El Cannabis contra enfermedades cardiovasculares

Dosis pequeñas y prolongadas de cannabinoides podrían estar asociadas a una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

 

Que el cannabis es una fuente inmensa de posibilidades terapéuticas, está hoy ya más allá de toda duda. Aunque podemos decir que recién estamos empezando a profundizar en ellas, la cantidad de estudios científicos sobre los cannabinoides y la forma en que interaccionan con nuestro cuerpo no deja de crecer. Hoy solo nos lamentaremos en esta frase del retraso en el conocimiento en esta área que impuso el prohibicionismo. Y en esta otra frase nos felicitaremos por la existencia de investigadores que luchan por reducir este agujero en el conocimiento.

 

Uno de esos investigadores es el colombiano Juan Carlos Restrepo, cirujano y epidemiólogo clínico especializado en cannabis medicinal, con el que viene trabajando desde hace años para desarrollar medicamentos a partir del THC, CBD, terpenoides, taninos y fenoles. Actualmente se encuentra desarrollando un proyecto en Colombia que incluye la creación de un laboratorio de innovación y desarrollo de plantas medicinales, con énfasis en el cannabis y sus sub-tipos.

 

Restrepo cuenta a Excelsior que “Se ha descubierto que cannabinoides como el cannabidiol, cannabinol y el mismo THC en dosis pequeñas y prolongadas, puede mejorar el peso. Al bajar la grasa corporal, baja el peso común y corriente, la grasa visceral y esto, por ende, disminuye el riesgo cardiovascular, eso cambia el metabolismo de los lípidos, de las grasas en el organismo. Incluso evita que se formen placas en las arterias y se taponen, o sea, evita un infarto como tal”.

 

Pero Restrepo también advierte de que no existe evidencia de que el cannabis fumado prevenga infartos o enfermedades cardiovasculares. Si bien el cuerpo puede beneficiarse de la acción de los cannabinoides, fumar es, en sí, un factor de riesgo para padecer enfermedades del corazón, por lo que su acción medicinal ha de perseguirse mediante metabolitos adecuados en las dosis y vías de consumo adecuadas.

 

El cannabis contra enfermedades cardiovasculares y además puede prevenir o mejorar la diabetes

A pesar de la escasa cantidad de estudios que hay al respecto, Restrepo afirma que “se ha demostrado que los cannabinoides en nuestro organismo previenen o mejoran la diabetes y la prediabetes“, condiciones relacionadas con la obesidad. El cannabis ayuda a mantener el equilibrio en el metabolismo de la glucosa interactuando con los receptores endocannabinoides de nuestro cerebro relacionados con este proceso metabólico.

 

A pesar de que el cannabis estimula el apetito, Restrepo cita un estudio de ‘The Third National Health and Nutrition Examination Survey’ según el cual se relaciona el consumo regular de cannabis con una menor prevalencia de la obesidad y a un menor índice de masa corporal.

 

Pero “no solamente el consumo de THC reduce el peso”, continúa Restrepo, sino que el cambio en el metabolismo que provoca, predispone a la persona a un cambio de hábitos de vida, “y la diabetes es una enfermedad muy relacionada con el estilo de vida”.

 

También parece ser que el THC aumenta la sensibilidad a la insulina y “por tanto nos está protegiendo de la hiperglucemia” puntualiza Restrepo.  Además, “disminuye la glucosa, la adiposis y la obesidad”, aunque reconoce que se necesitan realizar más estudios porque “los cannabinoides actúan de manera muy individual” dependiendo del organismo.

 

Por último,concluye que, dado que la disminución de peso producida por el cannabis mejora “la afinidad de las células a la insulina para disminuir la azúcar, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto. Como preventivo es excelente.”.

 

De hecho, según Restrepo, Israel desarrolla las investigaciones mas avanzadas acerca de la aplicación del cannabis para tratar enfermedades cardiovasculares. Además, Suiza, Estados Unidos y Colombia, trabajan en la investigación de extractos de cannabis para prevención de infartos.

 

 

 

 

Luxemburgo aprueba por unanimidad una ley para regular el cannabis medicinal

Luxemburgo acaba de aprobar por unanimidad un proyecto de ley para regular el cannabis medicinal. Se suma así a la treintena de países que han dado el paso, entre los cuales, por supuesto, aun no está España.

De esta forma el pequeño país dispondrá de cannabis o medicamentos derivados accesibles para tratar determinadas condiciones, como esclerosis múltiple, dolor crónico o náuseas producidas por tratamientos de quimioterapia. Según el proyecto de ley aprobado, dentro de dos años se revisará de nuevo la ley para comprobar su impacto y eventualmente ampliar la lista de condiciones que podrán ser tratadas con cannabis. Durante las sesiones de discusión algunos parlamentarios pedían que se incluyese de entrada a otras enfermedades como el SIDA. Al contrario que en Luxemburgo, en Alemania los médicos pueden decidir por sí mismos qué condiciones deben tratar con cannabis en virtud de la libertad terapéutica

 

El cannabis medicinal se distribuirá en las farmacias de cuatro hospitales luxemburgueses en forma de píldoras y aceites, y solo podrán obtenerlo pacientes con receta médica que presenten las condiciones calificadas para el tratamiento con cannabis. No se distribuirán flores de cannabis y el proyecto excluye absolutamente el consumo de cannabis fumado. La receta la podrán expedir médicos cualificados con una formación complementaria sobre el uso medicinal del cannabis.

 

Canadá, un país 3861 veces más grande que Luxemburgo, será el encargado de suministrar el cannabis al pequeño país europeo. A pesar de gozar en el sur de Europa de condiciones más que ideales para producir cannabis de alta calidad en abundancia, la situación es tal que, los países en los que el cannabis medicinal es legal, se ven obligados a importarlo de un frío país al otro lado del océano. En este sentido hace unos días las redes se encendían un poco por la simpatía de Pablo Iglesias por la idea de convertir a España en un país exportador de cannabis. Como vemos, si no somos nosotros, serán otros.

 

Lydia Mutsch, ministra de Sanidad de Luxemburgo, valoraba la aprobación como “un paso importante en el contexto de nuestros esfuerzos por reducir el dolor y el sufrimiento de ciertos pacientes cuando el tratamiento estándar no lo permite”.

 

Con este movimiento, el Parlamento luxemburgués también levantó la prohibición de comerciar con acciones de productores de cannabis que producen exclusivamente con fines médicos.

Estrictamente esta ley no es una “ley del cannabis” especial sino una enmienda a la ley sobre la venta de medicamentos y la lucha contra las adicciones.

Luxemburgo quiere fumar cannabis

Hace pocos días el ciudadanos Joé Schmit lanzó una petición parlamentaria para regular el cannabis recreativo a través de un modelo de coffee-shops como en Holanda. En menos de 24 horas ya había recogido las 4500 firmas necesarias para que se someta la petición a discusión parlamentaria. A pesar de la reticencia política, el cannabis recreativo goza de una creciente aceptación por parte del público luxemburgués. Según una encuesta realizada por el Instituto de Estadística TNS Ilres el pasado mes de febrero, el 56 por ciento de la población está a favor de la liberalización completa del consumo de cannabis.

Aceite de cannabis y epilepsia, otra razón para la legalización

Mientras los estados deciden qué hacer con el creciente debate del cannabis, la vida de miles de niños enfermos con formas severas de epilepsia pende de un hilo. El aceite de cannabis está reconocido ya como un medicamento legítimo, pero el acceso a él sigue siendo un problema.

Hace poco os contábamos el caso de Billy Caldwell, un enfermo de epilepsia al que las autoridades británicas confiscaron su provisión de 6 meses de aceite de cannabis para tratar su condición. Desde que comenzó su tratamiento, llevaba casi 300 días sin ataques, los cuales volvieron a aparecer al no poder acceder a su medicina. Se apeló al secretario de estado Sajid Javid para tomar cartas en el asunto y se le devolvió una de las sietes botellas confiscadas con una licencia de 20 días. Y luego ¿qué? ¿Cuál es el punto de reconocer con esta acción la validez terapéutica del aceite de Billy, al mismo tiempo que se mantiene en el Reino Unido al cannabis como droga calsificada de tipo 1, lo cual implica que no se le reconocen propiedades terapéuticas? ¿De verdad las autoridades piensan que la condición de Billy es curable y, no solo eso, sino en un plazo prescrito no ya por autoridades médicas, sino por una licencia provisional emitida por chupatintas?

 

Estos casos están poniendo de relieve las tantísimas contradicciones y situaciones absurdas a las que estados modernos, racionales y con los sistemas de salud más avanzados del mundo se enfrentan cuando el cannabis sale a la palestra. Ya no se trata del marronazo que te puedas comer por fumar una flor en un parque, mientras que en una terraza vecina puede correr alcohol sin límite y sin ningún temor: estamos hablando de vidas humanas.

Cannabis y epilepsia, a debate

Hay diversas formas de epilepsia que afectan a niños y jóvenes que son muy agresivas y que están asociadas a un elevado riesgo de muerte prematura. Enfermedades como el síndrome de Dravet o el síndrome de Lennox Gastaut son tan devastadoras que, si no te matan, afectan dramáticamente al resto de tu vida: al desarrollo intelectual, motor, emocional… Para los familiares es un sinvivir, pero para el paciente es un infierno. Al menos un tercio de estos pacientes responden mal a los tratamientos convencionales, pero existe evidencia anecdótica de la enorme utilidad del aceite de cannabis para controlar los ataques. No solo eso, existe evidencia científica de que complementar tratamientos tradicionales que funcionan mal con aceite de cannabis, puede ser efectivo en estas formas de epilepsia brutales y difíciles de tratar.

¿Por que a debate el cannabis y epilepsia?

El compuesto responsable de la capacidad del aceite de cannabis por controlar o reducir los ataques epilépticos es el CBD, un cannabinoide que no produce efectos psicoactivos, pero cuyas propiedades terapéuticas son motivo de múltiples estudios. Este compuesto se puede obtener de forma legal en muchas partes donde el cannabis es ilegal, mientras que la concentración de THC, el cannabinoide psicoactivo responsable del subidón del cannabis, se encuentre por debajo de ciertos límites establecidos por la ley. En el Reino Unido este límite es del 0,3%. La razón por la que a Billy le quitaron su medicina es porque contenía THC en concentraciones superiores a las legales, un tecnicismo que le podría costar la vida. A pesar de que el THC tiene menos capacidad de reducir crisis epilépticas, sí que se le conocen algunas propiedades terapéuticas, por lo que es incluido en preparados terapéuticos.

 

Ojo, los aceites de CBD comerciales que se venden sin ningún tipo de garantía ni control de calidad en herboristerías y negocios de ese tipo, con diferentes concentraciones de CBD (generalmente distintas de las que aparecen indicadas en la etiqueta) no es precisamente de lo que estamos hablando aquí, sino de medicamentos que han pasado una serie de pruebas, estudios y protocolos. Uno de ellos es Epidolex, disponible de forma limitada en Europa y todavía no aprobado en EE.UU. Se trata de una solución oral pura estandarizada de CBD extraída de la planta del cannabis. Muy presumiblemente, una vez se generalice su uso terapéutico, se comiencen a realizar estudios con aceites con concentraciones definidas de THC para conocer con precisión su relación entre efectos terapéuticos y efectos secundarios, pero, madre santa, mientras sigamos con pies de plomo en todo lo que respecta a la regulación del cannabis, devolvedle a Billy su medicina. Ninguna ley debería estar por encima, no ya del bienestar, sino de la vida de un niño enfermo.

 

Las autoridades del Reino Unido confiscan su medicina cannábica a un niño con graves crisis epilépticas

La madre teme que su hijo muera si las autoridades no le devuelven su medicina cannábica para tratar sus graves crisis epilépticas

 

Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más absurdas resultan situaciones como la que os contamos hoy. Billy Caldwell, un niño británico de 12 años que padece crisis epilépticas graves, es uno de los tantísimos “refugiados cannábicos” que se ven obligados a buscar su medicación en otros países, por culpa de la falta de revisión de la legislación de sus propios países. Y no estamos hablando de remotos países subdesarrollados, sino del Reino Unido, una potencia del primer mundo que, como ocurre en España, es incapaz de ponerse a la altura de su nivel de desarrollo en el resto de ámbitos, y actualizar de una maldita vez (y disculpen si nos ponemos emocionales) la retrógrada y anacrónica política sobre el cannabis, resultado de intereses prohibicionistas que nada tienen que ver con proteger a la sociedad de los supuestos males de una sustancia muchísimo menos peligrosa que el alcohol.

 

Billy regresaba de Canadá con su madre, donde habían acudido a recoger un suministro de 6 meses del único tratamiento que ha resultado efectivo para las crisis de su hijo. Se trata de un aceite de cannabis que contiene CBD, el cannabinoide no psicoactivo responsable del alivio de las crisis epilépticas, hecho científicamente comprobado e incluso respaldado por la American Epilepsay Society. Cuando declaraba el suministro en la aduana del aeropuerto de Heathrow, se lo confiscaron. Los mismos funcionarios de aduanas sentían la injusticia que estaban cometiendo por ajustarse a una ley que obviamente debe, con la urgencia que requiere una situación literalmente de vida o muerte, ser revisada. Según cuenta Charlotte Caldwell, la madre de Billy, uno de los funcionarios “tenía lágrimas en los ojos, no quería tener que hacerlo”.

 

Un portavoz del Ministerio del Interior decía al respecto el día de los hechos que “El Ministerio del Interior simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy y su familia. Aunque reconocemos que las personas con enfermedades debilitantes buscan aliviar sus síntomas, la Fuerza Fronteriza tiene el deber de impedir la entrada al Reino Unido de sustancias prohibidas. Por lo tanto, a la Sra. Caldwell le han incautado aceite de cannabis esta mañana en el aeropuerto de Heathrow al regresar de Canadá”.

 

Como vemos, incluso una de las más altas instancias del Estado es incapaz de arreglar un permiso para garantizar la seguridad de uno de sus súbditos, mientras lleva a cabo los trámites que sean necesarios para modificar una ley que hoy está siendo responsable del inútil sufrimiento de miles de familias. Y es que en el caso de Billy no hay duda: de los cientos de crisis epilépticas potencialmente mortales que tenía antes de comenzar su tratamiento con cannabis, pasó a no tener ni un ataque en 300 días, después de iniciar su tratamiento.

 

Según el ex ministro de drogas Norman Baker, la incautación de la medicina de Billy por parte de las autoridades es “cruel e inhumana. En mi época como ministro de drogas me quedó muy claro que el cannabis tiene propiedades médicas útiles y, de hecho, que es la única sustancia que funciona para algunas personas, una situación ampliamente reconocida en otros países”. Entre ellos están Alemania, Italia, Portugal u Holanda.

 

Billy había sido la primera persona en el Reino Unido en recibir una receta de cannabis a través del NHS (sistema nacional de salud), con el apoyo de su médico de cabecera del condado de Tyrone, Irlanda del Norte, pero el mes pasado, el Ministerio del Interior, el mismo que “simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy”, ordenó al médico de cabecera suspender la receta si no quería perder su licencia médica. De esta forma Billy se convirtió en un “refugiado cannábico” que tuvo que marchar a Canadá a buscar su medicina, pero la alegría de poder respirar tranquilos durante 6 meses se esfumó en el aeropuerto de Heathrow.

Charlotte expresa su indignación: “Una cosa es no darle a un niño medicamento cuando lo necesita, pero otra cosa es quitárselo cuando ya lo tiene. Es verdaderamente un crimen”.

 

En el Reino Unido, al igual que en EE.UU., el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1, lo cual implica la falacia de que no tiene propiedades médicas reconocidas. Esta vergonzosa mentira, institucionalizada en la legislación del Reino Unido, puede ser responsable de muertes, una vez que sabemos a ciencia cierta que el tratamiento más efectivo para ciertas condiciones, como algunas formas graves de epilepsia, incluye medicamentos basados en el cannabis.

 

Charlotte asegura que “sin su medicina, las crisis de Billy volverán y seguramente morirá”. ¿De verdad a estas alturas las autoridades están esperando a que se concreten los temores de una madre angustiada para hacer algo?

 

Fuente: The Guardian, Independent

El Líbano se prepara para el estudio del cannabis medicinal

Con la creación de un Centro de Investigación del Cannabis Libanés en la Universidad Americana Libanesa, el Líbano, productor del mejor hachís del mundo, se adelanta en la región con vistas a desarrollar una industria.

 

La semana pasada Joseph G. Jabbra, presidente de la Universidad Americana de Líbano, anunció que la institución sería la primera universidad en estudiar el cannabis terapéutico en el país. Para ello se ha procedido a la fundación del Centro de Investigación del Cannabis Medicinal.

Teniendo en cuenta que, según la BBC, Líbano es el quinto mercado cannábico más grande del mundo (aunque ilegal), no es de extrañar que Jabbra sugiera que su desarrollo y explotación podrían estimular la economía nacional.

Además, dadas las características climatológicas de la región, el cannabis libanés es de muy alta calidad, con una gran resistencia a sequías y al calor, y se elabora un hachís el cual es internacionalmente conocido por ser el mejor del mundo. Se cree que cuando se somete una planta resistente a factores de estrés, aumenta su producción de THC. La forma en que el clima afecta a las propiedades bioquímicas de la planta y los efectos de los cannabinoides en la memoria, el cáncer y las inflamaciones serán algunas de las áreas de estudio.

No obstante, para Jabbra el tema no ha de limitarse al estudio, sino de impulsar una industrial de medicamentos basados en el cannabis. A Jabbra no le preocupa la controversia dada la situación de ilegalidad de la planta. Al fin y al cabo, su universidad ya fue pionera en otros cambios progresistas, como la de ser la primera en aceptar mujeres en el país. “Estamos esperando la creación de un marco legal dentro del cual podamos proceder, con el pleno apoyo del Ministerio de Salud Pública,” dice Jabbra.

 

El cannabis libanés podría reducir el desempleo

 

El Líbano es un país con una enorme tasa de graduados universitarios parados. Muchos de ellos se van del país para encontrar trabajo, por lo que el país sufre de una “fuga de cerebros”. Jabbra está convencido de que el desarrollo de la investigación y la industria del cannabis libanés podría ayudar muchísimo a mejorar esta situación. En este sentido el Dr. Bahij Arbid del Ministerio de Salud Pública opina que el Centro de Investigación del Cannabis Medicinal podría devenir un auténtico exportador de conocimiento.

Otras universidades del mundo estudian el cannabis, pero el Líbano podría convertirse en uno de los próximos puntos calientes en lo que se refiere a la industria e investigación del cannabis medicinal, sobre todo teniendo en cuenta, por un lado, el potencial de su desocupada población graduada y el hecho de que sus universidades se cuentan entre las mejores de Oriente Medio; y por otro, la gran tradición de cultivo de marihuana de calidad en el país, con técnicas altamente refinadas.

¿Es el cannabis efectivo para tratar el autismo?

Diversas investigaciones buscan determinar si el cannabis es efectivo para el autismo.

Una de las razones más importantes por las que insistimos en la lucha por la legalización del cannabis es por su enorme potencial terapéutico, potencial que ya se está tomando en serio en muchas partes del mundo, donde estamos viendo cómo la regulación del cannabis está permitiendo y activando la investigación médica. Así, estamos empezando a constatar que la prohibición global de la marihuana nos ha retrasado en la ciencia de los cannabinoides, prolongando innecesariamente el padecimiento de millones de pacientes que se habrían beneficiado de los hallazgos que la ciencia está realizando.

En numerosas ocasiones hemos hablado desde una perspectiva estrictamente científica acerca de las propiedades terapéuticas de los cannabinoides: reducen las náuseas y el vómito, la espasticidad, la ataxia y los temblores de enfermedades neurológicas, reducen las crisis epilépticas, producen aumento de apetito y peso en enfermos de cáncer y SIDA, tienen propiedades analgésicas, reducen los daños hepáticos en alcohólicos, ayudan al tratamiento de adicciones severas… y parece que ahora varias líneas de investigación están considerando que el cannabis es efectivo para el autismo. 

Dado que el autismo es una condición neurológica, varios investigadores consideran que vale la pena realizar ensayos para ver hasta qué punto los cannabinoides pueden ser efectivos y seguros en el tratamiento de síntomas del autismo. A pesar de que existen reportes anecdóticos de padres con hijos con autismo, según los cuales el cannabis les ayuda a reducir la severidad de los síntomas, el Dr. Orrin Devinsky, director del Langone’s Comprehensive Epilepsy Center de la Universidad de Nueva York, implicado en dos de los ensayos clínicos que están por realizarse, afirma que en esta área “hay mucha religión y no mucha ciencia”.

El trastorno del espectro autista (TEA), una afección del neurodesarrollo que afecta a la capacidad de comunicación y de interacción con el entorno y al comportamiento, es diagnosticado en 1 de cada 88 niños en EE.UU. según datos del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de 2012, y en 1 de cada 100 niños en España (Autism-Europe aisbl 2015). Aunque no tiene cura, existen tratamientos para algunos de sus síntomas y, dado el potencial del cannabis para tratar enfermedades neurológicas, se están empezando a impulsar algunas investigaciones en este sentido. Por ejemplo, la Fundación Ray and Tye Noorda ha donado 4,7 millones de dólares al Centro de Investigación del Cannabis Medicinal de la Escuela de Medicina de la Universidad de Califronia de San Diego. Esta es la donación privada más grande a la investigación del cannabis medicinal jamás hecha en los EE.UU. En esta investigación se tratará de comprobar la eficiencia, seguridad y tolerancia del CBD, cannabinoide no psicoactivo, en niños autistas, y su forma de interacción con el cerebro.

Otro ensayo pretende poner a prueba otro cannabinoide no psicoactivo, el CBDV en el tratamiento del autismo. Se trata de uno de los dos ensayos en los que está implicado el Dr. Orrin Devinsky, mientras que el otro se realizará en la Universidad de Nueva York, donde también se someterá a prueba al CBD como tratamiento seguro y efectivo para niños con autismo.

Fuera de EE.UU. el país más puntero en investigación médica del cannabis es Israel, donde se está investigando con los mismos fines una mezcla de THC y CBD. La investigación está dirigida por Adi Aran y Varda Gross del Shaare Zedek Medical Center.

Todos estos ensayos son doble ciego controlados por placebo, lo cual significa que a la mitad de los participantes se les da un placebo en lugar del medicamento, y ni los investigadores ni los participantes (doble ciego) saben quién recibe qué compuesto hasta que se completa el ensayo. Se trata de un mecanismo de control científico que garantiza una mayor solidez en los resultados, evitando los sesgos.

Según Devinsky, “hay una gran cantidad de consumo de [cannabis] porque 29 estados mas el Distrito de Columbia han aprobado el cannabis medicinal. En muchos de esos estados, los padres de niños con autismo obtienen el cannabis medicinal de un médico y la usan para tratar una variedad de problemas diferentes, desde ansiedad o comportamiento agresivo hasta problemas de sueño”.

Devinsky insiste en que falta investigación para determinar si el cannabis puede tratar estos trastornos sin producir efectos secundarios significativos.

“Con un poco de suerte, se descubrirá que es efectivo, y con un poco de suerte, se descubrirá que es muy seguro para estas personas. Pero ahora mismo, simplemente no tenemos ese conocimiento.”

Zimbabue legaliza el cannabis medicinal

A través de un instrumento legal llamado “Reglamento sobre la producción de cannabis para uso medicinal y científico”, los potenciales productores podrán solicitar licencias al Ministerio de Salud de Zimbaue para el cultivo y comercialización de cannabis medicinal. De esta forma, Zimbabue legaliza el cananbis medicinal.

 

¿Cómo es posible que un país con un 95% de desempleo, un 72% de la población bajo la el umbral de pobreza y una hiperinflación galopante nos haya adelantado en esto? Mientras uno de los países más pobres del mundo implementa el cannabis terapéutico en su sistema de salud, atendiendo a los derechos fundamentales de enfermos que necesitan esta medicina, en España seguimos olvidándonos de los enfermos que ya, y desde hace mucho, deberían estar beneficiándose de esta implementación, como ya han hecho otros países europeos con éxito. Según datos del FMI de 2016, España es la economía número 14 en función del PIB, mientras que Zimbabue está en el puesto 123.

Aun así, Zimbabue ha conseguido regular el cannabis para fines medicinales y científicos mediante un sistema de licencias y auditorías. Por supuesto, no se trata únicamente de la voluntad de avanzar socialmente, sino de la imperiosa necesidad de salvar como sea el desastre de la malograda economía del país. El catalizador de esta regulación fue, de hecho, el interés que mostró una empresa canadiense productora de cannabis por cultivar cannabis medicinal en suelo zimbabuense, lo cual llamó la atención del ministro de planificación macroeconómica y de promoción de inversiones Dr. Obert Mpofu.

Los solicitantes de licencias deberán acompañar la solicitud con “la tarifa correspondiente y tres copias de un plano del sitio cuya licencia se propone” según el mismo reglamento, el cual también puntualiza que “la solicitud contendrá la cantidad máxima, expresada en peso neto en gramos, de cannabis fresco, cannabis seco y cannabis en aceite que el solicitante deba producir al amparo de la licencia y el período de  producción, así como el número máximo de plantas de cannabis que deban venderse o suministrarse”.

Los productores licenciados podrán ser ciudadanos del país o residentes certificados, o empresas que certifiquen su incorporación en el país. La licencia tiene una validez de 5 años, renovable antes de su expiración, y es válida para un lugar concreto. Cualquier productor que quiera “poseer, producir, vender, suministrar, enviar, entregar o transportar cannabis en más de un lugar” necesitará una licencia aparte. El Ministerio de Salud realizará inspecciones rutinarias para controlar el cumplimiento del reglamento.

A pesar de ser muy utilizado en la cultura popular y la medicina tradicional, el cannabis era totalmente ilegal en Zimbabue hasta la implementación de esta regulación. La posesión ilegal de grandes cantidades de cannabis puede acarrear hasta 12 años de prisión.

Australia reduce el tiempo de acceso a recetas de cannabis medicinal

Se acelera el tiempo para acceder a las recetas de cannabis medicinal en Australia.

Más o menos en todo el mundo civilizado estamos observando pasos significativos, algunos más grandes, otros más pequeños, en la lenta reinstauración del cannabis como un producto legal y legítimo. Por supuesto, dado que la liberación del cannabis se relaciona inevitablemente con el progreso y la rotura con el antiguo régimen, en ciertas regiones nos tenemos que conformar con ejercer de espectadores de todos los avances que están teniendo lugar en este sentido fuera de nuestras fronteras, mientras nuestros responsables políticos ignoran el tema, y permiten que se nos escape otro tren que nos habría permitido, sin lugar a dudas, situarnos en una posición ventajosa en la industria del cannabis.

Hoy es Australia el país que ha dado otro gran paso reduciendo dramáticamente la cantidad de tiempo que los pacientes de cannabis medicinal tienen que esperar para acceder a su medicamento. Si, en Australia ya partimos de que el cannabis medicinal era ya legal, pero los pacientes tenían que esperar hasta dos meses para acceder al mismo, un lapso de tiempo absolutamente intolerable. Con las nuevas medidas los pacientes podrán acceder al cannabis medicinal en cuestión de días. No es perfecto, como acudir a una farmacia o a un dispensario y obtenerlo en el momento, pero es una mejora notable.

El Consejo de los Gobiernos Australianos, compuesto por los líderes de todos los estados y territorios de Australia, acordaron implementar una política nacional para reducir significativamente el tiempo de espera de los pacientes para acceder al cannabis medicinal.

El anuncio fue hecho por PUF Ventures, una compañía diversificada y orientada al crecimiento, enfocada en la industria internacional del cannabis, que es una de las solicitantes de licencia para el Acceso Avanzado al Cannabis para Propósitos Médicos (ACMPR por sus siglas en inglés).

Los beneficios para la salud y el bienestar del cannabis son irrefutables y aliviar el dolor y el sufrimiento de los pacientes es una prioridad.

“El acceso de los pacientes al cannabis medicinal es un tema importante y aplaudimos a los gobiernos de Australia por reducir los tiempos de espera para acceder a estas importantes recetas”, dijo Derek Ivany, presidente y director ejecutivo de PUF Ventures Inc. “A medida que nos embarcamos en la construcción del mayor invernadero de cannabis medicinal de última generación del hemisferio sur, nos anima a ver que los reguladores aceptan los beneficios del cannabis medicinal. Los beneficios para la salud y el bienestar del cannabis son irrefutables y aliviar el dolor y el sufrimiento de los pacientes es una prioridad. Continuaremos trabajando con los gobiernos locales y el mundo académico para hacer realidad el invernadero de 111 mil metros cuadrados de alta tecnología y ultra eficiente de Solaris Nutraceutical”.

Hasta ahora, los pacientes de cannabis medicinal en Australia debían esperar meses para recibir permisos independientes tanto de las autoridades estatales como de las federales, lo que hacía el proceso tedioso y largo. Con la nueva política, se racionaliza el proceso a través de la aprobación única de la Administración de Bienes Terapéuticos. Este sistema se ha puesto ya a prueba en Nueva Gales del Sur, consiguiéndose reducir el tiempo de espera para la obtención de una receta de cannabis de dos meses a dos días.

PUF, asociada con Solaris Nutraceuticals y MYM Nutraceuticals Inc. está a la vanguardia de la ciencia del cannabis medicinal en Australia. Planean la cosntrucción de unas instalaciones de unos 111 mil metros cuadrados para el cultivo al sol de cannabis ecológico de alta calidad, además de un centro de investigación médica en la región de Northern Rivers de Nueva Gales del Sur. La instalación, además de suministrar cannabis, desarrollará medicamentos y tratamientos para el tratamiento del dolor entre otras afecciones médicas.

La Ley del Cultivo Seguro aprobada: el autocultivo de cannabis medicinal estará regulado

A falta de revisar algunas indicaciones, la Cámara de Diputados aprueba de forma aplastante la regulación del autocultivo de cannabis medicinal.

Chile acaba de dar un importantísimo paso hacia delante en lo que respecta a los derechos de los pacientes que usan cannabis medicinal. La aprobación en la Cámara de Diputados con 103 votos a favor, 11 abstenciones y un voto en contra del Proyecto de Ley de Cultivo Seguro, permitirá que una receta médica expedida por un facultativo sea suficiente autorización para el autocultivo de marihuana, así como para proteger al paciente de detención o incautación si no tiene antecedentes por tráfico.

¿En qué consiste la ley del cultivo seguro?

El texto del proyecto de ley propone la autorización del uso de cualquier especie del género cannabis destinada al tratamiento de enfermedades, debiendo estar prescrita mediante receta por un profesional sanitario. Dicha receta deberá, al igual que con cualquier medicamento, especificar el régimen de tratamiento

La diputada Camila Vallejo señalaba que “la  Ley 20.000 no prohíbe el cultivo medicinal del cannabis, y lo que se busca es regular esta situación, evitando incautaciones de plantas a pacientes, y que tengan presunción de inocencia”.
La ley 20000, también conocida como Ley de drogas, es una ley chilena que tipifica delitos y faltas relativos al tráfico y consumo de drogas y confiere facultades especiales de investigación a la autoridad. Durante los últimos años ha habido varias propuestas de modificación de esta ley para tratar el microtráfico por la vía administrativa y no penal, para retirar el foco del consumidor e incluso para descriminalizar el consumo recreativo, sin ningún éxito. Y es que si atendemos a algunas cifras, entenderemos mejor lo esperpéntico de la situación chilena en lo que respecta a la criminalización del consumo de marihuana: en 2012 se detuvieron en Chile 85.023 personas por infracciones a la Ley 20.000, que suponen más de la mitad de los detenidos en todo el país durante ese año por cualquier delito. De esos 85.023 detenidos, el 73,7% lo fueron por posesión y consumo. Los principales problemas que presenta esta ley son:

  • el carácter altamente criminalizante del consumidor
  • la derivación ineficiente de una enorme parte de los recursos penales: un 55% de la capacidad de intervención policial y el 10% de la capacidad de resolución de la justicia penal

Con el Proyecto de Ley recién aprobado, al menos los pacientes estarían protegidos, ganando en derechos.  Ana María Gazmuri, Directora Ejecutiva de la Fundación Daya, principal impulsora de este proyecto, decía al respecto que una Cámara de Diputados que mayoritariamente comprende y entiende lo que significa el autocultivo para uso medicinal, es sin duda una buena noticia para los miles de pacientes que, con esta vía de acceso, mejoran su calidad de vida”.

En la Comisión de Salud, presidida por el diputado Juan Luís Castro, partidario de la iniciativa, deberán próximamente ser resueltas las indicaciones planteadas por  algunos diputados antes de su aprobación final, aunque con la aplastante aprobación en la primera votación, nada apunta a que la ley que regula el autocultivo de marihuana medicinal en Chile no vaya a ser pronto una realidad.

El Pacto del Botànic quiere despenalizar el cannabis terapéutico

El tripartito del Pacto del Botànic ha unido sus fuerzas para modificar las leyes acerca del consumo del cannabis para uso terapéutico y no lucrativo en la Comunidad Valenciana.

PSPV, Compromís y Podemos, el tripartito del Pacto del Botànic, proponen la creación de una comisión especial en las Cortes que estudie la forma en la que pacientes que lo requieran pudiesen acceder a cannabis legal para usos terapéuticos, como está sucediendo ya en muchas partes de Europa y del mundo. La comisión deberá citar, para elaborar su informe, a médicos, trabajadores sociales especializados, psicólogos, asociaciones de consumidores de cannabis y colectivos de pacientes entre otros, y plantear soluciones para el autocultivo frente a los problemas legales que esta actividad implica.

Con la idea de lograr una regulación razonable en la Comunidad Valenciana, desde los más avanzados planteamientos científicos, sociales y legales, el tripartito pretende que desde las Cortes Valencianas se inste a las más de 50 asociaciones cannábicas de la Comunidad Valenciana a establecer reglamentos de régimen interno, mecanismos de auto regulación, un código de buenas prácticas y a colaborar con la Administración a la espera de que se elabore un marco legal que regule su actividad. También se pretende implicar al Consell porque es el órgano que mejor puede influir en el Gobierno para alcanzar una regulación efectiva que permita el acceso a los tratamientos con cannabis a través de facultativos. En caso de lograrse, habrían de revisarse la Ley de Estupefacientes de 1967 y la de Medicamentos de 2006.

 

El Pacto del Botànic, propulsor para la despenalización del cannabis

Este gran movimiento de avance no persigue sino acercarnos al grupo de naciones que se sitúan a la cabeza de la revisión del prohibicionismo absurdo de los últimos ochenta años. Países como Canadá, EEUU, Chile, Uruguay, Colombia o Alemania entre otros ya han implantado formas legales de acceso a la marihuana medicinal y, en algunos casos, incluso recreativa. En este contexto el tripartito resalta el fracaso de las políticas prohibicionistas que no solo no han reducido el consumo o la oferta de ciertos estupefacientes, sino que han activado mafias y delincuencia.

Apela por ello a la opinión pública especializada favorable a la regulación del cannabis y las más de mil asociaciones cannábicas de nuestro país, que, impulsadas por los propios consumidores, están inspiradas en principios éticos como la reducción de riesgos, la reducción de la delincuencia asociada, la colaboración con las administraciones, la creación de puestos de trabajo y el cumplimiento de obligaciones tributarias. En palabras del portavoz de Podemos, Antonio Montiel, “estamos normalizando una realidad, reconociendo las posibilidades del cannabis y estamos dando un paso adelante en términos de salud y en términos de libertad”.

Además de ello, los firmantes también señalan que la eufemística Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza) no prevé sanciones para cultivos que no sean visibles (nota: ¿no es increíblemente ridículo sancionar la posesión de una planta por el hecho de que pueda ser vista por otras personas?) y que el Tribunal Supremo reconoce la intrascendencia penal del cultivo para consumo propio.

El portavoz socialista Manolo Mata asegura que esta propuesta sigue “la línea defendida por importantes instituciones como la ONU, intelectuales y juristas como Baltasar Garzón, que abogan por revisar el marco legal del uso terapéutico del cannabis” y propone “dar un paso más allá e, incluso, revisar el uso recreativo para evitar que existan grandes mafias que sigan enriqueciéndose con esta cuestión”.

En definitiva, con el Pacto del Botànic está comenzando a suceder lo que es inevitable. El proceso podrá llevar más o menos tiempo, pero es imparable. La realidad de la marihuana medicinal, instaurada en algunos de los países con sistemas de salud más avanzados del mundo, ya es un desafío a muchos de los argumentos prohibicionistas, destacando la clasificación de drogas de la DEA de EEUU, en la que la marihuana figura falazmente como sustancia sin uso terapéutico reconocido, mientras que la regulación de la marihuana recreativa desafía la Convención de 1961 de las Naciones Unidas, un acuerdo obsoleto absolutamente desacorde con la realidad actual y con lo que hoy sabemos acerca de la marihuana.