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7 razones para visitar Nimbin, el reducto hippie de Australia

La historia de Nimbin, el pueblo hippie de Australia, comienza en 1973 con la celebración de un festival multicultural en favor del pensamiento alternativo y la vida autosostenible. Tal fue su éxito que muchos de los asistentes se quedaron a vivir en la localidad, adquiriendo sus tierras en forma de multipropiedad. A partir de ese momento, se convirtió en un reducto hippie donde el consumo de cannabis es totalmente tolerado.

1. En Nimbin está tolerado el consumo de marihuana

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2. La autosuficiencia y la protección del medio ambiente son las líneas rojas del estilo de vida Nimbin

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3. Se encuentra cerca de la costa este de Australia, a 800 kilómetros al norte de Sídney

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«Voy camino Nimbin» -Imagen: PINTEREST

4. Este pequeño pueblo pertenece al Área de Gobierno de Lismore, la localidad más próxima y lugar de nacimiento de Julian Assange, fundador de Wikileaks

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Hasta los buses son hippis – Imagen: PINTEREST

5. Esta es la capital contra-cultura del cannabis impulsada de Australia. La vasta área que rodea el pueblo es conocido como el ‘Rainbow Region’

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La esencia de Lennon – Imagen: PINTEREST

6. El primer fin de semana de mayo tiene lugar el MardiGrass, un festival-protesta por la legalización de la marihuana, con actividades y música en directo

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Festival de Nimbin – Imagen: PINTEREST

7. El MardiGrass comenzó en 1993 con los objetivos de convertirse en una manifestación pacífica

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Festividades en Nimbin – Imagen: PINTEREST

Christiania - Imagen: Daniel E. Photography

Christiania, el barrio underground donde la marihuana es bienvenida

-> El barrio de Christiana fue creado en 1971 aprovechando unas antiguas bases militares
-> Sus habitantes no se consideran ni daneses ni europeos
-> La compra-venta de marihuana está permitida

“Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…” Así comenzaban muchas de las aventuras de Astérix, el insumiso galo que evitó, una tras otra, las invasiones de los romanos a su pequeña aldea. Todo gracias a una poción mágica, un druida y Obélix, su inseparable amigo 4×4. Si cambiamos el Imperio Romano por el mundo occidental capitalista y la famosa aldea gala por un barrio de Copenhague, tenemos su equivalente en el mundo real y actual.

Christiania fue creada hace cuarenta años por un grupo de ciudadanos daneses. Un 26 de septiembre de 1971, las antiguas bases militares en desuso que abarcaban unas 34 hectáreas del centro de Copenhague pasaron a convertirse en un reducto libre, libertario, contracultural, independiente, de ideales asamblearios y donde la marihuana está permitida.

Bienvenidos a Christiania - Imagen: Bryan Clark - Flickr

Bienvenidos a Christiania – Imagen: Bryan Clark – Flickr

Casi un millar de vecinos (865 para ser exactos), viven repartidos en las 700 viviendas que forman la ciudad verde de Christiania, el segundo lugar más visitado de la capital danesa. Un hábitat especial e independiente, donde la ley funciona a su manera. Un barrio libre donde las normas y prohibiciones, que no coinciden con las del país, se deciden en asambleas. Un espacio donde no existe la propiedad privada y donde sí se puede fumar marihuana.

En Pusher Street, la avenida más turística de Christiania, se cuentan por una decena los puestos que en sus mostradores exhiben diferentes variedades de marihuana. Aunque en la ciudad de Copenhague no es legal, en el barrio libre su compra-venta y consumo están aceptados y la policía no  ponen problemas. Todo gracias a un organizado y proclamado sistema democrático donde bohemios, artistas y músicos conviven al margen de las leyes danesas y europeas (sus habitantes no se consideran miembros de la Unión) y donde, a cambio de tener que auto-abastecerse de agua y luz con generadores y depósitos, están exentos de pagar impuestos al gobierno central.

Christiania, un utópico lugar en medio del mundo occidental que recibe a los turistas con marihuana, los brazos abiertos y el siguiente lema: “Querido invitado, eres muy bienvenido a Christiania pero no puedes consumir drogas duras, portar armas y montar jaleo o peleas”.

En Nekwo se nos ocurre otro: Christiania, the place where you wish to be.