinal

Los que luchamos por restaurar la imagen del cannabis, por acabar con los mitos que perpetúan su estatus de planta prohibida, tanto a nivel político como social e incluso medicinal, muchas veces nos topamos con escépticos de la marihuana que sospechan de sus capacidades terapéuticas, como si se tratase de una conspiración de fumetas dedicándose a engañarnos, inflando los beneficios de la planta para lograr que se levante su veto.

 

Por ello, y esperando poder arrojar un poco de luz a los más escépticos, al contrario que muchos sitios nos referiremos hoy exclusivamente a aquellos beneficios de la marihuana como planta medicinal validados por la ciencia, en vez de citar los reportes mediatizados de consumidores.

Los compuestos activos del cannabis interactúan con el cuerpo humano a través del sistema endocannabinoide, que se estudia de forma no muy diferente que el sistema opioide. De hecho, en ambos casos, el estudio de plantas de las que se extraen drogas o medicinas ha llevado al descubrimiento de sistemas endógenos de control en nuestro organismo que juegan un papel central en la neurobiología. En el caso del cannabis, no solamente se estudian y aplican sus compuestos, los cannabinoides, para el tratamiento de la espasticidad en la esclerosis múltiple, el dolor o los ataques epilépticos, sino que se están descubriendo propiedades antes desconocidas como su capacidad de neuroprotección.

En cualquier caso el estudio de los cannabinoides es prácticamente un campo en el que está casi todo por descubrir. El cannabis levanta pasiones entre aquellos que lo defienden o lo condenan y muy pocos se asoman a la literatura clínica con objetividad desapasionada. Muchas investigaciones pobremente controladas producen resultados ambiguos que son interpretados según los prejuicios del lector. A continuación os mostramos 5 propiedades terapéuticas de la marihuana que la ciencia está investigando.

Los beneficios del cannabis medicinal son:
Náuseas y vómito

Muchas drogas citotóxicas, como las que se emplean en tratamientos de quimioterapia, son eméticos muy potentes, es decir, generan náuseas y producen vómitos, siendo este uno de los principales factores limitantes en la aceptación de estos tratamientos en los pacientes. La información reportada por parte de consumidores recreativos de marihuana que reciben tratamiento de quimioterapia, acerca de cómo esta alivia sus náuseas eficazmente, encuentra confirmación en un ensayo aleatorizado controlado en el que se comparó THC administrado oralmente (el THC es un cannabinoide, el principal psicoactivo de la marihuana) con placebo en 22 pacientes con cáncer que no respondían adecuadamente a los antieméticos. En el estudio se constató que el THC era superior al placebo en los informes de los pacientes, algo que se ha confirmado múltiples veces en subsiguientes ensayos aleatorizados controlados.

 

Esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas

La eficiencia de los tratamientos con medicamentos para la espasticidad muscular es generalmente moderada y está limitada por los efectos adversos que producen. Se trata de uno de los síntomas principales de condiciones como la esclerosis múltiple, la parálisis cerebral y las lesiones de médula. Los temblores, la ataxia y la incontinencia contribuyen además al alto índice de depresión y ansiedad en los que padecen estas enfermedades. Ya en el siglo XIX se utilizaba el cannabis para tratar estos síntomas y los pacientes reportan beneficios derivados de su consumo. Algunos estudios recientes en animales y humanos han comenzado a validar las obeservaciones preclínicas incontroladas que reportaban beneficios en los síntomas de la esclerosis múltiple, mostrando la implicación del sistema endocannabinoide en la patogénesis de esta enfermedad. Estos estudios abren la vía a tratamientos potenciales con cannabinoides para tratar los síntomas de la esclerosis múltiple.

 

Pérdida de apetito y peso en enfermos de cáncer y SIDA

Un estudio de 1971 confirmó el efecto estimulante del apetito del cannabis en una prueba aleatorizada controlada sobre dos grupos de pacientes, uno que ayunaba y otro que no, a los que se les suministró THC oral con alcohol, anfetamina y placebo. Otros estudios confirman la relación entre el consumo de THC y el aumento de ingesta de calorías y aumento del peso corporal, como el publicado en la revista Psychopharmacology en 1976, en el que se describe un experimento en el que se compararon los resultados entre el grupo de estudio, que consistía en consumidores habituales y casuales de marihuana, y el grupo de control, que no consumía marihuana. A los sujetos de ambos grupos se les midió el nivel de ingesta calórica y el peso corporal durante 21 días, en medio de los cuales el grupo de estudio comenzó a consumir marihuana. Los resultados mostraron un aumento significativo de la ingesta calórica y del peso corporal entre los fumadores de marihuana con respecto a los no consumidores y se constató que tal aumento no se debía a la retención de líquidos. En cualquier caso no hace falta ponerse muy científico para constatar la gazuza que te entra después de consumir marihuana, ¿cierto?

Dolor

Ya en 1999 el Institute of Medicine establecía el potencial de los cannabinoides para tratar el dolor. Más allá de los reportes anecdóticos, que son múltiples, cinco ensayos aleatorizados controlados mostraron la superioridad del THC con respecto al placebo en el alivio del dolor, produciendo una analgesia relacionada con la dosis que alcanza su punto máximo alrededor de las 5 horas, comparable con la duración de la codeína pero que más duradera. Mucho más actual es este estudio publicado en Cannabis and Cannabinoid Research que, mucho más cauteloso, se refiere a evidencias modestas acerca de la eficiencia de la farmacoterapia con cannabinoides para tratar el dolor, muy posiblemente debido a la falta de investigación, aunque reconoce su potencial para reducir la farmacoterapia anlagésica con opioides, mucho más peligrosos y con un fuerte nivel de dependencia.

 

Epilepsia

Evidencias de estudios de laboratorio, reportes anecdóticos y pequeños estudios clínicos sugieren que el CBD, o cannabidiol, uno de los principales cannabinoides de la marihuana y sin propiedades psicoactivas, tiene potencial para reducir los ataques epilépticos, especialmente en formas de epilepsia infantil como el síndrome de Dravet, y el síndrome de Lennox-Gastaut que también afecta a dultos. Estudios realizados con los mejores estándares científicos (de doble ciego y con control de placebo) acerca de la relación entre el CBD y pacientes de estas dos formas de epilepsia mostraron resultados prometedores presentados en los más importantes círculos científicos y publicados por GW Pharmaceuticals, una empresa que produce Epidolex, un extracto de aceite de cannabis con un 99% de CBD. En uno de dichos estudios publicado en Lancet Neurology 214 pacientes con una edad media de 11 años recibieron Epidolex durtante 12 semanas o más. Ninguno de ellos respondía a los tratamientos convencionales, pero bajo el tratamiento de Epidolex los ataques dismunuyeron una media de un 54%, especialmente si se combinaba con clobazam (Onfi), otro medicamento antiepiléptico. Otros estudios con las mejores garantías científicas se están llevando a cabo en Israel y muestran resultados igualmente prometedores.

 

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