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El propietario de la cerveza Corona invierte millones en cannabis

Un nuevo movimiento de Constellation Brands, el grupo responsable de cerveza Corona o Modelo, acerca las industrias de la cerveza y la marihuana aun más.

Alrededor de 5 mil millones de dólares son los que ha invertido el grupo radicado en Nueva York en la compañía Canopy Growth, la mayor productora de cannabis medicinal de Canadá.

 

Rob Sands, CEO de Constellation Brands, dijo al respecto que “durante el último año, hemos llegado a comprender mejor el mercado del cannabis, la tremenda oportunidad de crecimiento que presenta y las capacidades líderes del mercado de Canopy en este espacio”, y añadió que “esperamos poder apoyar a Canopy para que extienda su reconocida posición de liderazgo mundial en el espacio del cannabis medicinal y recreativo “.

Tras una serie de retrasos en su implementación, la recientemente aprobada ley del cannabis en Canadá se hará finalmente efectiva el próximo 17 de octubre, situación que está estimulando las inversiones en un mercado potencialmente jugoso.

Dooma Wendschuh, CEO de Province Brands, una compañía de Toronto que está desarrollando una cerveza elaborada a partir de cannabis, contaba en el programa de radio canadiense de entrevistas CBC Radio que se trata de “dos de las más grandes sustancias conocidas por el hombre, la cerveza y el cannabis, en el mismo vaso. Cannabis y lúpulo están estrechamente relacionados.  Ambos pertenecen a la familia de las cannabáceas, que es una familia de plantas. Es natural cuando estamos hablando de hacer una bebida de cannabis, que la cerveza sea lo primero que venga a la mente”.

Aunque celoso de la inversión de Constellation Brands en Canopy Growth, Wendschuh reconoce que “es un movimiento fantástico para nuestra industria y también ha ayudado bastante a nuestra pequeña empresa Province Brands.”

 

¿Alcohol o cannabis? Dos mercados que se afectan entre sí

Las inversiones de la industrial del alcohol en el cannabis no son únicamente resultado de su voluntad de abrir nuevos mercados, sino un calculado movimiento de autoprotección dadas las evidencias de que la liberación del cannabis afecta negativamente a la industria de las bebidas alcohólicas, es decir, en aquellos lugares en los que el cannabis medicinal o recreativo es legal se ha constatado una reducción en la venta y consumo de alcohol. Parece ser que ambas sustancias son, a nivel global, fuertes sustitutos, de ahí que la industria del alcohol se esté interesando tanto por el cannabis.

 

Por otra parte ya están empezando a aparecer en algunos lugares mecanismos regulatorios que limitan el mercado de las bebidas cannábicas, como en California, donde el Departamento de Control de Bebidas Alcohólicas ha estipulado la prohibición de que las bebidas contengan a un mismo tiempo alcohol y cannabis, incluso cuando se trate de CBD, el cannabinoide no psicoactivo, por lo que las bebidas alcohólicas infusionadas o elaboradas con cannabis no estarán disponibles en este estado.

 

El mercado de la cerveza elaborada con cannabis está aun por explotar. La mayoría de productores recurren a la infusión de aceites de cannabis en cerveza sin alcohol, mientras que otros, como Province Brands, apuestan por otras técnicas. Según Wendschuh, su empresa ha desarrollado una tecnología pendiente de patente para elaborar cerveza directamente de la planta de cannabis.

 

Fuentes: Chicago Sun Times, CBC Radio

 

 

 

 

Las empresas de cannabis apuntan a la industria alimenticia y de bebidas para atraer talentos.

De cara a la próxima legalización del uso  recreativo del cannabis en Canadá, las empresas de cannabis buscan tentar a profesionales especializados a sumarse a sus equipos.

El 17 de Octubre de 2018 entrará en efecto la legalización del cannabis para uso recreativo en Canadá, que ya cuenta con una importante industria dedicada a la marihuana medicinal. Las empresas canadienses, atentas a las nuevas oportunidades comerciales que traerá este cambio en el estatus legal, se preparan para competir a lo grande, y para ello están a la búsqueda talentos con los que engrosar sus filas. Por ello,  los sectores de alimentos y bebidas están en el ojo de los responsables de RRHH., que buscan atraer profesionales altamente calificados y con conocimientos de gran utilidad para la joven industria cannábica.

“Los alimentos y bebidas tienen mucha regulación, y requieren lidiar con el gobierno, con impuestos y con distribución, las mismas cosas con las que tenemos que vernos nosotros”, expresó Jay Wilgar, CEO de Up Cannabis Inc., con base en la ciudad de Oakville, Ontario. La empresa, que actualmente cuenta con 80 empleados, espera aumentar su planta a unos 200 para fines de 2019.

Algo similar sostuvo Jordan Sinclair, vicepresidente de comunicaciones de Canopy Growth, una de las empresas cannábicas más grandes de Canadá: “No hay demasiados talentos ejecutivos en la industria del cannabis porque aún es nueva. Ponemos la mira en industrias como la de la cerveza, la producción de alimentos o la farmacéutica porque todas ellas requieren habilidades que se aplican al cannabis de distintas formas”.

Canopy Growth cuenta con Dave Binoni como director de marketing, quien es un veterano de la industria cervecera. De acuerdo a Sinclair, era la persona ideal gracias a que ya tiene experiencia con productos regulados que apuntan a un público adulto, lo cual le da una ventaja competitiva.

Sin embargo, no son los únicos que esperan tentar a profesionales de esas industrias para sumarse a sus equipos. De hecho, los ejemplos abundan. Recientemente, Harvest One Cannabis Inc., con base en Vancouver, nombró como director ejecutivo a Grant Froese, quien durante 38 años trabajó en  la  compañía alimenticia y farmacéutica Loblaw Cos. Ltd., donde se desempeñó como director de operaciones. GreenTec Holdings Ltd., con sede en la ciudad de Kelowna, hizo lo propio con dos altos rangos de la manufacturera de bebidas y alimentos Sun-Rype Products Ltd.: nada menos que el presidente, David Lynn, y el analista de seguridad alimenticia y experto en regulaciones, Stefan Sarachie.

Sin embargo, hay quienes no se sienten cómodos trabajando en la industria del cannabis debido al estigma que aún le pesa por haber sido ilegal, según asegura Miriam Groom, vicepresidente de la agencia de empleos de Montreal Groom & Associates. Además, no es fácil atraer a los cargos altos, que ya gozan de salarios altos y muchos beneficios, y solo las empresas con bolsillos holgados pueden permitírselo.

Por otro lado, hay quienes consideran una gran oportunidad formar parte de una industria joven y llena de oportunidades, que puede proporcionarles mayor crecimiento y estímulo que industrias establecidas.

Además, la legalización de productos comestibles y bebidas elaboradas con cannabis que se espera para 2019 proveen un incentivo extra que se espera que haga esta tendencia todavía más pronunciada. Dado que el caso Canadiense permite vislumbrar el futuro del cannabis, quizás no sea mala idea que quienes aspiren algún día formar parte de compañías dedicadas a la marihuana legal se posicionen en la industria de los alimentos y la de las bebidas. Algún día, alguien de RRHH. puede llamar a su puerta para ofrecer el trabajo soñado.

 

The Clear, el destilado californiano por excelencia, introduce su nuevo producto a base de CBD

La compañía que lidera la industria de destilados presenta nuevos productos de CBD para expandir sus fronteras comerciales al estado de Colorado.

The Clear fue uno de los primeros emprendimientos comerciales de extracción y destilado de THC, y en California (donde fue fundado) tuvo un impacto tal que para muchos “The Clear” es sencillamente sinónimo de cualquier destilado. Ahora, la empresa busca expandir sus fronteras con un desembarco en el estado de Colorado, pero esta vez con una novedad: destilado de CBD.

El cannabidiol (CBD) conlleva muchos menos problemas legales que el tetrahidrocannabinol (THC), y dado que puede extraerse del cáñamo, cuyo cultivo es mayormente legal, no necesariamente aplican las mismas restricciones que para los productos ricos en THC. Esto ha llevado a varias empresas cannábicas a fabricar y vender productos con CBD como suplementos para la salud y así expandir sus mercados. El CBD es conocido por sus propiedades medicinales, con usos como el tratamiento de la ansiedad, el alivio del dolor y la inflamación, las convulsiones y desórdenes del sueño, entre otros.

Además, el CBD no produce los mismos efectos psicotrópicos del THC, o sea que no te deja colocado, y por lo tanto es ideal para su uso como medicina. The Clear se propone ahora proveer de un producto vaporizable a quienes busquen buscan los beneficios del CBD sin tener que ingerir humo ni quedar colgados haciendo una maratón de series para luego caer en un atraco de patatas fritas.

De acuerdo a The Clear, la nueva línea de productos vaporizables contienen más de 99% de CBD, y cada inhalación entrega alrededor de diez miligramos. Actualmente se ofrecen sabores que incluyen arándanos, uva, lima-limón, crema de naranjas, piña y fresas.

Qué es el destilado The clear

Aunque muchos lo conozcan con el nombre de su marca más famosa, el destilado es una forma de extracción del THC (y ahora también el CBD) que se realiza mediante un proceso de destilado molecular, similar al que se utiliza para hacer acetona, gasolina y diesel a partir del petróleo. Para ello se congela el aceite de hachís (butane hash oil) refinado con alcohol o etanol y se destila para concentrar aún más el cannabinoide. También se usan máquinas industriales que separan a los cannabinoides termalmente.

El proceso tiene como consecuencia la separación de los terpenos, que son los que proporcionan el sabor y el aroma, por lo que frecuentemente se extraen por separado y se añaden posteriormente, para que sea posible disfrutar también de algún sabor que acompañe el cannabinoide.

 

Tiras solubles sublinguales, cannabis con discreción y eficiencia

Los productos basados en el cannabis se van sofisticando y evolucionando para adaptarse al estilo de vida de los nuevos consumidores.

 

El fumeta del banco del parque prácticamente ha desaparecido como portavoz exclusivo de la cultura cannábica, y en su lugar encontramos a urbanitas consumiendo diferentes extractos del cannabis mediante formas de administración alternativas, a menudo más discretas y eficientes: comestibles, tinturas, vapers, concentrados… y más recientemente, tiras solubles sublinguales.

 

Aprovechando el hecho de que el CBD o cannabinol, el principal cannabinoide no psicoactivo del cannabis, es generalmente legal casi en cualquier parte y que posee múltiples propiedades terapéuticas, el mercado de los productos basados en él no ha hehco más que crecer en los últimos años. El CBD se está demostrando útil en el tratamiento de diabetes, fibromialgia, esquizofrenia, ansiedad, adicción a la nicotina… funciona además como relajante o como analgésico, antiemético, anti inflamatorio, antipsicótico, antiespasmódico…

 

Pero, obviamente, cuando se trata de la salud, la peor forma de administrar un producto es fumándolo. Cualquier alternativa viene a ser más saludable, pero unas más que otras. Aquí es donde entran las tiras solubles sublinguales, un método de administración cómodo, discreto y altamente eficiente.

 

Consiste en pequeñas láminas cuadradas de film consumible que contienen los ingredientes activos que se quieren administrar. Estas láminas son altamente solubles en agua, por lo que se disuelven rápidamente en contacto con la saliva.

 

Las ventajas de este método de administración son muchas: para empezar se trata de una forma altamente discreta de consumo. No se necesita parafernalia alguna y no llama la atención como el humo o el vapor. Ni siquiera necesitas masticar. Simplemente desenvuelves la lámina, la colocas bajo tu lengua… y eso es todo.

 

Para continuar, se trata de una forma muy eficiente de controlar la dosis. Las tiras sublinguales contienen una cantidad muy concreta de componente activo, y es fácil establecer una asociación entre dosis y efectos.

 

Para finalizar, se trata de una forma muy eficiente de entregar los componentes activos al torrente sanguíneo (y de ahí al cerebro), pues no deben pasar ni por los pulmones, ni por el estómago, sino simplemente atravesar la mucosa de la boca para ir a parar directamente a la sangre.

 

Los comestibles y las píldoras deben disolverse primero en el estómago y descomponerse en el hígado antes de pasar al torrente sanguíneo. El proceso no solo demora mucho más tiempo que la vía sublingual, sino que en el mismo, los componentes activos pierden potencia debido a la biodisponibilidad asociada a la vía de administración.

 

Debido a las características filtrantes y destructivas de la ingestión y la inhalación, consumir productos de cannabis a través de la digestión o la inhalación ofrecen menos biodisponibilidad de los principios activos que, por ejemplo, las tiras sublinguales.

 

Park Life, la dosis perfecta CBD en cómodas tiras sublinguales

 

Park Life son tiras sublinguales de CBD y terpenos del cannabis, aromatizadas con cúrcuma y mango, fabricadas por Kin Slips. Sin azúcar y absolutamente veganas, proporcionan su efecto relajante en apenas 10 o 15 minutos. También, por su formulación, están concebidas como anlagésicos. Cada dosis contiene 10mg de CBD y 1mg de THC. La discreta concentración de este cannabinoide psicoactivo no hará que te coloques, pero sí que ayuda a potenciar los efectos del CBD mediante el llamado efecto entourage o séquito.

 

Otras variantes del producto son Cloud Buster, formulado con cannabinoides y terpenos estimulantes, con aromas de estragón y cítricos. Contiene 10mg de THC por tira y está concebido para proporcionar energía y concentración para realizar actividades. Al contrario que Cloud Buster, Nice Dream está compuesto de cannabinoides y terpenos relajantes, con aromas de albahaca y sandía, y está concebido para proporcionar equilibrio y tranquilidad. Al igual que Cloud Buster, posee 10mg de THC por tira. Es bastante probable que, por su concentración de THC, Cloud Buster y Nice Dream no sean legales en cualquier lugar.

 

En Colombia florecen decenas de empresas de cannabis medicinal

Con más de un centenar de licencias concedidas, el sector del cannabis medicinal crece en Colombia, impulsado también por inversiones extranjeras

 

Realmente no hay que ser un gran estratega de la economía para entender el torrente de beneficios que la regulación del cannabis medicinal puede reportar a un país, sobre todo si tiene la suerte de tener un clima adecuado para su cultivo. Pero no solo se trata de las arcas públicas, sino de la generación de empleo y, no menos importante, del desarrollo de la ciencia y de la medicina. No, aun estamos muy lejos de estar refiriéndonos a España: hablamos de Colombia, cuarto país sudamericano en dar el tan valiente como lógico paso hacia la regulación del cannabis medicinal.
Tras más de dos años de regulación, el balance de la implementación de la medida regulatoria no podía ser más positivo. Gloria Crispín, subdirectora de Control y Fiscalización de Sustancias Químicas y Estupefacientes del Ministerio de Justicia, lo expresa de esta forma: “Hace poco se cumplieron dos años de la Ley 1787, la reglamentación duró un poco más de un año y hoy ya podemos decir que tenemos no solo un sistema normativo completo, sino también un total de 150 licencias emitidas entre los dos ministerios”, refiriéndose tanto al Ministerio de Justicia como de Salud.

En el sistema colombiano, para poder participar del negocio del cannabis, una empresa ha de contar con al menos una de las seis licencias diferentes que se expiden entre ambos ministerios.

Según Bibiana Rojas, gerente general de Spectrum Cannabis Colombia, “el proceso aquí se planteó a la inversa, así que empieza con el Ministerio de Salud, que pregunta qué es lo que se va a vender y a quién. Luego, con el Ministerio de Justicia se resuelve qué necesita para hacerlo, cuántas plantas requiere y quién se las va a vender o cómo las va a producir”.

Hasta la fecha, el Ministerio de Justicia ha expedido licencias a 70 empresas, que avalan ya sea el uso de semillas, el cultivo de cannabis psicoactivo o el cultivo de cannabis no psicoactivo.

Por su parte, el Ministerio de Salud ha expedido licencias a 41 empresas, avalando la comercialización de productos a nivel nacional, la investigación científica o la exportación.

Al respecto de esto último, las inversiones extranjeras no se han hecho esperar y empresas canadienses como Aphria, Avicanna y Canopy Growth ya están operando en Colombia.

Pero incluso las empresas locales comienzan a cotizar en bolsas extranjeras, como Khiron, la primera empresa cannábica colombiana en entrar en la bolsa de valores de Toronto, Canadá.

 

Recuperación de zonas de conflicto, gracias a la regulación de empresas de cannabis medicinal

Al comienzo enumerábamos algunos de los beneficios que la regulación del cannabis medicinal reportan para un país. Pero en casos como el de Colombia la cosa va más allá. La regulación del cannabis medicinal en el país sudamericano está empezando a rescatar antiguas zonas de guerra narco, como la región de Corinto, donde entre otras razones, los conflictos se desataban por el control de cultivos ilegales, una de las fuentes de financiación de los distintos grupos armados que se asentaban en la región.

 

Con la regulación, muchos productores de cannabis ilegal han tenido la oportunidad de legalizar sus cultivos a través de empresas que han llegado a acuerdos con los productores locales, que debían solicitar el amparo de las denominadas Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac), para cumplir de esta forma con uno de los requisitos de la regulación: que al menos el 10% del cannabis producido provenga de pequeños cultivadores.

 

España, solo un espectador

 

Mientras en España, un país con un clima igualmente excelente para el cultivo de grandes extensiones de cannabis y con una cultura y ciencia del cultivo muy desarrolladas, seguimos sin tener un marco de regulación del cannabis. No solo se nos escapan las inversiones, sino que estamos perdiendo toda posibilidad de tener un lugar prominente en el mercado. Hasta la fecha solo cinco entidades tienen licencia para el cultivo de marihuana, con múltiples restricciones y concedidas en base a criterios muy peregrinos. Nuestro papel parece limitarse al de sentarnos y observar cómo cambian las cosas a nuestro alrededor. Conforme nos vamos quedando atrás, más evidente se hace la miopía de los responsables políticos que insisten en mirar para otro lado ante la realidad del cannabis.

 

Fuente: La República

 

 

Un nuevo chicle de CBD, la apuesta de Roelli Roelli por el cannabis

Refrescos, cervezas, café, infusiones, golosinas… la lista de productos de consumo con alguna forma de cannabis añadido no deja de crecer. En esta ocasión la empresa de confitería suiza Roelli Roelli presenta Swiss Cannabis Gum, un chicle de CBD.

 

Según la web del producto, el Swiss Cannabis Gum “no te colocará, te liberará”, y añade que “este chicle es poderoso. Contiene 120 mg del compuesto antioxidante cannabidiol (CBD). Al masticarlo se libera su efecto positivo. Las buenas vibraciones están aseguradas. Inmediatamente. Sensación refrescante incluida: gracias al aceite de menta natural y al 15% de xilitol”.

 

Este chicle de CBD posee una alta concentración de cannabidiol de primera calidad (CBD), extraído de la planta de cannabis. Está además enriquecido con antioxidantes y aceites esenciales seleccionados (aceite del árbol del té, aceite de menta y aceite de cannabis) para nutrir y mantener la flora natural de la boca.

 

Como hemos contado en otras ocasiones, el CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta de cannabis (a fiferencia del THC, responsable del colocón), del que se han demostrado científicamente multitud de propiedades terapéuticas, ya sea para reducir la náusea, impedir el vómito, como analgésico o antiinflamatorio, como relajante o reductor del estrés, y para el tratamiento de diversas condiciones crónicas como artritis, parkinson, epilepsia o esclerosis múltiple. Incluso se puede usar para complementar tratamientos de cáncer. Roelli Roelli cuenta que “en los viejos libros de medicina, el cáñamo es incluso llamado una panacea, o ‘curalotodo’” y que “hoy en día muchas personas utilizan con éxito el CBD para aliviar los trastornos del sueño, la ansiedad o las náuseas.”

 

Además el CBD es un poderoso antioxidante. Los antioxidantes son moléculas de vital importancia para prevenir la actuación de los radicales libres sobre el organismo y para retrasar el envejecimiento y la oxidación celular.

 

Cada paquete contiene la misma cantidad de CBD que unos 6 gramos de cannabis, repartido en 24 chicles con 5mg de CBD cada uno. Según Roelli Roelli, no solo no te colocará, sino que no existe posibilidad de que te genere ningún tipo de adicción. Como aclara en su web, según un estudio realizado en 2017 por la OMS, “en humanos, el CBD no muestra ningún efecto indicativo de abuso o dependencia potencial.

 

En cuanto a su legalidad, el fabricante aclara que este chicle “se ha desarrollado durante un largo período de tiempo en contacto con expertos y autoridades competentes. Al final de este proceso, expertos certificados por el estado prepararon un estudio sobre la seguridad e idoneidad para la venta comercial del producto. Esta evaluación se aplica a Suiza y a todos los países de la Unión Europea”, por lo que el producto es perfectamente legal en la UE.

 

Un paquete de 24 chicles de cannabis suizo se puede comprar online en la web de Roelli Roelli por poco más de 7€ excluyendo los gastos de envío.

 

 

 

 

Los inversores londinenses interesados en la industria del cannabis

En el distrito financiero londinense de Mayfair el cannabis comienza a ser un tópico entre los inversores donde oficinas privadas e inversores acaudalados proporcionan un terreno fértil para que las compañías de cannabis extranjeras recauden fondos.

Canadá es líder en el incipiente sector de la industria del cannabis, con más de 30 compañías cotizando en la bolsa de Toronto, además de ser el primer país del G8 en legaizar el consumo recreativo.

Pero Stephen Murphy, director de la consultora londinense Prohibition Partner’s, asegura que  “Europa es considerada como la siguiente fase del boom del mercado de capitales (del cannabis) después de Canadá.” También, según sus estimaciones, se han recaudado más de 200 millones de libras esterlinas para proyectos de cannabis medicinal en el extranjero.

En este sentido, Matt Bottomley, analista de Canaccord Genuity, asegura que “el mayor flujo de dinero de Londres hacia la industrial del cannabis ha sido hacia Canadá”, representando el mayor acaparamiento de mercado del momento.

Parece que los inversores británicos están muy interesados, y, desde la perspectiva de los productores canadienses, son más sofisticados que los norteamericanos. Esta es la experiencia de Scott Boyes, de la productora canadiense MPX Bioceutical, que recaudó en dos años 75 millones de dólares en inversiones procedentes en gran medida de Gran Bretaña.

Pero Londres también invierte en los productores locales, con empresas como Sativa o GW Pharmaceuticals con licencias para producir medicamentos basados en el cannabis. A pesar de que hay cierto optimismo con respecto al potencial crecimiento del mercado en cuanto el cannabis medicinal se regularice en Gran Bretaña, también existen preocupaciones debido al área gris que supone el estatus legal del cannabis recreativo en otros lugares. Los grandes bancos no quieren saber nada de eso y temen que los inversores pudieran estar quebrando la ley.

El cannabis recreativo añade un nivel de complejidad a las inversiones, no sólo por las cuestiones legales (que una empresa de un país donde el cannabis es ilegal invierta en una compañía de cannabis de un país donde es legal), sino, por lo visto, morales.

Por ejemplo Fast Forward, un inversionista londinense, decidió vender sus participaciones en un productor canadiense de cannabis al darse cuenta de que también serviría al mercado recreativo.  Su director, Ed McDermott, con una mentalidad realmente conservadora, afirma que “con el mercado recreativo que va a tener lugar en Canadá, será muy difícil para un inversor del Reino Unido invertir en cualquier empresa que esté expuesta al uso recreativo. Incluso como individuo estarías obteniendo las ganancias del crimen. No serías mejor que un traficante de drogas”.

Hombre, Ed, eso es pasarse. Para empezar, si inviertes en una empresa de cannabis en Canadá, donde es legal, no estarías obteniendo ganancias del crimen. Eso es una falta de respeto a esta conquista social, económica y política que ha alcanzado Canadá, uno de los 10 países del mundo más pacíficos y seguros. Y sí, serías mil veces mejor que un traficante de drogas, pues no solo estás lidiando con un producto legal, sino sometido a regulación y a criterios de calidad. ¿No dirás en serio, Ed, que las miles de personas que en Canadá trabajan en la industria del cannabis son criminales y delincuentes?

En cualquier caso el optimismo de este mercado en Europa se orienta, por el momento, hacia la industria farmacéutica. Patrick Morton, ex analista de inversiones, con mucho pragmatismo afirma que “podemos ayudar a la gente desde un punto de vista compasivo y podemos ayudar a cambiar la ley para que sea más beneficiosa para las comunidades. Y esperemos que también se pueda ganar dinero.”

Morton es el anfitrión del Cannabis Invest UK, una especie de B2B de la industria cannábica en Mayfair en el que las empresas se presentan ante los inversores como respuesta a la demanda de estos, conforme las leyes sobre el cannabis se van relajando en diferentes países de Europa. “Tenemos gente muy diversa aquí. Los inversores privados, los inversores institucionales y la gente de la industria del cannabis”, dice Morton. “La mayoría de la gente tiene una conexión personal con el cannabis, tiene un familiar enfermo. El nivel de conciencia no es tan alto en el Reino Unido todavía.”

Lo que está claro es que, una vez comienza a moverse el dinero, podemos esperar algunos cambios.

La versatilidad del cannabis en el sexo

Más allá del fumeteo, el cannabis es una planta que, desde hace milenios, se ha utilizado de muy diversas maneras en multitud de facetas de la vida humana, incluyendo la sexual, como afrodisíaco, lubricante y analgésico. Hoy os hablaremos acerca de la versatilidad del cannabis en el sexo.

 

¿Cannasexuales? No, no se trata de dendrofílicos atraídos sexualmente por el cannabis, sino el nombre que la terapeuta sexual californiana Ashley Manta da a quienes emplean la planta para excitarse o mejorar su vida sexual. Como cuenta a BBC, “yo ayudo a la gente a hacerse con el control de su vida sexual para mejorarla utilizando esta planta milagrosa llamada cannabis”.

 

De lo que se trata no es de colocarse, sino de usar con mucha atención las propiedades de esta planta para dosificar su consumo de forma que revierta en una mejora de la experiencia sexual.

 

Manta continúa contando a BBC que “de lo que se trata es de combinar sexo y cannabis atentamente. Elegir qué productos o variedades puedes consumir o aplicar sobre tu cuerpo para potenciar el placer y la intimidad, y para aumentar la comodidad y la confianza”.

 

Versatilidad del cannabis en el sexo

Uno de esos productos es un spray de aceite de cannabis que se aplica directamte sobre la vulva. “Después de dejarlo en mi vulva durante 20 minutos, siento un sensación de calidez o de cosquilleo, me siento más cómoda con la penetración y tengo una mayor facilidad e intensidad en los orgasmos” continúa Ashley Manta.

 

A este tipo de aceites que estimulan los órganos sexuales también se les conoce como “vibrador líquido” y tuvimos la oportunidad de comprobar sus efectos en la pasada edición de Spannabis Barcelona.

 

Por mucho que a alguien se le ocurra ponerle un nombre ahora, gente usando cannabis para el sexo ha habido toda la vida. Por ejemplo, una forma milenaria de consumo de cannabis en India es el bhang lassi, una bebida que además de cannabis, contiene yogurt, nueces, especias, agua de rosas. Uno de sus usos tradicionales es el de afrodisíaco para las novias en la noche de bodas.

 

Relaionado con su uso sexual, también se cree que las mujeres en el Antiguo Egipto se introducían un preparado de miel con cannabis molido en la vagina para aliviar el dolor del parto, según el libro Mujeres y Cannabis: Medicina, Ciencia y Sociología (Ethan Russo, 2002). Parece ser que el cannabis se usaba para “enfriar el útero y eliminar su calor”, tal vez como una forma de aliviar los calambres.

 

Otros usos que se le da al cannabis en el sexo son como lubricante, particularmente para ayudar a aquellas mujeres que padecen ciertas condiciones que les impiden disfrutar del sexo normalmente, o como mejorador del orgasmo femenino, como aseguran los creadores de la variedad de cannabis Sexxpot. Pero quizá uno de sus usos más comunes sea como desinhibidor. Dependiendo de la variedad y la dosis, el cannabis te pondrá más o menos juguetón, y tenderá a provocarte unos apetitos más que otros. Distintas variedades modularán de forma diferente tu creatividad, tu nivel de euforia, la relajación o lucidez, por lo que es recomendable conocer cómo te afecta cada una para poder sacar el mayor provecho de la experiencia.

 

Pero como con todo, la virtud está en la moderación. Como con el alcohol, cuando hablamos de cannabis también se aplica lo de “si te pasas, te lo pierdes”. Un exceso de cannabis puede afectar temporalmente a la función eréctil del pene, además de que, en un estado alterado de conciencia debemos ser cautelosos con lo que hacemos.

 

Aunque menudean los reportes anecdóticos sobre diferentes beneficios que el cannabis puede aportar a las relaciones sexuales, se necesitan más estudios científicos al respecto. Según Ashley Manta, “ahora tenemos muchos datos pero basados en anécdotas. Pero si ya es difícil conseguir financiación de los gobiernos para investigar temas sobre el cáncer y el cannabis, imagínate lo atrás que estará en la lista de prioridades hacer investigaciones sobre el cannabis y el sexo.”

 

 

 

 

 

La Madre Teresa de los presos por cannabis

Beth Curtis lleva años trabajando a favor de condenados por crímenes no violentos relacionados con el cannabis, lo que le ha llevado a recibir el sobrenombre de la Madre Teresa de los presos por cannabis.

 

En un país donde en la mayoría de estados está legalizado el cannabis medicinal, además de un creciente puñado de ellos en el que también se ha legalizado el cannabis recreativo, sorprende que haya aun personas condenadas a sentencias absurdamente largas, incluso cadenas perpetuas, por delitos no violentos relacionados con el cultivo o el comercio de cannabis.

 

Aliada de los condenados en esta situación es Beth Curtis, una viuda anciana que, en vez de dedicarse a sus antiguos pasatiempos, se pasa el tiempo comunicándose con presos, escribiendo a compañías cannábicas, hablando con los medios y gestionando LifeForPot.com, trabajando en favor de delincuentes no violentos que cumplen cadena perpétua sin posibilidad de libertad condicional, por delitos relacionados con el cannabis.

 

Curtis es conocida como “la Madre Teresa de los convictos por marihuana”, y se está convirtiendo en una especie de Erin Brockovich de esta causa. Ya es conocida en los círculos de justicia criminal por su dedicación.

 

Con un pasado como trabajadora social y como voluntaria, su vocación actual le vino forzada cuando su hermano John Knock fue condenado a dos cadenas perpetuas mas 20 años sin posibilidad de libertad condicional por participar en una red ilegal de cannabis. A pesar de haberse dedicado a esto durante unos años entre finales de los 70 y principios de los 80, no fue acusado hasta 1994 y detenido en Francia dos años más tarde. En 1999 fue extraditado y juzgado en EE.UU. donde, tras agotar todas las apelaciones, nueve años después ingresó en prisión… de por vida, separado de su familia y su hijo, por haber comerciado con una planta que se está volviendo legal en casi toda Norteamérica, y sin que se le hubiese relacionado con violencia alguna.

 

Su hermana expresaba su impotencia así: “Nuestra familia estaba conmocionada porque realmente no entendíamos el sistema de justicia y pensábamos que no podía ser correcto”.

 

A partir de ese momento, Curtis empezó a contactar con presos en situaciones similares, investigando y enviando cartas, con la esperanza de recibir respuesta.

 

“No fue tan fácil, en ese momento no había mucha gente que estuviera abogando por ellos”, dice Curtis. “Cuando un extraño te escribe a una prisión federal, creo que es muy lógico que temas que se trate de un investigador oculto tratando de obtener información sobre ti que pueda perjudicarte”.

 

Cuando comenzó a ganarse la confianza de algunas de las personas a las que escribía, comenzó a contar sus historias en su página web, para crear conciencia sobre casos como el de su hermano. Con el tiempo comenzó a ser conocida entre prisioneros con el mismo perfil. Ya no tenía que buscarlos: ellos se ponían en contacto con ella. Pero Curtis debía investigar cada caso para filtrar exclusivamente aquellos condenados por delitos no violentos relacionados con la marihuana.

Con una merecida reputación, los medios de comunicación acuden a su experiencia y datos para organizar la información, e incluso ejerce de intermediaria entre presos y medios para las entrevistas.

 

Espacio para la esperanza: el cannabis se legaliza poco a poco

Al menos cinco condenados a cadena perpetua por los que Curtis ha abogado han recibido conmutaciones, pero aun hay mucho trabajo que hacer. A pesar de todo conserva el optimismo, dado que opina que el presidente Trump está obsesionado con su poder para conceder misericordia y el pasado 8 de junio revelaba que estaba revisando una lista de 3000 presos “que han sido tratadas injustamente o donde su sentencia es demasiado larga”.

“Mi hermano ha estado en prisión a través de las administraciones de Clinton, Bush y Obama, así que no veo la esperanza hacia atrás, la esperanza tiene que ser hacia adelante”, dice Curtis, confiando en que la administración Trump haga algo al respecto, dado que el cannabis se está progresivamente despenalizando y hay en marcha un proyecto de ley para impulsar la despenalización a nivel federal.

 

Fuente: Forbes

Google y PayPal no se llevan bien con la industria del cannabis

Los gigantes tecnológicos Google y PayPal siguen poniendo trabas a cualquier negocio relacionado con la industria del cannabis

 

No hay duda de que la marihuana ha demostrado ya ser un producto capaz de ser regulado racionalmente con eficiencia en sociedades modernas y maduras. Es legal actualmente en la mayor parte de los EE.UU. y, con la entrada de la regulación recreativa en Canadá a finales de verano, podemos decir que se trata de un producto legal y legítimo en la mayor parte de Norteamérica.

 

Aun así, la industria del cannabis, que podría estar rindiendo cerca de 60 mil millones de dólares anuales para finales de la próxima década, está siendo activamente obstaculizada por grandes compañías tecnológicas como Google o PayPal.

 

Por ejemplo, las empresas de cigarrillos electrónicos y vaporizadores están siendo sistemáticamente rechazadas por estas plataformas, al igual que otras empresas relacionadas más o menos directamente con la escena cannábica.

 

Es el caso de To The Cloud Vapor Store, un negocio que vende vaporizadores muy populares entre los consumidores de cannabis. Durante un tiempo, cuenta su dueño Tyler Browne, pudo anunciar y vender sus productos a través de Google Adwords y Bing Shopping, pero de un tiempo a esta parte eso se acabó. Los servicios de publicidad y venta online están rompiendo lazos con cualquier cosa que tenga ese delicioso aroma a cannabis.

 

Browne explica que “en el pasado, era como un juego del gato y el ratón. Invertíamos tanto en Google AdWords que nos asignaron un representante de cuentas, el cual bromeaba diciendo que Google conocía el uso previsto de los productos, por lo que nos proporcionaría formas de sortearlo, como llamarlos difusores de aromaterapia u omitir la palabra vaporizador”.

 

Browne continúa: “Contar con un representante de cuentas que nos ayudara a cumplir con las normas nos tranquilizó, como si pudiéramos mantener el negocio creciendo con Google AdWords.” Pero de la noche a la mañana Google canceló la cuenta de To The Cloud Vapor Store, su representante de cuentas resultó de pronto innaccesible y, ante las protestas y reclamaciones, Google solo apelaba al cumplimiento de los términos del servicio.

 

Esto, lejos de ser anecdótico, es la norma. Según la política publicitaria de Google, está prohibida la promoción de sustancias que alteren el estado mental con fines recreativos o que de otro modo induzcan colocones, o productos o servicios comercializados para facilitar el consumo de drogas recreativas.

 

Google y PayPal ponen trabas a las ventas relacionadas con la industria del cannabis

 

Pero la cosa va más allá de la publicidad. Ni siquiera To The Cloud Vapor Store puede ofrecer pagos mediante PayPal, porque permitir su asociación con una empresa que vende vaporizadores podría ponerles, a juicio de la compañía, en riesgo de “fraude, contracargos y acusaciones de malas prácticas”, según comunica To The Cloud Vapor Store.

 

Si bien la política de ventas de PayPal prohíbe estrictamente las transacciones que traten con “ciertas sustancias controladas u otros productos que representen un riesgo para la seguridad del consumidor, parafernalia de drogas, cigarrillos, artículos que animen, promuevan, faciliten o instruyan a otros a participar en actividades ilegales”, las transacciones que involucran cigarrillos electrónicos requieren aprobación previa. Pero Browne apunta que la empresas tecnológicas no aplican la misma política a todos los negocios de vaporizadores. A Browne le preocupa que las empresas pequeñas, como la suya, sean apartadas, dejando este espacio fundamental de mercado abierto a las empresas con influencia.

 

Ese temor no es infundado, pues ya vimos cómo la reciente censura de YouTube a sitios relacionados con el cannabis, se cebó con los canales más modestos, dejando intactos a los grandes medios.

 

Con esta situación, cabe pensar que el momento en el que los gigantes tecnológicos resulevan sus problemas retrógrados con el mundo del cannabis marcará un punto de inflexión en la industria.

 

 

Fuente: Forbes