Noticias cannabis

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Las autoridades del Reino Unido confiscan su medicina cannábica a un niño con graves crisis epilépticas

La madre teme que su hijo muera si las autoridades no le devuelven su medicina cannábica para tratar sus graves crisis epilépticas

 

Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más absurdas resultan situaciones como la que os contamos hoy. Billy Caldwell, un niño británico de 12 años que padece crisis epilépticas graves, es uno de los tantísimos “refugiados cannábicos” que se ven obligados a buscar su medicación en otros países, por culpa de la falta de revisión de la legislación de sus propios países. Y no estamos hablando de remotos países subdesarrollados, sino del Reino Unido, una potencia del primer mundo que, como ocurre en España, es incapaz de ponerse a la altura de su nivel de desarrollo en el resto de ámbitos, y actualizar de una maldita vez (y disculpen si nos ponemos emocionales) la retrógrada y anacrónica política sobre el cannabis, resultado de intereses prohibicionistas que nada tienen que ver con proteger a la sociedad de los supuestos males de una sustancia muchísimo menos peligrosa que el alcohol.

 

Billy regresaba de Canadá con su madre, donde habían acudido a recoger un suministro de 6 meses del único tratamiento que ha resultado efectivo para las crisis de su hijo. Se trata de un aceite de cannabis que contiene CBD, el cannabinoide no psicoactivo responsable del alivio de las crisis epilépticas, hecho científicamente comprobado e incluso respaldado por la American Epilepsay Society. Cuando declaraba el suministro en la aduana del aeropuerto de Heathrow, se lo confiscaron. Los mismos funcionarios de aduanas sentían la injusticia que estaban cometiendo por ajustarse a una ley que obviamente debe, con la urgencia que requiere una situación literalmente de vida o muerte, ser revisada. Según cuenta Charlotte Caldwell, la madre de Billy, uno de los funcionarios “tenía lágrimas en los ojos, no quería tener que hacerlo”.

 

Un portavoz del Ministerio del Interior decía al respecto el día de los hechos que “El Ministerio del Interior simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy y su familia. Aunque reconocemos que las personas con enfermedades debilitantes buscan aliviar sus síntomas, la Fuerza Fronteriza tiene el deber de impedir la entrada al Reino Unido de sustancias prohibidas. Por lo tanto, a la Sra. Caldwell le han incautado aceite de cannabis esta mañana en el aeropuerto de Heathrow al regresar de Canadá”.

 

Como vemos, incluso una de las más altas instancias del Estado es incapaz de arreglar un permiso para garantizar la seguridad de uno de sus súbditos, mientras lleva a cabo los trámites que sean necesarios para modificar una ley que hoy está siendo responsable del inútil sufrimiento de miles de familias. Y es que en el caso de Billy no hay duda: de los cientos de crisis epilépticas potencialmente mortales que tenía antes de comenzar su tratamiento con cannabis, pasó a no tener ni un ataque en 300 días, después de iniciar su tratamiento.

 

Según el ex ministro de drogas Norman Baker, la incautación de la medicina de Billy por parte de las autoridades es “cruel e inhumana. En mi época como ministro de drogas me quedó muy claro que el cannabis tiene propiedades médicas útiles y, de hecho, que es la única sustancia que funciona para algunas personas, una situación ampliamente reconocida en otros países”. Entre ellos están Alemania, Italia, Portugal u Holanda.

 

Billy había sido la primera persona en el Reino Unido en recibir una receta de cannabis a través del NHS (sistema nacional de salud), con el apoyo de su médico de cabecera del condado de Tyrone, Irlanda del Norte, pero el mes pasado, el Ministerio del Interior, el mismo que “simpatiza con la difícil y poco común situación a la que se enfrentan Billy”, ordenó al médico de cabecera suspender la receta si no quería perder su licencia médica. De esta forma Billy se convirtió en un “refugiado cannábico” que tuvo que marchar a Canadá a buscar su medicina, pero la alegría de poder respirar tranquilos durante 6 meses se esfumó en el aeropuerto de Heathrow.

Charlotte expresa su indignación: “Una cosa es no darle a un niño medicamento cuando lo necesita, pero otra cosa es quitárselo cuando ya lo tiene. Es verdaderamente un crimen”.

 

En el Reino Unido, al igual que en EE.UU., el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1, lo cual implica la falacia de que no tiene propiedades médicas reconocidas. Esta vergonzosa mentira, institucionalizada en la legislación del Reino Unido, puede ser responsable de muertes, una vez que sabemos a ciencia cierta que el tratamiento más efectivo para ciertas condiciones, como algunas formas graves de epilepsia, incluye medicamentos basados en el cannabis.

 

Charlotte asegura que “sin su medicina, las crisis de Billy volverán y seguramente morirá”. ¿De verdad a estas alturas las autoridades están esperando a que se concreten los temores de una madre angustiada para hacer algo?

 

Fuente: The Guardian, Independent

La Madre Teresa de los presos por cannabis

Beth Curtis lleva años trabajando a favor de condenados por crímenes no violentos relacionados con el cannabis, lo que le ha llevado a recibir el sobrenombre de la Madre Teresa de los presos por cannabis.

 

En un país donde en la mayoría de estados está legalizado el cannabis medicinal, además de un creciente puñado de ellos en el que también se ha legalizado el cannabis recreativo, sorprende que haya aun personas condenadas a sentencias absurdamente largas, incluso cadenas perpetuas, por delitos no violentos relacionados con el cultivo o el comercio de cannabis.

 

Aliada de los condenados en esta situación es Beth Curtis, una viuda anciana que, en vez de dedicarse a sus antiguos pasatiempos, se pasa el tiempo comunicándose con presos, escribiendo a compañías cannábicas, hablando con los medios y gestionando LifeForPot.com, trabajando en favor de delincuentes no violentos que cumplen cadena perpétua sin posibilidad de libertad condicional, por delitos relacionados con el cannabis.

 

Curtis es conocida como “la Madre Teresa de los convictos por marihuana”, y se está convirtiendo en una especie de Erin Brockovich de esta causa. Ya es conocida en los círculos de justicia criminal por su dedicación.

 

Con un pasado como trabajadora social y como voluntaria, su vocación actual le vino forzada cuando su hermano John Knock fue condenado a dos cadenas perpetuas mas 20 años sin posibilidad de libertad condicional por participar en una red ilegal de cannabis. A pesar de haberse dedicado a esto durante unos años entre finales de los 70 y principios de los 80, no fue acusado hasta 1994 y detenido en Francia dos años más tarde. En 1999 fue extraditado y juzgado en EE.UU. donde, tras agotar todas las apelaciones, nueve años después ingresó en prisión… de por vida, separado de su familia y su hijo, por haber comerciado con una planta que se está volviendo legal en casi toda Norteamérica, y sin que se le hubiese relacionado con violencia alguna.

 

Su hermana expresaba su impotencia así: “Nuestra familia estaba conmocionada porque realmente no entendíamos el sistema de justicia y pensábamos que no podía ser correcto”.

 

A partir de ese momento, Curtis empezó a contactar con presos en situaciones similares, investigando y enviando cartas, con la esperanza de recibir respuesta.

 

“No fue tan fácil, en ese momento no había mucha gente que estuviera abogando por ellos”, dice Curtis. “Cuando un extraño te escribe a una prisión federal, creo que es muy lógico que temas que se trate de un investigador oculto tratando de obtener información sobre ti que pueda perjudicarte”.

 

Cuando comenzó a ganarse la confianza de algunas de las personas a las que escribía, comenzó a contar sus historias en su página web, para crear conciencia sobre casos como el de su hermano. Con el tiempo comenzó a ser conocida entre prisioneros con el mismo perfil. Ya no tenía que buscarlos: ellos se ponían en contacto con ella. Pero Curtis debía investigar cada caso para filtrar exclusivamente aquellos condenados por delitos no violentos relacionados con la marihuana.

Con una merecida reputación, los medios de comunicación acuden a su experiencia y datos para organizar la información, e incluso ejerce de intermediaria entre presos y medios para las entrevistas.

 

Espacio para la esperanza: el cannabis se legaliza poco a poco

Al menos cinco condenados a cadena perpetua por los que Curtis ha abogado han recibido conmutaciones, pero aun hay mucho trabajo que hacer. A pesar de todo conserva el optimismo, dado que opina que el presidente Trump está obsesionado con su poder para conceder misericordia y el pasado 8 de junio revelaba que estaba revisando una lista de 3000 presos “que han sido tratadas injustamente o donde su sentencia es demasiado larga”.

“Mi hermano ha estado en prisión a través de las administraciones de Clinton, Bush y Obama, así que no veo la esperanza hacia atrás, la esperanza tiene que ser hacia adelante”, dice Curtis, confiando en que la administración Trump haga algo al respecto, dado que el cannabis se está progresivamente despenalizando y hay en marcha un proyecto de ley para impulsar la despenalización a nivel federal.

 

Fuente: Forbes

Google y PayPal no se llevan bien con la industria del cannabis

Los gigantes tecnológicos Google y PayPal siguen poniendo trabas a cualquier negocio relacionado con la industria del cannabis

 

No hay duda de que la marihuana ha demostrado ya ser un producto capaz de ser regulado racionalmente con eficiencia en sociedades modernas y maduras. Es legal actualmente en la mayor parte de los EE.UU. y, con la entrada de la regulación recreativa en Canadá a finales de verano, podemos decir que se trata de un producto legal y legítimo en la mayor parte de Norteamérica.

 

Aun así, la industria del cannabis, que podría estar rindiendo cerca de 60 mil millones de dólares anuales para finales de la próxima década, está siendo activamente obstaculizada por grandes compañías tecnológicas como Google o PayPal.

 

Por ejemplo, las empresas de cigarrillos electrónicos y vaporizadores están siendo sistemáticamente rechazadas por estas plataformas, al igual que otras empresas relacionadas más o menos directamente con la escena cannábica.

 

Es el caso de To The Cloud Vapor Store, un negocio que vende vaporizadores muy populares entre los consumidores de cannabis. Durante un tiempo, cuenta su dueño Tyler Browne, pudo anunciar y vender sus productos a través de Google Adwords y Bing Shopping, pero de un tiempo a esta parte eso se acabó. Los servicios de publicidad y venta online están rompiendo lazos con cualquier cosa que tenga ese delicioso aroma a cannabis.

 

Browne explica que “en el pasado, era como un juego del gato y el ratón. Invertíamos tanto en Google AdWords que nos asignaron un representante de cuentas, el cual bromeaba diciendo que Google conocía el uso previsto de los productos, por lo que nos proporcionaría formas de sortearlo, como llamarlos difusores de aromaterapia u omitir la palabra vaporizador”.

 

Browne continúa: “Contar con un representante de cuentas que nos ayudara a cumplir con las normas nos tranquilizó, como si pudiéramos mantener el negocio creciendo con Google AdWords.” Pero de la noche a la mañana Google canceló la cuenta de To The Cloud Vapor Store, su representante de cuentas resultó de pronto innaccesible y, ante las protestas y reclamaciones, Google solo apelaba al cumplimiento de los términos del servicio.

 

Esto, lejos de ser anecdótico, es la norma. Según la política publicitaria de Google, está prohibida la promoción de sustancias que alteren el estado mental con fines recreativos o que de otro modo induzcan colocones, o productos o servicios comercializados para facilitar el consumo de drogas recreativas.

 

Google y PayPal ponen trabas a las ventas relacionadas con la industria del cannabis

 

Pero la cosa va más allá de la publicidad. Ni siquiera To The Cloud Vapor Store puede ofrecer pagos mediante PayPal, porque permitir su asociación con una empresa que vende vaporizadores podría ponerles, a juicio de la compañía, en riesgo de “fraude, contracargos y acusaciones de malas prácticas”, según comunica To The Cloud Vapor Store.

 

Si bien la política de ventas de PayPal prohíbe estrictamente las transacciones que traten con “ciertas sustancias controladas u otros productos que representen un riesgo para la seguridad del consumidor, parafernalia de drogas, cigarrillos, artículos que animen, promuevan, faciliten o instruyan a otros a participar en actividades ilegales”, las transacciones que involucran cigarrillos electrónicos requieren aprobación previa. Pero Browne apunta que la empresas tecnológicas no aplican la misma política a todos los negocios de vaporizadores. A Browne le preocupa que las empresas pequeñas, como la suya, sean apartadas, dejando este espacio fundamental de mercado abierto a las empresas con influencia.

 

Ese temor no es infundado, pues ya vimos cómo la reciente censura de YouTube a sitios relacionados con el cannabis, se cebó con los canales más modestos, dejando intactos a los grandes medios.

 

Con esta situación, cabe pensar que el momento en el que los gigantes tecnológicos resulevan sus problemas retrógrados con el mundo del cannabis marcará un punto de inflexión en la industria.

 

 

Fuente: Forbes

 

El cannabis legal sin THC llega a París

La ley francesa se ha relajado un poco y ahora permite vender, como en Suiza e Italia, cannabis que contenga una concentración inferior al 0,2% de THC, el cannabinoide psicoactivo de la planta, lo que ha impulsado la apertura de dos coffee-shops en París.

Este cannabis con bajo contenido en THC no produce el subidón que atrae a los consumidores recreativos de cannabis ni posee los efectos terapéuticos asociados a este cannabinoide, pero puede contender mayores concentraciones de CBD, un cannabinoide no psicoactivo y con reconocidas propiedades terapéuticas.

Por el momento dos “coffee-shops” han abierto sus puertas en la capital francesa, atrayendo a numerosos clientes curiosos que han tenido que hacer cola para acceder al producto.

Lo propietarios de los coffe-shops aseguran que su producto está pensado para aquellos que les guste el sabor y aroma de la planta, y no para quienes busquen colocarse. El propietario de Cofyshop, Joaquim Lousquy, consciente de que cualquier paso en falso le puede arruinar la oportunidad de negocio de la que es pionero en la capital, se cura en salud: “no hay efecto psicotrópico. No es una medicina ni un relajante. No le aconsejo a nadie fumar cannabis. Lo vendemos como cualquier otro artículo, como una tienda de muebles vende mesas o sillas”. Claro. Las sillas son para sentarse y el cannabis, oficialmente, es para decorar. Su prudencia emana del mismo avispamiento que le hizo pensar en abrir su tienda al percatarse de que las leyes francesas se relajaban un poco respecto al cannabis. Cofyshop vende su “cannabis light”, como se le conoce en Italia, a un precio de alrededor de 12€ por gramo, además de sirope, aceite para masajes e infusiones de CBD.

Stéphane Bélaiche, de E-Klop, el otro negocio que ha abierto en París, también opta por la prudencia a la hora de pronunciarse, y asegura que no vende productos CBD “para que puedan ser fumados en un cigarrillo de marihuana, sino para que la gente encuentre otro sabor para disfrutar.” De hecho, el mismo producto, importado de Suiza, contiene una etiqueta que advierte: “No fumar”, pero los clientes entienden, o creen entender los guiños y comillas implícitos.

Con respecto a estos productos CBD, sus defensores aseguran que alivian la ansiedad y tienen efectos analgésicos, pero la Autoridad Sanitaria Francesa insiste en que “ningún beneficio terapéutico puede ser reclamado por los fabricantes o vendedores o cualquier producto que contenga CBD”. Esto no significa que el CBD no presente beneficios terapéuticos, sino que los vendedores no pueden publicitar sus productos apelando a beneficios terapéuticos, dado que no están regulados como medicamentos.

Los veteranos de EEUU. reclaman la desclasificación federal del cannabis

Los veteranos de EEUU siguen sin tener acceso al cannabis en el sistema de salud federal de EE.UU.

 

¿Podéis imaginar un colectivo cuya tasa de suicidio sea de una media de 20 al día? ¿Y qué tiene esto que ver con el cannabis? Hablamos de los veteranos de guerra estadounidenses, un colectivo que, según un estudio publicado en 2016 por el Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos (VA), registró en 2014 una media de 20 suicidios al día (¡¡¡7300 al año!!!).

A estas cifras horribles y alarmantes le hemos de sumar el índice de dolores crónicos severos entre los veteranos, un 40 por ciento mayor que entre los civiles. Además, según el VA, hasta un 20% de los 2,7 millones (has leído bien) de veteranos de las guerras en Irak y Afganistán experimentarán depresión y estrés post-traumático.

Como ya hemos relatado múltiples veces, entre las propiedades del cannabis tomadas en serio por la ciencia, están las de poder tratar estas condiciones propias de los veteranos de guerra: dolores crónicos, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, estrés post-traumático… pero los médicos de la Veterans Health Administration (VHA) siguen recetando cócteles de medicamentos peligrosos como opiáceos y benzodiacepinas, incluso en aquellos estados donde el cannabis terapéutico es legal.

Esto se debe a que la VHA es un organismo federal y el cannabis sigue clasificado como sustancia de tipo 1 en la ley federal de sustancias controladas. Esta clasificación presupone dos aspectos que, atribuidos al cannabis, resultan absolutamente falsos: a) que no tiene propiedades medicinales reconocidas y b) que presenta un elevado poder de adicción. Así pues, por muy legal que sea el cannabis en un estado, el VHA nunca lo reconocerá como tal.

 

El gobierno federal de EE.UU. sigue negando la evidencia científica sobre las propiedades terapéuticas del cannabis, es por ello que los veteranos de EEUU reclaman la desclasificación del cannabis.

El gobierno federal sigue pues negando a los veteranos el acceso a una opción alternativa de tratamiendo demostradamente más segura. Con las cifras terribles que mostramos más arriba, sumado a que la mayoría de estados ha legalizado el cannabis medicinal y con el reconocimiento del potencial terapéutico por parte de profesionales del Colegio Americano de Médicos, la Asociación Americana de Salud Pública y la Asociación Americana de Enfermeros, los veteranos se preguntan cuánto más ha de subir el índice de suicidios para que el gobierno recapacite y cambie la ley federal sobre el cannabis. Además, esto no se trata de un capricho de cuatro veteranos fumetas, sino de un reclamo generalizado de más del 80% de veteranos de guerra.

Por nuestra parte, mientras defendemos la conveniencia de facilitar el acceso al cannabis a veteranos con desórdenes y problemas médicos derivados de la guerra, no podemos dejar de pensar que la primera línea de acción para reducir la tasa de suicidios y problemas mentales y físicos de los veteranos, pasa por que EE.UU. deje de meterse donde no le llaman, enviando a la juventud de su nación al matadero para poder seguir siendo el gallo del corral.

5 consejos de la reina del cannabis para emprender un negocio

De la pobreza a manejar millones de dólares y codearse con las estrellas. Una cenicienta que encontró en el negocio del cannabis a su hada madrina, convirtiéndose en la reina del cannabis.

 

Se llama Cheryl Shuman y es conocida como “la reina del cannabis de Beverly Hills”. Como toda persona hecha a sí misma, detrás tiene una historia de superación en la que tocó varias veces fondo para, a través de una inusitada tenacidad, encontrar su lugar en el mundo como presidenta del Beverly Hills Cannabis Club. De vender cupones de descuento en Los Angeles a hacerse millonaria, arruinarse, vivir en su coche… a acabar codeándose con la élite del espectáculo cuando un día el mismísimo Michael Jackson entró en la óptica en la que trabajaba por 4€ la hora.

Oportunista o visionaria, llámalo como quieras: el caso es que, consciente de que al rey del pop le costaba dar dos pasos por la calle sin que le asaltasen fans como moscas pesada, Cheryl se ofreció a atenderle a domicilio. Y ahí comenzó la historia que le llevaría a presidir un club con 1700 miembros, incluida la élite del espectáculo, y gestionar millones de dólares para invertir en el negocio del cannabis.

 

Cheryl entró en contacto con la planta cuando en 1996 su psicólogo le recomendó el cannabis (“hazte un porro, Cheryl”) para tratar su depresión tras una relación que acabó mal. Ese mismo año se aprobaba en California el cannabis medicinal, así que Cheryl, poniendo en juego su capacidad de visión y oportunidad, comenzó a cultivar y a servir a domicilio a estrellas del mundo del espectáculo, desde Drew Barrymore y Cameron Diaz a Justin Timberlake y Paul McCartney.

 

Además, pensadlo bien, como mujer y madre soltera, procedente de un entorno muy pobre (no tuvo agua corriente en su casa hasta que cumplió los 14 años), tuvo que superar más obstáculos de los que cualquiera habría soportado. Por ello debemos tomar sus consejos en serio cuando se trata de iniciar un negocio basado en el cannabis.

 

5 consejos de la reina del cannabis para emprender un negocio

 

Aunque para poder trabajar en esto se precisa, ante todo, de una situación de legalidad que te permita desarrollar tu negocio sin riesgos, los cinco consejos de la reina del cannabis, Cheryl Shuman son extensibles a cualquier iniciativa de empresa:

 

  1. Hazte un experto: conoce no solo el producto, sino los medios de producción y distribución. Estudia la demanda y busca las carencias en la oferta.

 

  1. Sé comunicativo y accesible: ya sea para captar la atención sobre tu negocio o para recibir inversiones. Considera a los inversores como mentores. Así mantendrás una buena relación y te cuidarán mejor. Cuando recibas una inversión, empléala en establecer vínculos entre inversores.

 

  1. Ten un plan de negocio: cuando tengas clara la actividad a la que tu negocio se va a dedicar, comienza a solucionar las cuestiones específicas. Para ello es recomendable fundar primero un holding que gestione tus inversiones.

 

  1. Cuida las relaciones: ten siempre tarjetas de presentación a mano. Acepta siempre las que te ofrezcan y no dudes en pedirlas si sientes que hay una oportunidad. Organiza tus contactos en una base de datos.

 

  1. No abandones el espíritu emprendedor: no olvides los valores que te llevan a emprender el negocio y tenlos siempre presentes. El compromiso, la tenacidad y la pasión no solo te mantendrán enamorado de tu trabajo, sino que permitirás que los demás lo perciban, atrayendo oportunidades.

El cannabis de EE.UU. se ve obligado a cotizar en Canadá

La prohibición federal del cannabis en EEUU impide a las compañías del país cotizar en Wall Street

 

Algo inusual ocurre cuando compañías de cannabis estadounidenses no pueden cotizar en Wall Street, pero sí pueden hacerlo las canadienses. Al mismo tiempo, el cannabis estadounidense se ve obligado a cotizar en Canadá. Esto se debe a la prohibición federal de la marihuana en EE.UU. Dado que las empresas de cannabis canadienses que cotizan en Wall Street no operan en EE.UU., no violan ninguna ley federal. Pero a compañías estadounidenses como Medmen, una cadena de dispensarios de marihuana con sede en Los Ángeles, no les queda otra que cotizar en la CSE, la bolsa de valores canadiense. Lo mismo están haciendo muchas otras empresas estadounidenses, mirando al norte para cotizar en la bolsa de sus vecinos, mientras que estos miran al sur.

 

A pesar de que el cannabis medicinal es legal en 30 estados y el recreativo en 10, las leyes federales de EE.UU. siguen considerando, en un ejercicio de ignorancia o hipocresía institucional de alto calado, que no tiene ningún uso medicinal aceptado, además de poseer un alto potencial de adicción (ambas cosas radicalmente falsas), por lo que las compañías cannábicas del país no solo no pueden cotizar en las bolsas de valores de EE.UU., sino que no pueden obtener ni el servicio financiero más básico.

 

Los puretas que confunden legal y legítimo, particularmente en EE.UU., podrían sufrir de cierta disonancia cognitiva al reflexionar estas palabras de Chand Jagpal, director financiero de Prime Harvest, una empresa productora de cannabis de California: “Desde el punto de vista canadiense, no es una actividad ilegal, desde el punto de vista estadounidense, sí lo es.” ¿En qué clase de mundo vivimos cuando una misma actividad en dos países vecinos, que además son potencias económicas, sociales y culturales muy próximas entre sí, puede llevarte en un caso a la cárcel y en el otro no?

 

Por ello, el director ejecutivo de MedMen, Adam Bierman reconoce que “no hay carreteras rectas y no hay caminos claros.” Uno de esos caminos es, como ha hecho Prime Harvest, realizar una fusión inversa, en esta ocasión con la empresa canadiense ME Resource Corp., para cotizar en el CSE, también conocida como la “bolsa de cannabis” (nombre de broma que tiene mucha más gracia en español por el doble sentido generado y que no ocurre en inglés: cannabis stock exchange), porque 76 de sus 379 empresas se dedican a la controvertida planta.

 

Estados Unidos pierde posibilidades de mercado por la prohibición federal del cannabis de EEUU

 

Pero ya hay quien empieza a ver lo fastidiosa que es a nivel económico la prohibición federal de cannabis en EE.UU. Troy Dayton, director ejecutivo de The Arcview Group, una empresa de investigación del mercado del cannabis, teme que “si los EE.UU. no se ponen de acuerdo y no resuelven este conflicto federal-estatal, vamos a perder un negocio que debería ser nuestro”. Las bolsas de valores de EE.UU. ya empiezan a acusar la pérdida de comisiones asociadas a la cotización, los bancos pierden financiación… asi lo ve Jason Zandberg, un analista de PI Financial que cubre Cronos, una compañía canadiense de cannabis, quien afirma que “los intercambios como el CSE están adquiriendo relevancia en América del Norte, mientras que hace tres o cuatro años el CSE ni siquiera era relevante en Canadá. Hemos visto muchas empresas que han adoptado el sector del cannabis y han superado a sus competidores que no lo han hecho”.

Y ya sabemos cómo son estas cosas: cuando el bolsillo comienza a verse seriamente afectado, parece que la voluntad política comienza a aflorar. O eso queremos creer.

 

 

El Líbano se prepara para el estudio del cannabis medicinal

Con la creación de un Centro de Investigación del Cannabis Libanés en la Universidad Americana Libanesa, el Líbano, productor del mejor hachís del mundo, se adelanta en la región con vistas a desarrollar una industria.

 

La semana pasada Joseph G. Jabbra, presidente de la Universidad Americana de Líbano, anunció que la institución sería la primera universidad en estudiar el cannabis terapéutico en el país. Para ello se ha procedido a la fundación del Centro de Investigación del Cannabis Medicinal.

Teniendo en cuenta que, según la BBC, Líbano es el quinto mercado cannábico más grande del mundo (aunque ilegal), no es de extrañar que Jabbra sugiera que su desarrollo y explotación podrían estimular la economía nacional.

Además, dadas las características climatológicas de la región, el cannabis libanés es de muy alta calidad, con una gran resistencia a sequías y al calor, y se elabora un hachís el cual es internacionalmente conocido por ser el mejor del mundo. Se cree que cuando se somete una planta resistente a factores de estrés, aumenta su producción de THC. La forma en que el clima afecta a las propiedades bioquímicas de la planta y los efectos de los cannabinoides en la memoria, el cáncer y las inflamaciones serán algunas de las áreas de estudio.

No obstante, para Jabbra el tema no ha de limitarse al estudio, sino de impulsar una industrial de medicamentos basados en el cannabis. A Jabbra no le preocupa la controversia dada la situación de ilegalidad de la planta. Al fin y al cabo, su universidad ya fue pionera en otros cambios progresistas, como la de ser la primera en aceptar mujeres en el país. “Estamos esperando la creación de un marco legal dentro del cual podamos proceder, con el pleno apoyo del Ministerio de Salud Pública,” dice Jabbra.

 

El cannabis libanés podría reducir el desempleo

 

El Líbano es un país con una enorme tasa de graduados universitarios parados. Muchos de ellos se van del país para encontrar trabajo, por lo que el país sufre de una “fuga de cerebros”. Jabbra está convencido de que el desarrollo de la investigación y la industria del cannabis libanés podría ayudar muchísimo a mejorar esta situación. En este sentido el Dr. Bahij Arbid del Ministerio de Salud Pública opina que el Centro de Investigación del Cannabis Medicinal podría devenir un auténtico exportador de conocimiento.

Otras universidades del mundo estudian el cannabis, pero el Líbano podría convertirse en uno de los próximos puntos calientes en lo que se refiere a la industria e investigación del cannabis medicinal, sobre todo teniendo en cuenta, por un lado, el potencial de su desocupada población graduada y el hecho de que sus universidades se cuentan entre las mejores de Oriente Medio; y por otro, la gran tradición de cultivo de marihuana de calidad en el país, con técnicas altamente refinadas.

El boom de los comestibles con cannabis llega a Massachusetts

Con su enorme popularización en otras partes de EE.UU., Massachusetts se prepara para la introducción de comestibles con cannabis este verano.

 

Quien esté pensando en galletitas y brownies cuando le hablan de comestibles de marihuana seguramente lleva muchos años fuera de la órbita del cannabis, ajeno a los enormes cambios que ha habido con respecto al cannabis en algunas partes del mundo. Con la legalización y regulación del consumo recreativo en no pocos estados de EE.UU., hemos ido asistiendo al surgimiento y sofisticación de una industria con un enorme potencial: los comestibles de marihuana.

 

Chucherías, dulces, refrescos, café, pasta, pizza, quesosno hay prácticamente ningún tipo de producto que no sea “cannabizable”.

Jaime Lewis, empresario de la industria de comestibles en Colorado, afirma que “habrá algunos productos realmente inventivos”. Y es que la legalización de la marihuana está permitiendo que la industria de los comestibles tenga mucho espacio para la creación. Los únicos desafíos a los que se enfrentan, son las regulaciones que las autoridades han implementado para gestionar dos preocupaciones comunes, que, según Andrew Livingston, el principal investigador de políticas de Vicente Sederberg, un bufete de abogados con sede en Denver especializado en la industria del cannabis, consisten en la restricción del acceso infantil y el control de las dosis.

 

No dejemos de advertir que estas preocupaciones lo son en tanto a que se trata de una sustancia novedosa dentro de la industria alimentaria, y no porque sea particularmente peligrosa o dañina. Un ejemplo muy claro lo tenemos con el alcohol, una sustancia más dañina y peligrosa que el cannabis. Tal y como lo expresaba Kent Hutchison, autor de uno de los más recientes estudios científicos sobre el tema, a Medical News Today: “Aunque la marihuana también puede tener algunas consecuencias negativas, definitivamente no está cerca ni mucho menos de las consecuencias negativas del alcohol.

 

Sin embargo el alcohol es un producto habitual en los hogares, las estanterías de los supermercados, y no solamente en forma de bebidas, sino de comestibles como bombones y pasteles borrachos, y nadie, en el mundo desarrollado, parece poner particularmente el grito en el cielo por la facilidad de acceso de los niños a estos productos. Dicho de otra forma: las políticas de restricción de acceso al alcohol funcionan generalmente bien, y no hay nada que haga suponer que no fuera a ser igual con el cannabis. A lo que quizá hay que prestar atención es al empaquetado y aspecto de los comestibles con marihuana, dado que, cuando se tratan de pequeños dulces y gominolas, podrían llamar la atención de los niños.

Control en los comestibles con cannabis

“Uno quiere asegurarse de que los paquetes no sean atractivos para los niños, pero sí de que lo sean para los adultos”, expresaba en este sentido Livingston. Por ello, la Comisión para el Control del Cannabis, que concluyó la regulación estatal de esta industria en en marzo, ha implementado una serie de normas detalladas para restringir la apariencia y el empaquetado de los comestibles. Así, está prohibido hacer o vender comestibles con forma o parecido a un personaje humano, animal, fruta o dibujos animados. El envase deberá llevar impreso dos símbolos que indiquen que el producto contiene cannabis y que no es seguro para los niños.


Con respecto al control de las dosis, la concentración de THC deberá tener un límite en cada porción o unidad de producto, y deberá estar marcada con un símbolo que indique que contiene marihuana.

 

Los comestibles de marihuana son una alternativa mucho más saludable a la inhalación de humo o vapor, y resultan especialmente interesantes para pacientes médicos, dado que pueden controlar con más precisión las dosis que precisan y los efectos, por vía digestiva, son mucho más duraderos.

Absuelto un club de cannabis que pagaba el IVA a Hacienda

El fiscal acusaba al club de cannabis de Barcelona de asociación ilícita de tráfico de drogas, pero el tribunal consideró incompatible estas acusaciones con el hecho de que Hacienda hubiese estado aceptando las declaraciones de impuestos que realizaba el club.

 

Mientras os informamos de los avances y cambios positivos que hay en el mundo del cannabis en Europa y América, en España, a pesar del inmovilismo político, de la irracional lucha contra la marihuana y de la falta de avances significativos, de vez en cuando podemos traeros alguna pequeña victoria.

 

En este caso hablamos de un club cannábico de Sants, Barcelona, que tras cuatro años ha sido absuelto de los delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita. El caso, y he aquí lo gracioso del asunto, es que este club cannábico no solo tenía licencia municipal, seguro y unos estatutos estrictos, según los cuales se establecía una cantidad máxima de consumo por cliente, se prohibía sacar la marihuana fuera del local, se imponía un régimen sancionador y se limitaba la cantidad de socios a 400, sino que pagaba impuestos a Hacienda.

 

En todo el tiempo que el club estuvo operando y pagando el IVA, la Agencia Tributaria nunca rechazó las declaraciones, lo cual implica que no consideraba que el club consistiese en una asociación con fines delictivos. La fiscalía ahí estuvo entre espesa y patosa, al iniciar un proceso contra una asociación que había estado pagando a Hacienda sus impuestos con religiosidad, sin siquiera ocultar el tipo de actividad económica al que se dedicaba.

 

El tribunal consideró que los diferentes secretos de sumario que se fueron decretando carecían de una absoluta falta de motivación judicial, salvo el que inició el proceso. También se ha procedido a la anulación de una inspección administrativa del local del club de cannabis que los Mossos realizaron en 2014, al haberse detectado varias irregularidades, como la falta de orden judicial, sin informar al propiestario de que podía legalmente negarse al registro y que se trataba de un requerimiento de la Fiscalía Antidroga de Barcelona.

 

Esta sentencia favorable se suma a otras sentencias recientes que afectan a otros clubes cannábicos, como la que emitió la Audiencia de Lleida el pasado de abril, absolviendo a tres miembros de una asociación cannábica de La Seu d’Urgell, acusados de delitos contra la salud pública y asociación ilícita, al determinar que no incurrieron en ninguna conducta penalmente sancionable.

El mes previo, la Audiencia de Bizkaia absolvía de un delito contra la salud pública a siete miembros de la asociación Cannabis Matiena al demostrarse que cumplían los requisitos para el consumo compartido.

 

Un caso más dramático pero con final feliz, se resolvió en febrero de este año cuando 5 miembros del club de cannabis “Ebers” de Bilbao tuvieron que interponer un recurso de amparo al Constitucional después de que el Supremo les condenara, tras una apelación de la Fiscalía contra la absolución de los acusados dictada por la Audiencia Provincial de Vizcaya.

 

Mientras continúa en el limbo la situación de los clubes cannábicos, desde Nekwo alabamos el trabajo de quienes intentan aportar algo de racionalidad a la situación del cannabis en España, creando espacios seguros para su consumo, proporcionando información y asistiendo al consumidor, es decir, realizando una labor positiva y necesaria que, en un estado moderno y apoyado en la razón, debería recibir todo el apoyo de la administración.