Conoce toda la actualidad medicinal del cannabis en España y resto de países. Estudios, venta de productos, etc. para hacer más fácil la vida de algunos enfermos.

El cannabis medicinal en Europa es una asignatura pendiente

Mientras en América la inercia de la legalización del cannabis comienza a hacerse notar con el creciente número de estados en EE.UU. abrazando la legitimidad del consumo recreativo, el golpe de efecto de Canadá al poner en marcha una regulación integral del cannabis, la experiencia de varios años de Uruguay, pionero en estas lides en el mundo, o el proyecto mexicano para subirse próximamente al carro de la legalización, la situación del cannabis medicinal en Europa, más antigua y comedida, las cosas de palacio van despacio.

Pero parece que, de alguna forma u otra, van. Es indudable que el debate crece, así como la aceptación social. Y las grandes compañías de cannabis planean como buitres sobre el viejo continente conscientes del enorme potencial del mercado que está todavía por abrirse. Ya lo decía en octubre Pablo Iglesias: la cuestión no es si se va a regular el cannabis, sino cuándo y cómo. De eso no nos cabe ninguna duda.

No hay más que ver la decisión firme del gobierno entrante de Luxemburgo de legalizar el consumo recreativo de cannabis, lo cual quizá funcione como una forma de romper el hielo. Habrá que ver quién le sigue, pero está claro que en Europa hay todavía una sensación de temor frente al cannabis, como si sacarlo de donde está fuese a desatar todos los males, y eso a pesar de que el cannabis es ya omnipresente, y prácticamente los peores males que se le puedan atribuir se derivan de su actual clasificación.

 

El cannabis medicinal en Europa:

Para que las cosas se normalicen (porque, no nos engañemos, la prohibición del cannabis es la anormalidad que se nos ha querido vender como lo contrario), parece que aquí necesitamos aun convencernos de que el cannabis tiene propiedades terapéuticas que en otros lugares del mundo ya no se discuten. El camino a la legalización total parece que ha de pasar por la legalización o la regulación del cannabis como medicina, y en este sentido ya vemos algunos pequeños pasos en la dirección correcta, aunque todavía muy insuficientes.

El mes pasado el Reino Unido comenzó a extender las primeras recetas de cannabis medicinal, pero con estrictas restricciones: solo se expedirán por médicos especialistas y únicamente en el caso de que los demás tratamientos hayan fallado (lo cual es una forma muy miope de abordar el potencial terapéutico del cannabis, considerando a priori que cualquier otro tratamiento será mejor solo por ser el habitual).

Además, el cannabis recetado corresponderá únicamente a productos de cannabis vendidos en farmacias y no están cubiertos por el Sistema Nacional de Salud, lo cual deja fuera a pacientes con menos recursos y reduce las opciones de tratamiento.

 

Europa, desunida en el cannabis

El mercado europeo está fragmentado. Cada país tiene un enfoque y una legislación con respecto al cannabis que puede diferir radicalmente de la de sus vecinos. Las regulaciones para los productos son tan dispares que para Thomas Skovlund Schnegelsberg, fundador y director ejecutivo de StenoCare, una compañía danesa de cannabis medicinal, “ahora misma navegar en el mercado europeo es como una jungla”.

La Unión Europea está atada de manos. Primero han de ser las diferentes naciones las que establezcan regulaciones claras del cannabis medicinal, pero el problema es que la mayoría (incluido España) miran para otro lado y escurren el bulto. “Ya tengo suficientes problemas” decía Pedro Sánchez en Canadá en septiembre. Quizá son conscientes de que regular el cannabis medicinal implica abordar, más tarde o más temprano, la cuestión del consumo recreativo. Y eso incomoda. Mucho.

Las asociaciones de consumidores de cannabis medicinal en Europa temen por un lado que los legisladores vayan regulando productos con cuentagotas y, por otro, que limiten el concepto de cannabis medicinal únicamente a medicamentos estándar producidos por empresas farmacéuticas, enterrando la posibilidad de legitimar el autocultivo.

 

El interés de la industria contra los pacientes

La presión de las compañías farmacéuticas para limitar la legalización a sus propios intereses es una sombra oscura que hoy ya se manifiesta en formas como Sativex, un spray bucal a base de Cannabidiol y Dronabinol (un isómero del THC) a entre 400€ y 800€ el tratamiento para un mes. ¿Quién puede permitirse un gasto así?

Jacqueline Poitras, activista del cannabis medicinal en Grecia cuya hija toma aceite de CBD para tratar sus crisis epilépticas afirma que “ninguna compañía farmacéutica va a poder ofrecernos esto”, refiriéndose a alternativas diversas y económicas. “Solo la naturaleza puede ofrecérnoslo”, asegura. Porque si uno mismo puede hacerse sus extractos de THC o CBD, aunque menos refinados y estandarizados que los de una farmacéutica, ¿para qué se iba a gastar medio sueldo en un medicamento?

Una regulación del cannabis medicinal que solo sirva a los intereses de las grandes farmacéuticas y empresas cannábicas, grupos que ya están presionando a los legisladores europeos para colocar sus productos, no implicaría una mejora de la situación para los pacientes. Por un lado, vemos la falta de formación médica profesional generalizada que hay sobre el cannabis, las condiciones extremadamente estrictas para expedir recetas (allí donde se permiten) y la enorme carga económica que los productos farmacéuticos basados en el cannabis puede suponer para un paciente o sus familiares.

El mercado negro y el autocultivo seguirán siendo opciones de preferencia, lo que llevará inevitablemente a tener que revisar las regulaciones, con todo el tedio, el esfuerzo y el gasto que implica no hacer las cosas bien desde el principio.

Schnegelsberg de StenoCare señala que a menudo el mercado negro re-etiqueta sus productos pensados para el consumo recreativo como productos de uso medicinal, aprovechando la falta de regulación o los precios imposibles de los medicamentos legales. El problema es el de siempre: el producto del mercado negro no tiene ningún tipo de control de calidad o salubridad, ni información fiable sobre su composición o indicaciones terapéuticas con sus dosis adecuadas, etc.

“No están hechos para ser utilizados por personas enfermas”, dice Schnegelsberg, sino que “son producidas para gente que quiere colocarse un viernes por la noche”.

Pero eso es lo que seguiremos teniendo mientras en esta jungla esté, por ejemplo, la “Big Pharma” presionando para convertir el CBD en un medicamento de prescripción, algo a lo que se opone tajantemente La Asociación Europea del Cáñamo Industrial, la cual dice al respecto que “esto solo sirve a los intereses de algunas compañías mientras perjudica a la joven industria del CBD”.

Lo que está claro es que Europa debe solucionar cuanto antes el desorden que hay con la cuestión del cannabis entre los miembros de la Unión, elaborando una hoja de ruta que puedan consultar las naciones que decidan regular el cannabis medicinal, atendiendo fundamentalmente a los intereses de los pacientes.

Primer ensayo mundial para tratar tumores cerebrales con THC

Noticias como las de hoy no solo nos muestran el potencial del cannabis que está descubriendo la ciencia para el tratamiento de enfermedades, sino la irresponsabilidad de someterlo a políticas que dificulten la investigación sobre el mismo. Así, uno se pregunta si, sin el prohibicionismo del cannabis que se cernió como un oscuro velo sobre prácticamente todo el mundo durante casi un siglo, podríamos haber avanzado suficientemente en nuestra comprensión de la planta como para salvar muchas vidas y aliviar mucho dolor.

Cuando los investigadores deciden que vale la pena realizar un ensayo en humanos que hasta la fecha se había realizado en laboratorio o en animales, es por una buena razón. Desde que Australia levantara las restricciones a la investigación científica del cannabis en 2017, los investigadores pueden, por fin, realizar ensayos clínicos de larga duración con cannabis, en vez de limitarse al estudio de los efectos secundarios de su consumo.

 

Tratar tumores cerebrales con THC

En este contexto, investigadores del Endeavour College of Natural Health, con el apoyo del profesor Charlie Teo, el internacionalmente renombrado neurocirujano pionero en el empleo de cirugías mínimamente invasivas para la operación de tumores cerebrales, dirigirán un ensayo clínico para determinar si el THC del cannabis puede beneficiar a pacientes con tumores cerebrales malignos.

Según la directora del estudio, la Dra. Janet Schloss, coordinadora de ensayos clínicos en el Endeavour College of Natural Health, “este será el primer ensayo clínico mundial en examinar la tolerabilidad y el efecto tumoral del cannabis medicinal ingerido por vía oral en humanos con cáncer de cualquier tipo”.

“Nuestro equipo de investigación del Endeavour College colaborará con el Profesor Teo para examinar el impacto del cannabis medicinal cuando se utiliza junto con el tratamiento estándar para el cáncer”.

“Además del impacto tumoral, estudiaremos si el cannabis medicinal puede mejorar la calidad de vida, reduciendo síntomas comunes como dolor de cabeza, náuseas y vómitos”.

En concreto, la fase dos del ensayo intentará determinar hasta qué punto el THC es tolerado por pacientes de glioma, un tumor cerebral particularmente agresivo, a menudo resistente a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
“Esta resistencia significa que es vital que los investigadores desarrollen nuevas terapias para tratar esta enfermedad, que es una de las razones por las que el ensayo clínico es importante”, dijo la Dra. Schloss.

El ensayo también pretende determinar también si el THC puede reducir el crecimiento tumoral cuando se combina con tratamientos estándar.

“Estudios recientes han demostrado que los agentes activos del cannabis pueden ralentizar el crecimiento tumoral y creemos que es esencial seguir investigando. Si podemos establecer pautas de dosificación y entender si el cannabis medicinal puede ayudar al tratamiento estándar, esto podría cambiar la vida de los pacientes con glioma y sus familias”, añadió Schloss.

En este ensayo aleatorizado, los participantes complementarán sus tratamientos estándar con la toma diaria, antes de acostarse, de una dosis de aceite de cannabis con una alta concentración THC.

Solo en Australia unas mil personas son diagnosticadas con esta forma devastadora de cáncer cerebral, al que ha sobrevivido menos de un 5% de quienes lo han padecido en los últimos cinco años. La mayoría de pacientes de glioma no sobrevive más de un año desde su detección.

Según expresa la propia web del Endeavour College of Natural Health, al tratarse el cannabis de una planta, hace que la Oficina de Investigación de Endeavour resulte una institución ideal para llevar a cabo este ensayo, dada su trayectoria en la elaboración de investigaciones empíricas sólidas sobre el uso hierbas y plantas.

De esta forma se pretende fortalecer la investigación basada en la evidencia científica sobre el empleo de medicina complementaria y su impacto en la salud del paciente.

La Dra. Schloss confía que los resultados del ensayo permitan alentar un cambio de política que facilite el acceso al cannabis medicinal mediante prescripción médica.

Otros estudios, incluso uno realizado en España, ya sugerían el potencial de tratar tumores cerebrales con THC, pero esta es la primera vez que se ensayará sobre pacientes reales en un estudio a gran escala.

Las 10 propiedades medicinales del cannabis

Que el cannabis es una planta sorprendente, con multitud de propiedades medicinales o terapéuticas, está más allá de toda duda. Muchas de ellas las conocemos por los usos tradicionales que la planta ha tenido a lo largo de la historia.

Pero la ciencia moderna no solo está confirmando estas propiedades, sino que está descubriendo otras, algunas de ellas con inmensas posibilidades. En muchas partes del mundo estamos experimentando un nuevo despertar del cannabis. Gracias a la reforma de las legislaciones de algunas zonas, la investigación científica se está avivando. Lamentablemente, el prohibicionismo imperante en muchas otras dificulta la investigación y retrasa nuestro conocimiento.

 

 

El peligro de los falsos mitos sobre las propiedades medicinales del cannabis

Consecuencia del prohibicionismo también es el surgimiento de falsos mitos entorno a las propiedades medicinales del cannabis, tanto por exceso como por defecto. Quien esto suscribe no deja de ver en las redes sociales ejemplos de estos mitos en discusiones sobre el cannabis. Por un lado están los que infravaloran o desestiman las propiedades terapéuticas del cannabis, alegando que como mucho puede servir de analgésico o que se trata de un discurso falaz  pro-legalización.

 

Por otro lado, están aquellos que exageran las propiedades terapéuticas del cannabis, adjudicándole propiedades que no tiene o que no se ha demostrado que tenga. Así, nos hemos encontrado con gente que, con toda la tranquilidad del mundo, asegura que el cannabis cura el cáncer o el glaucoma, y que el prohibicionismo es una conspiración de las farmacéuticas para evitar el acceso a tan maravillosa medicina y cronificar así las enfermedades.

 

Ambos discursos son tremendamente dañinos a la hora de defender la legalización del cannabis, especialmente el medicinal. Cuando se exageran por exceso o por defecto las propiedades del cannabis, se genera un sustrato de desconfianza hacia el mundo del cannabis en general, sobre todo por parte de aquellas personas reacias a considerar su legalización. Por ello, es responsabilidad de los comunicadores del cannabis, y por extensión de cualquier persona que trate el tema del cannabis medicinal, de defenderlo con propiedad, apelando siempre que se pueda a la ciencia o, en su defecto, al arraigo del conocimiento popular.

 

 

10 propiedades medicinales del cannabis

La mayoría de propiedades medicinales del cannabis se atribuyen a sus dos cannabinoides principales, el THC y el CBD, pero el cannabis es una planta muy compleja con alrededor de 400 compuestos, siendo más de 60 de ellos cannabinoides. De algunas de las siguientes propiedades hay suficiente evidencia científica y de otras hay indicios anecdóticos suficientes como para justificar futuras investigaciones.

 

  • Tratamiento del dolor crónico y de enfermedades con cuadros de dolor asociados.

Quizá el tratamiento del dolor sea el principal uso del cannabis medicinal. Parece resultar efectivo en cuadros de dolor crónico, dolor neuropático e incluso se pueden tratar dolores localizados mediante ungüentos con CBD.

 

  • Tratamiento de espasmos musculares en esclerosis múltiple, dolores y rigidez de artritis

La marihuana parece funcionar contra espasmos musculares allá donde tratamientos convencionales apenas logran un resultado. También alivia las contracciones y el dolor en la esclerosis múltiple, y la inflamación con el dolor asociado en la artritis reumatoide. El cannabis también mejora el sueño de estos pacientes por lo que aumenta su calidad de vida.

 

  • Control de crisis epilépticas

 Quizá los casos más dramáticos en los que se aprecian los beneficios terapéuticos del cannabis sean las epilepsias refractarias, aquellas para las que ningún tratamiento convencional funciona. El cannabis usado en pacientes con epilepsias devastadoras como el síndrome de Dravet, que afecta a niños, experimentan mejoras espectaculares. Claro que, para las autoridades médicas, se trata de casos anecdóticos (por mucho que abunden) aunque ya comienza a menudear la evidencia científica.

 

  • Potencial tratamiento contra la expansión del cáncer

 Aunque se trata de una investigación sobre células cancerosas en laboratorio, los resultados sugieren que el CBD en combinación con otros compuestos del cannabis, podría detener la metástasis en cánceres agresivos. Otros estudios en ratones sugieren que el THC y el CBD podrían reducir el crecimiento o el tamaño de tumores en dosis adecuadas.

 

  • Tratamiento contra la ansiedad

 Muchos consumidores de cannabis, especialmente los moderados, lo que persiguen no es colocarse sino relajarse. Hay estudios que demuestran que el cannabis, en bajas dosis, produce efectos relajantes, mientras que en dosis mayores pueden producir ansiedad, es decir, el efecto opuesto. En este sentido podemos aplicar la frase “si te pasas te lo pierdes”.

 

  • Estrés post traumático

Otras de las propiedades medicinales del cannabis que se ha demostrado es que los endocannabinoides (cannabinoides que produce nuestro propio organismo) ayudan a regular el sistema responsable del miedo y la ansiedad en el cerebro y el cuerpo. En algunos estados de EE.UU., una de las principales causas para solicitar licencias de consumo de cannabis medicinal es el estrés postraumático. Pero todavía hay muchas cuestiones en el aire acerca de la conveniencia de tratar este tipo de desorden con cannabis sin un control absoluto de dosis y compuestos. La razón la podéis encontrar en el punto anterior.

 

  • Alzheimer y reducción de temblores en Parkinson

El cannabis parece tener algunas propiedades neuroportectoras. Investigadores israelíes han hallado que el cannabis reduce notablemente los temblores en la enfermedad de Parkinson hasta el punto de mejorar la motricidad fina. También, aunque en estadíos tempranos de investigación, parece que el THC retarda la formación de placas amiloides al bloquear la enzima en el cerebro que las produce. Estas placas matan las células cerebrales y están asociadas con el Alzheimer. Otros estudios sugieren que el dronabinol, un medicamento basado en el THC, reduce el comportamiento errático en cuadros de demencia.

 

  • Analgésico, antiemético y estimulador de apetito en tratamientos de cáncer 

Ya hablamos de la capacidad del cannabis para tratar el dolor en el punto 1. Esto se aplica también al cáncer y a las molestias derivadas del tratamiento de quimioterapia. El cannabis reduce la náusea e incrementa el apetito en pacientes de cáncer.

 

  • Tratamiento contra el alcoholismo y dependencia de otras drogas.

Quizá les sorprenda a algunos, pero el cannabis se está investigando también por su potencial para reducir la dependencia de drogas duras, incluido el alcohol. Comienza a haber evidencia anecdótica de que cannabis y alcohol son mutuamente excluyentes, es decir, que cuando ambas sustancias están igualmente accesibles, la tendencia es a dar preferencia al cannabis que al alcohol. Esto tiene especial relevancia si tenemos en cuenta que el cannabis es una sustancia mucho más segura que el alcohol.

 

 

  • La marihuana puede ayudar con las enfermedades inflamatorias intestinales.

La enfermedad de Crhon o la colitis ulcerosa podrían ser tratadas con cannabis. Un estudio de la Universidad de Nottingham descubrió que compuestos del cannabis interactúan con las células del cuerpo que juegan un papel importante en la función intestinal y en las respuestas inmunológicas.

 

 

Iberflora 2018 acogerá jornadas sobre el cannabis medicinal

Iberflora acogerá jornadas sobre Cannabis Medicinal en Valencia

Iberflora 2018, la Feria Internacional de Planta y Flor, Tecnología y Bricojardín, celebra este año una nueva edición en las instalaciones del recinto ferial de Valencia, durante los próximos días 3 y 5 de octubre.

Entre sus novedades, destaca la creación de un nuevo “Espacio de Salud” que acogerá las jornadas sobre Cannabis Medicinal organizadas con la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià.

Iberflora, catalogado como el gran evento líder del sector verde en Europa y referente entre las ferias de jardinería, ha aumentado este año la oferta de sus expositores, tanto españoles como extranjeros y, además, ha incorporado dos nuevos espacios profesionales: “Espacio Salud” y “Espacio Logística”. La repuesta ante estas novedades ha sido muy positiva. El amplio escaparate que se brindará apunta a que será una de las mejores ediciones de los últimos años.

Entre estas innovaciones cabe destacar la creación de “Espacio Salud”, un área dirigida a potenciar el sector de la salud dentro del mundo garden. Uno de los objetivos que persigue este espacio es contribuir a la normalización en España del uso de las plantas medicinales y sus derivados, así como los productos para la obtención de los mismos con el fin de contribuir a la creación de nuevos mercados alejados de los tradicionales como ya sucede en países como Francia, Suiza o los Países Bajos.

La organización ha cedido este lugar a sectores como la fitoterapia, la alimentación saludable o las plantas curativas. Como no podía ser de otro modo, el cannabis medicinal, también tendrá su hueco en esta feria, gracias a la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià, que se ha sumado a esta iniciativa para organizar las jornadas sobre cannabis medicinal convocadas para los próximos días 3 y 4 de octubre.

Mesas Redondas sobre Cannabis Medicinal en Iberflora

El principal objetivo de este foro se resume, en palabras de Javier Miravete, miembro fundador del foro, en la necesidad de establecer una “regulación integral, medicinal, terapéutica y recreativa, que ponga especial hincapié en el autocultivo personal y colectivo ya que es el único modo de que nadie controle un mercado que va a generar mucho dinero. Sin olvidar, claro, que, en el caso del cannabis medicinal o terapéutico, el uso deberá ser guiado por profesionales de la salud”.

Estos y otros temas se abordarán durante los próximos días 3 y 4 de octubre en el “Espacio Salud” de Iberflora, donde se habilitarán dos mesas redondas, con entrada gratuita, que contarán con la participación de diferentes invitados especialistas en la materia.

La mesa terapéutica titulada “Cannabis terapéutico, testimonios de pacientes y acceso al cannabis” será la primera, y, tendrá lugar el próximo miércoles 3 de octubre a las 16:00 horas. Estará moderada por Noemi Sánchez Nacher, presidenta del Fòrum Cannabic Valencia y, contará con la presencia de Javier Miravete que, además de miembro fundador del foro, es también presidente de la Asociación de Pacientes Usuarios de Cannabis. La mesa tratará sobre temas como el sistema endocannabinoide, en el que el D. José Caros Bouso (Psicologo Clínico y Dr. en farmacología- Fundación ICEERS) explicará su papel en los procesos fisiológicos y patológicos de los sistemas corporales.

Se presentarán también temas como el uso responsable de cannabis y las vías de acceso a la sustancia, además de contar con los testimonios de varias usuarias terapéuticas que contarán su experiencia con el cannabis, como Blanka Keller. “Contar las experiencias con el cannabis medicinal y terapéutico también es activismo y es muy necesario para acercarnos a la normalidad y a la regulación”, afirma J.M.

El asunto del cannabis medicinal es un tema complejo que concierne a la salud pública en general. La deficiente situación que rodea al uso medicinal del cannabis en España ocasiona graves desastres en la investigación médica. Por no hablar de la grave omisión del dolor que se comete ante miles de pacientes con ciertas patologías, que como explica J.M. “debido a la prohibición de esta sustancia, se ven obligados a permanecer en el anonimato o la clandestinidad. Con una terrible sensación de soledad y abandono incluso de un sistema sanitario que no da solución alguna a sus problemas de salud”.

La segunda mesa tendrá lugar el jueves 4 a las 16:00 horas y, se titula “Situación legal del cultivo de cannabis terapéutico, lúdico e industrial: oportunidades de negocio” que tratará de temas como la legislación en España y los aspectos legales del cultivo. Moderada por Andreu Moreno, miembro de Fòrum Cannabic Valencià y, por Héctor Brotons, del Observatorio Europeo de Cultivadores y Consumidores del Cannabis (OECCC). En palabras de Javier Miravete, la última jornada está pensada para debatir sobre “un frente común, hacia una regulación consciente y social que dejará cabida a todos los sectores interesados en este mundo sin apartar por ello a la sociedad civil”.

La comunidad valenciana ya tiene todo preparado para acoger a más de 500 empresas en una superficie que rozará los 25.000 metros cuadrados. Iberflora, estará del 3 al 5 de octubre en la Feria de Valencia coincidiendo con Eurobrico, el Salón Internacional del Bricolaje. En esta feria los asistentes podrán encontrar un amplio catálogo con las últimas tendencias de decoración para el jardín y conseguir el mejor asesoramiento para el tratamiento de cultivos. Entre ellos estarán todos los participantes del Forum Cannabic Valencia, entidad sin ánimo de lucro fundada hace poco más de un año, que incluye la participación de asociaciones para la investigación en el uso terapéutico del cannabis, asociaciones de usuarios y usuarias para el cultivo y consumo de cannabis, productores y distribuidores de semillas, grow shops, y estudios jurídicos.

Luxemburgo aprueba por unanimidad una ley para regular el cannabis medicinal

Luxemburgo acaba de aprobar por unanimidad un proyecto de ley para regular el cannabis medicinal. Se suma así a la treintena de países que han dado el paso, entre los cuales, por supuesto, aun no está España.

De esta forma el pequeño país dispondrá de cannabis o medicamentos derivados accesibles para tratar determinadas condiciones, como esclerosis múltiple, dolor crónico o náuseas producidas por tratamientos de quimioterapia. Según el proyecto de ley aprobado, dentro de dos años se revisará de nuevo la ley para comprobar su impacto y eventualmente ampliar la lista de condiciones que podrán ser tratadas con cannabis. Durante las sesiones de discusión algunos parlamentarios pedían que se incluyese de entrada a otras enfermedades como el SIDA. Al contrario que en Luxemburgo, en Alemania los médicos pueden decidir por sí mismos qué condiciones deben tratar con cannabis en virtud de la libertad terapéutica

 

El cannabis medicinal se distribuirá en las farmacias de cuatro hospitales luxemburgueses en forma de píldoras y aceites, y solo podrán obtenerlo pacientes con receta médica que presenten las condiciones calificadas para el tratamiento con cannabis. No se distribuirán flores de cannabis y el proyecto excluye absolutamente el consumo de cannabis fumado. La receta la podrán expedir médicos cualificados con una formación complementaria sobre el uso medicinal del cannabis.

 

Canadá, un país 3861 veces más grande que Luxemburgo, será el encargado de suministrar el cannabis al pequeño país europeo. A pesar de gozar en el sur de Europa de condiciones más que ideales para producir cannabis de alta calidad en abundancia, la situación es tal que, los países en los que el cannabis medicinal es legal, se ven obligados a importarlo de un frío país al otro lado del océano. En este sentido hace unos días las redes se encendían un poco por la simpatía de Pablo Iglesias por la idea de convertir a España en un país exportador de cannabis. Como vemos, si no somos nosotros, serán otros.

 

Lydia Mutsch, ministra de Sanidad de Luxemburgo, valoraba la aprobación como “un paso importante en el contexto de nuestros esfuerzos por reducir el dolor y el sufrimiento de ciertos pacientes cuando el tratamiento estándar no lo permite”.

 

Con este movimiento, el Parlamento luxemburgués también levantó la prohibición de comerciar con acciones de productores de cannabis que producen exclusivamente con fines médicos.

Estrictamente esta ley no es una “ley del cannabis” especial sino una enmienda a la ley sobre la venta de medicamentos y la lucha contra las adicciones.

Luxemburgo quiere fumar cannabis

Hace pocos días el ciudadanos Joé Schmit lanzó una petición parlamentaria para regular el cannabis recreativo a través de un modelo de coffee-shops como en Holanda. En menos de 24 horas ya había recogido las 4500 firmas necesarias para que se someta la petición a discusión parlamentaria. A pesar de la reticencia política, el cannabis recreativo goza de una creciente aceptación por parte del público luxemburgués. Según una encuesta realizada por el Instituto de Estadística TNS Ilres el pasado mes de febrero, el 56 por ciento de la población está a favor de la liberalización completa del consumo de cannabis.

Aceite de cannabis y epilepsia, otra razón para la legalización

Mientras los estados deciden qué hacer con el creciente debate del cannabis, la vida de miles de niños enfermos con formas severas de epilepsia pende de un hilo. El aceite de cannabis está reconocido ya como un medicamento legítimo, pero el acceso a él sigue siendo un problema.

Hace poco os contábamos el caso de Billy Caldwell, un enfermo de epilepsia al que las autoridades británicas confiscaron su provisión de 6 meses de aceite de cannabis para tratar su condición. Desde que comenzó su tratamiento, llevaba casi 300 días sin ataques, los cuales volvieron a aparecer al no poder acceder a su medicina. Se apeló al secretario de estado Sajid Javid para tomar cartas en el asunto y se le devolvió una de las sietes botellas confiscadas con una licencia de 20 días. Y luego ¿qué? ¿Cuál es el punto de reconocer con esta acción la validez terapéutica del aceite de Billy, al mismo tiempo que se mantiene en el Reino Unido al cannabis como droga calsificada de tipo 1, lo cual implica que no se le reconocen propiedades terapéuticas? ¿De verdad las autoridades piensan que la condición de Billy es curable y, no solo eso, sino en un plazo prescrito no ya por autoridades médicas, sino por una licencia provisional emitida por chupatintas?

 

Estos casos están poniendo de relieve las tantísimas contradicciones y situaciones absurdas a las que estados modernos, racionales y con los sistemas de salud más avanzados del mundo se enfrentan cuando el cannabis sale a la palestra. Ya no se trata del marronazo que te puedas comer por fumar una flor en un parque, mientras que en una terraza vecina puede correr alcohol sin límite y sin ningún temor: estamos hablando de vidas humanas.

Cannabis y epilepsia, a debate

Hay diversas formas de epilepsia que afectan a niños y jóvenes que son muy agresivas y que están asociadas a un elevado riesgo de muerte prematura. Enfermedades como el síndrome de Dravet o el síndrome de Lennox Gastaut son tan devastadoras que, si no te matan, afectan dramáticamente al resto de tu vida: al desarrollo intelectual, motor, emocional… Para los familiares es un sinvivir, pero para el paciente es un infierno. Al menos un tercio de estos pacientes responden mal a los tratamientos convencionales, pero existe evidencia anecdótica de la enorme utilidad del aceite de cannabis para controlar los ataques. No solo eso, existe evidencia científica de que complementar tratamientos tradicionales que funcionan mal con aceite de cannabis, puede ser efectivo en estas formas de epilepsia brutales y difíciles de tratar.

¿Por que a debate el cannabis y epilepsia?

El compuesto responsable de la capacidad del aceite de cannabis por controlar o reducir los ataques epilépticos es el CBD, un cannabinoide que no produce efectos psicoactivos, pero cuyas propiedades terapéuticas son motivo de múltiples estudios. Este compuesto se puede obtener de forma legal en muchas partes donde el cannabis es ilegal, mientras que la concentración de THC, el cannabinoide psicoactivo responsable del subidón del cannabis, se encuentre por debajo de ciertos límites establecidos por la ley. En el Reino Unido este límite es del 0,3%. La razón por la que a Billy le quitaron su medicina es porque contenía THC en concentraciones superiores a las legales, un tecnicismo que le podría costar la vida. A pesar de que el THC tiene menos capacidad de reducir crisis epilépticas, sí que se le conocen algunas propiedades terapéuticas, por lo que es incluido en preparados terapéuticos.

 

Ojo, los aceites de CBD comerciales que se venden sin ningún tipo de garantía ni control de calidad en herboristerías y negocios de ese tipo, con diferentes concentraciones de CBD (generalmente distintas de las que aparecen indicadas en la etiqueta) no es precisamente de lo que estamos hablando aquí, sino de medicamentos que han pasado una serie de pruebas, estudios y protocolos. Uno de ellos es Epidolex, disponible de forma limitada en Europa y todavía no aprobado en EE.UU. Se trata de una solución oral pura estandarizada de CBD extraída de la planta del cannabis. Muy presumiblemente, una vez se generalice su uso terapéutico, se comiencen a realizar estudios con aceites con concentraciones definidas de THC para conocer con precisión su relación entre efectos terapéuticos y efectos secundarios, pero, madre santa, mientras sigamos con pies de plomo en todo lo que respecta a la regulación del cannabis, devolvedle a Billy su medicina. Ninguna ley debería estar por encima, no ya del bienestar, sino de la vida de un niño enfermo.

 

Las autoridades del Reino Unido confiscan su medicina cannábica a un niño con graves crisis epilépticas

La madre teme que su hijo muera si las autoridades no le devuelven su medicina cannábica para tratar sus graves crisis epilépticas

 

Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más absurdas resultan situaciones como la que os contamos hoy. Billy Caldwell, un niño británico de 12 años que padece crisis epilépticas graves, es uno de los tantísimos “refugiados cannábicos” que se ven obligados a buscar su medicación en otros países, por culpa de la falta de revisión de la legislación de sus propios países. Y no estamos hablando de remotos países subdesarrollados, sino del Reino Unido, una potencia del primer mundo que, como ocurre en España, es incapaz de ponerse a la altura de su nivel de desarrollo en el resto de ámbitos, y actualizar de una maldita vez (y disculpen si nos ponemos emocionales) la retrógrada y anacrónica política sobre el cannabis, resultado de intereses prohibicionistas que nada tienen que ver con proteger a la sociedad de los supuestos males de una sustancia muchísimo menos peligrosa que el alcohol.

 

Billy regresaba de Canadá con su madre, donde habían acudido a recoger un suministro de 6 meses del único tratamiento que ha resultado efectivo para las crisis de su hijo. Se trata de un aceite de cannabis que contiene CBD, el cannabinoide no psicoactivo responsable del alivio de las crisis epilépticas, hecho científicamente comprobado e incluso respaldado por la American Epilepsay Society. Cuando declaraba el suministro en la aduana del aeropuerto de Heathrow, se lo confiscaron. Los mismos funcionarios de aduanas sentían la injusticia que estaban cometiendo por ajustarse a una ley que obviamente debe, con la urgencia que requiere una situación literalmente de vida o muerte, ser revisada. Según cuenta Charlotte Caldwell, la madre de Billy, uno de los funcionarios “tenía lágrimas en los ojos, no quería tener que hacerlo”.

 

Un portavoz del Ministerio del Interior decía al respecto el día de los hechos que “El Ministerio del Interior simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy y su familia. Aunque reconocemos que las personas con enfermedades debilitantes buscan aliviar sus síntomas, la Fuerza Fronteriza tiene el deber de impedir la entrada al Reino Unido de sustancias prohibidas. Por lo tanto, a la Sra. Caldwell le han incautado aceite de cannabis esta mañana en el aeropuerto de Heathrow al regresar de Canadá”.

 

Como vemos, incluso una de las más altas instancias del Estado es incapaz de arreglar un permiso para garantizar la seguridad de uno de sus súbditos, mientras lleva a cabo los trámites que sean necesarios para modificar una ley que hoy está siendo responsable del inútil sufrimiento de miles de familias. Y es que en el caso de Billy no hay duda: de los cientos de crisis epilépticas potencialmente mortales que tenía antes de comenzar su tratamiento con cannabis, pasó a no tener ni un ataque en 300 días, después de iniciar su tratamiento.

 

Según el ex ministro de drogas Norman Baker, la incautación de la medicina de Billy por parte de las autoridades es “cruel e inhumana. En mi época como ministro de drogas me quedó muy claro que el cannabis tiene propiedades médicas útiles y, de hecho, que es la única sustancia que funciona para algunas personas, una situación ampliamente reconocida en otros países”. Entre ellos están Alemania, Italia, Portugal u Holanda.

 

Billy había sido la primera persona en el Reino Unido en recibir una receta de cannabis a través del NHS (sistema nacional de salud), con el apoyo de su médico de cabecera del condado de Tyrone, Irlanda del Norte, pero el mes pasado, el Ministerio del Interior, el mismo que “simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy”, ordenó al médico de cabecera suspender la receta si no quería perder su licencia médica. De esta forma Billy se convirtió en un “refugiado cannábico” que tuvo que marchar a Canadá a buscar su medicina, pero la alegría de poder respirar tranquilos durante 6 meses se esfumó en el aeropuerto de Heathrow.

Charlotte expresa su indignación: “Una cosa es no darle a un niño medicamento cuando lo necesita, pero otra cosa es quitárselo cuando ya lo tiene. Es verdaderamente un crimen”.

 

En el Reino Unido, al igual que en EE.UU., el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1, lo cual implica la falacia de que no tiene propiedades médicas reconocidas. Esta vergonzosa mentira, institucionalizada en la legislación del Reino Unido, puede ser responsable de muertes, una vez que sabemos a ciencia cierta que el tratamiento más efectivo para ciertas condiciones, como algunas formas graves de epilepsia, incluye medicamentos basados en el cannabis.

 

Charlotte asegura que “sin su medicina, las crisis de Billy volverán y seguramente morirá”. ¿De verdad a estas alturas las autoridades están esperando a que se concreten los temores de una madre angustiada para hacer algo?

 

Fuente: The Guardian, Independent

El Líbano se prepara para el estudio del cannabis medicinal

Con la creación de un Centro de Investigación del Cannabis Libanés en la Universidad Americana Libanesa, el Líbano, productor del mejor hachís del mundo, se adelanta en la región con vistas a desarrollar una industria.

 

La semana pasada Joseph G. Jabbra, presidente de la Universidad Americana de Líbano, anunció que la institución sería la primera universidad en estudiar el cannabis terapéutico en el país. Para ello se ha procedido a la fundación del Centro de Investigación del Cannabis Medicinal.

Teniendo en cuenta que, según la BBC, Líbano es el quinto mercado cannábico más grande del mundo (aunque ilegal), no es de extrañar que Jabbra sugiera que su desarrollo y explotación podrían estimular la economía nacional.

Además, dadas las características climatológicas de la región, el cannabis libanés es de muy alta calidad, con una gran resistencia a sequías y al calor, y se elabora un hachís el cual es internacionalmente conocido por ser el mejor del mundo. Se cree que cuando se somete una planta resistente a factores de estrés, aumenta su producción de THC. La forma en que el clima afecta a las propiedades bioquímicas de la planta y los efectos de los cannabinoides en la memoria, el cáncer y las inflamaciones serán algunas de las áreas de estudio.

No obstante, para Jabbra el tema no ha de limitarse al estudio, sino de impulsar una industrial de medicamentos basados en el cannabis. A Jabbra no le preocupa la controversia dada la situación de ilegalidad de la planta. Al fin y al cabo, su universidad ya fue pionera en otros cambios progresistas, como la de ser la primera en aceptar mujeres en el país. “Estamos esperando la creación de un marco legal dentro del cual podamos proceder, con el pleno apoyo del Ministerio de Salud Pública,” dice Jabbra.

 

El cannabis libanés podría reducir el desempleo

 

El Líbano es un país con una enorme tasa de graduados universitarios parados. Muchos de ellos se van del país para encontrar trabajo, por lo que el país sufre de una “fuga de cerebros”. Jabbra está convencido de que el desarrollo de la investigación y la industria del cannabis libanés podría ayudar muchísimo a mejorar esta situación. En este sentido el Dr. Bahij Arbid del Ministerio de Salud Pública opina que el Centro de Investigación del Cannabis Medicinal podría devenir un auténtico exportador de conocimiento.

Otras universidades del mundo estudian el cannabis, pero el Líbano podría convertirse en uno de los próximos puntos calientes en lo que se refiere a la industria e investigación del cannabis medicinal, sobre todo teniendo en cuenta, por un lado, el potencial de su desocupada población graduada y el hecho de que sus universidades se cuentan entre las mejores de Oriente Medio; y por otro, la gran tradición de cultivo de marihuana de calidad en el país, con técnicas altamente refinadas.

Zimbabue legaliza el cannabis medicinal

A través de un instrumento legal llamado “Reglamento sobre la producción de cannabis para uso medicinal y científico”, los potenciales productores podrán solicitar licencias al Ministerio de Salud de Zimbaue para el cultivo y comercialización de cannabis medicinal. De esta forma, Zimbabue legaliza el cananbis medicinal.

 

¿Cómo es posible que un país con un 95% de desempleo, un 72% de la población bajo la el umbral de pobreza y una hiperinflación galopante nos haya adelantado en esto? Mientras uno de los países más pobres del mundo implementa el cannabis terapéutico en su sistema de salud, atendiendo a los derechos fundamentales de enfermos que necesitan esta medicina, en España seguimos olvidándonos de los enfermos que ya, y desde hace mucho, deberían estar beneficiándose de esta implementación, como ya han hecho otros países europeos con éxito. Según datos del FMI de 2016, España es la economía número 14 en función del PIB, mientras que Zimbabue está en el puesto 123.

Aun así, Zimbabue ha conseguido regular el cannabis para fines medicinales y científicos mediante un sistema de licencias y auditorías. Por supuesto, no se trata únicamente de la voluntad de avanzar socialmente, sino de la imperiosa necesidad de salvar como sea el desastre de la malograda economía del país. El catalizador de esta regulación fue, de hecho, el interés que mostró una empresa canadiense productora de cannabis por cultivar cannabis medicinal en suelo zimbabuense, lo cual llamó la atención del ministro de planificación macroeconómica y de promoción de inversiones Dr. Obert Mpofu.

Los solicitantes de licencias deberán acompañar la solicitud con “la tarifa correspondiente y tres copias de un plano del sitio cuya licencia se propone” según el mismo reglamento, el cual también puntualiza que “la solicitud contendrá la cantidad máxima, expresada en peso neto en gramos, de cannabis fresco, cannabis seco y cannabis en aceite que el solicitante deba producir al amparo de la licencia y el período de  producción, así como el número máximo de plantas de cannabis que deban venderse o suministrarse”.

Los productores licenciados podrán ser ciudadanos del país o residentes certificados, o empresas que certifiquen su incorporación en el país. La licencia tiene una validez de 5 años, renovable antes de su expiración, y es válida para un lugar concreto. Cualquier productor que quiera “poseer, producir, vender, suministrar, enviar, entregar o transportar cannabis en más de un lugar” necesitará una licencia aparte. El Ministerio de Salud realizará inspecciones rutinarias para controlar el cumplimiento del reglamento.

A pesar de ser muy utilizado en la cultura popular y la medicina tradicional, el cannabis era totalmente ilegal en Zimbabue hasta la implementación de esta regulación. La posesión ilegal de grandes cantidades de cannabis puede acarrear hasta 12 años de prisión.

Australia reduce el tiempo de acceso a recetas de cannabis medicinal

Se acelera el tiempo para acceder a las recetas de cannabis medicinal en Australia.

Más o menos en todo el mundo civilizado estamos observando pasos significativos, algunos más grandes, otros más pequeños, en la lenta reinstauración del cannabis como un producto legal y legítimo. Por supuesto, dado que la liberación del cannabis se relaciona inevitablemente con el progreso y la rotura con el antiguo régimen, en ciertas regiones nos tenemos que conformar con ejercer de espectadores de todos los avances que están teniendo lugar en este sentido fuera de nuestras fronteras, mientras nuestros responsables políticos ignoran el tema, y permiten que se nos escape otro tren que nos habría permitido, sin lugar a dudas, situarnos en una posición ventajosa en la industria del cannabis.

Hoy es Australia el país que ha dado otro gran paso reduciendo dramáticamente la cantidad de tiempo que los pacientes de cannabis medicinal tienen que esperar para acceder a su medicamento. Si, en Australia ya partimos de que el cannabis medicinal era ya legal, pero los pacientes tenían que esperar hasta dos meses para acceder al mismo, un lapso de tiempo absolutamente intolerable. Con las nuevas medidas los pacientes podrán acceder al cannabis medicinal en cuestión de días. No es perfecto, como acudir a una farmacia o a un dispensario y obtenerlo en el momento, pero es una mejora notable.

El Consejo de los Gobiernos Australianos, compuesto por los líderes de todos los estados y territorios de Australia, acordaron implementar una política nacional para reducir significativamente el tiempo de espera de los pacientes para acceder al cannabis medicinal.

El anuncio fue hecho por PUF Ventures, una compañía diversificada y orientada al crecimiento, enfocada en la industria internacional del cannabis, que es una de las solicitantes de licencia para el Acceso Avanzado al Cannabis para Propósitos Médicos (ACMPR por sus siglas en inglés).

Los beneficios para la salud y el bienestar del cannabis son irrefutables y aliviar el dolor y el sufrimiento de los pacientes es una prioridad.

“El acceso de los pacientes al cannabis medicinal es un tema importante y aplaudimos a los gobiernos de Australia por reducir los tiempos de espera para acceder a estas importantes recetas”, dijo Derek Ivany, presidente y director ejecutivo de PUF Ventures Inc. “A medida que nos embarcamos en la construcción del mayor invernadero de cannabis medicinal de última generación del hemisferio sur, nos anima a ver que los reguladores aceptan los beneficios del cannabis medicinal. Los beneficios para la salud y el bienestar del cannabis son irrefutables y aliviar el dolor y el sufrimiento de los pacientes es una prioridad. Continuaremos trabajando con los gobiernos locales y el mundo académico para hacer realidad el invernadero de 111 mil metros cuadrados de alta tecnología y ultra eficiente de Solaris Nutraceutical”.

Hasta ahora, los pacientes de cannabis medicinal en Australia debían esperar meses para recibir permisos independientes tanto de las autoridades estatales como de las federales, lo que hacía el proceso tedioso y largo. Con la nueva política, se racionaliza el proceso a través de la aprobación única de la Administración de Bienes Terapéuticos. Este sistema se ha puesto ya a prueba en Nueva Gales del Sur, consiguiéndose reducir el tiempo de espera para la obtención de una receta de cannabis de dos meses a dos días.

PUF, asociada con Solaris Nutraceuticals y MYM Nutraceuticals Inc. está a la vanguardia de la ciencia del cannabis medicinal en Australia. Planean la cosntrucción de unas instalaciones de unos 111 mil metros cuadrados para el cultivo al sol de cannabis ecológico de alta calidad, además de un centro de investigación médica en la región de Northern Rivers de Nueva Gales del Sur. La instalación, además de suministrar cannabis, desarrollará medicamentos y tratamientos para el tratamiento del dolor entre otras afecciones médicas.