Viaje a lugares cannábicos

4 planazos vacacionales cannábicos que no te dejarán indiferente

Desde Nekwo nos encanta todo lo que huela a innovación, y los planes vacacionales no podían ser menos. Nuestro objetivo no es recomendarte sitios donde fumar a gusto, sino susurrarte al oído esos lugares que tienen ese je ne sais quoi que volvería loco a cualquier amante del cannabis. No te pierdas nuestra selección, adaptada a todo tipo de gustos y aficiones

Para los espirituales: Ganja yoga retreat

Ganja Yoga Retreats

Practicar yoga y fumar a la vez ya es una realidad en los Ganja Yoga Retreats de Twisted Sisters.

En Colorado todo vale, y algunos profesores de yoga ya han visto la gallina de los huevos de oro en la fusión de las bondades del Hatha Yoga con las de la planta más popular de la zona, tanto en clases regulares como en retiros de yoga y meditación.  La idea de esta mezcla bizarra es “profundizar en la práctica de yoga y meditación con la ayuda de una de las plantas sagradas de la naturaleza”. En las clases se fuma, se medita y se practica la milenaria disciplina del yoga. Solo hay un requisito: tener como mínimo 21 años, cifra que marca el comienzo de la mayoría de edad en Estados Unidos. Si te va el rollo y decides acudir a su retiro Ganja, disfrutarás de un fin de semana de clases de yoga diarias en un paraje espectacular, aderezadas con visitas a los mejores distribuidores de hierba de la zona. Namasté.

Para los tradicionales: Amsterdam 

Ciudad de Amsterdam

Amsterdam. Fuente: Flickr

Coffee shops a destajo, pintorescos canales y el museo Van Gogh. ¿Hay que explicar algo más?

Para los atrevidos: ruta del hachís por el Rif de Marruecos

Ruta del Rif, en Marruecos

Ruta del Rif, en Marruecos. Fuente: Guiademarruecos.com

El 80% del hachís que se consume en Europa proviene de Marruecos, y probablemente de esta región norteña, tierra de bereberes. Parece que el Rif se rige por sus propias reglas, unas reglas marcadas por una suerte de mafia mediterránea de la droga que controla a una población con el cultivo masivo de marihuana como principal fuente de sustento desde hace casi tres décadas. La planta del cannabis es perfecta para cultivar en este enclave montañoso porque tiene unas necesidades de espacio mínimas que redundan en beneficios inigualables para otros cultivos.  Eso sí, esta zona no se caracteriza por la excesiva hospitalidad de los lugareños, ya sea por miedo o por pura hostilidad. Para hacernos una idea, El Periódico de Extremadura visitó la zona hace unos años y recibió una advertencia poco amigable de un policía de la zona:  “Aquí se puede venir, pasar la noche, comprar hachís y partir, pero rechazamos a la gente que nos visita solo para oler”. Si vas, cuéntanoslo, pero luego no digas que no te hemos advertido…

Para los amantes del “todo incluido”

Planes cannábicos de 420 tours

La agencia My 420 Tours ofrece talleres de sushi aderezados con marihuana. Fuente: my420tours.com

Volvemos a Denver, como no podía ser de otra manera. El invierno pasado, un estudio encargado por la Oficina de Turismo de Colorado descubrió que casi la mitad de la gente entrevistada afirmó que las leyes permisivas del estado en lo que respecta a la marihuana habían influido en su decisión de venir de visita.

La infraestructura turística que ha surgido en este estado norteamericano se basa en un principio bastante sencillo: todo es mejor cuando vas muy fumado. Bajo esta premisa, una de las compañías para turistas del cannabis más conocidas de Colorado, My 420 Tours, organiza experiencias cannábicas de las de pulserita: clases de cocina con cannabis, masajes terapeúticos, rutas en autobuses turísticos aptos para fumadores, visitas a plantaciones o cenas de 4 platos con chefs exclusivos son algunas de las opciones disponibles en estos tours cannábicos.

Push House, la primera casa de cáñamo industrial, creada por Anthony Brenner para Push Design en Carolina del Norte (Estados Unidos)

Push House, o la casa de cáñamo en la que matarías por vivir

Imagina un material de construcción ecológico, resistente a la humedad, al fuego y a las plagas, no tóxico y encima buen aislante térmico. Imagina un material de construcción 7 veces más fuerte que el cemento  (como David el gnomo) y tres veces más elástico, con lo que podría resistir un terremoto. Por si fuera poco, este maravilloso material imaginario es el doble de ligero que el clásico cemento. Ahora imagina una planta de cannabis. Fusiona estas dos imágenes en tu cabeza. ¿Cuál es el resultado?

Algo así debieron pensar los creadores del hempcrete, una palabra que fusiona los términos ingleses hemp (cáñamo) y concrete (hormigón).

La búsqueda de este supermaterial sostenible y resistente a inclemencias climatológicas comenzó hace una década, tras el desastre del huracán Katrina, que dejó a miles de personas sin hogar o en refugios temporales hechos con materiales tóxicos. Cinco años después, cuando el terremoto de Haití hizo que miles de víctimas murieran aplastadas bajo casas de cemento derruido, la necesidad de encontrar una forma de construcción alternativa se hizo apremiante. Y resultó que ese material pluscuamperfecto ya existía: no es otro que la fibra de cáñamo. Aquí es donde entra el superhéroe de la peli, el hempcrete.  

Interior casa de cáñamo

Push House, la primera casa de cáñamo industrial, creada por Anthony Brenner para Push Design en Carolina del Norte (Estados Unidos) – Fuente: Inhabitat.com

A pesar de lo que pueda sugerir su nombre, el hempcrete no es un hormigón como tal, sino más bien un conglomerado de fibras de cáñamo mezclado con cal hidráulica y agua. La razón de que esté haciendo las delicias de los más eco es que es un material de carbono negativo: durante su producción se destruye más dióxido de carbono del que se genera. Esto es debido a que el cáñamo es una de las plantas que más CO2 es capaz de absorber durante su cultivo, lo que compensa el que se genera durante la producción del hempcrete. Parece magia, ¿verdad?

Ahora mismo te estarás preguntando por qué no tiramos a la basura todo el cemento del mundo y levantamos los cimientos  de un nuevo mundo con nuestra planta favorita. Lo cierto es que el hempcrete está relativamente extendido en algunos países de Europa, especialmente Reino Unido, Francia, Suiza y Bélgica. Pero al otro lado del charco, en el país yanki, la producción industrial de cáñamo está prohibida, lo que no impide la existencia de un movimiento a favor de este tipo de construcción, con buenos ejemplos en Hawaii, Texas, Idaho y Carolina del Norte, entre otros.

No sabemos qué opinarás, pero nosotros mataríamos por acabar el día en una choza así…¿qué te parece?

Imagen: Takahiro Imamura

Animal Collective, Flaming Lips, Tame Impala y otros gurús de la psicodelia aromatizada por la hierba

El cannabis se ha hecho notar puntualmente en las obras de los capitostes de la lisergia moderna: Animal Collective, Flaming Lips o Tame Impala

Hace un par de años, Noah Lennox -uno de los cuatro componentes de Animal Collective– daba a conocer “Marijuana Makes My Day”, una composición a nombre de su proyecto Panda Bear. Bueno, en realidad era Sonic Boom, el productor con quien estaba trabajando en las sesiones de su siguiente álbum como Panda Bear, quien la difundió por las redes. Se trataba de una pista densa y de textura casi oleaginosa -marca de la casa- ,con la que se especuló que podría estar incluida en Panda Bear Meets The Grim Reaper (Domino, 2015), el que iba a ser su inminente nuevo álbum.

El tema finalmente vio la luz de forma oficial un año más tarde, pero dentro del EP Crosswords(Domino, 2015), y con el nombre definitivo de “Cosplay”, bajo una apariencia ligeramente cambiada respecto a la versión en formato demo que se había dado a conocer un año antes. Fue, en cualquier caso, el momento en el que el cannabis irrumpió con más fuerza en la órbita de la banda de Baltimore. Al menos desde 2007, momento en el que editaron Strawberry Jam (Domino), el álbum que situó a Animal Collective como una banda de referencia en el panorama alternativo mundial. Porque en aquel álbum destacaba también una canción titulada “For Revered Green”. Se ha especulado mucho acerca de si ese reverendo verde al que se refieren es en realidad la marihuana. Hay incluso foros de debate en los que se habla del personaje interpretado por Michael Smiley en la película ‘Bienvenidos al fin del mundo‘ (Edgar Wright, 2013), algo ciertamente curioso si uno echa un vistazo a su fecha de estreno. Mientras, otros dicen que se trata del sobrenombre de Brad Truax, su road manager, a quien hubieran rendido su particular tributo. E incluso hay quien habla del legendario soulmanAl Green. En cualquier caso, poco importa cuál sea su origen real, porque las cosas no suelen ser exactamente lo que parecen en los discos de Animal Collective. Así  que no es de extrañar que el misterio esté servido.

La banda está ahora de actualidad por la edición del notable Painting With (Domino, 2016), un disco con el que ya no sorprenden pero con el que reafirman una vez más su fórmula, de manera muy reconocible, a través de un prisma con el que filtrar singularmente varios condimentos sonoros que tienen su nexo común en una visión renovada de la psicodelia. No son los únicos, claro, porque bandas como Tame ImpalaPondAmen DunesGrizzly Bear,Fuck Buttons y muchos otros han tomado el relevo en esas lides, que tienen mucho de continuación de lo que a finales de los 90 y principios de los 2000 hacían Mercury Rev o The Flaming Lips, sobre todo cuando se aliaban con el productor Dave Fridmann.

La psicodelia, en esencia, ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma. Así ha sido desde finales de los años 60. Y es obvio es que su capacidad para plasmar en sonidos los estados alterados de la mente ha tenido siempre más relación con el consumo de LSD y drogas alucinógenas que con la ingesta de cannabis. En cualquier caso, no son pocos los músicos adscritos a los sonidos lisérgicos que han asumido su influencia. Es el caso, sin ir más lejos, de los Flaming Lips, quienes se aliaron hace un año con la controvertida Miley Cyrus, ex estrella adolescente reconvertida a la provocación fumeta, en aquel experimento que fue Miley Cyrus & Her Dead Petz, 2015, irregular y deslavazado pero no exento de unos cuantos focos de interés, inesperados de parte de una ex estrella de la factoría Disney.

En una entrevista reciente para la revista High Times, su líder, Wayne Coyne, se explaya hablando de su insospechada colaboración con la ex Hannah Montana y de los efectos beneficiosos que el consumo de marihuana puede tener a la hora de facturar nuevas canciones. También Kevin Parker, el líder de Tame Impala, ha asegurado en alguna entrevista que el fumar cannabis puede potenciar la creatividad. De hecho, la primera canción de su álbum Innerspeaker (Modular, 2010), el trabajo con el que se dieron a conocer, ya decía aquello de “She doesn’t like the life that I lead, doesn’t like sand stuck on her feet, or sitting around smoking weed” (“A ella no le gusta la vida que llevo, no le gusta que se le pegue la arena en los pies o estar tirado fumando hierba”).

Imagen: The get down (Netflix)

Rimas y humos, una combinación al alza

Los guiños a la marihuana por parte de la comunidad hip hop son cada vez más frecuentes, hasta el punto de que capitalizan la oferta de algunas de las citas cannábicas señeras

Es cierto que no hay género que quede al margen de la reivindicación cannábica: desde el reggae al metal, pasando por el country, el rock and roll clásico o la electrónica. Pero de un tiempo a esta parte está incrementándose de forma exponencial la visibilidad de las proclamas respecto a la marihuana por parte de un estilo, como el hip hop, que si bien hace muchos años ya expuso evidentes conexiones (Dr. Dre Snoop Dogg han sido sus principales valedores en las últimas dos décadas), suele quedar relegado en los medios de orientación cannábica ante otras músicas teóricamente más orientadas a incentivar la calma y el sosiego. También nos hemos hecho eco desde estas mismas páginas de algunos de los brotes de activismo de Cypress Hill o Tone Loc, por poner un ejemplo, pero eran por lo general jalones en el camino, más que constataciones de una tendencia generalizada.

Es por eso que echar un vistazo a la programación musical de algunos de los más destacados eventos cannábicos de la actualidad sorprende, porque ahora prácticamente todas sus estrellas provienen del mundo del hip hop. Ese ha sido el caso de la última edición de SoCal Medical Cannabis Cup, celebrada en San Bernardino (California), en la que actuaron De La SoulRedmanMethod Man Wiz Khalifa. Precisamente este último ha sido uno de los músicos célebres que se han aventurado a lanzar su propia línea de productos para el consumo de marihuana. El autor de Rolling Papers 2: The Weed Album (¿es el título suficientemente explícito?), un álbum de aparición anunciada para este 2016, compartía así escenario con algunos veteranos del género, como los son las leyendas del rap colorista y floreado (De La Soul), y dos supervivivientes históricos de la dialéctica Coesta Oeste-Costa Este que marcó el hip hop de los 90 (Method Man y Redman). En este videoclip , correspondiente a uno de los singles de su aclamado Khalifa (Atlantic, 2016), recién editado, Wiz Khalifa hace un proselitismo evidente: sus labios apenas se despegan del joint.

The Get Down narra los inicios del hip hop. Sí, fuman mucho - Imagen: The Get Down (Netflix)

The Get Down narra los inicios del hip hop. Sí, fuman mucho – Imagen: The Get Down (Netflix)

Publicaciones del ramo como ‘Cannabis Culture’ también están centrando sus actividades paralelas en el hip hop. Como lo prueba el ‘Culture Lounge’ que albergaron hace un par de semanas en Vancouver (Canadá), con Creed TaylorFinch & Julius o Isaac Ford. Y los últimos en facturar una colaboración de campanillas con el cannabis como excusa han sido evitaN, el dúo formado por Andres Dres Titus (Black Sheep) y Jarobi (A Tribe Called Quest). Ambos son dos leyendas del género: formaron parte del colectivo neoyorquino Native Tongues con sus respectivas bandas (precisamente junto a otras como De La Soul) a finales de los 80 y principios de los 90, promoviendo una versión ecléctica (incorporando elementos del jazz), positiva (repleta de llamadas a la unidad) e integradora (afrocéntrica y deudora de la Zulu Nation de Afrika Bambaataa, pero abierta al hermanamiento interracial) del hip hop, alejada de los pendencieros modos que desde el otro extremo de la nación alentaban NWA y toda su descendencia.

“Higher”, que así se llama el imponente single que acaban de editar, es otra de las muchas muestra de la ingente conexión entre hip hop y cannabis, con esa apelación a las alturas como recurrente metáfora.

John Lennon y Mick Jagger - Imagen: PINTEREST

Critical + 2.0 y Moby Dick Auto, los Beatles y los Stones de Dinafem

Escarabajos o las Satánicas Majestades. La dicotomía Beatles y Stones renació durante este 2015 con Dinafem y las semillas autoflorecientes más populares: Critical + 2.0 y Moby Dick Auto

Fueron hijos de un mismo dios y a la vez tan distintos. Los Beatles y los Stones emergieron en la Inglaterra de los años sesenta, bebiendo del rock and roll clásico de los 50 que, de adolescentes, explotaron las cabezas de LennonMcCartneyRichards o Jagger. Nacidas de DinafemCritical + 2.0 Moby Dick Autoflowering provocan el mismo efecto. Su popularidad y sus características las convierten en los “bunkers pesados” de la marca. Dos tipos de semillas autoflorecientes que hacen que nos tengamos que decantar por un bando, al igual que pasó con The Rolling Stones y The Beatles. ¿Critical + 2.0 o Moby Dick Auto? ¿John Lennon o Keith Richards? ¿Paul McCartney o Mick Jagger?

Por un lado tenemos la variedad Moby Dick Auto, ejemplo de genes autoflorecientes de gran excelencia. Una versión automática de la Moby Dick que ofrece a esos cultivadores que luchan contra las inclemencias del tiempo la opción de cultivar cosechas de calidad. El resultado es una preciosa planta de marihuana fuerte, con floración corta y de estatura media. Un golpe seco, fuerte, tres acordes y la sugerente voz de Mick Jagger. El riff de Richards se infiltra en tu mente y cuerpo, al igual que la Moby Dick Auto. Deliciosos aromas y sabores que te van impregnando sin que te des cuenta. Sencillo y efectivo, como el rock de los Stones.

Ante el salvajismo sexual de la música de los Stones, estaban las melodías pop y los juegos corales a tres voces de los de Liverpool. Una primera etapa clásica y romántica de los Beatles que dio paso a la psicodelia del Sgt. Peppers y el Revolver. Introducidos a la marihuana de la mano del mismísimo Bob Dylan, Lennon y los suyos jugaron con la introspección, los arreglos vocales y los ritmos orientales. Al final de su carrera, lo mismo habían (medio) inventado el heavy con Helter Skelter que nos habían retorcido el alma con Across the universe o jugado con nuestra imaginación en Lucy in the sky with diamonds. Una versatilidad y adaptabilidad cercana a la de la Critical + 2.0. Una variedad ideal para el descanso y la relajación o, por el contrario, para activar la mente y prepararla para un largo día. Sí, igual que la discografía de los Fab Four.

World on drugs - Imagen: Narcos (Netflix)

World on drugs: Latinoamérica

Por cada líder que un cartel perdía. Por cada sicario asesinado. Por cada célula que se descabezaba, el grupo superviviente se transformaba en una entidad independiente. Siendo, de esta manera, más difícil de identificar y entender su funcionamiento. Es una guerra que han perdido Estados Unidos y su DEA. La gran potencia mundial, país creador del “war on drugs”

En el verano de 1973 los Estados Unidos crean la DEA. Con jurisdicción federal en todo el país y un presupuesto de 116 millones de dólares, se convierte en la agencia responsable de todas las investigaciones y operaciones anti-drogas del país. Además, la ‘Drug Enforcement Administration’ coopera con diferentes países en la lucha conjunta contra el narcotráfico.

La DEA no fue más que una consecuencia lógica y práctica a las palabras pronunciadas por Richard Nixon un par de años antes: “Las drogas son el enemigo público número 1”. El verano del amor de 1967 trajeron a EEUU los hippies, Jimmy Hendrix y la crítica por la guerra de Vietnam. Esta vertiente social más progresista de lo que estaban acostumbrados a ver en territorio norteamericano, consumían LSD y marihuana como forma de expresión de protesta. Nixon, en medio de una crisis política, apeló a la mayoría silenciosa que no entendía esta contracultura y potenció la DEA. Demonizar el consumo de drogas fue la coartada perfecta para criminalizar a los estamentos más críticos y, además, adentrarse en países latinoamericanos.

Cartel de Medellín - Imagen: Narcos (Netflix)

Cartel de Medellín – Imagen: Narcos (Netflix)

La DEA conquista América: Colombia y México

Los países con mayor índice de crímenes son aquellos de Latinoamérica donde se produce droga: Colombia, Venezuela, Honduras o México. Aunque las sustancias se consumen en otros países, su negocio provoca a estos una tasa altísima de violencia, corrupción y caos político.

El paradigma podría ser Colombia. Descrito como un país de droga, sus diferentes gobiernos han gastado, durante décadas, millones en seguridad. Y muchas veces en vano. Ayudado por esta especie de “boom narco” que se está viviendo por la serie de Netflix, la figura de Pablo Escobar sigue siendo recordada. El primer traficante de la historia convertido en figura pop, asesinó, entre otros, a Luis Carlos Galán en 1989 cuando se postulaba a presidir el país. Un cuarto de siglo después su legado lo ha tomado su propio hijo Juan Manuel Galán, el cual promueve como diputado una iniciativa para legalizar la marihuana: La guerra contra las drogas es una guerra tonta y perdida. Hemos pagado un precio muy alto y hay que buscar nuevos caminos, políticas y soluciones. Y reconocer que las drogas siempre han estado en la humanidad”.

Pero mientras Galán promueve la legalización del cannabis y descriminaliza el consumo de drogas por considerarlo intrínseco al ser humano, la policía de su país continúa la cooperación con la DEA y se gasta 10 mil millones de dólares en el denominado “Plan Colombia”.

La DEA en México - Imagen: Traffic

La DEA en México – Imagen: Traffic

Creado en 1999 durante los mandatos de Bill Clinton y Andrés Pastrana, los principales objetivos del tratado son mirados desde diferente ángulo según te sitúes en Washington o en Bogotá. Mientras Estados Unidos quiere detener el chorreo de drogas ilegales hacía su país, Colombia tan solo quiere la paz. Es decir, USA manda militares para luchar en una guerra contra el narcotráfico y el país latinoamericano busca ofrecer alternativas sociales y económicas a los campesinos para que tengan otra opción a la del cultivo para narcos.

La guerra contra las drogas en México, liderada por Felipe Calderón durante su mandato entre 2006 y 2012, causó 80 mil muertos. La mayoría jóvenes de entre 15 y 24 años. Sin embargo, su antecesor en el cargo Vicente Fox (2000-2006), es hoy en día un político pro-despenalizador: Hay que terminar con la prohibición y dejar de obedecer a EEUU porque solo mira por sus intereses”. Fox lo tiene muy claro. Es de los que piensa que la legalización de distribución y venta de drogas supondría un golpe a la estructura económica de los cárteles. El ex presidente defiende el típico discurso anti-yanqui: “A EEUU le interesa sacar la guerra fuera de sus fronteras, aunque al final los consumidores sean ellos”.

Uruguay y Bolivia, la resistencia

World on drugs - Imagen: Narcos (Netflix)

World on drugs – Imagen: Narcos (Netflix)

En el otro extremo se encuentra Uruguay. Desde 2014, primer país del mundo en regularizar la marihuana. Si viajamos al país charrúa tenemos permitido cultivar hasta seis plantas o formar parte de un club de cannabis junto a otras 44 personas y 99 plantas. Además, ya hay dos empresas que se encuentran en plena producción de cannabis y las farmacias del país acabarán el año vendiendo la hierba.

Desde que expulsaron a la DEA en 2008, fuera de las redes yanquis también se encuentra Bolivia. Su presidente Evo Morales defiende que han reducido las plantaciones sin la necesidad de marcar a los cultivadores de coca: “La mejor política antidroga no necesita a la DEA”.

Bolivia luchó por uno de sus productos más importantes: la hoja de coca. Con su penalización en la ‘Convención de Estupefacientes’ de 1961, el país boliviano veía como su materia prima principal y una de sus tradiciones más ancestrales, el mascado de coca, quedaba prohibido. Salvo una excepción. La exportación de coca en jarabe para la Coca-Cola estaba permitida.

Ya lo dijo Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.

Sus cannábicas majestades - Imagen: PINTEREST

The Rolling Stones: Sus cannábicas majestades

Es el grupo que englobó (o aún lo hace) todos los tópicos del rock and roll salvo uno: el de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. The Rolling Stones, por mucho que hayan vivido velozmente (que lo están haciendo mucho), para nada morirán jóvenes y, ni mucho menos, dejarán tampoco ese precioso cuerpo inerte que reza el lema. Otra cosa es ya el “sexo, drogas y rock and roll”, el cual han podido cumplir las últimas cinco décadas

La relación de los Rolling Stones con las sustancias les ha supuesto diversos encontronazos con la ley a lo largo de toda su carrera. Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood o el fallecido Brian Jones han sido detenidos varias veces por posesión de diferentes drogas. Y como un riff del “Gimme Shelter”, la marihuana siempre ha estado presente.

Es 12 de febrero de 1967 y Keith Richards invita a su casa de campo de Redlands a Mick Jagger, Marianne Faithfull, George Harrison, Pattie Boyd, Robert Fraser y David Schneiderman. Para hacerse una idea del tipo de fiesta que era, basta decir que al último nombrado en la lista de invitados lo conocen como “el rey del ácido”. Aunque Schneiderman no era amigo de Jagger o Richards, el hecho de que viniera desde San Francisco con nuevas drogas que probar le supuso la invitación inmediata.

La “reunión” se va alargando y Harrison se marcha acompañado de su pareja Pattie Boyd. En la casa de Richards comienza a sonar el “Blonde on blonde” de Bob Dylan cuando la policía, bajo orden de registro, irrumpe en la mansión. Se trata de un registro anti-droga y lo que encuentran es, efectivamente, drogas: cuatro anfetas de Mick Jagger, pastillas de heroína del galerista Robert Fraser, hachís, hierba… Los Stones acaban en comisaría.

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café - Imagen: PINTEREST

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café – Imagen: PINTEREST

Tres meses después, el 10 de mayo, Mick Jagger y Keith Richards son acusados por posesión de anfetaminas y marihuana, respectivamente. Casi al mismo tiempo, Brian Jones es arrestado por posesión de marihuana y permitir el consumo en su casa. Exactamente igual que Richards.

El 27 de junio Richards y Jagger se vuelven a sentar en el banquillo. Leslie Block, un juez al que tachan de “ultraconservador”, los declara culpables de los cargos. Mick es condenado a tres meses de prisión y Keith a un año. Además, ambos tienen que pagar una multa de 100 libras.

Pocos días después de entrar en prisión, los dos Rolling Stones, sin antecedentes previos, pagan una fianza de 5 mil libras y con ello compran su libertad. Tan sólo eran los inicios de sus problemas legales con las drogas y la justicia.

Pablo Escobar y el cannabis - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (II)

Quizás lo único que convirtió en humano a Pablo Escobar fue su insomnio y su afición por la marihuana. Lo demás, una fortuna de miles de millones de dólares a causa de centenas de asesinatos, atentados, narcotráfico y la opresión del pueblo colombiano

Durante la transición entre los hippies y la marihuana de los años 70 y el inicio de la edad de oro que supieron los 80 para los narcos y la cocaína hizo su aparición Pablo Escobar. Este rechoncho sicario, que se hacía llamar “Patrón”, y que portaba un bigote que convirtió en marca de la casa, causó estragos en la sociedad colombiana. Hizo de su país su cortijo, su fortaleza, su reino y su cárcel. Asesinó a más de 4000 personas (10000 según otras estimaciones), entre ellas 540 policías (700 según fuentes no oficiales). Y es que, con él solo había una salida si defendías la ley: o te hacías corrupto o acababas bajo tierra.

Pablo Escobar comenzó con pequeños hurtos de electrodomésticos con los que luego traficaba. El siguiente paso fue el contrabando de la marihuana colombiana hacia los Estados Unidos. Eran los años setenta y el “oro colombiano” (nombre con el que se conocía a la hierba de Colombia) era la estrella de la Miami de la época. Pero entonces alguien le habló de las maravillas económicas que le podía reportar cambiar el verde por el blanco de la cocaína. Ya no habría vuelta atrás.

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar - Imagen: Netflix

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar – Imagen: Netflix

Según ‘Narcos’, la excepcional serie de Netflix que narra la vida del mayor capo del narcotráfico, con ínfulas de estrella del rock y megalómano a más no poder, el verdadero origen del boom de la coca vino de Chile. No de la propia Colombia o de Perú. Cuando los Estados Unidos ayudaron al también sanguinario Augusto Pinochet a derrocar a Salvador Allende, iniciando su dictadura, esperaban algo a cambio más allá de acabar con comunistas y socialistas. Un Pinochet agradecido comenzó a colaborar con la CIA para acabar con los laboratorios de narcos, provocando la huida de muchos de estos a otros países. Así es como uno de ellos acabó dando con Escobar e introduciéndolo en el tráfico de cocaína.

El dinero rápido de la cocaína fue incrementado el estado de locura y la sensación de inmortalidad que padeció Escobar. El narco se creyó el salvador de Colombia. El tipo que podía llegar al poder a base de falsa filantropía, extorsiones y asesinatos. Paralelamente, en Estados Unidos consiguió cambiar los hippies de la marihuana por el polvo blanco. ¿Cómo? Dejaba perder 60 kilos a cambio de introducir unos 600. Y ahí Miami enloqueció, lo que provocó que la DEA y la CIA actuaran juntas, compartiendo un estado de obsesión por atrapar al mafioso colombiano.

La fortuna del narco incrementó a niveles nunca conocidos. Se estima que Pablo Escobar pudo amasar una fortuna de 15 mil millones de dólares. La leyenda urbana dice que a cambio de su inmunidad, ofreció al Gobierno colombiano pagar la deuda internacional que el país tenía. Lo que sí consiguió es que se derogara la ley que permitía la extradición de los narcotraficantes a Estados Unidos. Solo cuando pudo comprobar que no iba a pisar suelo (carcelario) americano, se entregó a las autoridades de su país bajo una condición: él se iba a construir su propia prisión.

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana - Imagen: Netflix

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana – Imagen: Netflix

Putas, orgías, fiestas, alcohol, marihuana, cocaína, campos de fútbol, salas de billar, lujosas suites… No hablamos de un resort de lujo, sino de la cárcel en la que estuvo “encerrado” Pablo Escobar. Construida sobre sus propios terrenos, “La Catedral” se convirtió en el centro de operaciones del narco, donde siguió moviendo los hilos del Cartel hasta que se vio obligado a escapar tras descubrir la intención del gobierno colombiano de trasladarlo a una verdadera prisión.

Lo más irónico de todo, y aunque pueda resultar contradictorio, Pablo Escobar no era aficionado a la cocaína pero sí un reconocido fumador de marihuana. El narco padecía insomnio y era propenso a levantarse en medio de la noche para fumarse un porro.

Hasta el mismísimo diablo tuvo sus debilidades.

 

Pablo Escobar tenía una debilidad - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (I)

Era el Miami de los hippies. Estados Unidos aún vivía los últimos coletazos de la “década del amor”, aunque lejos quedaba el verano del 67 y el ‘All you need is love’ de los Beatles. El LSD se había convertido en un reducto de los más talibanes entre los hippies. Pero la marihuana no. La hierba seguía trayendo de cabeza a los diferentes gobiernos de USA y a su policía anti-narcóticos, la DEA, sin imaginar la que se les venía encima: la cocaína

A finales de 1970, las tendencias de consumo de drogas estaban empezando a cambiar. De hecho, el propio contrabando de drogas estaba tomando un cariz y un alcance muy diferente al conocido. La marihuana colombiana era la reina de Miami, y esta sirvió de celestina para que Estados Unidos conociera a la que se iba a convertir en la reina del baile: la cocaína.

La marihuana trajo consigo la cocaína colombiana y ambas se convirtieron en las elecciones que las crecientes organizaciones de narcos tomaron para abrir nuevos mercados en los Estados

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía - Foto: PINTEREST

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía – Foto: PINTEREST

 Unidos, con Miami como puerta de acceso. La hierba proveniente de Colombia llegó a alcanzar cantidades de 113 toneladas, solo en la Florida de 1978. Se la conocía como el “Oro de Colombia” y llegaba a los Estados Unidos en buques nodrizas que consistían en grandes embarcaciones marítimas que llevaban los envíos a USA. Estas eran amarradas lo suficientemente lejos de la orilla para evitar los avisos y descargar así cantidades más pequeñas de droga a yates menores, lanchas o buques pesqueros, que pasaban más desapercibidos.

Desde finales de los 70 hasta principios de la década de los 80 la DEA llevó a cabo una serie de notables operaciones dirigidas contra las organizaciones que se encontraban detrás de estas naves. Incluso se creó un programa provisional en diciembre de 1975 que consistió en el rastreo de la costa de La Guajira, en Colombia, por parte de aviones tripulados por pilotos norteamericanos. Estos reportaban a la DEA las embarcaciones sospechosas.

En 1978, a través de esta operación provisional se redujo a un tercio el flujo de marihuana proveniente de Colombia, incautándose más de un millón de libras de hierba. Este hecho provocó que el precio de la marihuana colombiana creciera de 20 dólares la libra a 80. Además, este dispositivo consiguió la detención de más de 220 personas, la mayoría narcos colombianos.

Esta es la coyuntura con la que comenzó la carrera del que posteriormente se iba a convertir en el mayor narcotraficante de la historia. O al menos el más sanguinario y popular, casi un mito pop. Un tipo que se sintió tan invencible que pensó que podría llegar a ser el presidente de Colombia. El responsable de más de 4000 asesinatos (540 policías), incluyendo un atentado aéreo donde 109 personas perdieron la vida: Pablo Escobar.

David Bowie y el cannabis - Imagen: PINTEREST

David Bowie y la marihuana

Una detención y una breve mudanza tuvieron al cannabis como testigo involuntario de las correrías del músico británico fallecido en enero del 2016. Su hijo, Duncan Jones, abandera la causa de su uso con fines médicos desde hace tres años

La marihuana no gozó nunca de una presencia predominante en la vida de David Bowie, a diferencia de lo que les ocurrió a otras leyendas del rock a las que podríamos considerar coetáneas (el libro ‘Special Deluxe’, de Neil Young -por poner un ejemplo- depara un muestrario de momentos en los que la ingesta de hierba sirve para enmarcar momentos clave de su vida). No obstante, sí que se remarcó en los días posteriores a su muerte, entre la ensordecedera avalancha de semblanzas, duelos colectivos y obituarios de todo pelaje y condición, tres momentos en los que el cannabis cortejó la agitada y simpar existencia de Davy Jones. Siquiera de modo anecdótico, magnificando sus efectos benefactores y resaltando sus levísimas consecuencias legales. Arrimando en cierto modo el ascua a su sardina (los medios del ramo, decimos), nadando -y es lógico- en medio de la corriente a favor que promueve su progresiva legalización y su incipiente uso con finalidades médicas. Era muy difícil, en todo caso, que alguien que ha estado inmerso en casi todos los fregados de la contracultura desde mediados de los años 60 hubiera sido permanentemente inmune a la marihuana, elemento central por lo que tuvo de símbolo emancipador desde la era hippy, como catalizador de conciencias y de las percepciones sensoriales que muchos músicos supieron traducir al pentagrama, singularizando obras que pasaron, en muchas ocasiones, el ámbito de lo emblemático.

No fue ese el caso de Bowie, en cuya fascinante creación de universos paralelos no consta que la marihuana jugase el menor de los papeles, aunque -desde luego- sí pudieran hacerlo otras sustancias. La mayoría de medios, en todo caso, han resaltado su arresto en Rochester, en marzo de 1976, cerca de Nueva York, cuando fue cazado junto a Iggy Pop, tan solo cuatro meses antes que que ambos se metieran el Château d’Hérouville (Francia) para comenzar a grabar The Idiot, el primero de los dos discos con los que Bowie sacó a Iggy del despeñadero vital en el que andaba inmerso: la cima de la carrera en solitario de la Iguana, junto al posterior Lust For Life, editado también en 1977. El arresto no tuvo demasiadas consecuencias, pero deparó esa clásica instantánea penal de Bowie, fotografiado con la preceptiva placa policial, con su fecha y su numeración. Una imagen -en cualquier caso- escasamente ominosa en una carrera que que hizo de la provocación visual y del cambio de piel una de sus principales señas de identidad. Apenas una tormenta en un vaso de agua, vaya.

 

David Bowie smoking

A Lad Insane: A Guide To David Bowie, Part One

Sí resultan más curiosas, por escasamente conocidas, algunas anécdotas que van desvelándose sobre la marihuana en relación al entorno de David Bowie. Mary Finnigan es la protagonista de la primera de ellas: es la mujer que acogió en su propia casa a Bowie (y más tarde a Angie Barnett, quien sería su primera mujer, y que hoy en día se ha convertido en la enemiga pública número uno del Reino Unido por su renuencia a abandonar la casa del Gran Hermano británico tras su muerte), justo unos meses antes de que el single “Space Oddity” le sacara del anonimato, en pleno 1969. Finnigan ha vuelto a recordar estos días, en sus recién publicadas memorias (‘Psychedelic Suburbia: David Bowie and the Beckenham Arts Lab’, editado por Jorvik Press), que solía pasar horas muertas en su piso junto a Bowie compartiendo “cannabis y hachís”, y que su primer contacto había llegado a través de su ventana, precisamente con una invitación a compartir “una taza de té y un extracto de cannabis”, tras escuchar unas notas de guitarra que (y quién sabe si esto forma ya parte de la leyenda) pertenecían precisamente a “Space Oddity”. El libro de marras, en todo caso, dará que hablar en los próximos meses. Al menos en el Reino Unido, terreno abonado no solo para las mejores coberturas que la prensa generalista ha dado al deceso del músico, sino también para esos tabloides sensacionalistas de vigor inquebrantable.

Y fue precisamente un extracto de cannabis, similar al que Mary Finnigan le ofreció a David Bowie hace más de cuatro décadas, el que ayudó a Rodene Ronquillo, la mujer de Duncan Jones (el hijo de Bowie y Angie), a combatir el cáncer de mama que le aqueja desde 2013. El matrimonio es fiel defensor de la marihuana con fines médicos, y en alguna ocasión ha manifestado su alivio por residir en un estado (California) en el que se permite su uso para compensar los demoledores efectos de las sesiones de quimioterapia.