El boom de los comestibles con cannabis llega a Massachusetts

Con su enorme popularización en otras partes de EE.UU., Massachusetts se prepara para la introducción de comestibles con cannabis este verano.

 

Quien esté pensando en galletitas y brownies cuando le hablan de comestibles de marihuana seguramente lleva muchos años fuera de la órbita del cannabis, ajeno a los enormes cambios que ha habido con respecto al cannabis en algunas partes del mundo. Con la legalización y regulación del consumo recreativo en no pocos estados de EE.UU., hemos ido asistiendo al surgimiento y sofisticación de una industria con un enorme potencial: los comestibles de marihuana.

 

Chucherías, dulces, refrescos, café, pasta, pizza, quesosno hay prácticamente ningún tipo de producto que no sea “cannabizable”.

Jaime Lewis, empresario de la industria de comestibles en Colorado, afirma que “habrá algunos productos realmente inventivos”. Y es que la legalización de la marihuana está permitiendo que la industria de los comestibles tenga mucho espacio para la creación. Los únicos desafíos a los que se enfrentan, son las regulaciones que las autoridades han implementado para gestionar dos preocupaciones comunes, que, según Andrew Livingston, el principal investigador de políticas de Vicente Sederberg, un bufete de abogados con sede en Denver especializado en la industria del cannabis, consisten en la restricción del acceso infantil y el control de las dosis.

 

No dejemos de advertir que estas preocupaciones lo son en tanto a que se trata de una sustancia novedosa dentro de la industria alimentaria, y no porque sea particularmente peligrosa o dañina. Un ejemplo muy claro lo tenemos con el alcohol, una sustancia más dañina y peligrosa que el cannabis. Tal y como lo expresaba Kent Hutchison, autor de uno de los más recientes estudios científicos sobre el tema, a Medical News Today: “Aunque la marihuana también puede tener algunas consecuencias negativas, definitivamente no está cerca ni mucho menos de las consecuencias negativas del alcohol.

 

Sin embargo el alcohol es un producto habitual en los hogares, las estanterías de los supermercados, y no solamente en forma de bebidas, sino de comestibles como bombones y pasteles borrachos, y nadie, en el mundo desarrollado, parece poner particularmente el grito en el cielo por la facilidad de acceso de los niños a estos productos. Dicho de otra forma: las políticas de restricción de acceso al alcohol funcionan generalmente bien, y no hay nada que haga suponer que no fuera a ser igual con el cannabis. A lo que quizá hay que prestar atención es al empaquetado y aspecto de los comestibles con marihuana, dado que, cuando se tratan de pequeños dulces y gominolas, podrían llamar la atención de los niños.

Control en los comestibles con cannabis

“Uno quiere asegurarse de que los paquetes no sean atractivos para los niños, pero sí de que lo sean para los adultos”, expresaba en este sentido Livingston. Por ello, la Comisión para el Control del Cannabis, que concluyó la regulación estatal de esta industria en en marzo, ha implementado una serie de normas detalladas para restringir la apariencia y el empaquetado de los comestibles. Así, está prohibido hacer o vender comestibles con forma o parecido a un personaje humano, animal, fruta o dibujos animados. El envase deberá llevar impreso dos símbolos que indiquen que el producto contiene cannabis y que no es seguro para los niños.


Con respecto al control de las dosis, la concentración de THC deberá tener un límite en cada porción o unidad de producto, y deberá estar marcada con un símbolo que indique que contiene marihuana.

 

Los comestibles de marihuana son una alternativa mucho más saludable a la inhalación de humo o vapor, y resultan especialmente interesantes para pacientes médicos, dado que pueden controlar con más precisión las dosis que precisan y los efectos, por vía digestiva, son mucho más duraderos.

Cannabis para hacer deporte

La legalización y normalización del cannabis en muchos estados de EE.UU. pone de manifiesto su común consumo entre los deportistas, ya sea para realizar su actividad física o para recuperarse.

 

Como hay que ponerle un nombre a todo, está surgiendo el concepto de “cannatleta” para referirse a los deportistas que practican sus disciplinas bajo los efectos del cannabis. Según ellos, el cannabis les ayuda a mejorar la concentración y relajación durante el ejercicio físico y a gestionar mejor el dolor y el agotamiento en la recuperación tras ejercicios intensos o particularmente duros, como alternativa a analgésicos opiáceos y medicamentos prescritos.

 

En una reciente entrevista en un podcast de Simms & Lefkoe, el ex jugador de los New England Patriots Martellus Bennett, estimaba que alrededor del 90 % de los jugadores de la NFL consumen marihuana, a pesar de no estar permitida por la liga, porque les ayuda a gestionar el enorme estrés físico al que están sometidos durante la temporada. Aunque la cifra podría ser una exageración, es un indicativo de que entre los deportistas de la NFL y otras ligas, el cannabis no se trata de un elemento extraño o tabú, más aun teniendo en cuenta que más del 50% de los jugadores usan opioides durante su carrera y más del 70% han abusado de las drogas de alguna forma. La popularización del cannabis entre los deportistas sometidos a un intenso nivel de estrés físico (y en muchas ocasiones mental) no es de extrañar, dado que su potencial de adicción es muy inferior al de los opiáceos y sus daños secundarios mucho menores.

 

Al fin y al cabo, el cannabis tiene mucho más que ver con comilonas de patatas fritas que con sobredosis mortales.

 

Es tal el nivel de normalización social de esta situación de consumir cannabis para hacer deporte (aquí debo manifestar una sana envidia) que la policía estatal de Massachusetts, en una campaña para concienciar acerca del uso del cannabis, hacía un guiño a lo que aquí relatamos: “Hacer ejercicio colocado es legal. Conducir no.”

 

“Es un fenómeno extraño, pero es un fenómeno cada vez más común”, dice Peter Grinspoon, médico de atención primaria del Hospital General de Massachusetts y autor del libro “Free Refills: Un médico se enfrenta a su adicción”. “El hecho de que mucha gente diga que les ayuda no puede ser ignorado.”

 

La asociación deporte-marihuana comienza a ser una tendencia, más que un tabú. Por ejemplo, Jim McAlpine, organizador de los 420 Games con sede en California, invita a los participantes a hacer ejercicio bajo la influencia del cannabis. Pero, por supuesto, en general se impone la racionalidad y el sentido común que definen a las sociedades modernas y avanzadas, e incluso los más acérrimos defensores del “spliff-and-lift” (una forma coloquial de referirse a hacer ejercicio bajo los efectos del cannabis) reconocen que no es una práctica recomendable para todo el mundo, especialmente para quienes no tienen experiencia. Como en todo, uno a de conocer sus límites y qué productos y dosis son útiles o perjudiciales. Con el cannabis la ventana de beneficios cuando se consume para el deporte es muy estrecha y es muy fácil caer fuera de ella.

 El cannabis para hacer deporte aporta muchos beneficios

En determinadas disciplinas deportivas, los consumidores reportan mayor concentración y una emergente capacidad de abordar enfoques que no están ahí cuando se está sobrio, revirtiendo en una actividad más creativa y espontánea o proporcionando mayor agilidad mental para resolver situaciones durante la práctica deportiva. También ayuda a vencer el aburrimiento en actividades monótonas que se extienden por un lapso de tiempo dilatado, como las carreras de fondo.

 

También hay que tener en cuenta que las diferentes variedades de cannabis producen diferentes efectos. En este sentido Eric Wilson, entrenador personal y propietario de Movement Sciences en Boston, prevé que en los próximos años surgirán extractos y cepas de cannabis diseñados específicamente para determinadas actividades deportivas (y no deportivas). Por ejemplo, dice, “si vas a pescar, tal vez quieras una mezcla de índica. Si quieres correr una gran distancia, tal vez una mezcla diferente.”

 

En el mundo del deporte en EE.UU. se multiplican las voces que piden que las ligas profesionales permitan el uso del cannabis. Por ejemplo, el ex comisionado de la NBA David Stern abogaba por la eliminación del cannabis medicinal de la lista de sustancias prohibidas por la liga.

Consumidores de cannabis contra los estereotipos de Hollywood

Una encuesta revela que los consumidores de cannabis consideran negativo el estereotipo de fumeta que transmite la industria de Hollywood.

 

Imaginad que la sociedad en general tachase de alcohólicos o borrachos a aquellas personas que se toman una cerveza al salir del trabajo, acompañan la comida con una copa de vino o eventualmente salen de copas con amigos. Imaginad que tomásemos el estereotipo más extremo y patético de persona que tiene problemas con el alcohol, y lo usásemos para describir la relación que tienen los consumidores moderados con las bebidas alcohólicas. ¿Os parecería justo?

 

Pues precisamente algo así ocurre con la imagen que una parte importante de la industria cinematográfica sigue transmitiendo del consumidor de marihuana. De esto se quejan en EE.UU., claro. En España no es tanto la industria del cine en particular, sino una gran parte de la sociedad en general la que insiste en asociar al consumidor de marihuana con estereotipos negativos totalmente alejados de la realidad.

 

De la misma manera que a nadie se le ocurriría tildar de borracho a quien se toma un vermut con unas aceitunitas, ¿por qué insistir en la denigrante idea de que quien consume marihuana con la misma moderación es un “fumeta”, o peor, un drogadicto?

 

Aquellos que no vivan debajo de una piedra saben que el consumidor de cannabis responde a cualquier perfil de persona: universitarios, políticos, médicos, padres de familia, sacerdotes, rabinos, ateos… No existe un único tipo de consumidor ni existe, en el mundo real, ninguna correlación entre el consumo de cannabis y el éxito o virtud de la vida de nadie. Por ello los consumidores responsables, padres de familia, con vidas más o menos exitosas y felices estamos (si se me permite incluirme) empezando a hartarnos de que se nos asocie con los estereotipos más manidos del fumeta peliculero, tipo El Nota (The Dude en El Gran Lebowski) o Jay y Bob el Silencioso de la saga de Clerks.

 

Ahora que sabemos que una sociedad moderna y avanzada puede tolerar la regulación racional del cannabis al igual que llevamos siglos haciéndolo con el alcohol, los estereotipos que encasillan al consumidor de marihuana comienzan a verse como un estorbo, algo así como los viejos anuncios televisivos en los que se exhibía un machismo descarado como si fuese lo más normal del mundo.

 

Esto, lejos de ser una opinión, lo pone de manifiesto una encuesta publicada el pasado miércoles llevada a cabo por la agencia neyorquina de investigación estratégica Miner and Company. Dicha encuesta revela que la comunidad de consumidores de cannabis quiere que los productores y guionistas de Hollywood colaboren en cambiar la percepción que la sociedad tiene del consumidor de marihuana. Sienten que, si se sigue perpetuando el estereotipo del fumeta tontorrón, resultará más complicado que la sociedad acepte la realidad del cannabis sin prejuicios.

 

Robert Miner, presidente de Miner & Co. Estudio, afirma que “los medios de comunicación han desempeñado un papel increíblemente importante en la aceptación social del consumo de cannabis, pero aún queda trabajo por hacer. El mismo estereotipo del fumeta inofensivo y tonto que impulsó la normalización se ha convertido ahora en un obstáculo para la aceptación de los consumidores productivos y comprometidos de cannabis.”

 

 

 

 

El potencial del CBD para deportistas

El CBD ayuda a la regeneración de lesiones en deportistas

 

El cannabidiol o CBD parece estar revelando incontables aplicaciones derivadas de sus propiedades terapéuticas. Se trata del principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, que actualmente se investiga por sus propiedades anti-inflamatorias, antidepresivas, ansiolíticas, analgésicas, antieméticas… El CBD se está utilizando ya para el tratamiento de síntomas de enfermedades y trastornos como la esclerosis múltiple, la epilpesia, la enfermedad de Crohn, la ansiedad y la depresión, entre otras muchas. De hecho, parece además contrarrestar o equilibrar el subidón que produce el THC o tetrahidrocannabinol, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana. Y hoy, hablamos del CBD para deportistas

 

Precisamente por una de estas propiedades, su capacidad anti-inflamatoria, comienza a mostrarse interés por sus aplicaciones en el mundo de la fisioterapia deportiva. Por ejemplo, Thorsten Rudroff, científico del ejercicio físico y director del Laboratorio de Neurofisiología Integrativa de la Universidad Estatal de Colorado, afirma que “el CBD para la inflamación inducida por el ejercicio es sin duda la siguiente gran área que necesitamos explorar, sin embargo, la mayor parte de lo que sabemos sobre el CDB y el ejercicio se basa en informes anecdóticos. Básicamente no hay investigación sobre el tema. Necesitamos investigar los efectos de la CBD sobre los biomarcadores inflamatorios en los atletas y la recuperación del ejercicio”.
Rudroff es además coautor de un informe publicado este año en la revista Frontiers in Neurology que concluye que el CBD es un compuesto efectivo para reducir el dolor y mejorar la movilidad de pacientes de esclerosis múltiple dadas sus propiedades anti-inflamatorias. El informe además sugiere que el CBD reduce la espasticidad, la fatiga y la depresión en este tipo de pacientes, además de inducir una reducción en el uso de medicamentos, particularmente de opioides, bentodiacepinas y antidepresivos.

 

En cuanto al deporte, cada vez que hacemos ejercicio, especialmente cuando se trata de ejercicio intensivo, producimos lesiones microscópicas en tejidos y músculos. Estas lesiones desencadenan un proceso inflamatorio que activa los mecanismos de reparación del cuerpo, permitiendo a los tejidos regenerarse con más fuerza. Pero demasiada inflamación puede producir lesiones serias, generando un mayor daño en los músculos de lo que el cuerpo es capaz de regenerar por sí mismo de forma razonable, por lo que es común que los preparadores físicos incluyan en las rutinas de los deportistas medidas anti-inflamatorias, como dietas anti-oxidantes, baños de hielo o anti-inflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Sin embargo el Dr. Alan Beyer, médico deportivo y director médico ejecutivo del Instituto Ortopédico Hoag en California opina que el CBD es más prometedor como remedio para ayudar a los deportistas a recuperarse de lesiones producidas durante el ejercicio físico. De hecho recomienda a sus pacientes aplicarse bálsamos de CBD en el área afectada. Beyer explica que “el CBD penetra transdérmicamente para reducir la inflamación en los tejidos lesionados”, y no tiene las contraindicaciones de los anti-inflamatorios no esteroideos, que pueden dañar seriamente los riñones. “Siempre quiero que mis pacientes comiencen con intervenciones que tengan la menor cantidad de efectos secundarios”, dice Beyer. Aunque reconoce que existe una falta de investigación sobre los efectos a largo plazo de los productos del CDB.

 

Cuidado con los productos de CBD sin certificar

 

En general, la falta de regulación del mercado y la tradicional prohibición de la marihuana han entorpecido las investigaciones sobre las posibilidades del CBD además de haber generado mucha charlatanería. Estamos asistiendo a un pequeño boom del CBD, reclamo para la marihuana legal que se vende como sustituto de tabaco en los supermercados de Suiza, o como marihuana light o “erba legale” en Italia. Dado que no es considerada una sustancia psicoactiva, no está clasificada como ilegal en muchas partes del mundo donde la marihuana está prohibida, por lo que muchos productores aprovechan el vacío legal para vender productos de CBD sin ningún tipo de regulación. Aquí queremos avisar a los consumidores: una gran parte de los productos de CBD no contienen los niveles que publicitan e incluso aseguran en sus etiquetados poseer una certificación de calidad independiente sin aportar ninguna evidencia de ello. Por ello recomendamos por vuestra seguridad exigir la muestra de la certificación independiente antes de comprar y consumir productos de CBD.

Cannabis light en Italia

Una ley en Italia reactiva la industria del cáñamo y supone un primer paso hacia la legalización del cannabis

 

“Hecha la ley, hecha la trampa” quizá sea el lema de los pícaros y el clavo ardiendo al que nos tenemos que agarrar los que anhelamos la definitiva liberación del cannabis. Si existe la menor grieta en las leyes, el más pequeño agujerito que dé algo de cancha al uso no ilegal del cannabis, tened por seguro que siempre se descubrirá y se explotará.

Es el caso de Italia, donde hace poco el Parlamento introdujo una nueva legislación sobre el cannabis, la ley 242 de diciembre de 2016, que tiene por objeto la introducción de productos derivados de la planta en el mercado. Este reglamento es un primer paso hacia la legalización de la marihuana y para su implementación se siguieron algunas de las directivas de la UE.

Son tres las características principales de la nueva legislación:

1) Ya no se requrirá autorización para cultivar cannabis con un contenido máximo de THC (el principal cannabinoide psicoactivo de la planta) del 0,2% y con un nivel de tolerancia de hasta 0,6% (lo que se conoce como cáñamo industrial). Aunque que ya no es necesaria la comunicación del cultivo a las fuerzas de seguridad a través de un formulario de denuncia, la recomendación es hacerlo de todos modos para evitar cualquier problema. Eso sí, el productor deberá conservar la factura y los documentos técnicos de las semillas durante un año como mínimo.

2) El porcentaje de THC en las plantas cultivadas puede fluctuar entre el 0.2% y el 0.6% para que sea considerado un cultivo legal. Los controles serán realizados por una única autoridad y siempre en presencia del agricultor, y los inspectores deberán expedir una muestra tomada para posibles contra-verificaciones. En el caso de que el porcentaje de THC fuese mayor al 0,6%, la autoridad judicial puede ordenar la incautación o destrucción del cultivo, pero se excluiría al agricultor de cualquier responsabilidad.

3) Está prevista la inyección de fondos públicos de hasta 700.000 euros anuales “para favorecer la mejora de las condiciones de producción y transformación en el sector del cáñamo”.

 

Cannabis light en Italia

 Por lo demás, la legislación está tan abierta que la emergente industria ha comenzado a auto-regularse, comenzando a aflorar múltiples startups y tiendas de productos de cannabis casi a diario. Por supuesto, todo va bien por el momento mientras se respete el límite establecido en la legislación de entre 0,2% y 0,6% de THC. A este cannabis bajo en THC se le conoce en Italia como “cannabis light”. Hace poco os hablábamos de que en los supermercados de Suiza ya se podían comprar cogollos de cannabis ricos en CBD (el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta) y con menos de un 1% de THC manufacturados como tabaco. En Italia, marcas como MamaMary han comenzado a expandirse por Europa mediante la venta de sus cogollos de CBD  y sus soluciones de alta tecnología para cultivos de interior.

El cambio de legislación ha desencadenado una “cannabis-manía” en Italia, hasta el punto de que se venden pequeños tarros con cogollos de cannabis light (con nombres como K8, Chill Haus, Cannabismile White Pablo y Marley CBD). Esto es por ahora posible gracias a la falta de legislación. Los mismos tarros presentan una etiqueta en la que advierten que no se trata de un producto para consumo humano, sino que se venden como un “producto de coleccionista” (ejem, ejem). Es la manera que tiene el mercado de protegerse mientras las autoridades deciden cuáles son los porcentajes de cannabinoides y usos legales.

 

En cualquier caso se está apreciando un impulso de la economía entorno a esta planta, pero en cuanto al cannabis light, no hay garantías de que sobreviva a los ajustes legislativos. Parece que aun les cuesta convencerse de los beneficios incuestionables que gravación a impuestos por la venta de esta planta y sus derivados están procuciendo a las economías donde está regulada.

Los millenials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana

¿Por que los millennials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana?

Soy poco amigo de etiquetados tan arbitrarios como eso de ponerle nombre a las generaciones nacidas en determinados lapsos de tiempo. No obstante, entraré en el juego diciendo que soy un miembro de la última hornada de la Generación X a punto de hablar sobre la opinión de la Generación Y, más conocida como los Millenials, acerca de la marihuana y el alcohol.

Según una encuesta realizada por la plataforma The Tylt, que se autoproclama “la más grande y efectiva plataforma de opinión y encuestas entre los millennials”, el 87,6% de los encuestados pertenecientes a esta generación opina que “el alcohol mata” mientras que el 12,4% considera que la marihuana “es veneno”.

La encuesta, a falta de conocer el método y fiabilidad de su ejecución, es ya de por sí extraña. Se les da a elegir a los encuestados entre dos opciones que ni siquiera son mutuamente excluyentes (¿y si opino que las dos son ciertas o ninguna lo es?). Aun así, se puede desprender del resultado que los encuestados (que si de verdad pertenecen a la generación millenial tendrán hoy entre 28 y 38 años) consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana.

Otros que han descubierto la rueda… o bueno, quizá, después de todo, sí que resulte particularmente interesante el resultado, porque es bastante probable que las generaciones anteriores sean de la opinión contraria. Preguntadle a vuestras mamás. Después de todo, es la generación de millenials la que está viviendo más de lleno la lenta transición del prohibicionismo de la marihuana hacia su liberación, y son muchos de los hijos que están empezando a tener, los que constituirán la primera generación post-prohibición en algunas partes del mundo. Esta nueva generación post-millenial es conocida como Generación T, y algunos de sus miembros están naciendo en partes del mundo donde la marihuana no es más una planta prohibida, un tabú o algo asociado al crimen. Ellos verán al resto del mundo donde la marihuana está criminalizada, de la misma forma que hoy vemos a aquellas partes del mundo en las que la homosexualidad es considerada una enfermedad o un crimen, o donde la mutilación genital es considerada normal.

El resultado de esta encuesta tampoco es una novedad. El año pasado ya os contábamos que precisamente esta generación de millenials estaban comenzando a preferir el cannabis al alcohol, según un estudio elaborado a partir de una encuesta llevada a cabo por la empresa cannábica OutCo de California junto a la consultora Monocle Research. El estudio venía a confirmar el potencial del mercado de la marihuana para desplazar al del alcohol, algo que está ocurriendo en aquellas regiones donde se ha legalizado su consumo recreativo.


Pero, ¿hasta qué punto la opinión de los millenials está fundada? ¿Es el alcohol más perjudicial que la marihuana?

En realidad ya hemos hablado mucho de ello. La evidencia científica es aplastante: el alcohol es una droga muchísimo más perjudicial que la marihuana. Salvo como desinfectante o antiséptico, se trata de una sustancia que no tiene ninguna propiedad terapéutica. Puede provocar la muerte por sobredosis, además de ser el catalizador de conductas violentas y estar detrás de un elevadísimo porcentaje de accidentes en las carreteras. Y es LEGAL. Por su parte, de la marihuana no existe el más leve indicio de que pueda producir muerte por sobredosis, no está asociada a comportamientos violentos y sus propiedades terapéuticas son múltiples y avaladas por la ciencia. Es más, en su relación con el alcohol, se sabe hoy que la marihuana protege al hígado de los efectos de su abuso. Y es ILEGAL. Los millenials no son tontos… de hecho ninguna generación lo es en su conjunto. Que una sustancia no solo científicamente menos perjudicial que el alcohol, sino además con propiedades terapéuticas valiosísimas, esté prohibida y criminalizada, mientras que el alcohol campa a sus anchas, es una contradicción que revela una hipocresía o una torpeza de los responsables de esta situación que sobrepasa los límites de la vergüenza más abyecta. Y las nuevas generaciones no solo lo ven, sino que están dispuestas a solucionarlo.

El cannabis comienza a patrocinar el deporte en EEUU

Quizá un indicativo de la salud o fuerza de un área de negocio sea su presencia en el patrocinio de equipos deportivos.

El hecho de que a un dispensario de cannabis le dé por patrocinar a un equipo de fútbol demuestra la normalización de un modelo de negocio que hasta no hace mucho era ilegal (y lo sigue siendo en la mayor parte del mundo), por lo cual no podemos más que felicitarnos. El cannabis y el deporte en EEUU no son ya dos mundos incompatibles.

Démonos cuenta de qué extraño planeta es este en el que vivimos, en el que mientras por un lado Youtube se dedica a censurar activamente canales relacionados con el cannabis, por otro tenemos acciones de la industria del cannabis en bolsa, grandes carteles publicidad de productos cannábicos por la calle y equipos deportivos aceptando el patrocinio de empresas cannábicas, es decir, estamos asistiendo a un fenómeno de polarización en el que, al mismo tiempo que el cannabis se va normalizando e integrando en la sociedad como un producto de consumo más, ciertos sectores aumentan su resistencia y pretenden detener una locomotora imparable.

En este caso estamos hablando del equipo Las Vegas Lights FC, un equipo profesional de fútbol que hizo su debut este año en la United Soccer League, que resulta ser el primer equipo profesional de cualquier liga estadounidense en ser patrocinado por una empresa cannábica, el dispensario Nuwu Cannabis Marketplace.

 

 

Una empresa de cannabis y un equipo de fútbol con un objetivo común en el deporte en EEUU

Brett Lashbrook, propietario del Las Vegas Ligths FC, dice al respecto que se trata de “un patrocinio deportivo tradicional. Es una industria completamente reglamentada y esto ayudará a quitarle el estigma que tiene”, y añade que la asociación no comenzó con la marihuana, sino con el objetivo común de promover y revitalizar el centro de Las Vegas. “Están a dos manzanas de nuestro estadio”, dice Lashbrook. “Tenemos la misma misión, estamos tratando de crecer en el centro.”

Con respecto a la normalización del cannabis como un producto de consumo más, Lashbrook opina que es algo que debe ocurrir. De hecho, dice, tanto el equipo como la liga no hacen tests de cannabis y los jugadores son libres de usarlo con fines recreativos si así lo desean.

“Nuestros jugadores son atletas profesionales y estoy seguro de que tomarán las decisiones correctas para sus cuerpos”, dice.

No deja de fascinarme el contraste entre la tranquilidad con que asumen e integran la realidad del cannabis en algunas partes del mundo, y la actitud mojigata, temerosa e incluso histérica al respecto en otras.

Cocina con Marihuana: el libro de la hija de Bob Marley

La hija de Bob Marley publica Cocina con Marihuana, el libro para incorporar el cannabis a tu dieta diaria.

No dejaremos de insistir en la necesidad de promover el consumo responsable de la marihuana, por lo que creemos que es una idea excelente presentaros el libro que Cedella Marley, hija del famoso músico rastafari Bob Marley, acaba de publicar. Cocina con Marihuana trata de una guía para integrar de forma saludable, respetuosa y responsable el cannabis en tu dieta diaria.

Cocina con Marihuana consiste en mucho más que en una colección de recetas: es un libro sobre el estilo de vida que propone la marca Marley Natural, de la cual Cedella, cantautora, escritora, diseñadora, actriz y empresaria, es la cara visible. Cedella Marley nació en 1967, “el año del Sgt. Pepper y Are you experienced” (que diría Porcupine Tree), en Kingston, Jamaica. Hija de Bob y Rita Marley, de su padre obtuvo el amor por la marihuana y su consumo respetuoso y responsable, mientras que de su madre aprendió los secretos y delicias de la cocina jamaicana. Ambas herencias las ha sabido combinar Cedella de forma tan natural como inevitable, integrarlas en su propio estilo de vida y recogerlas en este fantástico libro, donde propone un uso moderado y placentero de la marihuana, ya sea en una crema hidratante o en un relajante té matutino, pasando por 75 recetas caribeñas con un toque bien integrado de ganja, entre las que se encuentran platos indispensables de la cocina jamaicana, como el pollo picante a la jamaiquina (jerk chicken), los buñuelos de banana o el pudding de batata.

Más allá de todo ello, Cedella te guía sobre las preguntas que hacer en los dispensarios cuando vayas a proveerte de materia prima, y a usar la marihuana de formas alternativas, como en tratamientos capilares y de belleza o en prácticas de relajación, meditación y yoga. Por si fuera poco, también te ofrece consejos para lograr una exitosa y divertida cena con amigos, usando el ingrediente estrella de forma adecuada.

Como en una buena receta, además de los ingredientes principales, el libro tiene su adrezo en forma de anécdotas e historias personales contadas en primera persona acerca de su padre y de su familia. Aunque Cedella perdió a su padre cuando tenía 13 años, sus recuerdos acerca de él son una constante que se entremezcla en las instrucciones de las recetas, algo que provee al libro de una calidez hogareña y familiar.

Cocina con Marihuana, publicado por Kitsune Books, está prolijamente ilustrado con hermosas fotografías que harán de él todo un “eye candy” de más de 230 páginas en tu biblioteca.

 

5 celebridades de Hollywood que consumen marihuana (y lo reconocen públicamente)

Que en Hollywood las drogas van que vuelan es tan obvio que sería más que ingenuo pretender estar revelando nada aquí. También es obvio que cuando se pertenece al mundo de la farándula y se tiene mucha pasta, a uno le cuesta menos salir del armario de la marihuana. Pero tampoco está de más celebrar nuestra simpatía hacia algunas celebridades de Hollywood que consumen marihuana y les da igual reconocerlo, porque de alguna manera ejercen de embajadores de la noble causa de la legalización.

Hoy os hablaremos de 5 celebridades de Hollywood que consumen marihuana:

 

Matthew McConaughey

Este talentoso actor contaba a Playboy el año pasado, que en 1999 un vecino molesto llamó a la policía quejándose de que McConaughey se encontraba a las 2 de la mañana tocando los bongos en pelotas con la ventana abierta de par en par, mientras un amigo batía palmas, en medio de lo que parecía, a todas luces, una fumada épica. Parece ser que la policía encontró marihuana y parafernalia y tuvo problemas para detener al actor, quien se negaba a ponerse los pantalones, y tuvo un pequeño forcejeo con uno de los ojipláticos agentes cuando le intentaba meter en el coche patrulla. McConaughey pasó 9 horas en una celda hasta que salió con una fianza de 1000$ y una lección bien aprendida que resume en estas palabras: “Cierra la ventana de la que emana el maravilloso aroma a jazmín, porque son las dos de la mañana y podrías despertar a un vecino.” Sin embargo al protagonista de Dazed & Confused no se le caen los anillos: “¿Qué hay de malo en tocar el tambor vestido en tu traje de nacimiento?” -dice. “No me arrepiento de la forma en que llegué ahí”.

 

Woody Harrelson

Todo un personaje donde los haya, en nuestra lista es quizá el más auténtico abogado pro-legalización, y es que Woody es todo un activista que desde 2003 forma parte de la junta asesora de NORML (Organización Nacional para la Reforma de la Leyes de la Marihuana, por sus siglas en inglés). Apareció como artista invitado en la pista Wild and Free de Ziggy Marley, un tema que defiende el cultivo del cannabis. De sus escuetos encontronazos con la ley, destaca el que ocurrió cuando, en 1996 Harrelson se plantó en el condado de Lee, Kentucky, con su abogado y ex-gobernador de Kentucky, Louie B. Nunn y un equipo de televisión de la CNN. Desde el hotel Harrelson llamó al sheriff para avisarle de su intención de plantar cuatro semillas de cáñamo (que no de marihuana) en un lugar público delante de las cámaras. Su intención era denunciar la falta de distinción entre cáñamo y marihuana que había en las leyes estatales. El sheriff y su ayudante acudieron al lugar de la cita, donde Harrelson plantó las semillas, tras lo cual fue arrestado “por sembrar marihuana” y liberado ese mismo día bajo fianza. Fue llevado a juicio, pero 25 minutos después de comenzar la vista fue liberado de los cargos. Acabó firmando autógrafos y haciéndose fotos con los agentes. Recientemente solicitó una licencia para abrir en Honolulú, Hawai, un dispensario de marihuana medicinal a través de su compañía Simple Organic Living.

 

Frances McDormand

Si no la conocéis por su papelón en “Tres anuncios en las afueras”, que le valió un más que merecido Oscar (y que, por cierto, tenía como compañero de elenco al mismísimo Woody Harrelson… haciendo de sheriff), la recordaréis 22 años más joven por la mítica Fargo, por la cual también obtuvo la estatuilla (¿sabíais que es la mujer de uno de sus directores, Joel Coen?, pues hala, ya lo sabéis). Frances McDormand protagonizó la portada de la revista High Times de mayo de 2003, donde se publicó una entrevista sobre la película que estaba a punto de estrenar, Laurel Canyon (La calle de las tentaciones en España), que trataba sobre un productor musical fumador de marihuana. En la entrevista declaró que:

“soy una fumadora recreativa de yerba” pero dado que “no es una constante en mi vida, no diría que deba ser legal para que esté más disponible. Pero desde un punto de vista médico tengo amigos que la necesitan. ¿Por qué tiene que ser tan difícil de conseguir aquello que les hace bien?”.

Kirsten Dunst

Para algunos comenzó a ser alguien a partir de su papel de Mary Jane Watson en Spiderman, pero a un servidor no se le borrará su brillante interpretación de la desquiciada y calculadora Peggy Blomquist en la segunda temporada de la serie Fargo, coproducida por los Coen e inspirada en su película homónima de 1996. Recientemente estrenó Woodshock, un thriller de terror en el que aparecen porros de marihuana en algunas escenas. Dunst cuenta que alguien del equipo sustituyó uno de los porros falsos que se usan en el rodaje por uno auténtico, con una variedad de marihuana particularmente fuerte, que la dejó tan atronada y confusa que la tuvieron que mandar para casa. Pero aunque no lo parezca por esta anécdota, Dunst es más que una iniciada en la marihuana. Ya en 2007 contaba a MTV que:

 “Bebo moderadamente, he probado drogas. Me gusta la yerba. Tengo una perspectiva de la marihuana diferente que la de EEUU. El padre de mi mejor amiga Sasha, era Carl Sagan el astrónomo. Fue el mayor fumador de yerba del mundo y era un genio. Yo nunca he sido una gran fumadora, pero creo que la visión de EEUU sobre la marihuana es ridícula. Si todo el mundo fumase yerba el mundo sería un lugar mejor. Pero no estoy hablando de estar colocado todo el día. Creo que si no se usa adecuadamente puede obstaculizar tu creatividad y encerrarte en tu interior.”

 

 

Whoopi Goldberg

Soy de la opinión personal que la trilogía “Sister Act” es una “stoner movie” camuflada. En cualquier caso, la comediante y actriz a la que vimos en hitos cinematográficos tan notables como El Color Púrpura o Ghost no solo utiliza marihuana con fines medicinales para tratarse el glaucoma, sino que junto a la empresaria del cannabis Maya Elizabeth ha lanzado una línea de productos cannábicos llamada Whoopi & Maya específicamente concebidos para aliviar los dolores menstruales. Entre estos productos encontramos pastillas masticables, infusiones, aceites, cremas para masajes o sales de baño. Whoopi ya se refirió a su preferencia por el vaporizador para consumir marihuana para tratar el dolor de cabeza, dado que sentía que podía controlar mucho mejor el efecto. Hasta tal punto lo adora que se refiere a una relación amorosa con su vaporizador diciendo que :

“Ha cambiado mi vida. No estoy exagerando. De hecho su nombre es Sippy. Y sí, es una ella. Y sí, la llamé Sippy porque tomo pequeños sorbitos (sips) de ella. Y con cada sorbito llega el alivio de la presión, del dolor,del estrés, del malestar”.

 

La leyenda de 420, en Netflix

Resulta agradable comprobar cómo plataformas de entretenimiento como Netflix ofrecen contenidos que ayudan a la normalización social del cannabis. De hecho, podemos encontrar en la plataforma cada vez más producciones que tienen al cannabis como protagonista, ya sean documentales u obras de ficción. Hoy os hablaremos de “La leyenda de 420”.

Al contrario de lo que sobre todo los escépticos de la marihuana pensarán a priori, la leyenda de 420 no consiste en un panfleto “stoner” para legitimar el consumo de marihuana, sino de todo un documento con virtudes antropológicas: se trata de la exhibición del florecimiento de la cultura cannábica en EEUU. O más bien deberíamos hablar de un re-florecimiento, dado que antes del prohibicionismo ya existía una extensa cultura del cannabis, una cultura que fue reprimida durante décadas, y que sobrevivió por sus propios medios durante todo este tiempo. De hecho, la historia de la represión de la marihuana es también la historia de la supervivencia y evolución de la cultura cannábica, una cultura que está empezando a mostrar todo su esplendor conforme la pesada bota del prohibicionismo se va levantando de ella.

Y esto es lo que nos muestra La Leyenda de 420, las múltiples caras de esta cultura con entidad propia, reducida a subcultura por esa serie de vergonzosos atropellos a la libertad y al sentido común que se engloban bajo la sombra del prohibicionismo.

Lo primero que podemos destacar de esta producción norteamericana es el amplio espectro de temas que trata entorno al cannabis: desde su aspecto medicinal legitimado por la ciencia,tanto para seres humanos como para mascotas, a sus propiedades culinarias, incluso para alta cocina, pasando por las manifestaciones artísticas que devienen de su uso, ya sean artes plásticas o música.

Dirigido por Peter Spirer, el hilo conductor del documental es el humor, en forma de pequeños fragmentos de comedia “stand up” que ayudan a rebajar la tensión de temas muy serios y oscuros que también cubre: refugiados cannábicos que se ven obligados a mudarse de estado para garantizar un tratamiento adecuado para un niño con síndrome de Dravet, deshauciado por los médicos en su estado de origen, los orígenes racistas del prohibicionismo y el racismo en la aplicación de las leyes antidroga, la criminalización del consumidor o los peligros potenciales en la administración Trump para la legalización federal de la marihuana recreativa.

El documental de la leyenda de 420 es un collage que va saltando entre temas, a veces de forma entusiasta, a veces de forma apasionada, tal cual se esperaría de una conversación entre fumados. Pero en este aparente caos, que quizá sea uno de sus atractivos, de vez en cuando descubrimos información fascinante, como que en algunas clínicas de desintoxicación se usa la marihuana como droga de salida de dependencias a drogas duras como la heroína, desafiando el mito de que se trata de una droga de entrada.

La leyenda de 420, una producción norteamericana sin precedentes en Netflix

También nos ofrece una impresión acerca de la exquisitez que puede alcanzar el connaisseur de marihuana, entrando en una retórica que solo encontrarás entre enólogos y sumillers, o del desarrollo de diferentes industrias, negocios y servicios entorno a nuestra querida planta: pastelerías de primera calidad, ocio con rutas cannábicas, distribución, cultivos medicinales, elaboración de extractos, casas de huéspedes concebidas como “espacio seguro” para el consumidor de marihuana…

Y esto es solo la superficie. La Leyenda de 420 apenas cubre la punta del iceberg de lo que se viene. No solamente recomendamos este documental a los amigos del cannabis, sino a cualquier persona que quiera estar informada sobre una realidad con la que tarde o temprano convivirá, pues de esto solo podemos esperar un efecto dominó a la inversa del prohibicionismo. De hecho en España estamos listos. No hay mas que ver las cifras de consumo, la cantidad de grows y negocios en activo entorno al cannabis, asistir a las no pocas ferias del cannabis de nuestra geografía, atender a las proposiciones autonómicas que hoy se están haciendo, etc. Sabemos que nos cuesta como sociedad adaptarnos a los cambios sociales de los países que los lideran, pero tarde o temprano nos adaptaremos, así que conviene estar preparado.
Si todo eso no te convence, quizá lo hagan los datos de la crítica:
Rotten Tomatoes: 100% críticos / 91% audiencia

Filmaffinity: 7/10

IMDB: 6,4