¿Es el cannabis efectivo para tratar el autismo?

Diversas investigaciones buscan determinar si el cannabis es efectivo para el autismo.

Una de las razones más importantes por las que insistimos en la lucha por la legalización del cannabis es por su enorme potencial terapéutico, potencial que ya se está tomando en serio en muchas partes del mundo, donde estamos viendo cómo la regulación del cannabis está permitiendo y activando la investigación médica. Así, estamos empezando a constatar que la prohibición global de la marihuana nos ha retrasado en la ciencia de los cannabinoides, prolongando innecesariamente el padecimiento de millones de pacientes que se habrían beneficiado de los hallazgos que la ciencia está realizando.

En numerosas ocasiones hemos hablado desde una perspectiva estrictamente científica acerca de las propiedades terapéuticas de los cannabinoides: reducen las náuseas y el vómito, la espasticidad, la ataxia y los temblores de enfermedades neurológicas, reducen las crisis epilépticas, producen aumento de apetito y peso en enfermos de cáncer y SIDA, tienen propiedades analgésicas, reducen los daños hepáticos en alcohólicos, ayudan al tratamiento de adicciones severas… y parece que ahora varias líneas de investigación están considerando que el cannabis es efectivo para el autismo. 

Dado que el autismo es una condición neurológica, varios investigadores consideran que vale la pena realizar ensayos para ver hasta qué punto los cannabinoides pueden ser efectivos y seguros en el tratamiento de síntomas del autismo. A pesar de que existen reportes anecdóticos de padres con hijos con autismo, según los cuales el cannabis les ayuda a reducir la severidad de los síntomas, el Dr. Orrin Devinsky, director del Langone’s Comprehensive Epilepsy Center de la Universidad de Nueva York, implicado en dos de los ensayos clínicos que están por realizarse, afirma que en esta área “hay mucha religión y no mucha ciencia”.

El trastorno del espectro autista (TEA), una afección del neurodesarrollo que afecta a la capacidad de comunicación y de interacción con el entorno y al comportamiento, es diagnosticado en 1 de cada 88 niños en EE.UU. según datos del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de 2012, y en 1 de cada 100 niños en España (Autism-Europe aisbl 2015). Aunque no tiene cura, existen tratamientos para algunos de sus síntomas y, dado el potencial del cannabis para tratar enfermedades neurológicas, se están empezando a impulsar algunas investigaciones en este sentido. Por ejemplo, la Fundación Ray and Tye Noorda ha donado 4,7 millones de dólares al Centro de Investigación del Cannabis Medicinal de la Escuela de Medicina de la Universidad de Califronia de San Diego. Esta es la donación privada más grande a la investigación del cannabis medicinal jamás hecha en los EE.UU. En esta investigación se tratará de comprobar la eficiencia, seguridad y tolerancia del CBD, cannabinoide no psicoactivo, en niños autistas, y su forma de interacción con el cerebro.

Otro ensayo pretende poner a prueba otro cannabinoide no psicoactivo, el CBDV en el tratamiento del autismo. Se trata de uno de los dos ensayos en los que está implicado el Dr. Orrin Devinsky, mientras que el otro se realizará en la Universidad de Nueva York, donde también se someterá a prueba al CBD como tratamiento seguro y efectivo para niños con autismo.

Fuera de EE.UU. el país más puntero en investigación médica del cannabis es Israel, donde se está investigando con los mismos fines una mezcla de THC y CBD. La investigación está dirigida por Adi Aran y Varda Gross del Shaare Zedek Medical Center.

Todos estos ensayos son doble ciego controlados por placebo, lo cual significa que a la mitad de los participantes se les da un placebo en lugar del medicamento, y ni los investigadores ni los participantes (doble ciego) saben quién recibe qué compuesto hasta que se completa el ensayo. Se trata de un mecanismo de control científico que garantiza una mayor solidez en los resultados, evitando los sesgos.

Según Devinsky, “hay una gran cantidad de consumo de [cannabis] porque 29 estados mas el Distrito de Columbia han aprobado el cannabis medicinal. En muchos de esos estados, los padres de niños con autismo obtienen el cannabis medicinal de un médico y la usan para tratar una variedad de problemas diferentes, desde ansiedad o comportamiento agresivo hasta problemas de sueño”.

Devinsky insiste en que falta investigación para determinar si el cannabis puede tratar estos trastornos sin producir efectos secundarios significativos.

“Con un poco de suerte, se descubrirá que es efectivo, y con un poco de suerte, se descubrirá que es muy seguro para estas personas. Pero ahora mismo, simplemente no tenemos ese conocimiento.”

Padres que consumen marihuana

Si en algo hemos de trabajar más activamente los comunicadores de la marihuana para que ésta logre una mayor aceptación social, es en la desestigmatización de determinados perfiles que la consumen. Un perfil muy sensible es el de los padres que consumen

 

En general es más la gente que está dispuesta a tolerar  su uso en adultos sin hijos que en padres que consumen, y esto se debe sobre todo al ejército de mitos, estereotipos y clichés que la sociedad de la prohibición ha ido construyendo entorno a la figura del consumidor de cannabis y entorno a la misma planta durante décadas.
En un país como en España nadie se lleva las manos a la cabeza porque en Nochebuena, en una boda o cualquier otra ocasión especial los papás agarren una cogorcilla entre el cava, los vinitos, el carajillo y las copas delante de sus hijos, muy habitualmente todo ello acompañado de sucesivos cigarrillos y algún puro. Es una estampa tan clásica que casi nadie cuestiona su eticidad, como lo harían ante la imagen de un padre o una madre consumiendo marihuana, aunque fuese discretamente y con un vaporizador.

Pero es que ni siquiera parece cuestionable en la misma medida la imagen del fumador ocasional o habitual de tabaco, o la del que se toma una copa de vino con las comidas, o una cerveza cuando vuelve del trabajo. ¿Qué diferencia real hay entre estas actitudes cotidianas, en cuanto a perjuicios reales tanto para uno mismo como para los demás, y fumarse un porro de marihuana ocasionalmente, vapearla o consumirla de cualquier otra manera?

Obviamente la única diferencia argüible es su estatus legal, dado que parece fuera de toda cuestión la superior peligrosidad del tabaco o del alcohol según los más recientes estudios. Bill Murray lo exponía de manera muy elocuente: “encuentro bastante irónico que lo más peligroso de la marihuana es que te pillen con ella”.
El estigma del padre que consume marihuana es básicamente que su imagen social, independientemente de su valía como padre, profesional o miembro de comunidad, corre el riesgo de recibir la mancha del prejuicio, ese prejuicio que salta tan rápido de la boca de los desinformados o de los hipócritas, el prejuicio de mi mismísima madre manifestando cierta incomodidad ante mi postura sobre el cannabis, mientras me escucha con un cigarrillo en una mano y, en la otra, la copita de vino con que le gusta acompañarlo después de comer.

Y disculpad que éste artículo adquiera un tono más personal, pero como padre y consumidor ocasional de marihuana no veo mejor manera de abordar el tema que implicándome. Así que yo soy un drogadicto, pero mi suegro puede consumir, con el beneplácito de la comunidad, unas cuantas cervezas en una noche sin que se le pueda llamar alcohólico.

Personas como nosotros, que no somos consumidores habituales de tabaco o alcohol, corremos el riesgo de perder el trabajo y, en nuestras comunidades, de ser marcados y anatemizados incluso por, y perdonad la insistencia, respetables fumadores o bebedores y, de forma más general, por los “enfermos de legalitis”, ese tipo de personas de las que todos conocemos algún ejemplar, que consideran que algo es ético o respetable solo si es legal. ¿Cómo puede un padre de tres criaturas de 2, 6 y 8 años, que además da clases de guitarra a niños, osar consumir marihuana?, podría cotorrear una vecina indignada.

 

¿Pero es que nadie piensa en los niños de los padres que consumen?

Por suerte parece que el sentido común se está abriendo paso, en algunos sitios más velozmente, y en otros con una lentitud tan espesa y tediosa, que cuesta creer que estemos acabando el primer quinto del siglo XXI. La tendencia general en las sociedades modernas se encamina hacia la despenalización y la liberación, pero esto solo no basta.

En la aceptación política y social juega un papel importante la “salida del armario”, las campañas de información y la defensa de su consumo por parte de personalidades con influencia. Pero para los escépticos de la conveniencia de la liberación de la marihuana, o directamente para los prohibicionistas, un elemento de chantaje es la protección de los niños… ¿y por qué exactamente, si en nuestras sociedades tenemos implementadas medidas de prevención y prohibición de consumo de tabaco y alcohol a menores que resultan bastante eficientes? ¿No es de sentido común implementar medidas similares con respecto a la marihuana? ¿Qué clase de madurez y responsabilidad se están presuponiendo en los que consumen alcohol que no se puedan otorgar a quienes consumimos marihuana, incluso si tenemos hijos?

Al pesar de lo que la imaginación anti-cannabis pretende transmitir, los padres que consumen marihuana generalmente no la fuman delante de sus hijos (al contrario que los fumadores de tabaco) y lo hacen de forma moderada, como quien se toma una caña.

Quizá a muchos les cueste creer que la mayoría de consumidores modernos de marihuana es gente ordinaria de clase media con trabajos, hogares propios… e incluso hijos, es decir convirtiéndose en padres que consumen, y con tendencia a tener puestos de responsabilidad o estudios superiores.

Si consideramos que un mercado legal de la marihuana desplazaría significativamente al del alcohol (una sustancia, como vimos antes, significativamente más perjudicial a todos los niveles), el “todos ganan” está garantizado: liberalizar la marihuana haría que personas normales de nuestra sociedad, en una proporción significativa (un 9,2% de españoles ) dejaran de activar el mercado negro y la delincuencia asociada y, con toda probabilidad, se reduciría por desplazamiento la cantidad de consumidores de alcohol, un problema de primer orden en nuestro país.

Podríamos hablar además de las múltiples propiedades terapéuticas de la marihuana o de las formas alternativas o saludables de consumo que eliminan el humo de la ecuación. Como padres y ciudadanos responsables, dejaríamos de transmitir una situación hipócrita a las generaciones venideras, activaríamos un sector económico con un potencial de crecimiento bestial, generaríamos empleos y todos seríamos más felices.

¿Afecta el cannabis a la fertilidad?

Con la etapa de liberalización de la marihuana que en Estados Unidos, resulta más fácil realizar estudios para ver si afecta el cannabis a la fertilidad. No solo se debe al aumento de consumidores, sino que, al consumir de forma legal, las objeciones a formar parte en estudios son menores.

Aprovechando pues esta situación, la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston (BUSPH por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo un estudio sobre la relación entre el consumo de cannabis y fertilidad, llegando a unos resultados preliminares un tanto inesperados, dados estudios previos que relacionan la marihuana con una peor calidad del esperma, como el llevado a cabo por Lani J. Burkman, Doctor y Director of Andrología en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Buffalo.

Este estudio sentaba una base para abordar incluso la posibilidad del empleo de marihuana como método anticonceptivo. No se trata tanto de que un consumidor de marihuana no pueda fertilizar un óvulo, sino que aquellos hombres que tuviesen problemas de fertilidad podrían tenerlo más difícil si consumen marihuana.

En cualquier caso, no parece que la marihuana pueda inducir una infertilidad crónica: bastaría con aparcar su consumo un tiempo antes de intentar obtener un embarazo (lo cual se aplica a ambos miembros de la pareja) para que todo volviese a la normalidad.

A pesar de que si que afecta el cannabis a la fertilidad, afecta a la calidad y el recuento de espermatozoides, podría no suponer ningún problema en absoluto a la hora de querer tener un hijo para la mayoría de personas.

El estudio de la BUSPH publicado en la Journal of Epidemiology and Community Health (JECH) arroja un resultado que contrasta con los hallazgos del Dr. Lani J. Burkman: no se ha encontrado una correlación entre el consumo de marihuana y la infertilidad en una muestra de 4194 mujeres de entre 21 y 42 años de edad, con relaciones estables y que no recibían tratamientos de fertilidad. Se invitó a participar a los compañeros masculinos de las participantes, de los cuales 1125 accedieron.

En cuatro años de seguimiento, de 2013 a 2017, el 12% de las mujeres y el 14% de los hombres consumieron cannabis, pero no se halló ninguna diferencia en la probabilidad de obtener un embarazo entre las parejas consumidoras y las no consumidoras. Dada la naturaleza del estudio, basado en encuestas sobre los sujetos que proveyeron los datos para realizarlo, no se puede asegurar que el resultado sea definitivo, pero sienta un precedente para estudios más profundos en los que se discierna con más precisión los efectos puntuales de los crónicos en lo que respecta a la fertilidad.

Con todo, suscribe otro estudio llevado a cabo en Jamaica por la Dra. Melanie Dreher en los 80, que realizó un seguimiento de 24 consumidoras de marihuana, comparando sus resultados post-embarazo con los de 20 mujeres no consumidoras. Todas las mujeres del estudio tuvieron embarazos exitosos y no se encontró ninguna diferencia estadísticamente significativa en el desarrollo cognitivo o motor entre los niños expuestos a la marihuana y los no expuestos.

A pesar de que la marihuana es la tercera droga más consumida en Jamaica tras el alcohol y el tabaco, el índice de embarazos fallidos permanece más o menos en la media global.

No obstante, en Nekwo tienes la lista de las 10 mejores variedades de cannabis para potenciar tu vida sexual

El CBD contribuye a bajar la presión arterial alta

Según el último estudio realizado por la Universidad de Nottingham, el cannabidiol, CBD reduce a bajar la presión arterial alta. 

La Universidad de Nottingham, gracias a un reciente estudio que han realizado, confirma que el cannabidiol es un potente aliado contra la presión arterial alta. Gracias a las investigaciones realizadas, han comprobado como el CBD actúa tanto en usuarios como no usuarios de la planta, relajando la frecuencia cardíaca y estabilizándola en niveles saludables.

El objetivo del estudio, no era otro que verificar el efecto del CBD, midiendo tanto frecuencia cardíaca como volumen sistólico, el flujo sanguíneo y la presión arterial. Tras someter a 9 voluntarios masculinos (relacionados con la sustancia y no relacionados), en forma y sanos a varios ejercicios de estrés, para aumentar la frecuencia cardíaca, se les administró una dosis de 600mg y se procedió a estudiar su comportamiento sistólico y cardíaco. Los resultados fueron bastante prometedores.

Una sola dosis de CBD frena los síntomas cardíacos del estrés 

Los investigadores, comenzaron a seguir de cerca cuáles eran las respuestas del organismo tras haber ingerido 600mg de CBD en un estado de estrés. Poco a poco, fueron llegando las sorpresas. De sobra es sabido que el cannabidiol es una sustancia vasodilatadora. Fue por ello  por lo que quisieron probar si funcionaba para relajar la presión arterial. Rápidamente, confirmaron sus hipótesis. Los 9 voluntarios empezaron a notar la bajada de la frecuencia cardíaca y su posterior relajación.

Por lo que pudieron comprobar, la liberación de la tensión que merma la capacidad sanguínea de las arterias, contribuyó a que el caudal de sangre que llega a los órganos sea el idóneo. Esto, permite de una forma efectiva que tanto los tejidos como a los órganos vitales gocen de una mayor oxigenación y puedan funcionar perfectamente, sobre todo, en pacientes con hipertensión o problemas cardíacos. Aunque faltan aún unas cuantas comprobaciones más, los científicos de la Universidad de Nottingham están orgullosos:

Se requiere más investigación para determinar si CBD tiene un papel en el tratamiento de trastornos cardiovasculares. Pero aún así, estamos muy contentos de demostrar por primera vez los efectos del cannabidiol sobre la hipertensión’

Como con todos los estudios que se están realizando con el cannabis, de momento, son pruebas que necesitan de un aval aun mayor, pero que, de forma prometedora, nos van encauzando hacia todas las posibilidades médicas e implicancias sanitarias que puede tener tanto el cannabis, como los cannabinoides de los que se compone.

El consumo de cannabis baja en menores, pero sube entre universitarios en E.E.U.U.

Gracias a las medidas que se están tomando en torno a la legalización del cannabis, el consumo en jóvenes y menores está mermando considerablemente. 

En muchas ocasiones, los detractores de la legalización del cannabis esgrimen como argumento que la regularización propicia un fácil acceso a los menores para iniciarse en el consumo de cannabis. Pues bien, según un último estudio, publicado por un organismo dependiente del Departamento de Salud de los Estados Unidos (el SAMHSA), que certifica que según varias encuestas, el uso de cannabis entre los más jóvenes y menores de edad, comienza a mermar de forma vertiginosa.

Este departamento, el año pasado realizó una serie de Encuestas Nacionales sobre el uso y la salud de la drogas en el país. En el cuestionario abordaban algunas preguntas en torno a consumo, de cannabis, que ayudaron a dilucidar la cuestión. Los resultados fueron bastante sorprendentes ya que no se habían obtenido tales cifras desde hace al menos 20 años.

Según las indicaciones de los resultados, tan sólo un 6,5% de los menores estadounidenses declara usar cannabis o haberlo usado en los últimos 30 días. Este dato sorprende, ya que supone una bajada drástica del consumo entre jóvenes menores de edad, y representa un hito para la industria y el sector. Ahora, con todos los procesos legislativos en los diferentes estados que quieren adherirse a la legalización del cannabis, era de suponer que tal vez podría incluso subir, pero gracias a cómo se está llevando a cabo los procesos reguladores, podemos estar tranquilos de que se respetan las condiciones mínimas para seguir dejando a los menores sin estímulos hacia el cannabis.

Pese a estos resultados, en la Universidad se incrementa el uso de cannabis 

A diferencia de los datos anteriores que muestran una bajada, el consumo de cannabis entre universitarios también marca records, pero en este caso de subida. Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan, más del 39% de los estudiantes de la Universidad indicó que había usado cannabis durante el año, y el 22% que lo hacía de forma habitual.

Estos datos superan a los de 1987 donde se llegaba a cifras similares, y significa un considerable aumento del consumo de cannabis entre estudiantes mayores de edad. Según John Schulenberg, director del estudio:

‘Parece que la tendencia a usar cannabis aumenta en función de la edad. Es una cuestión curiosa y debemos de analizarla más en profundidad, para ver qué es lo que ocurre en la etapa adulta para sentirse más atraído por esta planta.’

El cannabis modifica tu forma de andar

Dime como andas y te diré que fumas. Un reciente estudio de la Universidad de Australia asegura que el cannabis modifica tu forma de andar.

A día de hoy, gracias a la cantidad de estudios científicos que hay acerca del cannabis, poco a poco vamos escudriñando cada una de las formas en los que los cannabinoides afectan al organismo humano. Hace unas semanas, En la Universidad de Australia, en la línea que hablamos de conocer los efectos de los cannabinoides en nuestro cuerpo, acaban de realizar una investigación que concluye que el uso del cannabis  modifica tu forma de andar.

El motivo principal por el que los científicos llevaron a cabo el estudio fue principalmente el hecho de  querer estudiar el efecto que tenía el cannabis a largo plazo sobre el movimiento en usuarios habituales de la planta. Como explicaban en su preámbulo:

‘A pesar de la evidencia de que los receptores cannabinoides están localizados en regiones cerebrales relacionadas con el movimiento (por ejemplo, ganglios basales, corteza cerebral y cerebelo), y que el consumo crónico de cannabis está asociado con cambios estructurales y funcionales del cerebro, se sabe poco sobre el efecto a largo plazo de cannabis en el movimiento humano’ 

Por ello, se pusieron manos a la obra y comenzaron a trabajar sobre ello. Dividieron 44 personas en dos grupos, usuarios y no usuarios y empezaron a analizar mediante una serie de ejercicios el comportamiento de los cannabinoides sobre el aparato locomotor.

El cannabis hace andar más rápido entre otras conclusiones 

En poco tiempo obtuvieron las conclusiones. Pese a que no fueron de gran valor, debido a la significancia del pequeño numero de la muestra, sí se resolvieron algunos aspectos que ya presuponían los investigadores y algunas más de las que no tenían conocimiento. Según su estudio, afirman que el cannabis afecta de la siguiente manera en los usuarios habituales:

  • Los usuarios de cannabis tienen un mayor y más rápido movimiento de rodillas al andar
  • Poseen una postura de hombros menos flexible y más rígida
  • Los codos por el contrario, tienden a estar más laxos y relajados

Los expertos que realizaron el estudio, concluyeron que los rasgos del consumidor de cannabis al andar, sí podían ser característicos, pero que necesitarán pruebas más numerosas, con procesos diferentes para poder certificar a ciencia cierta cuáles son los procesos por los que se origina esto. Por el momento si que se atreven  asegurar que el cannabis, en cierta forma, es capaz de modificar levemente el movimiento corporal. Estaremos atentos a más estudios como este

El CBD baja el consumo de medicamentos tradicionales

Un estudio publicado en la revista Forbes asegura que casi la mitad de las personas que prueban con el CBD, abandonan sus terapias tradicionales. Es decir, el CBD baja el consumo de medicamentos.

A principios de Agosto HelloMD, la comunidad online de médicos y pacientes más grande de todo Estados Unidos, en colaboración con el grupo de investigación Brightfield Group, llevaron a cabo un estudio sobre hábitos y patrones de consumo en pacientes con tratamientos derivados del cannabis. En la investigación, publicada en la famosa revista Forbes, mediante una encuesta sobre más de 2400 participantes, intentaron dilucidar algunos de los aspectos más relevantes de los motivos por los que se consume el CBD.

Gracias a los datos extraídos de las respuestas de los participantes, y tras un profundo análisis, los investigadores quedaron perplejos con los resultados que obtuvieron. Según las respuestas, casi la mitad de las personas que habían incluido el CBD en sus tratamientos (ya fuera en forma de aceite, extracto, gel o pastilla), algo más del 42% de los encuestados habían disminuido el consumo de los otros fármacos o incluso, abandonado su tratamiento anterior basado en medicinas tradicionales, sobre todo, los referentes a la toma de analgésicos o fármacos contra el dolor.

Probablemente sea el mayor estudio comparativo que se ha realizado sobre el CBD

No solo fue medido el dato con el que comenzábamos el artículo. Como os contábamos antes, fueron muchos los aspectos que mediante el cuestionario se quisieron analizar en torno a los hábitos de consumo del CBD. Algunos de los datos más llamativos fueron los siguientes:

  • El 55% de los usuarios de CBD son mujeres, más que los hombres que prefieren los combinados con THC
  • Más del 80% respondieron que el CBD es muy eficaz sobre todo contra el dolor o el insomnio
  • El 92% admitió haberse informado exhaustivamente sobre el producto de CBD que consumió
  • El 90% de los encuestados prefería el CBD extraído de variedades de cannabis y no del cáñamo, ya que aseguraban que era mucho más eficaz

Los investigadores del estudio, ya están pensando en profundizar más su cuestionario y seguir con este exhaustivo análisis. Saben que de estos cuestionarios empíricos se crean opiniones sociales arraigadas, y creen que mostrando los datos que acompañan la inmersión de los cannabinoides como medicina, podrá cambiar de manera absoluta el estigma que tiene todavía la planta. Probablemente, todavía nos quede mucho por sorprendernos con el estudio del CBD. El cannabis tiene muchos misterios todavía por resolver.

 

 

 

 

 

 

El cannabis estimularía la salud cerebrovascular en nuestro organismo

Según un reciente estudio, el cannabis estimularía la salud cerebrovascular ya que ayudaría a tener mejor oxigenado el cerebro evitando cualquier conato de accidente cerebrovascular.

Un estudio publicado recientemente por la Universidad de Texas en Dallas afirma que el cannabis podría ser la solución para ciertas patologías relacionadas con la salud cerebrovascular y el flujo sanguíneo. Gracias la bajada de la presión arterial, el riesgo de sufrir un derrame cerebral o padecer coágulos o trombos sanguíneos baja hasta cifras muy bajas. Una de las cosas más significativas de este estudio, es que, por fin, se centran en el THC y no en otros componentes no psicoactivos de la planta. Entre sus más de 66 componentes diferentes, el Tetrahidrocannabinol (THC) es el más estigmatizado por sus propiedades.

La investigación, liderada por la Doctora, Profesora de la Universidad de Texas, y directora del Centro de investigación de Salud Cerebral, Francesca Filbey ha conseguido descubrir, como reza en su estudio, propiedades médicas para ser aplicadas:

‘Nos complace mucho que sea el THC y no otro cannabinoide el que pueda ayudar. El ingrediente psicoactivo primario más presente en el cannabis, el THC, relaja las paredes arteriales posibilitanto una presión arterial más baja y un aumento del flujo sanguíneo en todos los tejidos.’

El trabajo se centró en el estudio cerebral de 175 personas, de las cuales 74 eran usuarios de drogas y el resto no. En un estudio de más de 60 días, se pretendía analizar el estado de los cerebros de esas personas para medir el impacto que había causado el cannabis en sus cerebros.

Los resultados certificaron al cannabis como un potente aliado cerebrovascular, así pues el cannabis estimularía la salud cardiovascular

Tras pasar 72 horas monitoreados, sin consumir ningún tipo de sustancia estupefaciente, los voluntarios al estudio eran sometidos a diferentes pruebas, entre las que había una resonancia magnética y un análisis de su orina. Tras el análisis de los datos recabados, los investigadores se fascinaron. Los usuarios habituales de cannabis, tenían unas concentraciones de oxígeno y una metabolización de este mucho más rápidas e ingentes que las que tenían los voluntarios que no consumían cannabis. Además, como explicábamos antes, esto era debido a la menor contracción de las paredes arteriales con un mayor de sangre flujo asociado.

Gracias a esto, los usuarios de cannabis habituales, podían gozar de una salud cerebral mejor, evitando posibles accidentes cerebrovasculares como una isquemia o un infarto cerebral.  Como comentaba la propia Filbey:

‘El cannabis cada vez es más popular y se usa más. Los neurocientíficos queremos dilucidar el impacto que tiene en el cerebro, para conocer los entresijos del funcionamiento de estas sustancias que, tal vez, como encontramos en este estudio, puedan solucionar algunos problemas de salud de los seres humanos.’

Más estudios como este hacen falta. Nos complace mucho conocer este tipo de investigaciones, y esperamos que en un período corto de tiempo, se multipliquen como lo están haciendo.

El cannabis no tiene relación directa con la psicosis

Expertos de varias universidades europeas acaban de elaborar un estudio para dilucidar si el cannabis tenía relación directa con la psicosis.

Uno de los más antiguos argumentos esgrimidos por los actores en contra del uso legal y libre del cannabis siempre ha sido que causaba psicosis en las personas que lo consumían habitualmente. Ahora, un estudio elaborado por investigadores y expertos de las Universidades de Irlanda, Reino Unido y Dinamarca que contradice es esta afirmación. Según los resultados de esta nueva investigación, el uso de cannabis no sería la causa directa de la aparición de este trastorno psiquiátrico.

El estudio como explicábamos de cannabis y la psicosis, tenía como objetivo estudiar cuál era el impacto que tenía el cannabis en el cerebro a la hora de la aparición del cannabis, y la relación que tenía este actuando a la vez que otras drogas. El estudio contó con la participación de más de 4.718 jóvenes daneses, todos con 24 años de edad. Entre ellos necesitaban de todos los tipos. Que no consumieran, que consumieran cannabis sólo, o unido a otras drogas (tabaco, alcohol, cocaína…). De esta forma podrían comparar los hábitos politoxicómanos con los que no y así, estudiar los procesos cerebrales que se desarrollan y pueden producir la temida psicosis en ambos casos.

Los resultados confirmaron que el cannabis no es la causa de la psicosis

Tras los seguimientos a los jóvenes, las comparaciones y el análisis posterior comprobaron que el cannabis no era la causa directa por la que en algunos jóvenes se desarrollaba la psicosis. Es decir, el cannabis y la psicosis no tiene relación directa. El motivo, se encontraba en el abuso y el uso de diferentes drogas, que combinadas, podían traer este trastorno. El consumo de cannabis, por sí solo, sin la alteración de otras sustancias, no era un desencadenante significativo. Como explican en las conclusiones del estudio:

 ‘Encontramos que en comparación con el consumo de varias drogas, consumir sólo cannabis no es la causa directa de la aparición de la psicosis. El riesgo de esta puede estar asociado al efecto acumulativo que se genera junto a otras drogas.’

Los expertos, quieren seguir con la investigación ya que quieren seguir extrayendo muestras en otros puntos del planeta para observar esta afirmación en otros lugares, pero presuponen, que obtendrán los mismos datos. El argumento más esgrimido en contra de la legalización del cannabis parece que se desmorona a pasos agigantados. Gracias a estos estudios científicos, el cannabis poco a poco va recuperando su lugar como consumible o medicina.

Un nuevo estudio afirma que el cannabis no reduce la capacidad intelectual

Expertos de diferentes universidades se han unido en un estudio que afirma que el uso de cannabis no reduce la capacidad intelectual en jóvenes.

 Una reciente investigación llevada a cabo por diferentes neurólogos, psicólogos y psiquiatras de varias universidades de E.E.U.U. y Reino Unido, afirma que el uso de cannabis en jóvenes no afecta a la capacidad ni al cociente intelectual. Este estudio, ha sido llevado a cabo sobre jóvenes gemelos desde los 12 hasta los 18 años en Estados Unidos y rompe con uno de los mayores estigmas que posee  el cannabis, en cuanto a referenciación cultural en la sociedad y es que el cannabis no reduce la capacidad intelectual. El objetivo que tenían con el estudio era simple:

‘Mediante una evaluación neuropsicológica de gemelos desde los 12 hasta los 18 años queremos ver si el cannabis es un actor principal en la incapacitación intelectual de los jóvenes. Sobre todo, queríamos observar si dañaba su sistema ejecutivo o racional.’

 

Tras años de investigación,  el estudio ha concluido con que el cannabis no tiene nada que ver con el retraso cognitivo, la capacidad intelectual o el CI de los jóvenes. De hecho, los gemelos que más se retrasaron respecto a sus hermanos, lo hacían debido a otros factores y no el consumo.

 El estudio afirma que incluso a nivel de dependencia el cannabis no parece tener un efecto adverso significativo

 Los datos hablan por sí solos. Los gemelos que utilizaban cannabis y tenían un menor coeficiente intelectual tenían este retraso debido a motivos familiares, por norma general o sociales. El hecho de tener problemas, acarreaba un menor trabajo intelectual y por lo tanto peores resultados académicos. Aún así, el cannabis no era el causante de ningún tipo de pérdida cognitiva o intelectual.

La única evidencia que si parece que está relacionada de forma negativa con el consumo de cannabis, que se ha podido extraer de la realización de este estudio, es una pequeña pérdida de memoria. Como explican en uno de los últimos párrafos de su estudio:

El consumo de cannabis a corto plazo en la adolescencia no parece causar la disminución del CI ni perjudicar las funciones ejecutivas, incluso cuando el consumo de cannabis alcanza el nivel de dependencia. El retraso o los malos datos académicos se deben a factores socioculturales o familiares y no a la planta.’

El estudio viene a refrendar diferentes estudios (éste, éste y también éste) que ya habían llegado a la misma conclusión y pone en boga de nuevo la cuestión de las falacias bajo que se han cimentado las políticas de la prohibición del cannabis. Esperemos que gracias a estudios como este, el cannabis pueda romper con los estigmas y alcanzar la condición de consumible o medicina que debe de tener e implantar la idea de que el cannabis no reduce la capacidad intelectual.