¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Hace ya un tiempo os contábamos cómo Pablo escobar cambió la marihuana por la cocaína como activo principal de sus negocios en estas dos entradas (parte I y parte II). 

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Pablo Escobar entra en la escena de la Historia justo en la transición entre el reinado de la marihuana setentera y el imperio de la cocaína ochentera. Con una carrera como delincuente muy prometedora, en la que pasó de pequeños hurtos a convertirse en el mayor narcotraficante del Universo, si se me permite abarcar con esta exageración lo que podemos conocer, no le hizo ascos a prácticamente ninguna asignatura del criminal avezado: secuestro, asesinato, extorsión, estafa, contrabando, terrorismo… lo que se te ocurra.

A mediados de los 70 ya tenía negocios boyantes con el “oro verde” colombiano, al que le había tomado afición desde que traficara con él por las calles en su juventud, pudiéndose comprar su primera moto con las ganancias, hasta que se dio cuenta de que la cocaína era un mercado con un potencial mucho más poderoso. Con ella construyó su imperio, llegando a ser una de las personas más ricas del mundo. Pero, sin entrar en los tan cacareados detalles de la biografía de esta combinación de genio megalómano, influencer, Robin Hood paisa, magnate y psicópata, ¿le daba o no al porrete?

En el libro biográfico Killing Pablo de Mark Bowden (2009) menudean los testimonios que hablan de la afición de fumar Pablo Escobar la marihuana. Las nubes de humo cannábico eran una constante en sus tertulias y negociaciones, y le gustaba contar historias escabrosas Pablo Escobar fumaba marihuana. Sorprendentemente, no tenía afición por la cocaína, tampoco fumaba tabaco y tomaba poco alcohol, pero era común ver como fumaba Pablo Escobar  marihuana hasta su muerte.

En la serie Narcos de Netflix podemos ver como fumaba Pablo Escobar marihuana

La afición de Escobar por la marihuana aparece reflejada en la serie Narcos de Netflix, en la que vemos en diferentes escenas cómo el personaje interpretado magistralmente por Wagner Moura corta cogollos de una planta, o fumando con su primo Gustavo Gaviria Rivero.

También sabemos por las reuniones que el periodista Germán Castro Caycedo tuvo con el capo colombiano, en las que le sometió a entrevistas con el fin de escribir un libro que nunca se materializó, de la poca afición de Escobar al licor, siendo al parecer una cerveza sin alochol de importación su bebida favorita. Castro Caycedo cuenta además de él que sin embargo a las 3 de la mañana se fumaba religiosamente su cigarrillo de marihuana.

Parece evidente que la relación de este magnate de las drogas con la marihuana es la razón por la que existe una potente variedad de genotipo 100% colombiano bautizada con su nombre, muy psicodélica y que puede dejarte tumbado a la mínima que te pases. Parece que los efectos de este híbrido al 50/50 con su cerca de 25% de THC hacen honor a la locura de vida que tuvo el mismo Escobar.

Cinco destinos para el turismo cannábico

Si necesitas unas vacaciones y además eres consumidor de cannabis, te presentamos cinco destinos para el turismo cannábico donde apenas tendrás que preocuparte por las autoridades si sigues nuestros consejos.

Cuando viajes, conviene siempre informarte muy bien sobre las leyes locales acerca del cannabis y actuar en consecuencia. En cualquier caso, a priori, te recomendamos discreción e insistiremos en ello a lo largo del artículo. Por supuesto, siempre deberás tener en cuenta el contexto, pero generalmente atente a las cantidades máximas descriminalizadas en cada lugar y cuando consumas, asegúrate de hacerlo en los lugares adecuados.

Los 5 mejores destinos para hacer turismo cannábico

PAÍSES BAJOS

¿Por dónde si no íbamos a empezar? A pesar que desde 2012 se supone que la venta de cannabis está restringida a residentes, en la práctica raro será que no puedas comprar casi en cualquier coffee-shop. Eso sí, es bastante probable que, al contrario que los residentes, no te permitan consumir en el local. Los coffee-shops son un modelo de establecimiento que tienen licencia gubernamental para la venta de marihuana desde 1976. En ellos puedes consumir tés, cafés y algo de comer, pero no bebidas alcohólicas ni otras drogas. La posesión de hasta cinco gramos para uso personal está descriminalizada. Si compras, consume discretamente.

Qué hacer: Si vas a los Países Bajos como turista cannábico, obviamente has de empezar por Amsterdam, aunque encontrarás coffe-shops en cualquier otra estupenda ciudad como Rotterdam o Maastrich, e incluso en pueblitos. En cualquier caso, un paseo por Amsterdam siempre vale la pena, con sus canales, el Barrio Rojo, el museo Van Gogh, o por el impresionante parque de atracciones de Efteling, uno de los más antiguos del mundo, con atracciones basadas en cuentos de hadas, leyendas y mitos del folklore holandés.

 

URUGUAY

La posesión para consumo personal ya era legal desde 1998 pero en 2013 Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar totalmente la marihuana, ya sea para uso recreativo o medicinal, pudiendo comprarse en farmacias con prescripción médica. Además de la existencia de clubes cannábicos, a nivel personal se pueden cultivar hasta 6 plantas. Estrictamente la legalidad de la compra, cultivo y el consumo se aplica solo a residentes, pero en la práctica no tendrás problemas como turista si mantienes cierta discreción.

Qué hacer: en Montevideo te recomendamos darte un paseo por la Ciudad Vieja, comer un buen asado en el Mercado del Puerto y fumarte el postre viendo la puesta de sol en la rambla. También puedes relajarte en las numerosas playas de ensueño uruguayas, con sus arenas finas y blancas.
JAMAICA

Debido al rastafarismo, culturalmente es considerada la meca del cannabis, donde la planta es todo un símbolo. A pesar de ello, el consumo y posesión tienen sus limitaciones, que se relajaron en 2015 con una nueva ley que despenaliza el consumo personal. La posesión de hasta 56 gramos es una falta menor que se castiga con una multa de máximo 5 dólares. Jamaica es el primer estado en reconocer la legalidad del consumo de marihuana asociado a una religión. Si bien a los rastafaris no se les imponen límites de cultivo o transporte, les está prohibido vender marihuana y solo pueden consumirla en lugares sagrados. Se pueden cultivar hasta cinco plantas por hogar y la marihuana terapéutica es legal. Como turista te resultará fácil adquirirla y consumirla sin problema, atendiendo, como siempre, a una adecuada discreción.

Qué hacer: Puedes visitar la casa de Bob Marley en Kingston, convertida en un museo, e incluso su estudio de grabación personal. Aunque particularmente te recomendamos la playa de Negril, considerada una de las más bellas costas del mundo, con sus fiestas nocturnas y sus cálidas aguas. Un excelente lugar para degustar una buena variedad de ganya.

 

ESTADOS UNIDOS

Aunque a nivel federal la marihuana sigue siendo considerada absurdamente como una droga peligrosa, en 9 estados mas la capital administrativa, el consumo recreativo y la posesión de cantidades discretas (de hasta 28 gramos generalmente) en mayores de 21 años es legal. Estos estados son Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon, Vermont, Washington y Washington DC. Estos estados son un gran destino para consumir con absoluta tranquilidad. Pero ojo, si vas a cambiar de estado, infórmate primero sobre sus políticas del cannabis, no sea que lo que era un viaje tranquilo se convierta en un marrón.

Qué hacer: EEUU es un país enorme donde hay muchísimas cosas para visitar, pero como turista cannábico quizá te intereses por la abundante cantidad de negocios que ofrecen todo tipo de productos basados en el cannabis. Si no quieres, no tendrás ni que fumarlo para tener un subidón simpático: te bastará con comerlo, beberlo o masticarlo. Pero si te quieres concentrar en una región, California es el destino adecuado, con sus lujosos dispensarios cannábicos, además de todo tipo de ofertas culturales, playas e impresionantes parques naturales donde disfrutar de la amigable planta.

 

SUIZA

Desde 2012 la posesión de pequeñas cantidades está descriminalizada, pero está sujeta a una multa administrativa de 100 francos suizos por la posesión de 10 gramos o más. Últimamente se ha popularizado la venta de “cannabis legal”, es decir, con un bajo contenido en el cannabinoide psicoactivo THC (menos de un 1%) y un alto contenido en el cannabinoide no psicoactivo y por lo tanto legal, el CBD, en tiendas de las que ya se cuentan más de un centenar.

En cualquier caso, si la policía te pilla fumándote un porro o con una pequeña cantidad de marihuana, lo más normal es que no te ocurra nada, ni siquiera una multa. En ciudades como Ginebra no tendrás problemas si fumas en un parque o un lugar discreto y no armas alboroto. Como turista, lo que venimos diciendo: discreción. Vienes a pasarlo bien, no a traficar, así que no deberías tener ningún problema.

Qué hacer: Suiza es un país pequeño pero hermoso. La recomendación personal de quien escribe es que te hagas con un par de gramitos y te vayas a patearte los impresionantes Alpes si quieres tener una experiencia inolvidable. Si eres más de ciudad, Ginebra, Zúrich, Berna o Lucerna harán tus delicias y te proveerán de una gran experiencia estética. La pega con respecto a las montañas es que como turista cannábico deberás ser un poco más discreto.

La hoja de marihuana desfila en la pasarela de moda

Cuando hablamos de moda y marihuana, no nos referimos ya a camisetas de mercadillo hippie. Poco a poco comenzamos a ver la hoja de marihuana como un motivo digno de la pasarela de alta costura.

 

La hoja de marihuana lleva varias décadas convertida en todo un símbolo asociado en general a la libertad y, en particular, a la lucha por la legalización del cannabis. Hoy ya es mucho más que eso: se ha banalizado en todo tipo de logotipos e iconos hasta el punto de que su impacto como representación ha perdido algo de chispa.

En la moda, difícilmente hemos visto la hoja de marihuana fuera de camisetas y gorras, y más bien en un distrito bastante alejado de lo que normalmente entendemos por Moda, con mayúsculas, es decir, la Alta Costura, y habitualmente en representaciones cantarinas y poco sutiles… pero va y aparece Alexander Wang con una colección en la que revisa la hoja de marihuana como un motivo, como un patrón, en una deliciosa combinación de elegancia, sutilidad y atrevimiento, en perfecta armonía con su línea característica en la que conjuga el glamour y lo grunge de forma mágica.

Pero Wang no es el único que está convirtiendo a la marihuana en una tendencia en la moda en los últimos años. La neyorquina Mara Hoffman debutó en la temporada primavera-verano 2015 con una colección de vestidos y pantalones con hojas de marihuana cosidas a mano. No se trata aquí únicamente de un recurso estético, de un reclamo para estar en la picota, sino además de todo un manifiesto, dado que desde hace muchos años es una defensora de la legalización.

Otro caso destacable es el de Jeremy Scott, el diseñador de la mismísima Miley Cyrus, conocido por su outlook pro-cannabis, y por su revisión cannábica del logo de Adidas, en los ojos de una calavera que parece una mezcla de la máscara de Scream y El Grito de Munch.

 

Rozae Nichols de Clover Canyon coló hace ya unos años, en 2012, una hoja de marihuana en la pasarela, en unas prendas que formaba parte de una colección inspirada en la cultura californiana. El diseño combinaba un estampado de bola de discoteca plateado con grandes hojas de marihuana en un blazer, y en una falda corta y un top a juego.

 

Quizá podamos hablar ya de un incipiente movimiento de diseñadores pro-cannabis, es decir, que usan sus diseños como forma de realizar una reivindicación. Mostrar hojas de marihuana en la pasarela más a menudo es otra forma de mantener el debate en el espacio público y de llamar la atención sobre una situación en lo que respecta a la planta impropia de sociedades avanzadas del siglo XXI. ¿Cannabis en la moda? Sí, por favor.

 

 

 

Revolución en el cannabis: cannabinoides solubles en agua

La imposibilidad de los cannabinoides de disolverse en el agua supone una limitación de primer orden a la hora de desarrollar productos para su consumo saludable. Una empresa de Colorado desarrolla desde 2016 un producto a base de THC y CBD solubles en agua.

La tecnología de los alimentos llega al mundo del cannabis y esta vez de la mano de los cannabinoides solubles en agua. Cada paso que se da en las formas alternativas del consumo de la marihuana que no implican humo, más distancia se logra en su relación riesgos-beneficios con respecto a sustancias verdaderamente peligrosas como el alcohol.

La alternativa popular al porro, siempre ha sido por excelencia la repostería y bollería con extractos de cannabis disueltos en la mantequilla y, aquí convendremos en que, aunque no es tan perjudicial como fumar, el consumo de bollería tampoco es la forma ideal.

Ya podemos ver en muchos lugares donde la marihuana recreativa es legal la proliferación de bollería y chucherías infusionadas, manufacturadas y envasadas, con colores llamativos y todo tipo de aditivos que persiguen enmascarar el sabor del cannabis. En última instancia, a menos que seas un consumidor ocasional, esta forma de consumo a la larga puede pasarte factura.

El problema yace en la incapacidad de los cannabinoides de disolverse en agua. Se trata de moléculas liposolubles, es decir, que se disuelven en grasas, de ahí que los productores de comestibles infusionados se vean limitados al empleo de aceites y grasas, que impiden desarrollar productos altamente saludables y versátiles.

Pero esta limitación ha sido superada gracias a una investigación que empezó con una abuelita diabética. Justin Singer, el nieto de esta abuelita, se asoció con Jeremy Goldstein, Missy Bradley con la intención de desarrollar un producto versátil y de baja potencia para tratar los dolores crónicos de su abuela, la cual se había interesado por las posibilidades terapéuticas del cannabis para tratar su condición.

¿Cómo hacerlo sin recurrir al porro, o a métodos donde el control de dosis es ineficiente como el vapeo, o a bollería manufacturada la cual suele presentar dosis demasiado concentradas de THC, además de la criptonita de los diabéticos, el azúcar? Una opción era producir comestibles ad hoc, con bajas concentraciones, pero, además del engorro de tener que cocinar cada vez, estaba el eterno problema de las grasas.

¿Como se consigue fabricar cannabinoides solubles en agua?

Así pues el trío de socios de Colorado, EEUU, inspirados por estas limitaciones de los cannabinoides a la hora de ser consumidos mediante comestibles, comenzaron a pensar en la forma de volverlos solubles en agua. Las posibilidades que el desarrollo de la idea brindan al mundo de los comestibles e incluso de los medicamentos son infinitas. Romper la limitación de la solubilidad en grasa de los cannabinoides permitiría crear todo tipo de comestibles verdaderamente saludables.

Singer y sus colegas se asociaron con Keith Woelfel, un científico de los alimentos y, bajo el sello de Stillwater Brands, desarrollaron un producto llamado Ripple, básicamente una pastilla o polvo soluble en agua, con diversos contenidos de THC y CBD, según la variante, en dosis perfectamente calculadas.

El proceso pendiente de patente para permitir la disolución en agua los cannabinoides no es sencillo, y pasa por una compleja fase de emulsificación con el empleo de surfactantes y emulgentes de calidad alimentaria, tras lo cual pasa por un proceso de deshidratación en horno de vacío, antes de ser convenientemente dosificados y empaquetados. La dosificación de las tres variantes de Ripple con relaciones de THC:CBD de 1:0, 1:1 y 20:1 exige un proceso de cálculo meticuloso, tests rigurosos y ejecución milimétrica, para lo cual se usa la tecnología más moderna, además de ingredientes de primerísima calidad.

Las aplicaciones son muy numerosas, convirtiendo a este producto en quizá el más versátil del mercado en su categoría. Para empezar, puedes con total sencillez preparar tus productos caseros y añadirles la dosis deseada de Ripple con tan solo abrir un sobrecito y añadirlo: un té, una limonada, una salsa… Una ventaja incuestionable del producto, además de su hidrosolubilidad, es que es absolutamente inodoro, insaboro e incoloro (además de no contener calorías).

Por si fuera poco, dada su solubilidad en agua, los efectos se producen antes, con más intensidad y durante más tiempo que con los comestibles tradicionales con cannabinoides disueltos en grasas, dado que la absorción se produce simultáneamente en la boca, intestinos e hígado. Por último, saber con toda fiabilidad (al contrario que muchos otros productos del mercado) la dosis exacta que estás consumiendo, te permitirá calcular tu tolerancia y consumir más responsable y saludablemente.

 

La marihuana en el deporte: pros y contras

Cualquier persona que practica deporte, y particularmente quien lo hace de forma profesional, es consciente de cuidado que se ha de tener a la hora de consumir sustancias que producen diversas alteraciones en el cuerpo o en el cerebro. La marihuana no es una excepción.

Más allá del hecho de que cualquier deportista profesional se meterá en problemas si se detecta que ha consumido cannabis, ¿cómo afecta la marihuana en el deporte? Grosso modo, como con cualquier sustancia, dependerá de la dosis y la forma de consumo.  Resulta evidente que si te fumas un porro de marihuana pura a caraperro e inmediatamente después te pones a hacer deporte, muy probablemente tus resultados estén lejos de ser los mejores que puedes obtener. Si pensamos que no es buena idea consumir marihuana y a continuación poner el cuerpo a cien, ya seas runner, futbolista, adicto a las flexiones o carne de gimnasio, tampoco, muy seguramente, sea buena idea hacerlo después de meterte unos chupitos de vodka.

El matiz está en si te colocas de marihuana para hacer deporte o la consumes de forma moderada de forma que los beneficios que pueda aportarte superen a los perjuicios que pueda ocasionarte. Si te colocas, de entrada, vas a perder reflejos y coordinación, algo que va a afectar sobre todo a prácticas en las que estas características son importantes, por ejemplo, el tenis. También influye, y mucho, la forma de consumo.

Fumar, es, con mucho, la forma menos saludable de consumir marihuana a pesar de ser la más popular y, para muchos que desconocen otras posibilidades, la única forma de consumirla. Si alguien tiene dudas, que pruebe a fumarse una planta tan rica en propiedades para la salud como el aloe vera.

Aunque ningún estudio ha conseguido establecer una relación concluyente entre fumar cannabis y el cáncer, sí que son conocidos, y esperables, algunos daños que inhalar el humo de una planta ardiendo, entrando directamente en los pulmones, puede ocasionar. Con todo, como concluye este artículo científico “el peso de la evidencia acumulada implica que existen muchos menos riesgos para las complicaciones pulmonares, incluso con un abuso regular de la marihuana, comparado con las graves consecuencias pulmonares del tabaco”. En cualquier caso está claro, lo sabemos: fumar, sea lo que sea, no es bueno y, desde luego, es contraproducente para la práctica deportiva.

 

Los pros y contras de la marihuana en el deporte.

También influye la etapa de tu vida y la regularidad con la que la consumes. Está comprobado que, si bien la marihuana ayuda a restaurar funciones cognitivas en personas mayores, es perjudicial para el cerebro cuando aún se está desarrollando. La exposición al cannabis durante la infancia y la adolescencia se asocia a un menor rendimiento neurocognitivo y alteraciones en las funciones cerebrales.

Sobre la afección coronaria, parece que se han sobreestimado los perjuicios del cannabis para el corazón, dado que los más actuales hallazgos concluyen que no hay evidencia suficiente para relacionar el consumo de marihuana con un mayor riesgo de afecciones coronarias. En cualquier caso resulta evidente que la personas con riesgo de accidente cardiovascular deben tener cuidado incluso cuando hacen deporte.

También se asocia el consumo de cannabis a un mayor riesgo de depresión crónica y ansiedad, lo cual puede afectar a la motivación que se requiere en cualquier disciplina deportiva. Personas con tendencia a la depresión o que caen con frecuencia en crisis de ansiedad deberían evitar el cannabis. Aunque el potencial de dependencia es muy bajo, personas con determinadas condiciones podrían encontrar en el cannabis un falso sustituto de tratamiento que lo que realmente hace es enmascarar el problema, agravándolo o cronificándolo más todavía. Aquí deberíamos llamar la atención sobre las diferentes propiedades del THC y el CBD, los dos cannabinoides principales del cannabis.

Mientras que el primero es psicoactivo y puede desencadenar crisis de ansiedad en determinadas personas, el CBD, componente no psicoactivo y con múltiples propiedades terapéuticas, se está estudiando para el tratamiento potencial de la ansiedad. También la marihuana puede desencadenar esquizofrenia en personas con susceptibilidad genética a esta condición, especialmente en jóvenes. Esto no hace más que poner el acento en la urgencia de seguir investigando y de regular, de una vez, el cannabis medicinal en nuestro país.

En cuanto a los riesgos para deportistas, resumimos: no fumes marihuana, ni lo que sea, ni la consumas de cualquier otra forma en la adolescencia, especialmente si tu familia tiene historial de enfermedades mentales. Si haces deporte y tienes la suerte de vivir en un país tan cabal que la marihuana medicinal ya está implementada, consulta a tu médico si crees que algún extracto o producto basado en el cannabis pudiera servirte de ayuda.

Esto nos lleva a los beneficios: la marihuana, consumida adecuadamente puede ser una aliada para el deportista. Por ejemplo, consumir extractos basados en CBD ayuda a aliviar inflamaciones y la rigidez muscular. También, en determinadas disciplinas deportivas en las que los dolores son habituales, el cannabis puede ser un sustituto mucho más saludable para tratarlos, que los peligrosos opiáceos que crean adicción. También existen aceites y cremas con extractos de cannabis para aplicar directamente sobre los músculos doloridos o rígidos, que incluso se usan en fisioterapia.

Barcelona, capital del porro

El presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona quiere derogar la normativa de Colau sobre los clubes cannábicos.

Al presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, le preocupa la normativa del cannabis de Colau, conviertiendo, según él “a Barcelona en la capital del porro, olvidándose del turismo de calidad que aporta valor añadido a la ciudad y beneficia al comercio” después de que el gobierno municipal de Ada Colau consiguiera la aprobación del Plan de ordenación territorial de clubes y asociaciones de consumidores de Cannabis. El voto en contra fue del PP y y del PDeCat mientras que Cs se abstuvo.

Alberto Fernández reclama la derogación de una normativa que “sitúa a Barcelona en las principales guías turísticas del cannabis y supone un efecto llamada de este tipo de turismo. De hecho, algunos medios de comunicación internacionales ya comparan a Barcelona con ciudades históricamente vinculadas a esta actividad como Amsterdam”. Un momento: ¿una actividad que se ejerce en privado en determinados locales que produce un efecto llamada convirtiendo a Barcelona en un destino atractivo para más turistas, además de compararla con nada menos que Amsterdam ¿Y cuál es el problema? Seguramente Fernández participa, como muchos otros, de los rancios mitos que se generan entorno al cannabis y que perpetúan su situacion de ilegalidad en nuestro país.

Lo vemos claramente en la declaraciones de Fernández que leíamos más arriba, según las cuales la normativa del cannabis de Colau perjudica “al turismo de calidad que aporta valor añadido a la ciudad y beneficia al comercio”, como si de verdad creyese en el estereotipo del turista cannábico que llega a Barcelona, se infla a porros y se pasa su estancia tirado en un portal babeando. Para Fernández el cannabis no le aporta un valor añadido a la ciudad y los turistas atraídos por la oferta cannábica barcelonesa no benefician al comercio. Parece que, según Fernández, estos turistas no se alojan en hoteles, no comen en restaurantes, no compran souvenirs, no hacen tours ni visitan museos.

Fernández considera que la actividad de los clubes cannábicos “banaliza y socializa el consumo de drogas” afectando a la imagen de Barcelona. Lo dice un político de una ciudad con  más de 7400 bares y restaurantes y varias decenas de discotecas y clubs, donde cada fin de semana como mínimo, se banaliza y socializa el consumo de una droga mucho más destructiva que el cannabis, que lo único que tiene a su favor con respecto a la marihuana es que es legal.

Para Fernández el alcohol parece no afectar en la misma medida la imagen de la ciudad ante el turista, pese a ser, al contrario que el cannabis, un problema de primer orden. Quizá a los gestores de las normativas en las ciudades les convendría conocer la capacidad del comercio del cannabis por desplazar al del alcohol. Si realmente se tratase de proteger la salud de los ciudadanos, la legalización de la marihuana sería una acción muy cabal en este sentido, además de activar el comercio y generar muchos puestos de trabajo. El año pasado leíamos que los adolescentes barceloneses han ido reduciendo el consumo de alcohol y tabaco al mismo tiempo que aumentaban el de marihuana, algo que no nos parece casual.

Pero si la voluntad política no está por la labor de revisar la situación legal de la marihuana al nivel que se está haciendo en EEUU, Canadá u Holanda, que al menos sea cabal con respecto a la propuesta de los clubes cannábicos.

Alberto Fernández afirma que el 41% de los 137 locales de cannabis inspeccionados en 2017 han sido sancionados por no tener las instalaciones en condiciones.  En vez de ponerle la zancadilla a estos locales, un político responsable debería considerar en qué medida sirven para sacar el consumo de la calle y reducir la delincuencia asociada a mafias y menudeo.

Por último, no, el turista cannábico que llega a Barcelona puede ser tan normal como cualquier otro turista, y de hecho lo es. No es cierto que el turismo cannábico en la ciudad suponga un problema de imagen o de banalización de las drogas. Eso es demagogia.  Lo que se está banalizando aquí es la capacidad de la sociedad de una ciudad europea moderna y cosmopolita por ser responsable.

En Nekwo nos felicitamos porque una de nuestras ciudades lo esté haciendo suficientemente bien como para aparecer en las guías internacionales del turismo cannábico. No en vano acoge Spannabis, la feria de la marihuana considerada como el mayor evento cannábico de Europa, además de Expogrow Business Barcelona, una propuesta que acaba de nacer y pretende ser un punto de encuentro para dinamizar el negocio del sector cannábico español e internacional.

La tendencia está clara, señor Fernández. El del cannabis es un tren que solo va hacia adelante y cuanto más obstruyamos su paso más atrás nos quedaremos con respecto a otras sociedades más modernas que ya han dado el paso, más oportunidades de negocio perderemos y menos posibilidades de generación de empleo brindaremos a la sociedad.

 

El hijo de Bob Marley reivindica la marihuana desde una prisión

La prisión abandonada que Damian Marley , hijo de Bob Marley, compró en 2016 para convertirla en una granja de marihuana, es la protagonista del video-clip del último single que ha presentado el músico en colaboración con su hermano Stephen. En él han participado como extras algunos expresidiarios del que una vez fuese un centro penitenciario.

Si, el hijo de Bob Marley, Damian, el menor de ellos, se asoció con Ocean Grow Extracts para comprar la prisión abandonada de Claremont en Coalinga, California, y convertirla en una granja de marihuana medicinal. Es todo un ejemplo de justicia poética: un centro que una vez privó de libertad a numerosas personas por el mero hecho de poseer o consumir marihuana, es ahora un lugar donde se cultiva. En palabras de el hijo de Bob Marley:

“¿Cultivar hierba en un lugar donde una vez la gente era encarcelada por poseer marihuana? Qué maravillosa historia. Es una victoria en muchos sentidos. Es redención.”

La venta de la prisión se cerró en 4,1 millones de dólares, lo que sirvió para aliviar las deudas de esta población de alrededor de 14000 habitantes. La instalación ya está produciendo aceites de cannabis, extractos y otros productos para uso medicinal y recreativo.

El videoclip Medication comienza con testimonios de personas que han encontrado alivio en la planta: desde la niña de 11 años Alissa Gabriel, enferma de fibrosis quística, hasta el Sargento del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos Sean Major, que se trata con cannabis su trastorno estrés postraumático, pasando por Nate Jackson, ex-jugador de fútbol americano, que hacía uso de sus propiedades analgésicas y neuroprotectoras para tratar muchos de los problemas de salud que acaban padeciendo los jugadores de este deporte.

 

 

A pesar de ser él mismo un fumador, el hijo de Bob Marley es muy consciente de la responsabilidad que tiene hacia los jóvenes, y con respecto a su proyecto el Coalinga y el consumo de marihuana cuenta a The Times que:

“En la granja produciremos comestibles — chocolates, gominolas. Pero de esta forma puedes fácilmente tomar demasiado y tener una mala experiencia. Los comestibles son la forma más saludable de tomar marihuana, pero también la más engañosa. Se trata de educación. Debemos educar a la juventud acerca del cannabis. No se trata de fumar tanto que acabes destrozado. Yo animaría a los jóvenes a comerla antes que fumarla — fumar no es sano, da igual lo que fumes.”

 

Medication aborda el tema de la marihuana desde varias perspectivas. Comienza apelando a sus propiedades medicinales, capaces de aliviar a niños y ancianos, y de “no hacer daño como esa puta cocaína”. También arremete contra la hipocresía de cierto sector de la industria del cannabis, representado por las grandes corporaciones que hasta hace poco habían luchado por mantener la ilegalidad del cannabis, y que ahora compran acciones para beneficiarse de la industria del cannabis legal. El tema en cierto punto también defiende el cultivo orgánico del cannabis por encima del intensivo, apelando al cultivo sin fertilizantes artificiales y sin emplear polinización cruzada. Damian Marley ya ha manifestado cuán importante para él es la integridad del cannabis que consume y en este sentido no quiere vender nada con lo que él no se encontrase personalmente cómodo.

 

La granja de Coalinga prentende generar 100 puestos de trabajo e impulsar la economía local.

 

 

 

¿Qué países consumen más marihuana en el mundo?

Si hiciésemos una encuesta acerca de qué países cree la gente que encabezarían una lista de países consumen más marihuana, seguramente muy pocos se aproximarían a la realidad.

No, Holanda no es el país de los que consumen más marihuana. En la lista elaborada con datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), este país está en un discreto puesto 20, a pesar de ser conocido por ser un referente mundial de política más permisiva hacia la marihuana y por sus coffee-shops.

Tampoco encontraremos entre los 10 primeros puestos a Uruguay, el primer país del mundo en legalizar la marihuana en todo su territorio en julio de 2017. A Portugal, un país en el que la posesión de pequeñas cantidades de cannabis (hasta el equivalente a 10 días de consumo) está descriminalizada, ni siquiera lo encontramos en los 30 primeros puestos. Jamaica, a pesar de la imagen que la cultura rastafari transmite al mundo, no solo tiene una política del cannabis bastante más restrictiva que la de otros países, sino que en la lista aparece en el puesto 22. Seguro que hasta aquí ya te has llevado algunas sorpresas.

¿Y quién encabeza la lista pues? Pues nada menos que Islandia, el remoto país europeo en el que un 18,3% de la población consume marihuana. Si Islandia tiene una población de 338.349 habitantes según el censo de 2017, significa que 61918 islandeses consumen marihuana. ¡Casi una quinta parte del país!, lo que equivale más o menos a la cantidad de sus habitantes nacidos en el extranjero. Y eso a pesar de que Islandia posee una política contra la marihuana bastante restrictiva. Las autoridades deberían tomar nota, más aún cuando, con estas cifras, existen muchas probabilidades de que un alto porcentaje de cargos públicos, políticos y legisladores le den al porrito.

Uno de ellos podría ser (insisto, podría ser) el ex-presidente de Islandia Olafur Ragnar Grimsson, a juzgar por las palabras que dijo respecto a la situación de la marihuana en 2013:

“Tenemos que admitir que la guerra contra las drogas la perdimos hace tiempo. Es mejor prevenir la marginalización de los jóvenes, que encarcelarlos por el uso de drogas blandas que son comparativamente inofensivas. Si permitimos la venta de alcohol, no existen ya más razones para prohibir las drogas blandas.” 

¿Y por qué Islandia, un país con un clima tan poco propicio para el cultivo extensivo de la planta, tiene el honor de encabezar la lista? Una teoría achaca a las políticas restrictivas y absurdas con respecto al alcohol que ha sufrido Islandia (y en cierta manera sufre) desde 1915 el que la gente se haya volcado más en la marihuana para compensar sus vicios. Esto nos induce una reflexión: el pueblo, queridos políticos y legisladores, necesita vicios.

Tenerlos razonablemente al alcance de forma legal y controlados, junto a políticas de prevención y consumo, es la forma en la que no se te va de las manos. Es ridículo creer que porque una sustancia sea legal el pueblo la va a consumir desenfrenadamente. Sin embargo, prohibirla generalmente tiene como consecuencia que discretos porcentajes de consumo implican grandes quebraderos de cabeza, inversión de recursos y gastos para las administraciones de los países.

¿Y dónde queda España en este ranking? Pues en un nada desdeñable puesto número 13, inmediatamente después  de Italia. Según la UNODC, un 9,2% de los españoles consume marihuana, lo que equivale a más de 4 millones de personas (tomando como referente los datos del último censo del Instituto Nacional de Estadística). Es un número muy importante, más que suficiente como para tener en cuenta a la hora de revisar las leyes sobre el estatus de la marihuana en nuestro país.

 

Los países que consumen más marihuana no tienen las leyes más permisivas, ya que esto no implica mayor cantidad de consumidores.

A pesar de que estos datos hay que tomarlos con cautela (pues la lista está elaborada con información recabada en diferentes años además de no ser exhaustiva), lo que revelan es que no existe una correlación entre libertad legal de consumo y cantidad de consumidores. Quien pretenda argumentar que liberalizar su consumo implicaría un aumento significativo de consumidores, estaría equivocándose de lleno.

Entre los 10 primeros puestos no encontramos ningún país que haya legalizado totalmente la marihuana. EEUU, con un honroso segundo puesto (16,3% de población) ha legalizado su consumo recreativo en 9 de sus 50 estados hasta el momento (en 29 es legal el cannabis medicinal), mientras que Canadá, en cuarto puesto, no legalizará su uso recreativo hasta el próximo julio. Nigeria, uno de los dos países africanos en el top 10, se encuentra en tercera posición, a pesar de tener unas leyes tan restrictivas con respecto al cannabis que por simple posesión te puede caer un mínimo de 12 años en la trena. Irónicamente, países como Uruguay, Colombia u Holanda, con políticas mucho más permisivas, se encuentra fuera de los puestos de cabeza.

En cuanto a las previsiones, viendo la inercia hacia la liberalización de algunos países, particularmente con sociedades modernas, el mapa puede cambiar bastante en los próximos años, con una gran posibilidad de que Estados Unidos encabece la lista en los próximos cinco años.

 

A continuación os dejamos la lista de los 30 países en los que más marihuana se consume de los que se disponen datos, con el porcentaje de población consumidora:

 

  1. Islandia                           18.3 %
  2. Estados Unidos           16.3%
  3. Nigeria                            14.3%
  4. Canadá                            12.7%
  5. Chile                                 11.83%
  6. Francia                            11.1%
  7. Nueva Zelanda            11%
  8. Bermudas                      10.9%
  9. Australia                        10.2%
  10. Zambia                            9.5%
  11. Uruguay                          9.3%
  12. Italia                                 9.2%
  13. España                             9.2%
  14. Madagascar                   9.1%
  15. República Checa         8.9%
  16. Israel – 8.88%
  17. Santa Lucía                    8.87%
  18. Belize                               8.45%
  19. Barbados                        8.3%
  20. Holanda                          8%
  21. Groenlandia                  7.6%
  22. Jamaica                           7.21%
  23. Dinamarca                     6.9%
  24. Suiza                                 6.7%
  25. Egipto                              6.24%
  26. Reino Unido                  6.2%
  27. Irlanda                             6%
  28. Estonia                            6%
  29. Bahamas                         5.54%
  30. Sierra Leona                 5.42%

Un retiro espiritual femenino con barra libre de marihuana

La paulatina liberación de la marihuana en el estado de California está sacando a flote todo tipo de iniciativas inexistentes o discretamente ocultas antes del cambio de legislación. Hoy hablamos de una de ellas: Ganja Goddess Getaway, un “retiro espiritual” para mujeres centrado en la marihuana.

La relación de determinadas sustancias con la meditación y con estados alterados de conciencia no es ninguna novedad. La marihuana ayuda a relajarse, estimula el pensamiento creativo e incluso produce efectos sinestésicos, por lo que puede ser un medio adecuado para explorar facetas alternativas de uno mismo a través de la meditación y la alteración de la conciencia. Es por ello que ha surgido la idea del retiro espiritual para mujeres con barra libre de marihuana.

Además, la marihuana desinhibe, permitiendo a quien la consume abrirse a los demás y ser más comunicativo, disolviendo prejuicios y potenciando la empatía. Quienes la conocemos, sabemos cómo la marihuana ayuda a forjar el buen rollo incluso con absolutos desconocidos entorno a una fogata y una guitarra.

Barra libre de marihuana

Por otra parte, tomar parte junto a otras personas en una actividad con la que se tienen afinidades, ayuda a forjar vínculos y a desarrollar a tope nuestra dimensión social. Pero si además entre esas afinidades está la del gusto por la marihuana, el éxito de la conexión con el otro está asegurado. Esto lo supo ver Deidra Bagdasarian, conocida como Miss Bliss, profesora de la Universidad Cannábica de Oaksterdam y experta en comestibles con marihuana. Además de ser la propietaria de Bliss Edibles donde ejerce sus notables dotes de repostería cannábica, es esposa, madre y autora y fundadora del Ganja Goddess Getaway, que significa literalmente Retiro de la Diosa Ganja.

El término Ganja o Ganjah procede del sánscrito Gañja y es utilizado en el rastafarismo para referirse a la marihuana. Miss Bliss comenzó con los retiros para mujeres en 2016. Al año siguiente ofreció cinco y este año ya tiene diez programados. Todo un éxito. Los retiros están concebidos para conocer el cannabis como una herramienta para la creatividad y la espiritualidad.

Como leemos en su web, el retiro pretende conectar a las mujeres entre sí y con la planta, usando sus propiedades desinhibitorias y terapéuticas para quitarnos la máscara para amar y sanar nuestro ser más auténtico. Por supuesto que poner una barra libre ilimitada de marihuana para fumar, vapear o comer es una manera bastante segura de garantizar el éxito de un retiro entre desconocidos o de cualquier actividad que se te ocurra.

FYAH! LANZA “HIERBA VERDE”, SEGUNDO VIDEOCLIP ADELANTO DE SU NUEVO TRABAJO

Hierba Verde es el segundo videoclip adelanto del nuevo disco de Fyah, que gritará por título su propio nombre “FYAH!” y que será lanzado en breve.

Producido por Daddy Cobra y mezclado por Javier Ustara en el madrileño Mpire Studio, “FYAH!” es la confirmación de la madurez artística de este destacado autor de dancehall y reggae en castellano, con más de 10 años de una trayectoria musical llena de éxitos. Este trabajo nos presenta un punto de inflexión natural, con un Fyah! cargado de nuevos registros musicales y mucha luz, que le consagran como un artista único dentro de la música urbana internacional.

Hierba Verde, es el esperado segundo adelanto de “FYAH!”, un single con sonido reggae y con vocación de convertirse en todo un himno dentro del mundo cannábico, un mundo que está empezando a ver la luz después de décadas de estigmas y represiones. Así, Fyah! estrena el año como un destacado embajador del buen rollo, consciente del trabajo que queda por hacer para liberar al cannabis del yugo de la hipocresía. Recientemente Fyah! ha lanzado Vatos, el primer single adelanto de su nuevo disco, que muestra la clara intención de experimentar nuevos registros de sonido, y que ya se aproxima al medio millón de visitas en su canal de Youtube.

El videoclip Hierba Verde cuenta con la colaboración especial de la mismísima Karina, cantante y actriz española de gran éxito en los años 60 y 70.

Podéis escuchar el tema en las siguientes plataformas digitales:

Canal oficial de Fyah en Youtube

Perfil oficial de Fyah en Spotfy

Perfil oficial de Fyah eb Apple Music

Créditos de HIERBA VERDE

Escrito por: Fyah

Música por: Daddy Cobra

Interpretado por: Forward Ever band

Grabado, mezclado y masterizado por: Javier Ustara en Mpire Studio

Foto & Arte Portada por: Nacho Blumen

Videoclip Filmado & Editado por: Alejandro Rutz

Con la colaboración especial de Karina