Vapear cannabis produce mayores efectos que fumar

Por si alguno aun no ve claro cómo la legalización del cannabis ayudaría a mejorar el consumo responsable en vez de desatar el caos y el desenfreno que temen los detractores, hoy nos asomaremos a las implicaciones de este pequeño estudio que han publicado investigadores del hospital John Hopkins en los cuales se compara vapear cannabis con fumarlo.

Antes que nada, debemos puntualizar que el prohibicionismo del cannabis ha sido y es uno de los principales obstáculos a la investigación de los cannabinoides y los efectos del consumo de cannabis en el cuerpo humano. Las legislaciones prohibicionistas implican engorrosos trámites para acceder a las licencias de las sustancias de estudio, además de limitar la investigación sobre humanos. Sin embargo, la legalización está disparando la investigación científica y, por lo tanto, mejorando nuestra comprensión del cannabis y sus efectos en el cuerpo a corto y largo plazo, en consumidores ocasionales o regulares, y en pacientes médicos.

La progresiva legalización del cannabis en diferentes estados de EE.UU., así como la reciente regulación canadiense y la perspectiva de que en los próximos tiempos asistamos a un efecto dominó en la liberalización del cannabis de las garras del prohibicionismo en muchos otros lugares, está generando una mayor masa de un perfil de consumidor hasta ahora muy limitado: el consumidor primerizo u ocasional.

Es cierto que cada vez más gente se atreve a probar el cannabis no solo a consecuencia de su legalización, sino debido a la aparición de múltiples formas de consumo alternativas, que relegan al clásico porro a un lugar poco destacado en este nuevo mercado.

 

¿Vapear cannabis o fumarlo?

Y aquí es donde entra este pequeño estudio, que se ha enfocado en comparar los efectos del consumo de dosis determinadas de cannabis a través de dos métodos distintos: fumando y vapeando.

Sabemos que generalmente vapear cannabis es más seguro que fumar, dado que se evita gran cantidad de sustancias nocivas de la inhalación directa de productos de combustión, pero los investigadores del John Hopkins han hallado que vapear una determinada cantidad de cannabis produce efectos notablemente más acentuados que fumar la misma cantidad.

“Vapear cannabis produjo mayores efectos farmacodinámicos y mayores concentraciones de THC en la sangre en comparación con dosis iguales de cannabis fumado” asegura el artículo.

En lo que respecta al consumo responsable, esto nos lleva a la conclusión de que al vapear conviene moderar las cantidades con respecto a las empleadas al fumar, particularmente en los consumidores ocasionales o novatos.

“Pueden ocurrir efectos significativos, a veces adversos, de la droga a dosis relativamente bajas de THC en consumidores infrecuentes de cannabis y, por lo tanto, estos datos deben considerarse con respecto a la regulación de los productos de cannabis al por menor y a la educación de las personas que inician el consumo de cannabis” continúa el artículo.

Como vemos, el estudio apela a los controles regulatorios y a la educación del consumidor, en vez de a la demonización y a la prohibición. Estos hallazgos pueden así ayudar a los organismos regulatorios a encontrar criterios para estudiar la conveniencia de imponer límites a la concentración de THC en determinados productos, mejorar la descripción e información de los mismos y ayudar al consumidor a consumirlos de forma más responsable e informada.

El estudio se considera preliminar, ya que se realizó sobre un grupo muy limitado de personas, 17 voluntarios adultos con una media de 27 años de edad y que no habían consumido cannabis en al menos 30 días.

Los participantes acudieron una vez por semana a la Unidad de investigación de farmacología conductual del Centro Médico Johns Hopkins Bayview durante seis semanas, para, en un entorno controlado, consumir aleatoriamente 0,10mg o 25mg de THC vapeado o fumado. La prueba fue de doble ciego, de forma que ni los investigadores ni los participantes sabían qué dosis de THC recibían en cada sesión.

Los investigadores monitorizaron durante cada una de las seis sesiones los efectos fisiológicos, además de los efectos auto-reportados en un cuestionario, midieron signos vitales y analizaron la sangre de los participantes, llegando a la conclusión de que el vapeo es una forma sensiblemente más eficiente de obtener los efectos del THC, tanto los deseables como los indeseables.

“Definitivamente existe una diferencia en la cantidad de droga que llega a la sangre cuando es vapear cannabis en lugar de fumarla, así que hay que tener en cuenta la dosis para asegurar que la gente esté usando cannabis de manera segura”, afirma Tory Spindle, investigador de la unidad de investigación de farmacología del comportamiento de Johns Hopkins Bayview.

Los investigadores insisten en que estos resultados se aplican a los consumidores ocasionales y pueden no ser extensibles a consumidores regulares, los cuales pueden haber desarrollado tolerancia a estos efectos y aprendido a regular la dosis.

 

Un abogado exige legalizar el cannabis en Alemania

Un ciudadano alemán exige al gobierno federal que se elimine el cannabis de la Ley de Estupefacientes y se legalice su cultivo, consumo y venta, informa Legal Tribune Online.

Se trata del abogado ya jubilado Thomas H., cuyo propio abogado Volker Gerloff ha presentado en su nombre una demanda de más de 90 páginas que los jueces del Tribunal Administrativo discutirán mañana en Berlín.

 

Thomas H. Tiene 69 años y quiere pasar el resto de sus días consumiendo cannabis sin meterse en problemas y montar un pequeño negocio de venta de productos de cannabis en Alemania. Parece que lo tiene claro y, está tan determinado a ello, que se ha puesto a indagar en la constitucionalidad de las leyes que se lo prohíben.

Gerloff asegura que su cliente “ha sido testigo de la destrucción de muchos currículums de consumidores de cannabis en su vida profesional debido a la criminalización del cannabis“, lo cual le convirtió desde hace años en un comprometido partidario de la legalización.

Pero tanto la Ley de Estupefacientes como la Ley Penal alemanas se interponen en sus planes, de ahí que H. Haya emitido esta demanda con el fin de que el Gobierno Federal promulgue una ordenanza para eliminar el cannabis de la Ley de Estupefacientes y lo legalice.

 

La prohibición del cannabis en Alemania es inconstitucional

Los principales argumentos que baraja la demanda son la protección de los menores y el “drenaje” del mercado negro, además de que la ilegalidad del cannabis atenta presuntamente contra derechos fundamentales recogidos en la Ley Fundamental alemana, como el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a ejercer libremente una profesión y el derecho a la igualdad de trato.

La demanda pone el dedo en la llaga cuando apunta la incoherencia de que el tabaco y el alcohol sean sustancias legales, cuando el cannabis no supone una amenaza mayor para la salud física y mental ni para la organización de la coexistencia social que la de estas otras sustancias. “Es sólo en los regímenes autoritarios donde ciertos conceptos morales son aplicados por la represión estatal”, dice en este sentido el texto de la demanda.

Pero un comunicado de prensa del Tribunal Administrativo encuentra la demanda inadmisible, no solo porque el demandante no tenga derecho a exigir la promulgación de una ordenanza, sino porque “no existen pruebas que sugieran que las consideraciones del poder legislativo y de las ordenanzas, que se basan en una prohibición de gran alcance de la manipulación de productos de cannabis, sean claramente erróneas”.

 

El Gobierno Federal ignora la evidencia científica

Es decir, según sugiere el Tribunal Administrativo, el cannabis sería una sustancia justificadamente más peligrosa que el alcohol o el tabaco, algo que resulta obviamente falso y solo puede sostenerse por la “represión estatal” a la que se refiere la demanda.

En 1994 el Tribunal Constitucional sentenció que la ilegalidad del cannabis se ajustaba a la constitución alemana, pero el Gobierno Federal ha ignorado sistemáticamente la acumulación de evidencia científica que pone en cuestión la peligrosidad atribuida a la sustancia, negándose a reconsiderar la prohibición.

Pero para Gerloff la demanda es perfectamente admisible. “Si una regulación legal en vigor viola los derechos fundamentales a gran escala, y es posible que el Gobierno Federal pueda cambiar esta situación por medio de una ordenanza, entonces el margen de maniobra del gobierno puede reducirse de tal manera que el demandante pueda reclamar la ordenanza correspondiente”, asegura Gerloff.

El demandante espera que espera al menos que el Tribunal Constitucional considere incinstitucional la situación jurídica actual con respecto al cannabis.

En los últimos años, desde funcionarios de policía hasta más de un centenar de profesores de derecho penal se han pronunciado a favor de la legalización en Alemania, llegando estos últimos incluso a presentar una petición al Parlamento, dado que la prohibición no solo es inútil, sino cara y perjudicial para la sociedad y los consumidores.

Alemania no tiene leyes excesivamente duras con respecto al cannabis, en comparación con sus vecinos. Además, existen muchas voces de autoridad pronunciándose a favor de la legalización e incluso existen iniciativas para demostrar que es posible sin que afecte negativamente a la sociedad. Se considera que al menos un 5% de la población es consumidora y, al igual que en cualquier parte, la prohibición no limita necesariamente su acceso al producto, pero sí su calidad y salubridad, además de atentar contra sus derechos fundamentales, por no hablar del hecho de que el prohibicionismo alienta un mercado negro que está provocando que el número de consumidores menores no deje de crecer.

 

La versatilidad del cannabis en el sexo

Más allá del fumeteo, el cannabis es una planta que, desde hace milenios, se ha utilizado de muy diversas maneras en multitud de facetas de la vida humana, incluyendo la sexual, como afrodisíaco, lubricante y analgésico. Hoy os hablaremos acerca de la versatilidad del cannabis en el sexo.

 

¿Cannasexuales? No, no se trata de dendrofílicos atraídos sexualmente por el cannabis, sino el nombre que la terapeuta sexual californiana Ashley Manta da a quienes emplean la planta para excitarse o mejorar su vida sexual. Como cuenta a BBC, “yo ayudo a la gente a hacerse con el control de su vida sexual para mejorarla utilizando esta planta milagrosa llamada cannabis”.

 

De lo que se trata no es de colocarse, sino de usar con mucha atención las propiedades de esta planta para dosificar su consumo de forma que revierta en una mejora de la experiencia sexual.

 

Manta continúa contando a BBC que “de lo que se trata es de combinar sexo y cannabis atentamente. Elegir qué productos o variedades puedes consumir o aplicar sobre tu cuerpo para potenciar el placer y la intimidad, y para aumentar la comodidad y la confianza”.

 

Versatilidad del cannabis en el sexo

Uno de esos productos es un spray de aceite de cannabis que se aplica directamte sobre la vulva. “Después de dejarlo en mi vulva durante 20 minutos, siento un sensación de calidez o de cosquilleo, me siento más cómoda con la penetración y tengo una mayor facilidad e intensidad en los orgasmos” continúa Ashley Manta.

 

A este tipo de aceites que estimulan los órganos sexuales también se les conoce como “vibrador líquido” y tuvimos la oportunidad de comprobar sus efectos en la pasada edición de Spannabis Barcelona.

 

Por mucho que a alguien se le ocurra ponerle un nombre ahora, gente usando cannabis para el sexo ha habido toda la vida. Por ejemplo, una forma milenaria de consumo de cannabis en India es el bhang lassi, una bebida que además de cannabis, contiene yogurt, nueces, especias, agua de rosas. Uno de sus usos tradicionales es el de afrodisíaco para las novias en la noche de bodas.

 

Relaionado con su uso sexual, también se cree que las mujeres en el Antiguo Egipto se introducían un preparado de miel con cannabis molido en la vagina para aliviar el dolor del parto, según el libro Mujeres y Cannabis: Medicina, Ciencia y Sociología (Ethan Russo, 2002). Parece ser que el cannabis se usaba para “enfriar el útero y eliminar su calor”, tal vez como una forma de aliviar los calambres.

 

Otros usos que se le da al cannabis en el sexo son como lubricante, particularmente para ayudar a aquellas mujeres que padecen ciertas condiciones que les impiden disfrutar del sexo normalmente, o como mejorador del orgasmo femenino, como aseguran los creadores de la variedad de cannabis Sexxpot. Pero quizá uno de sus usos más comunes sea como desinhibidor. Dependiendo de la variedad y la dosis, el cannabis te pondrá más o menos juguetón, y tenderá a provocarte unos apetitos más que otros. Distintas variedades modularán de forma diferente tu creatividad, tu nivel de euforia, la relajación o lucidez, por lo que es recomendable conocer cómo te afecta cada una para poder sacar el mayor provecho de la experiencia.

 

Pero como con todo, la virtud está en la moderación. Como con el alcohol, cuando hablamos de cannabis también se aplica lo de “si te pasas, te lo pierdes”. Un exceso de cannabis puede afectar temporalmente a la función eréctil del pene, además de que, en un estado alterado de conciencia debemos ser cautelosos con lo que hacemos.

 

Aunque menudean los reportes anecdóticos sobre diferentes beneficios que el cannabis puede aportar a las relaciones sexuales, se necesitan más estudios científicos al respecto. Según Ashley Manta, “ahora tenemos muchos datos pero basados en anécdotas. Pero si ya es difícil conseguir financiación de los gobiernos para investigar temas sobre el cáncer y el cannabis, imagínate lo atrás que estará en la lista de prioridades hacer investigaciones sobre el cannabis y el sexo.”

 

 

 

 

 

La Madre Teresa de los presos por cannabis

Beth Curtis lleva años trabajando a favor de condenados por crímenes no violentos relacionados con el cannabis, lo que le ha llevado a recibir el sobrenombre de la Madre Teresa de los presos por cannabis.

 

En un país donde en la mayoría de estados está legalizado el cannabis medicinal, además de un creciente puñado de ellos en el que también se ha legalizado el cannabis recreativo, sorprende que haya aun personas condenadas a sentencias absurdamente largas, incluso cadenas perpetuas, por delitos no violentos relacionados con el cultivo o el comercio de cannabis.

 

Aliada de los condenados en esta situación es Beth Curtis, una viuda anciana que, en vez de dedicarse a sus antiguos pasatiempos, se pasa el tiempo comunicándose con presos, escribiendo a compañías cannábicas, hablando con los medios y gestionando LifeForPot.com, trabajando en favor de delincuentes no violentos que cumplen cadena perpétua sin posibilidad de libertad condicional, por delitos relacionados con el cannabis.

 

Curtis es conocida como “la Madre Teresa de los convictos por marihuana”, y se está convirtiendo en una especie de Erin Brockovich de esta causa. Ya es conocida en los círculos de justicia criminal por su dedicación.

 

Con un pasado como trabajadora social y como voluntaria, su vocación actual le vino forzada cuando su hermano John Knock fue condenado a dos cadenas perpetuas mas 20 años sin posibilidad de libertad condicional por participar en una red ilegal de cannabis. A pesar de haberse dedicado a esto durante unos años entre finales de los 70 y principios de los 80, no fue acusado hasta 1994 y detenido en Francia dos años más tarde. En 1999 fue extraditado y juzgado en EE.UU. donde, tras agotar todas las apelaciones, nueve años después ingresó en prisión… de por vida, separado de su familia y su hijo, por haber comerciado con una planta que se está volviendo legal en casi toda Norteamérica, y sin que se le hubiese relacionado con violencia alguna.

 

Su hermana expresaba su impotencia así: “Nuestra familia estaba conmocionada porque realmente no entendíamos el sistema de justicia y pensábamos que no podía ser correcto”.

 

A partir de ese momento, Curtis empezó a contactar con presos en situaciones similares, investigando y enviando cartas, con la esperanza de recibir respuesta.

 

“No fue tan fácil, en ese momento no había mucha gente que estuviera abogando por ellos”, dice Curtis. “Cuando un extraño te escribe a una prisión federal, creo que es muy lógico que temas que se trate de un investigador oculto tratando de obtener información sobre ti que pueda perjudicarte”.

 

Cuando comenzó a ganarse la confianza de algunas de las personas a las que escribía, comenzó a contar sus historias en su página web, para crear conciencia sobre casos como el de su hermano. Con el tiempo comenzó a ser conocida entre prisioneros con el mismo perfil. Ya no tenía que buscarlos: ellos se ponían en contacto con ella. Pero Curtis debía investigar cada caso para filtrar exclusivamente aquellos condenados por delitos no violentos relacionados con la marihuana.

Con una merecida reputación, los medios de comunicación acuden a su experiencia y datos para organizar la información, e incluso ejerce de intermediaria entre presos y medios para las entrevistas.

 

Espacio para la esperanza: el cannabis se legaliza poco a poco

Al menos cinco condenados a cadena perpetua por los que Curtis ha abogado han recibido conmutaciones, pero aun hay mucho trabajo que hacer. A pesar de todo conserva el optimismo, dado que opina que el presidente Trump está obsesionado con su poder para conceder misericordia y el pasado 8 de junio revelaba que estaba revisando una lista de 3000 presos “que han sido tratadas injustamente o donde su sentencia es demasiado larga”.

“Mi hermano ha estado en prisión a través de las administraciones de Clinton, Bush y Obama, así que no veo la esperanza hacia atrás, la esperanza tiene que ser hacia adelante”, dice Curtis, confiando en que la administración Trump haga algo al respecto, dado que el cannabis se está progresivamente despenalizando y hay en marcha un proyecto de ley para impulsar la despenalización a nivel federal.

 

La mayoría de adultos norteamericanos apoya la legalización del cannabis

Una nueva encuesta revela que más del 80% de estadounidenses y canadienses adultos está a favor de alguna forma de legalización del cannabis.

 

Estas cifras tenían que aparecer tarde o temprano y muestran con claridad por qué el cannabis debe ser legalizado y regulado. Dada la situación en nuestra país, no podemos ofrecer datos fiables sobre el apoyo social a la legalización del cannabis en España. Pero hemos de tener en cuenta que, dado nuestro retraso en todo lo que concierne a esta necesaria discusión, la falta de información y apoyo institucional hace que mucha gente se oponga a la legalización sin saber mucho del tema. El hechizo del tabú aun no lo hemos roto completamente aquí, por lo que la gente tiende a ser más reacia (a pesar de lo cual hay espacio para la esperanza. Las nuevas generaciones tienen mucho que decir). Sin embargo en EEUU y Canadá, con años de experiencia en la legalización del cannabis medicinal y, más recientemente, del recreativo, los tabúes están prácticamente superados, lo cual permite a la gente expresarse al respecto con menos limitaciones.

La aceptación social del cannabis en Norteamérica parece estar más allá de toda duda según una encuesta realizada a comienzos de año por BDS Analytics junto a Market Strategies International. En dicha encuesta, que se realizó de forma separada en Canadá y EE.UU. para garantizar una mayor precisión de los resultados, participaron 1135 canadienses mayores de 18 años y 11646 estadounidenses mayores de 21. La finalidad de la encuesta era alcanzar un nivel de confianza del 95%. Los participantes representaban un perfil muy diverso, incluyendo connoisseurs del cannabis, pacientes, consumidores recientes, millenials, ejecutivos de empresas, amas de casa, etc.

Los resultados son muy interesantes y muy parecidos entre ambos países. La encuesta revela que una gran mayoría de los adultos norteamericanos (más del 80%) está a favor de alguna forma de legalización del cannabis. La razón es que muchos adultos norteamericanos ya habían tenido contacto con el cannabis antes de que empezase el movimiento hacia la legalización del cannabis medicinal. Más del 20% de los encuestados habían consumido cannabis medicinal en los últimos 6 meses. Más del 30% consideró la posibilidad de consumirlo en el futuro. Pero un 39% de estadounidenses y un 47% de canadienses no se mostraron abiertos a consumirlo en el futuro, lo que muestra que aun hay espacio para que la industria crezca.

La encuesta también mostró que la edad media del consumidor típico es de 40 años. Suelen haber más solteros que casados pero, si lo están, tienen mayor tendencia a no tener hijos. También parece ser que aquellos que usan el cannabis con fines medicinales prefieren comerlo, beberlo o aplicárselo sobre la piel antes que fumarlo. Los canadienses perciben que tienen menos acceso a información y variedad de productos que sus vecinos del sur.

El informe de la encuesta también destaca que el cannabis legal ofrece un enorme potencial no solo dentro de la industria del cannabis, sino fuera de ella, como en la industria alimentaria o en la turística.

 

Un estudio demuestra el impacto social de la legalización en California

Los cambios en el estatus legal de la marihuana permiten evaluar su impacto social y las características de una sociedad que decidió legalizar el cannabis para su uso medicinal y recreativo.

California es uno de esos lugares que quienes consumen marihuana asocian inmediatamente con la cultura cannábica. Desde la difusión en la cultura popular por parte del hipismo, pasando por la primera comedia fumona de la historia (“Up in Smoke”, de Cheech Marin y Tommy Chong, 1978), No solo hay una larga historia de militancia a favor de la despenalización sino que, efectivamente, esa lucha tuvo éxito: fue el primer estado norteamericano en legalizar el uso medicinal del cannabis, y desde comienzos de este año se autorizó el uso recreativo también. Eso hace de California un gran laboratorio para estudiar cómo la legalización ha impactado a la sociedad, y de paso recabar una gran cantidad de información sobre los usos y costumbres tanto de quienes consumen como de quienes no. Esto es lo que ha hecho la consultora especializada en el mercado del cannabis BDS Analytics, y del informe publicado se pueden apreciar una serie de datos que demuestran los cambios sociales respecto al viejo estigma de la marihuana, además de derribar algunos mitos.

El estudio, que fue realizado en dos partes, una a comienzos de 2017 y la otra a inicios de este año, estudió los hábitos de consumo y opiniones de la sociedad y los cambios producidos en el lapso de un año. Los resultados mostraron que hay a tres grupos definidos: los “Consumidores”, con una edad promedio de 39 años, que usaron marihuana en los 6 meses anteriores al estudio, los “Aceptadores”, con un promedio de 49 años, que no consumieron pero considerarían hacerlo en el futuro, y los “Rechazadores”, que rondan los 56 años de edad y ni han consumido ni es probable que lo hagan.

Una de las primeras cosas que se desprendió del estudio fue un marcado aumento de Consumidores, que pasaron de 23% en 2017 a 29% en 2018. Esto se corresponde con un declive en los “Aceptadores”, que pasaron de 38% a 33% y en los “Rechazadores”, que pasaron de 40% a 38%. Además, es interesante notar que la razón para no consumir más reportada no está relacionada a la moral ni a preocupaciones por sus efectos sobre la salud, sino que el motivo es simplemente porque no disfrutan de sus efectos. Más de un tercio de los no consumidores, sin embargo, estarían dispuestos a utilizarla como medicina si no tuviera efectos psicoactivos y casi el 50% de los Rechazadores estarían de acuerdo con que un ser querido utilice marihuana con fines médicos.

Otro efecto de la legalización es el aumento del consumo en zonas suburbanas, que pasó de un 31% en 2017 a un 40% en 2018, en parte gracias a la proliferación de dispensarios, que antes estaban mayoritariamente concentrados en las ciudades. También hubo un notable incremento en pueblos pequeños, que de un 4% del consumo pasaron a un 10% en 2018.

Mitos y prejuicios sobre el impacto social de la legalización

El estudio también sirvió para conocer las opiniones de la sociedad sobre el consumo, y a la vez que demostró que ciertos prejuicios están aún establecidos, también dejó en claro que ciertos estigmas son infundados.

Es interesante notar que si bien el 58% de los Consumidores tienen hijos (aunque solo un 32% está casado), hay una opinión general de que los padres que consumen cannabis son más irresponsables, aunque lo mismo no se dice por ejemplo de quienes toman vino. También se nota un tinte machista en este prejuicio, ya que existe una condena aún mayor si se trata de la madre. Sin embargo Linda Gilbert, Directora general de perspectivas de consumo de BDS Analytics, cree que estas tendencias están cambiando, especialmente en los estados donde el consumo recreativo es legal. Un dato interesante es que en los lugares donde el uso de marihuana está permitido por la ley, las microdosis durante el día parecen estar socialmente aceptadas, lo que no ocurre con el alcohol ni otras drogas.

En cuanto a estereotipos, la típica imagen del fumeta que no se levanta de un sofá rodeado de cadáveres de latas y paquetes de patatas fritas y que no hace nada de su vida se ve contradicha por este estudio. El 53% de los consumidores tienen trabajos de tiempo completo, mientras que ese número se reduce al 44% en los aceptadores y un 33% en los rechazadores. Eso sí, parece que la educación superior y la marihuana no se mezclan del todo: apenas un 10% de los consumidores cuenta con un Master o algún título superior, contra un 21% de los rechazadores y un 15% de los aceptadores.

Además de trabajar más, el consumidor también hace más actividades física, con un 43% que hace actividades al aire libre al menos una vez a la semana, contra un 35% de los aceptadores y un 25% de los rechazadores. No solo eso, sino que los consumidores también tiene más vida social: el 21% sale a bares al menos una vez por semana. En cambio este porcentaje baja marcadamente para los otros grupos: 15% para los aceptadores y solo 10% para los rechazadores. La imagen cliché de que el marihuano es perezoso no es, entonces, estadísticamente correcta.

Algo que queda bien claro en este trabajo son los grandes que pueden ser los cambios sociales en relación al cannabis en el contexto de una legalización como la que se ha realizado en California. Estos datos también nos ayudan a prever lo que puede suceder cuando, finalmente, el resto del mundo se ponga al día en materia legislativa. Los resultados muestran que el alarmismo de quienes se oponen está completamente infundado.

El papel de las mujeres en la industria del cannabis

Como casi todos los titulares positivos, nos referimos a “allá”, al otro lado del charco, donde ya nos sacan del orden de lustros de ventaja en lo que se refiere a la industria del cannabis y su implementación racional en la sociedad. Porque lo que es aquí, ni mujeres ni hombres conseguimos moldear adecuadamente una industria cuya razón de ser continúa en un ridículo y anacrónico estado de ilegalidad.

 

En Estados Unidos la industria del cannabis tiene ya tanta fuerza que se pueden hacer estadísticas fiables. El pasado marzo, en la reunión anual de la American Chemical Society en Nueva Orleans, se celebró un simposio bajo el título “Mujeres en el cannabis: dando forma a una industria emergente” a cargo de Melissa Wilcox, bióloga y científica medioambiental por la Western Michigan University y directora de ventas globales y desarrollo de mercados en Regis Technologies, empresa especializada en el desarrollo y la promoción de métodos para la separación de compuestos quirales, incluidos los cannabinoides.

 

En la descripción del simposio leemos:

La industria legal del cannabis está creciendo rápidamente, y más de la mitad de la población de los Estados Unidos reside en estados con programas legales de cannabis. Las ventas del año pasado fueron de 4.000 millones de dólares y se espera que alcancen los 17.000 millones para el año 2021. Mientras que las mujeres ocupan sólo el 26% de los puestos ejecutivos en todas las empresas de EE.UU., , en la industria del cannabis ocupan, en promedio, el 36% de los puestos ejecutivos, y ese porcentaje llega hasta el 60% en los puestos ejecutivos en los laboratorios de análisis de cannabis.

 

A continuación, os ofrecemos algunos ejemplos del papel de las mujeres en la industria del cannabis y también testimonios y opiniones de mujeres que ocupan puestos ejecutivos:

 

Melissa Wilcox,  directora de ventas globales y desarrollo de mercados en Regis Technologies

 

Las mujeres se sienten atraídas por la industria del cannabis porque es realmente interesante, se mueve rápidamente y hay muchos desafíos que superar. Creo que en general a las mujeres les gustan esos retos. Si a eso le sumamos la falta de normas patriarcales que existen en otros negocios, creo que sienten que tienen más libertad, y tal vez más control y autonomía. (En la industria del cannabis) hay mucho trabajo por hacer y no mucha gente. No hay capas y capas de gestión. El número de mujeres en puestos ejecutivos en la industria del cannabis disminuyó un poco (de 2015 a 2017). Creo que esto se debe en parte a la afluencia de personas, empresas y nuevos programas que se están promulgando en los estados. Todavía hay una gran disparidad en cuanto a quién está bien financiado. Los hombres tienden a tener mejor acceso al capital.

 

Julie Kowalski, directora de ciencia e investigación en Trace Analytics

Siento que muchas personas en esta industria tienen algún tipo de historia personal acerca de alguien que conocen o de un pariente al que esperan que el cannabis medicinal le ayude. No creo que eso esté únicamente relacionado con las mujeres. Creo que en general hace que la industria sea más atractiva, independientemente del segmento en el que se encuentre. Sientes que al final de esto, parte de lo que va a salir de ello es potencialmente ayudar a la gente. La gente en organizaciones más establecidas se está involucrando, y tienden a estar tradicionalmente más dominadas por hombres, especialmente en los niveles más altos. Están introduciendo en la industria un cierto sesgo.

 

Heather Despres, consultor y defensora de la legalización del cannabis en Virginia

Con una industria más joven tienes menos ideas preconcebidas sobre cómo son los negocios, los laboratorios y la ciencia. Esta es una industria que podría ser beneficiosa para el estado y para los pacientes que necesitan un producto médico que no sean opiáceos. La industria del cannabis ya no celebra “conferencias” con mujeres en bikini y batas de laboratorio. Está habiendo una corriente de empresas pertenecientes a mujeres, en particular en el sector de los laboratorios de análisis de cannabis. Siendo el cannabis una industria tan joven, las mujeres han tenido muchas más oportunidades de involucrarse de una manera que típicamente no han sido capaces de hacerlo en otras industrias.

 

Lezli Engelking, fundadora de la Foundation of Cannabis Unified Standards, una organización de salud y seguridad del cannabis que se ocupa de las deficiencias en la calidad, seguridad y consistencia de los productos legales de cannabis.

Me enamoré de las posibilidades que tiene el cannabis medicinal para producir un impacto positivo en la vida. También me di cuenta de todos los riesgos para la salud pública y la seguridad que existen en la industria. La industria del cannabis ha comenzado a mostrar al mundo el poder de la mujer en el lugar de trabajo.  Aunque las mujeres todavía no están representadas por igual, esta industria tiene una de las tasas más altas de mujeres en puestos ejecutivos y fundadores. Todavía queda mucho por hacer entorno al cannabis, y la mayor parte de ese trabajo requiere no sólo de la ciencia, sino también de la capacidad de mantener conversaciones educativas no amenazantes con personas que tienen una opinión diferente. Las mujeres prosperan en esta área.

 

Amber Wise, directora científica en Avitas, un importante productor y procesador de productos de cannabis en Washington y Oregon

Hay una gran necesidad de científicos en el mundo del cannabis en todos los sentidos. Es mi objetivo profesional elevar el nivel científico y dar legitimidad a esta creciente industria. La industria del cannabis no tiene precedentes en términos de crecimiento en tan corto período de tiempo. Eso lo hace súper emocionante. Siento que estoy literalmente a la vanguardia de la formación de la ciencia y la creación de la política en el estado de Washington y, por lo tanto, potencialmente a nivel federal en el futuro. Inicialmente había muchas mujeres en el cannabis en comparación con otras industrias.  Esos números están disminuyendo. No está claro por qué. Mucho de esto parece apuntar a que más y más gente de negocios tradicionales se adentran en el reino del cannabis y lo diluyen en blanca masculinidad.

 

Tami Wahl, abogada y lobista

Tenemos la oportunidad de liberar una planta y corregir el curso de las políticas fallidas. Mi prioridad legislativa en el 115º Congreso ha sido asegurar que los programas promulgados por el estado estén protegidos de interferencias federales indebidas. Me dedico específicamente a explorar cómo debería ser la interacción entre los mercados regulados por los estados y el gobierno federal para permitir que estos más de 46 laboratorios de democracia continúen en un ambiente competitivo y justo. La naciente industria regulada ha experimentado una disminución en el número de mujeres empresarias que se incorporan a la industria y ocupan puestos directivos. Sería maravilloso que los hombres de la industria del cannabis intensificaran e hicieran un esfuerzo concertado para acoger la diversidad. Sin embargo, con o sin su apoyo, las mujeres están comprometidas con la industria regulada y están aquí para quedarse.

 

 

 

Miles de personas participan en la Marcha Mundial de la Marihuana en Madrid frente al silencio mediático

Varios miles de personas se daban cita el sábado a las seis de la tarde en la puerta del Sol de Madrid para reivindicar la regulación racional de la marihuana en la Marcha Mundial de la Marihuana, un evento que viene realizándose desde hace casi dos décadas en ciudades de todo el mundo.

Amarga resaca, la del silencio mediático post-evento, para la que fue una hermosa marcha pacífica y festiva que discurrió entre batucadas, desde la Puerta del Sol a la Plaza de España por la C/Montera y la Gran Vía, con un torrente de miles de personas portando globos verdes con el mensaje “Sin mordazas. No + multas” entorno a la imagen de una hoja de marihuana.

Una de las muchas pancartas que se podían ver sobresaliendo de entre la masa resumía elocuentemente algunas de las reivindicaciones de la marcha:

¡Stop censura cannábica! Por una legalización ya!! Y una regulación justa para los C.S.C (Clubs Sociales de Cannabis). No somos delincuentes, somos usuarios terapéuticos. #AutocultivaTusDerechos

Pero para muchos asistentes se trata de algo más que atender a la urgente regulación del cannabis terapéutico. En este sentido, el portavoz de la CONFAC Eloi Espósito, decía en la marcha a los medios que

 

“la regulación integral tiene sentido pedirla porque si solo haces una regulación terapéutica, al final no estas reconociendo la realidad del consumo, sino que solo estas camuflando el uso lúdico como uso terapéutico. Por lo tanto lo que reclamamos es una regularización integral de cannabis”.

 

Representantes de ENCOD (Coalición europea para una política de drogas justa y eficaz por sus siglas en inglés), de CONFAC (Confederación de Asociaciones Cannábicas) y la AMEC (Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis) encabezaban la marcha portando una pancarta con el lema:


La prohibición es discriminación. Por el autocultivo personal y colectivo.

 

 

Como cierre del evento, se leyó un manifiesto en la Plaza de España frente a la mismísima Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. La lectura estuvo a cargo de Beatriz Macho, portavoz de la Confederación de Asociaciones Cannábicas (CONFAC) y de Hector Brotons, portavoz del Observatorio Europeo de Cultivo y Consumo de Cannabis y asesor jurídico de CONFAC, quien aseguraba que en la marcha se dieron cita unas 12000 personas.

La Marcha Mundial de la Marihuana en Madrid,  bajo el lema y utilizado como hashtag #CultivaTusDerechos, no solo reivindica la legalización, sino que pretende visibilizar la cultura del cannabis, una realidad que se está empezando a reconocer en muchos países con las sociedades más avanzadas y democráticas del planeta. CONFAC decía al respecto que las leyes que, ajenas a la realidad social, criminalizan a millones de consumidores “dan la espalda a las experiencias regulatorias que se están llevando a cabo en todo el mundo”.

 

Silencio mediático contra la regulación de la marihuana: la cara oscura de la noticia de la Marcha Mundial de la Marihuana en Madrid

 

Buscando qué dicen los principales medios sobre la Marcha Mundial de la Marihuana, que se celebró el sábado en Madrid (y en centenares de ciudades de todo el mundo), nos encontramos con que al día siguiente la cosa es como si no hubiese existido. Que una imagen como esta haya no haya dejado el menor poso en los grandes medios, es un indicativo del silencio activo al que se está sometiendo una reivindicación tan necesaria como democrática y razonable:

Que varios miles de personas salgan a la calle pacíficamente a ejercer una reivindicación que se lleva reclamando desde hace cuatro lustros, reivindicación que ya han empezado a asumir total o parcialmente muchas de las democracias más avanzadas del mundo, y no se le conceda ni una triste nota en los medios, debería hacer saltar muchas alarmas, alarmas relacionadas con la libertad de expresión y de prensa, y no solo entre la comunidad cannábica, sino entre cualquier persona y organización que se identifique con los valores democráticos y las libertades fundamentales. Hace muy poco la plataforma Youtube decidía cancelar sin la más mínima explicación una serie de canales dedicados a la marihuana, atentando contra los valores de libertad de expresión y opinión que se arroga en su declaración de principios.

¿Qué tiene Santiago de Chile que no tiene Madrid?

Algo está pasando. Los medios que trabajamos por la difusión de la cultura del cannabis y por la visibilización de las reivindicaciones encaminadas a la regulación integral de la marihuana necesitamos aliados en los medios convencionales. No puede ser que tengamos esta situación en España, cuando en Chile muchos de los principales medios se han hecho eco de la Marcha Mundial de la Marihuana  que se celebró en Santiago y en otras ciudades del país. A continuación podéis ver una lista de las noticias al respecto en algunos de los principales medios chilenos. Os enlazaría encantado las de los principales medios españoles, pero no existen:

(pincha en el titular para acceder a la noticia) 

Emol.com: Realizan marcha a favor del cultivo y consumo de marihuana en Santiago

Lun.com: Cargada al humo y al relax fue la marcha de “Cultiva tus derechos” (mitad inferior de la página)

Publimetro.cl: Con más de 10 mil adherentes: marcha “Cultiva tus derechos” se tomó las calles de Santiago

Soychile.cl: Cientos de personas marcharon por el autocultivo de marihuana en Concepción

CNNChile.com: Este sábado se realizó la marcha “Cultiva tus derechos”

24horas.cl: Marcha “Cultiva tus derechos”

infogate.cl: Marcha por la marihuana “Cultiva tus derechos” es noticia mundial

elciudadano.cl: Masiva manifestación por regulación del cultivo y uso del cannabis en Santiago

thetimes.cl: Marcha “Cultiva tus derechos” se tomó las calles de Santiago

Una calada de cannabis contra la depresión

¿Qué relación existe entre el cannabis y la depresión?

Hoy os hablamos de un muy reciente estudio publicado en la Revista de Desórdenes Afectivos (Journal of Affective Disorders) este mes, que relaciona la cantidad de caladas a un porro de cannabis con el alivio de la depresión, la ansiedad y el estrés. El estudio llamado “Un examen naturalista de los efectos percibidos del cannabis sobre el afecto negativo” concluye que, si bien el cannabis parece tener efectos positivos en el alivio inmediato de síntomas de estrés, ansiedad y depresión, no debería usarse para el tratamiento de esta última en periodos prolongados ya que, según las implicaciones de los resultados, podría exacerbar los síntomas con el paso del tiempo. Eso sí, con respecto a la ansiedad y el estrés el estudio no ha detectado este efecto negativo en el largo plazo.

Los investigadores de la Washington State University (WSU) responsables del estudio constataron que una simple calada de un porro de cannabis con una alta concentración de CBD y una baja concentración de THC bastaba para aliviar los síntomas de depresión. Con respecto al estrés, parece que una media de 10 caladas de cannabis con elevadas concentraciones de ambos cannabinoides basta para reducirlo de forma significativa, mientras dos caladas de cannabis con independencia de sus concentraciones de THC y CBD reducían la ansiedad.

Las conclusiones del estudio no son, por supuesto, definitivas, dado que los datos han sido recabados mediante una app canadiense llamada Strainprint, para rastrear el consumo de cannabis medicinal y la gravedad de los síntomas de casi 280 afecciones médicas.

También el estudio adolece de falta de grupo de control de placebo y de doble ciego, por lo que sugiere la necesidad de continuar investigando. Los datos corresponden a las entradas de consumidores adultos que usaban la aplicación para monitorizar síntomas de ansiedad, estrés y depresión. Los usuarios debían introducir su género, método de consumo de cannabis, cantidad (incluyendo caladas) y porcentajes de THC y CBD.

No se trata de un estudio definitivo sobre el cannabis y la depresión

Tras 20 minutos debían reportar, en una escala del 1 al 10, la severidad de los síntomas. Como vemos, la subjetividad en la percepción de los efectos y la falta de verificabilidad de los datos introducidos hacen necesaria una muestra de población suficientemente grande para que los resultados tengan cierta validez, de ahí que se haya empleado los datos de 12000 consumidores.

Carrie Cuttler, autora principal del estudio, del Departamento de Psicología de la WSU cuenta que “la investigación existente sobre los efectos del cannabis en la depresión, la ansiedad y el estrés es muy escasa y ha sido casi exclusivamente realizada con la administración oral de cápsulas de THC en laboratorio (…). Lo que es particular en nuestro estudio es que observamos el cannabis real inhalado por pacientes de marihuana medicinal que lo usan en la comodidad de sus propios hogares en vez de en un laboratorio”.

Según los investigadores, los resultados contradicen la creencia popular de que el THC es el cannabinoide más beneficioso para la salud mental. Al respecto, afirma Cuttler que “muchos consumidores parecen estar bajo la falsa asunción de que cuanto más THC, mejor. Nuestro estudio muestra que el CBD es también un ingrediente muy importante en el cannabis y puede incrementar algunos de los efectos positivos del THC.”

Cabe recalcar, con respecto a la capacidad del cannabis de exacerbar la depresión en el largo plazo en pacientes que lo usan para tratarse este desorden, que el mismo estudio sugiere que “hay pruebas de que los antidepresivos son eficaces a corto plazo, pero que una mayor duración de uso puede en realidad aumentar la vulnerabilidad a la recaída tras la interrupción.

Por lo tanto, de manera similar a los tratamientos farmacológicos más convencionales, el cannabis puede enmascarar temporalmente los síntomas de afecto negativo, pero puede no reducir eficazmente estos síntomas a largo plazo”, es decir, que el cannabis como antidepresivo a largo plazo, podría tener el mismo tipo de limitaciones y contraindicaciones que los antidepresivos convencionales. Esto se debe a las alteraciones que el cannabis produce en el receptor CB1 del sistema endocannabinoide.

Por suerte, según el estudio, tras una corta abstinencia de consumo de cannabis (inferior a dos días) se comienza a percibir una a reversión las alteraciones que este ha producido el receptor CB1, mientras que tras 28 días de abstinencia no se percibe ninguna alteración.

Por lo tanto podemos concluir preliminarmente que el cannabis es bueno contra la ansiedad, el estrés y la depresión moderada y puntual. Con respecto a la depresión crónica, hay que andarse con ojo: si bien puede aliviar una crisis, puede resultar tan inefectivo o contraproducente en el largo plazo como los antidepresivos convencionales.

Los millenials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana

¿Por que los millennials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana?

Soy poco amigo de etiquetados tan arbitrarios como eso de ponerle nombre a las generaciones nacidas en determinados lapsos de tiempo. No obstante, entraré en el juego diciendo que soy un miembro de la última hornada de la Generación X a punto de hablar sobre la opinión de la Generación Y, más conocida como los Millenials, acerca de la marihuana y el alcohol.

Según una encuesta realizada por la plataforma The Tylt, que se autoproclama “la más grande y efectiva plataforma de opinión y encuestas entre los millennials”, el 87,6% de los encuestados pertenecientes a esta generación opina que “el alcohol mata” mientras que el 12,4% considera que la marihuana “es veneno”.

La encuesta, a falta de conocer el método y fiabilidad de su ejecución, es ya de por sí extraña. Se les da a elegir a los encuestados entre dos opciones que ni siquiera son mutuamente excluyentes (¿y si opino que las dos son ciertas o ninguna lo es?). Aun así, se puede desprender del resultado que los encuestados (que si de verdad pertenecen a la generación millenial tendrán hoy entre 28 y 38 años) consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana.

Otros que han descubierto la rueda… o bueno, quizá, después de todo, sí que resulte particularmente interesante el resultado, porque es bastante probable que las generaciones anteriores sean de la opinión contraria. Preguntadle a vuestras mamás. Después de todo, es la generación de millenials la que está viviendo más de lleno la lenta transición del prohibicionismo de la marihuana hacia su liberación, y son muchos de los hijos que están empezando a tener, los que constituirán la primera generación post-prohibición en algunas partes del mundo. Esta nueva generación post-millenial es conocida como Generación T, y algunos de sus miembros están naciendo en partes del mundo donde la marihuana no es más una planta prohibida, un tabú o algo asociado al crimen. Ellos verán al resto del mundo donde la marihuana está criminalizada, de la misma forma que hoy vemos a aquellas partes del mundo en las que la homosexualidad es considerada una enfermedad o un crimen, o donde la mutilación genital es considerada normal.

El resultado de esta encuesta tampoco es una novedad. El año pasado ya os contábamos que precisamente esta generación de millenials estaban comenzando a preferir el cannabis al alcohol, según un estudio elaborado a partir de una encuesta llevada a cabo por la empresa cannábica OutCo de California junto a la consultora Monocle Research. El estudio venía a confirmar el potencial del mercado de la marihuana para desplazar al del alcohol, algo que está ocurriendo en aquellas regiones donde se ha legalizado su consumo recreativo.


Pero, ¿hasta qué punto la opinión de los millenials está fundada? ¿Es el alcohol más perjudicial que la marihuana?

En realidad ya hemos hablado mucho de ello. La evidencia científica es aplastante: el alcohol es una droga muchísimo más perjudicial que la marihuana. Salvo como desinfectante o antiséptico, se trata de una sustancia que no tiene ninguna propiedad terapéutica. Puede provocar la muerte por sobredosis, además de ser el catalizador de conductas violentas y estar detrás de un elevadísimo porcentaje de accidentes en las carreteras. Y es LEGAL. Por su parte, de la marihuana no existe el más leve indicio de que pueda producir muerte por sobredosis, no está asociada a comportamientos violentos y sus propiedades terapéuticas son múltiples y avaladas por la ciencia. Es más, en su relación con el alcohol, se sabe hoy que la marihuana protege al hígado de los efectos de su abuso. Y es ILEGAL. Los millenials no son tontos… de hecho ninguna generación lo es en su conjunto. Que una sustancia no solo científicamente menos perjudicial que el alcohol, sino además con propiedades terapéuticas valiosísimas, esté prohibida y criminalizada, mientras que el alcohol campa a sus anchas, es una contradicción que revela una hipocresía o una torpeza de los responsables de esta situación que sobrepasa los límites de la vergüenza más abyecta. Y las nuevas generaciones no solo lo ven, sino que están dispuestas a solucionarlo.