La marihuana como droga de salida

La idea del cannabis como droga de entrada tiene menos fundamento científico que la marihuana como droga de salida.

 

Quizá una de las cantinelas que más hemos tenido que soportar los que alguna vez hemos sido sorprendidos con marihuana es la de que “se empieza por los porros y se acaba con la jeringuilla”. Estamos de acuerdo en que es importante concienciar a adolescentes y jóvenes acerca del peligro del consumo de marihuana y las drogas en general mientras el cerebro aun se está desarrollando, pero abogamos por hacerlo más con argumentos reales que con mitos. La marihuana como “droga de entrada” es un cuento de la vieja que tiene poco fundamento en la ciencia moderna y en datos empíricos.

 

No, ninguna droga es la puerta de entrada a otras cosas peores, de la misma manera que tomar de vez en cuando una copa o una cerveza no es la entrada al alcoholismo. Las drogodependencias no se deben tanto a las sustancias en sí como a las características de determinadas personas que les predisponen a la adicción. Prueba de ello es la enorme cantidad de consumidores responsables de alcohol o marihuana, que modulan la moderación en función del contexto, y que no están enganchados a estas u otras sustancias. De hecho, la inmensa mayoría de consumidores responde a este perfil. Con ello no queremos decir en absoluto que no haya riesgos para los jóvenes que consumen marihuana. Insistimos: los hay, y muchos. Pero debemos también remarcar esta idea: el hecho de que un joven entre en contacto con drogas mucho más destructivas a través de la marihuana, no se debe en absoluto a que haya algo en la marihuana que produzca una necesidad de colocarse con sustancias cada vez más duras, sino porque la situación de ilegalidad de la marihuana hace que aumente la probabilidad del contacto del joven con otras sustancias cuando acude a la calle y a las mafias. Súmale a eso la falta de educación y formación que hay en nuestra sociedad sobre drogas.

Pero, ¿y si resulta que lejos de ser una droga de entrada, pudiese ser la marihuana una droga de salida?

Antes de adentrarnos en esta potencialmente polémica afirmación vayamos con algunos hechos: el Institute of Medicine y el Rand Corporation’s Drug Policy Research Center concluyen que “la marihuana no tiene ninguna influencia causal sobre la iniciación en las drogas duras”. En contraste, aumenta la evidencia de que el cannabis puede ser usado como una transición para abandonar dependencias de sustancias más peligrosas como los opioides, el alcohol, medicamentos, cocaína y tabaco. Por ejemplo, en aquellas jurisdicciones donde el consumo de marihuana es legal, las investigaciones han constatado una reducción constante del abuso de opioides y la mortalidad asociada. Poco después de la legalización, las muertes asociadas a opiáceos y heroína se redujeron un 20% según datos de la Journal of the American Medical Association. En general, los investigadores del estudio concluyeron que “los estados con leyes sobre el cannabis medicinal tienen una tasa media anual de mortalidad por sobredosis de opiáceos un 24,8 por ciento menor que la de estados sin leyes sobre el cannabis medicinal”. Los datos publicados el pasado mes de abril en la revista Drug and Alcohol Dependence también reportan una dramática disminución en las hospitalizaciones relacionadas con analgésicos opiáceos después de la legalización.

 

Con estos datos sobre la mesa, nadie debería de escandalizarse al conocer que hay una clínica de rehabilitación de drogodependencias en Los Ángeles, que emplea la marihuana como una sustancia intermedia para tratar las adicciones a drogas duras de sus pacientes. Hablamos de High Sobriety, cuya filosofía se resume en esta secuencia:

Letal -> No letal -> Vida

High Sobriety ofrece una alternativa para aquellos drogodependientes con los que los métodos tradicionales de rehabilitación, habitualmente basados en la abstinencia, han fracasado. De hecho, según datos de la SAMHSA (Substance Abuse & Mental Health Services Administration), solo un 25% de las personas que siguen este tipo de programas basado en la abstinencia, no recaen. En High Sobriety quieren ocuparse del 75% restante.

 

Con los datos presentados, todo cobra sentido: sustituir una dependencia potencialmente letal por otra no letal es ya un enorme éxito. También hay profesionales como el Dr. Mark Wallace, presidente de la división de medicina del dolor del departamento de anestesia de la Universidad de California, que usa la marihuana para ayudar a los pacientes a desengancharse de los opiáceos. El Dr. Wallace afirma que la mayoría de pacientes continua usando la marihuana, pero por otro lado los mismos pacientes le cuentan acerca de los opiáceos que se sentían como si fueran esclavos de esa droga y que ahora sienten que han recuperado su vida. En este sentido dice el Dr. Reiman, consultor no remunerado de High Sobriety:

 

“No hay ninguna razón científica para creer que es mejor ser completamente miserable y sobrio que consumir cannabis de vez en cuando, o incluso con bastante regularidad, como adulto, y ser funcional, feliz y productivo. El consumo de cannabis es una práctica relativamente segura”.

Hablar del cannabis con los niños

Algunas conversaciones o temas que comienzan a ser necesarios en otros países, en los que la situación del cannabis en la sociedad evoluciona más rápidamente, parecen fuera de lugar en el nuestro, nos vienen aun grandes. En cualquier caso, no está de más ir avanzando la forma en que tendremos que abordar el tema del cannabis con nuestros niños, para cuando ocurra la eventualidad de que se acabe la prohibición.

¿Cómo hemos de hablar del cannabis con los niños?

 

A algunos les sorprenderá la respuesta rápida y a otros les parecerá una perogrullada: hemos de tratar el tema exactamente igual a como tratamos el alcohol, el tabaco o los medicamentos. En una sociedad madura eso debería bastar. De hecho, estamos seguros de que la mayoría de sociedades democráticas, libres y modernas están perfectamente preparadas para asumir la liberalización del cannabis y su regulación de forma análoga a otras sustancias controladas. Pero al igual que ocurre con un adolescente al que no se le permite ejercer la responsabilidad que se le presupone, la prohibición no solo no evita el consumo, sino que fomenta conductas rebeldes e irresponsables, pero ese es otro tema.

 

Antes de iniciar cualquier conversación lo más importante es la seguridad. Si consumes cannabis, almacénalo de forma segura. En España con toda probabilidad tu cannabis no proceda de un bonito dispensario situado entre la pescadería y el kiosko, sino que lo habrás comprado en el mercado negro, te lo habrá dado un amigo o lo habrás cultivado tú mismo. Si bien en EEUU te pueden servir tu cannabis legal en un envase a prueba de niños, en España tendrás que invertir tú mismo en recipientes o bolsas de seguridad. Pero sabemos que toda seguridad es poca, y únicamente envasar adecuadamente y esconder resultará cada vez más arriesgado conforme tus hijos crecen, por lo que te recomendamos que uses una caja de seguridad, un cajón con cerradura o cualquier otro medio de poner la sustancia bajo llave.

La conversación del cannabis con los niños

Al contrario que está ocurriendo en muchos estados de EEUU o países como Uruguay, en España aun tendremos que esperar para tener una generación nacida en la era post-prohibición. A pesar de que la marihuana va dejando de ser un tabú y aumenta su presencia en la sociedad y en los medios, aun estamos lejos de ver carteles publicitarios enormes con cogollos resinosos, como se pueden ver en Oregón o California, o dispensarios en la vía pública, excelentes oportunidades para iniciar una conversación  de cannabis con los niños. Al contrario que allá, nuestra conversación con nuestro hijo en España o en cualquier país donde el cannabis esté prohibido, tiene un aliciente de riesgo. No es lo mismo que el niño cuente en la escuela que ha hablado con su papá de marihuana en un sitio en que es legal, que en uno donde es ilegal.

 

Por supuesto, no podemos pretender, en el tema del cannabis, liderar nada, cuando nuestros responsables políticos nos tratan a la sociedad como a chiquillos, por lo que tendremos que darle la voz a quienes pueden ejercer su responsabilidad, porque sus dirigentes supieron integrar en sus políticas la madurez de las sociedades que administran.

 

En un contexto de saludable regularización del cannabis como el del estado de Colorado, el Hospital Infantil publicó una guía para ayudar a los padres a hablar con sus hijos acerca del cannabis. ¿No es esto maravilloso? Si bien sugieren que la edad ideal para inicar la conversación son los 10 años, se puede abordar antes el tema si el niño hace preguntas. Como en las eventuales conversaciones de sexo con adolescentes, a mayor comunicación, menores riesgos. En general la conversación inicial debe ir encaminada a conocer qué sabe el niño del cannabis y cuáles son sus inquietudes o temores al respecto, para lo cual se ha de crear un entorno de comunicación. Si te pones a la defensiva o tratas el tema como un tabú, tu hijo lo percibirá y el entorno de comunicación se verá afectado, aumentando las posibilidades de que el niño se relacione irresponsablemente con el cannabis en el futuro.

 

Es fundamental recalcar los riesgos de su uso en niños y adolescentes, pero si eres consumidor podrá sonar a un “haz lo que te digo y no lo que hago”. No obstante, al igual que con el alcohol y el tabaco, la limitación de edad tiene una razón de ser muy importante que tu hijo debe conocer: el cannabis (o el alcohol) no afecta de la misma manera a un niño que a un adulto. En un niño las consecuencias del consumo de cannabis pueden ser dramáticamente irreversibles, dado que afecta al crecimiento del cerebro.

 

Dependiendo de la edad de tu hijo, el enfoque de la conversación de cannabis con los niños será diferente

Antes de los 10 años, los niños son más receptivos a la información que proveas. Es una edad en la que todavía no se forman juicios propios por lo que tus opiniones y observaciones se marcarán a fuego. Sé directo y claro, comenta el uso médico y recreativo y háblales de cómo reaccionar si alguien les ofrece cannabis: rechazar algo que aun es muy peligroso para su salud y acudir a un adulto de confianza para contarle lo que ha pasado.

De 10 a 12 años aun no habrán desarrollado plenamente sus opiniones, pero ya comienzan a toparse con el tema a través de compañeros de escuela y otros entornos. En esta edad ya les puedes hablar de hechos concretos acerca de la afección de la marihuana en el cerebro en desarrollo y darles claves concretas para rechazar su uso. Pueden empezar a recibir presión social de su entorno, por lo que hay que darles herramientas, sobre todo información, para que perciban el consumo en menores como “no cool”.

De 13 a 18 años ya se habrán formado su propia opinión y si todo ha ido bien en los años previos, será un adolescente responsable que cuando alcance la adultez podrá elegir libre y responsablemente si consume o no. En cualquier caso es bueno volver a la conversación de vez en cuando, hacer preguntas que reafirmen lo que ya sabe y volver a los consejos mencionados antes. El cerebro no se desarrolla plenamente hasta los 22 años más o menos, por lo que el uso continuado del cannabis bajo esta edad puede generar efectos negativos irreversibles. Pero no se trata solo de eso: un menor que es sorprendido consumiendo se expone a sí mismo y a su familia a muchísimos otros riesgos que debe conocer, de tipo penal y social. Tu hijo debe así disponer de toda la información para poder elegir con sabiduría.

Por último, si tú mismo eres consumidor, deberás poder justificárselo a tu hijo de la forma adecuada. No te montes un peliculón: al fin y al cabo, llevamos lidiando toda la vida con la misma situación con el alcohol y el tabaco. Si es por causas medicinales, es fácil de explicar, aunque deberás insistir en que el fuerte dolor de espalda de papá se puede tratar con cannabis, pero no el de un niño, porque su cerebro aun está en desarrollo. Y si eres un consumidor recreativo siempre puedes abordarlo exactamente igual que cuando tu hijo te pregunta por qué tomas una cerveza o una copa. Es una buena ocasión para insistir de nuevo en el nivel de desarrollo del cerebro y en el consumo responsable. Tu hijo ha de percibir esa responsabilidad: que fumas fuera, en el balcón o la terraza, que no lo haces antes de conducir ni cuando realizas actividades de riesgo, que no abusas y que no afecta negativamente a tu relación con él… Siempre ten en mente que la mejor información que recibirá tu hijo será la que perciba de tu actitud, más que de tus palabras.

 

 

 

La leyenda de 420, en Netflix

Resulta agradable comprobar cómo plataformas de entretenimiento como Netflix ofrecen contenidos que ayudan a la normalización social del cannabis. De hecho, podemos encontrar en la plataforma cada vez más producciones que tienen al cannabis como protagonista, ya sean documentales u obras de ficción. Hoy os hablaremos de “La leyenda de 420”.

Al contrario de lo que sobre todo los escépticos de la marihuana pensarán a priori, la leyenda de 420 no consiste en un panfleto “stoner” para legitimar el consumo de marihuana, sino de todo un documento con virtudes antropológicas: se trata de la exhibición del florecimiento de la cultura cannábica en EEUU. O más bien deberíamos hablar de un re-florecimiento, dado que antes del prohibicionismo ya existía una extensa cultura del cannabis, una cultura que fue reprimida durante décadas, y que sobrevivió por sus propios medios durante todo este tiempo. De hecho, la historia de la represión de la marihuana es también la historia de la supervivencia y evolución de la cultura cannábica, una cultura que está empezando a mostrar todo su esplendor conforme la pesada bota del prohibicionismo se va levantando de ella.

Y esto es lo que nos muestra La Leyenda de 420, las múltiples caras de esta cultura con entidad propia, reducida a subcultura por esa serie de vergonzosos atropellos a la libertad y al sentido común que se engloban bajo la sombra del prohibicionismo.

Lo primero que podemos destacar de esta producción norteamericana es el amplio espectro de temas que trata entorno al cannabis: desde su aspecto medicinal legitimado por la ciencia,tanto para seres humanos como para mascotas, a sus propiedades culinarias, incluso para alta cocina, pasando por las manifestaciones artísticas que devienen de su uso, ya sean artes plásticas o música.

Dirigido por Peter Spirer, el hilo conductor del documental es el humor, en forma de pequeños fragmentos de comedia “stand up” que ayudan a rebajar la tensión de temas muy serios y oscuros que también cubre: refugiados cannábicos que se ven obligados a mudarse de estado para garantizar un tratamiento adecuado para un niño con síndrome de Dravet, deshauciado por los médicos en su estado de origen, los orígenes racistas del prohibicionismo y el racismo en la aplicación de las leyes antidroga, la criminalización del consumidor o los peligros potenciales en la administración Trump para la legalización federal de la marihuana recreativa.

El documental de la leyenda de 420 es un collage que va saltando entre temas, a veces de forma entusiasta, a veces de forma apasionada, tal cual se esperaría de una conversación entre fumados. Pero en este aparente caos, que quizá sea uno de sus atractivos, de vez en cuando descubrimos información fascinante, como que en algunas clínicas de desintoxicación se usa la marihuana como droga de salida de dependencias a drogas duras como la heroína, desafiando el mito de que se trata de una droga de entrada.

La leyenda de 420, una producción norteamericana sin precedentes en Netflix

También nos ofrece una impresión acerca de la exquisitez que puede alcanzar el connaisseur de marihuana, entrando en una retórica que solo encontrarás entre enólogos y sumillers, o del desarrollo de diferentes industrias, negocios y servicios entorno a nuestra querida planta: pastelerías de primera calidad, ocio con rutas cannábicas, distribución, cultivos medicinales, elaboración de extractos, casas de huéspedes concebidas como “espacio seguro” para el consumidor de marihuana…

Y esto es solo la superficie. La Leyenda de 420 apenas cubre la punta del iceberg de lo que se viene. No solamente recomendamos este documental a los amigos del cannabis, sino a cualquier persona que quiera estar informada sobre una realidad con la que tarde o temprano convivirá, pues de esto solo podemos esperar un efecto dominó a la inversa del prohibicionismo. De hecho en España estamos listos. No hay mas que ver las cifras de consumo, la cantidad de grows y negocios en activo entorno al cannabis, asistir a las no pocas ferias del cannabis de nuestra geografía, atender a las proposiciones autonómicas que hoy se están haciendo, etc. Sabemos que nos cuesta como sociedad adaptarnos a los cambios sociales de los países que los lideran, pero tarde o temprano nos adaptaremos, así que conviene estar preparado.
Si todo eso no te convence, quizá lo hagan los datos de la crítica:
Rotten Tomatoes: 100% críticos / 91% audiencia

Filmaffinity: 7/10

IMDB: 6,4

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Hace ya un tiempo os contábamos cómo Pablo escobar cambió la marihuana por la cocaína como activo principal de sus negocios en estas dos entradas (parte I y parte II). 

¿Fumaba Pablo Escobar marihuana?

Pablo Escobar entra en la escena de la Historia justo en la transición entre el reinado de la marihuana setentera y el imperio de la cocaína ochentera. Con una carrera como delincuente muy prometedora, en la que pasó de pequeños hurtos a convertirse en el mayor narcotraficante del Universo, si se me permite abarcar con esta exageración lo que podemos conocer, no le hizo ascos a prácticamente ninguna asignatura del criminal avezado: secuestro, asesinato, extorsión, estafa, contrabando, terrorismo… lo que se te ocurra.

A mediados de los 70 ya tenía negocios boyantes con el “oro verde” colombiano, al que le había tomado afición desde que traficara con él por las calles en su juventud, pudiéndose comprar su primera moto con las ganancias, hasta que se dio cuenta de que la cocaína era un mercado con un potencial mucho más poderoso. Con ella construyó su imperio, llegando a ser una de las personas más ricas del mundo. Pero, sin entrar en los tan cacareados detalles de la biografía de esta combinación de genio megalómano, influencer, Robin Hood paisa, magnate y psicópata, ¿le daba o no al porrete?

En el libro biográfico Killing Pablo de Mark Bowden (2009) menudean los testimonios que hablan de la afición de fumar Pablo Escobar la marihuana. Las nubes de humo cannábico eran una constante en sus tertulias y negociaciones, y le gustaba contar historias escabrosas Pablo Escobar fumaba marihuana. Sorprendentemente, no tenía afición por la cocaína, tampoco fumaba tabaco y tomaba poco alcohol, pero era común ver como fumaba Pablo Escobar  marihuana hasta su muerte.

En la serie Narcos de Netflix podemos ver como fumaba Pablo Escobar marihuana

La afición de Escobar por la marihuana aparece reflejada en la serie Narcos de Netflix, en la que vemos en diferentes escenas cómo el personaje interpretado magistralmente por Wagner Moura corta cogollos de una planta, o fumando con su primo Gustavo Gaviria Rivero.

También sabemos por las reuniones que el periodista Germán Castro Caycedo tuvo con el capo colombiano, en las que le sometió a entrevistas con el fin de escribir un libro que nunca se materializó, de la poca afición de Escobar al licor, siendo al parecer una cerveza sin alochol de importación su bebida favorita. Castro Caycedo cuenta además de él que sin embargo a las 3 de la mañana se fumaba religiosamente su cigarrillo de marihuana.

Parece evidente que la relación de este magnate de las drogas con la marihuana es la razón por la que existe una potente variedad de genotipo 100% colombiano bautizada con su nombre, muy psicodélica y que puede dejarte tumbado a la mínima que te pases. Parece que los efectos de este híbrido al 50/50 con su cerca de 25% de THC hacen honor a la locura de vida que tuvo el mismo Escobar.

Cinco destinos para el turismo cannábico

Si necesitas unas vacaciones y además eres consumidor de cannabis, te presentamos cinco destinos para el turismo cannábico donde apenas tendrás que preocuparte por las autoridades si sigues nuestros consejos.

Cuando viajes, conviene siempre informarte muy bien sobre las leyes locales acerca del cannabis y actuar en consecuencia. En cualquier caso, a priori, te recomendamos discreción e insistiremos en ello a lo largo del artículo. Por supuesto, siempre deberás tener en cuenta el contexto, pero generalmente atente a las cantidades máximas descriminalizadas en cada lugar y cuando consumas, asegúrate de hacerlo en los lugares adecuados.

Los 5 mejores destinos para hacer turismo cannábico

PAÍSES BAJOS

¿Por dónde si no íbamos a empezar? A pesar que desde 2012 se supone que la venta de cannabis está restringida a residentes, en la práctica raro será que no puedas comprar casi en cualquier coffee-shop. Eso sí, es bastante probable que, al contrario que los residentes, no te permitan consumir en el local. Los coffee-shops son un modelo de establecimiento que tienen licencia gubernamental para la venta de marihuana desde 1976. En ellos puedes consumir tés, cafés y algo de comer, pero no bebidas alcohólicas ni otras drogas. La posesión de hasta cinco gramos para uso personal está descriminalizada. Si compras, consume discretamente.

Qué hacer: Si vas a los Países Bajos como turista cannábico, obviamente has de empezar por Amsterdam, aunque encontrarás coffe-shops en cualquier otra estupenda ciudad como Rotterdam o Maastrich, e incluso en pueblitos. En cualquier caso, un paseo por Amsterdam siempre vale la pena, con sus canales, el Barrio Rojo, el museo Van Gogh, o por el impresionante parque de atracciones de Efteling, uno de los más antiguos del mundo, con atracciones basadas en cuentos de hadas, leyendas y mitos del folklore holandés.

 

URUGUAY

La posesión para consumo personal ya era legal desde 1998 pero en 2013 Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar totalmente la marihuana, ya sea para uso recreativo o medicinal, pudiendo comprarse en farmacias con prescripción médica. Además de la existencia de clubes cannábicos, a nivel personal se pueden cultivar hasta 6 plantas. Estrictamente la legalidad de la compra, cultivo y el consumo se aplica solo a residentes, pero en la práctica no tendrás problemas como turista si mantienes cierta discreción.

Qué hacer: en Montevideo te recomendamos darte un paseo por la Ciudad Vieja, comer un buen asado en el Mercado del Puerto y fumarte el postre viendo la puesta de sol en la rambla. También puedes relajarte en las numerosas playas de ensueño uruguayas, con sus arenas finas y blancas.
JAMAICA

Debido al rastafarismo, culturalmente es considerada la meca del cannabis, donde la planta es todo un símbolo. A pesar de ello, el consumo y posesión tienen sus limitaciones, que se relajaron en 2015 con una nueva ley que despenaliza el consumo personal. La posesión de hasta 56 gramos es una falta menor que se castiga con una multa de máximo 5 dólares. Jamaica es el primer estado en reconocer la legalidad del consumo de marihuana asociado a una religión. Si bien a los rastafaris no se les imponen límites de cultivo o transporte, les está prohibido vender marihuana y solo pueden consumirla en lugares sagrados. Se pueden cultivar hasta cinco plantas por hogar y la marihuana terapéutica es legal. Como turista te resultará fácil adquirirla y consumirla sin problema, atendiendo, como siempre, a una adecuada discreción.

Qué hacer: Puedes visitar la casa de Bob Marley en Kingston, convertida en un museo, e incluso su estudio de grabación personal. Aunque particularmente te recomendamos la playa de Negril, considerada una de las más bellas costas del mundo, con sus fiestas nocturnas y sus cálidas aguas. Un excelente lugar para degustar una buena variedad de ganya.

 

ESTADOS UNIDOS

Aunque a nivel federal la marihuana sigue siendo considerada absurdamente como una droga peligrosa, en 9 estados mas la capital administrativa, el consumo recreativo y la posesión de cantidades discretas (de hasta 28 gramos generalmente) en mayores de 21 años es legal. Estos estados son Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon, Vermont, Washington y Washington DC. Estos estados son un gran destino para consumir con absoluta tranquilidad. Pero ojo, si vas a cambiar de estado, infórmate primero sobre sus políticas del cannabis, no sea que lo que era un viaje tranquilo se convierta en un marrón.

Qué hacer: EEUU es un país enorme donde hay muchísimas cosas para visitar, pero como turista cannábico quizá te intereses por la abundante cantidad de negocios que ofrecen todo tipo de productos basados en el cannabis. Si no quieres, no tendrás ni que fumarlo para tener un subidón simpático: te bastará con comerlo, beberlo o masticarlo. Pero si te quieres concentrar en una región, California es el destino adecuado, con sus lujosos dispensarios cannábicos, además de todo tipo de ofertas culturales, playas e impresionantes parques naturales donde disfrutar de la amigable planta.

 

SUIZA

Desde 2012 la posesión de pequeñas cantidades está descriminalizada, pero está sujeta a una multa administrativa de 100 francos suizos por la posesión de 10 gramos o más. Últimamente se ha popularizado la venta de “cannabis legal”, es decir, con un bajo contenido en el cannabinoide psicoactivo THC (menos de un 1%) y un alto contenido en el cannabinoide no psicoactivo y por lo tanto legal, el CBD, en tiendas de las que ya se cuentan más de un centenar.

En cualquier caso, si la policía te pilla fumándote un porro o con una pequeña cantidad de marihuana, lo más normal es que no te ocurra nada, ni siquiera una multa. En ciudades como Ginebra no tendrás problemas si fumas en un parque o un lugar discreto y no armas alboroto. Como turista, lo que venimos diciendo: discreción. Vienes a pasarlo bien, no a traficar, así que no deberías tener ningún problema.

Qué hacer: Suiza es un país pequeño pero hermoso. La recomendación personal de quien escribe es que te hagas con un par de gramitos y te vayas a patearte los impresionantes Alpes si quieres tener una experiencia inolvidable. Si eres más de ciudad, Ginebra, Zúrich, Berna o Lucerna harán tus delicias y te proveerán de una gran experiencia estética. La pega con respecto a las montañas es que como turista cannábico deberás ser un poco más discreto.

San Francisco quiere anular todas las condenas por posesión o consumo de marihuana desde 1975

San Francisco es un ejemplo más de que conforme más se liberaliza la planta, más evidente se hace la absurda injusticia en que nuestros sistemas legales han incurrido durante décadas e incurren actualmente en la mayoría de los casos.

Esta injusticia la podemos apreciar de forma nítida en la decisión del Fiscal del Distrito George Gascon de anular inmediatamente todos los delitos menores relacionados con la marihuana desde 1975. La medida también borrará el historial de arrestos por esta causa de las personas implicadas. San Francisco planea también revisar todos los delitos más graves registrados durante ese periodo y, en los casos apropiados, rebajarlos a delitos menores.

 

En palabras del mismo fiscal Gascon:

“Queremos abordar los errores cometidos por los fracasos en la guerra contra las drogas durante muchos años en este país y comenzar a reparar parte del daño cometido no solo a la nación entera, sino específicamente a las comunidades de color”.

Estas palabras revelan tres cosas fundamentalmente: 1) que las políticas para gestionar la relación de determinadas drogas con la sociedad han sido un fiasco, 2) que no solamente no han funcionado sino que han hecho y hacen más mal que bien, activando mafias, criminalizando a inocentes y obstruyendo programas de educación sobre las drogas y 3) que el prohibicionismo de la marihuana se basó también en un componente racista nada desdeñable.

Criminales que nunca lo fueron

La decisión se basa en el cambio de legislación que entró en vigor a comienzos de este año en el estado de California, según el cual queda regulado el consumo recreativo legal de marihuana. Con este nuevo estatus legal de la planta, las condenas emitidas por actos que ahora han dejado de ser delito ya no son legítimas y los condenados por crímenes relacionados con la marihuana pueden solicitar que sus casos sean revisados. Pero dado que la difusión de la medida ha sido escasa y el proceso para llevarla a cabo exige cierta burocracia, muchos afectados, o no se han dado cuenta de que pueden solicitar la revisión de su historial y su eventual anulación, o tendrían dificultades para llevarla a cabo, de ahí que el Fiscal del Distrito esté impulsando una revisión automática de las condenas sin que se tengan que procesar tras una solicitud.

“Así pues, en vez de esperar a que la comunidad actúe, estamos nosotros actuando por la comunidad” dijo Gascon en un ejemplo de actitud proactiva del que deberían tomar nota muchos políticos.

Gascon estima que alrededor de 3000 condenas serán automáticamente anuladas y 5000 condenas por crímenes más graves, revisadas y eventualmente reducidas. La ley se aplicará pues retroactivamente a las condenas anteriores a su implementación. Por ejemplo, si alguien fue condenado por poseer una onza de marihuana, la condena se anulará porque ya no es ilegal según la ley de California.

La falta de ética y responsabilidad social que el prohibicionismo de la marihuana ha ejercido durante años queda expuesta en San Francisco con todas sus vergüenzas al aire: tantísimas personas con vidas y carreras truncadas, enredadas o echadas a perder por un sistema que decidió tratarlas como criminales. Solo en California hablamos de medio millón de arrestos en los últimos 10 años relacionados con la marihuana, y hasta un millón de personas en el estado tienen condenas revisables en su historial.

La iniciativa de San Francisco debería hacer saltar los colores a los responsables homólogos de aquellos estados o países que se empeñan en criminalizar la planta. Por supuesto, es deseable que esto sea un precedente y un ejemplo que impulse decisiones análogas en tantísimos lugares donde gente absolutamente normal se encuentra entre los barrotes por consumir marihuana.

Madre Aubert, pionera del cannabis, propuesta para la santidad

Si la persona de la que vamos a hablar hoy hubiese ejercido su actividad en estos días, habría acabado con sus huesos en la cárcel como una criminal traficante en vez de ser propuesta para para la santidad por la Iglesia Católica. Se trata de Suzanne Aubert, más conocida como la Hermana Maria José o Madre Aubert, la primera persona en cultivar marihuana en Nueva Zelanda de la que se tienen registros.

Esta inquieta francesa llegó a Nueva Zelanda en 1860 y creó la Congregación de la Sagrada Familia para educar a niños maorís. En 1892 fundó la orden de las Hijas de Nuestra Señora de la Compasión y a comienzos dels siglo XX abrió dos hospitales en Wellington. La monjita, hoy personaje querido y admirado en su país de acogida, fue responsable del crecimiento y la prosperidad de su comunidad mediante el cuidado y la educación de niños huérfanos y desfavorecidos, además de la creación de huertos frutales que le permitían vender frutas a turistas, y la manufactura y venta de medicinas.

Precisamente la formulación de medicamentos con una hábil combinación de la medicina maorí y la ciencia pakeha es por lo que traemos hoy su historia a Nekwo. La Hermana Maria José es la primera persona de la que se tiene constancia en cultivar marihuana en Nueva Zelanda, además de producir medicamentos basados en esta planta. Esta monjita francesa afincada en el otro lado del mundo ya era muy consciente de las tremendas propiedades terapéuticas de este divino tesoro de la creación. Sus productos reportaban además la mayor parte de los ingresos de su convento.


Nueva Zelanda es el noveno país del mundo que más cannabis consume, siendo, tras la cafeína, el alcohol y el tabaco, la droga recreativa más consumida.

El cannabis medicinal era totalmente legal en Nueva Zelanda en el siglo XIX. Como en muchos otros países, se dio ese terrible histórico paso hacia atrás, criminalizando su uso recreativo en 1920 aunque el uso medicinal continuó siendo autorizado hasta 1965. En 1975 se legisló más duramente contra el cannabis, de forma que la posesión de la más mínima cantidad, sin importar el propósito, puede hoy en día hacer que pases un mínimo de tres meses en la cárcel o exponerte a una multa de 500$.

Cultivar cannabis está castigado con hasta 7 años de prisión. El cannabis es la cuarta droga recreativa más usada en Nueva Zelanda tras la cafeína, el alcohol y el tabaco y la consume más del 13% de mayores de 16 años. Nueva Zelanda es el noveno país del mundo en el que más marihuana se consume.

En este contexto de prohibición dura, todas las historias que ayuden a revertir la situación, dando visibilidad a las maravillosas propiedades de la marihuana y su papel en la historia local de las comunidades, son bienvenidas, como la de esta monjita francesa, pionera del cultivo de la marihuana en Nueva Zelanda y manufacturadora de medicamentos basados en ella.

Madre Aubert, ya esta en proceso de canonización

En 2010 el Papa declaró a la madre Aubert “venerable”, que es el primer requisito para el proceso de canonización, pero el Vaticano requiere pruebas de dos milagros perpetrados por ella para declararla santa. Que su historia sirviese para despenalizar el cannabis en Nueva Zelanda, aunque sea el medicinal, ya sería para muchísimos pacientes un verdadero milagro.

Un cómic infantil sobre cáñamo para recaudar dinero para niños enfermos

En Italia acaban de presentar un cómic infantil sobre cáñamo con el que pretenden financiar estudios sobre el cáñamo en tratamientos para niños enfermos. 

Esta es una de las historias que nos gusta contar en Nekwo, tanto por la creatividad que conlleva crearlo, como por la causa a la que quieren destinar los fondos. En Italia, acaban de presentar ‘Nonna, mi racconti la Canapa?’ (Abuela, ¿me cuentas sobre el cáñamo?), un cómic infantil sobre cáñamo, con el que además de contarle a los niños niños toda la historia y virtudes de la planta, quiere recaudar fondos para investigar y desarrollar diferentes tratamientos para enfermedades crónicas en niños.

La idea ha surgido de Nonna Canapa, una empresa italiana del sector del cáñamo dedicados a la producción de semillas y productos derivados de la planta, como diferentes alimentos. Su directora, Serena Caserio, explicó cómo se le ocurrió la idea para medios locales:

‘Mientras le contaba a mi hijo las virtudes y la historia de la planta, mientras viajaba observando los cultivos de la empresa, se me ocurrió la idea de hacer un cómic que le contara a los más jóvenes la historia italiana del cáñamo.’

Una vez maduró la idea con varios de los directivos de la empresa, se les ocurrió que además deberían llevar el cómic a las escuelas para preservar un patrimonio vivo que no debe perder el país.

 

Su objetivo primordial es financiar varios estudios científicos con lo que se recaude del cómic

Lo bueno del proyecto, es que además de dar conocimiento sobre la planta en el país italiano, pretende destinar sus fondos a recaudar fondos para la investigación clínica en pediatría para tratar de encontrar terapias efectivas para algunas enfermedades graves en niños pequeños. Un doble objetivo que se ponen como objetivo marcar.

‘El cáñamo es una planta milenaria cuyos beneficios sirven tanto a la naturaleza, como los animales o nosotros mismos, los humanos. Por ello, con este cómic quiero que los niños tengan la oportunidad de descubrir esta planta con un lenguaje familiar desde la perspectiva de una abuelita.’ 

Se espera que tenga una buena acogida entre el público Italiano y no descartan traducirlo en un futuro a más idiomas. Por el momento, habrá que contribuir al proyecto, que como dato curioso, editará el propio cómic con, como no podía ser de otra manera, cáñamo industrial.

Cannabicultores del Alto Valle

Cannabicultores del Alto Valle: Solidaridad, información y activismo

Cannabicultores del Alto Valle es una organización solidaria que se encarga de enseñar a enfermos como hacerse su propio aceite de cannabis en Argentina.

En la zona del Alto Valle en Argentina, hace un año se creó una de las asociaciones de las que más gusto me da hablar. Con el único fin de ayudar solidariamente a los pacientes argentinos que deseen incorporar los beneficios de los cannabinoides a sus tratamientos, Cannabicultores del Alto Valle enseñan cómo realizarlo de manera correcta y segura. Su labor no sólo se queda ahí, esta organización también lucha contra la prohibición del cannabis en el país argentino en colaboración con otras organizaciones.

Cannabicultores del Alto Valle

Cannabicultores del Alto Valle

Dado que creen que es deber de todos conocer las propiedades del cannabis y no quieren sacar ni un solo euro, no comercian con el aceite. Por ello, fomentan el conocimiento que hay en torno a la cultura cannábica medicinal ya existente. Mediante cursos pretenden dotar, a todos las personas que deseen aprender sobre el cannabis, de conocimientos tanto en cultivo, como en variedades y elaboración de los aceites. Gracias a esta labor, es por lo que están teniendo tanta repercusión. Hay que recordar que en Argentina tan solo es legal el cannabis medicinal, y todavía se espera una mejor regulación que ampare el autocultivo.

Las participación y las consultas en los cursos en la sede de Cannabicultores del Alto Valle se multiplican

Según los datos que dan a un medio local, ya son más de 100 abuelos los que se están tratando con aceites y cremas derivadas del cannabis gracias a esta organización. Los cursos y las charlas que dan en su sede en la ciudad de Neuquén cada vez están mas abarrotados. Aunque muchos de los que van preguntan si venden estos productos, otros tantos acaban por quedarse y aprender todo lo que allí se explica. El número de asociados aumenta y además se normaliza su uso en la zona.

Charla de Cannabicultores del Alto Valle en la ciudad de Cipolleti en Argentina

Charla de Cannabicultores del Alto Valle en la ciudad de Cipolleti en Argentina

Cannabicultores del Alto Valle gracias a un informe que presentó en junio, en la última reunión que organizó la FOCA (Frente de Organizaciones Cannábicas de Argentina) avalaron con datos que el repunté del interés de los más mayores en el cannabis y sus tratamientos es cada vez mayor. Por ello, explican en su web, que van a continuar peleando porque todos los argentinos tengan la posibilidad de hacer sus propios remedios caseros y cultivar una planta que pertenece a la naturaleza.

Buscando Esperanza Perú

Buscando Esperanza: Madres activistas por la legalización en Perú

Unas madres que luchaban por un tratamiento con cannabis para sus hijos, se convierten en un movimiento sólido por la regulación de la planta en Perú.

El cannabis, poco a poco, está avalando todo su potencial médico con diferentes estudios, pero todavía le queda un largo camino para su normalización de forma generalizada. En Latinoamérica, a pesar de que el germen de la legalización se está abriendo paso de forma extendida, todavía hay países como Perú que tienen firmes regulación contra esta planta. Allí, un grupo de madres con hijos enfermos, formaron un grupo llamado Buscando Esperanza que se ha convertido en la vanguardia activista por la legalización en el país andino.

Buscando Esperanza

Buscando Esperanza

Una madre dentista y otra oficial naval, formaron Buscando Esperanza

Ana Álvarez, una mujer dentista en Lima, administraba, como cuenta en una entrevista para The Guardian, hasta 17 fármacos diferentes a su hijo. El joven Anthony, padece una tipo específico de epilepsia que le produce, además de convulsiones, tumores por todo el cuerpo. Con ese cóctel de fármacos, su madre no veía mejora.

Buscando Esperanza Perú

Buscando Esperanza Perú

Desesperada, busco cualquier terapia alternativa que pudiera funcionar para mejorar la salud de su hijo. Fue cuando probó con el aceite de cannabis, cuando por fin, pudo encontrar un tratamiento que mejoraba drásticamente la enfermedad de su retoño. Éste, dejó de convulsionar con esa alarmante frecuencia, y además, comenzó a dormir con normalidad e incluso a sociabilizarse. Como explicaba en la entrevista:

‘Mi hijo a los tres días de tratarse con el aceite de cannabis medicinal, comenzó a reconectarse con la vida. Poco a poco comenzó a recuperarse. Gracias a este cambio extraordinario ante mis propios ojos es como comencé mi lucha.’

A raíz de ahí comenzó a interesarse cobre como crear su propio aceite de cannabis. Gracias a ello, entabló amistad con una madre en su misma situación, Dorothy Santiago, una ingeniera naval del ejército de Perú. Ambas fundaron en 2016, Buscando Esperanza. A partir de este momento, comenzaron a crear su propio aceite en casa, adquiriendo el cannabis en el mercado negro y de forma ilegal. Su popularidad alcanzó tales cotas que en pocos días tenían mas de 200 afiliados a su asociación. Todos, pacientes o familiares de algún pariente con alguna enfermedad grave buscan en estas mujeres el aceite de cannabis que sana sus dolencias como ningún otro tratamiento.

Dorothy Santiago administrandole a su hijo Santiago el aceite de cannabis medicinal

Dorothy Santiago administrandole a su hijo Santiago el aceite de cannabis medicinal

La justicia de Perú las investigó e impulsaron 3 proyectos de ley que todavía tienen que debatirse en el Senado 

Debido a su rápida fama, pronto fueron investigados por las autoridades del país. Incluso llegaron a entrar a su piso y registrarlo entero. Gracias a este hecho, la sociedad peruana les arropó en las calles tras enterarse por los medios de la historia, generando grandes manifestaciones en las principales urbes del país.

Todo esto, al menos ha supuesto el debate de la legalización del cannabis medicinal en el país hasta el grado que el propio Presidente del gobierno se posicionó a favor de la legalización. Por el momento hay 3 proyectos de ley que tienen que debatirse en el senado, y todavía puede tardar algún tiempo la aprobación. Tanto Álvarez como Santiago o como los cientos de afiliados a su organización, piensan seguir consumiendo su aceite. Aunque sea en la ilegalidad saben que el dolor y las enfermedades no esperan. La lucha por sus hijos continúa y en Nekwo seguiremos al tanto.