Actualidad del cannabis

Noticias, informaciones y toda la actualidad del cannabis para estar informado de todos los cambios y avances en España y el resto del mundo. ¡Entérate en Nekwo!

Facebook permitirá la verificación de compañías de cannabis

La relación de Facebook con las páginas dedicadas al cannabis sigue siendo la de una pareja que se lleva muy mal.

Muchas páginas relacionadas con el cannabis siguen sin estar disponibles en los resultados de las búsquedas que hacen los usuarios, aunque recientemente Facebook ha anunciado que las páginas verificadas de negocios relacionados con el cannabis estarán disponibles de nuevo en los resultados de búsqueda.

No obstante, la medida, aunque en principio positiva, no convence a muchos, como le ocurre a Olivia Mannix, CEO de Cannabrand, que relataba a Cannabis Business Time que “según lo entiendo, podrás buscar compañías relacionadas con el cannabis, pero no creo que esto solucione realmente los problemas con estas compañías cuyas páginas que están siendo marcadas y cerradas”.

Solo las páginas que hayan superado el proceso de verificación de Facebook, identificadas con una insignia en sus perfiles, estarán disponibles en los resultados de búsqueda. Para el resto de páginas, se necesitarán enlaces directos para acceder a ellas, dado que estarán bloqueadas en las búsquedas.

Por supuesto, Facebook ejerce el control absoluto sobre la verificación, un proceso que según Mannix, es muy difícil de superar, por lo que “siempre está en su control y en sus manos”.

“Si esos estatutos han cambiado en particular en Canadá, creo que todavía hay una enorme área borrosa”, dijo Mannix. “¿Cómo puede Facebook regular basándose en dónde están ubicadas las empresas? ¿En qué lugares están vendiendo? ¿Cuánto tiempo y dinero va a invertir Facebook en la verificación? Se necesitaría todo un equipo de personas al menos para todos los negocios que están surgiendo. De nuevo, es un área borrosa”.
Verificarse o perecer

Amy Donahue, fundadora y consultora de medios sociales de Hybrid Social, ejerce de abogada del diablo. “No entiendo por qué nadie verificaría su página”, se pregunta Donahue. “Para mí, todos los negocios deben ser verificados en Facebook de todos modos, lo que te hace ver más profesional. Y si eso es lo que quiere Facebook, a veces tenemos que apaciguar a los dioses y hacer lo que dicen”.

La medida beneficiará doblemente a las compañías que superen la verificación. Por un lado, se sitúan en una posición más ventajosa al aparecer en los resultados de búsquedas y, por otro, los usuarios darán referencia a aquellas páginas que presenten la insignia de verificación debido a los sesgos del consumidor, tal y como cuenta Justin Simon, fundador y productor ejecutivo de Cannabest Productions, un productor de vídeos promocionales y de marketing para la industria del cannabis:

“Cuando un consumidor está buscando compañías a las que podría querer comprar que tal vez no tengan un sitio web, y quieren consultar sus medios sociales, comparar dos compañías iguales donde una está validada en Facebook y la otra no lo está, puede ser suficiente para convencerlos de que se dirijan a la compañía verificada”.

Todavía las políticas de Facebook con respecto a las compañías de cannabis siguen siendo poco claras. Algunos opinan que la reciente legalización del consumo recreativo en Canadá está revolviendo las cosas dentro de la compañía.

“Creo que están viendo que la presa se ha roto”, apunta Simon en este sentido. “Facebook tiene realmente dos opciones. Uno, o se quedan con la cabeza enterrada la arena y fingen: ‘Vamos a esperar a que todos se suban al tren’, o hacen lo que una compañía de tecnología debería hacer: subirse a la primera ola y decir: ‘Mirad, estas son compañías legítimas, algunas con gigantescas capitalizaciones, e ignorarlas y pretender que no están ahí fuera es ridículo, así que vamos a mostraros sus páginas'”.

 

¿Sigue todo igual?

Para Jamie Cooper, fundador de Cannabiz Connection, nada ha cambiado desde la notificación de Facebook. “Desafortunadamente, con mis clientes, no he visto ningún cambio positivo desde que hicieron el anuncio en ninguna de mis páginas o en las páginas de mis clientes”, dijo. “No he visto ninguna diferencia. Creo que sería bueno que Facebook aclarara con nuestra industria exactamente lo que eso significa, porque creo que su comentario al respecto fue bastante vago. … Si Facebook fuera más abierto y coherente con su política, los empresarios comprenderían mejor lo que se nos permite y lo que no se nos permite hacer”.

Lo que Facebook, que generalmente sigue las directrices federales de EE.UU. para establecer su normativa, está acusando, es el choque que hay entre las políticas federales del cannabis, que siguen considerándolo como sustancia ilegal, y las políticas de los diferentes estados en donde está legalizado.

Amy Donahue opina que gran parte del problema desaparecerá conforme se vaya desestigmatizando la percepción del cannabis. “Cuanto más profesionales nos presentemos online con páginas profesionales en Facebook, más se eliminará el estigma”.

 

Facebook veta la publicidad del cannabis

Para Kyra Reed, de Markyr Digital, el problema de la prohibición de Facebook es el estancamiento del crecimiento de compañías relacionadas con el cannabis. “Hay dos estrategias digitales para poder aumentar la visibilidad y ganar nuevos seguidores, una es orgánica, y la otra es pagada. Pagada está fuera de discusión para cualquiera de nosotros, así que nos quedamos con la orgánica. La prohibición en la sombra ha disminuido realmente nuestra capacidad para aumentar nuestro alcance orgánico en Facebook. Levantar esa prohibición nos daría un poco más de espacio del que hemos tenido en los últimos meses para difundir nuestro contenido a pesar de que no podemos difundir nuestros anuncios”.

Francesca Vavala, cofundadora y directora de marketing de Alias Cann, piensa que la legalización de Canadá “va a crear un efecto dominó de muchas maneras en algunas de las cosas que estamos viendo. Habrá buenas y malas consecuencias, y la publicidad en lo social es una de las cosas que se pondrán en juego, seguro.”

De hecho en Nekwo recientemente también hemos acusado las restricciones que Facebook impone a la publicidad relacionada con el cannabis, cuando nos inhabilitaron nuestra cuenta publicitaria por contravenir sus políticas de publicidad. “No admitimos anuncios de tu modelo comercial”, nos comunicó la compañía.

 

Esperanza, a pesar de todo

Para Vavala, el hecho de que Facebook dé la oportunidad a las compañías cannábicas de verificar sus páginas, es un paso positivo y esperanzador.

“Nadie quiere ser el primero en muchos sentidos cuando se es una compañía suficientemente grande, así que es muy difícil para un gigante como Instagram o Facebook girar y permitir cosas que nadie más está permitiendo”, dijo. “Así que, creo que es un poco como ‘tú primero. No, tú primero”.

Solo nos queda confiar en que la tendencia de apertura hacia el cannabis que se está reflejando en la sociedad y en los cambios legislativos de no pocas partes del mundo continúe influyendo posiivamente en las políticas restrictivas de Facebook.

 

El cannabis en España y la desinformación

En el duro camino hacia la regulación del cannabis, una parte fundamental es activar la discusión. El foro que Unidos Podemos presentó en el Congreso el pasado 17 de octubre fue un buen golpe de efecto en este sentido, pero ahora toca salvar otro escollo: la desinformación en el cannabis en España.

Hacía tiempo que el tópico del cannabis no hervía con tanta fuerza en los medios de nuestro país. La reciente regulación del consumo recreativo de cannabis en Canadá no ha dejado indiferente a nadie, y ha servido para impulsar el debate en otras partes del mundo.

En España, a pesar de la fuerte oposición política, y no solo desde el sector conservador, parece que estamos casi a la mitad de aprobación pública. Así al menos lo cuenta la Sexta que, según su barómetro, un 44,8% de españoles estaría a favor de la legalización del cannabis, frente a un 50,3% en contra. El resto correspondería a indecisos.

Recientemente, El Mundo también se hacía eco de esta división, exponiendo un panorama bastante inaudito: las “dos Españas del cannabis” se reparten entre Podemos y Ciudadanos a favor y PP y PSOE en contra. Aquí llama la atención que son precisamente los partidos más jóvenes los que están más dispuestos a darle solución a la prohibición del cannabis. La percepción generacional parece jugar un papel importante.

En cualquier caso, políticos de todas las formaciones están poniendo sus argumentos encima de la mesa, ya sea para recomendar la legalización o justificar el estado actual del cannabis. Aunque algunos de estos argumentos responden a preocupaciones perfectamente legítimas, muchos otros son fruto de sesgos y desinformación.

 

Falacias casposas e información insidiosa

Por ejemplo, Jesús Aguirre, médico y portavoz del PP en la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio de las Drogas, tira de falacia del hombre de paja para reducir el problema del cannabis a la fantasía de porreros buscando colocarse en libertad con la excusa de que es una panacea médica. En concreto Aguirre considera que “legalizar es una falacia casposa: un porro no cura.”

En una de sus últimas declaraciones contra el cannabis, Aguirre afirma que el cannabis “afecta al desarrollo cognitivo y produce alteraciones neurológicas. El 40% de las urgencias por drogas corresponde a consumidores de cannabis. Cuanta más banalización y accesibilidad, más consumo.  En el 20% de las muertes por tráfico había THC en sangre. Aumenta las agresiones de género y sexuales. No es alcohol o tabaco, porque el cannabis altera tu personalidad. El coletas dice que Andalucía puede ser el granero de cannabis de Europa. ¿Por qué no sembramos amapolas y nos hacemos el granero de heroína del mundo?”

Conviene desgranar punto por punto este párrafo:
1) “El cannabis afecta al desarrollo cognitivo y produce alteraciones neurológicas”: Por supuesto, al igual que el alcohol. Por ello las propuestas serias de legalización incluyen control de edad, programas de prevención e información y limitaciones a su consumo análogas a las del tabaco y el alcohol.

Pero, al contrario que con estas dos drogas legales, las propuestas de legalización persiguen hacerlo bien desde el principio, para no lamentar después situaciones como las que vivimos hoy, en las que la percepción de riesgo de fumar o beber es ínfima debido a que, durante décadas, se ha incitado indiscriminadamente al consumo de estas sustancias sin ningún criterio de protección al consumidor ni información.

Se trata de minimizar riesgos, dado que el prohibicionismo no reduce el consumo y expone a los usuarios a productos sin controles de calidad y salubridad, sin información, y al contacto con redes de delincuencia. Es más, el prohibicionismo pone el cannabis a los menores en bandeja.

2) “El 40% de las urgencias por drogas corresponde a consumidores de cannabis”: aquí estamos ante un uso insidioso de la correlación. Si bien es cierto que muchos consumidores de drogas duras (de esas que pueden llevarte a urgencias, como el alcohol) también consumen cannabis, es absolutamente falso que la razón por la que acaben en urgencias se deba al consumo de cannabis.

No existe a día de hoy ningún caso documentado de sobredosis por cannabis (y mucho menos de muerte), ni existe evidencia de que el cannabis sea una puerta de entrada al consumo de drogas más duras, sino más bien todo lo contrario.

3) “En el 20% de las muertos por tráfico había THC en sangre”: y en el 66% había alcohol, que, a diferencia del cannabis, es una sustancia regulada. En las muertes producidas en carretera en 2017, 118 casos presentaban como única sustancia capaz de alterar la conducción alcohol, mientras que 21 casos presentaban únicamente cannabis. Sin regulación no hay educación; sin educación no hay percepción de riesgo.

4) “Aumenta las agresiones de género y sexuales. No es alcohol o tabaco, porque el cannabis altera tu personalidad.”: como en un panfleto de alguna dictadura retrógrada, usa aquí la actual sensibilidad social sobre la violencia de género para arremeter contra el cannabis con asociaciones espurias, como si uno de los principales desencadentantes de la violencia, no únicamente machista, sino en general, no fuera el alcohol el cual, dicho sea de paso, altera fuertemente la personalidad, algo que como médico sorprende mucho que se atreva a negar.

5) “El coletas dice que Andalucía puede ser el granero de cannabis de Europa. ¿Por qué no sembramos amapolas y nos hacemos el granero de heroína del mundo?”: pues básicamente porque la heroína es una droga dura, que produce una fuerte dependencia física y psicológica, siendo considerada una de las drogas más destructoras y dañinas que existen. Ninguna de estas características es aplicable al cannabis.

Según un reciente estudio elaborado por el Comité Científico independiente sobre Drogas (ISCD) de Gran Bretaña y especialistas del Centro de Monitorización Europeo de Drogas y Adicciones (EMCDDA), el alcohol es la droga que más daño produce en el mundo a nivel personal, familiar y social, con 72 puntos en la escala de peligrosidad, seguido de la heroína (55 puntos) y el crack (54). El cannabis se encuentra bastante lejos, con 20 puntos, por debajo del tabaco (26 puntos) y de las anfetaminas (23).

Por otra parte, ya somos uno de los “graneros de heroína del mundo”. Existe en España una enorme plantación de opio legal, que tiene la empresa Alcalíber en Albacete, que, con sus 13 mil hectáreas, solo es superada por las plantaciones en Australia. Alcalíber no solo es el mayor productor mundial de morfina, cuya producción monopiliza en nuestro país gracias a antiguos acuerdos con el régimen de Franco, sino que es la única empresa privada a la que, oh casualidad, se le ha concedido una licencia para cultivar y comercializar cannabis en nuestro país (existen otras licencias, pero únicamente para investigación). Y, por supuesto, con este tipo de jugosos tratos de favor, ¿a quién le interesaría legalizar el cannabis en España?

 

Desinformación hasta en el ministerio de Sanidad sobre el cannabis en España

Aunque de otro signo político, encontramos que a la Ministra de Sanidad María Luisa Carcedo también le pueden los tópicos, los sesgos y la desinformación. Recientemente en una entrevista en la Vanguardia, respondía ante la cuestión de si apoyaría la legalización del cannabis medicinal:

“Disponemos de un arsenal de medicamentos para el dolor, y no hay evidencia científica sobre el cannabis en ese sentido.”

Mal andamos si nuestra Ministra de Sanidad afirma con esa pachorra que no hay evidencia científica de que el cannabis tenga propiedades analgésicas, cuando se trata, precisamente, de sus propiedades mejor reconocidas científicamente por el momento.

Es más, con respecto al “arsenal de medicamentos para el dolor”, tenemos un problema, sobre todo para los pacientes con dolores crónicos que acaban padeciendo los terribles efectos secundarios de los medicamentos opiáceos tradicionales, cuando hoy empezamos a saber no solo que los cannabinoides pueden ser una alternativa mucho más segura para el tratamiento del dolor y reducir el consumo de opioides, sino que además en los lugares donde el cannabis es legal se ha constatado una reducción de ingresos hospitalarios y de mortalidad asociados a opioides.

Entrevista a Pablo Iglesias sobre la regulación del cannabis

El pasado jueves 18 de octubre el equipo de Nekwo asistimos al foro de discusión “Hacia la regulación integral del cannabis” en la sala Ernst Lluch del Congreso de los Diputados, organizado por Unidos-Podemos. Sin duda se trató del evento sobre la legalización del cannabis más importante que jamás ha tenido lugar en dicho espacio.

Pablo Iglesias inauguró el acto con una afirmación contundente seguida una sugerencia incendiaria para unos y absolutamente cabal para otros: “El debate no es si hay que legalizar el cannabis, sino cuándo y cómo. Y tras ver las experiencias en algunos estados de EE.UU., Uruguay y Canadá, creo que a España le conviene mucho ser el primer país europeo en legalizar la marihuana, ser un referente para Europa”. Pablo Iglesias respondió en exclusiva para Nekwo a las siguientes cuestiones:

 

¿Qué importancia tiene el factor humano y el factor económico en la regulación del cannabis que propone Podemos?

Ambos factores son fundamentales y están vinculados. Por un lado, un objetivo primordial de la regulación integral es la protección de los derechos fundamentales, como el de libre asociación, que se ve muchas veces comprometido con las políticas prohibicionistas, al igual que otros derechos como el derecho a la salud y a la libertad individual. Partimos de la hipótesis de que es imposible tener una sociedad libre de drogas y asumimos esa realidad para enfrentarla con responsabilidad y de manera democrática. Las políticas prohibicionistas del último siglo han sido un fracaso en todos los objetivos que supuestamente perseguían: reducción del narcotráfico, reducción del consumo, protección de la salud pública, etc.; y pretenden solucionar con el código penal y la cárcel lo que es una cuestión social y por tanto política. Esto no deja de ser un fracaso como sociedad y hemos de asumirlo y cambiar el paradigma de las políticas públicas respecto a las drogas.

En el caso del cannabis terapéutico hablar de regulación es indiscutiblemente hablar de derechos humanos. Existe evidencia científica de que el cannabis tiene efectos paliativos en patologías como los espasmos derivados de la esclerosis múltiple, el dolor crónico o los efectos secundarios derivados de tratamientos con quimioterápicos, y es positivo para la estimulación del apetito. Habiendo evidencia científica en este aspecto, para nosotros el debate se ha terminado y la regulación se convierte en una necesidad. Especialmente si tenemos en cuenta que en España hay más de 100.000 pacientes que con un tratamiento de estas características mejorarían ostensiblemente sus condiciones de vida y a día de hoy no tienen acceso a ellos en condiciones de seguridad debido al prohibicionismo hipócrita del PP, que mientras ha negado sistemáticamente esta regulación, en 2016 le concedió una licencia de producción y exportación a la empresa Alcaliber, que ostenta ya el monopolio de los derivados del opio en España y que es propiedad del amigo de Aznar y del PP Juan Abelló.

Por otro lado, el factor económico es también fundamental, porque otro de los objetivos centrales que perseguimos con la regulación integral es que los beneficios que pueda generar la industria del cannabis en España sirvan para sostener los servicios públicos y potenciar la economía social, el cooperativismo y el mundo rural, especialmente para las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas. Queremos evitar algo que desgraciadamente es “marca España” y es que al final esto se regule para engordar los bolsillos de un puñado de multinacionales, que además están en peores condiciones que el sector público para garantizar estándares de calidad y una trazabilidad del producto.

La regulación integral es una oportunidad económica de primer orden para España, que por sus características climáticas posee una ventaja evidente sobre otros países europeos en la posibilidad de desarrollar una industria asociada al cultivo de cannabis. Nosotros queremos aprovechar esa oportunidad y lograr que nuestro país se convierta en un referente en regulación del cannabis. Porque, a la luz de las experiencias de otros países, en la fase en la que nos encontramos el debate no es ya tanto si debemos regular o no, sino quién lo hará primero.

Además, la regulación tiene un gran potencial también para la generación de empleo, como vemos en EE.UU., donde las estimaciones hablan de entre 165.000 y 230.000 empleos creados en todo el país. En este sentido, debemos ser capaces de regular garantizando condiciones laborales dignas y en igualdad para hombres y mujeres, y esta es otra buena razón para caminar hacia una regulación integral que no deje la actividad en manos de multinacionales y que apueste por construir un sector público.


¿De qué forma la propuesta de regulación protege a los menores y a la sociedad?

Como vemos también en EE.UU., en concreto en el estado de Colorado, desde que se ha regulado el cannabis de forma integral (2014) el consumo entre adolescentes ha descendido drásticamente. La última encuesta nacional en EE.UU. dice que en 2013 alrededor del 12% de los adolescentes del estado de Colorado compraban y consumían cannabis, mientras que hoy en día esa cifra se ha reducido al 9%. El dato muestra una tendencia clara. Los motivos son varios, pero hay dos muy claros. En primer lugar, la regulación ha permitido que sea el Estado el que sustituya a las redes de tráfico ilegal de marihuana. La compra-venta está ahora fuertemente regularizada y los dispensarios que están ya en el circuito legal no se arriesgan a perder su licencia vendiendo a menores. Se trata de reducir al máximo los atajos legales como ya sucede con el alcohol o el tabaco, sustancias en las que el tráfico ilegal es residual. Y en segundo lugar, también influye el hecho de que al regular se acaba con ese “encanto de lo prohibido” que en los adolescentes opera con tanta fuerza.

En el caso de los adultos, el control público del cannabis, exactamente igual que ocurre con cualquier otra sustancia o alimento, garantiza al consumidor que el producto que va a comprar no está adulterado y es de buena calidad. Además de que estará mucho más y mejor informado de cuáles son sus posibles efectos y los riesgos asociados al consumo.

Es muy importante también que la regulación vaya acompañada de programas ambiciosos de prevención del consumo basados en la información, así como que los impuestos que se recauden vayan destinados a la educación y la sanidad públicas y al tratamiento de las adicciones. No se trata de fomentar el consumo, sino todo lo contrario: se trata de evitarlo en el caso de los menores y de garantizar las mayores condiciones de seguridad, calidad e información para los adultos.


¿Por qué ahora y no con la ley 25? ¿Qué ha cambiado?

Siempre hemos defendido la necesidad de una regulación integral del cannabis, llevamos esta propuesta en nuestro programa electoral desde las primeras elecciones a las que nos presentamos. La Ley 25 fue una ley pensada para atajar una situación de emergencia social que vivía –y que sigue viviendo– nuestro país, con medidas más centradas en vivienda, energía y algunos aspectos de la política sanitaria, en la que probablemente la propuesta de regulación integral del cannabis no habría tenido buen encaje. Además, en ocasiones es más útil para abrir ciertos debates no incluir las iniciativas legislativas que se desarrollan al respecto en paquetes legislativos tan amplios, en los cuales a menudo hay otras medidas que pueden hacer que esos debates queden invisibilizados.

También tengo que decir que para llegar a madurar la propuesta de regulación integral que hoy estamos poniendo sobre la mesa ha sido necesario un extenso trabajo de seguimiento de los distintos modelos de regulación que ya existen en otros países, para aprender de sus aciertos y de sus errores; así como toda una labor de contacto con expertos y expertas, miembros de la comunidad científica y colectivos de la sociedad civil que llevan años trabajando sobre este tema y cuyas aportaciones han sido clave a la hora de elaborar una propuesta sólida. Aquí quiero poner en valor el trabajo de mis compañeros Miguel Vila y Mae de la Concha, que se han dejado la piel durante muchos meses para que hoy estemos proponiendo una iniciativa con esta consistencia.

Con todo, creo que ahora estamos en un buen momento para impulsar la regulación. Hemos sacado al PP del gobierno, y con ello nos hemos librado también en gran medida del bloqueo legislativo en el que nos encontrábamos a causa de los continuos vetos del ejecutivo de Rajoy. Ahora podemos aprovechar el momento político para poner de verdad en agenda esta iniciativa, que quizá hace uno o dos años habría caído en saco roto. Nos hemos propuesto conseguir que llegue al Pleno del Congreso antes de que se acabe el actual periodo de sesiones.

A veces en política las cosas tardan más tiempo de lo que a uno le gustaría, pero creo el esfuerzo y la paciencia han merecido la pena porque hoy estamos presentando una iniciativa trabajada, sólida, apoyada en el conocimiento de multitud de expertos y colectivos de la sociedad civil y que tiene todos los elementos para convertir a nuestro país en un referente mundial en regulación del cannabis.


¿Hay pactos con otras fuerzas para impulsar la regulación? ¿Quiénes son los socios prioritarios?

A día de hoy todavía no podemos hablar como tal de pactos con otras fuerzas. Lo que sí sucedió recientemente en la Comisión Mixta del Senado, el 9 de octubre, es que las fuerzas políticas que estábamos allí representadas y que apoyamos la moción de censura a Rajoy, a excepción del Partido Socialista, votamos a favor de una iniciativa de ERC que pedía regular el cannabis, similar a la que nosotros estamos impulsando. Es decir, que en esa votación se visualizó el embrión de una posible alianza capaz de convertir en realidad esta regulación. Pero falta que se sume el PSOE. Hasta el momento, cuando ha habido que votar iniciativas en esta línea, el PSOE no las ha apoyado. Pero estamos convencidos de que la propuesta que estamos haciendo está bien trabajada y puede ser muy beneficiosa para nuestro país, y aspiramos a convencer al PSOE de que la apoye.

Dicho esto, tampoco renunciamos a obtener el apoyo de otros grupos que a priori son políticamente menos afines a nuestro espacio. En el debate sobre la regulación del cannabis, como decía más arriba, también hay un elemento clave de defensa de la libertad individual, y no dejaría de ser paradójico que partidos a los que les encanta autoidentificarse con la etiqueta de “liberales” no estuvieran de acuerdo con que adultos informados, de la misma manera que pueden ir a un supermercado y comprarse dos botellas de tequila o pueden ir al estanco a comprar cigarrillos, puedan consumir cannabis sin ser estigmatizados ni perseguidos por ello. Por lo tanto, creemos que es una propuesta lo suficientemente transversal como para que sea capaz de suscitar apoyos muy amplios no solo en el conjunto de la sociedad, también entre las distintas fuerzas políticas.

Tokyo Smoke y la contribución del lujo a la legalización

Quién la ha visto y quién la ve. Nos referimos a la yerba, a la mota a María. Acostumbrados a verla embutida en un botecito de carrete de fotos o en un chivato cuando íbamos a buscarla los que no teníamos la suerte ni los medios de cultivarla… y hoy, en algunas partes del mundo, puedes comprarla en un establecimiento que se parece más a un Apple Store que a otra cosa, o incluso online, con un packaging a la altura de las grandes marcas de lujo.

Quizá no queríamos aspirar a tanto, pero la regulación, lógicamente, lleva asociados unos criterios de calidad, salubridad e información al consumidor, precisamente para garantizar que el este no acabe envenenado o con un colocón de campeonato que no buscaba. Y por eso la regulación implica un mercado legal, por lo que no es de extrañar que el lujo busque acaparar un pedazo del mismo. Y oigan, no nos parece mal, mientras sea una opción para quien pueda o quiera permitírsela. En realidad, resulta fascinante encontrarnos a esta antigua compañera proscrita vestida con las mejores galas reposando en una vitrina como una joya de la corona.

No, no exagero: el lujo hace tiempo que llegó al cannabis, pero con la reciente legalización del consumo recreativo en Canadá, este hecho comienza ser más aparente y seguro que le hará explotar la cabeza a más de un acérrimo detractor de la marihuana.

 

Tokyo Smoke. El lujo también ayuda a la normalización

Es el caso de marcas como Tokyo Smoke, compañía creada en 2015 en Toronto, que hizo una apuesta fuerte por el lujo en un producto entonces ilegal, dado que nada hacía sospechar que tres años después la legalidad del consumo recreativo de cannabis iba a ser una realidad en Canadá. Es más, aunque lo nuestro no sea el lujo y aunque haya quien entre nosotros reniegue del cannabis como producto de mercado, hemos de reconocer la enorme influencia que este tipo de iniciativas ha tenido en el cambio de percepción social del cannabis y en la legalización en Canadá.

“Hemos estado cambiando la percepción pública del cannabis desde sus inicios a través de productos bien diseñados y una venta al por menor cautivadora. Hemos recorrido un largo camino, siempre con la creencia de que el uso intencional de cannabis puede mejorar la vida de las personas. Tokyo Smoke permite a los consumidores tomar decisiones bien informadas sobre productos seguros y de alta calidad”, leemos en la web de Tokyo Smoke.

Eso es: no solo quitarle los harapos a la marihuana y vestirle bien, sino crear una gama de productos de calidad, seguros y acompañados de la más rigurosa información para los consumidores. Pero para hacer que esto funcionase, primero había que crear una marca y hacer que los potenciales consumidores se familiarizasen con ella, mientras se consolidaba la regulación del cannabis.

Su fundador, Alan Gertner, abandonó su trabajo en Google y se adentró en esta aventura junto con su padre Lorne Gertner. Su intención, desde el principio, fue crear un entorno cannábico para aquellas personas que no se identificaban con los entornos disponibles.

 

Crear marca y apuntar a un consumidor objetivo

Una manera de hacerlo según contaba a strategy Josh Lyon, director de marketing y asociaciones de Tokyo Smoke, era a través de los consumidores medicinales. A pesar de representar un pequeño grupo, el consumo medicinal de cannabis ya era legal en Canadá desde comienzos de siglo, por lo que suponía una oportunidad ideal para construir la marca a la espera de que se implementase el consumo recreativo. Otra estrategia consistió en la apertura de una flagship store en Toronto como foco del debate sobre la comercialización del cannabis, donde se vendía café y merchandising para dar a conocer la marca.
Actualmente Tokyo Smoke vende cannabis, accesorios y kits a precios en línea con la posición de mercado de lujo, con el que pretende poner sus productos en manos de médicos, abogados y consumidores “con gustos exigentes”, desmarcándose de la más tradicional línea juvenil y urbana que abunda en el mercado legal. Según Lyon, dirigirse a estos consumidores de gama alta es un intento de normalizar el uso de la marihuana en el mercado de consumo en general. Tomamos nota

Marihuana a la carta para un consumo seguro

No es cierto que el consumidor de marihuana persiga colocarse continuamente cuando consume. Al menos no es más cierto que afirmar que el consumidor de alcohol busque emborracharse cada vez que bebe. El mercado del alcohol ofrece una diversidad de productos tal que permite al consumidor modular su uso. Con respecto a la marihuana, esto es algo que solo encontramos en los mercados legales.

5%, 12%, 40%. Estos tres porcentajes de volumen de alcohol son fácilmente asociables por los consumidores a diferentes productos. Existe, a través de la regulación de mercado, una educación social al respecto. El consumidor no va a ciegas a tomar lo que sea solo porque contenga alcohol. Sabe lo que quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere. Se puede disfrutar de una copa de vino con la comida, de una cerveza en una terraza al caer la tarde o de un cocktail por la noche. Un aspecto que a veces pasa desapercibido pero importantísimo de la regulación, de la oferta y la educación social, es que ayuda a minimizar los riesgos.

No se trata solo de los controles de calidad, del etiquetado, del control de acceso a menores, de la disponibilidad continua y de la educación y convenciones sociales: la regulación de un producto de consumo con una elevada demanda aumenta dramáticamente la seguridad de ese producto.

 

La prohibición ha hecho a la marihuana más peligrosa

En este sentido Jordan Waldrep, gestor de inversiones de Vice Fund, contaba en un artículo de Forbes cómo la prohibición ha vuelto a la marihuana más peligrosa, exactamente de la misma forma que la Ley Seca aumentó los peligros del alcohol, al ajustarse el mercado negro al producto disponible. No solo comenzó a haber episodios de adulteraciones que desembocaron en envenenamientos y muertes masivas, sino que la media de la potencia del producto aumentó: resultaba más fácil para los traficantes transportar un barril de bourbon que ocho barriles de cerveza.

Algo parecido ha ocurrido con el cannabis: durante la prohibición el cannabis ha ido evolucionando hasta el producto que está disponible en el mercado negro. Cuando el producto es ilegal y las penas se basan en la cantidad de gramos, es lógico que el producto evolucione de forma que con menos cantidad se logren los máximos efectos. Para los traficantes es más fácil de transportar, además de permitirse aumentar los precios con la potencia. De esta manera las genéticas en general han evolucionado hacia cepas con un creciente contenido de THC, el compuesto psicoactivo de la marihuana. Paralelamente el CBD, el principal componente no psicoactivo de la marihuana, responsable de modular los efectos del THC, ha ido disminuyendo.

 

La marihuana ilegal es cada vez más fuerte

En 2016 un artículo de Biological Psychiatry mostraba cómo de media, la marihuana había pasado de tener un 4% de THC en 1995 a un 12% en 2012, mientras que el CBD había caído de un 0,28% a un 0,15% en el mismo periodo. En personas con factores genéticos de riesgo, el consumo continuado de cannabis aumenta el riesgo de psicosis. La sustancia responsable de ello es el THC. Cuanto más potente es una variedad, mayor es el riesgo de psicosis, sobre todo si se reduce la cantidad de CBD capaz de reducir la ansiedad y la psicosis en personas con predisposición genética.

En otras palabras, la prohibición ha aumentado la potencia del cannabis de una forma que pone en riesgo a los consumidores. Y no se trata solo de predisposición genética a la psicosis, sino de que el consumidor no tiene muchas alternativas a un colocón fuerte cada vez que consume cannabis, cuando habitualmente no es eso lo que persigue. Si los consumidores tuviesen acceso a un mercado regulado, con productos con diferentes características, podrían ejercer hábitos de consumo moderados y responsables, de la misma forma que la mayoría de los consumidores se relaciona con el alcohol.

De hecho, es algo que ya se puede observar en los mercados legales. En estos mercados, los usuarios están cada vez mejor informados y aprenden a elegir racionalmente el producto que van a consumir atendiendo a la relación de proporciones entre THC y CBD. Dado que la prohibición no evita en la práctica el acceso al cannabis (es más, incluso facilita el acceso de menores al producto), además de poner en riesgo a los consumidores por la falta de control, la regulación es prácticamente una obligación moral.

Las 10 propiedades medicinales del cannabis

Que el cannabis es una planta sorprendente, con multitud de propiedades medicinales o terapéuticas, está más allá de toda duda. Muchas de ellas las conocemos por los usos tradicionales que la planta ha tenido a lo largo de la historia.

Pero la ciencia moderna no solo está confirmando estas propiedades, sino que está descubriendo otras, algunas de ellas con inmensas posibilidades. En muchas partes del mundo estamos experimentando un nuevo despertar del cannabis. Gracias a la reforma de las legislaciones de algunas zonas, la investigación científica se está avivando. Lamentablemente, el prohibicionismo imperante en muchas otras dificulta la investigación y retrasa nuestro conocimiento.

 

 

El peligro de los falsos mitos sobre las propiedades medicinales del cannabis

Consecuencia del prohibicionismo también es el surgimiento de falsos mitos entorno a las propiedades medicinales del cannabis, tanto por exceso como por defecto. Quien esto suscribe no deja de ver en las redes sociales ejemplos de estos mitos en discusiones sobre el cannabis. Por un lado están los que infravaloran o desestiman las propiedades terapéuticas del cannabis, alegando que como mucho puede servir de analgésico o que se trata de un discurso falaz  pro-legalización.

 

Por otro lado, están aquellos que exageran las propiedades terapéuticas del cannabis, adjudicándole propiedades que no tiene o que no se ha demostrado que tenga. Así, nos hemos encontrado con gente que, con toda la tranquilidad del mundo, asegura que el cannabis cura el cáncer o el glaucoma, y que el prohibicionismo es una conspiración de las farmacéuticas para evitar el acceso a tan maravillosa medicina y cronificar así las enfermedades.

 

Ambos discursos son tremendamente dañinos a la hora de defender la legalización del cannabis, especialmente el medicinal. Cuando se exageran por exceso o por defecto las propiedades del cannabis, se genera un sustrato de desconfianza hacia el mundo del cannabis en general, sobre todo por parte de aquellas personas reacias a considerar su legalización. Por ello, es responsabilidad de los comunicadores del cannabis, y por extensión de cualquier persona que trate el tema del cannabis medicinal, de defenderlo con propiedad, apelando siempre que se pueda a la ciencia o, en su defecto, al arraigo del conocimiento popular.

 

 

10 propiedades medicinales del cannabis

La mayoría de propiedades medicinales del cannabis se atribuyen a sus dos cannabinoides principales, el THC y el CBD, pero el cannabis es una planta muy compleja con alrededor de 400 compuestos, siendo más de 60 de ellos cannabinoides. De algunas de las siguientes propiedades hay suficiente evidencia científica y de otras hay indicios anecdóticos suficientes como para justificar futuras investigaciones.

 

  • Tratamiento del dolor crónico y de enfermedades con cuadros de dolor asociados.

Quizá el tratamiento del dolor sea el principal uso del cannabis medicinal. Parece resultar efectivo en cuadros de dolor crónico, dolor neuropático e incluso se pueden tratar dolores localizados mediante ungüentos con CBD.

 

  • Tratamiento de espasmos musculares en esclerosis múltiple, dolores y rigidez de artritis

La marihuana parece funcionar contra espasmos musculares allá donde tratamientos convencionales apenas logran un resultado. También alivia las contracciones y el dolor en la esclerosis múltiple, y la inflamación con el dolor asociado en la artritis reumatoide. El cannabis también mejora el sueño de estos pacientes por lo que aumenta su calidad de vida.

 

  • Control de crisis epilépticas

 Quizá los casos más dramáticos en los que se aprecian los beneficios terapéuticos del cannabis sean las epilepsias refractarias, aquellas para las que ningún tratamiento convencional funciona. El cannabis usado en pacientes con epilepsias devastadoras como el síndrome de Dravet, que afecta a niños, experimentan mejoras espectaculares. Claro que, para las autoridades médicas, se trata de casos anecdóticos (por mucho que abunden) aunque ya comienza a menudear la evidencia científica.

 

  • Potencial tratamiento contra la expansión del cáncer

 Aunque se trata de una investigación sobre células cancerosas en laboratorio, los resultados sugieren que el CBD en combinación con otros compuestos del cannabis, podría detener la metástasis en cánceres agresivos. Otros estudios en ratones sugieren que el THC y el CBD podrían reducir el crecimiento o el tamaño de tumores en dosis adecuadas.

 

  • Tratamiento contra la ansiedad

 Muchos consumidores de cannabis, especialmente los moderados, lo que persiguen no es colocarse sino relajarse. Hay estudios que demuestran que el cannabis, en bajas dosis, produce efectos relajantes, mientras que en dosis mayores pueden producir ansiedad, es decir, el efecto opuesto. En este sentido podemos aplicar la frase “si te pasas te lo pierdes”.

 

  • Estrés post traumático

Otras de las propiedades medicinales del cannabis que se ha demostrado es que los endocannabinoides (cannabinoides que produce nuestro propio organismo) ayudan a regular el sistema responsable del miedo y la ansiedad en el cerebro y el cuerpo. En algunos estados de EE.UU., una de las principales causas para solicitar licencias de consumo de cannabis medicinal es el estrés postraumático. Pero todavía hay muchas cuestiones en el aire acerca de la conveniencia de tratar este tipo de desorden con cannabis sin un control absoluto de dosis y compuestos. La razón la podéis encontrar en el punto anterior.

 

  • Alzheimer y reducción de temblores en Parkinson

El cannabis parece tener algunas propiedades neuroportectoras. Investigadores israelíes han hallado que el cannabis reduce notablemente los temblores en la enfermedad de Parkinson hasta el punto de mejorar la motricidad fina. También, aunque en estadíos tempranos de investigación, parece que el THC retarda la formación de placas amiloides al bloquear la enzima en el cerebro que las produce. Estas placas matan las células cerebrales y están asociadas con el Alzheimer. Otros estudios sugieren que el dronabinol, un medicamento basado en el THC, reduce el comportamiento errático en cuadros de demencia.

 

  • Analgésico, antiemético y estimulador de apetito en tratamientos de cáncer 

Ya hablamos de la capacidad del cannabis para tratar el dolor en el punto 1. Esto se aplica también al cáncer y a las molestias derivadas del tratamiento de quimioterapia. El cannabis reduce la náusea e incrementa el apetito en pacientes de cáncer.

 

  • Tratamiento contra el alcoholismo y dependencia de otras drogas.

Quizá les sorprenda a algunos, pero el cannabis se está investigando también por su potencial para reducir la dependencia de drogas duras, incluido el alcohol. Comienza a haber evidencia anecdótica de que cannabis y alcohol son mutuamente excluyentes, es decir, que cuando ambas sustancias están igualmente accesibles, la tendencia es a dar preferencia al cannabis que al alcohol. Esto tiene especial relevancia si tenemos en cuenta que el cannabis es una sustancia mucho más segura que el alcohol.

 

 

  • La marihuana puede ayudar con las enfermedades inflamatorias intestinales.

La enfermedad de Crhon o la colitis ulcerosa podrían ser tratadas con cannabis. Un estudio de la Universidad de Nottingham descubrió que compuestos del cannabis interactúan con las células del cuerpo que juegan un papel importante en la función intestinal y en las respuestas inmunológicas.

 

 

aumenta el consumo de cannabis en menores

Menores: el cannabis no es una asignatura maría

El problema de la legalización del cannabis, en contra de lo que muchísimos creen, está alcanzando proporciones propias de asignatura pendiente de las gordas. No, aunque suene a chiste fácil, el cannabis no es ya una “asignatura maría”, sino una de esas que, además de suspender una y otra vez con la peor nota posible, afecta en primer lugar a los sectores más vulnerables de la sociedad: a los menores, a los enfermos y a la marginalidad

Además del constante flujo de noticias relativas a bandas de narcotráfico en España, el debate cada vez más activo y avivado por la legalización del consumo recreativo en Canadá está poniendo en evidencia la necesidad de volcarse en serio sobre el tema con una actitud política pragmática, porque tenemos un serio problema: criminalización de consumidores, alegalidad de clubs, indefensión de pacientes… Todo ello en el contexto de nuestra realidad: somos uno de los países europeos con mayor consumo de cannabis a pesar de las leyes restrictivas pero, lo peor de todo, tenemos un índice terriblemente creciente de consumo en menores.

Así lo reflejan la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES 2015-2016) y el último informe del Observatorio Proyecto Hombre, de las que se deducen datos preocupantes directamente relacionados con la falta de regulación: los adolescentes entre 15 y 17 años duplican en consumo de cannabis a los mayores de 35, y se comienza a consumir a una edad cada vez más temprana.

Por supuesto, el descenso de la percepción de riesgo juega su papel, como explican desde Proyecto Hombre: “Circula una leyenda urbana por la que se cree que el tabaco es más dañino que el cannabis. La percepción del riesgo es nula, y cada vez es más urgente proteger a los menores”. Pero la percepción de riesgo está asociada a la falta de información y educación en un contexto en el que para un chaval es más fácil comprar cannabis o hachís que cualquier bebida alcohólica.

El prohibicionismo desprotege a los menores

Con estos datos sobre la mesa, difícilmente se puede defender el prohibicionismo como una solución. Ni siquiera es un parche. Es más, lo único que ha logrado es diametralmente lo opuesto a lo que se pretendía: colocar el control del cannabis en manos del mercado negro, desproteger a los jóvenes y pacientes y cargar el sistema con gastos policiales, judiciales y penales innecesarios.

Cuanto más detalle ponemos en la valoración de la situación, más mezquinas suenan aquellas palabras de Pedro Sánchez en Canadá, cuando se le preguntó si, después de Canadá, España sería el siguiente país del G20 en legalizar el cannabis: “Yo estoy en lo que estoy, tengo ya suficientes problemas, por tanto, ahí me quedo”. ¿De qué manera el hecho de que un 12,6 % de jóvenes de entre 15 y 17 años consuman cannabis no sería un problema de primer orden para el Ejecutivo?

Txema Guijarro en el foro sobre cannabis en el CongresoMedidas inútiles y costosas

En el foro “Hacia la regulación integral del cannabis” que tuvo lugar la semana pasada en el Congreso, el diputado Txema Guijarro hacía referencia a la detención del narcotraficante Francisco Tejón, del clan de “los Castañitas”, cuya banda acapara casi todo el mercado negro del cannabis que entra en España por el Campo de Gibraltar, el mismo día que Canadá legalizaba el consumo recreativo.

Apuntaba así la ironía de que, mientras Canadá implementa una solución “duradera y permanente y que va a traer salud e ingresos al estado canadiense”, en España se sigue implementando una medida “que cuesta ingentes recursos policiales (…) para nada”. Guijarro apuntaba además que “mañana mismo va a seguir entrando la misma cantidad de hachís ilegal” y que acabamos volviendo “a la casilla de salida”. “La guerra contra las drogas” sigue Guijarro, “es una guerra que hay que ganar para la ciudadanía y no contra ella”.

Estas palabras cobran especial relevancia cuando nos referimos a los menores. ¿De qué forma puede el Estado proteger a los adolescentes del consumo de cannabis, si la actual política de drogas les está, prácticamente, no solo poniendo el cannabis en bandeja a través del mercado negro, sino el acceso a las llamadas drogas duras?

No obstante sabemos, como se apuntó múltiples veces durante el foro del Congreso con datos verificables procedentes de aquellas regiones donde el consumo se ha regulado, que la regulación del mercado del cannabis reduce el narcotráfico y dificulta el acceso de los jóvenes al mismo. También se insistió en aprender de los errores del pasado. Al contrario de como se ha hecho con el alcohol y el tabaco, tenemos una oportunidad inédita de hacerlo bien con el cannabis. ¿A qué estamos esperando?

Pablo iglesias y Bernardo Soriano

“La cuestión no es si se regula el cannabis o no, sino quién será el siguiente en hacerlo”

Si algo quedó claro en el foro de debate “Hacia la regulación integral del cannabis” que tuvo ayer en el Congreso, y que fue organizado desde Podemos, es que la sociedad española está madura para afrontar una regulación racional. Tras la legalización del consumo recreativo en Canadá, que llega 17 años después de la legalización del consumo medicinal, Pablo Iglesias considera crucial que sea España el que lidere la iniciativa en Europa.

“La cuestión no es si se regula el cannabis o no, sino quién será el siguiente en hacerlo”, decía Iglesias en la apertura del acto. “España tiene que ser inteligente y ser de los primeros en legalizar, si llegamos los últimos serán otros países los que se beneficien de algo que es un clamor social”

De las diferentes ponencias que cubrieron todos los aspectos posibles: sociales, sanitarios, científicos, económicos, jurídicos, etc. se desprendió sin duda que el actual modelo prohibicionista no solo es absolutamente ineficaz, sino contraproducente, un fracaso en todas regla al que Podemos se ha comprometido poner solución.

El sociólogo y escritor Jorge Moruno intervino en el cierre del foro haciendo alusión a la postura que Pedro Sánchez manifestó sobre el tema de la regulación del cannabis en su pasada visita a Canadá, esquivando la cuestión afirmando que “suficientes problemas”:

“Precisamente porque (Sánchez) ya tiene suficientes problemas, lo que propone si se regula el cannabis son soluciones, no son más problemas, así que estaría bien que se lo empezara a tomar en serio”.

Un aspecto que salió a relucir varias veces es la particularidad de la situación española. Al analizar de los diferentes modelos de legalización más o menos exitosos que han tenido lugar en otras regiones como Uruguay, Canadá o estados de EE.UU. como Colorado o California, y compararlos con la realidad española, se deduce que un modelo de regulación funcional en España ha de partir de sus propias peculiaridades, las cuales son tenidas en cuenta en la propuesta de regulación integral que, previsiblemente, Podemos realizará formalmente a comienzos del próximo año, según anunciaba el diputado Miguel Vila al final del acto. Esta propuesta persigue un modelo social basado en los usuarios, que evite monopolios y oligopolios, incluya a comunidades desfavorecidas y facilite el acceso de la Pymes.

Este foro, celebrado con mucha intención el día posterior a la legalización del cannabis en Canadá, es un evento sin precedentes en el Congreso de los Diputados que pretende acercar esta acuciante cuestión a una sociedad que necesita ser educada. Si bien es cierto que la aceptación social del cannabis es creciente, todavía existe una incultura al respecto que fomenta los tópicos negativos y a la que se aferra con fuerza el prohibicionismo.

Por muy mal que le venga ahora a Pedro Sánchez o a la oposición, la cuestión del cannabis ha alcanzado un punto de no retorno: hay que responderla ya, porque la elusión de la cuestión no solo no va a hacerla desaparecer, sino que la va a amplificar, sobre todo en un contexto internacional ante el cual estamos yendo a contracorriente. En este sentido, no pocos ponentes del foro hicieron notar las complejidades de la regulación, un proceso en el que se deberían revisar leyes orgánicas. De ahí la necesidad de acabar con la procrastinación sistemática de la cuestión del cannabis, de sacarla de la eterna bandeja de cosas para hacer mañana.

 

clientes comprando cannabis legal en Canadá

Aspectos clave de la legalización del cannabis en Canadá

Con la legalización del cannabis en Canadá, comenzamos a conocer otros detalles acerca de las particularidades de la regulación.

Si bien a nivel nacional el límite de posesión es de 30 gramos de cogollos de cannabis y el consumo está exclusivamente limitado a mayores de edad, tras la legalización del cannabis en Canadá cada provincia posee sus propias reglas en lo referente a forma de distribución, lugares de consumo y autocultivo.

Actulamente, la legalización del cannabis en Canadá trae que los cogollos de marihuana son la única forma del producto cuyo comercio está por ahora permitido, pero durante el próximo año se determinará la venta de productos alternativos basados en el cannabis como comestibles y bebidas, concentrados y cartuchos de vapeador. Hay otros aspectos de la legalización que todavía están por determinar, por lo que toda la situación inaugurada ayer se presenta como provisional mientras se afinan los detalles.

 

Aspectos clave en la legalización del cannabis en Canadápara para el consumidor

Algunos aspectos clave que debes conocer si viajas a Canadá y vas a comprar, transportar y consumir cannabis son los siguientes:

No se te ocurra cruzar la frontera con EE.UU. transportando marihuana, aunque sea ha realizado legalización del cannabis en Canadá y se trata de un estado donde el consumo recreativo es legal. Te arriesgarías a una condena dura, dado que a nivel federal la marihuana sigue siendo una sustancia absolutamente ilegal en EE.UU. Incluso a los ciudadanos canadienses que trabajan legítimamente en empresas del sector del cannabis, podría prohibírseles acceder al país vecino si se descubre que trabajan en dicho sector. Desde el punto de vista de la ley estadounidense, el trabajador legal del cannabis es considerado un delincuente.

No se te ocurra conducir bajo los efectos del cannabis o habiéndolo consumido recientemente. Las leyes a este respecto se han endurecido muchísimo. No te la juegues ni, por supuesto, pongas en riesgo la salud o la vida de los demás. Conducir con una concentración de cinco nanogramos de THC o más por mililitro de sangre se penaliza a tres niveles: una multa mínima de 1.000 dólares por el primer delito; una pena mínima de 30 días de prisión por un segundo delito; y un mínimo de 120 días de prisión por el tercero y posteriores. Por supuesto, las penas se agravan si se hiere o mata a otra persona por conducir con estas concentraciones de THC, desde dos años hasta cadena perpetua. Entre 2.5 y 5ng de THC pueden implicar hasta 1000 dólares de multa.

Cuidado cuando salgas del país en avión. Si bien en los vuelos domésticos podrás transportar hasta el máximo legal permitido de 30 gramos, transportar cualquier cantidad de cannabis en un vuelo internacional podría acarrearte un problema muy serio. Revisa muy bien tu equipaje y deshazte de cualquier resto antes de abandonar Canadá.

Sobre la posesión, el límite de 30 gramos se refiere a la cantidad máxima que puedes comprar de una vez y/o transportar en un espacio público. Ten en cuenta que tu propio coche será considerado también como “espacio público”. Llevar más de esa cantidad podría ser castigado hasta con cinco años de prisión.

 

Tras la legalización del cannabis en Canadá, cada provincia tiene sus reglas

Por lo demás, deberás atender las particularidades de la regulación en las provincias que vayas a visitar. Esta pequeña guía no solo te dará una idea de cuán dispares pueden ser las reglas entre territorios, sino que te orientará sobre los aspectos más generales. No obstante es conveniente que te informes bien sobre los detalles cuando visites las distintas provincias:

Alberta

Mayoría de edad: 18 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial, privado y por internet.

Cultivo en casa: Sí, sólo en interiores

Consumo público: exactamente igual que el tabaco

 

Columbia Británica

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial, privado y por internet.

Cultivo en casa: Sí; Hasta cuatro plantas

Consumo público: Allá donde se permita el tabaco, nunca en patios de recreo, campos de deportes, pistas de skate y otros lugares frecuentados por menores.

 

Manitoba

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permiten las ventas al por menor, privadas y por internet.

Cultivo en casa: Sólo con licencia médica

Consumo público: No se permite fumar o vapear en las calles, parques, campamentos ni en casi cualquier otro tipo de lugar público, pero no se mencionan explícitamente los comestibles.

 

Nuevo Brunswick

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial y por internet.

Cultivo en casa: Sí

Consumo público: Sólo en propiedad privada

 

Terranova y Labrador

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial, privado y por internet.

Cultivo en casa: Por determinar

Consumo público: Sólo en propiedad privada

 

Territorios del Noroeste

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Tiendas de licores privadas y ventas al por menor por internet administradas por el gobierno.

Cultivo en casa: Sí

Consumo público: Propiedad privada y en senderos, autopistas, calles, caminos y parques cuando no estén siendo utilizados para eventos públicos.

 

Nueva Escocia

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial y por internet.

Cultivo en casa: Sí

Consumo público: Exactamente igual que el tabaco

 

Nunavut

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor por internet.

Cultivo en casa: Sí

Consumo público: Exactamente igual que el tabaco

 

Ontario

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial y por internet

Cultivo en casa: Sí, hasta cuatro plantas por hogar

Consumo público: Sólo en propiedad privada

 

Isla del Príncipe Eduardo

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial y por internet.

Cultivo en casa: Por determinar

Consumo público: Sólo en propiedad privada

 

Quebec

Mayoría de edad: 18 años

Tiendas: Se permite la venta al por menor a nivel provincial y por internet.

Cultivo en casa: No

Consumo público: Exactamente igual que el tabaco

 

Saskatchewan

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permiten las ventas al por menor privadas y por internet.

Cultivo en casa: Sí, hasta cuatro plantas

Consumo público: Sólo en propiedad privada y nunca delante de menores de edad

 

Yukon

Mayoría de edad: 19 años

Tiendas: Se permite la venta en establecimientos administrados por el gobierno y las ventas al por menor por internet.

Cultivar en casa: Sí

Consumo público: Sólo en propiedad privada

 

Canada legaliza el consumo recreativo de cannabis

Desde hoy el consumo recreativo de cannabis es legal en Canadá

Terminó la cuenta atrás. Desde hoy el cannabis es legal en Canadá. Los canadienses mayores de edad (a partir de los 18 o 19 años según la provincia) podrán consumir cannabis con fines recreativos.

El que el cannabis es legal en Canadá hace que sea una gran victoria de la razón, de la conquista de otro derecho y libertad, tras décadas de prohibición en Canadá. Con el fin de arrinconar aun más al mercado negro con la medida, el precio del gramo será de una media de 7,7 dólares americanos (6,66€), impuestos incluidos, aunque se prevé que los precios oscilen en función de la respuesta del mercado ilegal.

Aunque las autoridades estiman que el cannabis legal costará alrededor de un 25% más que el ilegal, también cuentan con que la mayoría de consumidores preferirán productos que ofrezcan garantías sanitarias e información precisa sobre su composición a productos del mercado negro sin criterios de calidad o sanitarios.

Según una encuesta de la empresa Ipsos, un 40% de los canadienses dispuestos a consumir cannabis, piensa que el precio será un criterio fundamental a la hora de comprar cannabis en el mercado legal. En la provincia de Ontario, la más grande del país, el precio de compra ideal según la encuesta oscilaría entre los 6,6€ y los 9,26€ por gramo.

Cada provincia ha establecido su propio sistema de distribución y venta de cannabis. Así, en Nueva Escocia es la NSLC (Nova Scotia Liquor Corporation) la que, junto alcohol, monopolice el comercio de cannabis. En Nueva Brunswick se ha creado una empresa pública ad hoc para la gestión del comercio de cannabis legal: Cannabis NB. Esta empresa ofrece hasta 76 productos y el precio por gramo oscilará, en función de sus características, entre los 4,93€ y los 9,94€.

También hoy el gobierno de Canadá anunciará el indulto de las personas condenadas por posesión de hasta 30 gramos de marihuana, que es la cantidad máxima de posesión legal según la nueva ley, medida de la que se podrán beneficiar miles de canadienses que, por esta cuestión tenían vetado su ingreso en EE.UU.

El resto del mundo mira a Canadá

Con todos los elementos de ser uno de los experimentos sociales más interesantes de la actualidad, el resto del mundo, y en particular Europa, mira con curiosidad a Canadá. No sería raro estimar un aumento de la presión social y de los grupos pro-legalización como consecuencia del paso que acaba de dar el país norteamericano, que desafía la Convención Internacional Única sobre Estupefacientes de la ONU de la cual Canadá es firmante, siendo además el primer país del G7 en regular integralmente el consumo recreativo de cannabis.

Pero como con cada libertad conquistada, la inercia del prohibicionismo ha creado una legión de miopes que se escandalizan por la osadía canadiense, que en realidad no ha consistido más que en formalizar una situación de normalización social, en un reconocimiento de la madurez propia de un país social, económica y culturalmente desarrollado y del fracaso del prohibicionismo. Estos miopes creen de verdad que la legalización del cannabis, más que con derechos y libertades, más que con acabar con la hipocresía que permite la cultura del alcohol y humilla a la del cannabis, más que con las necesidades de enfermos, tiene que ver con intereses de lobbies y empresarios que se frotan las manos.

Según Francisco Igea, portavoz de Ciudadanos en la comisión de Sanidad del Congreso, la situación en España resulta esperpéntica, con “la peor legislación del mundo” y “una regulación prohibicionista” a pesar de tener “más consumo que en Holanda, donde es legal”. Y añade que “ni hay libertad ni hay consumo bajo, no tenemos nada”.

Recalcando esta amarga y curiosa situación, el actor Santiago Segura publicó hace unos días un deliciosamente irónico tweet con relación a la inminente legalización en Canadá, en el que decía: “A ver si lo legalizan aquí y por fin puedo probarlo, tengo curiosidad!”.

Santiago Segura ironiza sobre el cannabis