Netflix presenta el primer concurso de cocina basada en el cannabis

 “Colocados en la cocina” (“Cooking on high” en original y “Cocina a las hierbas” en Latinoamérica) es el nuevo concurso de cocina que ha lanzado Netflix, en el que el ingrediente principal es el cannabis.

La primera temporada cuenta con 12 capítulos de una duración inferior al cuarto de hora, y su formato es muy simple:

Dos concursantes con experiencia en la cocina deben cocinar en 30 minutos un plato que incluya cannabis. El plato estará inspirado en un tema tipo “delicias vespertinas” o “Francia frita”, que da título a cada capítulo. Un pequeño jurado formado generalmente por artistas californianos tipo raperos o humoristas se encarga de probar los platos y, tras un THC Timeout (una pausa para que el THC del cannabis, el componente psicoactivo responsable del colocón, haga sus efectos en los comensales), cuando todos están contentos y felices, con los ojillos entornados y una plácida sonrisa perenne en la cara, se procede a la valoración, puntuando cada creación en una escala del 1 al 10. El ganador se lleva la “olla dorada” (golden pot) que, si bien consiste en eso, en una olla dorada, lo que están haciendo es un gracioso juego de palabras, dado que pot también significa marihuana en lenguaje coloquial.

El programa está presentado por Josh Leyva, un popular youtuber con más de dos millones de suscriptores, y cuenta con la colaboración de Ngaio Bealum, el experto en cannabis del programa que, tanto por su aspecto como por su forma de actuar, parece un reverendo evangelista del cannabis, que se dedica a presentar la variedad que se va a emplear en cada ocasión, exponiendo algunas de sus características, para luego se quedarse allí sentado en la cocina, charlando con los cocineros y el jurado y echándose unas risas.

Y prácticamente eso es todo: menos de 15 minutos no dan para más. El que se esté esperando un Masterchef Cannabis Edition se desilusionará: aquí no vas a aprender cocina de altos vuelos ni ingeniosos trucos de chefs. No esperes esferificaciones, nitrógeno líquido ni roner, sino platos más directos y prosaicos, aunque algunos bastante elaborados y desde luego con un aspecto muy prometedor. Los cocinillas echaréis de menos un poco de atención a ingredientes, tiempos y proporciones para poder elaborar vosotros mismos los platos, aunque es posible que alguna idea puedas extraer (¿ensalada de coliflor con jugo de lima?).

En realidad, como concurso de cocina, “Colocados en la cocina” deja bastante que desear: en 15 minutos no da tiempo para profundizar en nada ni generar la empatía y la tensión necesarias para que resulte emocionante. La finalidad es, claramente, otra: entretener y echarse unas risas viendo a una pandilla de fumados divirtiéndose, al mismo tiempo que aporta otro granito de arena a la normalización del cannabis. Podemos imaginar que el formato es más exitoso en EE.UU. que en Europa, no solo por el estatus legal del cannabis, sino por las continuas referencias a la cultura popular local que prácticamente se nos escapan a este lado del charco.

En este sentido queremos apuntar y alabar el esfuerzo que hace Netflix. Absolutamente a contracorriente, en un mundo donde plataformas como Facebook o Youtube ponen continuamente la zancadilla a la cultura cannábica, Netflix apuesta sin ningún tipo de tapujo por darle visibilidad, no solo mediante la difusión de producciones externas sobre el cannabis, sino mediante la creación de contenidos originales, como “Colocados en la cocina” o incluso la creación de sus propias variedades.

Para finalizar, os dejamos con el disclaimer que parece al final de cada programa, porque nos parece tremendamente gracioso:

“Toda la cocina cannábica ofrecida en este programa estaba destinada únicamente a fines medicinales y fue prescrita, preparada y consumida de acuerdo con las leyes locales.

Sin embargo, todos los individuos que consumieron la cocina medicada, de repente han sentido la necesidad de relajarse y ver la televisión”.

Julian Marley & The Uprising se suman a la edición más internacional del Iboga Summer Festival

Más de 70 artistas internacionales y 50.000 asistentes acudirán al Iboga Summer Festival en Tavernes de la Valldigna (Valencia) para disfrutar de cinco apasionantes días cargados de buena música y gran entretenimiento.

Julian Marley, hijo del rey del reggae, Bob Marley, también conocido como Ju-Ju (por el nombre de su marca especializada en productos de cannabis JUJU Royal Premium Marijuana) y, su banda The Uprising, inaugurarán la sexta edición del Iboga Summer Festival que se celebrará del 25 al 30 de julio en Tavernas de la Valldigna (Valencia). A partir de las 22:20 del día 27 de julio, el londinense-jamaicano colmará el escenario principal con su reggae más espiritual para deleitar a todos los amantes de este género que acudan al evento.

Músico, cantautor, productor, rastafari y activista, Julian Marley, desde muy pequeño destacó por su destreza artística y, pronto empezó a componer y tocar varios instrumentos. Criado entre Londres y Kington adquirió una gran formación musical que no ha dejado de ampliar con el paso de los años.

El artista destaca por su ferviente defensa del uso cultural, espiritual y religioso de la marihuana. Como Rastafari, afirma que la hierba es un sacramente sagrado, algo que Dios puso en la Tierra de forma natural, por lo que si está ahí no puede ser malo.

Julian Marley & The Uprising compartirá escenario con más artistas reconocidos que componen el extenso cartel del Iboga Summer Festival

Ambos artístas comparten escenario con Fatoumata Diawara, Kitty, Daisy & Lewis, The Skatalites, Club Des Belugas, La Caravane PasseRusskajaGeneral Levy, La Phaze o La P’Tite Fumeé, entre otras muchas bandas.

La organización, además tiene prevista una Gran Closing Party para el domingo 29 de julio, que pondrá punto y final al festival y,  contará con la actuación de Grison Beatbox, campeón nacional de Beatbox e internacional de Loopstation Roland; con una fiesta de disfraces; la novedad del Pogo Zorbing, un sistema de nebulización para un refresco permanente y, muchas más sorpresas.

El municipio valenciano se prepara ya para acoger al festival con más artistas internacionales de nuestro país. Un evento donde la música nunca acaba, lleno de energía, cargado de emoción y rebelión. Iboga se ha convertido uno de los festivales de referencia en España para los amantes de la música balkanswingska, gypsy-punk, reggae, electro-swing y otros estilos embriagadores. Estos ritmos comparten un denominador común: el baile, así que… ¡¡será imposible no moverse!!

La música es el ingrediente principal, sin embargo, la cultura y el arte juegan también un papel muy importante en este festival. Los asistentes podrán disfrutar de una programación diaria de actividades, charlas y talleres lúdicos-formativos. Entre ellos, podremos encontrar el taller de cocina vegana, de sexualidad, de yoga o de parkour.

En esta edición, cabe destacar, el estreno de la nueva Zona Kids, creada para que las familias puedan pasar unas vacaciones juntos en un lugar lleno de fantasía, donde podrán realizar actividades en la escuela de circo, escuchar a los cuenta cuentos o divertirse con juegos acuáticos.

El festival promueve un estilo de vida que busca alcanzar un uso eficiente de la naturaleza para vivir en consonancia con todo lo que nos rodea, creando así un mundo más consciente y solidario. Destaca por su colaboración con CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) para ofrecer la oportunidad a los refugiados de asistir a esta experiencia y, con Ecoembes en el eje medioambiental

Los asistentes podrán acceder a todos los servicios e infraestructuras del recinto, como la zona de acampada, la zona de relax o los aseos de lujo con limpieza 24 horas, rodeados de un espléndido paraje natural a pie de una cálida playa. Si queréis acudir al Iboga Summer Festival, no esperéis más, ya pueden comprarse los abonos por solo 54€ hasta el próximo 7 de julio.

Más información disponible en http://www.ibogasummerfestival.com/

 

Lagunitas presenta Hi-Fi Hops, un refresco infusionado con cannabis y lúpulo

Si ayer os hablábamos de mate con cannabis en Uruguay, os nos vamos unos miles de kilómetros más al norte, a California, donde Lagunitas, una marca de cervezas adquirida por Heineken, acaba de presentar un agua con gas infusionada con cannabis y lúpulo.

Lagunitas se asoció con el productor de cannabis CannaCraft para crear Hi-Fi Hops, y todo apunta a que este tipo de bebidas van a ser tendencia en los próximo tiempos. Prueba de ello es la adquisición de un 9,9% de la productora canadiense de cannabis Canopy Growth Corporation por parte de Constellation Brands, a la que pertenecen marcas como Corona.

Por supuesto, ciertos sectores de mercado están muy atentos a los cambios de legislación con respecto al cannabis como el que acaba de tener lugar en Canadá, y están metiendo la patita en el mundo del cannabis conscientes del enorme potencial que tiene esta planta para generar nuevos productos.

También hay que tener en cuenta que los grandes fabricantes de bebidas alcohólicas están empezando a ser conscientes del potencial del cannabis para desplazar al alcohol,  por lo que de esta forma se están asegurando no perder tanto mercado (algo similar en el sector energético es el reciente movimiento de Repsol, que se ha pasado a invertir en electricidad y gas).

Hi-Fi Hops estará disponible a partir de julio en dos versiones: una con 10mg de THC, para los que busquen un efecto más embriagador, y otra con 5mg de THC y 5mg de CBD, para los que persigan un efecto más moderado y lúcido.

Maria Stipp, directora general de Lagunitas Brewing Company, dijo con respecto a Hi-Fi Hops que “no es el primer capítulo de la historia de amor entre el cannabis y Lagunitas, pero es uno de los más emocionantes.” Se está refiriendo a que anteriormente ya habían introducido una bebida con cannabis, una cerveza con terpenos de la planta.

“La idea de ser parte de una bebida sin calorías infusionada con cannabis parecía el siguiente paso perfecto en la innovación de nuestros productos y una forma natural de casar nuestro pasado con nuestro futuro”, añadió.

Por su parte, el maestro cervecero de Lagunitas, Jeremy Marshall, dijo que “nos hemos dado cuenta de que nuestra pasión por el lúpulo supone una gran parte de nuestra pasión por la cerveza.

“A menudo soñamos con lúpulos y su primo cannabis celebrando juntos una reunión familiar y queríamos dar vida a esta fiesta con una bebida.

“Creemos que ya era hora de que una buena cerveza inspirase una alternativa no alcohólica de sabor provocativo pero refrescante: burbujeante, aromática, amarga, afrutada y herbácea, sin gluten, sin carbohidratos y con un poco de cannabis californiano cultivado al sol en cada sorbo”.

 

Fuente: Foodbev Media

Yerba mate con cannabis en Uruguay

Dos empresas uruguayas, Cosentina y La Abuelita, comercializarán a partir de julio yerba mate con cannabis. Como no podía ser de otra forma, la liberación del cannabis no hace más que poner en evidencia el espíritu creativo inherente a la especie humana.

 

La yerba mate es un producto muy característico de Uruguay, Paraguay, Argentina, el sur de Brasil y, en mucha menor medida, en Chile (por la influencia británcia que impuso el té en detrimento del mate), que se toma en infusión caliente (mate) o fría (tereré) según la región o la época del año. Presenta cafeína, la sustancia psicoactiva más consumida del mundo (a la que también se conoce como mateína cuando se extrae de la yerba mate, teína cuando se extrae del té y guaranina cuando se extrae del guaraná), y produce un efecto de lucidez y atención muy particular.

 

Los aficionados a la yerba mate (como un servidor desde que un buen amigo y también colaborador de Nekwo me la presentara hace 15 años) y al cannabis, bien sabemos la sinergia que se llega a producir entre las dos plantas. Pero en el caso de las yerbas comercializadas por Cosentina y La Abuelita, no habrá efectos psicoactivos más allá del de la mateína propia del producto, porque el cannabis añadido no contendrá THC sino cannabidiol o CBD que, aunque carece de propiedades psicoactivas, sí presenta múltiples y reconocidas propiedades terapéuticas.

 

Pero vamos, que siendo el cannabis para consumo recreativo legal en Uruguay, no hay nada que no te permita añadir el cannabis de tu gusto al mate para hacer tu propia mezcla personal.

 

El nuevo producto intentó su comercialización el año pasado, pero el Ministerio de Salud Pública lo retiró al no cumplir con los certificados estipulados. Superados los trámites, la yerba mate con cannabis “light” estará disponible a un coste solo un 10% superior a la yerba común. El diseño del empaquetado incluirá hojas de cannabis para facilitar su identificación.

 

Tras más de un año de legalización del cannabis en Uruguay, aun gran parte de los consumidores recurren al mercado negro debido a las dificultades de acceso al producto. Por un lado las entidades bancarias no están dispuestas a permitir mantener cuentas abiertas a negocios que vendan cannabis, y por otro estos negocios han de afrontar muchos problemas de seguridad en un país que está enfrentando un aumento de robos, por lo que, del millar de farmacias del país (que son el tipo de establecimiento que puede dispensar cannabis), solo 7 están han aceptado vender cannabis.

 

 

El boom de los comestibles con cannabis llega a Massachusetts

Con su enorme popularización en otras partes de EE.UU., Massachusetts se prepara para la introducción de comestibles con cannabis este verano.

 

Quien esté pensando en galletitas y brownies cuando le hablan de comestibles de marihuana seguramente lleva muchos años fuera de la órbita del cannabis, ajeno a los enormes cambios que ha habido con respecto al cannabis en algunas partes del mundo. Con la legalización y regulación del consumo recreativo en no pocos estados de EE.UU., hemos ido asistiendo al surgimiento y sofisticación de una industria con un enorme potencial: los comestibles de marihuana.

 

Chucherías, dulces, refrescos, café, pasta, pizza, quesosno hay prácticamente ningún tipo de producto que no sea “cannabizable”.

Jaime Lewis, empresario de la industria de comestibles en Colorado, afirma que “habrá algunos productos realmente inventivos”. Y es que la legalización de la marihuana está permitiendo que la industria de los comestibles tenga mucho espacio para la creación. Los únicos desafíos a los que se enfrentan, son las regulaciones que las autoridades han implementado para gestionar dos preocupaciones comunes, que, según Andrew Livingston, el principal investigador de políticas de Vicente Sederberg, un bufete de abogados con sede en Denver especializado en la industria del cannabis, consisten en la restricción del acceso infantil y el control de las dosis.

 

No dejemos de advertir que estas preocupaciones lo son en tanto a que se trata de una sustancia novedosa dentro de la industria alimentaria, y no porque sea particularmente peligrosa o dañina. Un ejemplo muy claro lo tenemos con el alcohol, una sustancia más dañina y peligrosa que el cannabis. Tal y como lo expresaba Kent Hutchison, autor de uno de los más recientes estudios científicos sobre el tema, a Medical News Today: “Aunque la marihuana también puede tener algunas consecuencias negativas, definitivamente no está cerca ni mucho menos de las consecuencias negativas del alcohol.

 

Sin embargo el alcohol es un producto habitual en los hogares, las estanterías de los supermercados, y no solamente en forma de bebidas, sino de comestibles como bombones y pasteles borrachos, y nadie, en el mundo desarrollado, parece poner particularmente el grito en el cielo por la facilidad de acceso de los niños a estos productos. Dicho de otra forma: las políticas de restricción de acceso al alcohol funcionan generalmente bien, y no hay nada que haga suponer que no fuera a ser igual con el cannabis. A lo que quizá hay que prestar atención es al empaquetado y aspecto de los comestibles con marihuana, dado que, cuando se tratan de pequeños dulces y gominolas, podrían llamar la atención de los niños.

Control en los comestibles con cannabis

“Uno quiere asegurarse de que los paquetes no sean atractivos para los niños, pero sí de que lo sean para los adultos”, expresaba en este sentido Livingston. Por ello, la Comisión para el Control del Cannabis, que concluyó la regulación estatal de esta industria en en marzo, ha implementado una serie de normas detalladas para restringir la apariencia y el empaquetado de los comestibles. Así, está prohibido hacer o vender comestibles con forma o parecido a un personaje humano, animal, fruta o dibujos animados. El envase deberá llevar impreso dos símbolos que indiquen que el producto contiene cannabis y que no es seguro para los niños.


Con respecto al control de las dosis, la concentración de THC deberá tener un límite en cada porción o unidad de producto, y deberá estar marcada con un símbolo que indique que contiene marihuana.

 

Los comestibles de marihuana son una alternativa mucho más saludable a la inhalación de humo o vapor, y resultan especialmente interesantes para pacientes médicos, dado que pueden controlar con más precisión las dosis que precisan y los efectos, por vía digestiva, son mucho más duraderos.

Cannabis para hacer deporte

La legalización y normalización del cannabis en muchos estados de EE.UU. pone de manifiesto su común consumo entre los deportistas, ya sea para realizar su actividad física o para recuperarse.

 

Como hay que ponerle un nombre a todo, está surgiendo el concepto de “cannatleta” para referirse a los deportistas que practican sus disciplinas bajo los efectos del cannabis. Según ellos, el cannabis les ayuda a mejorar la concentración y relajación durante el ejercicio físico y a gestionar mejor el dolor y el agotamiento en la recuperación tras ejercicios intensos o particularmente duros, como alternativa a analgésicos opiáceos y medicamentos prescritos.

 

En una reciente entrevista en un podcast de Simms & Lefkoe, el ex jugador de los New England Patriots Martellus Bennett, estimaba que alrededor del 90 % de los jugadores de la NFL consumen marihuana, a pesar de no estar permitida por la liga, porque les ayuda a gestionar el enorme estrés físico al que están sometidos durante la temporada. Aunque la cifra podría ser una exageración, es un indicativo de que entre los deportistas de la NFL y otras ligas, el cannabis no se trata de un elemento extraño o tabú, más aun teniendo en cuenta que más del 50% de los jugadores usan opioides durante su carrera y más del 70% han abusado de las drogas de alguna forma. La popularización del cannabis entre los deportistas sometidos a un intenso nivel de estrés físico (y en muchas ocasiones mental) no es de extrañar, dado que su potencial de adicción es muy inferior al de los opiáceos y sus daños secundarios mucho menores.

 

Al fin y al cabo, el cannabis tiene mucho más que ver con comilonas de patatas fritas que con sobredosis mortales.

 

Es tal el nivel de normalización social de esta situación de consumir cannabis para hacer deporte (aquí debo manifestar una sana envidia) que la policía estatal de Massachusetts, en una campaña para concienciar acerca del uso del cannabis, hacía un guiño a lo que aquí relatamos: “Hacer ejercicio colocado es legal. Conducir no.”

 

“Es un fenómeno extraño, pero es un fenómeno cada vez más común”, dice Peter Grinspoon, médico de atención primaria del Hospital General de Massachusetts y autor del libro “Free Refills: Un médico se enfrenta a su adicción”. “El hecho de que mucha gente diga que les ayuda no puede ser ignorado.”

 

La asociación deporte-marihuana comienza a ser una tendencia, más que un tabú. Por ejemplo, Jim McAlpine, organizador de los 420 Games con sede en California, invita a los participantes a hacer ejercicio bajo la influencia del cannabis. Pero, por supuesto, en general se impone la racionalidad y el sentido común que definen a las sociedades modernas y avanzadas, e incluso los más acérrimos defensores del “spliff-and-lift” (una forma coloquial de referirse a hacer ejercicio bajo los efectos del cannabis) reconocen que no es una práctica recomendable para todo el mundo, especialmente para quienes no tienen experiencia. Como en todo, uno a de conocer sus límites y qué productos y dosis son útiles o perjudiciales. Con el cannabis la ventana de beneficios cuando se consume para el deporte es muy estrecha y es muy fácil caer fuera de ella.

 El cannabis para hacer deporte aporta muchos beneficios

En determinadas disciplinas deportivas, los consumidores reportan mayor concentración y una emergente capacidad de abordar enfoques que no están ahí cuando se está sobrio, revirtiendo en una actividad más creativa y espontánea o proporcionando mayor agilidad mental para resolver situaciones durante la práctica deportiva. También ayuda a vencer el aburrimiento en actividades monótonas que se extienden por un lapso de tiempo dilatado, como las carreras de fondo.

 

También hay que tener en cuenta que las diferentes variedades de cannabis producen diferentes efectos. En este sentido Eric Wilson, entrenador personal y propietario de Movement Sciences en Boston, prevé que en los próximos años surgirán extractos y cepas de cannabis diseñados específicamente para determinadas actividades deportivas (y no deportivas). Por ejemplo, dice, “si vas a pescar, tal vez quieras una mezcla de índica. Si quieres correr una gran distancia, tal vez una mezcla diferente.”

 

En el mundo del deporte en EE.UU. se multiplican las voces que piden que las ligas profesionales permitan el uso del cannabis. Por ejemplo, el ex comisionado de la NBA David Stern abogaba por la eliminación del cannabis medicinal de la lista de sustancias prohibidas por la liga.

Consumidores de cannabis contra los estereotipos de Hollywood

Una encuesta revela que los consumidores de cannabis consideran negativo el estereotipo de fumeta que transmite la industria de Hollywood.

 

Imaginad que la sociedad en general tachase de alcohólicos o borrachos a aquellas personas que se toman una cerveza al salir del trabajo, acompañan la comida con una copa de vino o eventualmente salen de copas con amigos. Imaginad que tomásemos el estereotipo más extremo y patético de persona que tiene problemas con el alcohol, y lo usásemos para describir la relación que tienen los consumidores moderados con las bebidas alcohólicas. ¿Os parecería justo?

 

Pues precisamente algo así ocurre con la imagen que una parte importante de la industria cinematográfica sigue transmitiendo del consumidor de marihuana. De esto se quejan en EE.UU., claro. En España no es tanto la industria del cine en particular, sino una gran parte de la sociedad en general la que insiste en asociar al consumidor de marihuana con estereotipos negativos totalmente alejados de la realidad.

 

De la misma manera que a nadie se le ocurriría tildar de borracho a quien se toma un vermut con unas aceitunitas, ¿por qué insistir en la denigrante idea de que quien consume marihuana con la misma moderación es un “fumeta”, o peor, un drogadicto?

 

Aquellos que no vivan debajo de una piedra saben que el consumidor de cannabis responde a cualquier perfil de persona: universitarios, políticos, médicos, padres de familia, sacerdotes, rabinos, ateos… No existe un único tipo de consumidor ni existe, en el mundo real, ninguna correlación entre el consumo de cannabis y el éxito o virtud de la vida de nadie. Por ello los consumidores responsables, padres de familia, con vidas más o menos exitosas y felices estamos (si se me permite incluirme) empezando a hartarnos de que se nos asocie con los estereotipos más manidos del fumeta peliculero, tipo El Nota (The Dude en El Gran Lebowski) o Jay y Bob el Silencioso de la saga de Clerks.

 

Ahora que sabemos que una sociedad moderna y avanzada puede tolerar la regulación racional del cannabis al igual que llevamos siglos haciéndolo con el alcohol, los estereotipos que encasillan al consumidor de marihuana comienzan a verse como un estorbo, algo así como los viejos anuncios televisivos en los que se exhibía un machismo descarado como si fuese lo más normal del mundo.

 

Esto, lejos de ser una opinión, lo pone de manifiesto una encuesta publicada el pasado miércoles llevada a cabo por la agencia neyorquina de investigación estratégica Miner and Company. Dicha encuesta revela que la comunidad de consumidores de cannabis quiere que los productores y guionistas de Hollywood colaboren en cambiar la percepción que la sociedad tiene del consumidor de marihuana. Sienten que, si se sigue perpetuando el estereotipo del fumeta tontorrón, resultará más complicado que la sociedad acepte la realidad del cannabis sin prejuicios.

 

Robert Miner, presidente de Miner & Co. Estudio, afirma que “los medios de comunicación han desempeñado un papel increíblemente importante en la aceptación social del consumo de cannabis, pero aún queda trabajo por hacer. El mismo estereotipo del fumeta inofensivo y tonto que impulsó la normalización se ha convertido ahora en un obstáculo para la aceptación de los consumidores productivos y comprometidos de cannabis.”

 

 

 

 

El potencial del CBD para deportistas

El CBD ayuda a la regeneración de lesiones en deportistas

 

El cannabidiol o CBD parece estar revelando incontables aplicaciones derivadas de sus propiedades terapéuticas. Se trata del principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, que actualmente se investiga por sus propiedades anti-inflamatorias, antidepresivas, ansiolíticas, analgésicas, antieméticas… El CBD se está utilizando ya para el tratamiento de síntomas de enfermedades y trastornos como la esclerosis múltiple, la epilpesia, la enfermedad de Crohn, la ansiedad y la depresión, entre otras muchas. De hecho, parece además contrarrestar o equilibrar el subidón que produce el THC o tetrahidrocannabinol, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana. Y hoy, hablamos del CBD para deportistas

 

Precisamente por una de estas propiedades, su capacidad anti-inflamatoria, comienza a mostrarse interés por sus aplicaciones en el mundo de la fisioterapia deportiva. Por ejemplo, Thorsten Rudroff, científico del ejercicio físico y director del Laboratorio de Neurofisiología Integrativa de la Universidad Estatal de Colorado, afirma que “el CBD para la inflamación inducida por el ejercicio es sin duda la siguiente gran área que necesitamos explorar, sin embargo, la mayor parte de lo que sabemos sobre el CDB y el ejercicio se basa en informes anecdóticos. Básicamente no hay investigación sobre el tema. Necesitamos investigar los efectos de la CBD sobre los biomarcadores inflamatorios en los atletas y la recuperación del ejercicio”.
Rudroff es además coautor de un informe publicado este año en la revista Frontiers in Neurology que concluye que el CBD es un compuesto efectivo para reducir el dolor y mejorar la movilidad de pacientes de esclerosis múltiple dadas sus propiedades anti-inflamatorias. El informe además sugiere que el CBD reduce la espasticidad, la fatiga y la depresión en este tipo de pacientes, además de inducir una reducción en el uso de medicamentos, particularmente de opioides, bentodiacepinas y antidepresivos.

 

En cuanto al deporte, cada vez que hacemos ejercicio, especialmente cuando se trata de ejercicio intensivo, producimos lesiones microscópicas en tejidos y músculos. Estas lesiones desencadenan un proceso inflamatorio que activa los mecanismos de reparación del cuerpo, permitiendo a los tejidos regenerarse con más fuerza. Pero demasiada inflamación puede producir lesiones serias, generando un mayor daño en los músculos de lo que el cuerpo es capaz de regenerar por sí mismo de forma razonable, por lo que es común que los preparadores físicos incluyan en las rutinas de los deportistas medidas anti-inflamatorias, como dietas anti-oxidantes, baños de hielo o anti-inflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Sin embargo el Dr. Alan Beyer, médico deportivo y director médico ejecutivo del Instituto Ortopédico Hoag en California opina que el CBD es más prometedor como remedio para ayudar a los deportistas a recuperarse de lesiones producidas durante el ejercicio físico. De hecho recomienda a sus pacientes aplicarse bálsamos de CBD en el área afectada. Beyer explica que “el CBD penetra transdérmicamente para reducir la inflamación en los tejidos lesionados”, y no tiene las contraindicaciones de los anti-inflamatorios no esteroideos, que pueden dañar seriamente los riñones. “Siempre quiero que mis pacientes comiencen con intervenciones que tengan la menor cantidad de efectos secundarios”, dice Beyer. Aunque reconoce que existe una falta de investigación sobre los efectos a largo plazo de los productos del CDB.

 

Cuidado con los productos de CBD sin certificar

 

En general, la falta de regulación del mercado y la tradicional prohibición de la marihuana han entorpecido las investigaciones sobre las posibilidades del CBD además de haber generado mucha charlatanería. Estamos asistiendo a un pequeño boom del CBD, reclamo para la marihuana legal que se vende como sustituto de tabaco en los supermercados de Suiza, o como marihuana light o “erba legale” en Italia. Dado que no es considerada una sustancia psicoactiva, no está clasificada como ilegal en muchas partes del mundo donde la marihuana está prohibida, por lo que muchos productores aprovechan el vacío legal para vender productos de CBD sin ningún tipo de regulación. Aquí queremos avisar a los consumidores: una gran parte de los productos de CBD no contienen los niveles que publicitan e incluso aseguran en sus etiquetados poseer una certificación de calidad independiente sin aportar ninguna evidencia de ello. Por ello recomendamos por vuestra seguridad exigir la muestra de la certificación independiente antes de comprar y consumir productos de CBD.

Cannabis light en Italia

Una ley en Italia reactiva la industria del cáñamo y supone un primer paso hacia la legalización del cannabis

 

“Hecha la ley, hecha la trampa” quizá sea el lema de los pícaros y el clavo ardiendo al que nos tenemos que agarrar los que anhelamos la definitiva liberación del cannabis. Si existe la menor grieta en las leyes, el más pequeño agujerito que dé algo de cancha al uso no ilegal del cannabis, tened por seguro que siempre se descubrirá y se explotará.

Es el caso de Italia, donde hace poco el Parlamento introdujo una nueva legislación sobre el cannabis, la ley 242 de diciembre de 2016, que tiene por objeto la introducción de productos derivados de la planta en el mercado. Este reglamento es un primer paso hacia la legalización de la marihuana y para su implementación se siguieron algunas de las directivas de la UE.

Son tres las características principales de la nueva legislación:

1) Ya no se requrirá autorización para cultivar cannabis con un contenido máximo de THC (el principal cannabinoide psicoactivo de la planta) del 0,2% y con un nivel de tolerancia de hasta 0,6% (lo que se conoce como cáñamo industrial). Aunque que ya no es necesaria la comunicación del cultivo a las fuerzas de seguridad a través de un formulario de denuncia, la recomendación es hacerlo de todos modos para evitar cualquier problema. Eso sí, el productor deberá conservar la factura y los documentos técnicos de las semillas durante un año como mínimo.

2) El porcentaje de THC en las plantas cultivadas puede fluctuar entre el 0.2% y el 0.6% para que sea considerado un cultivo legal. Los controles serán realizados por una única autoridad y siempre en presencia del agricultor, y los inspectores deberán expedir una muestra tomada para posibles contra-verificaciones. En el caso de que el porcentaje de THC fuese mayor al 0,6%, la autoridad judicial puede ordenar la incautación o destrucción del cultivo, pero se excluiría al agricultor de cualquier responsabilidad.

3) Está prevista la inyección de fondos públicos de hasta 700.000 euros anuales “para favorecer la mejora de las condiciones de producción y transformación en el sector del cáñamo”.

 

Cannabis light en Italia

 Por lo demás, la legislación está tan abierta que la emergente industria ha comenzado a auto-regularse, comenzando a aflorar múltiples startups y tiendas de productos de cannabis casi a diario. Por supuesto, todo va bien por el momento mientras se respete el límite establecido en la legislación de entre 0,2% y 0,6% de THC. A este cannabis bajo en THC se le conoce en Italia como “cannabis light”. Hace poco os hablábamos de que en los supermercados de Suiza ya se podían comprar cogollos de cannabis ricos en CBD (el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta) y con menos de un 1% de THC manufacturados como tabaco. En Italia, marcas como MamaMary han comenzado a expandirse por Europa mediante la venta de sus cogollos de CBD  y sus soluciones de alta tecnología para cultivos de interior.

El cambio de legislación ha desencadenado una “cannabis-manía” en Italia, hasta el punto de que se venden pequeños tarros con cogollos de cannabis light (con nombres como K8, Chill Haus, Cannabismile White Pablo y Marley CBD). Esto es por ahora posible gracias a la falta de legislación. Los mismos tarros presentan una etiqueta en la que advierten que no se trata de un producto para consumo humano, sino que se venden como un “producto de coleccionista” (ejem, ejem). Es la manera que tiene el mercado de protegerse mientras las autoridades deciden cuáles son los porcentajes de cannabinoides y usos legales.

 

En cualquier caso se está apreciando un impulso de la economía entorno a esta planta, pero en cuanto al cannabis light, no hay garantías de que sobreviva a los ajustes legislativos. Parece que aun les cuesta convencerse de los beneficios incuestionables que gravación a impuestos por la venta de esta planta y sus derivados están procuciendo a las economías donde está regulada.

Los millenials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana

¿Por que los millennials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana?

Soy poco amigo de etiquetados tan arbitrarios como eso de ponerle nombre a las generaciones nacidas en determinados lapsos de tiempo. No obstante, entraré en el juego diciendo que soy un miembro de la última hornada de la Generación X a punto de hablar sobre la opinión de la Generación Y, más conocida como los Millenials, acerca de la marihuana y el alcohol.

Según una encuesta realizada por la plataforma The Tylt, que se autoproclama “la más grande y efectiva plataforma de opinión y encuestas entre los millennials”, el 87,6% de los encuestados pertenecientes a esta generación opina que “el alcohol mata” mientras que el 12,4% considera que la marihuana “es veneno”.

La encuesta, a falta de conocer el método y fiabilidad de su ejecución, es ya de por sí extraña. Se les da a elegir a los encuestados entre dos opciones que ni siquiera son mutuamente excluyentes (¿y si opino que las dos son ciertas o ninguna lo es?). Aun así, se puede desprender del resultado que los encuestados (que si de verdad pertenecen a la generación millenial tendrán hoy entre 28 y 38 años) consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana.

Otros que han descubierto la rueda… o bueno, quizá, después de todo, sí que resulte particularmente interesante el resultado, porque es bastante probable que las generaciones anteriores sean de la opinión contraria. Preguntadle a vuestras mamás. Después de todo, es la generación de millenials la que está viviendo más de lleno la lenta transición del prohibicionismo de la marihuana hacia su liberación, y son muchos de los hijos que están empezando a tener, los que constituirán la primera generación post-prohibición en algunas partes del mundo. Esta nueva generación post-millenial es conocida como Generación T, y algunos de sus miembros están naciendo en partes del mundo donde la marihuana no es más una planta prohibida, un tabú o algo asociado al crimen. Ellos verán al resto del mundo donde la marihuana está criminalizada, de la misma forma que hoy vemos a aquellas partes del mundo en las que la homosexualidad es considerada una enfermedad o un crimen, o donde la mutilación genital es considerada normal.

El resultado de esta encuesta tampoco es una novedad. El año pasado ya os contábamos que precisamente esta generación de millenials estaban comenzando a preferir el cannabis al alcohol, según un estudio elaborado a partir de una encuesta llevada a cabo por la empresa cannábica OutCo de California junto a la consultora Monocle Research. El estudio venía a confirmar el potencial del mercado de la marihuana para desplazar al del alcohol, algo que está ocurriendo en aquellas regiones donde se ha legalizado su consumo recreativo.


Pero, ¿hasta qué punto la opinión de los millenials está fundada? ¿Es el alcohol más perjudicial que la marihuana?

En realidad ya hemos hablado mucho de ello. La evidencia científica es aplastante: el alcohol es una droga muchísimo más perjudicial que la marihuana. Salvo como desinfectante o antiséptico, se trata de una sustancia que no tiene ninguna propiedad terapéutica. Puede provocar la muerte por sobredosis, además de ser el catalizador de conductas violentas y estar detrás de un elevadísimo porcentaje de accidentes en las carreteras. Y es LEGAL. Por su parte, de la marihuana no existe el más leve indicio de que pueda producir muerte por sobredosis, no está asociada a comportamientos violentos y sus propiedades terapéuticas son múltiples y avaladas por la ciencia. Es más, en su relación con el alcohol, se sabe hoy que la marihuana protege al hígado de los efectos de su abuso. Y es ILEGAL. Los millenials no son tontos… de hecho ninguna generación lo es en su conjunto. Que una sustancia no solo científicamente menos perjudicial que el alcohol, sino además con propiedades terapéuticas valiosísimas, esté prohibida y criminalizada, mientras que el alcohol campa a sus anchas, es una contradicción que revela una hipocresía o una torpeza de los responsables de esta situación que sobrepasa los límites de la vergüenza más abyecta. Y las nuevas generaciones no solo lo ven, sino que están dispuestas a solucionarlo.