Cannabis light en Italia

Una ley en Italia reactiva la industria del cáñamo y supone un primer paso hacia la legalización del cannabis

 

“Hecha la ley, hecha la trampa” quizá sea el lema de los pícaros y el clavo ardiendo al que nos tenemos que agarrar los que anhelamos la definitiva liberación del cannabis. Si existe la menor grieta en las leyes, el más pequeño agujerito que dé algo de cancha al uso no ilegal del cannabis, tened por seguro que siempre se descubrirá y se explotará.

Es el caso de Italia, donde hace poco el Parlamento introdujo una nueva legislación sobre el cannabis, la ley 242 de diciembre de 2016, que tiene por objeto la introducción de productos derivados de la planta en el mercado. Este reglamento es un primer paso hacia la legalización de la marihuana y para su implementación se siguieron algunas de las directivas de la UE.

Son tres las características principales de la nueva legislación:

1) Ya no se requrirá autorización para cultivar cannabis con un contenido máximo de THC (el principal cannabinoide psicoactivo de la planta) del 0,2% y con un nivel de tolerancia de hasta 0,6% (lo que se conoce como cáñamo industrial). Aunque que ya no es necesaria la comunicación del cultivo a las fuerzas de seguridad a través de un formulario de denuncia, la recomendación es hacerlo de todos modos para evitar cualquier problema. Eso sí, el productor deberá conservar la factura y los documentos técnicos de las semillas durante un año como mínimo.

2) El porcentaje de THC en las plantas cultivadas puede fluctuar entre el 0.2% y el 0.6% para que sea considerado un cultivo legal. Los controles serán realizados por una única autoridad y siempre en presencia del agricultor, y los inspectores deberán expedir una muestra tomada para posibles contra-verificaciones. En el caso de que el porcentaje de THC fuese mayor al 0,6%, la autoridad judicial puede ordenar la incautación o destrucción del cultivo, pero se excluiría al agricultor de cualquier responsabilidad.

3) Está prevista la inyección de fondos públicos de hasta 700.000 euros anuales “para favorecer la mejora de las condiciones de producción y transformación en el sector del cáñamo”.

 

Cannabis light en Italia

 Por lo demás, la legislación está tan abierta que la emergente industria ha comenzado a auto-regularse, comenzando a aflorar múltiples startups y tiendas de productos de cannabis casi a diario. Por supuesto, todo va bien por el momento mientras se respete el límite establecido en la legislación de entre 0,2% y 0,6% de THC. A este cannabis bajo en THC se le conoce en Italia como “cannabis light”. Hace poco os hablábamos de que en los supermercados de Suiza ya se podían comprar cogollos de cannabis ricos en CBD (el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta) y con menos de un 1% de THC manufacturados como tabaco. En Italia, marcas como MamaMary han comenzado a expandirse por Europa mediante la venta de sus cogollos de CBD  y sus soluciones de alta tecnología para cultivos de interior.

El cambio de legislación ha desencadenado una “cannabis-manía” en Italia, hasta el punto de que se venden pequeños tarros con cogollos de cannabis light (con nombres como K8, Chill Haus, Cannabismile White Pablo y Marley CBD). Esto es por ahora posible gracias a la falta de legislación. Los mismos tarros presentan una etiqueta en la que advierten que no se trata de un producto para consumo humano, sino que se venden como un “producto de coleccionista” (ejem, ejem). Es la manera que tiene el mercado de protegerse mientras las autoridades deciden cuáles son los porcentajes de cannabinoides y usos legales.

 

En cualquier caso se está apreciando un impulso de la economía entorno a esta planta, pero en cuanto al cannabis light, no hay garantías de que sobreviva a los ajustes legislativos. Parece que aun les cuesta convencerse de los beneficios incuestionables que gravación a impuestos por la venta de esta planta y sus derivados están procuciendo a las economías donde está regulada.

Los millenials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana

¿Por que los millennials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana?

Soy poco amigo de etiquetados tan arbitrarios como eso de ponerle nombre a las generaciones nacidas en determinados lapsos de tiempo. No obstante, entraré en el juego diciendo que soy un miembro de la última hornada de la Generación X a punto de hablar sobre la opinión de la Generación Y, más conocida como los Millenials, acerca de la marihuana y el alcohol.

Según una encuesta realizada por la plataforma The Tylt, que se autoproclama “la más grande y efectiva plataforma de opinión y encuestas entre los millennials”, el 87,6% de los encuestados pertenecientes a esta generación opina que “el alcohol mata” mientras que el 12,4% considera que la marihuana “es veneno”.

La encuesta, a falta de conocer el método y fiabilidad de su ejecución, es ya de por sí extraña. Se les da a elegir a los encuestados entre dos opciones que ni siquiera son mutuamente excluyentes (¿y si opino que las dos son ciertas o ninguna lo es?). Aun así, se puede desprender del resultado que los encuestados (que si de verdad pertenecen a la generación millenial tendrán hoy entre 28 y 38 años) consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana.

Otros que han descubierto la rueda… o bueno, quizá, después de todo, sí que resulte particularmente interesante el resultado, porque es bastante probable que las generaciones anteriores sean de la opinión contraria. Preguntadle a vuestras mamás. Después de todo, es la generación de millenials la que está viviendo más de lleno la lenta transición del prohibicionismo de la marihuana hacia su liberación, y son muchos de los hijos que están empezando a tener, los que constituirán la primera generación post-prohibición en algunas partes del mundo. Esta nueva generación post-millenial es conocida como Generación T, y algunos de sus miembros están naciendo en partes del mundo donde la marihuana no es más una planta prohibida, un tabú o algo asociado al crimen. Ellos verán al resto del mundo donde la marihuana está criminalizada, de la misma forma que hoy vemos a aquellas partes del mundo en las que la homosexualidad es considerada una enfermedad o un crimen, o donde la mutilación genital es considerada normal.

El resultado de esta encuesta tampoco es una novedad. El año pasado ya os contábamos que precisamente esta generación de millenials estaban comenzando a preferir el cannabis al alcohol, según un estudio elaborado a partir de una encuesta llevada a cabo por la empresa cannábica OutCo de California junto a la consultora Monocle Research. El estudio venía a confirmar el potencial del mercado de la marihuana para desplazar al del alcohol, algo que está ocurriendo en aquellas regiones donde se ha legalizado su consumo recreativo.


Pero, ¿hasta qué punto la opinión de los millenials está fundada? ¿Es el alcohol más perjudicial que la marihuana?

En realidad ya hemos hablado mucho de ello. La evidencia científica es aplastante: el alcohol es una droga muchísimo más perjudicial que la marihuana. Salvo como desinfectante o antiséptico, se trata de una sustancia que no tiene ninguna propiedad terapéutica. Puede provocar la muerte por sobredosis, además de ser el catalizador de conductas violentas y estar detrás de un elevadísimo porcentaje de accidentes en las carreteras. Y es LEGAL. Por su parte, de la marihuana no existe el más leve indicio de que pueda producir muerte por sobredosis, no está asociada a comportamientos violentos y sus propiedades terapéuticas son múltiples y avaladas por la ciencia. Es más, en su relación con el alcohol, se sabe hoy que la marihuana protege al hígado de los efectos de su abuso. Y es ILEGAL. Los millenials no son tontos… de hecho ninguna generación lo es en su conjunto. Que una sustancia no solo científicamente menos perjudicial que el alcohol, sino además con propiedades terapéuticas valiosísimas, esté prohibida y criminalizada, mientras que el alcohol campa a sus anchas, es una contradicción que revela una hipocresía o una torpeza de los responsables de esta situación que sobrepasa los límites de la vergüenza más abyecta. Y las nuevas generaciones no solo lo ven, sino que están dispuestas a solucionarlo.

El cannabis comienza a patrocinar el deporte en EEUU

Quizá un indicativo de la salud o fuerza de un área de negocio sea su presencia en el patrocinio de equipos deportivos.

El hecho de que a un dispensario de cannabis le dé por patrocinar a un equipo de fútbol demuestra la normalización de un modelo de negocio que hasta no hace mucho era ilegal (y lo sigue siendo en la mayor parte del mundo), por lo cual no podemos más que felicitarnos. El cannabis y el deporte en EEUU no son ya dos mundos incompatibles.

Démonos cuenta de qué extraño planeta es este en el que vivimos, en el que mientras por un lado Youtube se dedica a censurar activamente canales relacionados con el cannabis, por otro tenemos acciones de la industria del cannabis en bolsa, grandes carteles publicidad de productos cannábicos por la calle y equipos deportivos aceptando el patrocinio de empresas cannábicas, es decir, estamos asistiendo a un fenómeno de polarización en el que, al mismo tiempo que el cannabis se va normalizando e integrando en la sociedad como un producto de consumo más, ciertos sectores aumentan su resistencia y pretenden detener una locomotora imparable.

En este caso estamos hablando del equipo Las Vegas Lights FC, un equipo profesional de fútbol que hizo su debut este año en la United Soccer League, que resulta ser el primer equipo profesional de cualquier liga estadounidense en ser patrocinado por una empresa cannábica, el dispensario Nuwu Cannabis Marketplace.

 

 

Una empresa de cannabis y un equipo de fútbol con un objetivo común en el deporte en EEUU

Brett Lashbrook, propietario del Las Vegas Ligths FC, dice al respecto que se trata de “un patrocinio deportivo tradicional. Es una industria completamente reglamentada y esto ayudará a quitarle el estigma que tiene”, y añade que la asociación no comenzó con la marihuana, sino con el objetivo común de promover y revitalizar el centro de Las Vegas. “Están a dos manzanas de nuestro estadio”, dice Lashbrook. “Tenemos la misma misión, estamos tratando de crecer en el centro.”

Con respecto a la normalización del cannabis como un producto de consumo más, Lashbrook opina que es algo que debe ocurrir. De hecho, dice, tanto el equipo como la liga no hacen tests de cannabis y los jugadores son libres de usarlo con fines recreativos si así lo desean.

“Nuestros jugadores son atletas profesionales y estoy seguro de que tomarán las decisiones correctas para sus cuerpos”, dice.

No deja de fascinarme el contraste entre la tranquilidad con que asumen e integran la realidad del cannabis en algunas partes del mundo, y la actitud mojigata, temerosa e incluso histérica al respecto en otras.

Cocina con Marihuana: el libro de la hija de Bob Marley

La hija de Bob Marley publica Cocina con Marihuana, el libro para incorporar el cannabis a tu dieta diaria.

No dejaremos de insistir en la necesidad de promover el consumo responsable de la marihuana, por lo que creemos que es una idea excelente presentaros el libro que Cedella Marley, hija del famoso músico rastafari Bob Marley, acaba de publicar. Cocina con Marihuana trata de una guía para integrar de forma saludable, respetuosa y responsable el cannabis en tu dieta diaria.

Cocina con Marihuana consiste en mucho más que en una colección de recetas: es un libro sobre el estilo de vida que propone la marca Marley Natural, de la cual Cedella, cantautora, escritora, diseñadora, actriz y empresaria, es la cara visible. Cedella Marley nació en 1967, “el año del Sgt. Pepper y Are you experienced” (que diría Porcupine Tree), en Kingston, Jamaica. Hija de Bob y Rita Marley, de su padre obtuvo el amor por la marihuana y su consumo respetuoso y responsable, mientras que de su madre aprendió los secretos y delicias de la cocina jamaicana. Ambas herencias las ha sabido combinar Cedella de forma tan natural como inevitable, integrarlas en su propio estilo de vida y recogerlas en este fantástico libro, donde propone un uso moderado y placentero de la marihuana, ya sea en una crema hidratante o en un relajante té matutino, pasando por 75 recetas caribeñas con un toque bien integrado de ganja, entre las que se encuentran platos indispensables de la cocina jamaicana, como el pollo picante a la jamaiquina (jerk chicken), los buñuelos de banana o el pudding de batata.

Más allá de todo ello, Cedella te guía sobre las preguntas que hacer en los dispensarios cuando vayas a proveerte de materia prima, y a usar la marihuana de formas alternativas, como en tratamientos capilares y de belleza o en prácticas de relajación, meditación y yoga. Por si fuera poco, también te ofrece consejos para lograr una exitosa y divertida cena con amigos, usando el ingrediente estrella de forma adecuada.

Como en una buena receta, además de los ingredientes principales, el libro tiene su adrezo en forma de anécdotas e historias personales contadas en primera persona acerca de su padre y de su familia. Aunque Cedella perdió a su padre cuando tenía 13 años, sus recuerdos acerca de él son una constante que se entremezcla en las instrucciones de las recetas, algo que provee al libro de una calidez hogareña y familiar.

Cocina con Marihuana, publicado por Kitsune Books, está prolijamente ilustrado con hermosas fotografías que harán de él todo un “eye candy” de más de 230 páginas en tu biblioteca.

 

5 celebridades de Hollywood que consumen marihuana (y lo reconocen públicamente)

Que en Hollywood las drogas van que vuelan es tan obvio que sería más que ingenuo pretender estar revelando nada aquí. También es obvio que cuando se pertenece al mundo de la farándula y se tiene mucha pasta, a uno le cuesta menos salir del armario de la marihuana. Pero tampoco está de más celebrar nuestra simpatía hacia algunas celebridades de Hollywood que consumen marihuana y les da igual reconocerlo, porque de alguna manera ejercen de embajadores de la noble causa de la legalización.

Hoy os hablaremos de 5 celebridades de Hollywood que consumen marihuana:

 

Matthew McConaughey

Este talentoso actor contaba a Playboy el año pasado, que en 1999 un vecino molesto llamó a la policía quejándose de que McConaughey se encontraba a las 2 de la mañana tocando los bongos en pelotas con la ventana abierta de par en par, mientras un amigo batía palmas, en medio de lo que parecía, a todas luces, una fumada épica. Parece ser que la policía encontró marihuana y parafernalia y tuvo problemas para detener al actor, quien se negaba a ponerse los pantalones, y tuvo un pequeño forcejeo con uno de los ojipláticos agentes cuando le intentaba meter en el coche patrulla. McConaughey pasó 9 horas en una celda hasta que salió con una fianza de 1000$ y una lección bien aprendida que resume en estas palabras: “Cierra la ventana de la que emana el maravilloso aroma a jazmín, porque son las dos de la mañana y podrías despertar a un vecino.” Sin embargo al protagonista de Dazed & Confused no se le caen los anillos: “¿Qué hay de malo en tocar el tambor vestido en tu traje de nacimiento?” -dice. “No me arrepiento de la forma en que llegué ahí”.

 

Woody Harrelson

Todo un personaje donde los haya, en nuestra lista es quizá el más auténtico abogado pro-legalización, y es que Woody es todo un activista que desde 2003 forma parte de la junta asesora de NORML (Organización Nacional para la Reforma de la Leyes de la Marihuana, por sus siglas en inglés). Apareció como artista invitado en la pista Wild and Free de Ziggy Marley, un tema que defiende el cultivo del cannabis. De sus escuetos encontronazos con la ley, destaca el que ocurrió cuando, en 1996 Harrelson se plantó en el condado de Lee, Kentucky, con su abogado y ex-gobernador de Kentucky, Louie B. Nunn y un equipo de televisión de la CNN. Desde el hotel Harrelson llamó al sheriff para avisarle de su intención de plantar cuatro semillas de cáñamo (que no de marihuana) en un lugar público delante de las cámaras. Su intención era denunciar la falta de distinción entre cáñamo y marihuana que había en las leyes estatales. El sheriff y su ayudante acudieron al lugar de la cita, donde Harrelson plantó las semillas, tras lo cual fue arrestado “por sembrar marihuana” y liberado ese mismo día bajo fianza. Fue llevado a juicio, pero 25 minutos después de comenzar la vista fue liberado de los cargos. Acabó firmando autógrafos y haciéndose fotos con los agentes. Recientemente solicitó una licencia para abrir en Honolulú, Hawai, un dispensario de marihuana medicinal a través de su compañía Simple Organic Living.

 

Frances McDormand

Si no la conocéis por su papelón en “Tres anuncios en las afueras”, que le valió un más que merecido Oscar (y que, por cierto, tenía como compañero de elenco al mismísimo Woody Harrelson… haciendo de sheriff), la recordaréis 22 años más joven por la mítica Fargo, por la cual también obtuvo la estatuilla (¿sabíais que es la mujer de uno de sus directores, Joel Coen?, pues hala, ya lo sabéis). Frances McDormand protagonizó la portada de la revista High Times de mayo de 2003, donde se publicó una entrevista sobre la película que estaba a punto de estrenar, Laurel Canyon (La calle de las tentaciones en España), que trataba sobre un productor musical fumador de marihuana. En la entrevista declaró que:

“soy una fumadora recreativa de yerba” pero dado que “no es una constante en mi vida, no diría que deba ser legal para que esté más disponible. Pero desde un punto de vista médico tengo amigos que la necesitan. ¿Por qué tiene que ser tan difícil de conseguir aquello que les hace bien?”.

Kirsten Dunst

Para algunos comenzó a ser alguien a partir de su papel de Mary Jane Watson en Spiderman, pero a un servidor no se le borrará su brillante interpretación de la desquiciada y calculadora Peggy Blomquist en la segunda temporada de la serie Fargo, coproducida por los Coen e inspirada en su película homónima de 1996. Recientemente estrenó Woodshock, un thriller de terror en el que aparecen porros de marihuana en algunas escenas. Dunst cuenta que alguien del equipo sustituyó uno de los porros falsos que se usan en el rodaje por uno auténtico, con una variedad de marihuana particularmente fuerte, que la dejó tan atronada y confusa que la tuvieron que mandar para casa. Pero aunque no lo parezca por esta anécdota, Dunst es más que una iniciada en la marihuana. Ya en 2007 contaba a MTV que:

 “Bebo moderadamente, he probado drogas. Me gusta la yerba. Tengo una perspectiva de la marihuana diferente que la de EEUU. El padre de mi mejor amiga Sasha, era Carl Sagan el astrónomo. Fue el mayor fumador de yerba del mundo y era un genio. Yo nunca he sido una gran fumadora, pero creo que la visión de EEUU sobre la marihuana es ridícula. Si todo el mundo fumase yerba el mundo sería un lugar mejor. Pero no estoy hablando de estar colocado todo el día. Creo que si no se usa adecuadamente puede obstaculizar tu creatividad y encerrarte en tu interior.”

 

 

Whoopi Goldberg

Soy de la opinión personal que la trilogía “Sister Act” es una “stoner movie” camuflada. En cualquier caso, la comediante y actriz a la que vimos en hitos cinematográficos tan notables como El Color Púrpura o Ghost no solo utiliza marihuana con fines medicinales para tratarse el glaucoma, sino que junto a la empresaria del cannabis Maya Elizabeth ha lanzado una línea de productos cannábicos llamada Whoopi & Maya específicamente concebidos para aliviar los dolores menstruales. Entre estos productos encontramos pastillas masticables, infusiones, aceites, cremas para masajes o sales de baño. Whoopi ya se refirió a su preferencia por el vaporizador para consumir marihuana para tratar el dolor de cabeza, dado que sentía que podía controlar mucho mejor el efecto. Hasta tal punto lo adora que se refiere a una relación amorosa con su vaporizador diciendo que :

“Ha cambiado mi vida. No estoy exagerando. De hecho su nombre es Sippy. Y sí, es una ella. Y sí, la llamé Sippy porque tomo pequeños sorbitos (sips) de ella. Y con cada sorbito llega el alivio de la presión, del dolor,del estrés, del malestar”.

 

La leyenda de 420, en Netflix

Resulta agradable comprobar cómo plataformas de entretenimiento como Netflix ofrecen contenidos que ayudan a la normalización social del cannabis. De hecho, podemos encontrar en la plataforma cada vez más producciones que tienen al cannabis como protagonista, ya sean documentales u obras de ficción. Hoy os hablaremos de “La leyenda de 420”.

Al contrario de lo que sobre todo los escépticos de la marihuana pensarán a priori, la leyenda de 420 no consiste en un panfleto “stoner” para legitimar el consumo de marihuana, sino de todo un documento con virtudes antropológicas: se trata de la exhibición del florecimiento de la cultura cannábica en EEUU. O más bien deberíamos hablar de un re-florecimiento, dado que antes del prohibicionismo ya existía una extensa cultura del cannabis, una cultura que fue reprimida durante décadas, y que sobrevivió por sus propios medios durante todo este tiempo. De hecho, la historia de la represión de la marihuana es también la historia de la supervivencia y evolución de la cultura cannábica, una cultura que está empezando a mostrar todo su esplendor conforme la pesada bota del prohibicionismo se va levantando de ella.

Y esto es lo que nos muestra La Leyenda de 420, las múltiples caras de esta cultura con entidad propia, reducida a subcultura por esa serie de vergonzosos atropellos a la libertad y al sentido común que se engloban bajo la sombra del prohibicionismo.

Lo primero que podemos destacar de esta producción norteamericana es el amplio espectro de temas que trata entorno al cannabis: desde su aspecto medicinal legitimado por la ciencia,tanto para seres humanos como para mascotas, a sus propiedades culinarias, incluso para alta cocina, pasando por las manifestaciones artísticas que devienen de su uso, ya sean artes plásticas o música.

Dirigido por Peter Spirer, el hilo conductor del documental es el humor, en forma de pequeños fragmentos de comedia “stand up” que ayudan a rebajar la tensión de temas muy serios y oscuros que también cubre: refugiados cannábicos que se ven obligados a mudarse de estado para garantizar un tratamiento adecuado para un niño con síndrome de Dravet, deshauciado por los médicos en su estado de origen, los orígenes racistas del prohibicionismo y el racismo en la aplicación de las leyes antidroga, la criminalización del consumidor o los peligros potenciales en la administración Trump para la legalización federal de la marihuana recreativa.

El documental de la leyenda de 420 es un collage que va saltando entre temas, a veces de forma entusiasta, a veces de forma apasionada, tal cual se esperaría de una conversación entre fumados. Pero en este aparente caos, que quizá sea uno de sus atractivos, de vez en cuando descubrimos información fascinante, como que en algunas clínicas de desintoxicación se usa la marihuana como droga de salida de dependencias a drogas duras como la heroína, desafiando el mito de que se trata de una droga de entrada.

La leyenda de 420, una producción norteamericana sin precedentes en Netflix

También nos ofrece una impresión acerca de la exquisitez que puede alcanzar el connaisseur de marihuana, entrando en una retórica que solo encontrarás entre enólogos y sumillers, o del desarrollo de diferentes industrias, negocios y servicios entorno a nuestra querida planta: pastelerías de primera calidad, ocio con rutas cannábicas, distribución, cultivos medicinales, elaboración de extractos, casas de huéspedes concebidas como “espacio seguro” para el consumidor de marihuana…

Y esto es solo la superficie. La Leyenda de 420 apenas cubre la punta del iceberg de lo que se viene. No solamente recomendamos este documental a los amigos del cannabis, sino a cualquier persona que quiera estar informada sobre una realidad con la que tarde o temprano convivirá, pues de esto solo podemos esperar un efecto dominó a la inversa del prohibicionismo. De hecho en España estamos listos. No hay mas que ver las cifras de consumo, la cantidad de grows y negocios en activo entorno al cannabis, asistir a las no pocas ferias del cannabis de nuestra geografía, atender a las proposiciones autonómicas que hoy se están haciendo, etc. Sabemos que nos cuesta como sociedad adaptarnos a los cambios sociales de los países que los lideran, pero tarde o temprano nos adaptaremos, así que conviene estar preparado.
Si todo eso no te convence, quizá lo hagan los datos de la crítica:
Rotten Tomatoes: 100% críticos / 91% audiencia

Filmaffinity: 7/10

IMDB: 6,4

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Hace ya un tiempo os contábamos cómo Pablo escobar cambió la marihuana por la cocaína como activo principal de sus negocios en estas dos entradas (parte I y parte II). 

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Pablo Escobar entra en la escena de la Historia justo en la transición entre el reinado de la marihuana setentera y el imperio de la cocaína ochentera. Con una carrera como delincuente muy prometedora, en la que pasó de pequeños hurtos a convertirse en el mayor narcotraficante del Universo, si se me permite abarcar con esta exageración lo que podemos conocer, no le hizo ascos a prácticamente ninguna asignatura del criminal avezado: secuestro, asesinato, extorsión, estafa, contrabando, terrorismo… lo que se te ocurra.

A mediados de los 70 ya tenía negocios boyantes con el “oro verde” colombiano, al que le había tomado afición desde que traficara con él por las calles en su juventud, pudiéndose comprar su primera moto con las ganancias, hasta que se dio cuenta de que la cocaína era un mercado con un potencial mucho más poderoso. Con ella construyó su imperio, llegando a ser una de las personas más ricas del mundo. Pero, sin entrar en los tan cacareados detalles de la biografía de esta combinación de genio megalómano, influencer, Robin Hood paisa, magnate y psicópata, ¿le daba o no al porrete?

En el libro biográfico Killing Pablo de Mark Bowden (2009) menudean los testimonios que hablan de la afición de fumar Pablo Escobar la marihuana. Las nubes de humo cannábico eran una constante en sus tertulias y negociaciones, y le gustaba contar historias escabrosas Pablo Escobar fumaba marihuana. Sorprendentemente, no tenía afición por la cocaína, tampoco fumaba tabaco y tomaba poco alcohol, pero era común ver como fumaba Pablo Escobar  marihuana hasta su muerte.

En la serie Narcos de Netflix podemos ver como fumaba Pablo Escobar marihuana

La afición de Escobar por la marihuana aparece reflejada en la serie Narcos de Netflix, en la que vemos en diferentes escenas cómo el personaje interpretado magistralmente por Wagner Moura corta cogollos de una planta, o fumando con su primo Gustavo Gaviria Rivero.

También sabemos por las reuniones que el periodista Germán Castro Caycedo tuvo con el capo colombiano, en las que le sometió a entrevistas con el fin de escribir un libro que nunca se materializó, de la poca afición de Escobar al licor, siendo al parecer una cerveza sin alochol de importación su bebida favorita. Castro Caycedo cuenta además de él que sin embargo a las 3 de la mañana se fumaba religiosamente su cigarrillo de marihuana.

Parece evidente que la relación de este magnate de las drogas con la marihuana es la razón por la que existe una potente variedad de genotipo 100% colombiano bautizada con su nombre, muy psicodélica y que puede dejarte tumbado a la mínima que te pases. Parece que los efectos de este híbrido al 50/50 con su cerca de 25% de THC hacen honor a la locura de vida que tuvo el mismo Escobar.

Cinco destinos para el turismo cannábico

Si necesitas unas vacaciones y además eres consumidor de cannabis, te presentamos cinco destinos para el turismo cannábico donde apenas tendrás que preocuparte por las autoridades si sigues nuestros consejos.

Cuando viajes, conviene siempre informarte muy bien sobre las leyes locales acerca del cannabis y actuar en consecuencia. En cualquier caso, a priori, te recomendamos discreción e insistiremos en ello a lo largo del artículo. Por supuesto, siempre deberás tener en cuenta el contexto, pero generalmente atente a las cantidades máximas descriminalizadas en cada lugar y cuando consumas, asegúrate de hacerlo en los lugares adecuados.

Los 5 mejores destinos para hacer turismo cannábico

PAÍSES BAJOS

¿Por dónde si no íbamos a empezar? A pesar que desde 2012 se supone que la venta de cannabis está restringida a residentes, en la práctica raro será que no puedas comprar casi en cualquier coffee-shop. Eso sí, es bastante probable que, al contrario que los residentes, no te permitan consumir en el local. Los coffee-shops son un modelo de establecimiento que tienen licencia gubernamental para la venta de marihuana desde 1976. En ellos puedes consumir tés, cafés y algo de comer, pero no bebidas alcohólicas ni otras drogas. La posesión de hasta cinco gramos para uso personal está descriminalizada. Si compras, consume discretamente.

Qué hacer: Si vas a los Países Bajos como turista cannábico, obviamente has de empezar por Amsterdam, aunque encontrarás coffe-shops en cualquier otra estupenda ciudad como Rotterdam o Maastrich, e incluso en pueblitos. En cualquier caso, un paseo por Amsterdam siempre vale la pena, con sus canales, el Barrio Rojo, el museo Van Gogh, o por el impresionante parque de atracciones de Efteling, uno de los más antiguos del mundo, con atracciones basadas en cuentos de hadas, leyendas y mitos del folklore holandés.

 

URUGUAY

La posesión para consumo personal ya era legal desde 1998 pero en 2013 Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar totalmente la marihuana, ya sea para uso recreativo o medicinal, pudiendo comprarse en farmacias con prescripción médica. Además de la existencia de clubes cannábicos, a nivel personal se pueden cultivar hasta 6 plantas. Estrictamente la legalidad de la compra, cultivo y el consumo se aplica solo a residentes, pero en la práctica no tendrás problemas como turista si mantienes cierta discreción.

Qué hacer: en Montevideo te recomendamos darte un paseo por la Ciudad Vieja, comer un buen asado en el Mercado del Puerto y fumarte el postre viendo la puesta de sol en la rambla. También puedes relajarte en las numerosas playas de ensueño uruguayas, con sus arenas finas y blancas.
JAMAICA

Debido al rastafarismo, culturalmente es considerada la meca del cannabis, donde la planta es todo un símbolo. A pesar de ello, el consumo y posesión tienen sus limitaciones, que se relajaron en 2015 con una nueva ley que despenaliza el consumo personal. La posesión de hasta 56 gramos es una falta menor que se castiga con una multa de máximo 5 dólares. Jamaica es el primer estado en reconocer la legalidad del consumo de marihuana asociado a una religión. Si bien a los rastafaris no se les imponen límites de cultivo o transporte, les está prohibido vender marihuana y solo pueden consumirla en lugares sagrados. Se pueden cultivar hasta cinco plantas por hogar y la marihuana terapéutica es legal. Como turista te resultará fácil adquirirla y consumirla sin problema, atendiendo, como siempre, a una adecuada discreción.

Qué hacer: Puedes visitar la casa de Bob Marley en Kingston, convertida en un museo, e incluso su estudio de grabación personal. Aunque particularmente te recomendamos la playa de Negril, considerada una de las más bellas costas del mundo, con sus fiestas nocturnas y sus cálidas aguas. Un excelente lugar para degustar una buena variedad de ganya.

 

ESTADOS UNIDOS

Aunque a nivel federal la marihuana sigue siendo considerada absurdamente como una droga peligrosa, en 9 estados mas la capital administrativa, el consumo recreativo y la posesión de cantidades discretas (de hasta 28 gramos generalmente) en mayores de 21 años es legal. Estos estados son Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon, Vermont, Washington y Washington DC. Estos estados son un gran destino para consumir con absoluta tranquilidad. Pero ojo, si vas a cambiar de estado, infórmate primero sobre sus políticas del cannabis, no sea que lo que era un viaje tranquilo se convierta en un marrón.

Qué hacer: EEUU es un país enorme donde hay muchísimas cosas para visitar, pero como turista cannábico quizá te intereses por la abundante cantidad de negocios que ofrecen todo tipo de productos basados en el cannabis. Si no quieres, no tendrás ni que fumarlo para tener un subidón simpático: te bastará con comerlo, beberlo o masticarlo. Pero si te quieres concentrar en una región, California es el destino adecuado, con sus lujosos dispensarios cannábicos, además de todo tipo de ofertas culturales, playas e impresionantes parques naturales donde disfrutar de la amigable planta.

 

SUIZA

Desde 2012 la posesión de pequeñas cantidades está descriminalizada, pero está sujeta a una multa administrativa de 100 francos suizos por la posesión de 10 gramos o más. Últimamente se ha popularizado la venta de “cannabis legal”, es decir, con un bajo contenido en el cannabinoide psicoactivo THC (menos de un 1%) y un alto contenido en el cannabinoide no psicoactivo y por lo tanto legal, el CBD, en tiendas de las que ya se cuentan más de un centenar.

En cualquier caso, si la policía te pilla fumándote un porro o con una pequeña cantidad de marihuana, lo más normal es que no te ocurra nada, ni siquiera una multa. En ciudades como Ginebra no tendrás problemas si fumas en un parque o un lugar discreto y no armas alboroto. Como turista, lo que venimos diciendo: discreción. Vienes a pasarlo bien, no a traficar, así que no deberías tener ningún problema.

Qué hacer: Suiza es un país pequeño pero hermoso. La recomendación personal de quien escribe es que te hagas con un par de gramitos y te vayas a patearte los impresionantes Alpes si quieres tener una experiencia inolvidable. Si eres más de ciudad, Ginebra, Zúrich, Berna o Lucerna harán tus delicias y te proveerán de una gran experiencia estética. La pega con respecto a las montañas es que como turista cannábico deberás ser un poco más discreto.

La hoja de marihuana desfila en la pasarela de moda

Cuando hablamos de moda y marihuana, no nos referimos ya a camisetas de mercadillo hippie. Poco a poco comenzamos a ver la hoja de marihuana como un motivo digno de la pasarela de alta costura.

 

La hoja de marihuana lleva varias décadas convertida en todo un símbolo asociado en general a la libertad y, en particular, a la lucha por la legalización del cannabis. Hoy ya es mucho más que eso: se ha banalizado en todo tipo de logotipos e iconos hasta el punto de que su impacto como representación ha perdido algo de chispa.

En la moda, difícilmente hemos visto la hoja de marihuana fuera de camisetas y gorras, y más bien en un distrito bastante alejado de lo que normalmente entendemos por Moda, con mayúsculas, es decir, la Alta Costura, y habitualmente en representaciones cantarinas y poco sutiles… pero va y aparece Alexander Wang con una colección en la que revisa la hoja de marihuana como un motivo, como un patrón, en una deliciosa combinación de elegancia, sutilidad y atrevimiento, en perfecta armonía con su línea característica en la que conjuga el glamour y lo grunge de forma mágica.

Pero Wang no es el único que está convirtiendo a la marihuana en una tendencia en la moda en los últimos años. La neyorquina Mara Hoffman debutó en la temporada primavera-verano 2015 con una colección de vestidos y pantalones con hojas de marihuana cosidas a mano. No se trata aquí únicamente de un recurso estético, de un reclamo para estar en la picota, sino además de todo un manifiesto, dado que desde hace muchos años es una defensora de la legalización.

Otro caso destacable es el de Jeremy Scott, el diseñador de la mismísima Miley Cyrus, conocido por su outlook pro-cannabis, y por su revisión cannábica del logo de Adidas, en los ojos de una calavera que parece una mezcla de la máscara de Scream y El Grito de Munch.

 

Rozae Nichols de Clover Canyon coló hace ya unos años, en 2012, una hoja de marihuana en la pasarela, en unas prendas que formaba parte de una colección inspirada en la cultura californiana. El diseño combinaba un estampado de bola de discoteca plateado con grandes hojas de marihuana en un blazer, y en una falda corta y un top a juego.

 

Quizá podamos hablar ya de un incipiente movimiento de diseñadores pro-cannabis, es decir, que usan sus diseños como forma de realizar una reivindicación. Mostrar hojas de marihuana en la pasarela más a menudo es otra forma de mantener el debate en el espacio público y de llamar la atención sobre una situación en lo que respecta a la planta impropia de sociedades avanzadas del siglo XXI. ¿Cannabis en la moda? Sí, por favor.

 

 

 

Revolución en el cannabis: cannabinoides solubles en agua

La imposibilidad de los cannabinoides de disolverse en el agua supone una limitación de primer orden a la hora de desarrollar productos para su consumo saludable. Una empresa de Colorado desarrolla desde 2016 un producto a base de THC y CBD solubles en agua.

La tecnología de los alimentos llega al mundo del cannabis y esta vez de la mano de los cannabinoides solubles en agua. Cada paso que se da en las formas alternativas del consumo de la marihuana que no implican humo, más distancia se logra en su relación riesgos-beneficios con respecto a sustancias verdaderamente peligrosas como el alcohol.

La alternativa popular al porro, siempre ha sido por excelencia la repostería y bollería con extractos de cannabis disueltos en la mantequilla y, aquí convendremos en que, aunque no es tan perjudicial como fumar, el consumo de bollería tampoco es la forma ideal.

Ya podemos ver en muchos lugares donde la marihuana recreativa es legal la proliferación de bollería y chucherías infusionadas, manufacturadas y envasadas, con colores llamativos y todo tipo de aditivos que persiguen enmascarar el sabor del cannabis. En última instancia, a menos que seas un consumidor ocasional, esta forma de consumo a la larga puede pasarte factura.

El problema yace en la incapacidad de los cannabinoides de disolverse en agua. Se trata de moléculas liposolubles, es decir, que se disuelven en grasas, de ahí que los productores de comestibles infusionados se vean limitados al empleo de aceites y grasas, que impiden desarrollar productos altamente saludables y versátiles.

Pero esta limitación ha sido superada gracias a una investigación que empezó con una abuelita diabética. Justin Singer, el nieto de esta abuelita, se asoció con Jeremy Goldstein, Missy Bradley con la intención de desarrollar un producto versátil y de baja potencia para tratar los dolores crónicos de su abuela, la cual se había interesado por las posibilidades terapéuticas del cannabis para tratar su condición.

¿Cómo hacerlo sin recurrir al porro, o a métodos donde el control de dosis es ineficiente como el vapeo, o a bollería manufacturada la cual suele presentar dosis demasiado concentradas de THC, además de la criptonita de los diabéticos, el azúcar? Una opción era producir comestibles ad hoc, con bajas concentraciones, pero, además del engorro de tener que cocinar cada vez, estaba el eterno problema de las grasas.

¿Como se consigue fabricar cannabinoides solubles en agua?

Así pues el trío de socios de Colorado, EEUU, inspirados por estas limitaciones de los cannabinoides a la hora de ser consumidos mediante comestibles, comenzaron a pensar en la forma de volverlos solubles en agua. Las posibilidades que el desarrollo de la idea brindan al mundo de los comestibles e incluso de los medicamentos son infinitas. Romper la limitación de la solubilidad en grasa de los cannabinoides permitiría crear todo tipo de comestibles verdaderamente saludables.

Singer y sus colegas se asociaron con Keith Woelfel, un científico de los alimentos y, bajo el sello de Stillwater Brands, desarrollaron un producto llamado Ripple, básicamente una pastilla o polvo soluble en agua, con diversos contenidos de THC y CBD, según la variante, en dosis perfectamente calculadas.

El proceso pendiente de patente para permitir la disolución en agua los cannabinoides no es sencillo, y pasa por una compleja fase de emulsificación con el empleo de surfactantes y emulgentes de calidad alimentaria, tras lo cual pasa por un proceso de deshidratación en horno de vacío, antes de ser convenientemente dosificados y empaquetados. La dosificación de las tres variantes de Ripple con relaciones de THC:CBD de 1:0, 1:1 y 20:1 exige un proceso de cálculo meticuloso, tests rigurosos y ejecución milimétrica, para lo cual se usa la tecnología más moderna, además de ingredientes de primerísima calidad.

Las aplicaciones son muy numerosas, convirtiendo a este producto en quizá el más versátil del mercado en su categoría. Para empezar, puedes con total sencillez preparar tus productos caseros y añadirles la dosis deseada de Ripple con tan solo abrir un sobrecito y añadirlo: un té, una limonada, una salsa… Una ventaja incuestionable del producto, además de su hidrosolubilidad, es que es absolutamente inodoro, insaboro e incoloro (además de no contener calorías).

Por si fuera poco, dada su solubilidad en agua, los efectos se producen antes, con más intensidad y durante más tiempo que con los comestibles tradicionales con cannabinoides disueltos en grasas, dado que la absorción se produce simultáneamente en la boca, intestinos e hígado. Por último, saber con toda fiabilidad (al contrario que muchos otros productos del mercado) la dosis exacta que estás consumiendo, te permitirá calcular tu tolerancia y consumir más responsable y saludablemente.