Jennifer Lawrence - Imagen: Los juegos del hambre

Jennifer Lawrence, la nueva princesa de Hollywood

El viejo Hollywood ha dado paso a uno más moderno. La figura clásica que representaban actrices como Audrey Hepburn en los 60, Meryl Streep en los 70 u 80 y Julia Roberts en los 90 ha sido sustituida por la irreverencia y espontaneidad de Jennifer Lawrence, que no esconde ni el consumo de cannabis

Los años noventa fueron de Julia Roberts. Ella era la princesa de Hollywood, la “pretty woman”. La sonrisa que nunca se acababa. Pero aunque la dictadura machista que rige los estamentos de la industria del cine fue más indulgente con la protagonista de ‘Erin Brokovich’, su estela se fue difuminando a la par que el nuevo milenio iba soplando velas. Mientras tanto, ninguna otra actriz tomaba su testigo. Fueron tímidos lo intentos de Renée Zellweger o Nicole Kidman, pero más atrevidos sus escarceos con el bótox. Otras compañeras de generación como Sandra Bullock, Jennifer Aniston o Cameron Diaz se perdían en producciones románticas con poco peso artístico.

Fue el momento de dar paso a otra generación. Aparecieron Angelina Jolie y Charlize Theron, pero tuvo que ser Natalie Portman la que abanderó, durante unos años, la bandera de “actriz más codiciada”. Pero ni quiso ni le interesó ser la princesa de nada, así que tras ganar su Oscar por Black Swan’ se retiró a un segundo plano mediático. Anne Hathaway y Scarlett Johansson, ya nacidas en los ochenta, coquetearon con el trono, pero tuvo que ser una intérprete nacida en 1990 quien por fin fuera nombrada la nueva “princesa de Hollywood”. Julia Roberts ya tenía sustituta: Jennifer Lawrence.

El paradigma de una generación

Jennifer Lawrence en Joy - Imagen:  Joy

Jennifer Lawrence en Joy – Imagen: Joy

Existe un común denominador entre los actores de la nueva generación de Hollywood: versatilidad. Juegan con el indie y el mainstream a su antojo. Regalan un secundario en la última sensación del Festival de Sundance a la par que protagonizan su propia franquicia de superhéroes. Y esto lo representa como nadie Jennifer Lawrence.

¿Qué tienen en común ‘Winter´s bone’ con ‘Los juegos del hambre’? Exacto, nada. La película que produjo el salto a la fama de Lawrence estaba rodada fuera del circuito comercial de Hollywood. Aún así, obtuvo cuatro nominaciones a los Oscars, incluyendo la primera para Jennifer, convirtiéndose en la tercera actriz más joven en la historia en conseguirlo.

Hollywood atisbó que ahí había ínfulas de musa. Con veinte años recién cumplidos y una nominación a sus espaldas, a Jennifer Lawrence comenzaron a lloverle proyectos. Y la actriz no los desaprovechó. Seis años después ya tiene dos franquicias (‘X-Men’ y ‘Los juegos del hambre’), un Oscar, tres Globos de Oro y ser el paradigma y la representante de toda una generación.

Espontaneidad, tropezones en alfombras rojas y cannabis

Jennifer Lawrence en una entrevista - Imagen: The Graham Norton Show

Jennifer Lawrence en una entrevista – Imagen: The Graham Norton Show

Su espontaneidad, su desparpajo, sus caídas  y su simpatía delante de las cámaras han ayudado a convertirla en la nueva princesa de Hollywood. Pero lejos de querer representar una figura típica y dentro de la corrección americana que sí personalizó Julia Roberts, Jennifer Lawrence se ha caracterizado por decir siempre lo que piensa y reivindicar luchas como las de la igualdad de salarios entre hombres y mujeres en Hollywood.

Prueba de esta espontaneidad fue la confesión que realizó en el programa de televisión Watch What Happens Live’  de Andy Cohen. El presentador del show le contó a Jennifer Lawrence la revelación de que Susan Sarandon fumaba marihuana antes de muchas entregas de premios, pero que nunca se había atrevido a hacerlo antes de una gala de los Oscars. Lawrence, sin cortarse una vez más, confesó que ella sí lo había hecho, pero sin querer concretar en cuál: “No voy a decir qué año”.

Así es Jennifer Lawrence. Una actriz que se mueve igual de bien en el cine comercial que el independiente. Que ante caída en una alfombra roja se ha levantado entre risas. La que normaliza el consumo tras confesar haber fumado un porro antes de una gala de los Oscars y la que reivindica que las mujeres cobren lo mismo que los hombres.

Jeff Bridges, Steve Buscemi y John Goodman - Imagen: El gran Lebowski

Breve historia de la marihuana en el cine

Primero fueron vagos, idiotas, perdedores e inadaptados sociales. Luego mutaron levemente a surfistas, estudiantes de “high school”, Mathew McCounaghey debutando en la gran pantalla diciendo eso de “Allright, allright”, Jay y Bob el silencioso o Johnny Depp pasado de roscas interpretativas en ‘Miedo y asco en Las Vegas’. La figura del consumidor de marihuana en el cine y en Hollywood ha virado del típico fumeta, el colgado de turno, a una imagen más elitista y cool

La imagen del stoner en el cine ha recorrido un largo y tortuoso camino lleno de estereotipos y clichés. La marihuana en Hollywood nació como algo propio de estudiantes tontos y vagos. Perdedores sociales en general y consumidores de cualquier tipo de sustancia en particular. Como si la hierba fuera una puerta de acceso a una fiesta más “destroyer” e ilimitada. Pero mientras en el cine mainstream y palomitero norteamericano se dedicaban a encorsetar al “fumeta”, los propios actores fueron sofisticando la imagen de la hierba.

‘Up in smoke’, película de 1978, está considerada  la primera película “fumeta” de la historia. La pionera de la comedia stoner que abrió el camino a un género que acabó mutando de “películas de fumados” a “películas para ver fumado”. Cuando el espectador entró en escena, cualquier film cómico con tintes absurdos entraba ya en liza. Basta una simple búsqueda en Google para encontrar listados donde aparecen obras como ‘La vida de Brian’.

De vez en cuando aparecían versos sueltos como ‘Movida del 76’ (‘Dazed and confused’), la joya generacional de Richard Linklater que aunó a un grupo de jóvenes intérpretes que luego supieron hacer carrera en Hollywood (como el ya mencionado Matthew McCounaghey).  También había presencia cannábica en ‘Pulp Fiction’, donde el Vincent Vega de John Travolta hablaba de su viaje a Ámsterdam.

A finales de los 90 este tipo de comedias comenzaron a proliferar en Hollywood. ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’ o ‘Road Trip’. Paralela a esta comedia gamberra del clan ‘American Pie’, los hermanos Coen estrenaban ‘El gran Lebowski’, con la presencia del, quizás, mejor personaje cómico en años: The Dude de Jeff Bridges.

James Franco y Seth Rogen - Imagen: Pineapple Express

James Franco y Seth Rogen – Imagen: Pineapple Express

La normalización llegó de la mano de las producciones de Judd Apatow. El séquito que forman Seth Rogen, James Franco o Paul Rudd, bajo el mantra del omnipresente productor, llevó la marihuana a los hogares de clase media con sus peleas conyugales, sus embarazos, sus crisis existenciales y sus trabajos de oficina. La hierba está, y mucho, pero ni más ni peor que una cerveza o un partido de la NBA. El compendio de ‘Lío embarazoso’, ‘Funny people’, ‘Virgen a los 40’, ‘Superfumados’ y demás filmografía perpetrada por Apatow y compañía, unido a la vida stoner fuera de las pantallas de estos actores de Hollywood más otras celebrities, ayudaron a destrozar parte del estigma que tenía la maría en el cine. Obviamente, artistas como Rihanna o Snoop Dogg, con sus negocios relacionados con el cannabis, también han colaborado en la causa. Ahora, podemos a ver a ex-Ídolos juveniles como Zach Efron fumando en ‘Malditos vecinos’, ex estrellas Disney como Miley Cyrus fumando en todas partes y ex parejas de estrellas juveniles como Selena Gomez fumando en películas independientes como ‘Spring Breakers’.

La marihuana, tras conquistar la retaguardia de Hollywood, ha decidido lanzarse a la televisión. Con el único referente de ‘Weeds’, la presencia testimonial y residual del cannabis ha dado paso a una nueva era donde varias plataformas y cadenas han decidido lanzarse a la comedia stoner. Figuras como Chuck Lorre (creador de ‘The Big Bang Theory’) o Kevin Smith estrenarán próximamente shows televisivos ambientados en dispensarios. Un nuevo terreno donde sembrar la hierba.