Sus cannábicas majestades - Imagen: PINTEREST

The Rolling Stones: Sus cannábicas majestades

Es el grupo que englobó (o aún lo hace) todos los tópicos del rock and roll salvo uno: el de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. The Rolling Stones, por mucho que hayan vivido velozmente (que lo están haciendo mucho), para nada morirán jóvenes y, ni mucho menos, dejarán tampoco ese precioso cuerpo inerte que reza el lema. Otra cosa es ya el “sexo, drogas y rock and roll”, el cual han podido cumplir las últimas cinco décadas

La relación de los Rolling Stones con las sustancias les ha supuesto diversos encontronazos con la ley a lo largo de toda su carrera. Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood o el fallecido Brian Jones han sido detenidos varias veces por posesión de diferentes drogas. Y como un riff del “Gimme Shelter”, la marihuana siempre ha estado presente.

Es 12 de febrero de 1967 y Keith Richards invita a su casa de campo de Redlands a Mick Jagger, Marianne Faithfull, George Harrison, Pattie Boyd, Robert Fraser y David Schneiderman. Para hacerse una idea del tipo de fiesta que era, basta decir que al último nombrado en la lista de invitados lo conocen como “el rey del ácido”. Aunque Schneiderman no era amigo de Jagger o Richards, el hecho de que viniera desde San Francisco con nuevas drogas que probar le supuso la invitación inmediata.

La “reunión” se va alargando y Harrison se marcha acompañado de su pareja Pattie Boyd. En la casa de Richards comienza a sonar el “Blonde on blonde” de Bob Dylan cuando la policía, bajo orden de registro, irrumpe en la mansión. Se trata de un registro anti-droga y lo que encuentran es, efectivamente, drogas: cuatro anfetas de Mick Jagger, pastillas de heroína del galerista Robert Fraser, hachís, hierba… Los Stones acaban en comisaría.

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café - Imagen: PINTEREST

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café – Imagen: PINTEREST

Tres meses después, el 10 de mayo, Mick Jagger y Keith Richards son acusados por posesión de anfetaminas y marihuana, respectivamente. Casi al mismo tiempo, Brian Jones es arrestado por posesión de marihuana y permitir el consumo en su casa. Exactamente igual que Richards.

El 27 de junio Richards y Jagger se vuelven a sentar en el banquillo. Leslie Block, un juez al que tachan de “ultraconservador”, los declara culpables de los cargos. Mick es condenado a tres meses de prisión y Keith a un año. Además, ambos tienen que pagar una multa de 100 libras.

Pocos días después de entrar en prisión, los dos Rolling Stones, sin antecedentes previos, pagan una fianza de 5 mil libras y con ello compran su libertad. Tan sólo eran los inicios de sus problemas legales con las drogas y la justicia.

Pablo Escobar y el cannabis - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (II)

Quizás lo único que convirtió en humano a Pablo Escobar fue su insomnio y su afición por la marihuana. Lo demás, una fortuna de miles de millones de dólares a causa de centenas de asesinatos, atentados, narcotráfico y la opresión del pueblo colombiano

Durante la transición entre los hippies y la marihuana de los años 70 y el inicio de la edad de oro que supieron los 80 para los narcos y la cocaína hizo su aparición Pablo Escobar. Este rechoncho sicario, que se hacía llamar “Patrón”, y que portaba un bigote que convirtió en marca de la casa, causó estragos en la sociedad colombiana. Hizo de su país su cortijo, su fortaleza, su reino y su cárcel. Asesinó a más de 4000 personas (10000 según otras estimaciones), entre ellas 540 policías (700 según fuentes no oficiales). Y es que, con él solo había una salida si defendías la ley: o te hacías corrupto o acababas bajo tierra.

Pablo Escobar comenzó con pequeños hurtos de electrodomésticos con los que luego traficaba. El siguiente paso fue el contrabando de la marihuana colombiana hacia los Estados Unidos. Eran los años setenta y el “oro colombiano” (nombre con el que se conocía a la hierba de Colombia) era la estrella de la Miami de la época. Pero entonces alguien le habló de las maravillas económicas que le podía reportar cambiar el verde por el blanco de la cocaína. Ya no habría vuelta atrás.

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar - Imagen: Netflix

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar – Imagen: Netflix

Según ‘Narcos’, la excepcional serie de Netflix que narra la vida del mayor capo del narcotráfico, con ínfulas de estrella del rock y megalómano a más no poder, el verdadero origen del boom de la coca vino de Chile. No de la propia Colombia o de Perú. Cuando los Estados Unidos ayudaron al también sanguinario Augusto Pinochet a derrocar a Salvador Allende, iniciando su dictadura, esperaban algo a cambio más allá de acabar con comunistas y socialistas. Un Pinochet agradecido comenzó a colaborar con la CIA para acabar con los laboratorios de narcos, provocando la huida de muchos de estos a otros países. Así es como uno de ellos acabó dando con Escobar e introduciéndolo en el tráfico de cocaína.

El dinero rápido de la cocaína fue incrementado el estado de locura y la sensación de inmortalidad que padeció Escobar. El narco se creyó el salvador de Colombia. El tipo que podía llegar al poder a base de falsa filantropía, extorsiones y asesinatos. Paralelamente, en Estados Unidos consiguió cambiar los hippies de la marihuana por el polvo blanco. ¿Cómo? Dejaba perder 60 kilos a cambio de introducir unos 600. Y ahí Miami enloqueció, lo que provocó que la DEA y la CIA actuaran juntas, compartiendo un estado de obsesión por atrapar al mafioso colombiano.

La fortuna del narco incrementó a niveles nunca conocidos. Se estima que Pablo Escobar pudo amasar una fortuna de 15 mil millones de dólares. La leyenda urbana dice que a cambio de su inmunidad, ofreció al Gobierno colombiano pagar la deuda internacional que el país tenía. Lo que sí consiguió es que se derogara la ley que permitía la extradición de los narcotraficantes a Estados Unidos. Solo cuando pudo comprobar que no iba a pisar suelo (carcelario) americano, se entregó a las autoridades de su país bajo una condición: él se iba a construir su propia prisión.

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana - Imagen: Netflix

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana – Imagen: Netflix

Putas, orgías, fiestas, alcohol, marihuana, cocaína, campos de fútbol, salas de billar, lujosas suites… No hablamos de un resort de lujo, sino de la cárcel en la que estuvo “encerrado” Pablo Escobar. Construida sobre sus propios terrenos, “La Catedral” se convirtió en el centro de operaciones del narco, donde siguió moviendo los hilos del Cartel hasta que se vio obligado a escapar tras descubrir la intención del gobierno colombiano de trasladarlo a una verdadera prisión.

Lo más irónico de todo, y aunque pueda resultar contradictorio, Pablo Escobar no era aficionado a la cocaína pero sí un reconocido fumador de marihuana. El narco padecía insomnio y era propenso a levantarse en medio de la noche para fumarse un porro.

Hasta el mismísimo diablo tuvo sus debilidades.

 

Pablo Escobar tenía una debilidad - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (I)

Era el Miami de los hippies. Estados Unidos aún vivía los últimos coletazos de la “década del amor”, aunque lejos quedaba el verano del 67 y el ‘All you need is love’ de los Beatles. El LSD se había convertido en un reducto de los más talibanes entre los hippies. Pero la marihuana no. La hierba seguía trayendo de cabeza a los diferentes gobiernos de USA y a su policía anti-narcóticos, la DEA, sin imaginar la que se les venía encima: la cocaína

A finales de 1970, las tendencias de consumo de drogas estaban empezando a cambiar. De hecho, el propio contrabando de drogas estaba tomando un cariz y un alcance muy diferente al conocido. La marihuana colombiana era la reina de Miami, y esta sirvió de celestina para que Estados Unidos conociera a la que se iba a convertir en la reina del baile: la cocaína.

La marihuana trajo consigo la cocaína colombiana y ambas se convirtieron en las elecciones que las crecientes organizaciones de narcos tomaron para abrir nuevos mercados en los Estados

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía - Foto: PINTEREST

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía – Foto: PINTEREST

 Unidos, con Miami como puerta de acceso. La hierba proveniente de Colombia llegó a alcanzar cantidades de 113 toneladas, solo en la Florida de 1978. Se la conocía como el “Oro de Colombia” y llegaba a los Estados Unidos en buques nodrizas que consistían en grandes embarcaciones marítimas que llevaban los envíos a USA. Estas eran amarradas lo suficientemente lejos de la orilla para evitar los avisos y descargar así cantidades más pequeñas de droga a yates menores, lanchas o buques pesqueros, que pasaban más desapercibidos.

Desde finales de los 70 hasta principios de la década de los 80 la DEA llevó a cabo una serie de notables operaciones dirigidas contra las organizaciones que se encontraban detrás de estas naves. Incluso se creó un programa provisional en diciembre de 1975 que consistió en el rastreo de la costa de La Guajira, en Colombia, por parte de aviones tripulados por pilotos norteamericanos. Estos reportaban a la DEA las embarcaciones sospechosas.

En 1978, a través de esta operación provisional se redujo a un tercio el flujo de marihuana proveniente de Colombia, incautándose más de un millón de libras de hierba. Este hecho provocó que el precio de la marihuana colombiana creciera de 20 dólares la libra a 80. Además, este dispositivo consiguió la detención de más de 220 personas, la mayoría narcos colombianos.

Esta es la coyuntura con la que comenzó la carrera del que posteriormente se iba a convertir en el mayor narcotraficante de la historia. O al menos el más sanguinario y popular, casi un mito pop. Un tipo que se sintió tan invencible que pensó que podría llegar a ser el presidente de Colombia. El responsable de más de 4000 asesinatos (540 policías), incluyendo un atentado aéreo donde 109 personas perdieron la vida: Pablo Escobar.

David Bowie y el cannabis - Imagen: PINTEREST

David Bowie y la marihuana

Una detención y una breve mudanza tuvieron al cannabis como testigo involuntario de las correrías del músico británico fallecido en enero del 2016. Su hijo, Duncan Jones, abandera la causa de su uso con fines médicos desde hace tres años

La marihuana no gozó nunca de una presencia predominante en la vida de David Bowie, a diferencia de lo que les ocurrió a otras leyendas del rock a las que podríamos considerar coetáneas (el libro ‘Special Deluxe’, de Neil Young -por poner un ejemplo- depara un muestrario de momentos en los que la ingesta de hierba sirve para enmarcar momentos clave de su vida). No obstante, sí que se remarcó en los días posteriores a su muerte, entre la ensordecedera avalancha de semblanzas, duelos colectivos y obituarios de todo pelaje y condición, tres momentos en los que el cannabis cortejó la agitada y simpar existencia de Davy Jones. Siquiera de modo anecdótico, magnificando sus efectos benefactores y resaltando sus levísimas consecuencias legales. Arrimando en cierto modo el ascua a su sardina (los medios del ramo, decimos), nadando -y es lógico- en medio de la corriente a favor que promueve su progresiva legalización y su incipiente uso con finalidades médicas. Era muy difícil, en todo caso, que alguien que ha estado inmerso en casi todos los fregados de la contracultura desde mediados de los años 60 hubiera sido permanentemente inmune a la marihuana, elemento central por lo que tuvo de símbolo emancipador desde la era hippy, como catalizador de conciencias y de las percepciones sensoriales que muchos músicos supieron traducir al pentagrama, singularizando obras que pasaron, en muchas ocasiones, el ámbito de lo emblemático.

No fue ese el caso de Bowie, en cuya fascinante creación de universos paralelos no consta que la marihuana jugase el menor de los papeles, aunque -desde luego- sí pudieran hacerlo otras sustancias. La mayoría de medios, en todo caso, han resaltado su arresto en Rochester, en marzo de 1976, cerca de Nueva York, cuando fue cazado junto a Iggy Pop, tan solo cuatro meses antes que que ambos se metieran el Château d’Hérouville (Francia) para comenzar a grabar The Idiot, el primero de los dos discos con los que Bowie sacó a Iggy del despeñadero vital en el que andaba inmerso: la cima de la carrera en solitario de la Iguana, junto al posterior Lust For Life, editado también en 1977. El arresto no tuvo demasiadas consecuencias, pero deparó esa clásica instantánea penal de Bowie, fotografiado con la preceptiva placa policial, con su fecha y su numeración. Una imagen -en cualquier caso- escasamente ominosa en una carrera que que hizo de la provocación visual y del cambio de piel una de sus principales señas de identidad. Apenas una tormenta en un vaso de agua, vaya.

 

David Bowie smoking

A Lad Insane: A Guide To David Bowie, Part One

Sí resultan más curiosas, por escasamente conocidas, algunas anécdotas que van desvelándose sobre la marihuana en relación al entorno de David Bowie. Mary Finnigan es la protagonista de la primera de ellas: es la mujer que acogió en su propia casa a Bowie (y más tarde a Angie Barnett, quien sería su primera mujer, y que hoy en día se ha convertido en la enemiga pública número uno del Reino Unido por su renuencia a abandonar la casa del Gran Hermano británico tras su muerte), justo unos meses antes de que el single “Space Oddity” le sacara del anonimato, en pleno 1969. Finnigan ha vuelto a recordar estos días, en sus recién publicadas memorias (‘Psychedelic Suburbia: David Bowie and the Beckenham Arts Lab’, editado por Jorvik Press), que solía pasar horas muertas en su piso junto a Bowie compartiendo “cannabis y hachís”, y que su primer contacto había llegado a través de su ventana, precisamente con una invitación a compartir “una taza de té y un extracto de cannabis”, tras escuchar unas notas de guitarra que (y quién sabe si esto forma ya parte de la leyenda) pertenecían precisamente a “Space Oddity”. El libro de marras, en todo caso, dará que hablar en los próximos meses. Al menos en el Reino Unido, terreno abonado no solo para las mejores coberturas que la prensa generalista ha dado al deceso del músico, sino también para esos tabloides sensacionalistas de vigor inquebrantable.

Y fue precisamente un extracto de cannabis, similar al que Mary Finnigan le ofreció a David Bowie hace más de cuatro décadas, el que ayudó a Rodene Ronquillo, la mujer de Duncan Jones (el hijo de Bowie y Angie), a combatir el cáncer de mama que le aqueja desde 2013. El matrimonio es fiel defensor de la marihuana con fines médicos, y en alguna ocasión ha manifestado su alivio por residir en un estado (California) en el que se permite su uso para compensar los demoledores efectos de las sesiones de quimioterapia.

 

Larry Sanders antes de retirarse - Foto: Flickr

Larry Sanders: Activismo cannábico en la NBA

Larry Sanders tenía un contrato con los Bucks de Milwauke por 4 temporadas a razón de 44 millones de dólares, pero su afición a la marihuana hizo que lo perdiera. Te contamos la historia del pivot. Activismo pro-cannabis en la NBA

“El estigma de la marihuana es que es ilegal. Es algo que odio. Pero una vez que sea legal, todo eso va a desaparecer”. 

No fue un activista, un político o un músico. Quien dijo estas palabras fue una estrella de la NBA. Larry Sanders es un pivot de 2,11 metros y una envergadura de 2,34. Unas condiciones excelentes para la práctica del baloncesto. Elegido en la posición 15 del Draft de 2010, Sanders ha jugado toda su carrera profesional en el mismo equipo, Milwaukee Bucks, hasta que la política anti-drogas de la NBA frenó su carrera.

En los últimos tiempos se está creando una especie de mantra. Los jugadores de la NBA quieren que la marihuana medicinal deje de estar prohibida en la competición: Si tienes una receta de tu médico ¿por qué no ibas a poder consumirla? es totalmente ridículo. A la gente deben permitirle tener su medicina”, comentaba un jugador durante un sondeo anónimo que realizó la cadena TMZ. Pero Larry Sanders no se oculta. Hasta diez partidos se perdió el jugador debido a castigos causados por su consumo de cannabis. Unas sanciones que cansaron a los Bucks, con los que tenía un contrato de 4 temporadas a razón de 44 millones de dólares, dejándolo sin equipo a mitad del curso anterior y poniendo en peligro su continuidad en la mejor liga de baloncesto del mundo. Y todo por su afición a la marihuana, sustancia que no le supone ninguna superioridad física por delante de sus compañeros y rivales.

Por todo ello, el jugador decidió el pasado mes de febrero retirarse temporalmente de la NBA. Para Larry Sanders “hay cosas más importantes que el baloncesto”. Si el jugador se refugió en la marihuana fue con un propósito puramente medicinal, ya que su personalidad tranquila y paciente no encaja con la presión a la que están sometidas las estrellas de la NBA, siempre aparentando, siempre intentando mostrar ser los más fuertes del lugar. Para mitigar esta presión, Larry fumaba marihuana. Por fumar esa sustancia, fue retirado de la liga. Irónico, ¿verdad?

Nunca ha perseguido el objetivo de ganar mucho dinero en la vida y siento que tengo que dejarme llevar por la intuición”. De esta manera anunciaba el jugador a través de un emotivo vídeo su renuncia a seguir jugando al baloncesto pero sin descartar volver a la liga cuando se encuentre espiritualmente: “Ese es mi propósito en la vida”.

Cliff Robinson, empresario del cannabis - Imagen: PINTEREST

Cliff Robinson, de jugador de la NBA a empresario del cannabis

Cliff Robinson, ex jugador de la NBA, se marca un Snoop Dogg y crea su propia empresa relacionada con la marihuana

Le llamaban Uncle Cliffy. Una especie de juego de palabras que se derivaba de Uncle Spliffy, que, traducido del inglés, quiere decir “tío porreta”Cliff Robinson, jugador de la NBA durante 18 temporadas, fue sancionado en una ocasión por consumo de marihuana. Su pasión, sin embargo, no le dificultó una longeva carrera en la competición de básquet más dura del mundo donde fue All Star (1994), mejor Sexto hombre en el año 1993 y elegido en el segundo mejor quinteto defensivo (2000). Una media de 14.2 puntos y 4.6 rebotes son los fríos datos de un ala-pivot que pasó la mayoría de su carrera en los Portland Trail Blazers y los Phoenix Suns.

“Quiero destilar el estigma alrededor del cannabis, la mala interpretación de que los atletas y el cannabis son incompatibles”.

En un alarde irónico del destino, aquello que le reportó una sanción se ha convertido ahora en su nuevo paso empresarial. Cliff Robinson, imitando a celebrities top como Snoop Dogg y Rihanna, ha querido introducirse en el negocio de la marihuana con una empresa de venga legal de cannabis para uso terapéutico para deportistas: Uncle Spliffy.

Cliff Robinson, de la NBA al cannabis - Imagen: PINTEREST

Cliff Robinson, de la NBA al cannabis – Imagen: PINTEREST

La empresa de Cliff Robinson de cultivo y venta de marihuana operará en el estado de Oregón, donde es legal desde el 2014 la manufacturación, procesamiento y venta de cannabis. Uncle Spliffy se define como “la primera marca cannábica deportiva del mundo”. Robinson piensa que en el futuro el deporte será el tercer mayor nicho de la marihuana, tan sólo detrás del consumo recreativo y medicinal: “Es una oportunidad para mí de salir afuera y decirle a las personas un poco sobre mí fuera del baloncesto. Las personas en Oregón me conocen como un hombre de baloncesto, pero quiero destilar el estigma alrededor del cannabis, la mala interpretación de que los atletas y el cannabis son incompatibles”

Robinson, que fue portavoz en la ‘Conferencia Colaborativa de Cannabis’ en Oregón durante el mes de febrero, critica la contradicción que supone sancionar a atletas por consumo de marihuana cuando no es algo que reporte ningún beneficio deportivo: “El cannabis es definitivamente una alternativa positiva que farmacéuticos al final del día. Esas son sintéticas. Hablo de algo que es natural y puede tener el resultado que esperas, al hablar de tensión en los músculos o relajación”.

Uncle Spliffy dispone de una web ya operativa pero en la que sólo puedes registrar tu correo electrónico en una newsletter que promete “no enviar spam”. Mientras esperamos con expectación el lanzamiento de la “primera marca de cannabis y deporte”, Cliff Robinson se erige como el mayor embajador del deporte y la marihuana medicinal.

Ross Rebagliati durante una entrevista - Imagen: Common Wikipedia

Ross Rebagliati: El campeón olímpico que vive del cannabis

¿Cómo convertir la retirada de una medalla de oro por positivo de marihuana en una empresa rentable? Ross Rebagliati tiene la respuesta

De un lado, el auge del cannabis en Estados Unidos. Por otra parte, la normalización de esta sustancia con su consumo terapéutico. La regularización de la marihuana en estados como Colorado y Washington han servido de detonante para muchas cabezas pensantes que han visto en la hierba un modelo de negocio. Pero más allá de emprendedores anónimos que pueden invertir sus ahorros en startups, existe una especie de clase alta que ha querido “salir del armario” cannábico para entonar un “yo también consumo… e invierto”.

Es el caso de Ross Rebagliati, un snowboarder nacido en Canadá y que fue campeón olímpico en los Juegos de Nagano en 1998. De hecho, Rebagliati se convirtió en el primer campeón de la historia en eslalon gigante de snowboard. Con tan solo 27 años se vio con el mundo a sus pies (y a su tabla), pero estuvo a punto de perderlo todo debido a un positivo por dopaje de marihuana. El ‘Comité Olímpico Internacional’ (COI) le retiró el oro y el rider se defendió aferrándose a una “zona gris del reglamento”. Su recurso esgrimía que el tetrahydrocannabinol (THC) no se encontraba dentro de la lista de sustancias prohibidas por el COI. Además, el medalla de oro negó cualquier tipo de consumo durante muchos años, hasta que directamente se adentró en la industria del cannabis.

“Empecé a competir en 1988, así que supuso la culminación al trabajo de una década, con más de 200 días en la nieve por temporada, con un vida social mínima. Me costó mi tiempo, pero debía ser honesto conmigo mismo”, declaró tiempo después el campeón olímpico al que le fue devuelta su merecida medalla.

Rebagliati pasó de negar el consumo a fundar su propia empresa relacionada con el cannabis, allá por enero de 2013, cuando junto a su socio Patrick Smyth fundó una distribuidora de marihuana medicinal a la que bautizó irónicamente como Ross´GoldAproveché el cambio normativo en Canadá… y mi popularidad tras el escándalo. Producimos cannabis con licencia para su uso terapéutico. Montamos una tienda online y la entregamos por correo. Vi las legalizaciones Colorado y Washington, así que me animé”, comentó el snowboarder.

Hasta la fecha, la empresa de Ross Rebagliati ha creado cuatro tipos distintos de marihuana: Ross Platinum, Gold, Silver y Bronze. La Platinum cuenta con los niveles más altos de THC (+20%). La Bronze, con apenas nada. La visión empresarial, aprovechando su historial con el deporte y el cannabis, le ha llevado a fabricar también pipas de cristal, papel de liar o sprays.

A día de hoy, el campeón olímpico reivindica los beneficios del cannabis a viva voz: Se trata del mejor método contra el jet lag, eleva al máximo tu apetito, proporciona un sueño de calidad y es, posiblemente, uno de los antiinflamatorios más potentes”. Aunque es posible que de no haberse producido su positivo nunca le hubiera llegado esta aventura empresarial, Ross Rebagliati invita al COI a que la marihuana desaparezca de la lista de productos dopantes.

Ronda Rousey en una entrevista de TV - Imagen: The Tonight Show

El secreto del éxito de Ronda Rousey

Ronda Rousey es una luchadora estadounidense de artes marciales mixtas. Retirada ya de esta especialidad, fue la primera judoka de su país en ganar una medalla olímpica. ¿El secreto de su éxito? La estructura de su dieta. ¿El secreto de su secreto? Desayunar semillas de cáñamo

La medallista olímpica de judo Ronda Rousey es la luchadora más dominante en el ‘Ultimate Fighting Championship’ (UFC). Lo que vienen siendo las artes marciales mixtas. Ronda es una verdadera superestrella que ha trascendido de su propio deporte, apareciendo en películas como ‘The Expendables 3’ (Los mercenarios 3) con Sylvester Stallone o la versión cinematográfica de ‘Entourage’. Sus elogios son bien merecidos por su capacidad luchadora, el haber incluido el trash talking en la lucha femenina, su condición de invicta o que ha llegado a aunar dos peleas que han durado un total de treinta segundos. Mientras que la campeona de la UFC ha ganado notoriedad, la mayoría de sus fans probablemente no saben que Ronda Rousey come semillas de cáñamo para el desayuno casi todas las mañanas.

Rousey ha declarado que su rutina de desayuno consiste en dos cucharadas de semillas de cáñamo. La judoka explicó que la estructura de su dieta ha sido la que ha marcado la gran diferencia entre su carrera profesional y amateur. Pero no, ella no digiere el cáñamo como una manera de adormecer el dolor, como suele ocurrir. Ronda lo incluyó porque son ricas en Omega-3, saludables de grasa, ayudan a reducir el colesterol malo y protegen contra las enfermedades del corazón.

Los beneficios industriales y alimenticios de cáñamo se han vuelto más notorios en Estados Unidos, pero la legislación solo permite plantar cáñamo en Kentucky, Colorado y Oregon.

Bill Murray - Imagen: El club de los chalados

Bill Murray, irónico icono hipster

No es la primera vez que ocurre. Un artista veterano, que se las ha visto de todos los colores, y al que se le considera demodé, es convertido en un icono indie. Pasó en la música nacional con Raphael y pasó a escala mundial con Bill Murray. El actor cómico ochentero por excelencia, es de repente apadrinado por la cultura hipster

Nacido en 1950 y criado entre nueve hermanos, Bill Murray decidió seguir a uno de ellos, también actor, hasta el 
‘Second City’ de Chicago donde conoció a la plana mayor del ‘Saturday Night Live’ original: John BelushiDan Akyroyd o Gilda Radner. Por allí también estaba Chevy Chase, la gran estrella del programa, y al que sustituyó brillantemente de 1977 a 1980, momento en el que abandonó el elenco del show para dedicarse exclusivamente al cine.

Bill Murray se comió los años ochenta gracias a su lacónico y carismático Peter Venkman de ‘Los Cazafantasmas’. Junto a sus colegas Dan Akyroyd, Harold Ramis y el director Ivan Reitman (padre del también realizador Jason), perpetraron una de las comedias más icónicas de la década, de la que surgió una secuela, una serie de animación y de la llega ahora un remake con reparto femenino. A partir de este punto de inflexión Murray adquirió el status de estrella y una libertad creativa y vital para interpretar y hacer lo que le ha dado siempre la gana.

Bill Murray, icono ochentero - Imagen: Cazafantasmas

Bill Murray, icono ochentero – Imagen: Cazafantasmas

Ya entrados en la década de los noventa, Bill alcanzó el cielo gracias a ‘El día de la marmota’, una de las mejores comedias de la historia donde Murray hace de Murray. Mujeriego, irónico, con cara de “Vámonos a tomar una copa” y haciendo gala de su mayor virtud interpretativa: menos es más. Este film, unido a otros realizados en el periodo aproximado de tres lustros (1980-1995), lo convierten en una cara indispensable para varias generaciones.

Pero de ídolo cómico Murray pasó a convertirse en icono hipster. El punto de inflexión llegó por su papel en la aclamada ‘Lost in translation’, que le reportó su única nominación a los Oscars. Aunque era el gran favorito, la dramática interpretación de Sean Penn en ‘Mystic River’ pudo más que la vis cómica amarga y existencialista de Bill.

A partir de la interpretación en la película de Sofia Coppola, cualquier título de Bill Murray se ha convertido en una cita indispensable. Pero, además de su principal faceta, Murray se ha ganado una divertidísima fama de colarse en fiestas ajenas (como aquella en la que acabó lavando los platos) que ha llevado a sus fans a crear webs donde relatar las excentricidades y encuentros con el actor. Para completar su vertiente más viral, las redes sociales de medio mundo se han inundado con fotos del actor haciendo cualquier cosa, por cotidiana que sea.

 

Bill Murray, perdido en Tokyo - Imagen: Lost in translation

Bill Murray, perdido en Tokyo – Imagen: Lost in translation

Además de su carrera como actor, fetiche indie y asistente a fiestas ajenas, Bill Murray también es conocido por su afición a la marihuana. Ya en su etapa universitaria fue expulsado de la compañía de teatro donde estaba tras conocerse su arresto en el Aeropuerto de Chicago por posesión de cinco kilos de hierba. Su opinión sobre el cannabis con fines recreativos se aúna en esta extendida respuesta que dio en una entrevista:

“Bueno, eso es una pregunta grande, ¿no? Porque estás hablando de recreación, que todo el mundo está a favor de esto. También se habla de algo que ha sido ilegal durante tantos años, la marihuana es responsable de una gran parte de la población penal, por el delito de la automedicación. Y lleva miles de millones de gastos en contra de uno mismo y lo mejor que se puede hacer es terminar. Las personas se están dando cuenta de que la guerra contra las drogas es un fracaso, que con la cantidad de dinero que se gasta, se podría haber comprado con esa cantidad de dinero todos los medicamentos en lugar de crear este ejército de personas encarceladas. Creo que el terror a la marihuana fue probablemente exagerado. No creo que la gente esté realmente preocupada por este tema. Ahora que tenemos el crack y el cristal y todo eso, la gente ni siquiera piensa acerca de la marihuana, es como si alguien jugase a demasiados videojuegos en comparación. El hecho de que los estados están aprobando leyes que la permiten significa que esta amenaza ha sido demasiado exagerada. Los psicólogos recomiendan fumar marihuana en lugar de beber si se encuentra en una situación estresante. Estos son los remedios antiguos, el alcohol y fumar, y sólo comenzaron a aprobarse leyes contra ellos hace 100 años”.

Bill Murray, atrapado en el tiempo - Foto: El día de la marmota

Bill Murray, atrapado en el tiempo – Foto: El día de la marmota

Los últimos trabajos de Bill Murray han sido ‘Rock the kasbah’ y un especial de Navidad para Netflix. ‘A very Murray Christmas’ es un vehículo diseñado para el lucimiento del actor. Una comedia de temática navideña donde se sitúa a Murray atrapado en un hotel de Nueva York a causa de una tormenta de nieve. Un proyecto, dirigido y escrito por Sofia Coppola, con un reparto de lujo: George ClooneyRashida JonesAmy PoehlerMichael Cera y Miley Cyrus.

A pesar de su estilo minimalista de interpretación, Bill Murray lo mismo se atreve con teatro clásico que con superproducciones del estilo ‘Los ángeles de Charlie’. Murray puede salir con el piloto automático puesto en ambos casos y robarse la función. Y sin necesidad de cambiar de registro.  Todo gracias a esa cara de indiferencia vital que lo han aupado a los altares de la cultura hípster y a convertirlo en icono generacional.

Judd Apatow y Amy Schumer, reivindicando figura stoner - Imagen: Trainwreck

La mujer y el cannabis en el cine

Si hoy en día aún es difícil encontrar un personaje femenino independiente y que no necesite un detonante masculino para hacerlo funcionar, imagina lo complicado que puede resultar la existencia de un papel femenino, independiente y que no esconda su consumo de marihuana. En Nekwo reflexionamos sobre la figura de la mujer “stoner” en el cine

La imagen de la mujer en la cultura audiovisual es un tema de debate recurrente. La lucha por la igualdad de los derechos respecto al hombre parece una batalla que, desgraciadamente, nunca acabará y el cine y la televisión no han sido otra cosa que la demostración palpable de ello. Tras más de un siglo de películas y seis décadas de series es ahora cuando por fin se ha abierto la discusión respecto a la imagen y derechos femeninos. “¿Son los guionistas unos misóginos?” “¿Por qué las actrices cobran menos que los actores?”. Son tan solo un par de las cuestiones de más actualidad.

Jennifer Lawrence encendió el fuego del debate en materia económica con una carta publicada en la web de Lenna Dunham (‘Girls’) tras descubrir que ella misma y Amy Adams cobraron bastante menos que sus compañeros de reparto Christian Bale o Bradley Cooper. Respecto a la típica misoginia que se suele percibir en las grandes producciones de la televisión, las respuestas no están claras, pero sí las preguntas: ¿Por qué la gente odia a Carmela o Skyler pero no a sus temidos maridos Tony Soprano y Walter White? Mientras ellos trafican, asesinan, extorsionan o son infieles, ellas se muestran sumisas (al principio), sufridoras, pacientes y, solo al final, batalladoras. Y es ahí donde la audiencia da la espalda a esos personajes.

Amy Schumer ha sabido reinvidicar la figura femenina en el cine - Imagen: Trainwreck

Amy Schumer ha sabido reinvidicar la figura femenina en el cine – Imagen: Trainwreck

Si ya de por sí la figura femenina es especialmente sensible a las críticas sesgadas y a los clichés, la situación empeora con la imagen de una mujer independiente, sexualmente activa… y consumidora de marihuana. Y es que, la figura de la mujer “stoner” (como se diría en Estados Unidos) es más bien escasa en la cultura pop. Las estadísticas dicen que en USA el consumidor de cannabis es un varón en un 70% de los casos. Trasladado a la gran (o pequeña) pantalla, esto puede suponer que hayamos visto una o ninguna obra audiovisual donde la protagonista sea una mujer que fume hierba y haga gala de ello.

Los prejuicios sociales en contra de la mujer, más grandes y más exigentes que en los hombres, dictan que está peor visto el consumo de marihuana en ellas que en ellos. La carga moral y ética (esta última debida sobre todo al tema de la maternidad) provoca que parte del consumo de hierba femenino no sea reconocido, y con ello su visibilidad audiovisual sea escasa o casi nula.

Esta coyuntura actual es la que convierte ‘Y de repente tú’ (olvidemos ese espantoso título que evoca a cualquier peli de Meg Ryan o Sandra Bullock) de una comedia romántica a una obra con mayor sustento y profundidad. Sitúa a la mujer en su lugar correspondiente y justo: el mismo que el de cualquier hombre.

‘Trainweck’ (su título original) es la incursión del cannábico Judd Apatow en el universo femenino. El director, que siempre ha sabido retratar al hombre del siglo XXI con sus temores, sus inseguridades, sus crisis, se atreve con el guión de una Amy Schumer que también interpreta a la protagonista de la película: una polígama, aficionada a la hierba y al alcohol, con miedo al compromiso y de profesión liberal.

La película, además de democratizar la temática de género, es todo un desfile de caras conocidas, gags brillantes y diálogos que juegan con el metacine. LeBron James se interpreta a sí mismo mientras parodia con su propia figura,Tilda Swinton recuerda a la de ‘Quemar después de leer’ en el papel más cómico de su carrera y, sorpresa, por ninguna parte aparecen Paul RuddSeth RogenJonah Hill o James Franco. Y es que, hasta para eso ‘Trainweck’ es la película más “femenina” de Judd Apatow. No party men.