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La última película de Rovira y Elejalde se asoma al tabú de la marihuana medicinal

La historia de superación que nos cuenta la película 100 metros deja un guiño a la marihuana como herramienta para el concepto lúdico pero también curativo de un afectado por esclerosis múltiple que decide hacer un Ironman

Cartel 100 metros

El efecto Kuleshov es una de las herramientas más poderosas del lenguaje cinematográfico. Esta fórmula básica del montaje, utilizada desde el origen de la disciplina, genera una semántica entre las imágenes. Así, si tras una sonrisa afable interpretada por un anciano aparece una madre jugando con su bebé, entendemos que el señor es un enternecedor viejecito; sin embargo, si tras el plano de la sonrisa del mismo hombre aparece una joven en bikini poniéndose protector solar, pensamos que es un degenerado. Es así de sencillo, así de efectivo y así de potente. Entonces, ¿qué puede suceder si ese efecto tiene como imagen entrelazada a la marihuana medicinal en mitad de una historia de sufrimiento físico y superación tan grande como la que aborda la recién estrenada 100 metros?

Este viernes llega a los cines de toda España la nueva película de Marcel Barrera, el director del magnífico documental Món petit (2012). Interpretada por Dani Rovira, Karra Elejalde y Alexandra Jiménez, 100 metros ficciona la increíble historia de Ramón Arroyo, un padre de familia treintañero que se topa con una realidad inabarcable: tiene esclerosis múltiple. De la noche a la mañana, es un caso crónico, sabe que su movilidad se irá viendo reducida –no andará ni los dichosos 100 metros- y que cuanto haga tendrá como respuesta una enfermedad degenerativa. Sin embargo, Ramón contradice los preceptos y, apoyado por su mujer y su suegro, acaba enrolándose en el mundo del triatlón primero, para más tarde completar un Ironman: 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie en una sola prueba, sin descanso.

estreno-100-metros

La historia de Arroyo es la de un héroe cotidiano y los ingredientes de 100 metros son excelentes desde su guión para un público ávido de historias honestas, próximas en sus detalles y profundamente enriquecedoras. Todos esos valores tienen una baza innegable en la química de Rovira y Elejalde que reeditan y elevan su idilio interpretativo de Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez Lázaro, 2014). Precisamente fue en el rodaje de Ocho apellidos catalanes, tal y como descubría a Nekwo el actor malagueño, cuando Elejalde le habló del proyecto: “en Filmax pensaron que debía estar haciendo ‘cosas más importantes”, pero en cine qué hay más importante que hacer un proyecto como este”. La dupla se reeditaba, aunque con el handicap sobradamente salvado de que para Rovira este sería su primer papel dramático. Elejalde, su suegro, el cascarrabias al que su mujer se le había muerto y que acaba ejerciendo de entrenador personal y clave para que el protagonista alcance sus inimaginables metas.

“En Filmax pensaron que debía estar haciendo ‘cosas más importantes’ que esta película”
Dani Rovira

 

No obstante, no fue la única aportación de Elejalde al film. Como él mismo detalla a Nekwo en la extensa entrevista realizada durante el preestreno de la película, decidió meter mano en uno de los aspectos más interesantes del metraje: la aparición de la marihuana en su personaje.

El empeño de Elejalde por dar esta visibilidad a la marihuana en la película va generando una serie de mensajes internos totalmente revolucionarios para el cine comercial. A la película, que se le supone tendrá una de las taquillas más importantes del año para el cine español, se le cargan los mensajes a base de kuleshovs con las escenas en las que Rovira y Elejalde tienen distintas situaciones (y sensaciones) con la marihuana. Comparten “un churro”, como habitualmente Elejalde le llama al cigarro que se fuma. Con normalidad, “como un hombre” dice en la película, el personaje de Elejalde la fuma en pipa, pero sobre todo la cultiva. Ese cultivo y esos momentos de relajación entre los personajes, son también momentos balsámicos para la gran gesta que está a punto de cumplir Ramón.

Esa vis es una de las más impactantes de la película que, como Elejalde deja entrever en sus declaraciones, tiene habitualmente problemas a la hora de enfrentarse a la comunicación de cualquier propiedad de sus productos. Y no es por el caso de la marihuana medicinal que hasta con nombre y apellidos se menciona en la película (“CBD Caramelice”), sino más bien por la presión que desde las grandes empresas farmaceúticas se hace sobre los medios de comunicación para que esta vía de agua no se abra. Una vía de información que en la película encuentra una arma poderosa, masiva y que tiene dos públicos tanto o más interesantes: de un lado el público afectado por enfermedades con problemáticas similares; de otro, el público general que, de repente, verá hilvanada la posibilidad de paliar aspectos como las inflamaciones en el cerebro y columna vertebral, la eplasticidad, el dolor o la depresión con el consumo.

De todo ello ya se publicó un avance en Nekwo, en el que ya se hablaba de cómo estudios realizados en Reino Unido y Estados Unidos han demostrado que la marihuana medicinal puede controlar también este dolor asociado a la enfermedad. La mayoría de los casos analizados admitían que el dolor disminuía tras consumir esta planta. Más populares son los estudios que aseguran –no sin debate en la comunidad científica, con posiciones favorables y encontradas- que tanto el THC como el CBD tienen efectos antidepresivos.

Efectos con nombre y apellidos

En el sentido más puramente cinematográfico, la marihuana medicinal pasa a entrar en el entendimiento social que podríamos definir como ‘el beneficio de la duda’. El efecto de la película sobre el público dejará clara esa idea más vinculada a la licencia de humor, motivo al que Rovira cargaba buena parte del peso de la marihuana en el film. Sin embargo, como más bien apuntaba Elejalde, la actividad de Manolo, que tras perder a su mujer tiene una reacción por la cual cultiva y reparte en su entorno la marihuana medicinal, sin cobrar nunca y como una ayuda a las personas que tienen algún tipo de dolencia, abrirá esa posibilidad al público. Una incursión en el cine de más audiencia que huelga esperar cómo puede sentar dentro de las industrias químicas y los fabricantes de medicamentos convencionales que, por otro lado, también han participado de la producción del film.

El montaje, que según declaraba Jiménez a Nekwo ha dejado fuera del montaje el momento en el que su personaje (Inma) también fuma esta planta, no esconde el nombre concreto del tipo de planta que Elejalde cultiva: CBD Caramelice. Positronics, distribuidor de estas semillas e instigador de la aparición en la película con Elejalde como compinche necesario, destaca en la web de venta de las semillas las diferencias de este modelo frente al Caramelice : “la prole de CBD+ Caramelice contiene niveles iguales o superiores al 4% de CBD en su composición química”. Las plantas crearán “individuos con ratios 1:1 o incluso individuos con ratio 1:2”. Genera, “en definitiva, toda una gama de efectos físicos, más livianos y medicinales dependiendo de la composición de quimiotipos de cada individuo cultivado”.

¿Pero qué es el CBD? ¿De qué se trata exactamente? Bien, lo que sabemos del CBD es que es una propiedad de la planta muy distinta al más popular THC. Este cannabidiol ha sido utilizado por pacientes con epilepsia, esquizofrenia, desórdenes de ansiedad y esclerosis múltiple. ¿Por qué? Bueno, en gran medida provoca un efecto sedativo en la mayoría de los casos e inhibe la transmisión de señales nerviosas asociadas al dolor. Por ese motivo, en 2005 llegó hasta el consumo convencional el aerosol bucal Sativex. Esta realidad contrastada entre pacientes de todo el mundo es básica para entender las aportaciones al guión de la marihuana medicinal en 100 metros. Más allá del espacio lúdico, por cierto muy próximo al de la relación que se generaba entre los protagonistas de la película francesa Intocable, es este efecto el que se apropia de argumentos en el film.

En España ya se comercializan aceites ricos en CBD y se consumen como tratamiento natural para paliar el dolor que generan algunas enfermedades, como la esclerosis múltiple. En España, el Observatorio Español en Madrid trata de fomentar el uso del cannabis medicinal para que se democratice y normalice, mientras que a nivel internacional existen entidades benéficas como Fundación Daya en Chile reclamando este mismo objetivo.

La ficción: ¿caballo de Troya para el debate o autoengaño?

Tal y como Nekwo ha podido confirmar, la película no iba a tener la menor referencia al cannabis. La razón es bien sencilla: no existe relación entre la historia real de Arroyo y estos tratamientos. El mismo Elejalde en su entrevista confirmón que, como consumidor habitual y activista, conocedor también de las aplicaciones médicas ya citadas, podía fomentar un product placement que según todas las fuentes ha sido un tabú comercial hasta la fecha. Así, el banco de semillas Positronics y la distribuidora de material para horticultura Hortitec pasaron a formar parte de la producción. La realidad de este añadido al guión original puede desbaratar un debate que, más allá de la aportación económica a la película, es lo que trataban de generar los implicados. La idea era y sigue siendo la de abordar “un problema legal y social en España”. La realidad, como puede asegurar Nekwo a partir de su trabajo constante en la información próxima al cannabis, es que existe un mercado negro de marihuana medicinal.

Algo más preocupante –y preocupado parece el propio Elejalde con la imagen- tiene que ver con una escena en la que su personaje da una bolsita con cierto aire de trapicheo. Más allá de lo convenido, la presencia del aspecto lúdico y esta escena combaten precisamente lo que muchas otras escenas aportaban y se quedaron fuera del montaje. Lo relevante de todo ello es que, más allá de la componente lúdica, la película si deja cruzarse con kuleshovs en los que el tratamiento canónico convierte a los pacientes en “muertos vivientes”, drogados y sin motivos para luchar. Entre esa lucha interna por cuestionarse a la medicina convencional y la fuerza de voluntad surge la alternativa, el salvoconducto a las situaciones de arroyo que ofrece el cannabis medicinal.

La idea de los kuleshovs sobrevenidos por el guión está ahí. El arte del montaje influyente, del que cómo 100 metros, una película con un gigantesco mensaje de superación puede “normalizar” el uso de la marihuana medicinal entre según qué pacientes de según qué enfermedades. El último entrecomillado es de Elejalde, algo más que consumidor; pieza clave para que la producción del film se haya lanzado a resolver el tabú de la medicina convencional con esta alternativa completamente accesible.

100 metros, película sobre esclerosis múltiple

Cine: ‘100 metros: rendirse no es una opción’

Dani Rovira y Karra Elejalde vuelven a juntarse en la gran pantalla y otra vez lo hacen como suegro y yerno (¡y ya van tres!). Lo hacen de la mano del director Marcel Barrena en la que es su ópera prima: ‘100 metros: rendirse no es una opción’. La película narra la historia de Ramón (Dani Rovira), un joven a quien detectan esclerosis múltiple con a penas 32 años. Ramón saldrá adelante gracias a su mujer (Alexandra Jiménez) y su suegro (Karra Elejalde). Ramón se propone nada más y nada menos que competir en un ‘Ironman’: una de las pruebas atléticas más duras del mundo, ya que consta de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie. La película se estrena en cines el próximo 4 de noviembre.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

esclerosis-múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune y crónica que afecta al sistema nervioso central. Se trata de una de las enfermedades neurológicas más comunes entre la población de 20 a 30 años. El principal obstáculo al que se enfrentan tanto los enfermos como sus familias, es que no se puede pronosticar el curso que seguirá esta enfermedad. Cada paciente de EM sufre la enfermedad de forma diferente y nunca saben en qué momento van a tener el siguiente brote, o incluso, si lo van a tener. En España los afectados por esclerosis múltiple son unos 47.000 y a nivel mundial se calcula que puede llegar a ser de 2 millones y medio de personas.

Los tratamientos médicos con marihuana medicinal han dado muy buenos resultados a la hora de paliar los diferentes síntomas que padecen esclerosis múltiple. Es sabido que el cannabis reduce la inflamación y durante muchos años se viene estudiando la capacidad de esta propiedad para luchar contra uno de los efectos de la EM que es la inflamación de las vainas de mielina que rodean las neuronas en el cerebro y  la columna vertebral.

Otro de los síntomas más comunes de la EM es el dolor, que no siempre es resultado de la inflamación sino que también puede venir dado por espasmos musculares y la eplasticidad que terminan por ejercer presión sobre el sistema del músculo esquelético. Existen estudios realizados en Reino Unido y Estados Unidos que han demostrado que la marihuana medicinal puede controlar también este dolor asociado a la enfermedad. Tras estos estudios, la mayoría de los sujetos de estudio afirmó sentir una disminución del dolor tras consumir esta planta.

Finalmente, otro de los síntomas que más se dan el los pacientes que sufren EM es la depresión, ya que hasta un 50% de los mismos la ha sufrido. Son muchos los estudios que han indicado que tanto el THC, como el CBD pueden ejercer un efecto antidepresivo, aunque bien es cierto, que esto suscita numerosos debates en el sector.

Son muchas las asociaciones las que trabajan desde hace mucho para democratizar el acceso al cannabis medicinal. Fundación Daya, que significa “amor compasivo”, es una de ellas. Se centra en investigar, promover e implementar terapias orientadas a aliviar el dolor en pacientes de todo el mundo. Su fundadora, Ana María Gazmuri también representa hoy el título del largometraje de Filmax ‘Rendirse No Es Una Opción’.

“Nosotros hicimos el lanzamiento de nuestro campo de cultivo. Invitamos a la prensa, a los políticos, a las organanizaciones… Siempre mostrando como un poquito el lado brillante, el lado luminoso, el lado positivo del cannabis. Y que por lo tanto, esto no tiene que estar en la oscuridad, saquémoslo a la luz, y saquemos a la luz la evidencia, y saquemos a la luz la experiencia de miles y miles de pacientes a lo largo del mundo y la historia del cannabis medicinal vinculado al ser humano tan tan larga”.
Ana María Gazmuri

 Activista por la salud y la libertad,comunicadora,Fundadora y Directora Ejecutiva de Fundación Daya

Cultiva Hanfmesse 2016: estimula tus sentidos

Es leer el programa para el Cultiva Hanfmesse, que se celebra del 7 al 9 de octubre en la ciudad de Viena, y nuestra imaginación echa a andar. Tenemos ganas de darnos un festín sensorial este fin de semana, ¿te vienes?

Tenemos ganas de tocar. De notar el tacto rugoso de la fibra de cáñamo entre nuestros dedos, mientras aprendemos a trabajar este material en los numerosos talleres de artesanía de la feria. Tenemos ganas de sentir los djembés de cáñamo bajo nuestras manos, mientras nos enseñan a sacarles ritmos étnicos que nos hagan mover los pies.

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Tenemos muchas ganas de escuchar. Queremos que los expertos en legislación, política, industria y medicina del Cannabis Congress compartan con nosotros las últimas novedades y avances en sus respectivos campos. Queremos oír cómo se alza la voz para difundir las bondades del cannabis medicinal gracias a gente como Tanja Bagar de ICANNA o Kurt Blaas de Cannabis as Medicine. Queremos escuchar las experiencias de los pacientes en el espacio dedicado exclusivamente a ellos en la feria. Y cuando caiga el sol, queremos que los ritmos del jazz, el reggae y el funk de Cultiva Party acaricien nuestros oídos mientras nos relajamos al final de una jornada más que interesante.

Tenemos ganas de oler. Queremos deleitarnos con los aromas de la hierba y jugar a distinguir variedades valiéndonos únicamente de nuestro sentido del olfato. Queremos adivinar qué se cuece en los talleres de cocina con cáñamo, solo con olerlo.

Y queremos probar todos los platos después. Y la hierba. Queremos descubrir a qué sabe un smoothie con semillas de cáñamo. Incluso puede que nos escapemos un rato del recinto ferial (ssh, no se lo cuentes a nadie) para degustar una copa de vino en alguno de los bares hipsters que están brotando como setas a lo largo de la ciudad imperial.

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Y qué decir de las vistas…Tenemos ganas de saber cómo se ve el cielo a través del Eventpyramid Vösendorf, el pintoresco pabellón con forma de pirámide transparente que va a albergar la feria. Nos apetece descubrir todas las novedades que nos van a mostrar los más de 100 expositores, entre los que se encuentran marcas españolas como Hortitec. Queremos  flipar con las formas imposibles que crean los artistas de soplado de vidrio en las exhibiciones del Cultiva Hanfmesse.

También queremos admirar las majestuosas avenidas de Viena y descubrir hasta el último detalle de la contundente exposición ‘Francisco José 1830-1916’, que está abierta hasta noviembre en conmemoración del káiser austríaco. Nos apetece pasear por la Universidad intentando adivinar cuál es la famosa biblioteca ideada por Zaha Hadid.  Y sobre todo…queremos guardarnos todos los colores del evento en nuestra retina.

Investigadores y expertos se reúnen para pedir regulación del cannabis terapéutico en España

Ayer 20 de septiembre Madrid alzó la voz en defensa del cannabis medicinal. Caixa Forum acogió un encuentro entre pacientes, médicos y destacados expertos nacionales e internacionales en el estudio de las propiedades terapéuticas del cannabis. ¿El motivo? La presentación del Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), una plataforma creada por expertos con el fin de formar e informar sobre las propiedades terapéuticas del cannabis y de su uso como medicina.

El evento contó con la intervención de numerosos expertos nacionales e internacionales, entre los que se encontraba la mayor eminencia mundial en estudios cannábicos, el israelí Raphael Mechoulam. Hace 25 años Mechoulam consiguió el aislamiento y caracterización tanto del THC, componente del cannabis conocido por sus cualidades psicotrópicas, como del CBD, un cannabinoide no psicoactivo muy valorado para tratar el dolor en pacientes con cáncer y enfermedades neurológicas. Otro de los hitos científicos de este doctor fue el descubrimiento de la anandamida, un neurotransmisor endocannabinoide muy similar al THC que los humanos producimos de forma natural.

Durante la presentación, Mechoulam explicó las bondades del THC y el CBD, de los cuales es un gran defensor por su efecto analgésico moderado en pacientes con dolor. “Los cannabinoides son moléculas muy interesantes con una baja toxicidad. Es una familia que nos ofrece multitud de efectos diferentes pero complementarios entre sí, lo cual nos permite tratar diversos síntomas al mismo tiempo. Con dos cannabinoides podemos tratar a un paciente sin que se produzca una sobrecarga hepática o renal”, puntualizó el experto. Mechoulam afirmó que, según su punto de vista, el criterio para usar una molécula activa no debería ser político ni económico, sino científico y médico.

Carola Pérez, directora del Observatorio, ratificaba las afirmaciones de su compañero: “Hay países donde ya es real, el tratamiento con cannabis medicinal está dando resultados palpables en los pacientes. Ahora mismo es una cuestión de voluntad política”.

expertos reunidos para la regulación del cannabis
La Fundación Daya fue otro de los pilares destacadas del evento. Ana María Gazmuri, Presidenta Ejecutiva de la fundación, compartió la pionera experiencia chilena sobre el modelo de autocultivo de cannabis medicinal. Alejandra Ahumada, Directora Técnica de Daya, destacó la importancia de empoderar a los pacientes haciéndoles partícipes de su tratamiento, y también subrayó la mejora en calidad de vida que el cannabis ha facilitado a los más de 7.000 pacientes chilenos que han pasado por la Fundación Daya. “En España, como ocurrió en Chile, es importante hacer comunidad en torno al cannabis medicinal, apoyarse, educarse todos juntos y avanzar como sociedad…Esto hace que los proyectos salgan adelante y que temas como éste salgan a a luz pública, se acojan y se comprendan”, añade Alejandra.

La jornada de presentación del Observatorio no fue fría ni puramente académica, sino más bien al contrario: lo compartido durante el día puso de evidencia la necesidad de los pacientes de ser escuchados y de tener un espacio en el que compartir experiencias, dudas y sobre todo, ánimos. Porque el camino de muchos enfermos asistentes al evento de ayer se ha convertido en una doble batalla: la lucha por el bienestar que su enfermedad les ha arrebatado y la lucha contra un sistema político que considera ilegal su única fuente de alivio. Y, como bien afirmaba Carola Peréz, “Hay que actuar. El dolor de los pacientes no puede esperar”.

El matrimonio Emery en los campos de cáñamo - Foto: Nekwo

Entrevista a Marc y Jodie Emery: “Las sociedades que abracen el cannabis tendrán mejores resultados”

Podríamos empezar diciendo que en el año 2007 las Naciones Unidas publicaron su estudio anual sobre consumo de drogas. En él se decía que el uso recreativo de cannabis en Canadá era cuatro veces mayor que el de la media mundial. También podríamos empezar diciendo que en 2013 apareció una encuesta realizada por el ‘Foro de Investigación’ donde se informaba de que más de dos tercios de los canadienses estaban a favor de la despenalización de pequeñas cantidades de hierba. Pero, ¿qué son los fríos datos cuando se leen sin un contexto? ¿Sin un patrón que una todas las cifras? ¿Sin alguien que sepa interpretar los números? Alguien que represente los intereses de millones de personas. Que le dé voz y lucha.

Marc Emery supo antes que nadie lo que se avecinaba en Canadá y decidió hace décadas comenzar una revolución cannábica que a veces ha bordeado la máxima de que el fin justifica los medios. Pero para dar ejemplo del tipo de activismo que practica y que alcanza niveles políticos, mediáticos y empresariales, él mismo se ha utilizado cuando ha sido necesario como conejillo de Indias. Sabía a lo que se atenía cuando comenzó a vender semillas de cannabis a finales de 1994. Así estuvo durante diez años, llevando una actividad comercial de la que conocía perfectamente sus consecuencias y que le llevó a ser considerado en toda Norteamérica como “Prince of pot”. Él mismo se define como “la persona que más semillas ha vendido en el mundo”. Por eso no se sorprendió ni le importó que la DEA viniera tras él: Querían detener mi dinero. Yo era una de las 50 personas más buscadas en el mundo. Vivía en Canadá, pero vinieron a por mí. Pero aquello funcionó para mí. Soy más famoso y más influyente”. Porque ese es el activismo que defiende Marc y que encuentra consenso en su esposa Jodie Emery.

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla - Foto: Nekwo

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla – Foto: Nekwo


“Un activista es una persona que cree en algo, y en esa creencia no van incluidas las grandes transacciones.  Si lo haces sin medios económicos pero con la creencia de que es bueno para el mundo, eso también es activismo. Es algo que haces porque, de alguna manera, crees con pasión en causas que son justas”.
Jodie Emery


Marc incluso va un paso por delante de las formas más sosegadas que se esconden detrás de la dulzura de Jodie. El matrimonio Emery juega a poli malo y poli bueno, pero eso no quita que ambos lleven la misma velocidad, apunten a la misma dirección y usen las mismas herramientas, como las revistas o canales de TV que dirigen.

 

“El activismo a gran escala es presentarse para el ejercicio de la política a distintos niveles, para redactar leyes o incluso hablar a compañeros de profesión sobre la marihuana”.
Marc Emery


Su activismo es de los que salen de muy adentro. Casi del estómago. Marc Emery ha enfocado su vida con el propósito de que el cannabis sea legalizado. Y rige sus movimientos y pensamientos con ello. Es la prioridad.
Es hacer ruido, aceptar las consecuencias y exponerse de una manera valiente y mediática. Forzando los límites todo lo que se pueda.  

Durante la estancia de Marc en prisión, la única etapa de su vida donde no fumó marihuana, Emery se politizó y escribió sobre activismo. Incluso publicó un blog dentro de Cannabis Culture, la revista que fundó en el verano de 1994 como un boletín impreso que se convirtió posteriormente en una web con la llegada de la crisis del papel y el auge de los medios online. En ‘Prison Blog’ el canadiense narraba sus experiencias entre rejas, como en la última actualización que publicó donde hablaba del estatus legal en que quedó tras los cinco años bajo la custodia de los terminales de la ‘Oficina de Prisiones de los Estados Unidos’. Tras ello, quedó en un especie de limbo llamado ‘Inmigración’, departamento que acabó extraditándole a su Canadá natal en 2014.

 

Otras personas nos han enseñado que hay que luchar un poco para mantener nuestras libertades; de lo contrario nos volveríamos vagos en cuanto a nuestra propia cultura”.
Marc Emery

Jodie Emery tomando notas durante la entrevista - Foto: Nekwo

Cuando volvió a su país, Marc Emery se topó con el auge de un joven político, Justin Trudeau. El líder del Partido Liberal de Canadá era por aquel entonces una rara avis, ya que mostraba una opinión diferente al del establishment sobre el cannabis. Trudeau abogaba por la legalización y prometía legalizarlo cuando se convirtiera en Primer Ministro. Emery lo miraba con una mezcla de sorpresa y dudas. Con una ilusión escéptica. Por su experiencia, él pensaba que la mayoría de políticos que aspiran a un cargo tienden a prometer lo correcto y ayudar a la gente pero, en cuanto llegan al poder, luego se convierten en “cobardes, animales políticos mezquinos y poco inteligentes”. ¿Qué pasaría en Canadá si gobernara este Trudeau?

Lo que ha pasado con esta versión anglo-francófona de Mujica es que a los pocos meses de alzarse con el poder, anunció en plena sesión especial sobre drogas convocada en la ‘Asamblea General de Naciones Unidas’ que Canadá legalizaría el cannabis en 2017. Pero para Marc, haciendo gala una vez más de su escepticismo político, “todo llega demasiado tarde”. The Prince of Pot sostiene que primero tiene que empezar un proceso de aceptación y asimilación que desembocará en una regularización en abril del 2018. Más optimista es, una vez más, Jodie. Para ella, Justin Trudeau representa “un montón de esperanza” para los canadienses.

“Trudeau es un idealista”.
Jodie Emery


Lo que es incredulidad respecto a Canadá no cambia cuando Emery opina sobre USA. Su cautela no le hace salir de un estado de vigilia cannábica. Marc observa a sus vecinos del sur con perspectiva. Es consciente de que si California avanza positivamente con su progreso de regularización y se le suman Vermont y Nevada, hablaremos de 33 millones norteamericanos con acceso legal a marihuana. Es por ello que siguió con mucha atención las primarias donde
Donald Trump y Hillary Clinton se erigieron como candidatos presidenciales a la Casa Blanca: “El próximo presidente que salga electo tendrá que afrontar el problema de legalizar la marihuana y, si no lo hace, será una suerte de caos, ya que serán muchas personas las que ya tengan acceso a ella”.

Emery sostiene que, con los procesos de Canadá y el que se prevé en México, los Estados Unidos tendrán una doble presión tanto al norte como al sur, algo que influirá en el próximo inquilino de la Casa Blanca. Respecto a esta carrera por ocupar el despacho oval, “el príncipe de la hierba” no es ningún entusiasta de los dos candidatos.

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla - Foto: Nekwo

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla – Foto: Nekwo

“Trump no hará más por la cultura cannábica que Clinton”.
Marc Emery


Emery cree que Trump apoya el proceso de regularización de la marihuana terapéutica, aunque ironiza brillantemente con los motivos:
“Sólo él sabe a qué se refiere con ello. Creo que no le importa porque no tiene nada que decir sobre este tema o porque no ha tenido experiencias negativas con el cannabis”. Con el lado demócrata tampoco es muy entusiasta. Opina sin tapujos que, al contrario de lo que ella misma ha dicho en los debates celebrados en las elecciones primarias, Hillary Clinton no está a favor de la legalización. Al final, según Marc Emery y su humor sarcástico, “tenemos por un lado a una mala elección y, por otro, una que no sabemos cómo va a acabar”.

Pero Marc y Jodie también miran al resto del mundo y señalan a Uruguay como la capital cannábica. Es el ejemplo a seguir, aunque los Emery piensen que aún queden cosas por pulir: “Habrá que hacer algunos ajustes pero es una medida muy popular y efectiva. Hasta la fecha ha sido el experimento más exitoso en el mundo”.

Es el inconformismo de Marc Emery, “the prince of pot”, para quién el principal de los problemas del mundo que se podrían resolver ya es el de la legalización del cannabis. Y por ello ha hecho de su pasión, su vida. Asumiendo todas las consecuencias posibles pero recogiendo unos frutos que marcan el fin de un largo camino que comenzó hace décadas: “de aquí a cinco años el cannabis será legal en todos los países del mundo”.

Estatua de la libertad - Foto: Pixabay

El futuro más próximo de la marihuana

Su dedo señala el camino. 2016 es año de elecciones en los Estados Unidos y de su próximo presidente puede depender el futuro legal del cannabis. De momento parece que la DEA se está planteando reclasificar la marihuana dentro del listado de sustancias controladas

Junto a la heroína, el LSD, el peyote o el MDMA, la marihuana lleva clasificada durante décadas como droga de ‘Clase I’ en los Estados Unidos. Hasta la cocaína está considerada menos peligrosa por parte de la DEA. Para que el cannabis haya recibido este “privilegio”, ha tenido que ser considerada como una sustancia con “alto potencial para el abuso”, sin “ningún tipo de uso médico” y con una “ausencia de seguridad y supervisión médica”.

Es decir, la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos considera a la marihuana como una droga top. Lo peor en abuso, en consumo y en un hipotético uso médico nulo. Contradictorio, ¿verdad?

A pesar de que 23 estados norteamericanos permitan el consumo de la marihuana a nivel medicinal, y Colorado y Washington a nivel recreativo, la ley federal de los EEEU la mantiene ilegalizada. Paradojas de un país multiestatal que provocan, por ejemplo, que en los lugares donde sí es legal el cannabis no se permitan transacciones bancarias o el pago con tarjeta de crédito.

Votante norteamericano pro-legalización - Foto: Neon Tommy

Votante norteamericano pro-legalización – Foto: Neon Tommy

Pero todo podría cambiar en este crucial curso político del 2016. Aunque Barack Obama saldrá de la Casa Blanca el próximo mes de noviembre, nos vienen unos apasionantes meses por delante que pueden presentarse como vitales para la situación legal de la marihuana. Pero antes de una cita de tal magnitud, ya vamos conociendo  algunas pistas sobre el futuro del cannabis. Según Gary Johnson, ex gobernador del estado de Nuevo México y firme defensor de la descriminalización,  “Obama quitará la marihuana de la lista como narcótico Clase I”.

Unas declaraciones que se emparentan con la carta mandada durante el pasado 2015 por ocho senadores a la DEA. En ella se instaba al gobierno federal a que facilitase la investigación sobre los beneficios médicos de la marihuana con la intención de que la agencia anti-drogas norteamericana la reclasificara entre las categorías de la Ley de Sustancias Controladas.

De la respuesta de la DEA, una carta firmada por el administrador interino Chuck Rosenberg, se concluye que en el futuro esta reclasificación podría estar más cerca que en 2001 y 2006, años en los que se enviaron unas peticiones similares: “La DEA entiende el gran interés en la pronta solución a estas peticiones y espera lanzar su determinación en la primera mitad del 2016”.

Cartas de la DEA aparte, habrá que esperar también a conocer al próximo presidente de los Estados Unidos. Una administración del pro-cannabis Bernie Sanders (“Debemos terminar la llamada guerra contra las drogas”) hubiera sido perfecta para los intereses de la despenalización. Ahora, que la contienda ha quedado entre dos candidatos que no acaban de definir del todo sus posturas: Hillary Clinton y Donald Trump.

El futuro del cannabis, ¿en manos del votante norteamericano?

Calles de Lisboa - Foto: Pixabay

Los 15 años de Portugal

Se cumplen quince años de la instauración de un modelo distinto. Una rara avis. Una política social diferente a la de la gran mayoría de naciones vecinas. Hace quince años Portugal descriminalizó la posesión de estupefacientes para 10 días de uso personal

Con la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 no sólo se acabó con medio siglo de dictadura salazarista, también se abrió a Portugal a la modernidad… con todas sus consecuencias. Incluida la heroína. Con la llegada de la democracia también llegó el aumento del consumo de esta sustancia. Pero las alarmas no se dispararon hasta finales de los noventa con una medida que convirtió al país luso en el segundo país de la Unión Europea en descriminalizar el consumo de drogas.

El ‘Parlamento’ portugués aprobó el 7 de julio del 2000 la despenalización del consumo de todas las drogas, sin distinción entre duras y blandas. La derecha se opuso a la medida, llegando a solicitar un referéndum. Vitalino Canas, el entonces secretario de Estado de la Presidencia y encargado del proyecto, lo defendió de esta manera: Supone una nueva filosofía. Cumplimos de esta forma una función social y mantenemos que el consumo de drogas es pernicioso para la salud y sigue prohibido”.

La medida entró en vigor en 2001. Portugal despenalizaba el uso de todas las drogas: marihuana, cocaína, heroína… El estado consideró este consumo y pequeñas posesiones como un problema de salud pública, no criminal. Y aunque la droga continuaba siendo ilegal, su consumo ya no te reportaba cárcel y antecedentes penales.

Desde ese lejano 2001, el delito de “tráfico de drogas” en Portugal se mantiene cuando la persona posee sustancias prohibidas que exceden “la cantidad necesaria para el consumo medio individual durante diez días”, 15 gramos de cocaína o heroína y 20 de cannabis. En caso de que la compra y posesión de drogas para consumo de personal durante 10 días no exceda de eso, el ciudadano paga una sanción económica.

Y aquí es cuando entra lo verdaderamente importante. El toque social que ha marcado diferencias entre Portugal y gran parte del resto de Europa: El consumidor tiene una salida diferente a la del pago de la multa. Si lo desea, puede entrar de manera voluntaria en un programa de tratamiento de su dependencia. Sea como fuere, tanto la sanción económica como la vía del tratamiento corren a cargo de organismos sociales.

Calles de Lisboa - Foto: Pixabay

Calles de Lisboa – Foto: Pixabay

¿Ha aumentado el consumo en estos 15 años?

La pregunta ha sido obvia y recurrente durante estos tres lustros. Los partidos más conservadores intentaron tirar por tierra esta medida con propuestas de referéndum. La excusa más alarmista era la más típica: esta medida aumentará el consumo y el poder de las mafias.

Portugal cuenta con 3 muertes por sobredosis por millón de habitantes, en comparación con las 10,2 de los Países Bajos o las 44,6 muertes por cada millón del Reino Unido. La media de la Unión Europea es de 17,3 por millón de habitantes.

La situación de las drogas de Portugal ha mejorado significativamente en varias áreas clave. Las infecciones por VIH y las muertes relacionadas con las drogas han disminuido, mientras que el aumento dramático del consumo no se ha materializado. La política social y de reinserción ha triunfado.

Congreso de los diputados - Foto: SubtlePanda

¿En qué punto se encuentra la legislación del cannabis en España?

En pleno proceso de transición entre dos normativas, de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1/1992 a la conocida como “Ley Mordaza”, realizamos un breve repaso a la legislación sobre el cannabis en España

¿Es delito el consumo en lugares privados? ¿Y el cultivo? ¿Y la compra-venta de semillas de marihuana? ¿Ha cambiado algo la Ley Mordaza” respecto a la “Ley Corcuera”? ¿Es tan negativa la nueva ‘Ley de Seguridad Ciudadana?’ ¿Podemos tener plantas en el balcón? ¿Es la legislación española peor que otros países en materia cannábica?

Durante la ‘Ley de Seguridad Ciudadana de 1/1992′ se podía decir que sólo el ánimo de lucro y el consumo de cannabis en lugares públicos se consideraban delito en España. A pesar de que no estaba entre las más permisivas, la legislación sobre cannabis en España tenía algunas ventajas con respecto a otros países con leyes más prohibitivas, como la posibilidad de sustituir multas de posesión de drogas por tratamientos de desintoxicación o el no considerar al consumidor un delincuente.

La ‘Ley de Seguridad Ciudadana 1/1992’ (también conocida como Ley de la patada en la puerta” o “Ley Corcuera”), se sancionaba de manera administrativa el consumo y/o tenencia en vía pública con multas que rondaban las 50.000 pesetas (300 euros actuales). Por su parte, existía una especie de vacío legal o limbo respecto al autocultivo. Si demostrabas que no era para la venta y sí para consumo propio, como mucho podías ser condenado con una multa administrativa.

Diputados en sesión del Congreso - Imagen: Flickr

Diputados en sesión del Congreso – Imagen: Flickr

Así rezaba el famoso artículo:

Artículo 25: (1) : Constituyen infracciones graves a la seguridad ciudadana, el consumo en lugares públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviese destinada al tráfico de drogas ilegales tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo.

Pero el pánico cundió con las primeras informaciones que llegaron sobre la ley que estaba preparando el Partido Popular. En contra de la tendencia global, y de las recomendaciones de los expertos en prevención de drogas, la ‘Ley para la protección de la Seguridad Ciudadana’, se preveía un retroceso importante. Un endureciendo de las multas por tenencia y negar la posibilidad de acogerse a los programas de desintoxicación. España volvería a estar entre los estados con una reglamentación sobre cannabis más retrograda, junto a países como Rusia o México.

Finalmente, la ley definitiva, llamada ‘Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana’ entró en vigor el día 1 de julio, contemplando las siguientes infracciones que catalogaba de graves:

  • El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares.
  • El consumo de bebidas alcohólicas en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana.
  • El traslado de personas, con cualquier tipo de vehículo, con el objeto de facilitar a éstas el acceso a drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya delito.
  • La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, no constitutivos de delito.

La tolerancia del consumo ilegal o el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en locales o establecimientos públicos o la falta de diligencia en orden a impedirlos por parte de los propietarios, administradores o encargados de los mismos.

Todas las infracciones anteriores, según el artículo 39, son sancionadas con multas de 601 a 30.000 euros.

El artículo 20, el más polémico y que más diferentes interpretaciones llevó, acabó siendo modificado, con el añadido de “en lugares visibles al público”. Por lo tanto, y en conclusión, el autocultivo de marihuana es una infracción grave, a no ser que se realice en interior, en invernaderos o en patios traseros.

A día de hoy, con la falta de entendimiento entre los diferentes partidos políticos en el Congreso y sin investidura, la legislación sobre el cannabis parece aparcada y un tema menor. Habrá que esperar a ver quién forma el nuevo gobierno para ver hacia donde se dirige el estado en este y otros asuntos.

Imagen de Keith Allison - Flickr

Larry Sanders podría volver a la NBA

Larry Sanders se retiró de la práctica deportiva tras ser sancionado por consumo de cannabis

Larry Sanders, ex integrante de los Milwauke Bucks, anunció el pasado mes de febrero que dejaba la competición. El pívot acababa de ser cortado por su franquicia tras ser castigado con diez partidos por dar positivo en consumo de marihuana.

Aunque parecía ser el adiós a una incipiente carrera y a un contrato de 44 millones de dólares, Sanders ha dejado caer que podría volver a la mejor liga de baloncesto del mundo. Según informa el reputado periodista norteamericano Steve Kyler en Basketball Insiders el jugador se encuentra en California entrenándose diariamente mientras medita si retoma su faceta deportiva. En caso afirmativo, tendría que aceptar el salario mínimo profesional impuesto por la NBA