El cannabis medicinal en Europa es una asignatura pendiente

Mientras en América la inercia de la legalización del cannabis comienza a hacerse notar con el creciente número de estados en EE.UU. abrazando la legitimidad del consumo recreativo, el golpe de efecto de Canadá al poner en marcha una regulación integral del cannabis, la experiencia de varios años de Uruguay, pionero en estas lides en el mundo, o el proyecto mexicano para subirse próximamente al carro de la legalización, la situación del cannabis medicinal en Europa, más antigua y comedida, las cosas de palacio van despacio.

Pero parece que, de alguna forma u otra, van. Es indudable que el debate crece, así como la aceptación social. Y las grandes compañías de cannabis planean como buitres sobre el viejo continente conscientes del enorme potencial del mercado que está todavía por abrirse. Ya lo decía en octubre Pablo Iglesias: la cuestión no es si se va a regular el cannabis, sino cuándo y cómo. De eso no nos cabe ninguna duda.

No hay más que ver la decisión firme del gobierno entrante de Luxemburgo de legalizar el consumo recreativo de cannabis, lo cual quizá funcione como una forma de romper el hielo. Habrá que ver quién le sigue, pero está claro que en Europa hay todavía una sensación de temor frente al cannabis, como si sacarlo de donde está fuese a desatar todos los males, y eso a pesar de que el cannabis es ya omnipresente, y prácticamente los peores males que se le puedan atribuir se derivan de su actual clasificación.

 

El cannabis medicinal en Europa:

Para que las cosas se normalicen (porque, no nos engañemos, la prohibición del cannabis es la anormalidad que se nos ha querido vender como lo contrario), parece que aquí necesitamos aun convencernos de que el cannabis tiene propiedades terapéuticas que en otros lugares del mundo ya no se discuten. El camino a la legalización total parece que ha de pasar por la legalización o la regulación del cannabis como medicina, y en este sentido ya vemos algunos pequeños pasos en la dirección correcta, aunque todavía muy insuficientes.

El mes pasado el Reino Unido comenzó a extender las primeras recetas de cannabis medicinal, pero con estrictas restricciones: solo se expedirán por médicos especialistas y únicamente en el caso de que los demás tratamientos hayan fallado (lo cual es una forma muy miope de abordar el potencial terapéutico del cannabis, considerando a priori que cualquier otro tratamiento será mejor solo por ser el habitual).

Además, el cannabis recetado corresponderá únicamente a productos de cannabis vendidos en farmacias y no están cubiertos por el Sistema Nacional de Salud, lo cual deja fuera a pacientes con menos recursos y reduce las opciones de tratamiento.

 

Europa, desunida en el cannabis

El mercado europeo está fragmentado. Cada país tiene un enfoque y una legislación con respecto al cannabis que puede diferir radicalmente de la de sus vecinos. Las regulaciones para los productos son tan dispares que para Thomas Skovlund Schnegelsberg, fundador y director ejecutivo de StenoCare, una compañía danesa de cannabis medicinal, “ahora misma navegar en el mercado europeo es como una jungla”.

La Unión Europea está atada de manos. Primero han de ser las diferentes naciones las que establezcan regulaciones claras del cannabis medicinal, pero el problema es que la mayoría (incluido España) miran para otro lado y escurren el bulto. “Ya tengo suficientes problemas” decía Pedro Sánchez en Canadá en septiembre. Quizá son conscientes de que regular el cannabis medicinal implica abordar, más tarde o más temprano, la cuestión del consumo recreativo. Y eso incomoda. Mucho.

Las asociaciones de consumidores de cannabis medicinal en Europa temen por un lado que los legisladores vayan regulando productos con cuentagotas y, por otro, que limiten el concepto de cannabis medicinal únicamente a medicamentos estándar producidos por empresas farmacéuticas, enterrando la posibilidad de legitimar el autocultivo.

 

El interés de la industria contra los pacientes

La presión de las compañías farmacéuticas para limitar la legalización a sus propios intereses es una sombra oscura que hoy ya se manifiesta en formas como Sativex, un spray bucal a base de Cannabidiol y Dronabinol (un isómero del THC) a entre 400€ y 800€ el tratamiento para un mes. ¿Quién puede permitirse un gasto así?

Jacqueline Poitras, activista del cannabis medicinal en Grecia cuya hija toma aceite de CBD para tratar sus crisis epilépticas afirma que “ninguna compañía farmacéutica va a poder ofrecernos esto”, refiriéndose a alternativas diversas y económicas. “Solo la naturaleza puede ofrecérnoslo”, asegura. Porque si uno mismo puede hacerse sus extractos de THC o CBD, aunque menos refinados y estandarizados que los de una farmacéutica, ¿para qué se iba a gastar medio sueldo en un medicamento?

Una regulación del cannabis medicinal que solo sirva a los intereses de las grandes farmacéuticas y empresas cannábicas, grupos que ya están presionando a los legisladores europeos para colocar sus productos, no implicaría una mejora de la situación para los pacientes. Por un lado, vemos la falta de formación médica profesional generalizada que hay sobre el cannabis, las condiciones extremadamente estrictas para expedir recetas (allí donde se permiten) y la enorme carga económica que los productos farmacéuticos basados en el cannabis puede suponer para un paciente o sus familiares.

El mercado negro y el autocultivo seguirán siendo opciones de preferencia, lo que llevará inevitablemente a tener que revisar las regulaciones, con todo el tedio, el esfuerzo y el gasto que implica no hacer las cosas bien desde el principio.

Schnegelsberg de StenoCare señala que a menudo el mercado negro re-etiqueta sus productos pensados para el consumo recreativo como productos de uso medicinal, aprovechando la falta de regulación o los precios imposibles de los medicamentos legales. El problema es el de siempre: el producto del mercado negro no tiene ningún tipo de control de calidad o salubridad, ni información fiable sobre su composición o indicaciones terapéuticas con sus dosis adecuadas, etc.

“No están hechos para ser utilizados por personas enfermas”, dice Schnegelsberg, sino que “son producidas para gente que quiere colocarse un viernes por la noche”.

Pero eso es lo que seguiremos teniendo mientras en esta jungla esté, por ejemplo, la “Big Pharma” presionando para convertir el CBD en un medicamento de prescripción, algo a lo que se opone tajantemente La Asociación Europea del Cáñamo Industrial, la cual dice al respecto que “esto solo sirve a los intereses de algunas compañías mientras perjudica a la joven industria del CBD”.

Lo que está claro es que Europa debe solucionar cuanto antes el desorden que hay con la cuestión del cannabis entre los miembros de la Unión, elaborando una hoja de ruta que puedan consultar las naciones que decidan regular el cannabis medicinal, atendiendo fundamentalmente a los intereses de los pacientes.

Primer ensayo mundial para tratar tumores cerebrales con THC

Noticias como las de hoy no solo nos muestran el potencial del cannabis que está descubriendo la ciencia para el tratamiento de enfermedades, sino la irresponsabilidad de someterlo a políticas que dificulten la investigación sobre el mismo. Así, uno se pregunta si, sin el prohibicionismo del cannabis que se cernió como un oscuro velo sobre prácticamente todo el mundo durante casi un siglo, podríamos haber avanzado suficientemente en nuestra comprensión de la planta como para salvar muchas vidas y aliviar mucho dolor.

Cuando los investigadores deciden que vale la pena realizar un ensayo en humanos que hasta la fecha se había realizado en laboratorio o en animales, es por una buena razón. Desde que Australia levantara las restricciones a la investigación científica del cannabis en 2017, los investigadores pueden, por fin, realizar ensayos clínicos de larga duración con cannabis, en vez de limitarse al estudio de los efectos secundarios de su consumo.

 

Tratar tumores cerebrales con THC

En este contexto, investigadores del Endeavour College of Natural Health, con el apoyo del profesor Charlie Teo, el internacionalmente renombrado neurocirujano pionero en el empleo de cirugías mínimamente invasivas para la operación de tumores cerebrales, dirigirán un ensayo clínico para determinar si el THC del cannabis puede beneficiar a pacientes con tumores cerebrales malignos.

Según la directora del estudio, la Dra. Janet Schloss, coordinadora de ensayos clínicos en el Endeavour College of Natural Health, “este será el primer ensayo clínico mundial en examinar la tolerabilidad y el efecto tumoral del cannabis medicinal ingerido por vía oral en humanos con cáncer de cualquier tipo”.

“Nuestro equipo de investigación del Endeavour College colaborará con el Profesor Teo para examinar el impacto del cannabis medicinal cuando se utiliza junto con el tratamiento estándar para el cáncer”.

“Además del impacto tumoral, estudiaremos si el cannabis medicinal puede mejorar la calidad de vida, reduciendo síntomas comunes como dolor de cabeza, náuseas y vómitos”.

En concreto, la fase dos del ensayo intentará determinar hasta qué punto el THC es tolerado por pacientes de glioma, un tumor cerebral particularmente agresivo, a menudo resistente a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
“Esta resistencia significa que es vital que los investigadores desarrollen nuevas terapias para tratar esta enfermedad, que es una de las razones por las que el ensayo clínico es importante”, dijo la Dra. Schloss.

El ensayo también pretende determinar también si el THC puede reducir el crecimiento tumoral cuando se combina con tratamientos estándar.

“Estudios recientes han demostrado que los agentes activos del cannabis pueden ralentizar el crecimiento tumoral y creemos que es esencial seguir investigando. Si podemos establecer pautas de dosificación y entender si el cannabis medicinal puede ayudar al tratamiento estándar, esto podría cambiar la vida de los pacientes con glioma y sus familias”, añadió Schloss.

En este ensayo aleatorizado, los participantes complementarán sus tratamientos estándar con la toma diaria, antes de acostarse, de una dosis de aceite de cannabis con una alta concentración THC.

Solo en Australia unas mil personas son diagnosticadas con esta forma devastadora de cáncer cerebral, al que ha sobrevivido menos de un 5% de quienes lo han padecido en los últimos cinco años. La mayoría de pacientes de glioma no sobrevive más de un año desde su detección.

Según expresa la propia web del Endeavour College of Natural Health, al tratarse el cannabis de una planta, hace que la Oficina de Investigación de Endeavour resulte una institución ideal para llevar a cabo este ensayo, dada su trayectoria en la elaboración de investigaciones empíricas sólidas sobre el uso hierbas y plantas.

De esta forma se pretende fortalecer la investigación basada en la evidencia científica sobre el empleo de medicina complementaria y su impacto en la salud del paciente.

La Dra. Schloss confía que los resultados del ensayo permitan alentar un cambio de política que facilite el acceso al cannabis medicinal mediante prescripción médica.

Otros estudios, incluso uno realizado en España, ya sugerían el potencial de tratar tumores cerebrales con THC, pero esta es la primera vez que se ensayará sobre pacientes reales en un estudio a gran escala.

5 usos potenciales del CBD que no conocías

El CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo del cannabis. En los últimos años está ganando popularidad debido al aumento de investigaciones médicas que sugieren un amplio abanico de propiedades terapéuticas de gran potencial para desarrollar tratamientos. También comienza a usarse cada vez más como aditivo en productos de consumo y cosméticos. A pesar de todo, el CBD todavía adolece de una falta clara de regulación, por lo que conviene informarse muy bien antes de emplear cualquier producto o tratamiento que lo incluya. No obstante, se trata de una sustancia relativamente segura dado que no produce efectos psicoactivos ni presenta un perfil como sustancia de adicción.

 

A continuación, os contamos 5 usos potenciales del CBD que posiblemente no conocías.

Para mejorar el sueño

Ocasionalmente se pueden aprovechar los efectos secundarios de una sustancia para ampliar el rango de sus posibilidades terapéuticas. No es extraño que un alérgico haya descubierto que puede aprovecharse de la somnolencia que producen algunos anti-histamínicos para combatir un episodio de insomnio.

De esta forma, el CBD también se perfila como un efectivo inductor del sueño administrado convenientemente. Mucha gente asocia anecdóticamente el consumo de CBD a una mejora de la calidad del sueño, por lo que un efecto secundario a priori negativo como la somnoliencia podria utilizarse a favor de ciertos desórdenes.

Según Project CBD, el CBD en dosis bajas induce un moderado estado de alerta dado que activa los mismos receptores de adenosina que la cafeína, pero según informan algunos pacientes, su consumo unas horas antes de dormir produce un efecto equilibrante que mejora el sueño.

Como tratamiento casero anti-acné

Dadas las propiedades antiinflamatorias del CBD y su capacidad de reducir la producción de grasa capilar, este cannabinoide se perfila también como un potencial tratamiento para el acné, una condición que afecta a alrededor de un 9% de la población. Un estudio de laboratorio de 2014 halló que el aceite de CBD evita que las células de las glándulas sebáceas segreguen un exceso de sebo, ejerce acciones antiinflamatorias e impide la activación de agentes “pro acné” como las citoquinas inflamatorias.

Un estudio posterior de 2016 viene a confirmar el potencial del CBD como tratamiento anti-acné dadas sus propiedades antiinflamatorias.

Para dejar de fumar, otro de los usos potenciales del CBD

Un reciente estudio publicado en la revista Addiction sugiere con datos científicos, que el CBD “puede ser un prometedor y novedoso tratamiento para dejar de fumar debido a sus propiedades ansiolíticas, efectos secundarios mínimos e investigaciones que demuestran que puede modificar la prominencia de la ansiedad a las drogas.“

“Podría ser particularmente efectivo cuando los fumadores abstinentes están expuestos a señales que desencadenan una recaída, como cuando están con un amigo que enciende un cigarrillo, o en un lugar en particular que asocian con el tabaquismo”, explica uno de los autores, el Dr. Tom Freeman, un académico del King’s College de Londres.

Este estudio viene a confirmar otro estudio de doble ciego aleatorizado y con control de placebo de 2013 que ofrecía hallazgos preliminares sobre el potencial del CBD como tratamiento anti-tabaco. Dicho estudio constató una reducción del consumo de tabaco de un 40% en aquellos sujetos que se sometieron al tratamiento con CBD.

Para tratar la presión arterial alta

Generalmente siempre se ha asociado el consumo de cannabis a un aumento de la presión arterial, cuando se consideran sus efectos a corto plazo. El responsable de ello es fundamentalmente el THC, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana. Pero el CBD, además de modular los efectos psicoactivos del THC, parece equilibrar también el incremento de presión arterial.

Así, consumido de forma aislada, reduce la presión arterial, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation. “Los datos muestran que la administración aguda de CBD reduce la presión arterial en reposo y el incremento de la presión arterial al estrés en humanos, asociada con un aumento de la frecuencia cardíaca”, concluye el artículo. “Estos cambios hemodinámicos deben ser considerados para las personas que toman CBD” aunque, afirman los autores, harían falta futuros estudios para determinar el papel del CBD en el tratamiento de afecciones cardíacas.

 

Para tratar algunos desórdenes neurológicos

Quizá esta sea el área en la que la investigación del CBD se muestra más prometedora. Ya se han desarrollado medicamentos con CBD, como Sativex, para tratar la espasticidad en la esclerosis múltiple en pacientes en los que los medicamentos convencionales no funcionan.

También empieza a haber evidencias preliminares sobre el potencial terapéutico del CBD en el tratamiento de otros desórdenes neurológicos como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer y comienza a aplicarse en el caso de epilepsias refractarias, para reducir la incidencia y gravedad de los ataques, o para el tratamiento de psicosis y la ansiedad, dadas sus propiedades neuroprotectoras.

Las 10 propiedades medicinales del cannabis

Que el cannabis es una planta sorprendente, con multitud de propiedades medicinales o terapéuticas, está más allá de toda duda. Muchas de ellas las conocemos por los usos tradicionales que la planta ha tenido a lo largo de la historia.

Pero la ciencia moderna no solo está confirmando estas propiedades, sino que está descubriendo otras, algunas de ellas con inmensas posibilidades. En muchas partes del mundo estamos experimentando un nuevo despertar del cannabis. Gracias a la reforma de las legislaciones de algunas zonas, la investigación científica se está avivando. Lamentablemente, el prohibicionismo imperante en muchas otras dificulta la investigación y retrasa nuestro conocimiento.

 

 

El peligro de los falsos mitos sobre las propiedades medicinales del cannabis

Consecuencia del prohibicionismo también es el surgimiento de falsos mitos entorno a las propiedades medicinales del cannabis, tanto por exceso como por defecto. Quien esto suscribe no deja de ver en las redes sociales ejemplos de estos mitos en discusiones sobre el cannabis. Por un lado están los que infravaloran o desestiman las propiedades terapéuticas del cannabis, alegando que como mucho puede servir de analgésico o que se trata de un discurso falaz  pro-legalización.

 

Por otro lado, están aquellos que exageran las propiedades terapéuticas del cannabis, adjudicándole propiedades que no tiene o que no se ha demostrado que tenga. Así, nos hemos encontrado con gente que, con toda la tranquilidad del mundo, asegura que el cannabis cura el cáncer o el glaucoma, y que el prohibicionismo es una conspiración de las farmacéuticas para evitar el acceso a tan maravillosa medicina y cronificar así las enfermedades.

 

Ambos discursos son tremendamente dañinos a la hora de defender la legalización del cannabis, especialmente el medicinal. Cuando se exageran por exceso o por defecto las propiedades del cannabis, se genera un sustrato de desconfianza hacia el mundo del cannabis en general, sobre todo por parte de aquellas personas reacias a considerar su legalización. Por ello, es responsabilidad de los comunicadores del cannabis, y por extensión de cualquier persona que trate el tema del cannabis medicinal, de defenderlo con propiedad, apelando siempre que se pueda a la ciencia o, en su defecto, al arraigo del conocimiento popular.

 

 

10 propiedades medicinales del cannabis

La mayoría de propiedades medicinales del cannabis se atribuyen a sus dos cannabinoides principales, el THC y el CBD, pero el cannabis es una planta muy compleja con alrededor de 400 compuestos, siendo más de 60 de ellos cannabinoides. De algunas de las siguientes propiedades hay suficiente evidencia científica y de otras hay indicios anecdóticos suficientes como para justificar futuras investigaciones.

 

  • Tratamiento del dolor crónico y de enfermedades con cuadros de dolor asociados.

Quizá el tratamiento del dolor sea el principal uso del cannabis medicinal. Parece resultar efectivo en cuadros de dolor crónico, dolor neuropático e incluso se pueden tratar dolores localizados mediante ungüentos con CBD.

 

  • Tratamiento de espasmos musculares en esclerosis múltiple, dolores y rigidez de artritis

La marihuana parece funcionar contra espasmos musculares allá donde tratamientos convencionales apenas logran un resultado. También alivia las contracciones y el dolor en la esclerosis múltiple, y la inflamación con el dolor asociado en la artritis reumatoide. El cannabis también mejora el sueño de estos pacientes por lo que aumenta su calidad de vida.

 

  • Control de crisis epilépticas

 Quizá los casos más dramáticos en los que se aprecian los beneficios terapéuticos del cannabis sean las epilepsias refractarias, aquellas para las que ningún tratamiento convencional funciona. El cannabis usado en pacientes con epilepsias devastadoras como el síndrome de Dravet, que afecta a niños, experimentan mejoras espectaculares. Claro que, para las autoridades médicas, se trata de casos anecdóticos (por mucho que abunden) aunque ya comienza a menudear la evidencia científica.

 

  • Potencial tratamiento contra la expansión del cáncer

 Aunque se trata de una investigación sobre células cancerosas en laboratorio, los resultados sugieren que el CBD en combinación con otros compuestos del cannabis, podría detener la metástasis en cánceres agresivos. Otros estudios en ratones sugieren que el THC y el CBD podrían reducir el crecimiento o el tamaño de tumores en dosis adecuadas.

 

  • Tratamiento contra la ansiedad

 Muchos consumidores de cannabis, especialmente los moderados, lo que persiguen no es colocarse sino relajarse. Hay estudios que demuestran que el cannabis, en bajas dosis, produce efectos relajantes, mientras que en dosis mayores pueden producir ansiedad, es decir, el efecto opuesto. En este sentido podemos aplicar la frase “si te pasas te lo pierdes”.

 

  • Estrés post traumático

Otras de las propiedades medicinales del cannabis que se ha demostrado es que los endocannabinoides (cannabinoides que produce nuestro propio organismo) ayudan a regular el sistema responsable del miedo y la ansiedad en el cerebro y el cuerpo. En algunos estados de EE.UU., una de las principales causas para solicitar licencias de consumo de cannabis medicinal es el estrés postraumático. Pero todavía hay muchas cuestiones en el aire acerca de la conveniencia de tratar este tipo de desorden con cannabis sin un control absoluto de dosis y compuestos. La razón la podéis encontrar en el punto anterior.

 

  • Alzheimer y reducción de temblores en Parkinson

El cannabis parece tener algunas propiedades neuroportectoras. Investigadores israelíes han hallado que el cannabis reduce notablemente los temblores en la enfermedad de Parkinson hasta el punto de mejorar la motricidad fina. También, aunque en estadíos tempranos de investigación, parece que el THC retarda la formación de placas amiloides al bloquear la enzima en el cerebro que las produce. Estas placas matan las células cerebrales y están asociadas con el Alzheimer. Otros estudios sugieren que el dronabinol, un medicamento basado en el THC, reduce el comportamiento errático en cuadros de demencia.

 

  • Analgésico, antiemético y estimulador de apetito en tratamientos de cáncer 

Ya hablamos de la capacidad del cannabis para tratar el dolor en el punto 1. Esto se aplica también al cáncer y a las molestias derivadas del tratamiento de quimioterapia. El cannabis reduce la náusea e incrementa el apetito en pacientes de cáncer.

 

  • Tratamiento contra el alcoholismo y dependencia de otras drogas.

Quizá les sorprenda a algunos, pero el cannabis se está investigando también por su potencial para reducir la dependencia de drogas duras, incluido el alcohol. Comienza a haber evidencia anecdótica de que cannabis y alcohol son mutuamente excluyentes, es decir, que cuando ambas sustancias están igualmente accesibles, la tendencia es a dar preferencia al cannabis que al alcohol. Esto tiene especial relevancia si tenemos en cuenta que el cannabis es una sustancia mucho más segura que el alcohol.

 

 

  • La marihuana puede ayudar con las enfermedades inflamatorias intestinales.

La enfermedad de Crhon o la colitis ulcerosa podrían ser tratadas con cannabis. Un estudio de la Universidad de Nottingham descubrió que compuestos del cannabis interactúan con las células del cuerpo que juegan un papel importante en la función intestinal y en las respuestas inmunológicas.

 

 

el aceite de Malena

Cuando el estado falla: el aceite de Malena

El aceite de Malena es el resultado del Desamparo y desesperación. Esto es lo que siente Silvia, la madre de Malena, una niña de 11 años de Villa Luro, al oeste de buenos Aires, aquejada de epilepsia refractaria, que comenzó a tratarla con aceite de cannabis sin el amparo del estado

 

“Desde que fue diagnosticada probamos distintos tratamientos. Tomó diversos medicamentos en dosis variadas y durante tres años y medio hizo una dieta muy estricta y muy complicada, la dieta cetogénica, que consiste en comer proporciones altas de grasas y bajas de hidratos de carbono”, cuenta Silvia al diario Clarín.

 

“Hablamos de epilepsia refractaria”, dice el investigador español Mariano Garcia de Palau, “cuando las crisis epilépticas son tan frecuentes que limitan la habilidad del paciente para vivir plenamente acorde con sus deseos y su capacidad mental y física, o cuando el tratamiento anticonvulsivante no controla las crisis, o sus efectos secundarios son limitantes para un desarrollo normal de la persona”.

 

La legalización de la investigación para uso medicinal del cannabis aprobada en 2017 en Argentina, únicamente contempla la epilepsia refractaria como enfermedad legalmente tratable con cannabis.

 

“Luego de que se aprobara la ley de uso medicinal del cannabis, empecé a interiorizarme con ese tema y quise probar”, continúa Silvia.

 

“Yo le había consultado a la neuróloga de Malena si podíamos probar con aceite y me había dicho que mejor no, porque faltaba investigar. Pero me informé y quise probar, y gradualmente le fui sacando la dieta y también escalonadamente empecé a darle aceite que me preparó un amigo de un amigo que trata a su nena con cannabis: mi hija mejoró enseguida“.

 

“En una hora, había dejado de babear, miraba conectada, podía hablarme, no tenía ausencias. Ni con la dieta había estado así de bien”.

 

Mediante Facebook conoció a una chica, también de Villa Luro, que prepara su propio aceite para trata su fibromialgia, y comenzó a producir también para Malena. “Fui buscando la dosis adecuada para el tratamiento de mi hija, con distintas concentraciones de CBD”, cuenta Silvia.

 

El CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, al que se le reconocen múltiples propiedades terapéuticas y es actualmente objeto de numerosas investigaciones científicas para elaborar tratamientos para muy diversas condiciones.

Aunque es cierto que aun falta desarrollar más ensayos clínicos para determinar la efectividad de los cannabinoides en las epilepsias, no solo los casos anecdóticos se multiplican, sino que existen cada vez más evidencias científicas sobre el papel neuroprotector de los mismos en condiciones como la que nos ocupa.

 

Silvia se enteró de que el Hospital Garrahan, de cuyo servicio de Neurología su hija es paciente, iba a ser la sede de uno de los ensayos clínicos anunciados por el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis.

 

Así pues, Silvia le pidió a la médica de Malena que les tuviera en cuenta, “porque ya veía los efectos beneficiosos del cannabis en ella, y me dijo que así sería, pero que tenía que suspender la administración del aceite casero que le daba a Malena para que estuviera ‘limpia’ de eso al momento de empezar los estudios. Lo suspendí gradualmente, pero no llamaron. Esperé un mes y medio, pero no llamaron”.

 

“Voy a empezar a cultivar yo”

 

Durante ese tiempo, cuenta Silvia que “Malena empezó a estar mal de nuevo. Se desconecta, se siente sin fuerzas, tiene ausencias, babea. Me dijeron que en julio me estarían llamando para firmar las autorizaciones y empezar los análisis para que Malena fuera parte del estudio, pero no hubo respuesta. Entonces volví a darle el aceite porque yo no puedo ver el deterioro diario de mi hija sin hacer nada”.

 

“Voy a empezar a cultivar yo, porque de parte del Estado siento desamparo. Es un derecho que mi hija tiene y que no se está cumpliendo”, protesta Silvia. “Si toma aceite, su vida y la mía son más llevaderas. Yo la veo mejor. Está mejor en la escuela especial a la que va, y en la colonia a la que va todos los sábados. Y si yo la veo bien, no voy a frenar. Lo ilegal no me va a frenar”.

 

No hay mayor desprotección para un padre que el tener que recurrir a sus propios medios, sin importar que sean ilegales, para poder dignificar mínimamente la vida de su hijo enfermo. Las regulaciones mojigatas no sirven de nada y, tras décadas de prohibición irracional se hace necesaria una revisión y regulación integral del cannabis que, en primer lugar, proteja y atienda las necesidades vitales de los enfermos, y que, más ampliamente reconozca y proteja los derechos y la salud de los consumidores.

 

Fuentes: Clarín
Foto: Martín Bonetto

 

cbd reduce adicción a la cocaína

El CBD podría reducir la adición a la cocaína

Una investigación llevada a cabo por el grupo de Neurobiología del Comportamiento (GReNeC-NeuroBio) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, demuestra que el CBD tiene el potencial de reducir los efectos adictivos de la cocaína

 

Varios estudios han demostrado que el CBD o cannabidiol, el principal componente no psicoactivo del cannabis, tiene un valor terapéutico potencial para una amplia gama de trastornos, incluyendo ansiedad, psicosis y depresión, pero también para el tratamiento de adicciones a drogas como la heroína y la cocaína.

 

En el resumen del artículo de investigación que ha sido publicado en la revista Neurophamacology bajo el título de “El tratamiento repetido con Cannabidiol reduce la ingesta de cocaína y modula la proliferación neuronal y la expresión de CB1R en el hipocampo de ratones.”, leemos que “los derivados cannabinoides han mostrado resultados prometedores para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos, incluida la adicción a las drogas.“

Para determinar la capacidad del CBD para atenuar el refuerzo de la cocaína, se administró cocaína a ratones, los cuales tenían la posibilidad de autoadministrarse CBD presionando una palanca. Se observó que el CBD reducía el consumo voluntario de cocaína. Esto, junto a las observaciones que se realizaron en el cerebro de los ratones, sugiere que el CBD “puede modular algunas manifestaciones conductuales y moleculares del refuerzo de la cocaína”, lo que “proporciona nuevas perspectivas para utilizar el CDB como una herramienta terapéutica.”

 

Olga Valverde, directora del estudio, apunta que el CBD “incrementa la expresión de factores neurotróficos mediante un mecanismo que involucra a los receptores cannabinoides CB1 y promueve la proliferación de nuevas células en el hipocampo, área cerebral relacionada con las funciones de la memoria.”

 

El artículo de Valverde y sus colegas, del cual se ha hecho eco la Delegación de Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas en su cuenta de Twitter, viene a contrastar con un estudio previo publicado en la Journal of Psychopharmacology en 2017, según el cual no se había observado este efecto del CBD en ratas macho (recordamos que el estudio de Valverde et al. fue hecho en ratones) y concluía que era necesario realizar “más investigación, utilizando una más amplia gama de dosis y vías de administración, de regímenes de tratamiento y pruebas de comportamiento para aclarar el potencial del cannabidiol como tratamiento para el desorden de abuso de sustancias.”

 

 

La necesidad de revisar la clasificación del CBD

 

También en 2017, dos autores españoles, Jorge Manzanares y María Salud García Gutiérrez, del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández-CSIC se preguntaban en un pequeño artículo de investigación si el CBD podría ser potencialmente útil para el tratamiento de desórdenes neuropsiquiátricos y de adicción a las drogas. Tras citar una serie de estudios que vienen a confirmar las propiedades ansiolíticas del CBD entre otras, su capacidad para modular los efectos del THC y de destacar su potencial para tratar adicciones, incluida la heroína, el artículo se detiene en una crítica a la clasificación del cannabis y, en particular, del CBD como sustancia sin valor terapéutico, según la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU y la Ley de Sustancias Controladas de EE.UU. Vale la pena reproducir el fragmento:

“A pesar de la gran cantidad de evidencias que sugieren el potencial del uso terapéutico del CDB, existe cierta controversia con respecto a su perfil como droga de abuso que dificulta significativamente el desarrollo ulterior de estudios básicos y clínicos.

El CDB está actualmente clasificado en la Lista 1 de acuerdo con la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 y la Ley de Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas de los Estados Unidos. La Ley de Sustancias Controladas (CSA, por sus siglas en inglés) define las sustancias de la Lista I como que presentan “un uso médico no aceptado en la actualidad, una falta de seguridad aceptada para su uso bajo supervisión médica y un alto potencial de abuso”. Además, el CDB está clasificado como una droga de la Lista 2 de acuerdo con la Ley de Drogas y Sustancias Controladas, implicando también “un alto potencial de abuso que puede conducir a una severa dependencia psicológica o física”.

Sin embargo, no hay evidencia que apoye estas consideraciones. Por otra parte, el CDB no está sujeto a ninguna restricción especial en Europa. A diferencia del THC, el CBD no provoca euforia ni intoxicación. La falta de actividad psicoactiva parece estar relacionada con su baja afinidad con los receptores CB1 (100 veces menos que el THC). Curiosamente, estudios recientes llevados a cabo en nuestro laboratorio demostraron que el CBD no induce preferencia por lugares condicionados, signos de abstinencia o autoadministración oral, lo que sugieran su falta de propiedades como droga de abuso.”

Los investigadores concluyen así que, dada la falta de evidencias que sugieran que el CBD tiene potencial de abuso, sumado a los abrumadores indicios científicos sobre su potencial terapéutico, se hace urgente y necesaria una reclasificación de esta sustancia para facilitar su investigación y su uso.

 

 

El cannabis reduce los problemas asociados a opiáceos y alcohol 

 

En otra ocasión os referíamos un artículo de la Sociedad para el Estudio de las Adicciones que concluía que “la marihuana no tiene ninguna influencia causal sobre la iniciación en las drogas duras”. Además de ello, aumenta la evidencia de que el cannabis puede ser usado como una transición para abandonar dependencias de sustancias más peligrosas como los opioides, el alcohol, medicamentos, cocaína y tabaco.

 

Por ejemplo, en aquellas jurisdicciones donde el consumo de marihuana es legal, las investigaciones han constatado una reducción constante del abuso de opioides y la mortalidad asociada.

 

Poco después de la legalización, las muertes asociadas a opiáceos y heroína se redujeron un 20% según datos de la Journal of the American Medical Association. En general, los investigadores concluyen que “los estados con leyes sobre el cannabis medicinal tienen una tasa media anual de mortalidad por sobredosis de opiáceos un 24,8 por ciento menor que la de estados sin leyes sobre el cannabis medicinal”.

 

Los datos publicados el pasado mes de abril en la revista Drug and Alcohol Dependence también reportan una dramática disminución en las hospitalizaciones relacionadas con analgésicos opiáceos después de la legalización.

 

 

El cannabis como droga de salida

 

En conexión con todo ello, no podíamos dejar de hacer referencia a High Sobriety, una clínica de Los Angeles cuyo concepto parte de sustituir una adicción letal por otra no letal usando el cannabis. A pesar de la controversia aparente, según datos de la SAMHSA (Substance Abuse & Mental Health Services Administration), solo un 25% de las personas que siguen programas basados en la abstinencia no vuelven a recaer, por lo que High Sobriety está pensado para el 75% restante.

“No hay ninguna razón científica para creer que es mejor ser completamente miserable estando sobrio que consumir cannabis de vez en cuando, o incluso con bastante regularidad, como adulto, y ser funcional, feliz y productivo”, opina el Dr. Reiman, consultor no remunerado de High Sobriety.

 

 

 

 

cáncer y cannabis

Cáncer y cannabis: más investigación para aclarar los mitos

Cáncer y cannabis. Si bien es cierto que actualmente existen estudios que empiezan a descubrir propiedades realmente prometedoras en lo que respecta al cáncer, los mitos que se crean y persisten alrededor del cannabis podrían resultar fatales, si, en base a ellos, un paciente decide abandonar los tratamientos convencionales.

 

Uno de los peligros de imponer el prohibicionismo sobre una sustancia común e íntimamente ligada a muchas facetas de los usos y costumbres del ser humano, es que comienzan a surgir mitos entorno a sus propiedades. En el caso del cannabis, no son pocos los que, dejándose llevar por información mal interpretada, exagerada o sacada de contexto, le atribuyen propiedades cuya evidencia científica aun no es suficiente, algo que vemos una y otra vez con respecto al cáncer.

 

Quizá una de las investigaciones más prometedoras sea la que llevó a cabo el Doctor Manuel Guzmán, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Real Academia Nacional de Farmacia y miembro del Comité Directivo de la International Association for Cannabinoid Medicines, quien hace 18 años publicó en la prestigiosa revista Nature un artículo sobre el potencial anticancerígeno de los cannabinoides.

 

Desde la publicación de este artículo, Guzmán se ha mantenido a la vanguardia de la investigación científica sobre el cannabis. En el estudio reflejado en el artículo citado, el equipo de Guzmán inyectó THC en células de cáncer de mama, las cuales encogieron y murieron. En otras investigaciones también observaron cierto éxito en la aplicación del THC en tumores cerebrales, pero las restricciones sobre el cannabis en España han dificultado la investigación científica, limitando la exploración del cannabis como una promesa terapéutica contra el cáncer.

 

Para la simbiosis cáncer y cannabis. La importancia de la vía de administración


La revista de cannabis medicinal RxLeaf le preguntó a Guzmán cómo era posible que, consumidores de cannabis tan comprometidos como Bob Marley o Tommy Chong (del dúo cómico Cheech and Chong), hubiesen desarrollado cáncer. Aunque la cuestión parece un tanto ingenua, pretende ilustrar el punto de vista de quienes se dejan llevar rápidamente por los mitos, sin considerar la información de forma crítica.
“Lo que es cancerígeno no es el cannabis, sino fumar cannabis, como fumar tabaco”, responde Guzmán. “En otras palabras, el problema es la combustión de la planta.”

Esto no quiere decir que los cánceres de Marley y Chong fuesen debidos a fumar marihuana, sino que el hecho de fumarla no solo no te protege contra el cáncer necesariamente, sino que podría inducirlo, al igual que el tabaco, a causa de los radicales libres que se producen en la combustión de la planta.

Hay que tener en cuenta pues que, para aprovechar las posibles propiedades antitumorales del cannabis, la vía fumada puede resultar ineficiente para administrar la dosis adecuada de cannabinoides, además de contraproducente.

Al respecto dice Guzmán que “se necesitan más estudios para definir las posibles dosis antitumorales de los cannabinoides. Lo mismo que para las vías de administración, aunque en este caso uno iría intuitivamente por una vía de farmacocinética sostenida/lenta como oral, oromucosa, o similar.” Es decir, si lo que quieres es aprovechar de forma eficiente y segura las propiedades terapéuticas del cannabis, ingiérelo (de la forma adecuada) en vez de fumarlo.

 

El caso es que la cultura popular tiende a apoyarse en reportes anecdóticos para dar legitimidad a propiedades no confirmadas del cannabis. No es lo mismo fumar cannabis que consumir un extracto de cannabinoides por vía oral, de la misma forma que no es lo mismo inyectar THC en células tumorales en una placa de cultivo que aplicarlo a un ser humano con cáncer.

El caso de Alysa Erwin

 

Pero los casos anecdóticos menudean, y algunos son lo suficientemente llamativos como para vislumbrar cierta esperanza. Por ejemplo, el caso de Alysa Erwin es ciertamente espectacular. Alysa fue diagnosticada con una forma muy extraña cáncer cerebral a los 14 años. Se trataba de un astrocitoma anaplásico avanzado, con una esperanza de supervivencia prácticamente inexistente. Sin opción a la cirujía por las peculiaridades de esta forma de cáncer, en la que no hay tumores individuales que se puedan atacar u operar, se sometió a quimioterapia, tratamiento que la debilitó rápidamente.

 

En su desesperación y tras discutirlo con sus familiares, abandonó la quimioterapia a espaldas de su médico de cabecera y comenzó a tratarse con un aceite altamente concentrado de cannabis consumido por vía oral. Los primeros efectos fueron los propios del cannabis como tratamiento paliativo: recuperación del apetito y reducción del dolor y la náusea. Después de tres meses de tratamiento en secreto, sin conocimiento de su médico, un escáner mostró que el crecimiento del cáncer se había detenido.

 

Exámenes posteriores revelaron remisión de la enfermedad, pero su médico descubrió que su test de sangre era incompatible con un tratamiento de quimioterapia. Alysa confesó que consumía aceite de cannabis y, con la boca pequeña, el doctor la animó a seguir haciendo lo que fuera que estuviese haciendo, dados los milagrosos resultados que estaba observando.

Tras problemas con el abastecimiento de su medicina cannábica y, tras un año libre de cáncer, este volvió a aparecer, por lo que volvio a su tratamiento de cannabis y, hasta la fecha, no hay noticia de que haya vuelto a aparecer.

 

Se necesitan más estudios sobre cáncer y cannabis… y aflojar las restricciones 

 

Existen muchos casos como el de Alysa Erwin, pero a pesar de que ofrecen cierta esperanza, aun no sabemos cómo tratar exactamente el cáncer con cannabis, cuál es la mejor manera de hacerlo, qué cannabinoides son fundamentales, qué contraindicaciones pueden derivarse, etc.

 

A pesar de que hay investigaciones muy prometedoras en marcha, aun hace falta recorrer mucho camino.

 

Los casos anecdóticos ofrecen un camino y, desde luego, un asidero para pacientes desahuciados. De ahí la necesidad de apelar a la responsabilidad de los gobiernos: la investigación médica del cannabis no debería tener ningún tipo de límite. Cada obstáculo legal a la investigación representa, en el peor de los casos, la sentencia de muerte para muchísimos enfermos y, en el mejor, una reducción sustancial de la calidad su vida.

 

Fuente: RxLeaf
Iberflora 2018 acogerá jornadas sobre el cannabis medicinal

Iberflora acogerá jornadas sobre Cannabis Medicinal en Valencia

Iberflora 2018, la Feria Internacional de Planta y Flor, Tecnología y Bricojardín, celebra este año una nueva edición en las instalaciones del recinto ferial de Valencia, durante los próximos días 3 y 5 de octubre.

Entre sus novedades, destaca la creación de un nuevo “Espacio de Salud” que acogerá las jornadas sobre Cannabis Medicinal organizadas con la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià.

Iberflora, catalogado como el gran evento líder del sector verde en Europa y referente entre las ferias de jardinería, ha aumentado este año la oferta de sus expositores, tanto españoles como extranjeros y, además, ha incorporado dos nuevos espacios profesionales: “Espacio Salud” y “Espacio Logística”. La repuesta ante estas novedades ha sido muy positiva. El amplio escaparate que se brindará apunta a que será una de las mejores ediciones de los últimos años.

Entre estas innovaciones cabe destacar la creación de “Espacio Salud”, un área dirigida a potenciar el sector de la salud dentro del mundo garden. Uno de los objetivos que persigue este espacio es contribuir a la normalización en España del uso de las plantas medicinales y sus derivados, así como los productos para la obtención de los mismos con el fin de contribuir a la creación de nuevos mercados alejados de los tradicionales como ya sucede en países como Francia, Suiza o los Países Bajos.

La organización ha cedido este lugar a sectores como la fitoterapia, la alimentación saludable o las plantas curativas. Como no podía ser de otro modo, el cannabis medicinal, también tendrá su hueco en esta feria, gracias a la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià, que se ha sumado a esta iniciativa para organizar las jornadas sobre cannabis medicinal convocadas para los próximos días 3 y 4 de octubre.

Mesas Redondas sobre Cannabis Medicinal en Iberflora

El principal objetivo de este foro se resume, en palabras de Javier Miravete, miembro fundador del foro, en la necesidad de establecer una “regulación integral, medicinal, terapéutica y recreativa, que ponga especial hincapié en el autocultivo personal y colectivo ya que es el único modo de que nadie controle un mercado que va a generar mucho dinero. Sin olvidar, claro, que, en el caso del cannabis medicinal o terapéutico, el uso deberá ser guiado por profesionales de la salud”.

Estos y otros temas se abordarán durante los próximos días 3 y 4 de octubre en el “Espacio Salud” de Iberflora, donde se habilitarán dos mesas redondas, con entrada gratuita, que contarán con la participación de diferentes invitados especialistas en la materia.

La mesa terapéutica titulada “Cannabis terapéutico, testimonios de pacientes y acceso al cannabis” será la primera, y, tendrá lugar el próximo miércoles 3 de octubre a las 16:00 horas. Estará moderada por Noemi Sánchez Nacher, presidenta del Fòrum Cannabic Valencia y, contará con la presencia de Javier Miravete que, además de miembro fundador del foro, es también presidente de la Asociación de Pacientes Usuarios de Cannabis. La mesa tratará sobre temas como el sistema endocannabinoide, en el que el D. José Caros Bouso (Psicologo Clínico y Dr. en farmacología- Fundación ICEERS) explicará su papel en los procesos fisiológicos y patológicos de los sistemas corporales.

Se presentarán también temas como el uso responsable de cannabis y las vías de acceso a la sustancia, además de contar con los testimonios de varias usuarias terapéuticas que contarán su experiencia con el cannabis, como Blanka Keller. “Contar las experiencias con el cannabis medicinal y terapéutico también es activismo y es muy necesario para acercarnos a la normalidad y a la regulación”, afirma J.M.

El asunto del cannabis medicinal es un tema complejo que concierne a la salud pública en general. La deficiente situación que rodea al uso medicinal del cannabis en España ocasiona graves desastres en la investigación médica. Por no hablar de la grave omisión del dolor que se comete ante miles de pacientes con ciertas patologías, que como explica J.M. “debido a la prohibición de esta sustancia, se ven obligados a permanecer en el anonimato o la clandestinidad. Con una terrible sensación de soledad y abandono incluso de un sistema sanitario que no da solución alguna a sus problemas de salud”.

La segunda mesa tendrá lugar el jueves 4 a las 16:00 horas y, se titula “Situación legal del cultivo de cannabis terapéutico, lúdico e industrial: oportunidades de negocio” que tratará de temas como la legislación en España y los aspectos legales del cultivo. Moderada por Andreu Moreno, miembro de Fòrum Cannabic Valencià y, por Héctor Brotons, del Observatorio Europeo de Cultivadores y Consumidores del Cannabis (OECCC). En palabras de Javier Miravete, la última jornada está pensada para debatir sobre “un frente común, hacia una regulación consciente y social que dejará cabida a todos los sectores interesados en este mundo sin apartar por ello a la sociedad civil”.

La comunidad valenciana ya tiene todo preparado para acoger a más de 500 empresas en una superficie que rozará los 25.000 metros cuadrados. Iberflora, estará del 3 al 5 de octubre en la Feria de Valencia coincidiendo con Eurobrico, el Salón Internacional del Bricolaje. En esta feria los asistentes podrán encontrar un amplio catálogo con las últimas tendencias de decoración para el jardín y conseguir el mejor asesoramiento para el tratamiento de cultivos. Entre ellos estarán todos los participantes del Forum Cannabic Valencia, entidad sin ánimo de lucro fundada hace poco más de un año, que incluye la participación de asociaciones para la investigación en el uso terapéutico del cannabis, asociaciones de usuarios y usuarias para el cultivo y consumo de cannabis, productores y distribuidores de semillas, grow shops, y estudios jurídicos.

El cannabis aumenta la frecuencia sexual

Los consumidores de cannabis tienen mayor frecuencia sexual

Si bien en la cultura popular se ha asociado falazmente el consumo de cannabis con la pereza y la ociosidad, al menos hay un área en la que los consumidores regulares de cannabis parecen bastante menos perezosos: la práctica del sexo. Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por urólogos de la Universidad de Stanford que, empleando información proporcionada en una serie de encuestas realizadas a 50 mil hombres y mujeres de entre 25 y 45 años de edad acerca de su consumo de cannabis y frecuencia sexual, descubrieron que los consumidores habituales tenían una frecuencia sexual un 20% mayor que los no consumidores.

 

Hasta no hace mucho, la relación entre consumo de cannabis y la función sexual se basaba en reportes anecdóticos. En general los consumidores suelen referir los beneficios del cannabis en la práctica del sexo: mejora la libido, la estimulación e incluso la duración.

 

Pero la situación legal de la planta ha retrasado mucho nuestro conocimiento y obstruido investigaciones que hoy por fin comienzan a florecer, como la reflejada en el artículo del que hoy os hablamos, llamado Asociación entre consumo de marihuana y frecuencia sexual en los EE.UU.: un estudio basado en la población, y que fue publicado el año pasado en The Journal of Sexual Medicine.
“El uso de la marihuana es cada vez más frecuente en los Estados Unidos. Los efectos del uso de la marihuana en la función sexual no están claros, y existen informes contradictorios de mejora y detrimento” apunta el artículo en su resumen. Por ello, los autores del estudio decidieron “aclarar si existe una relación entre el consumo de marihuana y la frecuencia sexual utilizando una muestra representativa a nivel nacional de hombres y mujeres en edad reproductiva”.

 

En el estudio participaron 28176 mujeres y 22943 hombres con una media de edad de 29 años, descubriéndose que los consumidores de cannabis practicaban el sexo significativamente con más frecuencia que los no consumidores. Además del establecimiento de la asociación entre el consumo de marihuana con un aumento en la frecuencia sexual, del estudio también se desprende que la misma no parece afectar la función sexual.

 

“El uso frecuente de la marihuana no parece disminuir la motivación y el rendimiento sexual. En todo caso, se asocia con una mayor frecuencia de coito”, concluye el autor principal Michael Eisenberg.

 

¿Si fumas marihuana, mejora tu frecuencia sexual?

Pero atención, se trata del establecimiento de una correlación y no de una relación causal. Eisenberg subraya que “el estudio no dice: ‘si fumas marihuana, tienes más sexo’”. No obstante todo apunta a una relación de causa dado que, añade Eisenberg, “la tendencia general que vimos se cumplía en personas de ambos sexos y de todas las razas, edades, niveles de educación, grupos de ingresos y religiones, todos los estados de salud, casados o solteros, con o sin hijos”.

 

Para el profesor Michael Sommer, presidente de la Sociedad Alemana para la Salud Masculina, la conexión entre consumo de cannabis y mejora de la frecuencia sexual es concluyente: “Es bien sabido que el consumo moderado de cannabis hace que la gente se desinhiba más”.

 

Si bien hay estudios que asocian el consumo intensivo de cannabis con una disminución de la función eréctil (ojo, sin asustarse, porque parece que se recupera cuando se abandona el consumo, y un meta-análisis de este año establece que la relación es inconcluyente ), otros sugieren que el cannabis estimula las regiones cerebrales que son importantes para la excitación y la actividad sexual.

 

Fuente: Stanford Medicine, Kölnische Rundschau

El Cannabis contra enfermedades cardiovasculares

Dosis pequeñas y prolongadas de cannabinoides podrían estar asociadas a una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

 

Que el cannabis es una fuente inmensa de posibilidades terapéuticas, está hoy ya más allá de toda duda. Aunque podemos decir que recién estamos empezando a profundizar en ellas, la cantidad de estudios científicos sobre los cannabinoides y la forma en que interaccionan con nuestro cuerpo no deja de crecer. Hoy solo nos lamentaremos en esta frase del retraso en el conocimiento en esta área que impuso el prohibicionismo. Y en esta otra frase nos felicitaremos por la existencia de investigadores que luchan por reducir este agujero en el conocimiento.

 

Uno de esos investigadores es el colombiano Juan Carlos Restrepo, cirujano y epidemiólogo clínico especializado en cannabis medicinal, con el que viene trabajando desde hace años para desarrollar medicamentos a partir del THC, CBD, terpenoides, taninos y fenoles. Actualmente se encuentra desarrollando un proyecto en Colombia que incluye la creación de un laboratorio de innovación y desarrollo de plantas medicinales, con énfasis en el cannabis y sus sub-tipos.

 

Restrepo cuenta a Excelsior que “Se ha descubierto que cannabinoides como el cannabidiol, cannabinol y el mismo THC en dosis pequeñas y prolongadas, puede mejorar el peso. Al bajar la grasa corporal, baja el peso común y corriente, la grasa visceral y esto, por ende, disminuye el riesgo cardiovascular, eso cambia el metabolismo de los lípidos, de las grasas en el organismo. Incluso evita que se formen placas en las arterias y se taponen, o sea, evita un infarto como tal”.

 

Pero Restrepo también advierte de que no existe evidencia de que el cannabis fumado prevenga infartos o enfermedades cardiovasculares. Si bien el cuerpo puede beneficiarse de la acción de los cannabinoides, fumar es, en sí, un factor de riesgo para padecer enfermedades del corazón, por lo que su acción medicinal ha de perseguirse mediante metabolitos adecuados en las dosis y vías de consumo adecuadas.

 

El cannabis contra enfermedades cardiovasculares y además puede prevenir o mejorar la diabetes

A pesar de la escasa cantidad de estudios que hay al respecto, Restrepo afirma que “se ha demostrado que los cannabinoides en nuestro organismo previenen o mejoran la diabetes y la prediabetes“, condiciones relacionadas con la obesidad. El cannabis ayuda a mantener el equilibrio en el metabolismo de la glucosa interactuando con los receptores endocannabinoides de nuestro cerebro relacionados con este proceso metabólico.

 

A pesar de que el cannabis estimula el apetito, Restrepo cita un estudio de ‘The Third National Health and Nutrition Examination Survey’ según el cual se relaciona el consumo regular de cannabis con una menor prevalencia de la obesidad y a un menor índice de masa corporal.

 

Pero “no solamente el consumo de THC reduce el peso”, continúa Restrepo, sino que el cambio en el metabolismo que provoca, predispone a la persona a un cambio de hábitos de vida, “y la diabetes es una enfermedad muy relacionada con el estilo de vida”.

 

También parece ser que el THC aumenta la sensibilidad a la insulina y “por tanto nos está protegiendo de la hiperglucemia” puntualiza Restrepo.  Además, “disminuye la glucosa, la adiposis y la obesidad”, aunque reconoce que se necesitan realizar más estudios porque “los cannabinoides actúan de manera muy individual” dependiendo del organismo.

 

Por último,concluye que, dado que la disminución de peso producida por el cannabis mejora “la afinidad de las células a la insulina para disminuir la azúcar, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto. Como preventivo es excelente.”.

 

De hecho, según Restrepo, Israel desarrolla las investigaciones mas avanzadas acerca de la aplicación del cannabis para tratar enfermedades cardiovasculares. Además, Suiza, Estados Unidos y Colombia, trabajan en la investigación de extractos de cannabis para prevención de infartos.