cbd reduce adicción a la cocaína

El CBD podría reducir la adición a la cocaína

Una investigación llevada a cabo por el grupo de Neurobiología del Comportamiento (GReNeC-NeuroBio) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, demuestra que el CBD tiene el potencial de reducir los efectos adictivos de la cocaína

 

Varios estudios han demostrado que el CBD o cannabidiol, el principal componente no psicoactivo del cannabis, tiene un valor terapéutico potencial para una amplia gama de trastornos, incluyendo ansiedad, psicosis y depresión, pero también para el tratamiento de adicciones a drogas como la heroína y la cocaína.

 

En el resumen del artículo de investigación que ha sido publicado en la revista Neurophamacology bajo el título de “El tratamiento repetido con Cannabidiol reduce la ingesta de cocaína y modula la proliferación neuronal y la expresión de CB1R en el hipocampo de ratones.”, leemos que “los derivados cannabinoides han mostrado resultados prometedores para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos, incluida la adicción a las drogas.“

Para determinar la capacidad del CBD para atenuar el refuerzo de la cocaína, se administró cocaína a ratones, los cuales tenían la posibilidad de autoadministrarse CBD presionando una palanca. Se observó que el CBD reducía el consumo voluntario de cocaína. Esto, junto a las observaciones que se realizaron en el cerebro de los ratones, sugiere que el CBD “puede modular algunas manifestaciones conductuales y moleculares del refuerzo de la cocaína”, lo que “proporciona nuevas perspectivas para utilizar el CDB como una herramienta terapéutica.”

 

Olga Valverde, directora del estudio, apunta que el CBD “incrementa la expresión de factores neurotróficos mediante un mecanismo que involucra a los receptores cannabinoides CB1 y promueve la proliferación de nuevas células en el hipocampo, área cerebral relacionada con las funciones de la memoria.”

 

El artículo de Valverde y sus colegas, del cual se ha hecho eco la Delegación de Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas en su cuenta de Twitter, viene a contrastar con un estudio previo publicado en la Journal of Psychopharmacology en 2017, según el cual no se había observado este efecto del CBD en ratas macho (recordamos que el estudio de Valverde et al. fue hecho en ratones) y concluía que era necesario realizar “más investigación, utilizando una más amplia gama de dosis y vías de administración, de regímenes de tratamiento y pruebas de comportamiento para aclarar el potencial del cannabidiol como tratamiento para el desorden de abuso de sustancias.”

 

 

La necesidad de revisar la clasificación del CBD

 

También en 2017, dos autores españoles, Jorge Manzanares y María Salud García Gutiérrez, del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández-CSIC se preguntaban en un pequeño artículo de investigación si el CBD podría ser potencialmente útil para el tratamiento de desórdenes neuropsiquiátricos y de adicción a las drogas. Tras citar una serie de estudios que vienen a confirmar las propiedades ansiolíticas del CBD entre otras, su capacidad para modular los efectos del THC y de destacar su potencial para tratar adicciones, incluida la heroína, el artículo se detiene en una crítica a la clasificación del cannabis y, en particular, del CBD como sustancia sin valor terapéutico, según la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU y la Ley de Sustancias Controladas de EE.UU. Vale la pena reproducir el fragmento:

“A pesar de la gran cantidad de evidencias que sugieren el potencial del uso terapéutico del CDB, existe cierta controversia con respecto a su perfil como droga de abuso que dificulta significativamente el desarrollo ulterior de estudios básicos y clínicos.

El CDB está actualmente clasificado en la Lista 1 de acuerdo con la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 y la Ley de Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas de los Estados Unidos. La Ley de Sustancias Controladas (CSA, por sus siglas en inglés) define las sustancias de la Lista I como que presentan “un uso médico no aceptado en la actualidad, una falta de seguridad aceptada para su uso bajo supervisión médica y un alto potencial de abuso”. Además, el CDB está clasificado como una droga de la Lista 2 de acuerdo con la Ley de Drogas y Sustancias Controladas, implicando también “un alto potencial de abuso que puede conducir a una severa dependencia psicológica o física”.

Sin embargo, no hay evidencia que apoye estas consideraciones. Por otra parte, el CDB no está sujeto a ninguna restricción especial en Europa. A diferencia del THC, el CBD no provoca euforia ni intoxicación. La falta de actividad psicoactiva parece estar relacionada con su baja afinidad con los receptores CB1 (100 veces menos que el THC). Curiosamente, estudios recientes llevados a cabo en nuestro laboratorio demostraron que el CBD no induce preferencia por lugares condicionados, signos de abstinencia o autoadministración oral, lo que sugieran su falta de propiedades como droga de abuso.”

Los investigadores concluyen así que, dada la falta de evidencias que sugieran que el CBD tiene potencial de abuso, sumado a los abrumadores indicios científicos sobre su potencial terapéutico, se hace urgente y necesaria una reclasificación de esta sustancia para facilitar su investigación y su uso.

 

 

El cannabis reduce los problemas asociados a opiáceos y alcohol 

 

En otra ocasión os referíamos un artículo de la Sociedad para el Estudio de las Adicciones que concluía que “la marihuana no tiene ninguna influencia causal sobre la iniciación en las drogas duras”. Además de ello, aumenta la evidencia de que el cannabis puede ser usado como una transición para abandonar dependencias de sustancias más peligrosas como los opioides, el alcohol, medicamentos, cocaína y tabaco.

 

Por ejemplo, en aquellas jurisdicciones donde el consumo de marihuana es legal, las investigaciones han constatado una reducción constante del abuso de opioides y la mortalidad asociada.

 

Poco después de la legalización, las muertes asociadas a opiáceos y heroína se redujeron un 20% según datos de la Journal of the American Medical Association. En general, los investigadores concluyen que “los estados con leyes sobre el cannabis medicinal tienen una tasa media anual de mortalidad por sobredosis de opiáceos un 24,8 por ciento menor que la de estados sin leyes sobre el cannabis medicinal”.

 

Los datos publicados el pasado mes de abril en la revista Drug and Alcohol Dependence también reportan una dramática disminución en las hospitalizaciones relacionadas con analgésicos opiáceos después de la legalización.

 

 

El cannabis como droga de salida

 

En conexión con todo ello, no podíamos dejar de hacer referencia a High Sobriety, una clínica de Los Angeles cuyo concepto parte de sustituir una adicción letal por otra no letal usando el cannabis. A pesar de la controversia aparente, según datos de la SAMHSA (Substance Abuse & Mental Health Services Administration), solo un 25% de las personas que siguen programas basados en la abstinencia no vuelven a recaer, por lo que High Sobriety está pensado para el 75% restante.

“No hay ninguna razón científica para creer que es mejor ser completamente miserable estando sobrio que consumir cannabis de vez en cuando, o incluso con bastante regularidad, como adulto, y ser funcional, feliz y productivo”, opina el Dr. Reiman, consultor no remunerado de High Sobriety.

 

 

 

 

cáncer y cannabis

Cáncer y cannabis: más investigación para aclarar los mitos

Cáncer y cannabis. Si bien es cierto que actualmente existen estudios que empiezan a descubrir propiedades realmente prometedoras en lo que respecta al cáncer, los mitos que se crean y persisten alrededor del cannabis podrían resultar fatales, si, en base a ellos, un paciente decide abandonar los tratamientos convencionales.

 

Uno de los peligros de imponer el prohibicionismo sobre una sustancia común e íntimamente ligada a muchas facetas de los usos y costumbres del ser humano, es que comienzan a surgir mitos entorno a sus propiedades. En el caso del cannabis, no son pocos los que, dejándose llevar por información mal interpretada, exagerada o sacada de contexto, le atribuyen propiedades cuya evidencia científica aun no es suficiente, algo que vemos una y otra vez con respecto al cáncer.

 

Quizá una de las investigaciones más prometedoras sea la que llevó a cabo el Doctor Manuel Guzmán, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Real Academia Nacional de Farmacia y miembro del Comité Directivo de la International Association for Cannabinoid Medicines, quien hace 18 años publicó en la prestigiosa revista Nature un artículo sobre el potencial anticancerígeno de los cannabinoides.

 

Desde la publicación de este artículo, Guzmán se ha mantenido a la vanguardia de la investigación científica sobre el cannabis. En el estudio reflejado en el artículo citado, el equipo de Guzmán inyectó THC en células de cáncer de mama, las cuales encogieron y murieron. En otras investigaciones también observaron cierto éxito en la aplicación del THC en tumores cerebrales, pero las restricciones sobre el cannabis en España han dificultado la investigación científica, limitando la exploración del cannabis como una promesa terapéutica contra el cáncer.

 

Para la simbiosis cáncer y cannabis. La importancia de la vía de administración


La revista de cannabis medicinal RxLeaf le preguntó a Guzmán cómo era posible que, consumidores de cannabis tan comprometidos como Bob Marley o Tommy Chong (del dúo cómico Cheech and Chong), hubiesen desarrollado cáncer. Aunque la cuestión parece un tanto ingenua, pretende ilustrar el punto de vista de quienes se dejan llevar rápidamente por los mitos, sin considerar la información de forma crítica.
“Lo que es cancerígeno no es el cannabis, sino fumar cannabis, como fumar tabaco”, responde Guzmán. “En otras palabras, el problema es la combustión de la planta.”

Esto no quiere decir que los cánceres de Marley y Chong fuesen debidos a fumar marihuana, sino que el hecho de fumarla no solo no te protege contra el cáncer necesariamente, sino que podría inducirlo, al igual que el tabaco, a causa de los radicales libres que se producen en la combustión de la planta.

Hay que tener en cuenta pues que, para aprovechar las posibles propiedades antitumorales del cannabis, la vía fumada puede resultar ineficiente para administrar la dosis adecuada de cannabinoides, además de contraproducente.

Al respecto dice Guzmán que “se necesitan más estudios para definir las posibles dosis antitumorales de los cannabinoides. Lo mismo que para las vías de administración, aunque en este caso uno iría intuitivamente por una vía de farmacocinética sostenida/lenta como oral, oromucosa, o similar.” Es decir, si lo que quieres es aprovechar de forma eficiente y segura las propiedades terapéuticas del cannabis, ingiérelo (de la forma adecuada) en vez de fumarlo.

 

El caso es que la cultura popular tiende a apoyarse en reportes anecdóticos para dar legitimidad a propiedades no confirmadas del cannabis. No es lo mismo fumar cannabis que consumir un extracto de cannabinoides por vía oral, de la misma forma que no es lo mismo inyectar THC en células tumorales en una placa de cultivo que aplicarlo a un ser humano con cáncer.

El caso de Alysa Erwin

 

Pero los casos anecdóticos menudean, y algunos son lo suficientemente llamativos como para vislumbrar cierta esperanza. Por ejemplo, el caso de Alysa Erwin es ciertamente espectacular. Alysa fue diagnosticada con una forma muy extraña cáncer cerebral a los 14 años. Se trataba de un astrocitoma anaplásico avanzado, con una esperanza de supervivencia prácticamente inexistente. Sin opción a la cirujía por las peculiaridades de esta forma de cáncer, en la que no hay tumores individuales que se puedan atacar u operar, se sometió a quimioterapia, tratamiento que la debilitó rápidamente.

 

En su desesperación y tras discutirlo con sus familiares, abandonó la quimioterapia a espaldas de su médico de cabecera y comenzó a tratarse con un aceite altamente concentrado de cannabis consumido por vía oral. Los primeros efectos fueron los propios del cannabis como tratamiento paliativo: recuperación del apetito y reducción del dolor y la náusea. Después de tres meses de tratamiento en secreto, sin conocimiento de su médico, un escáner mostró que el crecimiento del cáncer se había detenido.

 

Exámenes posteriores revelaron remisión de la enfermedad, pero su médico descubrió que su test de sangre era incompatible con un tratamiento de quimioterapia. Alysa confesó que consumía aceite de cannabis y, con la boca pequeña, el doctor la animó a seguir haciendo lo que fuera que estuviese haciendo, dados los milagrosos resultados que estaba observando.

Tras problemas con el abastecimiento de su medicina cannábica y, tras un año libre de cáncer, este volvió a aparecer, por lo que volvio a su tratamiento de cannabis y, hasta la fecha, no hay noticia de que haya vuelto a aparecer.

 

Se necesitan más estudios sobre cáncer y cannabis… y aflojar las restricciones 

 

Existen muchos casos como el de Alysa Erwin, pero a pesar de que ofrecen cierta esperanza, aun no sabemos cómo tratar exactamente el cáncer con cannabis, cuál es la mejor manera de hacerlo, qué cannabinoides son fundamentales, qué contraindicaciones pueden derivarse, etc.

 

A pesar de que hay investigaciones muy prometedoras en marcha, aun hace falta recorrer mucho camino.

 

Los casos anecdóticos ofrecen un camino y, desde luego, un asidero para pacientes desahuciados. De ahí la necesidad de apelar a la responsabilidad de los gobiernos: la investigación médica del cannabis no debería tener ningún tipo de límite. Cada obstáculo legal a la investigación representa, en el peor de los casos, la sentencia de muerte para muchísimos enfermos y, en el mejor, una reducción sustancial de la calidad su vida.

 

Fuente: RxLeaf
El cannabis aumenta la frecuencia sexual

Los consumidores de cannabis tienen mayor frecuencia sexual

Si bien en la cultura popular se ha asociado falazmente el consumo de cannabis con la pereza y la ociosidad, al menos hay un área en la que los consumidores regulares de cannabis parecen bastante menos perezosos: la práctica del sexo. Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por urólogos de la Universidad de Stanford que, empleando información proporcionada en una serie de encuestas realizadas a 50 mil hombres y mujeres de entre 25 y 45 años de edad acerca de su consumo de cannabis y frecuencia sexual, descubrieron que los consumidores habituales tenían una frecuencia sexual un 20% mayor que los no consumidores.

 

Hasta no hace mucho, la relación entre consumo de cannabis y la función sexual se basaba en reportes anecdóticos. En general los consumidores suelen referir los beneficios del cannabis en la práctica del sexo: mejora la libido, la estimulación e incluso la duración.

 

Pero la situación legal de la planta ha retrasado mucho nuestro conocimiento y obstruido investigaciones que hoy por fin comienzan a florecer, como la reflejada en el artículo del que hoy os hablamos, llamado Asociación entre consumo de marihuana y frecuencia sexual en los EE.UU.: un estudio basado en la población, y que fue publicado el año pasado en The Journal of Sexual Medicine.
“El uso de la marihuana es cada vez más frecuente en los Estados Unidos. Los efectos del uso de la marihuana en la función sexual no están claros, y existen informes contradictorios de mejora y detrimento” apunta el artículo en su resumen. Por ello, los autores del estudio decidieron “aclarar si existe una relación entre el consumo de marihuana y la frecuencia sexual utilizando una muestra representativa a nivel nacional de hombres y mujeres en edad reproductiva”.

 

En el estudio participaron 28176 mujeres y 22943 hombres con una media de edad de 29 años, descubriéndose que los consumidores de cannabis practicaban el sexo significativamente con más frecuencia que los no consumidores. Además del establecimiento de la asociación entre el consumo de marihuana con un aumento en la frecuencia sexual, del estudio también se desprende que la misma no parece afectar la función sexual.

 

“El uso frecuente de la marihuana no parece disminuir la motivación y el rendimiento sexual. En todo caso, se asocia con una mayor frecuencia de coito”, concluye el autor principal Michael Eisenberg.

 

¿Si fumas marihuana, mejora tu frecuencia sexual?

Pero atención, se trata del establecimiento de una correlación y no de una relación causal. Eisenberg subraya que “el estudio no dice: ‘si fumas marihuana, tienes más sexo’”. No obstante todo apunta a una relación de causa dado que, añade Eisenberg, “la tendencia general que vimos se cumplía en personas de ambos sexos y de todas las razas, edades, niveles de educación, grupos de ingresos y religiones, todos los estados de salud, casados o solteros, con o sin hijos”.

 

Para el profesor Michael Sommer, presidente de la Sociedad Alemana para la Salud Masculina, la conexión entre consumo de cannabis y mejora de la frecuencia sexual es concluyente: “Es bien sabido que el consumo moderado de cannabis hace que la gente se desinhiba más”.

 

Si bien hay estudios que asocian el consumo intensivo de cannabis con una disminución de la función eréctil (ojo, sin asustarse, porque parece que se recupera cuando se abandona el consumo, y un meta-análisis de este año establece que la relación es inconcluyente ), otros sugieren que el cannabis estimula las regiones cerebrales que son importantes para la excitación y la actividad sexual.

 

Fuente: Stanford Medicine, Kölnische Rundschau

¿Es el cannabis efectivo para tratar el autismo?

Diversas investigaciones buscan determinar si el cannabis es efectivo para el autismo.

Una de las razones más importantes por las que insistimos en la lucha por la legalización del cannabis es por su enorme potencial terapéutico, potencial que ya se está tomando en serio en muchas partes del mundo, donde estamos viendo cómo la regulación del cannabis está permitiendo y activando la investigación médica. Así, estamos empezando a constatar que la prohibición global de la marihuana nos ha retrasado en la ciencia de los cannabinoides, prolongando innecesariamente el padecimiento de millones de pacientes que se habrían beneficiado de los hallazgos que la ciencia está realizando.

En numerosas ocasiones hemos hablado desde una perspectiva estrictamente científica acerca de las propiedades terapéuticas de los cannabinoides: reducen las náuseas y el vómito, la espasticidad, la ataxia y los temblores de enfermedades neurológicas, reducen las crisis epilépticas, producen aumento de apetito y peso en enfermos de cáncer y SIDA, tienen propiedades analgésicas, reducen los daños hepáticos en alcohólicos, ayudan al tratamiento de adicciones severas… y parece que ahora varias líneas de investigación están considerando que el cannabis es efectivo para el autismo. 

Dado que el autismo es una condición neurológica, varios investigadores consideran que vale la pena realizar ensayos para ver hasta qué punto los cannabinoides pueden ser efectivos y seguros en el tratamiento de síntomas del autismo. A pesar de que existen reportes anecdóticos de padres con hijos con autismo, según los cuales el cannabis les ayuda a reducir la severidad de los síntomas, el Dr. Orrin Devinsky, director del Langone’s Comprehensive Epilepsy Center de la Universidad de Nueva York, implicado en dos de los ensayos clínicos que están por realizarse, afirma que en esta área “hay mucha religión y no mucha ciencia”.

El trastorno del espectro autista (TEA), una afección del neurodesarrollo que afecta a la capacidad de comunicación y de interacción con el entorno y al comportamiento, es diagnosticado en 1 de cada 88 niños en EE.UU. según datos del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de 2012, y en 1 de cada 100 niños en España (Autism-Europe aisbl 2015). Aunque no tiene cura, existen tratamientos para algunos de sus síntomas y, dado el potencial del cannabis para tratar enfermedades neurológicas, se están empezando a impulsar algunas investigaciones en este sentido. Por ejemplo, la Fundación Ray and Tye Noorda ha donado 4,7 millones de dólares al Centro de Investigación del Cannabis Medicinal de la Escuela de Medicina de la Universidad de Califronia de San Diego. Esta es la donación privada más grande a la investigación del cannabis medicinal jamás hecha en los EE.UU. En esta investigación se tratará de comprobar la eficiencia, seguridad y tolerancia del CBD, cannabinoide no psicoactivo, en niños autistas, y su forma de interacción con el cerebro.

Otro ensayo pretende poner a prueba otro cannabinoide no psicoactivo, el CBDV en el tratamiento del autismo. Se trata de uno de los dos ensayos en los que está implicado el Dr. Orrin Devinsky, mientras que el otro se realizará en la Universidad de Nueva York, donde también se someterá a prueba al CBD como tratamiento seguro y efectivo para niños con autismo.

Fuera de EE.UU. el país más puntero en investigación médica del cannabis es Israel, donde se está investigando con los mismos fines una mezcla de THC y CBD. La investigación está dirigida por Adi Aran y Varda Gross del Shaare Zedek Medical Center.

Todos estos ensayos son doble ciego controlados por placebo, lo cual significa que a la mitad de los participantes se les da un placebo en lugar del medicamento, y ni los investigadores ni los participantes (doble ciego) saben quién recibe qué compuesto hasta que se completa el ensayo. Se trata de un mecanismo de control científico que garantiza una mayor solidez en los resultados, evitando los sesgos.

Según Devinsky, “hay una gran cantidad de consumo de [cannabis] porque 29 estados mas el Distrito de Columbia han aprobado el cannabis medicinal. En muchos de esos estados, los padres de niños con autismo obtienen el cannabis medicinal de un médico y la usan para tratar una variedad de problemas diferentes, desde ansiedad o comportamiento agresivo hasta problemas de sueño”.

Devinsky insiste en que falta investigación para determinar si el cannabis puede tratar estos trastornos sin producir efectos secundarios significativos.

“Con un poco de suerte, se descubrirá que es efectivo, y con un poco de suerte, se descubrirá que es muy seguro para estas personas. Pero ahora mismo, simplemente no tenemos ese conocimiento.”

Padres que consumen marihuana

Si en algo hemos de trabajar más activamente los comunicadores de la marihuana para que ésta logre una mayor aceptación social, es en la desestigmatización de determinados perfiles que la consumen. Un perfil muy sensible es el de los padres que consumen

 

En general es más la gente que está dispuesta a tolerar  su uso en adultos sin hijos que en padres que consumen, y esto se debe sobre todo al ejército de mitos, estereotipos y clichés que la sociedad de la prohibición ha ido construyendo entorno a la figura del consumidor de cannabis y entorno a la misma planta durante décadas.
En un país como en España nadie se lleva las manos a la cabeza porque en Nochebuena, en una boda o cualquier otra ocasión especial los papás agarren una cogorcilla entre el cava, los vinitos, el carajillo y las copas delante de sus hijos, muy habitualmente todo ello acompañado de sucesivos cigarrillos y algún puro. Es una estampa tan clásica que casi nadie cuestiona su eticidad, como lo harían ante la imagen de un padre o una madre consumiendo marihuana, aunque fuese discretamente y con un vaporizador.

Pero es que ni siquiera parece cuestionable en la misma medida la imagen del fumador ocasional o habitual de tabaco, o la del que se toma una copa de vino con las comidas, o una cerveza cuando vuelve del trabajo. ¿Qué diferencia real hay entre estas actitudes cotidianas, en cuanto a perjuicios reales tanto para uno mismo como para los demás, y fumarse un porro de marihuana ocasionalmente, vapearla o consumirla de cualquier otra manera?

Obviamente la única diferencia argüible es su estatus legal, dado que parece fuera de toda cuestión la superior peligrosidad del tabaco o del alcohol según los más recientes estudios. Bill Murray lo exponía de manera muy elocuente: “encuentro bastante irónico que lo más peligroso de la marihuana es que te pillen con ella”.
El estigma del padre que consume marihuana es básicamente que su imagen social, independientemente de su valía como padre, profesional o miembro de comunidad, corre el riesgo de recibir la mancha del prejuicio, ese prejuicio que salta tan rápido de la boca de los desinformados o de los hipócritas, el prejuicio de mi mismísima madre manifestando cierta incomodidad ante mi postura sobre el cannabis, mientras me escucha con un cigarrillo en una mano y, en la otra, la copita de vino con que le gusta acompañarlo después de comer.

Y disculpad que éste artículo adquiera un tono más personal, pero como padre y consumidor ocasional de marihuana no veo mejor manera de abordar el tema que implicándome. Así que yo soy un drogadicto, pero mi suegro puede consumir, con el beneplácito de la comunidad, unas cuantas cervezas en una noche sin que se le pueda llamar alcohólico.

Personas como nosotros, que no somos consumidores habituales de tabaco o alcohol, corremos el riesgo de perder el trabajo y, en nuestras comunidades, de ser marcados y anatemizados incluso por, y perdonad la insistencia, respetables fumadores o bebedores y, de forma más general, por los “enfermos de legalitis”, ese tipo de personas de las que todos conocemos algún ejemplar, que consideran que algo es ético o respetable solo si es legal. ¿Cómo puede un padre de tres criaturas de 2, 6 y 8 años, que además da clases de guitarra a niños, osar consumir marihuana?, podría cotorrear una vecina indignada.

 

¿Pero es que nadie piensa en los niños de los padres que consumen?

Por suerte parece que el sentido común se está abriendo paso, en algunos sitios más velozmente, y en otros con una lentitud tan espesa y tediosa, que cuesta creer que estemos acabando el primer quinto del siglo XXI. La tendencia general en las sociedades modernas se encamina hacia la despenalización y la liberación, pero esto solo no basta.

En la aceptación política y social juega un papel importante la “salida del armario”, las campañas de información y la defensa de su consumo por parte de personalidades con influencia. Pero para los escépticos de la conveniencia de la liberación de la marihuana, o directamente para los prohibicionistas, un elemento de chantaje es la protección de los niños… ¿y por qué exactamente, si en nuestras sociedades tenemos implementadas medidas de prevención y prohibición de consumo de tabaco y alcohol a menores que resultan bastante eficientes? ¿No es de sentido común implementar medidas similares con respecto a la marihuana? ¿Qué clase de madurez y responsabilidad se están presuponiendo en los que consumen alcohol que no se puedan otorgar a quienes consumimos marihuana, incluso si tenemos hijos?

Al pesar de lo que la imaginación anti-cannabis pretende transmitir, los padres que consumen marihuana generalmente no la fuman delante de sus hijos (al contrario que los fumadores de tabaco) y lo hacen de forma moderada, como quien se toma una caña.

Quizá a muchos les cueste creer que la mayoría de consumidores modernos de marihuana es gente ordinaria de clase media con trabajos, hogares propios… e incluso hijos, es decir convirtiéndose en padres que consumen, y con tendencia a tener puestos de responsabilidad o estudios superiores.

Si consideramos que un mercado legal de la marihuana desplazaría significativamente al del alcohol (una sustancia, como vimos antes, significativamente más perjudicial a todos los niveles), el “todos ganan” está garantizado: liberalizar la marihuana haría que personas normales de nuestra sociedad, en una proporción significativa (un 9,2% de españoles ) dejaran de activar el mercado negro y la delincuencia asociada y, con toda probabilidad, se reduciría por desplazamiento la cantidad de consumidores de alcohol, un problema de primer orden en nuestro país.

Podríamos hablar además de las múltiples propiedades terapéuticas de la marihuana o de las formas alternativas o saludables de consumo que eliminan el humo de la ecuación. Como padres y ciudadanos responsables, dejaríamos de transmitir una situación hipócrita a las generaciones venideras, activaríamos un sector económico con un potencial de crecimiento bestial, generaríamos empleos y todos seríamos más felices.

¿Afecta el cannabis a la fertilidad?

Con la etapa de liberalización de la marihuana que en Estados Unidos, resulta más fácil realizar estudios para ver si afecta el cannabis a la fertilidad. No solo se debe al aumento de consumidores, sino que, al consumir de forma legal, las objeciones a formar parte en estudios son menores.

Aprovechando pues esta situación, la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston (BUSPH por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo un estudio sobre la relación entre el consumo de cannabis y fertilidad, llegando a unos resultados preliminares un tanto inesperados, dados estudios previos que relacionan la marihuana con una peor calidad del esperma, como el llevado a cabo por Lani J. Burkman, Doctor y Director of Andrología en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Buffalo.

Este estudio sentaba una base para abordar incluso la posibilidad del empleo de marihuana como método anticonceptivo. No se trata tanto de que un consumidor de marihuana no pueda fertilizar un óvulo, sino que aquellos hombres que tuviesen problemas de fertilidad podrían tenerlo más difícil si consumen marihuana.

En cualquier caso, no parece que la marihuana pueda inducir una infertilidad crónica: bastaría con aparcar su consumo un tiempo antes de intentar obtener un embarazo (lo cual se aplica a ambos miembros de la pareja) para que todo volviese a la normalidad.

A pesar de que si que afecta el cannabis a la fertilidad, afecta a la calidad y el recuento de espermatozoides, podría no suponer ningún problema en absoluto a la hora de querer tener un hijo para la mayoría de personas.

El estudio de la BUSPH publicado en la Journal of Epidemiology and Community Health (JECH) arroja un resultado que contrasta con los hallazgos del Dr. Lani J. Burkman: no se ha encontrado una correlación entre el consumo de marihuana y la infertilidad en una muestra de 4194 mujeres de entre 21 y 42 años de edad, con relaciones estables y que no recibían tratamientos de fertilidad. Se invitó a participar a los compañeros masculinos de las participantes, de los cuales 1125 accedieron.

En cuatro años de seguimiento, de 2013 a 2017, el 12% de las mujeres y el 14% de los hombres consumieron cannabis, pero no se halló ninguna diferencia en la probabilidad de obtener un embarazo entre las parejas consumidoras y las no consumidoras. Dada la naturaleza del estudio, basado en encuestas sobre los sujetos que proveyeron los datos para realizarlo, no se puede asegurar que el resultado sea definitivo, pero sienta un precedente para estudios más profundos en los que se discierna con más precisión los efectos puntuales de los crónicos en lo que respecta a la fertilidad.

Con todo, suscribe otro estudio llevado a cabo en Jamaica por la Dra. Melanie Dreher en los 80, que realizó un seguimiento de 24 consumidoras de marihuana, comparando sus resultados post-embarazo con los de 20 mujeres no consumidoras. Todas las mujeres del estudio tuvieron embarazos exitosos y no se encontró ninguna diferencia estadísticamente significativa en el desarrollo cognitivo o motor entre los niños expuestos a la marihuana y los no expuestos.

A pesar de que la marihuana es la tercera droga más consumida en Jamaica tras el alcohol y el tabaco, el índice de embarazos fallidos permanece más o menos en la media global.

No obstante, en Nekwo tienes la lista de las 10 mejores variedades de cannabis para potenciar tu vida sexual

El CBD contribuye a bajar la presión arterial alta

Según el último estudio realizado por la Universidad de Nottingham, el cannabidiol, CBD reduce a bajar la presión arterial alta. 

La Universidad de Nottingham, gracias a un reciente estudio que han realizado, confirma que el cannabidiol es un potente aliado contra la presión arterial alta. Gracias a las investigaciones realizadas, han comprobado como el CBD actúa tanto en usuarios como no usuarios de la planta, relajando la frecuencia cardíaca y estabilizándola en niveles saludables.

El objetivo del estudio, no era otro que verificar el efecto del CBD, midiendo tanto frecuencia cardíaca como volumen sistólico, el flujo sanguíneo y la presión arterial. Tras someter a 9 voluntarios masculinos (relacionados con la sustancia y no relacionados), en forma y sanos a varios ejercicios de estrés, para aumentar la frecuencia cardíaca, se les administró una dosis de 600mg y se procedió a estudiar su comportamiento sistólico y cardíaco. Los resultados fueron bastante prometedores.

Una sola dosis de CBD frena los síntomas cardíacos del estrés 

Los investigadores, comenzaron a seguir de cerca cuáles eran las respuestas del organismo tras haber ingerido 600mg de CBD en un estado de estrés. Poco a poco, fueron llegando las sorpresas. De sobra es sabido que el cannabidiol es una sustancia vasodilatadora. Fue por ello  por lo que quisieron probar si funcionaba para relajar la presión arterial. Rápidamente, confirmaron sus hipótesis. Los 9 voluntarios empezaron a notar la bajada de la frecuencia cardíaca y su posterior relajación.

Por lo que pudieron comprobar, la liberación de la tensión que merma la capacidad sanguínea de las arterias, contribuyó a que el caudal de sangre que llega a los órganos sea el idóneo. Esto, permite de una forma efectiva que tanto los tejidos como a los órganos vitales gocen de una mayor oxigenación y puedan funcionar perfectamente, sobre todo, en pacientes con hipertensión o problemas cardíacos. Aunque faltan aún unas cuantas comprobaciones más, los científicos de la Universidad de Nottingham están orgullosos:

Se requiere más investigación para determinar si CBD tiene un papel en el tratamiento de trastornos cardiovasculares. Pero aún así, estamos muy contentos de demostrar por primera vez los efectos del cannabidiol sobre la hipertensión’

Como con todos los estudios que se están realizando con el cannabis, de momento, son pruebas que necesitan de un aval aun mayor, pero que, de forma prometedora, nos van encauzando hacia todas las posibilidades médicas e implicancias sanitarias que puede tener tanto el cannabis, como los cannabinoides de los que se compone.

El consumo de cannabis baja en menores, pero sube entre universitarios en E.E.U.U.

Gracias a las medidas que se están tomando en torno a la legalización del cannabis, el consumo en jóvenes y menores está mermando considerablemente. 

En muchas ocasiones, los detractores de la legalización del cannabis esgrimen como argumento que la regularización propicia un fácil acceso a los menores para iniciarse en el consumo de cannabis. Pues bien, según un último estudio, publicado por un organismo dependiente del Departamento de Salud de los Estados Unidos (el SAMHSA), que certifica que según varias encuestas, el uso de cannabis entre los más jóvenes y menores de edad, comienza a mermar de forma vertiginosa.

Este departamento, el año pasado realizó una serie de Encuestas Nacionales sobre el uso y la salud de la drogas en el país. En el cuestionario abordaban algunas preguntas en torno a consumo, de cannabis, que ayudaron a dilucidar la cuestión. Los resultados fueron bastante sorprendentes ya que no se habían obtenido tales cifras desde hace al menos 20 años.

Según las indicaciones de los resultados, tan sólo un 6,5% de los menores estadounidenses declara usar cannabis o haberlo usado en los últimos 30 días. Este dato sorprende, ya que supone una bajada drástica del consumo entre jóvenes menores de edad, y representa un hito para la industria y el sector. Ahora, con todos los procesos legislativos en los diferentes estados que quieren adherirse a la legalización del cannabis, era de suponer que tal vez podría incluso subir, pero gracias a cómo se está llevando a cabo los procesos reguladores, podemos estar tranquilos de que se respetan las condiciones mínimas para seguir dejando a los menores sin estímulos hacia el cannabis.

Pese a estos resultados, en la Universidad se incrementa el uso de cannabis 

A diferencia de los datos anteriores que muestran una bajada, el consumo de cannabis entre universitarios también marca records, pero en este caso de subida. Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan, más del 39% de los estudiantes de la Universidad indicó que había usado cannabis durante el año, y el 22% que lo hacía de forma habitual.

Estos datos superan a los de 1987 donde se llegaba a cifras similares, y significa un considerable aumento del consumo de cannabis entre estudiantes mayores de edad. Según John Schulenberg, director del estudio:

‘Parece que la tendencia a usar cannabis aumenta en función de la edad. Es una cuestión curiosa y debemos de analizarla más en profundidad, para ver qué es lo que ocurre en la etapa adulta para sentirse más atraído por esta planta.’

El cannabis modifica tu forma de andar

Dime como andas y te diré que fumas. Un reciente estudio de la Universidad de Australia asegura que el cannabis modifica tu forma de andar.

A día de hoy, gracias a la cantidad de estudios científicos que hay acerca del cannabis, poco a poco vamos escudriñando cada una de las formas en los que los cannabinoides afectan al organismo humano. Hace unas semanas, En la Universidad de Australia, en la línea que hablamos de conocer los efectos de los cannabinoides en nuestro cuerpo, acaban de realizar una investigación que concluye que el uso del cannabis  modifica tu forma de andar.

El motivo principal por el que los científicos llevaron a cabo el estudio fue principalmente el hecho de  querer estudiar el efecto que tenía el cannabis a largo plazo sobre el movimiento en usuarios habituales de la planta. Como explicaban en su preámbulo:

‘A pesar de la evidencia de que los receptores cannabinoides están localizados en regiones cerebrales relacionadas con el movimiento (por ejemplo, ganglios basales, corteza cerebral y cerebelo), y que el consumo crónico de cannabis está asociado con cambios estructurales y funcionales del cerebro, se sabe poco sobre el efecto a largo plazo de cannabis en el movimiento humano’ 

Por ello, se pusieron manos a la obra y comenzaron a trabajar sobre ello. Dividieron 44 personas en dos grupos, usuarios y no usuarios y empezaron a analizar mediante una serie de ejercicios el comportamiento de los cannabinoides sobre el aparato locomotor.

El cannabis hace andar más rápido entre otras conclusiones 

En poco tiempo obtuvieron las conclusiones. Pese a que no fueron de gran valor, debido a la significancia del pequeño numero de la muestra, sí se resolvieron algunos aspectos que ya presuponían los investigadores y algunas más de las que no tenían conocimiento. Según su estudio, afirman que el cannabis afecta de la siguiente manera en los usuarios habituales:

  • Los usuarios de cannabis tienen un mayor y más rápido movimiento de rodillas al andar
  • Poseen una postura de hombros menos flexible y más rígida
  • Los codos por el contrario, tienden a estar más laxos y relajados

Los expertos que realizaron el estudio, concluyeron que los rasgos del consumidor de cannabis al andar, sí podían ser característicos, pero que necesitarán pruebas más numerosas, con procesos diferentes para poder certificar a ciencia cierta cuáles son los procesos por los que se origina esto. Por el momento si que se atreven  asegurar que el cannabis, en cierta forma, es capaz de modificar levemente el movimiento corporal. Estaremos atentos a más estudios como este

El CBD baja el consumo de medicamentos tradicionales

Un estudio publicado en la revista Forbes asegura que casi la mitad de las personas que prueban con el CBD, abandonan sus terapias tradicionales. Es decir, el CBD baja el consumo de medicamentos.

A principios de Agosto HelloMD, la comunidad online de médicos y pacientes más grande de todo Estados Unidos, en colaboración con el grupo de investigación Brightfield Group, llevaron a cabo un estudio sobre hábitos y patrones de consumo en pacientes con tratamientos derivados del cannabis. En la investigación, publicada en la famosa revista Forbes, mediante una encuesta sobre más de 2400 participantes, intentaron dilucidar algunos de los aspectos más relevantes de los motivos por los que se consume el CBD.

Gracias a los datos extraídos de las respuestas de los participantes, y tras un profundo análisis, los investigadores quedaron perplejos con los resultados que obtuvieron. Según las respuestas, casi la mitad de las personas que habían incluido el CBD en sus tratamientos (ya fuera en forma de aceite, extracto, gel o pastilla), algo más del 42% de los encuestados habían disminuido el consumo de los otros fármacos o incluso, abandonado su tratamiento anterior basado en medicinas tradicionales, sobre todo, los referentes a la toma de analgésicos o fármacos contra el dolor.

Probablemente sea el mayor estudio comparativo que se ha realizado sobre el CBD

No solo fue medido el dato con el que comenzábamos el artículo. Como os contábamos antes, fueron muchos los aspectos que mediante el cuestionario se quisieron analizar en torno a los hábitos de consumo del CBD. Algunos de los datos más llamativos fueron los siguientes:

  • El 55% de los usuarios de CBD son mujeres, más que los hombres que prefieren los combinados con THC
  • Más del 80% respondieron que el CBD es muy eficaz sobre todo contra el dolor o el insomnio
  • El 92% admitió haberse informado exhaustivamente sobre el producto de CBD que consumió
  • El 90% de los encuestados prefería el CBD extraído de variedades de cannabis y no del cáñamo, ya que aseguraban que era mucho más eficaz

Los investigadores del estudio, ya están pensando en profundizar más su cuestionario y seguir con este exhaustivo análisis. Saben que de estos cuestionarios empíricos se crean opiniones sociales arraigadas, y creen que mostrando los datos que acompañan la inmersión de los cannabinoides como medicina, podrá cambiar de manera absoluta el estigma que tiene todavía la planta. Probablemente, todavía nos quede mucho por sorprendernos con el estudio del CBD. El cannabis tiene muchos misterios todavía por resolver.