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Una calada de cannabis contra la depresión

¿Qué relación existe entre el cannabis y la depresión?

Hoy os hablamos de un muy reciente estudio publicado en la Revista de Desórdenes Afectivos (Journal of Affective Disorders) este mes, que relaciona la cantidad de caladas a un porro de cannabis con el alivio de la depresión, la ansiedad y el estrés. El estudio llamado “Un examen naturalista de los efectos percibidos del cannabis sobre el afecto negativo” concluye que, si bien el cannabis parece tener efectos positivos en el alivio inmediato de síntomas de estrés, ansiedad y depresión, no debería usarse para el tratamiento de esta última en periodos prolongados ya que, según las implicaciones de los resultados, podría exacerbar los síntomas con el paso del tiempo. Eso sí, con respecto a la ansiedad y el estrés el estudio no ha detectado este efecto negativo en el largo plazo.

Los investigadores de la Washington State University (WSU) responsables del estudio constataron que una simple calada de un porro de cannabis con una alta concentración de CBD y una baja concentración de THC bastaba para aliviar los síntomas de depresión. Con respecto al estrés, parece que una media de 10 caladas de cannabis con elevadas concentraciones de ambos cannabinoides basta para reducirlo de forma significativa, mientras dos caladas de cannabis con independencia de sus concentraciones de THC y CBD reducían la ansiedad.

Las conclusiones del estudio no son, por supuesto, definitivas, dado que los datos han sido recabados mediante una app canadiense llamada Strainprint, para rastrear el consumo de cannabis medicinal y la gravedad de los síntomas de casi 280 afecciones médicas.

También el estudio adolece de falta de grupo de control de placebo y de doble ciego, por lo que sugiere la necesidad de continuar investigando. Los datos corresponden a las entradas de consumidores adultos que usaban la aplicación para monitorizar síntomas de ansiedad, estrés y depresión. Los usuarios debían introducir su género, método de consumo de cannabis, cantidad (incluyendo caladas) y porcentajes de THC y CBD.

No se trata de un estudio definitivo sobre el cannabis y la depresión

Tras 20 minutos debían reportar, en una escala del 1 al 10, la severidad de los síntomas. Como vemos, la subjetividad en la percepción de los efectos y la falta de verificabilidad de los datos introducidos hacen necesaria una muestra de población suficientemente grande para que los resultados tengan cierta validez, de ahí que se haya empleado los datos de 12000 consumidores.

Carrie Cuttler, autora principal del estudio, del Departamento de Psicología de la WSU cuenta que “la investigación existente sobre los efectos del cannabis en la depresión, la ansiedad y el estrés es muy escasa y ha sido casi exclusivamente realizada con la administración oral de cápsulas de THC en laboratorio (…). Lo que es particular en nuestro estudio es que observamos el cannabis real inhalado por pacientes de marihuana medicinal que lo usan en la comodidad de sus propios hogares en vez de en un laboratorio”.

Según los investigadores, los resultados contradicen la creencia popular de que el THC es el cannabinoide más beneficioso para la salud mental. Al respecto, afirma Cuttler que “muchos consumidores parecen estar bajo la falsa asunción de que cuanto más THC, mejor. Nuestro estudio muestra que el CBD es también un ingrediente muy importante en el cannabis y puede incrementar algunos de los efectos positivos del THC.”

Cabe recalcar, con respecto a la capacidad del cannabis de exacerbar la depresión en el largo plazo en pacientes que lo usan para tratarse este desorden, que el mismo estudio sugiere que “hay pruebas de que los antidepresivos son eficaces a corto plazo, pero que una mayor duración de uso puede en realidad aumentar la vulnerabilidad a la recaída tras la interrupción.

Por lo tanto, de manera similar a los tratamientos farmacológicos más convencionales, el cannabis puede enmascarar temporalmente los síntomas de afecto negativo, pero puede no reducir eficazmente estos síntomas a largo plazo”, es decir, que el cannabis como antidepresivo a largo plazo, podría tener el mismo tipo de limitaciones y contraindicaciones que los antidepresivos convencionales. Esto se debe a las alteraciones que el cannabis produce en el receptor CB1 del sistema endocannabinoide.

Por suerte, según el estudio, tras una corta abstinencia de consumo de cannabis (inferior a dos días) se comienza a percibir una a reversión las alteraciones que este ha producido el receptor CB1, mientras que tras 28 días de abstinencia no se percibe ninguna alteración.

Por lo tanto podemos concluir preliminarmente que el cannabis es bueno contra la ansiedad, el estrés y la depresión moderada y puntual. Con respecto a la depresión crónica, hay que andarse con ojo: si bien puede aliviar una crisis, puede resultar tan inefectivo o contraproducente en el largo plazo como los antidepresivos convencionales.

Los millenials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana

¿Por que los millennials consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana?

Soy poco amigo de etiquetados tan arbitrarios como eso de ponerle nombre a las generaciones nacidas en determinados lapsos de tiempo. No obstante, entraré en el juego diciendo que soy un miembro de la última hornada de la Generación X a punto de hablar sobre la opinión de la Generación Y, más conocida como los Millenials, acerca de la marihuana y el alcohol.

Según una encuesta realizada por la plataforma The Tylt, que se autoproclama “la más grande y efectiva plataforma de opinión y encuestas entre los millennials”, el 87,6% de los encuestados pertenecientes a esta generación opina que “el alcohol mata” mientras que el 12,4% considera que la marihuana “es veneno”.

La encuesta, a falta de conocer el método y fiabilidad de su ejecución, es ya de por sí extraña. Se les da a elegir a los encuestados entre dos opciones que ni siquiera son mutuamente excluyentes (¿y si opino que las dos son ciertas o ninguna lo es?). Aun así, se puede desprender del resultado que los encuestados (que si de verdad pertenecen a la generación millenial tendrán hoy entre 28 y 38 años) consideran el alcohol más perjudicial que la marihuana.

Otros que han descubierto la rueda… o bueno, quizá, después de todo, sí que resulte particularmente interesante el resultado, porque es bastante probable que las generaciones anteriores sean de la opinión contraria. Preguntadle a vuestras mamás. Después de todo, es la generación de millenials la que está viviendo más de lleno la lenta transición del prohibicionismo de la marihuana hacia su liberación, y son muchos de los hijos que están empezando a tener, los que constituirán la primera generación post-prohibición en algunas partes del mundo. Esta nueva generación post-millenial es conocida como Generación T, y algunos de sus miembros están naciendo en partes del mundo donde la marihuana no es más una planta prohibida, un tabú o algo asociado al crimen. Ellos verán al resto del mundo donde la marihuana está criminalizada, de la misma forma que hoy vemos a aquellas partes del mundo en las que la homosexualidad es considerada una enfermedad o un crimen, o donde la mutilación genital es considerada normal.

El resultado de esta encuesta tampoco es una novedad. El año pasado ya os contábamos que precisamente esta generación de millenials estaban comenzando a preferir el cannabis al alcohol, según un estudio elaborado a partir de una encuesta llevada a cabo por la empresa cannábica OutCo de California junto a la consultora Monocle Research. El estudio venía a confirmar el potencial del mercado de la marihuana para desplazar al del alcohol, algo que está ocurriendo en aquellas regiones donde se ha legalizado su consumo recreativo.


Pero, ¿hasta qué punto la opinión de los millenials está fundada? ¿Es el alcohol más perjudicial que la marihuana?

En realidad ya hemos hablado mucho de ello. La evidencia científica es aplastante: el alcohol es una droga muchísimo más perjudicial que la marihuana. Salvo como desinfectante o antiséptico, se trata de una sustancia que no tiene ninguna propiedad terapéutica. Puede provocar la muerte por sobredosis, además de ser el catalizador de conductas violentas y estar detrás de un elevadísimo porcentaje de accidentes en las carreteras. Y es LEGAL. Por su parte, de la marihuana no existe el más leve indicio de que pueda producir muerte por sobredosis, no está asociada a comportamientos violentos y sus propiedades terapéuticas son múltiples y avaladas por la ciencia. Es más, en su relación con el alcohol, se sabe hoy que la marihuana protege al hígado de los efectos de su abuso. Y es ILEGAL. Los millenials no son tontos… de hecho ninguna generación lo es en su conjunto. Que una sustancia no solo científicamente menos perjudicial que el alcohol, sino además con propiedades terapéuticas valiosísimas, esté prohibida y criminalizada, mientras que el alcohol campa a sus anchas, es una contradicción que revela una hipocresía o una torpeza de los responsables de esta situación que sobrepasa los límites de la vergüenza más abyecta. Y las nuevas generaciones no solo lo ven, sino que están dispuestas a solucionarlo.

5 formas de consumir CBD

Si te interesan las propiedades del CBD pero no sabes de qué forma tomarlo, te recomendamos algunas formas de consumir CBD, el principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana.

Para la inmensa mayoría de la gente la marihuana es todavía una cosa que sirve para colocarse y poco más. Incluso muchos siguen creyendo en mitos como que se trata de una “droga de entrada” a cosas peores, o que es más peligrosa que el alcohol. Por supuesto, pocos saben además del THC, principal cannabinoide de la planta responsable de sus efectos psicoactivos, la marihuana contiene CBD, un cannabinoide que no solo no coloca, sino que ayuda a moderar los efectos del THC, además de tener múltiples propiedades terapéuticas que la ciencia viene tomándose en serio desde hace un tiempo.

Son tantas sus propiedades, que en el mercado están empezando a menudear diferentes productos con CBD que, todo sea dicho de paso, suelen ser legales prácticamente en cualquier lugar, dado que este cannabinoide, al carecer de efectos psicoactivos y ser seguro, no está fiscalizado como el THC. Si estás considerando asomarte al mundo del CBD, te proponemos una breve guía de 5 formas de consumirlo.

 ¿De que forma podemos consumir CBD?

1) Tinturas sublinguales de CBD

Se trata de la forma más común de consumir  CBD, además de ser la más cómoda y efectiva. Consiste básicamente en aceite crudo de cannabis o cáñamo, que contiene los cannabinoides. Dada la falta de regulación en el mercado, resulta conveniente atender a la fiabilidad del producto, dado que existen no pocos fabricantes de aceites que proveen información falsa sobre la concentración de cannabinoides, habiéndose dado casos en los que productos supuestamente basados en CBD no contenían la más mínima traza. Evita solventes como el etanol y confía en productos orgánicos.
Las tinturas son aptas para todo el mundo y son una manera ideal de experimentar con el CBD para mitigar dolores, regular el sueño o reducir la ansiedad.

 

2) Consumir CBD con cápsulas de gel 

Es una opción que está ganando popularidad por su similitud con el formato tradicional de medicamentos en píldoras. En este sentido algunos consumidores que están comenzando a usar el CBD para sustituir medicamentos tradicionales se encuentran más cómodos con las cápsulas de gel. El principal pro es que las cápsulas contienen una cantidad predefinida de CBD, por lo que te será más fácil calcular tu dosis y registrar los efectos. Como con todo, procura encontrar fabricantes confiables. Generalmente los detectarás por la calidad de las cápsulas. Si ves que son fáciles de separar por el medio, no te fíes.
Las cápsulas son igualmente aptas para todo el mundo porque básicamente consisten en lo mismo que la tintura, pero en un formato más adecuado para determinadas personas. Por ejemplo, si quieres convencer a tu abuela para que se suba al carro del CBD, quizá esta sea la opción más fácil.

3) Extractos concentrados de CBD

Hablamos del CBD isolate, el CBD shatter o la cera entre otras formas de extractos. Estos no son para todo el mundo, pero te permiten una gran versatilidad a la hora de crear tu propio producto con CBD. Un vaporizador electrónico de concentrados con atomizador es una buena manera de consumir concentrados. La otra es mediante el “dabbing”, aunque puede parecer para el profano y para casi todas vuestras madres algo muy chungo, rollo crack, aunque está muy lejos de serlo, siquiera remotamente. Pero lo cierto es que esta forma de consumo es más adecuada para el fumeta. Si consideras esta vía, infórmate bien de cómo hacerlo.

 

4) Vapear CBD 

Es sin duda mi forma favorita de consumir CBD, porque es lo más parecido a fumar pero sin toda la parte chunga, beneficio que comparte un gran segmento de consumidores que han popularizado el vapeo. Consiste en CBD disuleto en aceites esenciales que se pueden vapear con seguridad. Evita los TCM (triglicéridos de cadena media) porque pueden ser tóxicos consumidos de esta forma. Mejor es la glicerina vegetal (VG) de fuentes confiables. Si eres un vapeador de nicotina, te invitamos a que te pases al CBD, que sabe mejor, huele mejor y te hará sentir mejor, con muchísimos menos riesgos para la salud.
Apto para fumadores, vapeadores y casuales. Ideal para desengancharse del tabaco y de productos basados en la nicotina de una vez por todas.

 

5) Consumir CBD con lociones y bálsamos tópicos

Quizá es la modalidad de consumo cuya popularidad más ha aumentado desde que hay productos de CBD. Aun así, su efectividad es realmente útil en tratamientos cuando se combina con alguna modalidad de ingesta. Aplicado en una zona dolorida produce un alivio casi instantáneo, por lo que es muy usado para dolores crónicos moderados. La forma favorita de consumo para tu abuela, junto con las cápsulas de gelatina.

Lubricantes de marihuana para el dolor en el sexo

Durante los últimos años se han ido expandiendo las aplicaciones de la marihuana en la industria cosmética, por lo que era solo cuestión de tiempo que empezasen a surgir productos específicos para las relaciones sexuales, como los lubricantes de marihuana.

En otras ocasiones ya os hablamos de marihuana y sexo, como cuando os contábamos acerca de Sexxpot, la primera variedad de marihuana específicamente creada para estimular el sexo en las mujeres, o cuando os recomendábamos algunas variedades para potenciar tu vida sexual.

A pesar de que hay todo tipo de productos orientados a potenciar el placer sexual, hoy hablaremos de un producto, los lubricantes de marihuana vaginales, que además puede ayudar a aquellas mujeres que padecen ciertas condiciones que les impiden disfrutar del sexo normalmente. Hablamos de problemas, entre otros, como la vuldodinia, un dolor crónico en el área de la vulva, sin una causa orgánica definida, o el vaginismo, una contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina que dificulta el coito y puede generar dolores.

Aunque existen productos para tratar estas condiciones, gracias a los avances en descubrimientos sobre las propiedades de los cannabinoides, están comenzando a aparecer productos basados en la marihuana que aprovechan estas propiedades para tratar estos problemas de forma específica, el caso de los lubricantes de marihuana es uno de ellos.

Sabemos que la marihuana relaja los músculos y aumenta el flujo sanguíneo, dos propiedades que ayudan a rebajar de entrada los problemas asociados a a muchas de las molestias sexuales femeninas. Pero además si se administra en forma de extractos en lubricantes vaginales se logra una serie de beneficios adicionales. Por un lado se mejora la eficiencia de absorción de los principios activos, fundamentalmente el THC, que produce un efecto de euforia y bienestar, y el CBD, que tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y de relajación muscular; y por otro se evitan las contraindicaciones comunes de la administración oral de fármacos (la absorción intestinal y la inactivación potencial del fármaco a su paso por el hígado). En determinadas condiciones, además, se estará aplicando el lubricante de marihuana justo donde ha de producir su efecto, por lo que se estará optimizando también su eficiencia.

¿Que contienen los lubricantes de marihuana?

Es el caso de lubricantes como Foria, que contienen 2,5mg de THC que, además de facilitar el coito produce otros efectos como bienestar, relajación, una sensación de mayor bienestar y conciencia durante el sexo, e incluso con la capacidad de producir orgasmos múltiples y duraderos.

Un lubricante de marihuana vaginal, absolutamente natural, sin aditivos y comestible se puede también realizar de forma casera con las proporciones adecuadas de aceite de coco y cogollos de marihuana.

También comienzan a aparecer cosméticos orientados a reducir las molestias propias de otra área de la sexualidad femenina, la menstruación, como la línea de aceites, cremas y ungüentos que proponen Whoopi & Maya.

El mercado de la marihuana podría desplazar al del alcohol

Ayer poníamos a prueba la afirmación polémica y contraintuitiva de que la marihuana, antes que ser una droga de entrada, era más bien una droga de salida. Hoy ponemos a prueba otra afirmación del mismo corte: que el mercado de la marihuana tiene potencial para desplazar al del alcohol.

 

Por supuesto solo se puede someter a prueba una afirmación así en aquellos lugares donde ambas sustancias sean legales bajo términos parecidos, como ocurre ya en muchos lugares de Estados Unidos. Antes de bucear en los entresijos del tema, podemos tener una panorámica muy general del asunto haciendo una búsqueda en google con estas entradas: marijuana, alcohol, sales (marihuana, alcohol, ventas). En la primera página de resultados ya nos encontramos titulares bastante llamativos como:

Marijuana sales overtake alcohol in US city for first time (Las ventas de marihuana sobrepasan las de alcohol en una ciudad de EEUU por primera vez)

Recreational weed is killing alcohol sales in legal states (La marihuana recreativa está matando las ventas de alcohol en los estados donde está legalizada)

Medical marijuana took a bite out of alcohol sales (La marihuana medicinal le arrebata un bocado a las ventas de alcohol)

Y un largo etcétera. Lejos de tratarse de un simple titular sensacionalista, parece que está sustentado por datos empíricos. Un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Connecticut y de la Universidad Estata lde Georgia, han comprobado con bastante solidez que la venta de bebidas alcohólicas se ha reducido tras la introdución de leyes que regulan el acceso a la marihuana medicinal. Comparando los datos de más de 2000 condados entre los años 2006 y 2015, han constatado que en aquellos condados situados en estados donde la marihuana medicinal es legal, la venta de bebidas alcohólicas se ha reducido un 15%. Los investigadores concluyeron que

“la marihuana y el alcohol son fuertes sustitutos. Los estados que han legalizado el consumo de marihuana medicinal experimentan disminuciones significativas en la venta agregada de alcohol, cerveza y vino. Es más, los efectos no son de corta duración, con reducciones significativas observadas hasta 24 meses después de la aprobación de la ley.”

 

Pero un estudio puede resultar anecdótico, por lo que no está de más aportar otras evidencias que sustenten la afirmación que ponemos a prueba: según datos recopilados por OutCo y Moncloe Research, los veintañeros californianos de la era post-legalización están sustituyendo en gran medida la cerveza por marihuana. Además nos encontramos que un análisis de 2016 sobre el consumo de cerveza en Colorado, Oregon y Washington, tres estados en los que la marihuana recreativa es legal, mostró que las ventas al consumidor final tuvieron muy bajos rendimientos colectivamente en los años subsiguientes a la legalización.

También la firma de análisis financieros Cowen & Co. A través de una de sus analistas, Vivien Azer, nos cuenta que:

 

“Tanto en Estados Unidos como en Canadá, hemos visto claros signos de sustitución entre el alcohol y el cannabis, en particular entre los consumidores adultos más jóvenes. … En Ontario, vemos las mismas tendencias. De hecho, en toda América del Norte, más del 60% de los consumidores de cannabis informan de una cierta reducción del consumo de alcohol cuando el cannabis ya se está consumiendo”.

 

Toda esta retahíla de evidencias podríamos enmarcarlas dentro de las pruebas positivas, pero por si aún no fueran suficientes, ¿a qué conclusión llegaríais, si os contásemos que el hecho de que no se aprobase en 2010 la Proposición 19 para la regulación del cannabis en California, fuera debido a la presión de las grandes compañías de bebidas alcohólicas? Wikileaks publicó el años pasado una serie de emails hackeados de DNC que revelaron que Wine & Spirits Wholesalers of America etiquetó en la legalización de la marihuana como un “asunto clave” y que California Beer and Beverage Distributors financió la campaña contra la Proposición 19. Más claro agua. A veces las pruebas negativas terminan de apuntalar solemnemente una afirmación en principio cuestionable.

Por último, desde Nekwo consideramos que estos datos demuestran que la sociedad no es tan idiota o infantil como las autoridades parecen pretender con sus políticas paternalistas e hipócritas. Hemos hablado muchísimas veces de un hecho que está más allá de toda duda y que la ciencia confirma una y otra vez: el alcohol es una droga muchísimo más peligrosa que la marihuana, tanto a nivel individual como social. Cuando pones ambas sustancias en un plano de igualdad, comprobamos que la sociedad prefiere la opción más segura. ¿A qué esperan nuestras autoridades para tomar en consideración estos datos?

 

 

 

Las ventas de marihuana legal podrían superar las ventas de refrescos en 2030

¿Eres capaz de imaginar un mundo en el que las ventas de marihuana superen a las de refrescos?

No, no se trata de que una cosa sustituya a la otra. Si tienes sed, tienes sed, y no te vas a fumar un porro para solucionarlo. Se trata más bien de una curiosa conclusión que extraen los expertos en análisis económicos de Cowen & Co. basada en las tendencias actuales. Según Cowen & Co. las ventas de marihuana legal en EEUU ascenderán a 75 mil millones de dólares anuales en los próximos 12 años, mientras que la popularidad de las sodas o refrescos carbonatados se va desvaneciendo.

Si te parece exagerado, quizá deberías saber que hace dos años las ventas combianadas de marihuana en EEUU y Canadá ya eran de 53,3 mil millones de dólares. También hay que tener en cuenta la infravaloración del potencial de mercado de la marihuana, según el informe inicial que realizó Cowen & Co. sobre las ventas de marihuana, que consideraba que alcanzaría “solo” los 50 mil millones anuales para 2026. De hecho, cuenta Vivien Azer, analista de Cowen & Co., que  “las nuevas predicciones sugieren que el mercado ya tiene ese volumen”.

 

Cuestión de salud: la marihuana es más popular que nunca, los refrescos no.

Mientras el mercado de la marihuana crece con salud y vigor, el de los refrescos experimenta la tendencia opuesta, registrando su nivel más bajo de los últimos 31 años en 2017. Al mismo tiempo que se desmitifican muchos presuntos peligros de la marihuana y se descubren sus propiedades benéficas para la salud  (especialmente a través de extractos y formas de consumo alternativas al humo), la población en general es cada vez más consciente del peligro del abuso de bebidas azucaradas.

Teniendo en cuenta que el mercado de los refrescos era de 76,4 mil millones de dólares el año pasado y la tendencia es a la baja, no solo no parece imposible, sino altamente probable, que las nuevas predicciones de Cowen & Co. para 2030 se cumplan.

Si bien hay una correlación inversa en la tendencia de estos dos mercados, una no es causa de la otra. Pero una situación diferente es la relación entre el mercado de la marihuana y el del alcohol, en la que parece que uno afecta directamente al otro. En un próximo artículo os hablaremos de cómo ambos mercados se presentan como mutuamente excluyentes, hasta el punto de que las grandes compañías de bebidas alcohólicas intentan o han intentado bloquear la legalización

Formación profesional en cannabis

Una escuela de formación en la Outaouais, Canadá, ofrecerá una formación profesional en cannabis, especialista en control de calidad y procesamiento del cannabis a partir de septiembre.

Las cosas van tan despacio en nuestro país en lo que respecta al cannabis que no nos queda más que mirar hacia fuera, babeando ante el savoir faire de sociedades que nos están dejando atrás, y maravillándonos de las posibilidades de progreso que la regulación y legalización del cannabis trae consigo. En España hoy por hoy es impensable una titulación de formación profesional de “experto técnico en cannabis”, pero en Canadá no. En concreto, la escuela de formación profesional (CÉGEP) de la Outaouais en Gatieneau, planea un curso para la formación de técnicos y tecnólogos para la industria del cannabis. La titulación acreditaría a quienes la obtuviesen como “especialistas en control de calidad y procesamiento del cannabis”.

Si el Ministerio de Educación de Quebec aprueba el programa, el CÉGEP podría estar acogiendo su primera clase el próximo septiembre. Comenzaría con unos 15 estudiantes que seguirían un programa de entre 12 y 18 meses de duración. “Vemos que la demanda será bastante alta”, dijo Jacqueline Lacasse, directora de estudios del CÉGEP. “A pesar de que la inscripción no está abierta, ya he tenido a quien me ha llamado pidiéndome que ponga su nombre en la lista de espera.”

El CÉGEP de la Outaouais se ha asociado con una empresa productora de cannabis medicinal de Masson-Angers llamada Hydropothecary. Lacasse explica que acudieron a Hydropothecary para saber cuáles eran sus necesidades profesionales, al mismo tiempo que les explicó lo que los graduados en esta formación podrían aportar. Entonces saltó a la vista la necesidad de formar trabajadores capacitados para una industra en rápido crecimiento. Hydropothecary comenzó a aportar datos y análisis de sus puestos de trabajo para demostrar la necesidad de una formación profesional.

Entre los 120 empleados actuales de Hydropothecary hay desde científicos doctorados a trabajadores manuales, según su director de recursos humanos Andrée St-Cyr. “Actualmente estamos contratando entre dos y tres personas a la semana. Probablemente terminaremos el año con cerca de 300 empleados. Después de este año, habrá una necesidad constante. La industria está literalmente en auge” dijo St-Cyr, quien calcula que entre el 35 y el 40 por ciento de los trabajadores de Hydropothecary pertenecerán a la categoría de la formación que ofrece el CÉGEP.

La CÉGEP planea añadir una diplomatura de tres años que certifique a quien la supere para trabajar en control de calidad y procesamiento del cannabis. Según LaCasse, “ahí es donde están las mayores necesidades. (En Hydropothecary) ya tienen personas con doctorados en bioquímica y farmacéutica”.

Una industria que no está haciendo más que transformarse y crecer, está, lógicamente, demandando profesionales titulados. Mimi Carrier, asesora educativa del CÉGEP, consciente de la incipiente legalización del cannabis recreativo en Canadá, consideraba que se debían tomar medidas a nivel formativo porque “de lo contrario la búsqueda de trabajo se hará con personas que hayan adquirido cierta experiencia en el mercado negro o en Internet con una formación falsa. Eso no es lo que queremos”.

¿Cual es la situación actual de la formación profesional en cannabis?

Cada vez hay más instituciones postsecundarias en Canadá ofreciendo cursos de certificación en diferentes áreas de la industria del cannabis. Por ejemplo, la Universidad McGill anunciaba el mes pasado la organización de talleres profesionales de un día sobre producción industrial y control de calidad del cannabis. También la Politécnica de Kwantlen (Columbia Británica), está ofreciendo cursos online sobre producción, comercialización y financiación del cannabis. El New Brunswick Community College imparte cursos de cultivo y el Niagara College planea un certificado en producción de marihuana a partir de septiembre.

Mientras, en España, nos tenemos que quedar en el andén con cara de bobos viendo cómo se nos escapa un tren tras otro.

Hablar del cannabis con los niños

Algunas conversaciones o temas que comienzan a ser necesarios en otros países, en los que la situación del cannabis en la sociedad evoluciona más rápidamente, parecen fuera de lugar en el nuestro, nos vienen aun grandes. En cualquier caso, no está de más ir avanzando la forma en que tendremos que abordar el tema del cannabis con nuestros niños, para cuando ocurra la eventualidad de que se acabe la prohibición.

¿Cómo hemos de hablar del cannabis con los niños?

 

A algunos les sorprenderá la respuesta rápida y a otros les parecerá una perogrullada: hemos de tratar el tema exactamente igual a como tratamos el alcohol, el tabaco o los medicamentos. En una sociedad madura eso debería bastar. De hecho, estamos seguros de que la mayoría de sociedades democráticas, libres y modernas están perfectamente preparadas para asumir la liberalización del cannabis y su regulación de forma análoga a otras sustancias controladas. Pero al igual que ocurre con un adolescente al que no se le permite ejercer la responsabilidad que se le presupone, la prohibición no solo no evita el consumo, sino que fomenta conductas rebeldes e irresponsables, pero ese es otro tema.

 

Antes de iniciar cualquier conversación lo más importante es la seguridad. Si consumes cannabis, almacénalo de forma segura. En España con toda probabilidad tu cannabis no proceda de un bonito dispensario situado entre la pescadería y el kiosko, sino que lo habrás comprado en el mercado negro, te lo habrá dado un amigo o lo habrás cultivado tú mismo. Si bien en EEUU te pueden servir tu cannabis legal en un envase a prueba de niños, en España tendrás que invertir tú mismo en recipientes o bolsas de seguridad. Pero sabemos que toda seguridad es poca, y únicamente envasar adecuadamente y esconder resultará cada vez más arriesgado conforme tus hijos crecen, por lo que te recomendamos que uses una caja de seguridad, un cajón con cerradura o cualquier otro medio de poner la sustancia bajo llave.

La conversación del cannabis con los niños

Al contrario que está ocurriendo en muchos estados de EEUU o países como Uruguay, en España aun tendremos que esperar para tener una generación nacida en la era post-prohibición. A pesar de que la marihuana va dejando de ser un tabú y aumenta su presencia en la sociedad y en los medios, aun estamos lejos de ver carteles publicitarios enormes con cogollos resinosos, como se pueden ver en Oregón o California, o dispensarios en la vía pública, excelentes oportunidades para iniciar una conversación  de cannabis con los niños. Al contrario que allá, nuestra conversación con nuestro hijo en España o en cualquier país donde el cannabis esté prohibido, tiene un aliciente de riesgo. No es lo mismo que el niño cuente en la escuela que ha hablado con su papá de marihuana en un sitio en que es legal, que en uno donde es ilegal.

 

Por supuesto, no podemos pretender, en el tema del cannabis, liderar nada, cuando nuestros responsables políticos nos tratan a la sociedad como a chiquillos, por lo que tendremos que darle la voz a quienes pueden ejercer su responsabilidad, porque sus dirigentes supieron integrar en sus políticas la madurez de las sociedades que administran.

 

En un contexto de saludable regularización del cannabis como el del estado de Colorado, el Hospital Infantil publicó una guía para ayudar a los padres a hablar con sus hijos acerca del cannabis. ¿No es esto maravilloso? Si bien sugieren que la edad ideal para inicar la conversación son los 10 años, se puede abordar antes el tema si el niño hace preguntas. Como en las eventuales conversaciones de sexo con adolescentes, a mayor comunicación, menores riesgos. En general la conversación inicial debe ir encaminada a conocer qué sabe el niño del cannabis y cuáles son sus inquietudes o temores al respecto, para lo cual se ha de crear un entorno de comunicación. Si te pones a la defensiva o tratas el tema como un tabú, tu hijo lo percibirá y el entorno de comunicación se verá afectado, aumentando las posibilidades de que el niño se relacione irresponsablemente con el cannabis en el futuro.

 

Es fundamental recalcar los riesgos de su uso en niños y adolescentes, pero si eres consumidor podrá sonar a un “haz lo que te digo y no lo que hago”. No obstante, al igual que con el alcohol y el tabaco, la limitación de edad tiene una razón de ser muy importante que tu hijo debe conocer: el cannabis (o el alcohol) no afecta de la misma manera a un niño que a un adulto. En un niño las consecuencias del consumo de cannabis pueden ser dramáticamente irreversibles, dado que afecta al crecimiento del cerebro.

 

Dependiendo de la edad de tu hijo, el enfoque de la conversación de cannabis con los niños será diferente

Antes de los 10 años, los niños son más receptivos a la información que proveas. Es una edad en la que todavía no se forman juicios propios por lo que tus opiniones y observaciones se marcarán a fuego. Sé directo y claro, comenta el uso médico y recreativo y háblales de cómo reaccionar si alguien les ofrece cannabis: rechazar algo que aun es muy peligroso para su salud y acudir a un adulto de confianza para contarle lo que ha pasado.

De 10 a 12 años aun no habrán desarrollado plenamente sus opiniones, pero ya comienzan a toparse con el tema a través de compañeros de escuela y otros entornos. En esta edad ya les puedes hablar de hechos concretos acerca de la afección de la marihuana en el cerebro en desarrollo y darles claves concretas para rechazar su uso. Pueden empezar a recibir presión social de su entorno, por lo que hay que darles herramientas, sobre todo información, para que perciban el consumo en menores como “no cool”.

De 13 a 18 años ya se habrán formado su propia opinión y si todo ha ido bien en los años previos, será un adolescente responsable que cuando alcance la adultez podrá elegir libre y responsablemente si consume o no. En cualquier caso es bueno volver a la conversación de vez en cuando, hacer preguntas que reafirmen lo que ya sabe y volver a los consejos mencionados antes. El cerebro no se desarrolla plenamente hasta los 22 años más o menos, por lo que el uso continuado del cannabis bajo esta edad puede generar efectos negativos irreversibles. Pero no se trata solo de eso: un menor que es sorprendido consumiendo se expone a sí mismo y a su familia a muchísimos otros riesgos que debe conocer, de tipo penal y social. Tu hijo debe así disponer de toda la información para poder elegir con sabiduría.

Por último, si tú mismo eres consumidor, deberás poder justificárselo a tu hijo de la forma adecuada. No te montes un peliculón: al fin y al cabo, llevamos lidiando toda la vida con la misma situación con el alcohol y el tabaco. Si es por causas medicinales, es fácil de explicar, aunque deberás insistir en que el fuerte dolor de espalda de papá se puede tratar con cannabis, pero no el de un niño, porque su cerebro aun está en desarrollo. Y si eres un consumidor recreativo siempre puedes abordarlo exactamente igual que cuando tu hijo te pregunta por qué tomas una cerveza o una copa. Es una buena ocasión para insistir de nuevo en el nivel de desarrollo del cerebro y en el consumo responsable. Tu hijo ha de percibir esa responsabilidad: que fumas fuera, en el balcón o la terraza, que no lo haces antes de conducir ni cuando realizas actividades de riesgo, que no abusas y que no afecta negativamente a tu relación con él… Siempre ten en mente que la mejor información que recibirá tu hijo será la que perciba de tu actitud, más que de tus palabras.

 

 

 

Alta tecnología para procesar residuos de cannabis

Una empresa emergente de Vancouver propone un sistema de alta tecnología para procesar los residuos  de cannabis.

 

Con la expansión de la industria del cannabis (otro tren del futuro que, como es habitual, se nos escapa en nuestro país) aparece también la necesidad de gestionar los residuos de cannabis. Esto se está haciendo particularmente evidente en los países que tienen una industria del cannabis muy desarrollada, como Canadá, donde el Ministerio de Salud exige que los desechos vegetales sean procesados de forma que se vuelvan inertes e inutilizables, con métodos que incluyen la mezcla con arenas, la incineración o el triturado y la mezcla con otros compuestos orgánicos para compostaje.

Algunos productores de cannabis medicinal como Tantalus Labs pueden autogestionar su volumen de desechos, mezclándolos con sustratos y otros compuestos orgánicos para compostarlos a continuación en sus instalaciones de Sunlab, en Maple Ridge. Como dice su director ejecutivo Dan Sutton, las reglas del Ministerio “realmente incentivan a los productores a crear tan pocos desechos como sea posible, lo cual asumimos” pero, aunque suponen papeleo adicional a la hora de gestionar y destruir desechos, no necesitan una solución externa, al menos mientras su volumen de desechos se mantenga en un nivel que pueda ser gestionado en su planta.

Sin embargo, empresas más grandes, con un volumen mayor de producción de desechos, tienen que recurrir a soluciones externas para gestionarlos adecuadamente de forma acorde a las imposiciones del Ministerio. Es el caso Aurora Cannabis, una de las más grandes compañías cannábicas de Canadá (y del mundo), que recientemente se ha asociado con Micron Waste Technologies Inc., una nueva empresa afincada en Vancouver, en la que Aurora ha invertido 2,3 millones de dólares para comprar una participación y colaborar en el desarrollo de un concepto de gestión de residuos de cannabis. Micron ha desarrollado un sistema de digestores aeróbicos de alta tecnología, con los que puede procesar desechos de alimentos, extrayendo agua limpia de ellos para ser reutilizada o desechada en los sistemas de alcantarillado municipales, produciendo al mismo tiempo biosólidos compostables. Micron asegura que puede adaptar esta tecnología para gestionar los residuos orgánicos de Aurora Cannabis, de una forma limpia, respetuosa con el medio ambiente y acorde con las restricciones del Ministerio de Salud.
Su presidente, Alfred Wong, lo expone con estas palabras: “tenemos esta tecnología en la que estamos trabajando junto con Aurora para tratar los desechos de cannabis in situ, asegurarnos de que todos los componentes del cannabis sean eliminados de la corriente de desechos, y al mismo tiempo reciclar el agua de vuelta al sistema”.

Wong estima que el volumen de crecimiento de la industria del cannabis en Canadá es tal, que para 2020 estará generando unas 6 mil toneladas de desechos anuales, lo cual justifica la necesidad de encontrar soluciones adecuadas para su gestión.

“Lo que tenemos ahora mismo es una serie de soluciones no del todo satisfactorias” para tratar los residuos, afirma Cam Battley, director de operaciones de Aurora. “La propuesta de Micron es una solución tecnológica elegante que está totalmente en línea con la forma en que lo hacemos todo”, continúa.
Y es que Aurora ya había trata do de compostar sus propios desechos, pero además de ser un proceso poco eficiente, produce gran cantidad de olores, por lo que los arrojan a un vertedero. “El compostaje directo, que puede tomar hasta un mes para los desechos de cannabis y a menudo viene con olores fuertes, no siempre es una opción para las compañías”, asegura Battley. “La razón por la que nos gusta el digestor de Micron es que nos permite gestionarlos de una manera limpia, verde, in situ y sin olor”.

Aurora instalará uno de los digestores de Micron en su planta de producción de Cremona, Alta, a una hora en coche al norte de Calgary, para desarrollar la propuesta de proceso de descomposición de los residuos de cannabis. Esta será la primera unidad manufacturada de Micron y se espera que esté en plena producción a finales de este año.

Tecnología del cannabis para lograr un café superior

No, hoy no vamos a hablaros de café infusionado con cannabis, ni de coffee-shops, sino de cómo la tecnología del cultivo del cannabis está empezando a ser útil para el desarrollo de otros cultivos, una razón más por la que la liberación de la prohibición general se hace imperativa.

La historia de hoy comienza con un dato extraño: café cultivado fuera de la zona intertropical. Esto es lo que hace Frinj Coffee, una empresa californiana que produce café cultivado en California, definiendo la Coastal Southern California  como la más nueva región cafetera del mundo.  Su especialidad es una variedad llamada geisha, afín al clima Californiano.

El otro protagonista de esta historia es Front Range Biosciences, una empresa de Colorado que produce plantas de marihuana libres de virus y bacterias, y que está empezando a experimentar con otros cultivos como el café. Pues bien, Fornt Range Biosciences acaba de anunciar que suministrará a Frinj Coffee más de tres millones de esquejes enraizados de café producidos con la tecnología “clean stock” con la que ha venido creando esquejes de marihuana libres de virus y bacterias. Esto podría activar esta industria cafetera californiana mediante esquejes ingenierizados en laboratorio para lograr un mejor rendimiento.

En agosto de 2016, Front Range Biosciences comenzó a desarrollar un método de cultivo de tejido de cannabis que buscaba prevenir el problema de la clonación de plantas aparentemente sanas, pero que podrían estar enfermas, y que podrían dar al traste con todo un cultivo. La idea es tomar una muestra de tejido, asegurarse de que está libre de virus y bacterias, y cultivarlas en sus propios contenedores aislados, controlando todas las variables: nutrientes, luz, etc.

Como expone Jon Vaught, director ejecutivo de Front Rage, “puedes controlar ciertos procesos mediante hormonas, como el enraizado, el brotado o la elongación. Se trata realmente de un proceso de manufacturado de plantas. No tienes que lidiar con plagas, por lo cual no tienes que usar pesticidas. Controlas el entorno. El cliente toma después estas super-plantas y las cría en un invernadero donde comienzan con una gran ventaja.”

El mismo proceso es válido para el café, pero si bien a Frinj no le preocupan las enfermedades tradicionales que afectan a los cultivos de café en los trópicos, y que no ocurren en California, sí que que considera que “es nuestra responsabilidad obtener material vegetal libre de enfermedades y mantenerlo de esta forma.  El programa clean stock nos ayudará a lograrlo.”

Si bien este método permite evitar los riesgos de la polinización cruzada, que podría arruinar la pureza y características seleccionadas de una variedad, también evita los beneficios devenidos de la diversidad genética que proceden de las hibridaciones, accidentales o no. Cuando, por polinización cruzada, ocurre de forma natural que no todas las plantas de un cultivo son genéticamente iguales, muchas pueden caer víctimas de una determinada enfermedad, pero otras sobrevivirán. Cuando eliminas esa diversidad genética corres el riesgo de que todo tu cultivo se pierda si resulta no ser resistente a una determinada enfermedad.

Jon Vaught de Front Rage acepta el riesgo: “Esa es la contrapartida que obtienes. Existen algunos riesgos asociados con tener mucho de lo mismo, pero al mismo tiempo vale la pena. Podemos mantener decenas, centenares, miles de variedades únicas sanas y salvas, para que alguna fuese totalmente eliminada, pudieras volver atrás y recuperarla”. Sería como un banco de semillas, pero en vez de semillas se preservarían tejidos.

Front Rage podría así realizar bases de datos de otros cultivos como bayas y piñas. De hecho, continúa Vaught, “la aparición de un nuevo cultivo de alto valor como el cannabis abre oportunidades para la innovación y el desarrollo”, otra razón aplastante para revisar el estatus legal del cannabis con urgencia.