Las mejores variedades de cannabis de 2018

Croptober, así es conocido en el mundo de la marihuana el mes de la cosecha, haciendo un juego de palabras entre crop (cosecha) y october, pasado el cual comienzan a menudear las listas de las mejores variedades de cannabis de este año 2018.

¿Cuales son las mejores variedades de cannabis de 2018?

La revista Leafly ha elaborado su top 7 de este año, que son las índicas Purple Punch, Zkittlez, Forbbiden Fruit y Do-Si-Dos, y las híbridas Sunset Sherbert, Original Glue (Gorilla Glue #4) y Key Lime Pie.

Leafly destaca la tensión que existe entre la decisión de cultivar éxitos de ventas asegurados y buscar algo más original.

“Muchos cultivadores están tratando de hacer lo que todos los demás hacen”, asegura a Leafly Kym Kemp, experta en la industria del cannabis de Humboldt, California. “Están tratando de minimizar los problemas. Necesitan un nombre que la gente reconozca. Gorilla Glue, un poco de Gelato…  esos son nombres de los que sabes que alguien en algún lugar va a querer”.

 

¿Mejor cuanto más fuerte?

Por su parte Marijuana Break asocia las mejores variedades del año a las más potentes, explicando que la mayor concentración de cannabinoides es una de las características que los cultivadores modernos persiguen con más celo.

El progresivo aumento de la concentración de THC es un hecho que radica fundamentalmente en la producción sinsemilla, es decir, a partir de las puntas de plantas femeninas en floración sin fecundar. Este tipo de producción garantiza niveles de THC notablemente superiores a los de las plantas fecundadas. Además, explica Marijuana Break, los productores modernos, al contrario que en el pasado, desbrozan la planta de aquellas partes que no contienen THC o lo presentan en concentraciones muy bajas, como las hojas.

También el desarrollo de variedades a través de un cuidadoso cruce de cepas ha permitido lograr niveles muy altos de cannabinoides, siendo las más potentes las generadas a partir de cruces híbridos de cepas bien conocidas. En este sentido, apunta Marijuana Break, en los años 60 y 70 era raro encontrar variedades con más de un 10% de THC, mientras que hoy abundan cepas con más de un 20% de THC.

La lista de Marijuana Break se reduce a cinco variedades, todas ellas híbridas, que son las dominantes índica Godfather OG (considerada la más potente del mundo con picos de hasta 34% de THC), Chemdawg (THC 32%), Irish Cream (THC 27%), White Tahoe Cookies (de nueva creación, con THC 27%) y la Strawberry Banana (“la cepa que sabe como un postre”, con THC 31%).

La regulación desarrolla el gusto

Por su parte The Weed Blog destaca el papel de la industria legal de la marihuana en el desarrollo del gusto de los consumidores. Al tener la posibilidad de acceder a un producto variado, de calidad, bien presentado y con toda la información disponible, los consumidores no solo aprenden a modular racionalmente el consumo, como la inmensa mayoría de la población hace con el alcohol, sino que aprende a diferenciar variedades por sus sabores y efectos.

Esto demuestra que lo que realmente hace peligrosa a la marihuana es circunscribirla a un marco de prohibición, donde los consumidores no pueden aprender a modular el consumo por la falta de variedad, de calidad y de información.

The Weed Blog destaca que la legalización está permitiendo que los dispensarios y los comercios electrónicos puedan encontrar nuevos clientes entre veteranos consumidores y novatos a los que presentar las nuevas variedades. De esta forma, los consumidores van ganando conocimientos sobre el cannabis, lo que les permite consumir de forma madura y racional.

The Weed Blog elabora una lista de las 8 mejores variedades de cannabis de este año, basada en los reportes de los consumidores, en la que, cómo no, encontramos la mayor cantidad de clásicos: Blue Dream, Gorilla Glue #4 (que aparece también en la lista de Lefly), Girl Scout Cookies, OG Kush, Sour Girl, Skywalker OG, Green Crack y Jack Herer.

 

Canada legaliza el consumo recreativo de cannabis

Desde hoy el consumo recreativo de cannabis es legal en Canadá

Terminó la cuenta atrás. Desde hoy el cannabis es legal en Canadá. Los canadienses mayores de edad (a partir de los 18 o 19 años según la provincia) podrán consumir cannabis con fines recreativos.

El que el cannabis es legal en Canadá hace que sea una gran victoria de la razón, de la conquista de otro derecho y libertad, tras décadas de prohibición en Canadá. Con el fin de arrinconar aun más al mercado negro con la medida, el precio del gramo será de una media de 7,7 dólares americanos (6,66€), impuestos incluidos, aunque se prevé que los precios oscilen en función de la respuesta del mercado ilegal.

Aunque las autoridades estiman que el cannabis legal costará alrededor de un 25% más que el ilegal, también cuentan con que la mayoría de consumidores preferirán productos que ofrezcan garantías sanitarias e información precisa sobre su composición a productos del mercado negro sin criterios de calidad o sanitarios.

Según una encuesta de la empresa Ipsos, un 40% de los canadienses dispuestos a consumir cannabis, piensa que el precio será un criterio fundamental a la hora de comprar cannabis en el mercado legal. En la provincia de Ontario, la más grande del país, el precio de compra ideal según la encuesta oscilaría entre los 6,6€ y los 9,26€ por gramo.

Cada provincia ha establecido su propio sistema de distribución y venta de cannabis. Así, en Nueva Escocia es la NSLC (Nova Scotia Liquor Corporation) la que, junto alcohol, monopolice el comercio de cannabis. En Nueva Brunswick se ha creado una empresa pública ad hoc para la gestión del comercio de cannabis legal: Cannabis NB. Esta empresa ofrece hasta 76 productos y el precio por gramo oscilará, en función de sus características, entre los 4,93€ y los 9,94€.

También hoy el gobierno de Canadá anunciará el indulto de las personas condenadas por posesión de hasta 30 gramos de marihuana, que es la cantidad máxima de posesión legal según la nueva ley, medida de la que se podrán beneficiar miles de canadienses que, por esta cuestión tenían vetado su ingreso en EE.UU.

El resto del mundo mira a Canadá

Con todos los elementos de ser uno de los experimentos sociales más interesantes de la actualidad, el resto del mundo, y en particular Europa, mira con curiosidad a Canadá. No sería raro estimar un aumento de la presión social y de los grupos pro-legalización como consecuencia del paso que acaba de dar el país norteamericano, que desafía la Convención Internacional Única sobre Estupefacientes de la ONU de la cual Canadá es firmante, siendo además el primer país del G7 en regular integralmente el consumo recreativo de cannabis.

Pero como con cada libertad conquistada, la inercia del prohibicionismo ha creado una legión de miopes que se escandalizan por la osadía canadiense, que en realidad no ha consistido más que en formalizar una situación de normalización social, en un reconocimiento de la madurez propia de un país social, económica y culturalmente desarrollado y del fracaso del prohibicionismo. Estos miopes creen de verdad que la legalización del cannabis, más que con derechos y libertades, más que con acabar con la hipocresía que permite la cultura del alcohol y humilla a la del cannabis, más que con las necesidades de enfermos, tiene que ver con intereses de lobbies y empresarios que se frotan las manos.

Según Francisco Igea, portavoz de Ciudadanos en la comisión de Sanidad del Congreso, la situación en España resulta esperpéntica, con “la peor legislación del mundo” y “una regulación prohibicionista” a pesar de tener “más consumo que en Holanda, donde es legal”. Y añade que “ni hay libertad ni hay consumo bajo, no tenemos nada”.

Recalcando esta amarga y curiosa situación, el actor Santiago Segura publicó hace unos días un deliciosamente irónico tweet con relación a la inminente legalización en Canadá, en el que decía: “A ver si lo legalizan aquí y por fin puedo probarlo, tengo curiosidad!”.

Santiago Segura ironiza sobre el cannabis

canadá legaliza el consumo recreativo de cannabis

Canadá será más verde a partir de mañana

Se termina la cuenta atrás de un proceso que se inició en 2015, cuando el entonces candidato a la presidencia Justin Trudeau prometió legalizar el consumo recreativo del cannabis, en respuesta a una demanda popular para hacer efectiva lo que en Canadá ya era una situación socialmente normalizada

La Cannabis Act, Bill C-45 fue aprobada en noviembre de 2017 por la Cámara de los Comunes, ratificada en marzo de 2018 por el Senado y refinada en junio. Acabará, por fin, entrando en vigor mañana, 17 de octubre, y así Canadá será más verde.  Los canadienses lo han querido hacer bien, como hacen prácticamente con todo: libertades, sistema de salud, educación, nivel de vida… sobresalen en casi cualquier cosa y con el cannabis no iban a ser menos. Dado que Uruguay ha sido el primer país del mundo en aprobar una regulación integral del cannabis, Canadá se tiene que conformar con ser el primer país del G7 en hacerlo.

El presidente Trudeau resumía hace unos días en una rueda de prensa junto al presidente español Pedro Sánchez las razones por las que el país norteamericano decidió aprobar la medida:

Hemos visto que el actual sistema no funciona para proteger a nuestros niños o para proteger a nuestra comunidad del impacto del crimen organizado”, explicaba el presidente Trudeau en una rueda de prensa junto al presidente español Pedro Sánchez. “Es por eso que hemos decidido controlar y regular la venta de marihuana, para sacar los beneficios fuera de los bolsillos del crimen organizado (…), y para hacer más difícil que los jóvenes puedan acceder a la marihuana, porque en estos momentos es mucho más fácil para los jóvenes en muchas partes de nuestro país comprar un porro que una botella de cerveza. Es un reconocimiento del fracaso de nuestra política de prohibición”.

Experimento social

David Hammond, profesor de la Universidad de Waterloo especializado en salud pública, asegura que la legalización del cannabis en Canadá “es un experimento que muchos otros países están observando”. Por un lado apenas hay precedente de esta situación, y por otro, el cannabis que se produce en la actualidad es mucho más potente que el que se producía hace 20 años. En este sentido las autoridades se afanan por implementar campañas de educación sobre el consumo responsable, y regular el uso del cannabis en empresas públicas, en la conducción, etc. Si bien la regulación del cannabis en Canadá aumenta la libertad del consumo, también endurece las penas por conducción bajo sus efectos o por el suministro a menores.

En cualquier caso los canadienses no navegan completamente a ciegas. En muchos estados de su vecino del sur, EE.UU., el consumo recreativo de cannabis lleva ya tiempo implementado, y hasta ahora no hemos recibido noticias sobre el fin del mundo y el desmoronamiento de la sociedad, sino más bien lo contrario: reducción de criminalidad asociada, generación de empleo, aumento de las arcas públicas, etc.

Las redes hierven: ilusión y preocupación por que Canadá será más verde

Ante la inminencia de la entrada en vigor de la nueva ley, esta mañana los medios abordan el asunto desde múltiples perspectivas. Mientras que algunos medios nos cuentan que en el Niagara College de Ontario ya existe en marcha una especialidad universitaria sobre el cultivo y procesado del cannabis, otros ponen el acento en la preocupación de que aumente el consumo. La principal publicación médica del país, la Canadian Medical Association Journal, ha solicitado al Gobierno que intervenga mediante una modificación de la ley que entrará en vigor mañana, si se constata un aumento del consumo del cannabis.

Por supuesto que la nueva ley no está exenta de polémica y tiene sus escépticos y detractores, pero no debería nadie precipitarse a condenarla por el mero hecho de que aumente el consumo de cannabis. De hecho, como se está comprobando en los estados de EE.UU. donde el consumo recreativo es legal, muy seguramente el consumo aumente. Pero si nos quedásemos solo con este factor, haríamos saltar las alarmas. Deberíamos contar también que, paralelamente al aumento del consumo en las regiones legalizadas, se aprecia una reducción del consumo de alcohol y un descenso del uso de opioides. Además, no se detecta un aumento significativo del consumo entre adolescentes. Lo que se debe observar al valorar los beneficios o perjuicios de la medida no es un factor aislado, como pudiera serlo el aumento del consumo, sino el impacto total en la sociedad.

El mundo del cannabis pone sus ojos con esperanza en Canadá. Sin duda la evolución de esta era verde canadiense determinará en gran medida las políticas del cannabis en otras partes del mundo y en Nekwo estaremos atentos para contároslo.

El CBD y el futuro del mercado del cáñamo en EEUU.

Cuando se trata de hablar de cannabis, de poco sirve hacer proyecciones exageradamente optimistas para luego llevarse decepciones en forma de inversiones mal hechas o de expectativas incumplidas. Es el caso de un análisis publicado por The Brightfield Group acerca del mercado de cáñamo en EE.UU. y en concreto de la producción de CBD a partir de cáñamo industrial.
Por un lado, el resumen del informe elaborado por esta empresa de investigación de mercado asegura que “entre 2017 y 2018, el mercado de cáñamo de EE.UU. casi se ha duplicado en tamaño, pero las proyecciones de crecimiento a cinco años para este mercado son ahora dramáticamente más altas de lo que eran hace un año. Esto se debe a que la legalización completa del CDB derivado del cáñamo es ahora una perspectiva real y probable después de la reciente propuesta del republicano Mitch McConnell sobre la Ley de Agricultura del Cáñamo de 2018 (Farm Bill). Esta legislación -que probablemente se aprobará a finales de este año- legalizaría clara e inequívocamente el cáñamo, así como sus derivados, extractos y cannabinoides, incluido el CBD de cáñamo”.

 

No obstante, para Cristina Buccola, empresaria del mundo del cannabis y abogada, el reporte de The Brightfield Group es exagerado y “carece de una visión precisa del panorama legal actual y propuesto, y no da un análisis de los factores reales del mercado en juego, lo que pone en duda las cifras proyectadas que contiene”.

 

La principal objeción de de Buccola es que la aprobación de la enmienda no implica necesariamente que los diferentes estados se vayan a poner a desarrollar una agricultura del cáñamo, dado que no están obligados. La enmienda es más bien un permiso para hacerlo.

El informe continúa: “La voluntad de legalizar el cáñamo no ha cambiado y se espera que se apruebe una Ley de Cáñamo similar después de las elecciones de 2018. Los anteriores pronósticos de mercado asumían que el statu quo continuaría, y el movimiento de base del CDB del cáñamo se mantendría como tal, con un crecimiento limitado por un sistema regulador oneroso y unos canales mínimos de venta al por menor y de comercialización. En cambio, nuestros pronósticos ahora anticipan la aprobación del proyecto de ley y preparan el camino para que las principales cadenas minoristas, fabricantes e inversores entren al mercado e impulsen un rápido crecimiento”.

 

Contradicciones y limitaciones del cáñamo en EEUU

 

Aunque suene prometedor, parece que el informe no tiene las decisiones que se han tomado con respecto al CBD de cáñamo en Ohio y California, donde las agencias responsables de la aprobación de este producto establecen ciertos límites al mercado que ponen en cuestión las previsiones del informe de The Brightfield Group. Estas estipulaciones además ponen de manifiesto algunas contradicciones interesantes con respecto al CBD. Por ejemplo. La División de Alimentos y Drogas del Departamento de Salud Pública de California estipula que el uso de CBD de origen industrial de cáñamo está prohibido como aditivo alimentario, ingrediente o suplemento dietético; sin embargo, por otro lado, permite la fabricación y venta de productos de cannabis, incluidos los comestibles.
Con respecto a Ohio, la Junta de Farmacia estipula que el CBD derivado del cáñamo sólo puede ser vendido legalmente en dispensarios de cannabis medicinal con licencia. Sin embargo el informe afirma que “el CDB también se libera de gran parte del estigma y de los desafíos logísticos asociados regularmente con el cannabis (es decir, las empresas están dispuestas a enviar cáñamo CBD a través de las fronteras estatales; pueden estar en los estantes de las tiendas de todos los días sin necesidad de visitar un dispensario), lo que hace que el acceso de los clientes sea más conveniente y pone las marcas del CDB de cáñamo a la vista del público”.

Por último, refiriéndose de nuevo a la propuesta de ley del senador Mitch McConell de mediados de 2018 para eliminar el cáñamo de la lista de sustancias controladas, el informe dice que “la decisión también se vio probablemente influenciada por la decisión pendiente de la FDA (Administración de alimentos y medicamentos) en 2018 sobre el uso de Epidiolex (que contiene CBD derivado de plantas de cannabis) para tratar la epilepsia”, y continúa: “La decisión de la FDA de aprobarlo puede provocar una reclasificación (del cáñamo y el CBD) por parte de la DEA (Administración para el control de drogas) en los próximos meses”.

 

Si se aprueba la enmienda de cáñamo en la la Ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, se abrirá la posibilidad de que la FDA regule el CBD. La enmienda explícitamente sigue dejando la última palabra a la FDA, pero si Epidolex es finalmente aprobado, el mercado podría cambiar.

 

Fuente: Forbes

Aprobada la Ley del Cultivo Seguro en Chile

Por amplia mayoría la Cámara de Diputados despacha la Ley del Cultivo Seguro que ahora deberá pasar por el Senado.

 

En la tarde de ayer aprobaba la Cámara de Diputados de Chile la Ley del Cultivo Seguro (mira el vídeo de la votación). Como lo expresa Amigos del Cannabis Medicinal Chile en su sitio de Facebook, se trata de un “gran triunfo de todas las instituciones activistas, de miles de familias que necesitan y confían en el cannabis como medicina. Se agradece la labor de Fundación DayaMamá Cultiva y demás colaboradores.”

 

Aun le falta pasar por el Senado para su aprobación definitiva, pero la alegría ya se empieza a sentir en las redes. El diputado por la región de Los Ríos Patricio Rosas tuiteaba que “por amplia mayoría en cámara de diputados aprobamos proyecto de Ley que despenaliza uso medicinal del #Cannabis. Junto a organizaciones y pacientes compartimos alegría en tribunas del hemiciclo”.

 

Por su parte, la Fundación Daya, una organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es la investigación y promoción de terapias alternativas orientadas a aliviar el sufrimiento humano, y principal impulsoraa de la Ley de Cultivo Seguro, agradecía en Twitter a los diputados que aprobaron el pase al Senado teniendo presente a las familias que sufren por la situación penal a la que estaba sometida su medicina: “Muchas gracias diputadas y diputados, el dolor de las familias ya no puede esperar! Se hace historia y el proyecto pasa al senado!”.

 

El autocultivo y productos artesanales serán vías de acceso válidas al cannabis medicinal.

 

El pasado marzo la misma Cámara de Diputados daba el visto bueno al proyecto de Ley que ayer se comncretó. La Ley del Cultivo Seguro despenaliza el uso medicinal del cannabis permitiendo la autorización del uso de cualquier especie del género cannabis destinada al tratamiento de enfermedades, debiendo estar prescrita mediante receta por un profesional sanitario. Dicha receta deberá, al igual que con cualquier medicamento, especificar el régimen de tratamiento.

Al respecto, la Fundación Daya apuntaba en otro tweet :“Agradecemos a @KarolCariola, autora del proyecto de #LeyCultivoSeguro q modifica el codigo sanitario, incorporando el autocultivo y productos artesanales como vía de acceso válida. Receta médica será autorización suficiente para que no se incauten plantas ante una investigación”. Es decir, mientras que el consumidor disponga de una receta médica para uso medicinal del cannabis, podrá consumir cannabis autocultivado o productos artesanales derivados del cannabis.

 

Imaginamos que los responsables políticos en España que dificultan todo avance en este sentido en nuestro país, se encogerán de hombros como si estos enormes avances que se están llevando a cabo en muchas partes del mundo no tuviese nada que ver con nosotros. Desde Nekwo damos la enhorabuena a Chile y profesamos nuestra admiración por la madurez con que se aborda en ese país la cuestión del cannabis.

 

(Foto cabecera: Patricia Ramírez @pjmramirez)

Expocáñamo Sevilla 2018

Mañana viernes 11 y durante todo el fin de semana tendrá lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (Fibes) la feria Expocáñamo 2018.

Como dicen los organizadores en la página web del evento Expocáñamo Sevilla 2018, “Expocáñamo trae de vuelta a Sevilla la feria de la cultura del cáñamo, donde disfrutarás de una experiencia dinámica y reconfortante, bailarás con los mejores ritmos de reggae y rap, verás lo último en tecnología de cultivo, degustarás una amplia variedad de productos con cáñamo y sus derivados y podrás disfrutar de un sinfín de actividades para tu entretenimiento.”

Comprometido con la importancia del uso medicinal del cannabis, en esta cuarta edición, Expocáñamo 2018 contará con una zona para las empresas relacionadas con el cáñamo terapéutico/CBD. Dicha zona será promocionada mediante un plan de señalética aumentado, elementos visuales customizados y una decoración especial, además de mediante menciones especiales a esta zona en la revista y web de Expocáñamo, donde se describe el trabajo de las empresas participantes y se muestra información de interés. Como el año pasado, este tipo de empresas obtendrán un precio reducido a cambio de ofrecer una conferencia sobre su trabajo o cualquier tema relacionado con el cáñamo medicinal y el CBD. Se trata de una excelente iniciativa para dar visibilidad a una de las razones más urgentes por las cuales el cannabis debe ser integralmente regulado.

 

Con 9000m2 de espacio total, Expocáñamo Sevilla 2018, contará con más de 80 expositores y conferencias con los siguientes temas:

  • Sostenibilidad y bioconstrucción
  • Cultivo y genética
  • Investigación y medicinal
  • Activismo y aspectos jurídicos
  • Agrícola
  • Regulación del cannabis en Andalucía

 

Además habrá un Foro del Cáñamo, donde se presentarán proyectos industriales e iniciativas empresariales, conciertos (con actuaciones de Iseo & Dodosound, General Levy, Dubstoned Sound System feat. TuneIon Iration, Fak Scratch y Zatu, Little Pepe & Gordo Master Positronic Vibe’s Showcase), pasarela de moda, exposiciones de arte, zona chill-out, actividades y talleres, copa de genéticas y hasta un showcooking con preparación en vivo de comida con cáñamo.

La organización también pone a disposición de los visitantes el CañaBús, un servicio de transporte que llevará a los asistentes que lo deseen al lugar del evento desde los puntos más importantes de la ciudad.

 

La marihuana como droga de salida

La idea del cannabis como droga de entrada tiene menos fundamento científico que la marihuana como droga de salida.

 

Quizá una de las cantinelas que más hemos tenido que soportar los que alguna vez hemos sido sorprendidos con marihuana es la de que “se empieza por los porros y se acaba con la jeringuilla”. Estamos de acuerdo en que es importante concienciar a adolescentes y jóvenes acerca del peligro del consumo de marihuana y las drogas en general mientras el cerebro aun se está desarrollando, pero abogamos por hacerlo más con argumentos reales que con mitos. La marihuana como “droga de entrada” es un cuento de la vieja que tiene poco fundamento en la ciencia moderna y en datos empíricos.

 

No, ninguna droga es la puerta de entrada a otras cosas peores, de la misma manera que tomar de vez en cuando una copa o una cerveza no es la entrada al alcoholismo. Las drogodependencias no se deben tanto a las sustancias en sí como a las características de determinadas personas que les predisponen a la adicción. Prueba de ello es la enorme cantidad de consumidores responsables de alcohol o marihuana, que modulan la moderación en función del contexto, y que no están enganchados a estas u otras sustancias. De hecho, la inmensa mayoría de consumidores responde a este perfil. Con ello no queremos decir en absoluto que no haya riesgos para los jóvenes que consumen marihuana. Insistimos: los hay, y muchos. Pero debemos también remarcar esta idea: el hecho de que un joven entre en contacto con drogas mucho más destructivas a través de la marihuana, no se debe en absoluto a que haya algo en la marihuana que produzca una necesidad de colocarse con sustancias cada vez más duras, sino porque la situación de ilegalidad de la marihuana hace que aumente la probabilidad del contacto del joven con otras sustancias cuando acude a la calle y a las mafias. Súmale a eso la falta de educación y formación que hay en nuestra sociedad sobre drogas.

Pero, ¿y si resulta que lejos de ser una droga de entrada, pudiese ser la marihuana una droga de salida?

Antes de adentrarnos en esta potencialmente polémica afirmación vayamos con algunos hechos: el Institute of Medicine y el Rand Corporation’s Drug Policy Research Center concluyen que “la marihuana no tiene ninguna influencia causal sobre la iniciación en las drogas duras”. En contraste, aumenta la evidencia de que el cannabis puede ser usado como una transición para abandonar dependencias de sustancias más peligrosas como los opioides, el alcohol, medicamentos, cocaína y tabaco. Por ejemplo, en aquellas jurisdicciones donde el consumo de marihuana es legal, las investigaciones han constatado una reducción constante del abuso de opioides y la mortalidad asociada. Poco después de la legalización, las muertes asociadas a opiáceos y heroína se redujeron un 20% según datos de la Journal of the American Medical Association. En general, los investigadores del estudio concluyeron que “los estados con leyes sobre el cannabis medicinal tienen una tasa media anual de mortalidad por sobredosis de opiáceos un 24,8 por ciento menor que la de estados sin leyes sobre el cannabis medicinal”. Los datos publicados el pasado mes de abril en la revista Drug and Alcohol Dependence también reportan una dramática disminución en las hospitalizaciones relacionadas con analgésicos opiáceos después de la legalización.

 

Con estos datos sobre la mesa, nadie debería de escandalizarse al conocer que hay una clínica de rehabilitación de drogodependencias en Los Ángeles, que emplea la marihuana como una sustancia intermedia para tratar las adicciones a drogas duras de sus pacientes. Hablamos de High Sobriety, cuya filosofía se resume en esta secuencia:

Letal -> No letal -> Vida

High Sobriety ofrece una alternativa para aquellos drogodependientes con los que los métodos tradicionales de rehabilitación, habitualmente basados en la abstinencia, han fracasado. De hecho, según datos de la SAMHSA (Substance Abuse & Mental Health Services Administration), solo un 25% de las personas que siguen este tipo de programas basado en la abstinencia, no recaen. En High Sobriety quieren ocuparse del 75% restante.

 

Con los datos presentados, todo cobra sentido: sustituir una dependencia potencialmente letal por otra no letal es ya un enorme éxito. También hay profesionales como el Dr. Mark Wallace, presidente de la división de medicina del dolor del departamento de anestesia de la Universidad de California, que usa la marihuana para ayudar a los pacientes a desengancharse de los opiáceos. El Dr. Wallace afirma que la mayoría de pacientes continua usando la marihuana, pero por otro lado los mismos pacientes le cuentan acerca de los opiáceos que se sentían como si fueran esclavos de esa droga y que ahora sienten que han recuperado su vida. En este sentido dice el Dr. Reiman, consultor no remunerado de High Sobriety:

 

“No hay ninguna razón científica para creer que es mejor ser completamente miserable y sobrio que consumir cannabis de vez en cuando, o incluso con bastante regularidad, como adulto, y ser funcional, feliz y productivo. El consumo de cannabis es una práctica relativamente segura”.

Hablar del cannabis con los niños

Algunas conversaciones o temas que comienzan a ser necesarios en otros países, en los que la situación del cannabis en la sociedad evoluciona más rápidamente, parecen fuera de lugar en el nuestro, nos vienen aun grandes. En cualquier caso, no está de más ir avanzando la forma en que tendremos que abordar el tema del cannabis con nuestros niños, para cuando ocurra la eventualidad de que se acabe la prohibición.

¿Cómo hemos de hablar del cannabis con los niños?

 

A algunos les sorprenderá la respuesta rápida y a otros les parecerá una perogrullada: hemos de tratar el tema exactamente igual a como tratamos el alcohol, el tabaco o los medicamentos. En una sociedad madura eso debería bastar. De hecho, estamos seguros de que la mayoría de sociedades democráticas, libres y modernas están perfectamente preparadas para asumir la liberalización del cannabis y su regulación de forma análoga a otras sustancias controladas. Pero al igual que ocurre con un adolescente al que no se le permite ejercer la responsabilidad que se le presupone, la prohibición no solo no evita el consumo, sino que fomenta conductas rebeldes e irresponsables, pero ese es otro tema.

 

Antes de iniciar cualquier conversación lo más importante es la seguridad. Si consumes cannabis, almacénalo de forma segura. En España con toda probabilidad tu cannabis no proceda de un bonito dispensario situado entre la pescadería y el kiosko, sino que lo habrás comprado en el mercado negro, te lo habrá dado un amigo o lo habrás cultivado tú mismo. Si bien en EEUU te pueden servir tu cannabis legal en un envase a prueba de niños, en España tendrás que invertir tú mismo en recipientes o bolsas de seguridad. Pero sabemos que toda seguridad es poca, y únicamente envasar adecuadamente y esconder resultará cada vez más arriesgado conforme tus hijos crecen, por lo que te recomendamos que uses una caja de seguridad, un cajón con cerradura o cualquier otro medio de poner la sustancia bajo llave.

La conversación del cannabis con los niños

Al contrario que está ocurriendo en muchos estados de EEUU o países como Uruguay, en España aun tendremos que esperar para tener una generación nacida en la era post-prohibición. A pesar de que la marihuana va dejando de ser un tabú y aumenta su presencia en la sociedad y en los medios, aun estamos lejos de ver carteles publicitarios enormes con cogollos resinosos, como se pueden ver en Oregón o California, o dispensarios en la vía pública, excelentes oportunidades para iniciar una conversación  de cannabis con los niños. Al contrario que allá, nuestra conversación con nuestro hijo en España o en cualquier país donde el cannabis esté prohibido, tiene un aliciente de riesgo. No es lo mismo que el niño cuente en la escuela que ha hablado con su papá de marihuana en un sitio en que es legal, que en uno donde es ilegal.

 

Por supuesto, no podemos pretender, en el tema del cannabis, liderar nada, cuando nuestros responsables políticos nos tratan a la sociedad como a chiquillos, por lo que tendremos que darle la voz a quienes pueden ejercer su responsabilidad, porque sus dirigentes supieron integrar en sus políticas la madurez de las sociedades que administran.

 

En un contexto de saludable regularización del cannabis como el del estado de Colorado, el Hospital Infantil publicó una guía para ayudar a los padres a hablar con sus hijos acerca del cannabis. ¿No es esto maravilloso? Si bien sugieren que la edad ideal para inicar la conversación son los 10 años, se puede abordar antes el tema si el niño hace preguntas. Como en las eventuales conversaciones de sexo con adolescentes, a mayor comunicación, menores riesgos. En general la conversación inicial debe ir encaminada a conocer qué sabe el niño del cannabis y cuáles son sus inquietudes o temores al respecto, para lo cual se ha de crear un entorno de comunicación. Si te pones a la defensiva o tratas el tema como un tabú, tu hijo lo percibirá y el entorno de comunicación se verá afectado, aumentando las posibilidades de que el niño se relacione irresponsablemente con el cannabis en el futuro.

 

Es fundamental recalcar los riesgos de su uso en niños y adolescentes, pero si eres consumidor podrá sonar a un “haz lo que te digo y no lo que hago”. No obstante, al igual que con el alcohol y el tabaco, la limitación de edad tiene una razón de ser muy importante que tu hijo debe conocer: el cannabis (o el alcohol) no afecta de la misma manera a un niño que a un adulto. En un niño las consecuencias del consumo de cannabis pueden ser dramáticamente irreversibles, dado que afecta al crecimiento del cerebro.

 

Dependiendo de la edad de tu hijo, el enfoque de la conversación de cannabis con los niños será diferente

Antes de los 10 años, los niños son más receptivos a la información que proveas. Es una edad en la que todavía no se forman juicios propios por lo que tus opiniones y observaciones se marcarán a fuego. Sé directo y claro, comenta el uso médico y recreativo y háblales de cómo reaccionar si alguien les ofrece cannabis: rechazar algo que aun es muy peligroso para su salud y acudir a un adulto de confianza para contarle lo que ha pasado.

De 10 a 12 años aun no habrán desarrollado plenamente sus opiniones, pero ya comienzan a toparse con el tema a través de compañeros de escuela y otros entornos. En esta edad ya les puedes hablar de hechos concretos acerca de la afección de la marihuana en el cerebro en desarrollo y darles claves concretas para rechazar su uso. Pueden empezar a recibir presión social de su entorno, por lo que hay que darles herramientas, sobre todo información, para que perciban el consumo en menores como “no cool”.

De 13 a 18 años ya se habrán formado su propia opinión y si todo ha ido bien en los años previos, será un adolescente responsable que cuando alcance la adultez podrá elegir libre y responsablemente si consume o no. En cualquier caso es bueno volver a la conversación de vez en cuando, hacer preguntas que reafirmen lo que ya sabe y volver a los consejos mencionados antes. El cerebro no se desarrolla plenamente hasta los 22 años más o menos, por lo que el uso continuado del cannabis bajo esta edad puede generar efectos negativos irreversibles. Pero no se trata solo de eso: un menor que es sorprendido consumiendo se expone a sí mismo y a su familia a muchísimos otros riesgos que debe conocer, de tipo penal y social. Tu hijo debe así disponer de toda la información para poder elegir con sabiduría.

Por último, si tú mismo eres consumidor, deberás poder justificárselo a tu hijo de la forma adecuada. No te montes un peliculón: al fin y al cabo, llevamos lidiando toda la vida con la misma situación con el alcohol y el tabaco. Si es por causas medicinales, es fácil de explicar, aunque deberás insistir en que el fuerte dolor de espalda de papá se puede tratar con cannabis, pero no el de un niño, porque su cerebro aun está en desarrollo. Y si eres un consumidor recreativo siempre puedes abordarlo exactamente igual que cuando tu hijo te pregunta por qué tomas una cerveza o una copa. Es una buena ocasión para insistir de nuevo en el nivel de desarrollo del cerebro y en el consumo responsable. Tu hijo ha de percibir esa responsabilidad: que fumas fuera, en el balcón o la terraza, que no lo haces antes de conducir ni cuando realizas actividades de riesgo, que no abusas y que no afecta negativamente a tu relación con él… Siempre ten en mente que la mejor información que recibirá tu hijo será la que perciba de tu actitud, más que de tus palabras.

 

 

 

La leyenda de 420, en Netflix

Resulta agradable comprobar cómo plataformas de entretenimiento como Netflix ofrecen contenidos que ayudan a la normalización social del cannabis. De hecho, podemos encontrar en la plataforma cada vez más producciones que tienen al cannabis como protagonista, ya sean documentales u obras de ficción. Hoy os hablaremos de “La leyenda de 420”.

Al contrario de lo que sobre todo los escépticos de la marihuana pensarán a priori, la leyenda de 420 no consiste en un panfleto “stoner” para legitimar el consumo de marihuana, sino de todo un documento con virtudes antropológicas: se trata de la exhibición del florecimiento de la cultura cannábica en EEUU. O más bien deberíamos hablar de un re-florecimiento, dado que antes del prohibicionismo ya existía una extensa cultura del cannabis, una cultura que fue reprimida durante décadas, y que sobrevivió por sus propios medios durante todo este tiempo. De hecho, la historia de la represión de la marihuana es también la historia de la supervivencia y evolución de la cultura cannábica, una cultura que está empezando a mostrar todo su esplendor conforme la pesada bota del prohibicionismo se va levantando de ella.

Y esto es lo que nos muestra La Leyenda de 420, las múltiples caras de esta cultura con entidad propia, reducida a subcultura por esa serie de vergonzosos atropellos a la libertad y al sentido común que se engloban bajo la sombra del prohibicionismo.

Lo primero que podemos destacar de esta producción norteamericana es el amplio espectro de temas que trata entorno al cannabis: desde su aspecto medicinal legitimado por la ciencia,tanto para seres humanos como para mascotas, a sus propiedades culinarias, incluso para alta cocina, pasando por las manifestaciones artísticas que devienen de su uso, ya sean artes plásticas o música.

Dirigido por Peter Spirer, el hilo conductor del documental es el humor, en forma de pequeños fragmentos de comedia “stand up” que ayudan a rebajar la tensión de temas muy serios y oscuros que también cubre: refugiados cannábicos que se ven obligados a mudarse de estado para garantizar un tratamiento adecuado para un niño con síndrome de Dravet, deshauciado por los médicos en su estado de origen, los orígenes racistas del prohibicionismo y el racismo en la aplicación de las leyes antidroga, la criminalización del consumidor o los peligros potenciales en la administración Trump para la legalización federal de la marihuana recreativa.

El documental de la leyenda de 420 es un collage que va saltando entre temas, a veces de forma entusiasta, a veces de forma apasionada, tal cual se esperaría de una conversación entre fumados. Pero en este aparente caos, que quizá sea uno de sus atractivos, de vez en cuando descubrimos información fascinante, como que en algunas clínicas de desintoxicación se usa la marihuana como droga de salida de dependencias a drogas duras como la heroína, desafiando el mito de que se trata de una droga de entrada.

La leyenda de 420, una producción norteamericana sin precedentes en Netflix

También nos ofrece una impresión acerca de la exquisitez que puede alcanzar el connaisseur de marihuana, entrando en una retórica que solo encontrarás entre enólogos y sumillers, o del desarrollo de diferentes industrias, negocios y servicios entorno a nuestra querida planta: pastelerías de primera calidad, ocio con rutas cannábicas, distribución, cultivos medicinales, elaboración de extractos, casas de huéspedes concebidas como “espacio seguro” para el consumidor de marihuana…

Y esto es solo la superficie. La Leyenda de 420 apenas cubre la punta del iceberg de lo que se viene. No solamente recomendamos este documental a los amigos del cannabis, sino a cualquier persona que quiera estar informada sobre una realidad con la que tarde o temprano convivirá, pues de esto solo podemos esperar un efecto dominó a la inversa del prohibicionismo. De hecho en España estamos listos. No hay mas que ver las cifras de consumo, la cantidad de grows y negocios en activo entorno al cannabis, asistir a las no pocas ferias del cannabis de nuestra geografía, atender a las proposiciones autonómicas que hoy se están haciendo, etc. Sabemos que nos cuesta como sociedad adaptarnos a los cambios sociales de los países que los lideran, pero tarde o temprano nos adaptaremos, así que conviene estar preparado.
Si todo eso no te convence, quizá lo hagan los datos de la crítica:
Rotten Tomatoes: 100% críticos / 91% audiencia

Filmaffinity: 7/10

IMDB: 6,4

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Hace ya un tiempo os contábamos cómo Pablo escobar cambió la marihuana por la cocaína como activo principal de sus negocios en estas dos entradas (parte I y parte II). 

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Pablo Escobar entra en la escena de la Historia justo en la transición entre el reinado de la marihuana setentera y el imperio de la cocaína ochentera. Con una carrera como delincuente muy prometedora, en la que pasó de pequeños hurtos a convertirse en el mayor narcotraficante del Universo, si se me permite abarcar con esta exageración lo que podemos conocer, no le hizo ascos a prácticamente ninguna asignatura del criminal avezado: secuestro, asesinato, extorsión, estafa, contrabando, terrorismo… lo que se te ocurra.

A mediados de los 70 ya tenía negocios boyantes con el “oro verde” colombiano, al que le había tomado afición desde que traficara con él por las calles en su juventud, pudiéndose comprar su primera moto con las ganancias, hasta que se dio cuenta de que la cocaína era un mercado con un potencial mucho más poderoso. Con ella construyó su imperio, llegando a ser una de las personas más ricas del mundo. Pero, sin entrar en los tan cacareados detalles de la biografía de esta combinación de genio megalómano, influencer, Robin Hood paisa, magnate y psicópata, ¿le daba o no al porrete?

En el libro biográfico Killing Pablo de Mark Bowden (2009) menudean los testimonios que hablan de la afición de fumar Pablo Escobar la marihuana. Las nubes de humo cannábico eran una constante en sus tertulias y negociaciones, y le gustaba contar historias escabrosas Pablo Escobar fumaba marihuana. Sorprendentemente, no tenía afición por la cocaína, tampoco fumaba tabaco y tomaba poco alcohol, pero era común ver como fumaba Pablo Escobar  marihuana hasta su muerte.

En la serie Narcos de Netflix podemos ver como fumaba Pablo Escobar marihuana

La afición de Escobar por la marihuana aparece reflejada en la serie Narcos de Netflix, en la que vemos en diferentes escenas cómo el personaje interpretado magistralmente por Wagner Moura corta cogollos de una planta, o fumando con su primo Gustavo Gaviria Rivero.

También sabemos por las reuniones que el periodista Germán Castro Caycedo tuvo con el capo colombiano, en las que le sometió a entrevistas con el fin de escribir un libro que nunca se materializó, de la poca afición de Escobar al licor, siendo al parecer una cerveza sin alochol de importación su bebida favorita. Castro Caycedo cuenta además de él que sin embargo a las 3 de la mañana se fumaba religiosamente su cigarrillo de marihuana.

Parece evidente que la relación de este magnate de las drogas con la marihuana es la razón por la que existe una potente variedad de genotipo 100% colombiano bautizada con su nombre, muy psicodélica y que puede dejarte tumbado a la mínima que te pases. Parece que los efectos de este híbrido al 50/50 con su cerca de 25% de THC hacen honor a la locura de vida que tuvo el mismo Escobar.