el aceite de Malena

Cuando el estado falla: el aceite de Malena

Desamparo y desesperación. Esto es lo que siente Silvia, la madre de Malena, una niña de 11 años de Villa Luro, al oeste de buenos Aires, aquejada de epilepsia refractaria, que comenzó a tratarla con aceite de cannabis sin el amparo del estado

 

“Desde que fue diagnosticada probamos distintos tratamientos. Tomó diversos medicamentos en dosis variadas y durante tres años y medio hizo una dieta muy estricta y muy complicada, la dieta cetogénica, que consiste en comer proporciones altas de grasas y bajas de hidratos de carbono”, cuenta Silvia al diario Clarín.

 

“Hablamos de epilepsia refractaria”, dice el investigador español Mariano Garcia de Palau, “cuando las crisis epilépticas son tan frecuentes que limitan la habilidad del paciente para vivir plenamente acorde con sus deseos y su capacidad mental y física, o cuando el tratamiento anticonvulsivante no controla las crisis, o sus efectos secundarios son limitantes para un desarrollo normal de la persona”.

 

La legalización de la investigación para uso medicinal del cannabis aprobada en 2017 en Argentina, únicamente contempla la epilepsia refractaria como enfermedad legalmente tratable con cannabis.

 

“Luego de que se aprobara la ley de uso medicinal del cannabis, empecé a interiorizarme con ese tema y quise probar”, continúa Silvia.

 

“Yo le había consultado a la neuróloga de Malena si podíamos probar con aceite y me había dicho que mejor no, porque faltaba investigar. Pero me informé y quise probar, y gradualmente le fui sacando la dieta y también escalonadamente empecé a darle aceite que me preparó un amigo de un amigo que trata a su nena con cannabis: mi hija mejoró enseguida“.

 

“En una hora, había dejado de babear, miraba conectada, podía hablarme, no tenía ausencias. Ni con la dieta había estado así de bien”.

 

Mediante Facebook conoció a una chica, también de Villa Luro, que prepara su propio aceite para trata su fibromialgia, y comenzó a producir también para Malena. “Fui buscando la dosis adecuada para el tratamiento de mi hija, con distintas concentraciones de CBD”, cuenta Silvia.

 

El CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, al que se le reconocen múltiples propiedades terapéuticas y es actualmente objeto de numerosas investigaciones científicas para elaborar tratamientos para muy diversas condiciones.

Aunque es cierto que aun falta desarrollar más ensayos clínicos para determinar la efectividad de los cannabinoides en las epilepsias, no solo los casos anecdóticos se multiplican, sino que existen cada vez más evidencias científicas sobre el papel neuroprotector de los mismos en condiciones como la que nos ocupa.

 

Silvia se enteró de que el Hospital Garrahan, de cuyo servicio de Neurología su hija es paciente, iba a ser la sede de uno de los ensayos clínicos anunciados por el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis.

 

Así pues, Silvia le pidió a la médica de Malena que les tuviera en cuenta, “porque ya veía los efectos beneficiosos del cannabis en ella, y me dijo que así sería, pero que tenía que suspender la administración del aceite casero que le daba a Malena para que estuviera ‘limpia’ de eso al momento de empezar los estudios. Lo suspendí gradualmente, pero no llamaron. Esperé un mes y medio, pero no llamaron”.

 

“Voy a empezar a cultivar yo”

 

Durante ese tiempo, cuenta Silvia que “Malena empezó a estar mal de nuevo. Se desconecta, se siente sin fuerzas, tiene ausencias, babea. Me dijeron que en julio me estarían llamando para firmar las autorizaciones y empezar los análisis para que Malena fuera parte del estudio, pero no hubo respuesta. Entonces volví a darle el aceite porque yo no puedo ver el deterioro diario de mi hija sin hacer nada”.

 

“Voy a empezar a cultivar yo, porque de parte del Estado siento desamparo. Es un derecho que mi hija tiene y que no se está cumpliendo”, protesta Silvia. “Si toma aceite, su vida y la mía son más llevaderas. Yo la veo mejor. Está mejor en la escuela especial a la que va, y en la colonia a la que va todos los sábados. Y si yo la veo bien, no voy a frenar. Lo ilegal no me va a frenar”.

 

No hay mayor desprotección para un padre que el tener que recurrir a sus propios medios, sin importar que sean ilegales, para poder dignificar mínimamente la vida de su hijo enfermo. Las regulaciones mojigatas no sirven de nada y, tras décadas de prohibición irracional se hace necesaria una revisión y regulación integral del cannabis que, en primer lugar, proteja y atienda las necesidades vitales de los enfermos, y que, más ampliamente reconozca y proteja los derechos y la salud de los consumidores.

 

Fuentes: Clarín
Foto: Martín Bonetto

 

cbd reduce adicción a la cocaína

El CBD podría reducir la adición a la cocaína

Una investigación llevada a cabo por el grupo de Neurobiología del Comportamiento (GReNeC-NeuroBio) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, demuestra que el CBD tiene el potencial de reducir los efectos adictivos de la cocaína

 

Varios estudios han demostrado que el CBD o cannabidiol, el principal componente no psicoactivo del cannabis, tiene un valor terapéutico potencial para una amplia gama de trastornos, incluyendo ansiedad, psicosis y depresión, pero también para el tratamiento de adicciones a drogas como la heroína y la cocaína.

 

En el resumen del artículo de investigación que ha sido publicado en la revista Neurophamacology bajo el título de “El tratamiento repetido con Cannabidiol reduce la ingesta de cocaína y modula la proliferación neuronal y la expresión de CB1R en el hipocampo de ratones.”, leemos que “los derivados cannabinoides han mostrado resultados prometedores para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos, incluida la adicción a las drogas.“

Para determinar la capacidad del CBD para atenuar el refuerzo de la cocaína, se administró cocaína a ratones, los cuales tenían la posibilidad de autoadministrarse CBD presionando una palanca. Se observó que el CBD reducía el consumo voluntario de cocaína. Esto, junto a las observaciones que se realizaron en el cerebro de los ratones, sugiere que el CBD “puede modular algunas manifestaciones conductuales y moleculares del refuerzo de la cocaína”, lo que “proporciona nuevas perspectivas para utilizar el CDB como una herramienta terapéutica.”

 

Olga Valverde, directora del estudio, apunta que el CBD “incrementa la expresión de factores neurotróficos mediante un mecanismo que involucra a los receptores cannabinoides CB1 y promueve la proliferación de nuevas células en el hipocampo, área cerebral relacionada con las funciones de la memoria.”

 

El artículo de Valverde y sus colegas, del cual se ha hecho eco la Delegación de Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas en su cuenta de Twitter, viene a contrastar con un estudio previo publicado en la Journal of Psychopharmacology en 2017, según el cual no se había observado este efecto del CBD en ratas macho (recordamos que el estudio de Valverde et al. fue hecho en ratones) y concluía que era necesario realizar “más investigación, utilizando una más amplia gama de dosis y vías de administración, de regímenes de tratamiento y pruebas de comportamiento para aclarar el potencial del cannabidiol como tratamiento para el desorden de abuso de sustancias.”

 

 

La necesidad de revisar la clasificación del CBD

 

También en 2017, dos autores españoles, Jorge Manzanares y María Salud García Gutiérrez, del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández-CSIC se preguntaban en un pequeño artículo de investigación si el CBD podría ser potencialmente útil para el tratamiento de desórdenes neuropsiquiátricos y de adicción a las drogas. Tras citar una serie de estudios que vienen a confirmar las propiedades ansiolíticas del CBD entre otras, su capacidad para modular los efectos del THC y de destacar su potencial para tratar adicciones, incluida la heroína, el artículo se detiene en una crítica a la clasificación del cannabis y, en particular, del CBD como sustancia sin valor terapéutico, según la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU y la Ley de Sustancias Controladas de EE.UU. Vale la pena reproducir el fragmento:

“A pesar de la gran cantidad de evidencias que sugieren el potencial del uso terapéutico del CDB, existe cierta controversia con respecto a su perfil como droga de abuso que dificulta significativamente el desarrollo ulterior de estudios básicos y clínicos.

El CDB está actualmente clasificado en la Lista 1 de acuerdo con la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 y la Ley de Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas de los Estados Unidos. La Ley de Sustancias Controladas (CSA, por sus siglas en inglés) define las sustancias de la Lista I como que presentan “un uso médico no aceptado en la actualidad, una falta de seguridad aceptada para su uso bajo supervisión médica y un alto potencial de abuso”. Además, el CDB está clasificado como una droga de la Lista 2 de acuerdo con la Ley de Drogas y Sustancias Controladas, implicando también “un alto potencial de abuso que puede conducir a una severa dependencia psicológica o física”.

Sin embargo, no hay evidencia que apoye estas consideraciones. Por otra parte, el CDB no está sujeto a ninguna restricción especial en Europa. A diferencia del THC, el CBD no provoca euforia ni intoxicación. La falta de actividad psicoactiva parece estar relacionada con su baja afinidad con los receptores CB1 (100 veces menos que el THC). Curiosamente, estudios recientes llevados a cabo en nuestro laboratorio demostraron que el CBD no induce preferencia por lugares condicionados, signos de abstinencia o autoadministración oral, lo que sugieran su falta de propiedades como droga de abuso.”

Los investigadores concluyen así que, dada la falta de evidencias que sugieran que el CBD tiene potencial de abuso, sumado a los abrumadores indicios científicos sobre su potencial terapéutico, se hace urgente y necesaria una reclasificación de esta sustancia para facilitar su investigación y su uso.

 

 

El cannabis reduce los problemas asociados a opiáceos y alcohol

 

En otra ocasión os referíamos un artículo de la Sociedad para el Estudio de las Adicciones que concluía que “la marihuana no tiene ninguna influencia causal sobre la iniciación en las drogas duras”. Además de ello, aumenta la evidencia de que el cannabis puede ser usado como una transición para abandonar dependencias de sustancias más peligrosas como los opioides, el alcohol, medicamentos, cocaína y tabaco.

 

Por ejemplo, en aquellas jurisdicciones donde el consumo de marihuana es legal, las investigaciones han constatado una reducción constante del abuso de opioides y la mortalidad asociada.

 

Poco después de la legalización, las muertes asociadas a opiáceos y heroína se redujeron un 20% según datos de la Journal of the American Medical Association. En general, los investigadores concluyen que “los estados con leyes sobre el cannabis medicinal tienen una tasa media anual de mortalidad por sobredosis de opiáceos un 24,8 por ciento menor que la de estados sin leyes sobre el cannabis medicinal”.

 

Los datos publicados el pasado mes de abril en la revista Drug and Alcohol Dependence también reportan una dramática disminución en las hospitalizaciones relacionadas con analgésicos opiáceos después de la legalización.

 

 

El cannabis como droga de salida

 

En conexión con todo ello, no podíamos dejar de hacer referencia a High Sobriety, una clínica de Los Angeles cuyo concepto parte de sustituir una adicción letal por otra no letal usando el cannabis. A pesar de la controversia aparente, según datos de la SAMHSA (Substance Abuse & Mental Health Services Administration), solo un 25% de las personas que siguen programas basados en la abstinencia no vuelven a recaer, por lo que High Sobriety está pensado para el 75% restante.

“No hay ninguna razón científica para creer que es mejor ser completamente miserable estando sobrio que consumir cannabis de vez en cuando, o incluso con bastante regularidad, como adulto, y ser funcional, feliz y productivo”, opina el Dr. Reiman, consultor no remunerado de High Sobriety.

 

 

 

 

cáncer y cannabis

Cáncer y cannabis: más investigación para aclarar los mitos

Si bien es cierto que actualmente existen estudios que empiezan a descubrir propiedades realmente prometedoras en lo que respecta al cáncer, los mitos que se crean y persisten alrededor del cannabis podrían resultar fatales, si, en base a ellos, un paciente decide abandonar los tratamientos convencionales.

 

Uno de los peligros de imponer el prohibicionismo sobre una sustancia común e íntimamente ligada a muchas facetas de los usos y costumbres del ser humano, es que comienzan a surgir mitos entorno a sus propiedades. En el caso del cannabis, no son pocos los que, dejándose llevar por información mal interpretada, exagerada o sacada de contexto, le atribuyen propiedades cuya evidencia científica aun no es suficiente, algo que vemos una y otra vez con respecto al cáncer.

 

Quizá una de las investigaciones más prometedoras sea la que llevó a cabo el Doctor Manuel Guzmán, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Real Academia Nacional de Farmacia y miembro del Comité Directivo de la International Association for Cannabinoid Medicines, quien hace 18 años publicó en la prestigiosa revista Nature un artículo sobre el potencial anticancerígeno de los cannabinoides.

 

Desde la publicación de este artículo, Guzmán se ha mantenido a la vanguardia de la investigación científica sobre el cannabis. En el estudio reflejado en el artículo citado, el equipo de Guzmán inyectó THC en células de cáncer de mama, las cuales encogieron y murieron. En otras investigaciones también observaron cierto éxito en la aplicación del THC en tumores cerebrales, pero las restricciones sobre el cannabis en España han dificultado la investigación científica, limitando la exploración del cannabis como una promesa terapéutica contra el cáncer.

 

La importancia de la vía de administración


La revista de cannabis medicinal RxLeaf le preguntó a Guzmán cómo era posible que, consumidores de cannabis tan comprometidos como Bob Marley o Tommy Chong (del dúo cómico Cheech and Chong), hubiesen desarrollado cáncer. Aunque la cuestión parece un tanto ingenua, pretende ilustrar el punto de vista de quienes se dejan llevar rápidamente por los mitos, sin considerar la información de forma crítica.
“Lo que es cancerígeno no es el cannabis, sino fumar cannabis, como fumar tabaco”, responde Guzmán. “En otras palabras, el problema es la combustión de la planta.”

Esto no quiere decir que los cánceres de Marley y Chong fuesen debidos a fumar marihuana, sino que el hecho de fumarla no solo no te protege contra el cáncer necesariamente, sino que podría inducirlo, al igual que el tabaco, a causa de los radicales libres que se producen en la combustión de la planta.

Hay que tener en cuenta pues que, para aprovechar las posibles propiedades antitumorales del cannabis, la vía fumada puede resultar ineficiente para administrar la dosis adecuada de cannabinoides, además de contraproducente.

Al respecto dice Guzmán que “se necesitan más estudios para definir las posibles dosis antitumorales de los cannabinoides. Lo mismo que para las vías de administración, aunque en este caso uno iría intuitivamente por una vía de farmacocinética sostenida/lenta como oral, oromucosa, o similar.” Es decir, si lo que quieres es aprovechar de forma eficiente y segura las propiedades terapéuticas del cannabis, ingiérelo (de la forma adecuada) en vez de fumarlo.

 

El caso es que la cultura popular tiende a apoyarse en reportes anecdóticos para dar legitimidad a propiedades no confirmadas del cannabis. No es lo mismo fumar cannabis que consumir un extracto de cannabinoides por vía oral, de la misma forma que no es lo mismo inyectar THC en células tumorales en una placa de cultivo que aplicarlo a un ser humano con cáncer.

El caso de Alysa Erwin

 

Pero los casos anecdóticos menudean, y algunos son lo suficientemente llamativos como para vislumbrar cierta esperanza. Por ejemplo, el caso de Alysa Erwin es ciertamente espectacular. Alysa fue diagnosticada con una forma muy extraña cáncer cerebral a los 14 años. Se trataba de un astrocitoma anaplásico avanzado, con una esperanza de supervivencia prácticamente inexistente. Sin opción a la cirujía por las peculiaridades de esta forma de cáncer, en la que no hay tumores individuales que se puedan atacar u operar, se sometió a quimioterapia, tratamiento que la debilitó rápidamente.

 

En su desesperación y tras discutirlo con sus familiares, abandonó la quimioterapia a espaldas de su médico de cabecera y comenzó a tratarse con un aceite altamente concentrado de cannabis consumido por vía oral. Los primeros efectos fueron los propios del cannabis como tratamiento paliativo: recuperación del apetito y reducción del dolor y la náusea. Después de tres meses de tratamiento en secreto, sin conocimiento de su médico, un escáner mostró que el crecimiento del cáncer se había detenido.

 

Exámenes posteriores revelaron remisión de la enfermedad, pero su médico descubrió que su test de sangre era incompatible con un tratamiento de quimioterapia. Alysa confesó que consumía aceite de cannabis y, con la boca pequeña, el doctor la animó a seguir haciendo lo que fuera que estuviese haciendo, dados los milagrosos resultados que estaba observando.

Tras problemas con el abastecimiento de su medicina cannábica y, tras un año libre de cáncer, este volvió a aparecer, por lo que volvio a su tratamiento de cannabis y, hasta la fecha, no hay noticia de que haya vuelto a aparecer.

 

Se necesitan más estudios… y aflojar las restricciones

 

Existen muchos casos como el de Alysa Erwin, pero a pesar de que ofrecen cierta esperanza, aun no sabemos cómo tratar exactamente el cáncer con cannabis, cuál es la mejor manera de hacerlo, qué cannabinoides son fundamentales, qué contraindicaciones pueden derivarse, etc.

 

A pesar de que hay investigaciones muy prometedoras en marcha, aun hace falta recorrer mucho camino.

 

Los casos anecdóticos ofrecen un camino y, desde luego, un asidero para pacientes desahuciados. De ahí la necesidad de apelar a la responsabilidad de los gobiernos: la investigación médica del cannabis no debería tener ningún tipo de límite. Cada obstáculo legal a la investigación representa, en el peor de los casos, la sentencia de muerte para muchísimos enfermos y, en el mejor, una reducción sustancial de la calidad su vida.

 

Fuente: RxLeaf
Iberflora 2018 acogerá jornadas sobre el cannabis medicinal

Iberflora acogerá jornadas sobre Cannabis Medicinal en Valencia

Iberflora 2018, la Feria Internacional de Planta y Flor, Tecnología y Bricojardín, celebra este año una nueva edición en las instalaciones del recinto ferial de Valencia, durante los próximos días 3 y 5 de octubre.

Entre sus novedades, destaca la creación de un nuevo “Espacio de Salud” que acogerá las jornadas sobre Cannabis Medicinal organizadas con la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià.

Iberflora, catalogado como el gran evento líder del sector verde en Europa y referente entre las ferias de jardinería, ha aumentado este año la oferta de sus expositores, tanto españoles como extranjeros y, además, ha incorporado dos nuevos espacios profesionales: “Espacio Salud” y “Espacio Logística”. La repuesta ante estas novedades ha sido muy positiva. El amplio escaparate que se brindará apunta a que será una de las mejores ediciones de los últimos años.

Entre estas innovaciones cabe destacar la creación de “Espacio Salud”, un área dirigida a potenciar el sector de la salud dentro del mundo garden. Uno de los objetivos que persigue este espacio es contribuir a la normalización en España del uso de las plantas medicinales y sus derivados, así como los productos para la obtención de los mismos con el fin de contribuir a la creación de nuevos mercados alejados de los tradicionales como ya sucede en países como Francia, Suiza o los Países Bajos.

La organización ha cedido este lugar a sectores como la fitoterapia, la alimentación saludable o las plantas curativas. Como no podía ser de otro modo, el cannabis medicinal, también tendrá su hueco en esta feria, gracias a la colaboración de Fòrum Cannabic Valencià, que se ha sumado a esta iniciativa para organizar las jornadas sobre cannabis medicinal convocadas para los próximos días 3 y 4 de octubre.

Mesas Redondas sobre Cannabis Medicinal en Iberflora

El principal objetivo de este foro se resume, en palabras de Javier Miravete, miembro fundador del foro, en la necesidad de establecer una “regulación integral, medicinal, terapéutica y recreativa, que ponga especial hincapié en el autocultivo personal y colectivo ya que es el único modo de que nadie controle un mercado que va a generar mucho dinero. Sin olvidar, claro, que, en el caso del cannabis medicinal o terapéutico, el uso deberá ser guiado por profesionales de la salud”.

Estos y otros temas se abordarán durante los próximos días 3 y 4 de octubre en el “Espacio Salud” de Iberflora, donde se habilitarán dos mesas redondas, con entrada gratuita, que contarán con la participación de diferentes invitados especialistas en la materia.

La mesa terapéutica titulada “Cannabis terapéutico, testimonios de pacientes y acceso al cannabis” será la primera, y, tendrá lugar el próximo miércoles 3 de octubre a las 16:00 horas. Estará moderada por Noemi Sánchez Nacher, presidenta del Fòrum Cannabic Valencia y, contará con la presencia de Javier Miravete que, además de miembro fundador del foro, es también presidente de la Asociación de Pacientes Usuarios de Cannabis. La mesa tratará sobre temas como el sistema endocannabinoide, en el que el D. José Caros Bouso (Psicologo Clínico y Dr. en farmacología- Fundación ICEERS) explicará su papel en los procesos fisiológicos y patológicos de los sistemas corporales.

Se presentarán también temas como el uso responsable de cannabis y las vías de acceso a la sustancia, además de contar con los testimonios de varias usuarias terapéuticas que contarán su experiencia con el cannabis, como Blanka Keller. “Contar las experiencias con el cannabis medicinal y terapéutico también es activismo y es muy necesario para acercarnos a la normalidad y a la regulación”, afirma J.M.

El asunto del cannabis medicinal es un tema complejo que concierne a la salud pública en general. La deficiente situación que rodea al uso medicinal del cannabis en España ocasiona graves desastres en la investigación médica. Por no hablar de la grave omisión del dolor que se comete ante miles de pacientes con ciertas patologías, que como explica J.M. “debido a la prohibición de esta sustancia, se ven obligados a permanecer en el anonimato o la clandestinidad. Con una terrible sensación de soledad y abandono incluso de un sistema sanitario que no da solución alguna a sus problemas de salud”.

La segunda mesa tendrá lugar el jueves 4 a las 16:00 horas y, se titula “Situación legal del cultivo de cannabis terapéutico, lúdico e industrial: oportunidades de negocio” que tratará de temas como la legislación en España y los aspectos legales del cultivo. Moderada por Andreu Moreno, miembro de Fòrum Cannabic Valencià y, por Héctor Brotons, del Observatorio Europeo de Cultivadores y Consumidores del Cannabis (OECCC). En palabras de Javier Miravete, la última jornada está pensada para debatir sobre “un frente común, hacia una regulación consciente y social que dejará cabida a todos los sectores interesados en este mundo sin apartar por ello a la sociedad civil”.

La comunidad valenciana ya tiene todo preparado para acoger a más de 500 empresas en una superficie que rozará los 25.000 metros cuadrados. Iberflora, estará del 3 al 5 de octubre en la Feria de Valencia coincidiendo con Eurobrico, el Salón Internacional del Bricolaje. En esta feria los asistentes podrán encontrar un amplio catálogo con las últimas tendencias de decoración para el jardín y conseguir el mejor asesoramiento para el tratamiento de cultivos. Entre ellos estarán todos los participantes del Forum Cannabic Valencia, entidad sin ánimo de lucro fundada hace poco más de un año, que incluye la participación de asociaciones para la investigación en el uso terapéutico del cannabis, asociaciones de usuarios y usuarias para el cultivo y consumo de cannabis, productores y distribuidores de semillas, grow shops, y estudios jurídicos.

El cannabis aumenta la frecuencia sexual

Los consumidores de cannabis tienen mayor frecuencia sexual

Si bien en la cultura popular se ha asociado falazmente el consumo de cannabis con la pereza y la ociosidad, al menos hay un área en la que los consumidores regulares de cannabis parecen bastante menos perezosos: la práctica del sexo. Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por urólogos de la Universidad de Stanford que, empleando información proporcionada en una serie de encuestas realizadas a 50 mil hombres y mujeres de entre 25 y 45 años de edad acerca de su consumo de cannabis y frecuencia sexual, descubrieron que los consumidores habituales tenían una frecuencia sexual un 20% mayor que los no consumidores.

 

Hasta no hace mucho, la relación entre consumo de cannabis y la función sexual se basaba en reportes anecdóticos. En general los consumidores suelen referir los beneficios del cannabis en la práctica del sexo: mejora la libido, la estimulación e incluso la duración.

 

Pero la situación legal de la planta ha retrasado mucho nuestro conocimiento y obstruido investigaciones que hoy por fin comienzan a florecer, como la reflejada en el artículo del que hoy os hablamos, llamado Asociación entre consumo de marihuana y frecuencia sexual en los EE.UU.: un estudio basado en la población, y que fue publicado el año pasado en The Journal of Sexual Medicine.
“El uso de la marihuana es cada vez más frecuente en los Estados Unidos. Los efectos del uso de la marihuana en la función sexual no están claros, y existen informes contradictorios de mejora y detrimento” apunta el artículo en su resumen. Por ello, los autores del estudio decidieron “aclarar si existe una relación entre el consumo de marihuana y la frecuencia sexual utilizando una muestra representativa a nivel nacional de hombres y mujeres en edad reproductiva”.

 

En el estudio participaron 28176 mujeres y 22943 hombres con una media de edad de 29 años, descubriéndose que los consumidores de cannabis practicaban el sexo significativamente con más frecuencia que los no consumidores. Además del establecimiento de la asociación entre el consumo de marihuana con un aumento en la frecuencia sexual, del estudio también se desprende que la misma no parece afectar la función sexual.

 

“El uso frecuente de la marihuana no parece disminuir la motivación y el rendimiento sexual. En todo caso, se asocia con una mayor frecuencia de coito”, concluye el autor principal Michael Eisenberg.

 

¿Si fumas marihuana, mejora tu frecuencia sexual?

Pero atención, se trata del establecimiento de una correlación y no de una relación causal. Eisenberg subraya que “el estudio no dice: ‘si fumas marihuana, tienes más sexo’”. No obstante todo apunta a una relación de causa dado que, añade Eisenberg, “la tendencia general que vimos se cumplía en personas de ambos sexos y de todas las razas, edades, niveles de educación, grupos de ingresos y religiones, todos los estados de salud, casados o solteros, con o sin hijos”.

 

Para el profesor Michael Sommer, presidente de la Sociedad Alemana para la Salud Masculina, la conexión entre consumo de cannabis y mejora de la frecuencia sexual es concluyente: “Es bien sabido que el consumo moderado de cannabis hace que la gente se desinhiba más”.

 

Si bien hay estudios que asocian el consumo intensivo de cannabis con una disminución de la función eréctil (ojo, sin asustarse, porque parece que se recupera cuando se abandona el consumo, y un meta-análisis de este año establece que la relación es inconcluyente ), otros sugieren que el cannabis estimula las regiones cerebrales que son importantes para la excitación y la actividad sexual.

 

Fuente: Stanford Medicine, Kölnische Rundschau

El Cannabis contra enfermedades cardiovasculares

Dosis pequeñas y prolongadas de cannabinoides podrían estar asociadas a una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

 

Que el cannabis es una fuente inmensa de posibilidades terapéuticas, está hoy ya más allá de toda duda. Aunque podemos decir que recién estamos empezando a profundizar en ellas, la cantidad de estudios científicos sobre los cannabinoides y la forma en que interaccionan con nuestro cuerpo no deja de crecer. Hoy solo nos lamentaremos en esta frase del retraso en el conocimiento en esta área que impuso el prohibicionismo. Y en esta otra frase nos felicitaremos por la existencia de investigadores que luchan por reducir este agujero en el conocimiento.

 

Uno de esos investigadores es el colombiano Juan Carlos Restrepo, cirujano y epidemiólogo clínico especializado en cannabis medicinal, con el que viene trabajando desde hace años para desarrollar medicamentos a partir del THC, CBD, terpenoides, taninos y fenoles. Actualmente se encuentra desarrollando un proyecto en Colombia que incluye la creación de un laboratorio de innovación y desarrollo de plantas medicinales, con énfasis en el cannabis y sus sub-tipos.

 

Restrepo cuenta a Excelsior que “Se ha descubierto que cannabinoides como el cannabidiol, cannabinol y el mismo THC en dosis pequeñas y prolongadas, puede mejorar el peso. Al bajar la grasa corporal, baja el peso común y corriente, la grasa visceral y esto, por ende, disminuye el riesgo cardiovascular, eso cambia el metabolismo de los lípidos, de las grasas en el organismo. Incluso evita que se formen placas en las arterias y se taponen, o sea, evita un infarto como tal”.

 

Pero Restrepo también advierte de que no existe evidencia de que el cannabis fumado prevenga infartos o enfermedades cardiovasculares. Si bien el cuerpo puede beneficiarse de la acción de los cannabinoides, fumar es, en sí, un factor de riesgo para padecer enfermedades del corazón, por lo que su acción medicinal ha de perseguirse mediante metabolitos adecuados en las dosis y vías de consumo adecuadas.

 

El cannabis contra enfermedades cardiovasculares y además puede prevenir o mejorar la diabetes

A pesar de la escasa cantidad de estudios que hay al respecto, Restrepo afirma que “se ha demostrado que los cannabinoides en nuestro organismo previenen o mejoran la diabetes y la prediabetes“, condiciones relacionadas con la obesidad. El cannabis ayuda a mantener el equilibrio en el metabolismo de la glucosa interactuando con los receptores endocannabinoides de nuestro cerebro relacionados con este proceso metabólico.

 

A pesar de que el cannabis estimula el apetito, Restrepo cita un estudio de ‘The Third National Health and Nutrition Examination Survey’ según el cual se relaciona el consumo regular de cannabis con una menor prevalencia de la obesidad y a un menor índice de masa corporal.

 

Pero “no solamente el consumo de THC reduce el peso”, continúa Restrepo, sino que el cambio en el metabolismo que provoca, predispone a la persona a un cambio de hábitos de vida, “y la diabetes es una enfermedad muy relacionada con el estilo de vida”.

 

También parece ser que el THC aumenta la sensibilidad a la insulina y “por tanto nos está protegiendo de la hiperglucemia” puntualiza Restrepo.  Además, “disminuye la glucosa, la adiposis y la obesidad”, aunque reconoce que se necesitan realizar más estudios porque “los cannabinoides actúan de manera muy individual” dependiendo del organismo.

 

Por último,concluye que, dado que la disminución de peso producida por el cannabis mejora “la afinidad de las células a la insulina para disminuir la azúcar, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto. Como preventivo es excelente.”.

 

De hecho, según Restrepo, Israel desarrolla las investigaciones mas avanzadas acerca de la aplicación del cannabis para tratar enfermedades cardiovasculares. Además, Suiza, Estados Unidos y Colombia, trabajan en la investigación de extractos de cannabis para prevención de infartos.

 

 

 

 

Luxemburgo aprueba por unanimidad una ley para regular el cannabis medicinal

Luxemburgo acaba de aprobar por unanimidad un proyecto de ley para regular el cannabis medicinal. Se suma así a la treintena de países que han dado el paso, entre los cuales, por supuesto, aun no está España.

De esta forma el pequeño país dispondrá de cannabis o medicamentos derivados accesibles para tratar determinadas condiciones, como esclerosis múltiple, dolor crónico o náuseas producidas por tratamientos de quimioterapia. Según el proyecto de ley aprobado, dentro de dos años se revisará de nuevo la ley para comprobar su impacto y eventualmente ampliar la lista de condiciones que podrán ser tratadas con cannabis. Durante las sesiones de discusión algunos parlamentarios pedían que se incluyese de entrada a otras enfermedades como el SIDA. Al contrario que en Luxemburgo, en Alemania los médicos pueden decidir por sí mismos qué condiciones deben tratar con cannabis en virtud de la libertad terapéutica

 

El cannabis medicinal se distribuirá en las farmacias de cuatro hospitales luxemburgueses en forma de píldoras y aceites, y solo podrán obtenerlo pacientes con receta médica que presenten las condiciones calificadas para el tratamiento con cannabis. No se distribuirán flores de cannabis y el proyecto excluye absolutamente el consumo de cannabis fumado. La receta la podrán expedir médicos cualificados con una formación complementaria sobre el uso medicinal del cannabis.

 

Canadá, un país 3861 veces más grande que Luxemburgo, será el encargado de suministrar el cannabis al pequeño país europeo. A pesar de gozar en el sur de Europa de condiciones más que ideales para producir cannabis de alta calidad en abundancia, la situación es tal que, los países en los que el cannabis medicinal es legal, se ven obligados a importarlo de un frío país al otro lado del océano. En este sentido hace unos días las redes se encendían un poco por la simpatía de Pablo Iglesias por la idea de convertir a España en un país exportador de cannabis. Como vemos, si no somos nosotros, serán otros.

 

Lydia Mutsch, ministra de Sanidad de Luxemburgo, valoraba la aprobación como “un paso importante en el contexto de nuestros esfuerzos por reducir el dolor y el sufrimiento de ciertos pacientes cuando el tratamiento estándar no lo permite”.

 

Con este movimiento, el Parlamento luxemburgués también levantó la prohibición de comerciar con acciones de productores de cannabis que producen exclusivamente con fines médicos.

Estrictamente esta ley no es una “ley del cannabis” especial sino una enmienda a la ley sobre la venta de medicamentos y la lucha contra las adicciones.

Luxemburgo quiere fumar cannabis

Hace pocos días el ciudadanos Joé Schmit lanzó una petición parlamentaria para regular el cannabis recreativo a través de un modelo de coffee-shops como en Holanda. En menos de 24 horas ya había recogido las 4500 firmas necesarias para que se someta la petición a discusión parlamentaria. A pesar de la reticencia política, el cannabis recreativo goza de una creciente aceptación por parte del público luxemburgués. Según una encuesta realizada por el Instituto de Estadística TNS Ilres el pasado mes de febrero, el 56 por ciento de la población está a favor de la liberalización completa del consumo de cannabis.

Aceite de cannabis y epilepsia, otra razón para la legalización

Mientras los estados deciden qué hacer con el creciente debate del cannabis, la vida de miles de niños enfermos con formas severas de epilepsia pende de un hilo. El aceite de cannabis está reconocido ya como un medicamento legítimo, pero el acceso a él sigue siendo un problema.

Hace poco os contábamos el caso de Billy Caldwell, un enfermo de epilepsia al que las autoridades británicas confiscaron su provisión de 6 meses de aceite de cannabis para tratar su condición. Desde que comenzó su tratamiento, llevaba casi 300 días sin ataques, los cuales volvieron a aparecer al no poder acceder a su medicina. Se apeló al secretario de estado Sajid Javid para tomar cartas en el asunto y se le devolvió una de las sietes botellas confiscadas con una licencia de 20 días. Y luego ¿qué? ¿Cuál es el punto de reconocer con esta acción la validez terapéutica del aceite de Billy, al mismo tiempo que se mantiene en el Reino Unido al cannabis como droga calsificada de tipo 1, lo cual implica que no se le reconocen propiedades terapéuticas? ¿De verdad las autoridades piensan que la condición de Billy es curable y, no solo eso, sino en un plazo prescrito no ya por autoridades médicas, sino por una licencia provisional emitida por chupatintas?

 

Estos casos están poniendo de relieve las tantísimas contradicciones y situaciones absurdas a las que estados modernos, racionales y con los sistemas de salud más avanzados del mundo se enfrentan cuando el cannabis sale a la palestra. Ya no se trata del marronazo que te puedas comer por fumar una flor en un parque, mientras que en una terraza vecina puede correr alcohol sin límite y sin ningún temor: estamos hablando de vidas humanas.

Cannabis y epilepsia, a debate

Hay diversas formas de epilepsia que afectan a niños y jóvenes que son muy agresivas y que están asociadas a un elevado riesgo de muerte prematura. Enfermedades como el síndrome de Dravet o el síndrome de Lennox Gastaut son tan devastadoras que, si no te matan, afectan dramáticamente al resto de tu vida: al desarrollo intelectual, motor, emocional… Para los familiares es un sinvivir, pero para el paciente es un infierno. Al menos un tercio de estos pacientes responden mal a los tratamientos convencionales, pero existe evidencia anecdótica de la enorme utilidad del aceite de cannabis para controlar los ataques. No solo eso, existe evidencia científica de que complementar tratamientos tradicionales que funcionan mal con aceite de cannabis, puede ser efectivo en estas formas de epilepsia brutales y difíciles de tratar.

¿Por que a debate el cannabis y epilepsia?

El compuesto responsable de la capacidad del aceite de cannabis por controlar o reducir los ataques epilépticos es el CBD, un cannabinoide que no produce efectos psicoactivos, pero cuyas propiedades terapéuticas son motivo de múltiples estudios. Este compuesto se puede obtener de forma legal en muchas partes donde el cannabis es ilegal, mientras que la concentración de THC, el cannabinoide psicoactivo responsable del subidón del cannabis, se encuentre por debajo de ciertos límites establecidos por la ley. En el Reino Unido este límite es del 0,3%. La razón por la que a Billy le quitaron su medicina es porque contenía THC en concentraciones superiores a las legales, un tecnicismo que le podría costar la vida. A pesar de que el THC tiene menos capacidad de reducir crisis epilépticas, sí que se le conocen algunas propiedades terapéuticas, por lo que es incluido en preparados terapéuticos.

 

Ojo, los aceites de CBD comerciales que se venden sin ningún tipo de garantía ni control de calidad en herboristerías y negocios de ese tipo, con diferentes concentraciones de CBD (generalmente distintas de las que aparecen indicadas en la etiqueta) no es precisamente de lo que estamos hablando aquí, sino de medicamentos que han pasado una serie de pruebas, estudios y protocolos. Uno de ellos es Epidolex, disponible de forma limitada en Europa y todavía no aprobado en EE.UU. Se trata de una solución oral pura estandarizada de CBD extraída de la planta del cannabis. Muy presumiblemente, una vez se generalice su uso terapéutico, se comiencen a realizar estudios con aceites con concentraciones definidas de THC para conocer con precisión su relación entre efectos terapéuticos y efectos secundarios, pero, madre santa, mientras sigamos con pies de plomo en todo lo que respecta a la regulación del cannabis, devolvedle a Billy su medicina. Ninguna ley debería estar por encima, no ya del bienestar, sino de la vida de un niño enfermo.

 

Las autoridades del Reino Unido confiscan su medicina cannábica a un niño con graves crisis epilépticas

La madre teme que su hijo muera si las autoridades no le devuelven su medicina cannábica para tratar sus graves crisis epilépticas

 

Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más absurdas resultan situaciones como la que os contamos hoy. Billy Caldwell, un niño británico de 12 años que padece crisis epilépticas graves, es uno de los tantísimos “refugiados cannábicos” que se ven obligados a buscar su medicación en otros países, por culpa de la falta de revisión de la legislación de sus propios países. Y no estamos hablando de remotos países subdesarrollados, sino del Reino Unido, una potencia del primer mundo que, como ocurre en España, es incapaz de ponerse a la altura de su nivel de desarrollo en el resto de ámbitos, y actualizar de una maldita vez (y disculpen si nos ponemos emocionales) la retrógrada y anacrónica política sobre el cannabis, resultado de intereses prohibicionistas que nada tienen que ver con proteger a la sociedad de los supuestos males de una sustancia muchísimo menos peligrosa que el alcohol.

 

Billy regresaba de Canadá con su madre, donde habían acudido a recoger un suministro de 6 meses del único tratamiento que ha resultado efectivo para las crisis de su hijo. Se trata de un aceite de cannabis que contiene CBD, el cannabinoide no psicoactivo responsable del alivio de las crisis epilépticas, hecho científicamente comprobado e incluso respaldado por la American Epilepsay Society. Cuando declaraba el suministro en la aduana del aeropuerto de Heathrow, se lo confiscaron. Los mismos funcionarios de aduanas sentían la injusticia que estaban cometiendo por ajustarse a una ley que obviamente debe, con la urgencia que requiere una situación literalmente de vida o muerte, ser revisada. Según cuenta Charlotte Caldwell, la madre de Billy, uno de los funcionarios “tenía lágrimas en los ojos, no quería tener que hacerlo”.

 

Un portavoz del Ministerio del Interior decía al respecto el día de los hechos que “El Ministerio del Interior simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy y su familia. Aunque reconocemos que las personas con enfermedades debilitantes buscan aliviar sus síntomas, la Fuerza Fronteriza tiene el deber de impedir la entrada al Reino Unido de sustancias prohibidas. Por lo tanto, a la Sra. Caldwell le han incautado aceite de cannabis esta mañana en el aeropuerto de Heathrow al regresar de Canadá”.

 

Como vemos, incluso una de las más altas instancias del Estado es incapaz de arreglar un permiso para garantizar la seguridad de uno de sus súbditos, mientras lleva a cabo los trámites que sean necesarios para modificar una ley que hoy está siendo responsable del inútil sufrimiento de miles de familias. Y es que en el caso de Billy no hay duda: de los cientos de crisis epilépticas potencialmente mortales que tenía antes de comenzar su tratamiento con cannabis, pasó a no tener ni un ataque en 300 días, después de iniciar su tratamiento.

 

Según el ex ministro de drogas Norman Baker, la incautación de la medicina de Billy por parte de las autoridades es “cruel e inhumana. En mi época como ministro de drogas me quedó muy claro que el cannabis tiene propiedades médicas útiles y, de hecho, que es la única sustancia que funciona para algunas personas, una situación ampliamente reconocida en otros países”. Entre ellos están Alemania, Italia, Portugal u Holanda.

 

Billy había sido la primera persona en el Reino Unido en recibir una receta de cannabis a través del NHS (sistema nacional de salud), con el apoyo de su médico de cabecera del condado de Tyrone, Irlanda del Norte, pero el mes pasado, el Ministerio del Interior, el mismo que “simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy”, ordenó al médico de cabecera suspender la receta si no quería perder su licencia médica. De esta forma Billy se convirtió en un “refugiado cannábico” que tuvo que marchar a Canadá a buscar su medicina, pero la alegría de poder respirar tranquilos durante 6 meses se esfumó en el aeropuerto de Heathrow.

Charlotte expresa su indignación: “Una cosa es no darle a un niño medicamento cuando lo necesita, pero otra cosa es quitárselo cuando ya lo tiene. Es verdaderamente un crimen”.

 

En el Reino Unido, al igual que en EE.UU., el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1, lo cual implica la falacia de que no tiene propiedades médicas reconocidas. Esta vergonzosa mentira, institucionalizada en la legislación del Reino Unido, puede ser responsable de muertes, una vez que sabemos a ciencia cierta que el tratamiento más efectivo para ciertas condiciones, como algunas formas graves de epilepsia, incluye medicamentos basados en el cannabis.

 

Charlotte asegura que “sin su medicina, las crisis de Billy volverán y seguramente morirá”. ¿De verdad a estas alturas las autoridades están esperando a que se concreten los temores de una madre angustiada para hacer algo?

 

Fuente: The Guardian, Independent

El Líbano se prepara para el estudio del cannabis medicinal

Con la creación de un Centro de Investigación del Cannabis Libanés en la Universidad Americana Libanesa, el Líbano, productor del mejor hachís del mundo, se adelanta en la región con vistas a desarrollar una industria.

 

La semana pasada Joseph G. Jabbra, presidente de la Universidad Americana de Líbano, anunció que la institución sería la primera universidad en estudiar el cannabis terapéutico en el país. Para ello se ha procedido a la fundación del Centro de Investigación del Cannabis Medicinal.

Teniendo en cuenta que, según la BBC, Líbano es el quinto mercado cannábico más grande del mundo (aunque ilegal), no es de extrañar que Jabbra sugiera que su desarrollo y explotación podrían estimular la economía nacional.

Además, dadas las características climatológicas de la región, el cannabis libanés es de muy alta calidad, con una gran resistencia a sequías y al calor, y se elabora un hachís el cual es internacionalmente conocido por ser el mejor del mundo. Se cree que cuando se somete una planta resistente a factores de estrés, aumenta su producción de THC. La forma en que el clima afecta a las propiedades bioquímicas de la planta y los efectos de los cannabinoides en la memoria, el cáncer y las inflamaciones serán algunas de las áreas de estudio.

No obstante, para Jabbra el tema no ha de limitarse al estudio, sino de impulsar una industrial de medicamentos basados en el cannabis. A Jabbra no le preocupa la controversia dada la situación de ilegalidad de la planta. Al fin y al cabo, su universidad ya fue pionera en otros cambios progresistas, como la de ser la primera en aceptar mujeres en el país. “Estamos esperando la creación de un marco legal dentro del cual podamos proceder, con el pleno apoyo del Ministerio de Salud Pública,” dice Jabbra.

 

El cannabis libanés podría reducir el desempleo

 

El Líbano es un país con una enorme tasa de graduados universitarios parados. Muchos de ellos se van del país para encontrar trabajo, por lo que el país sufre de una “fuga de cerebros”. Jabbra está convencido de que el desarrollo de la investigación y la industria del cannabis libanés podría ayudar muchísimo a mejorar esta situación. En este sentido el Dr. Bahij Arbid del Ministerio de Salud Pública opina que el Centro de Investigación del Cannabis Medicinal podría devenir un auténtico exportador de conocimiento.

Otras universidades del mundo estudian el cannabis, pero el Líbano podría convertirse en uno de los próximos puntos calientes en lo que se refiere a la industria e investigación del cannabis medicinal, sobre todo teniendo en cuenta, por un lado, el potencial de su desocupada población graduada y el hecho de que sus universidades se cuentan entre las mejores de Oriente Medio; y por otro, la gran tradición de cultivo de marihuana de calidad en el país, con técnicas altamente refinadas.