Larry Sanders antes de retirarse - Foto: Flickr

Larry Sanders: Activismo cannábico en la NBA

Larry Sanders tenía un contrato con los Bucks de Milwauke por 4 temporadas a razón de 44 millones de dólares, pero su afición a la marihuana hizo que lo perdiera. Te contamos la historia del pivot. Activismo pro-cannabis en la NBA

“El estigma de la marihuana es que es ilegal. Es algo que odio. Pero una vez que sea legal, todo eso va a desaparecer”. 

No fue un activista, un político o un músico. Quien dijo estas palabras fue una estrella de la NBA. Larry Sanders es un pivot de 2,11 metros y una envergadura de 2,34. Unas condiciones excelentes para la práctica del baloncesto. Elegido en la posición 15 del Draft de 2010, Sanders ha jugado toda su carrera profesional en el mismo equipo, Milwaukee Bucks, hasta que la política anti-drogas de la NBA frenó su carrera.

En los últimos tiempos se está creando una especie de mantra. Los jugadores de la NBA quieren que la marihuana medicinal deje de estar prohibida en la competición: Si tienes una receta de tu médico ¿por qué no ibas a poder consumirla? es totalmente ridículo. A la gente deben permitirle tener su medicina”, comentaba un jugador durante un sondeo anónimo que realizó la cadena TMZ. Pero Larry Sanders no se oculta. Hasta diez partidos se perdió el jugador debido a castigos causados por su consumo de cannabis. Unas sanciones que cansaron a los Bucks, con los que tenía un contrato de 4 temporadas a razón de 44 millones de dólares, dejándolo sin equipo a mitad del curso anterior y poniendo en peligro su continuidad en la mejor liga de baloncesto del mundo. Y todo por su afición a la marihuana, sustancia que no le supone ninguna superioridad física por delante de sus compañeros y rivales.

Por todo ello, el jugador decidió el pasado mes de febrero retirarse temporalmente de la NBA. Para Larry Sanders “hay cosas más importantes que el baloncesto”. Si el jugador se refugió en la marihuana fue con un propósito puramente medicinal, ya que su personalidad tranquila y paciente no encaja con la presión a la que están sometidas las estrellas de la NBA, siempre aparentando, siempre intentando mostrar ser los más fuertes del lugar. Para mitigar esta presión, Larry fumaba marihuana. Por fumar esa sustancia, fue retirado de la liga. Irónico, ¿verdad?

Nunca ha perseguido el objetivo de ganar mucho dinero en la vida y siento que tengo que dejarme llevar por la intuición”. De esta manera anunciaba el jugador a través de un emotivo vídeo su renuncia a seguir jugando al baloncesto pero sin descartar volver a la liga cuando se encuentre espiritualmente: “Ese es mi propósito en la vida”.

Cliff Robinson, empresario del cannabis - Imagen: PINTEREST

Cliff Robinson, de jugador de la NBA a empresario del cannabis

Cliff Robinson, ex jugador de la NBA, se marca un Snoop Dogg y crea su propia empresa relacionada con la marihuana

Le llamaban Uncle Cliffy. Una especie de juego de palabras que se derivaba de Uncle Spliffy, que, traducido del inglés, quiere decir “tío porreta”Cliff Robinson, jugador de la NBA durante 18 temporadas, fue sancionado en una ocasión por consumo de marihuana. Su pasión, sin embargo, no le dificultó una longeva carrera en la competición de básquet más dura del mundo donde fue All Star (1994), mejor Sexto hombre en el año 1993 y elegido en el segundo mejor quinteto defensivo (2000). Una media de 14.2 puntos y 4.6 rebotes son los fríos datos de un ala-pivot que pasó la mayoría de su carrera en los Portland Trail Blazers y los Phoenix Suns.

“Quiero destilar el estigma alrededor del cannabis, la mala interpretación de que los atletas y el cannabis son incompatibles”.

En un alarde irónico del destino, aquello que le reportó una sanción se ha convertido ahora en su nuevo paso empresarial. Cliff Robinson, imitando a celebrities top como Snoop Dogg y Rihanna, ha querido introducirse en el negocio de la marihuana con una empresa de venga legal de cannabis para uso terapéutico para deportistas: Uncle Spliffy.

Cliff Robinson, de la NBA al cannabis - Imagen: PINTEREST

Cliff Robinson, de la NBA al cannabis – Imagen: PINTEREST

La empresa de Cliff Robinson de cultivo y venta de marihuana operará en el estado de Oregón, donde es legal desde el 2014 la manufacturación, procesamiento y venta de cannabis. Uncle Spliffy se define como “la primera marca cannábica deportiva del mundo”. Robinson piensa que en el futuro el deporte será el tercer mayor nicho de la marihuana, tan sólo detrás del consumo recreativo y medicinal: “Es una oportunidad para mí de salir afuera y decirle a las personas un poco sobre mí fuera del baloncesto. Las personas en Oregón me conocen como un hombre de baloncesto, pero quiero destilar el estigma alrededor del cannabis, la mala interpretación de que los atletas y el cannabis son incompatibles”

Robinson, que fue portavoz en la ‘Conferencia Colaborativa de Cannabis’ en Oregón durante el mes de febrero, critica la contradicción que supone sancionar a atletas por consumo de marihuana cuando no es algo que reporte ningún beneficio deportivo: “El cannabis es definitivamente una alternativa positiva que farmacéuticos al final del día. Esas son sintéticas. Hablo de algo que es natural y puede tener el resultado que esperas, al hablar de tensión en los músculos o relajación”.

Uncle Spliffy dispone de una web ya operativa pero en la que sólo puedes registrar tu correo electrónico en una newsletter que promete “no enviar spam”. Mientras esperamos con expectación el lanzamiento de la “primera marca de cannabis y deporte”, Cliff Robinson se erige como el mayor embajador del deporte y la marihuana medicinal.

Ross Rebagliati durante una entrevista - Imagen: Common Wikipedia

Ross Rebagliati: El campeón olímpico que vive del cannabis

¿Cómo convertir la retirada de una medalla de oro por positivo de marihuana en una empresa rentable? Ross Rebagliati tiene la respuesta

De un lado, el auge del cannabis en Estados Unidos. Por otra parte, la normalización de esta sustancia con su consumo terapéutico. La regularización de la marihuana en estados como Colorado y Washington han servido de detonante para muchas cabezas pensantes que han visto en la hierba un modelo de negocio. Pero más allá de emprendedores anónimos que pueden invertir sus ahorros en startups, existe una especie de clase alta que ha querido “salir del armario” cannábico para entonar un “yo también consumo… e invierto”.

Es el caso de Ross Rebagliati, un snowboarder nacido en Canadá y que fue campeón olímpico en los Juegos de Nagano en 1998. De hecho, Rebagliati se convirtió en el primer campeón de la historia en eslalon gigante de snowboard. Con tan solo 27 años se vio con el mundo a sus pies (y a su tabla), pero estuvo a punto de perderlo todo debido a un positivo por dopaje de marihuana. El ‘Comité Olímpico Internacional’ (COI) le retiró el oro y el rider se defendió aferrándose a una “zona gris del reglamento”. Su recurso esgrimía que el tetrahydrocannabinol (THC) no se encontraba dentro de la lista de sustancias prohibidas por el COI. Además, el medalla de oro negó cualquier tipo de consumo durante muchos años, hasta que directamente se adentró en la industria del cannabis.

“Empecé a competir en 1988, así que supuso la culminación al trabajo de una década, con más de 200 días en la nieve por temporada, con un vida social mínima. Me costó mi tiempo, pero debía ser honesto conmigo mismo”, declaró tiempo después el campeón olímpico al que le fue devuelta su merecida medalla.

Rebagliati pasó de negar el consumo a fundar su propia empresa relacionada con el cannabis, allá por enero de 2013, cuando junto a su socio Patrick Smyth fundó una distribuidora de marihuana medicinal a la que bautizó irónicamente como Ross´GoldAproveché el cambio normativo en Canadá… y mi popularidad tras el escándalo. Producimos cannabis con licencia para su uso terapéutico. Montamos una tienda online y la entregamos por correo. Vi las legalizaciones Colorado y Washington, así que me animé”, comentó el snowboarder.

Hasta la fecha, la empresa de Ross Rebagliati ha creado cuatro tipos distintos de marihuana: Ross Platinum, Gold, Silver y Bronze. La Platinum cuenta con los niveles más altos de THC (+20%). La Bronze, con apenas nada. La visión empresarial, aprovechando su historial con el deporte y el cannabis, le ha llevado a fabricar también pipas de cristal, papel de liar o sprays.

A día de hoy, el campeón olímpico reivindica los beneficios del cannabis a viva voz: Se trata del mejor método contra el jet lag, eleva al máximo tu apetito, proporciona un sueño de calidad y es, posiblemente, uno de los antiinflamatorios más potentes”. Aunque es posible que de no haberse producido su positivo nunca le hubiera llegado esta aventura empresarial, Ross Rebagliati invita al COI a que la marihuana desaparezca de la lista de productos dopantes.

Ronda Rousey en una entrevista de TV - Imagen: The Tonight Show

El secreto del éxito de Ronda Rousey

Ronda Rousey es una luchadora estadounidense de artes marciales mixtas. Retirada ya de esta especialidad, fue la primera judoka de su país en ganar una medalla olímpica. ¿El secreto de su éxito? La estructura de su dieta. ¿El secreto de su secreto? Desayunar semillas de cáñamo

La medallista olímpica de judo Ronda Rousey es la luchadora más dominante en el ‘Ultimate Fighting Championship’ (UFC). Lo que vienen siendo las artes marciales mixtas. Ronda es una verdadera superestrella que ha trascendido de su propio deporte, apareciendo en películas como ‘The Expendables 3’ (Los mercenarios 3) con Sylvester Stallone o la versión cinematográfica de ‘Entourage’. Sus elogios son bien merecidos por su capacidad luchadora, el haber incluido el trash talking en la lucha femenina, su condición de invicta o que ha llegado a aunar dos peleas que han durado un total de treinta segundos. Mientras que la campeona de la UFC ha ganado notoriedad, la mayoría de sus fans probablemente no saben que Ronda Rousey come semillas de cáñamo para el desayuno casi todas las mañanas.

Rousey ha declarado que su rutina de desayuno consiste en dos cucharadas de semillas de cáñamo. La judoka explicó que la estructura de su dieta ha sido la que ha marcado la gran diferencia entre su carrera profesional y amateur. Pero no, ella no digiere el cáñamo como una manera de adormecer el dolor, como suele ocurrir. Ronda lo incluyó porque son ricas en Omega-3, saludables de grasa, ayudan a reducir el colesterol malo y protegen contra las enfermedades del corazón.

Los beneficios industriales y alimenticios de cáñamo se han vuelto más notorios en Estados Unidos, pero la legislación solo permite plantar cáñamo en Kentucky, Colorado y Oregon.

Bill Murray - Imagen: El club de los chalados

Bill Murray, irónico icono hipster

No es la primera vez que ocurre. Un artista veterano, que se las ha visto de todos los colores, y al que se le considera demodé, es convertido en un icono indie. Pasó en la música nacional con Raphael y pasó a escala mundial con Bill Murray. El actor cómico ochentero por excelencia, es de repente apadrinado por la cultura hipster

Nacido en 1950 y criado entre nueve hermanos, Bill Murray decidió seguir a uno de ellos, también actor, hasta el 
‘Second City’ de Chicago donde conoció a la plana mayor del ‘Saturday Night Live’ original: John BelushiDan Akyroyd o Gilda Radner. Por allí también estaba Chevy Chase, la gran estrella del programa, y al que sustituyó brillantemente de 1977 a 1980, momento en el que abandonó el elenco del show para dedicarse exclusivamente al cine.

Bill Murray se comió los años ochenta gracias a su lacónico y carismático Peter Venkman de ‘Los Cazafantasmas’. Junto a sus colegas Dan Akyroyd, Harold Ramis y el director Ivan Reitman (padre del también realizador Jason), perpetraron una de las comedias más icónicas de la década, de la que surgió una secuela, una serie de animación y de la llega ahora un remake con reparto femenino. A partir de este punto de inflexión Murray adquirió el status de estrella y una libertad creativa y vital para interpretar y hacer lo que le ha dado siempre la gana.

Bill Murray, icono ochentero - Imagen: Cazafantasmas

Bill Murray, icono ochentero – Imagen: Cazafantasmas

Ya entrados en la década de los noventa, Bill alcanzó el cielo gracias a ‘El día de la marmota’, una de las mejores comedias de la historia donde Murray hace de Murray. Mujeriego, irónico, con cara de “Vámonos a tomar una copa” y haciendo gala de su mayor virtud interpretativa: menos es más. Este film, unido a otros realizados en el periodo aproximado de tres lustros (1980-1995), lo convierten en una cara indispensable para varias generaciones.

Pero de ídolo cómico Murray pasó a convertirse en icono hipster. El punto de inflexión llegó por su papel en la aclamada ‘Lost in translation’, que le reportó su única nominación a los Oscars. Aunque era el gran favorito, la dramática interpretación de Sean Penn en ‘Mystic River’ pudo más que la vis cómica amarga y existencialista de Bill.

A partir de la interpretación en la película de Sofia Coppola, cualquier título de Bill Murray se ha convertido en una cita indispensable. Pero, además de su principal faceta, Murray se ha ganado una divertidísima fama de colarse en fiestas ajenas (como aquella en la que acabó lavando los platos) que ha llevado a sus fans a crear webs donde relatar las excentricidades y encuentros con el actor. Para completar su vertiente más viral, las redes sociales de medio mundo se han inundado con fotos del actor haciendo cualquier cosa, por cotidiana que sea.

 

Bill Murray, perdido en Tokyo - Imagen: Lost in translation

Bill Murray, perdido en Tokyo – Imagen: Lost in translation

Además de su carrera como actor, fetiche indie y asistente a fiestas ajenas, Bill Murray también es conocido por su afición a la marihuana. Ya en su etapa universitaria fue expulsado de la compañía de teatro donde estaba tras conocerse su arresto en el Aeropuerto de Chicago por posesión de cinco kilos de hierba. Su opinión sobre el cannabis con fines recreativos se aúna en esta extendida respuesta que dio en una entrevista:

“Bueno, eso es una pregunta grande, ¿no? Porque estás hablando de recreación, que todo el mundo está a favor de esto. También se habla de algo que ha sido ilegal durante tantos años, la marihuana es responsable de una gran parte de la población penal, por el delito de la automedicación. Y lleva miles de millones de gastos en contra de uno mismo y lo mejor que se puede hacer es terminar. Las personas se están dando cuenta de que la guerra contra las drogas es un fracaso, que con la cantidad de dinero que se gasta, se podría haber comprado con esa cantidad de dinero todos los medicamentos en lugar de crear este ejército de personas encarceladas. Creo que el terror a la marihuana fue probablemente exagerado. No creo que la gente esté realmente preocupada por este tema. Ahora que tenemos el crack y el cristal y todo eso, la gente ni siquiera piensa acerca de la marihuana, es como si alguien jugase a demasiados videojuegos en comparación. El hecho de que los estados están aprobando leyes que la permiten significa que esta amenaza ha sido demasiado exagerada. Los psicólogos recomiendan fumar marihuana en lugar de beber si se encuentra en una situación estresante. Estos son los remedios antiguos, el alcohol y fumar, y sólo comenzaron a aprobarse leyes contra ellos hace 100 años”.

Bill Murray, atrapado en el tiempo - Foto: El día de la marmota

Bill Murray, atrapado en el tiempo – Foto: El día de la marmota

Los últimos trabajos de Bill Murray han sido ‘Rock the kasbah’ y un especial de Navidad para Netflix. ‘A very Murray Christmas’ es un vehículo diseñado para el lucimiento del actor. Una comedia de temática navideña donde se sitúa a Murray atrapado en un hotel de Nueva York a causa de una tormenta de nieve. Un proyecto, dirigido y escrito por Sofia Coppola, con un reparto de lujo: George ClooneyRashida JonesAmy PoehlerMichael Cera y Miley Cyrus.

A pesar de su estilo minimalista de interpretación, Bill Murray lo mismo se atreve con teatro clásico que con superproducciones del estilo ‘Los ángeles de Charlie’. Murray puede salir con el piloto automático puesto en ambos casos y robarse la función. Y sin necesidad de cambiar de registro.  Todo gracias a esa cara de indiferencia vital que lo han aupado a los altares de la cultura hípster y a convertirlo en icono generacional.

Judd Apatow y Amy Schumer, reivindicando figura stoner - Imagen: Trainwreck

La mujer y el cannabis en el cine

Si hoy en día aún es difícil encontrar un personaje femenino independiente y que no necesite un detonante masculino para hacerlo funcionar, imagina lo complicado que puede resultar la existencia de un papel femenino, independiente y que no esconda su consumo de marihuana. En Nekwo reflexionamos sobre la figura de la mujer “stoner” en el cine

La imagen de la mujer en la cultura audiovisual es un tema de debate recurrente. La lucha por la igualdad de los derechos respecto al hombre parece una batalla que, desgraciadamente, nunca acabará y el cine y la televisión no han sido otra cosa que la demostración palpable de ello. Tras más de un siglo de películas y seis décadas de series es ahora cuando por fin se ha abierto la discusión respecto a la imagen y derechos femeninos. “¿Son los guionistas unos misóginos?” “¿Por qué las actrices cobran menos que los actores?”. Son tan solo un par de las cuestiones de más actualidad.

Jennifer Lawrence encendió el fuego del debate en materia económica con una carta publicada en la web de Lenna Dunham (‘Girls’) tras descubrir que ella misma y Amy Adams cobraron bastante menos que sus compañeros de reparto Christian Bale o Bradley Cooper. Respecto a la típica misoginia que se suele percibir en las grandes producciones de la televisión, las respuestas no están claras, pero sí las preguntas: ¿Por qué la gente odia a Carmela o Skyler pero no a sus temidos maridos Tony Soprano y Walter White? Mientras ellos trafican, asesinan, extorsionan o son infieles, ellas se muestran sumisas (al principio), sufridoras, pacientes y, solo al final, batalladoras. Y es ahí donde la audiencia da la espalda a esos personajes.

Amy Schumer ha sabido reinvidicar la figura femenina en el cine - Imagen: Trainwreck

Amy Schumer ha sabido reinvidicar la figura femenina en el cine – Imagen: Trainwreck

Si ya de por sí la figura femenina es especialmente sensible a las críticas sesgadas y a los clichés, la situación empeora con la imagen de una mujer independiente, sexualmente activa… y consumidora de marihuana. Y es que, la figura de la mujer “stoner” (como se diría en Estados Unidos) es más bien escasa en la cultura pop. Las estadísticas dicen que en USA el consumidor de cannabis es un varón en un 70% de los casos. Trasladado a la gran (o pequeña) pantalla, esto puede suponer que hayamos visto una o ninguna obra audiovisual donde la protagonista sea una mujer que fume hierba y haga gala de ello.

Los prejuicios sociales en contra de la mujer, más grandes y más exigentes que en los hombres, dictan que está peor visto el consumo de marihuana en ellas que en ellos. La carga moral y ética (esta última debida sobre todo al tema de la maternidad) provoca que parte del consumo de hierba femenino no sea reconocido, y con ello su visibilidad audiovisual sea escasa o casi nula.

Esta coyuntura actual es la que convierte ‘Y de repente tú’ (olvidemos ese espantoso título que evoca a cualquier peli de Meg Ryan o Sandra Bullock) de una comedia romántica a una obra con mayor sustento y profundidad. Sitúa a la mujer en su lugar correspondiente y justo: el mismo que el de cualquier hombre.

‘Trainweck’ (su título original) es la incursión del cannábico Judd Apatow en el universo femenino. El director, que siempre ha sabido retratar al hombre del siglo XXI con sus temores, sus inseguridades, sus crisis, se atreve con el guión de una Amy Schumer que también interpreta a la protagonista de la película: una polígama, aficionada a la hierba y al alcohol, con miedo al compromiso y de profesión liberal.

La película, además de democratizar la temática de género, es todo un desfile de caras conocidas, gags brillantes y diálogos que juegan con el metacine. LeBron James se interpreta a sí mismo mientras parodia con su propia figura,Tilda Swinton recuerda a la de ‘Quemar después de leer’ en el papel más cómico de su carrera y, sorpresa, por ninguna parte aparecen Paul RuddSeth RogenJonah Hill o James Franco. Y es que, hasta para eso ‘Trainweck’ es la película más “femenina” de Judd Apatow. No party men.

Jennifer Lawrence - Imagen: Los juegos del hambre

Jennifer Lawrence, la nueva princesa de Hollywood

El viejo Hollywood ha dado paso a uno más moderno. La figura clásica que representaban actrices como Audrey Hepburn en los 60, Meryl Streep en los 70 u 80 y Julia Roberts en los 90 ha sido sustituida por la irreverencia y espontaneidad de Jennifer Lawrence, que no esconde ni el consumo de cannabis

Los años noventa fueron de Julia Roberts. Ella era la princesa de Hollywood, la “pretty woman”. La sonrisa que nunca se acababa. Pero aunque la dictadura machista que rige los estamentos de la industria del cine fue más indulgente con la protagonista de ‘Erin Brokovich’, su estela se fue difuminando a la par que el nuevo milenio iba soplando velas. Mientras tanto, ninguna otra actriz tomaba su testigo. Fueron tímidos lo intentos de Renée Zellweger o Nicole Kidman, pero más atrevidos sus escarceos con el bótox. Otras compañeras de generación como Sandra Bullock, Jennifer Aniston o Cameron Diaz se perdían en producciones románticas con poco peso artístico.

Fue el momento de dar paso a otra generación. Aparecieron Angelina Jolie y Charlize Theron, pero tuvo que ser Natalie Portman la que abanderó, durante unos años, la bandera de “actriz más codiciada”. Pero ni quiso ni le interesó ser la princesa de nada, así que tras ganar su Oscar por Black Swan’ se retiró a un segundo plano mediático. Anne Hathaway y Scarlett Johansson, ya nacidas en los ochenta, coquetearon con el trono, pero tuvo que ser una intérprete nacida en 1990 quien por fin fuera nombrada la nueva “princesa de Hollywood”. Julia Roberts ya tenía sustituta: Jennifer Lawrence.

El paradigma de una generación

Jennifer Lawrence en Joy - Imagen:  Joy

Jennifer Lawrence en Joy – Imagen: Joy

Existe un común denominador entre los actores de la nueva generación de Hollywood: versatilidad. Juegan con el indie y el mainstream a su antojo. Regalan un secundario en la última sensación del Festival de Sundance a la par que protagonizan su propia franquicia de superhéroes. Y esto lo representa como nadie Jennifer Lawrence.

¿Qué tienen en común ‘Winter´s bone’ con ‘Los juegos del hambre’? Exacto, nada. La película que produjo el salto a la fama de Lawrence estaba rodada fuera del circuito comercial de Hollywood. Aún así, obtuvo cuatro nominaciones a los Oscars, incluyendo la primera para Jennifer, convirtiéndose en la tercera actriz más joven en la historia en conseguirlo.

Hollywood atisbó que ahí había ínfulas de musa. Con veinte años recién cumplidos y una nominación a sus espaldas, a Jennifer Lawrence comenzaron a lloverle proyectos. Y la actriz no los desaprovechó. Seis años después ya tiene dos franquicias (‘X-Men’ y ‘Los juegos del hambre’), un Oscar, tres Globos de Oro y ser el paradigma y la representante de toda una generación.

Espontaneidad, tropezones en alfombras rojas y cannabis

Jennifer Lawrence en una entrevista - Imagen: The Graham Norton Show

Jennifer Lawrence en una entrevista – Imagen: The Graham Norton Show

Su espontaneidad, su desparpajo, sus caídas  y su simpatía delante de las cámaras han ayudado a convertirla en la nueva princesa de Hollywood. Pero lejos de querer representar una figura típica y dentro de la corrección americana que sí personalizó Julia Roberts, Jennifer Lawrence se ha caracterizado por decir siempre lo que piensa y reivindicar luchas como las de la igualdad de salarios entre hombres y mujeres en Hollywood.

Prueba de esta espontaneidad fue la confesión que realizó en el programa de televisión Watch What Happens Live’  de Andy Cohen. El presentador del show le contó a Jennifer Lawrence la revelación de que Susan Sarandon fumaba marihuana antes de muchas entregas de premios, pero que nunca se había atrevido a hacerlo antes de una gala de los Oscars. Lawrence, sin cortarse una vez más, confesó que ella sí lo había hecho, pero sin querer concretar en cuál: “No voy a decir qué año”.

Así es Jennifer Lawrence. Una actriz que se mueve igual de bien en el cine comercial que el independiente. Que ante caída en una alfombra roja se ha levantado entre risas. La que normaliza el consumo tras confesar haber fumado un porro antes de una gala de los Oscars y la que reivindica que las mujeres cobren lo mismo que los hombres.

Jeff Bridges, Steve Buscemi y John Goodman - Imagen: El gran Lebowski

Breve historia de la marihuana en el cine

Primero fueron vagos, idiotas, perdedores e inadaptados sociales. Luego mutaron levemente a surfistas, estudiantes de “high school”, Mathew McCounaghey debutando en la gran pantalla diciendo eso de “Allright, allright”, Jay y Bob el silencioso o Johnny Depp pasado de roscas interpretativas en ‘Miedo y asco en Las Vegas’. La figura del consumidor de marihuana en el cine y en Hollywood ha virado del típico fumeta, el colgado de turno, a una imagen más elitista y cool

La imagen del stoner en el cine ha recorrido un largo y tortuoso camino lleno de estereotipos y clichés. La marihuana en Hollywood nació como algo propio de estudiantes tontos y vagos. Perdedores sociales en general y consumidores de cualquier tipo de sustancia en particular. Como si la hierba fuera una puerta de acceso a una fiesta más “destroyer” e ilimitada. Pero mientras en el cine mainstream y palomitero norteamericano se dedicaban a encorsetar al “fumeta”, los propios actores fueron sofisticando la imagen de la hierba.

‘Up in smoke’, película de 1978, está considerada  la primera película “fumeta” de la historia. La pionera de la comedia stoner que abrió el camino a un género que acabó mutando de “películas de fumados” a “películas para ver fumado”. Cuando el espectador entró en escena, cualquier film cómico con tintes absurdos entraba ya en liza. Basta una simple búsqueda en Google para encontrar listados donde aparecen obras como ‘La vida de Brian’.

De vez en cuando aparecían versos sueltos como ‘Movida del 76’ (‘Dazed and confused’), la joya generacional de Richard Linklater que aunó a un grupo de jóvenes intérpretes que luego supieron hacer carrera en Hollywood (como el ya mencionado Matthew McCounaghey).  También había presencia cannábica en ‘Pulp Fiction’, donde el Vincent Vega de John Travolta hablaba de su viaje a Ámsterdam.

A finales de los 90 este tipo de comedias comenzaron a proliferar en Hollywood. ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’ o ‘Road Trip’. Paralela a esta comedia gamberra del clan ‘American Pie’, los hermanos Coen estrenaban ‘El gran Lebowski’, con la presencia del, quizás, mejor personaje cómico en años: The Dude de Jeff Bridges.

James Franco y Seth Rogen - Imagen: Pineapple Express

James Franco y Seth Rogen – Imagen: Pineapple Express

La normalización llegó de la mano de las producciones de Judd Apatow. El séquito que forman Seth Rogen, James Franco o Paul Rudd, bajo el mantra del omnipresente productor, llevó la marihuana a los hogares de clase media con sus peleas conyugales, sus embarazos, sus crisis existenciales y sus trabajos de oficina. La hierba está, y mucho, pero ni más ni peor que una cerveza o un partido de la NBA. El compendio de ‘Lío embarazoso’, ‘Funny people’, ‘Virgen a los 40’, ‘Superfumados’ y demás filmografía perpetrada por Apatow y compañía, unido a la vida stoner fuera de las pantallas de estos actores de Hollywood más otras celebrities, ayudaron a destrozar parte del estigma que tenía la maría en el cine. Obviamente, artistas como Rihanna o Snoop Dogg, con sus negocios relacionados con el cannabis, también han colaborado en la causa. Ahora, podemos a ver a ex-Ídolos juveniles como Zach Efron fumando en ‘Malditos vecinos’, ex estrellas Disney como Miley Cyrus fumando en todas partes y ex parejas de estrellas juveniles como Selena Gomez fumando en películas independientes como ‘Spring Breakers’.

La marihuana, tras conquistar la retaguardia de Hollywood, ha decidido lanzarse a la televisión. Con el único referente de ‘Weeds’, la presencia testimonial y residual del cannabis ha dado paso a una nueva era donde varias plataformas y cadenas han decidido lanzarse a la comedia stoner. Figuras como Chuck Lorre (creador de ‘The Big Bang Theory’) o Kevin Smith estrenarán próximamente shows televisivos ambientados en dispensarios. Un nuevo terreno donde sembrar la hierba.

Imagen: Pinterest

7 razones para visitar Nimbin, el reducto hippie de Australia

La historia de Nimbin, el pueblo hippie de Australia, comienza en 1973 con la celebración de un festival multicultural en favor del pensamiento alternativo y la vida autosostenible. Tal fue su éxito que muchos de los asistentes se quedaron a vivir en la localidad, adquiriendo sus tierras en forma de multipropiedad. A partir de ese momento, se convirtió en un reducto hippie donde el consumo de cannabis es totalmente tolerado.

1. En Nimbin está tolerado el consumo de marihuana

Imagen: PINTEREST

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2. La autosuficiencia y la protección del medio ambiente son las líneas rojas del estilo de vida Nimbin

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3. Se encuentra cerca de la costa este de Australia, a 800 kilómetros al norte de Sídney

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“Voy camino Nimbin” -Imagen: PINTEREST

4. Este pequeño pueblo pertenece al Área de Gobierno de Lismore, la localidad más próxima y lugar de nacimiento de Julian Assange, fundador de Wikileaks

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Hasta los buses son hippis – Imagen: PINTEREST

5. Esta es la capital contra-cultura del cannabis impulsada de Australia. La vasta área que rodea el pueblo es conocido como el ‘Rainbow Region’

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La esencia de Lennon – Imagen: PINTEREST

6. El primer fin de semana de mayo tiene lugar el MardiGrass, un festival-protesta por la legalización de la marihuana, con actividades y música en directo

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Festival de Nimbin – Imagen: PINTEREST

7. El MardiGrass comenzó en 1993 con los objetivos de convertirse en una manifestación pacífica

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Festividades en Nimbin – Imagen: PINTEREST

Christiania - Imagen: Daniel E. Photography

Christiania, el barrio underground donde la marihuana es bienvenida

-> El barrio de Christiana fue creado en 1971 aprovechando unas antiguas bases militares
-> Sus habitantes no se consideran ni daneses ni europeos
-> La compra-venta de marihuana está permitida

“Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…” Así comenzaban muchas de las aventuras de Astérix, el insumiso galo que evitó, una tras otra, las invasiones de los romanos a su pequeña aldea. Todo gracias a una poción mágica, un druida y Obélix, su inseparable amigo 4×4. Si cambiamos el Imperio Romano por el mundo occidental capitalista y la famosa aldea gala por un barrio de Copenhague, tenemos su equivalente en el mundo real y actual.

Christiania fue creada hace cuarenta años por un grupo de ciudadanos daneses. Un 26 de septiembre de 1971, las antiguas bases militares en desuso que abarcaban unas 34 hectáreas del centro de Copenhague pasaron a convertirse en un reducto libre, libertario, contracultural, independiente, de ideales asamblearios y donde la marihuana está permitida.

Bienvenidos a Christiania - Imagen: Bryan Clark - Flickr

Bienvenidos a Christiania – Imagen: Bryan Clark – Flickr

Casi un millar de vecinos (865 para ser exactos), viven repartidos en las 700 viviendas que forman la ciudad verde de Christiania, el segundo lugar más visitado de la capital danesa. Un hábitat especial e independiente, donde la ley funciona a su manera. Un barrio libre donde las normas y prohibiciones, que no coinciden con las del país, se deciden en asambleas. Un espacio donde no existe la propiedad privada y donde sí se puede fumar marihuana.

En Pusher Street, la avenida más turística de Christiania, se cuentan por una decena los puestos que en sus mostradores exhiben diferentes variedades de marihuana. Aunque en la ciudad de Copenhague no es legal, en el barrio libre su compra-venta y consumo están aceptados y la policía no  ponen problemas. Todo gracias a un organizado y proclamado sistema democrático donde bohemios, artistas y músicos conviven al margen de las leyes danesas y europeas (sus habitantes no se consideran miembros de la Unión) y donde, a cambio de tener que auto-abastecerse de agua y luz con generadores y depósitos, están exentos de pagar impuestos al gobierno central.

Christiania, un utópico lugar en medio del mundo occidental que recibe a los turistas con marihuana, los brazos abiertos y el siguiente lema: “Querido invitado, eres muy bienvenido a Christiania pero no puedes consumir drogas duras, portar armas y montar jaleo o peleas”.

En Nekwo se nos ocurre otro: Christiania, the place where you wish to be.