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Líbano apuesta a la legalización del cannabis para impulsar su economía

Una consultora propuso al gobierno de Líbano la legalización del cultivo de cannabis con fines medicinales para sumarse a un mercado global que, según predicciones, moverá 32 mil millones de dólares para 2022.

Para apuntalar su economía, la República Libanesa se estaría preparando para legalizar el cultivo de cannabis con fines medicinales. La movida, que fue propuesta por la consultora McKinsey & Company, tiene perfecto sentido: después de todo, el Líbano es actualmente el tercer productor mundial de hachís, y ya cuenta con grandes extensiones y cultivadores muy especializados, que por el momento se dedican al tráfico ilegal.

La producción actualmente está comandada por un grupo de clanes del valle de Bekaa, en el este del Líbano, que han acumulado gran poder a lo largo de los años, e incluso cuentan con verdaderos arsenales que les permiten enfrentarse – con todo éxito – a las autoridades. Estos grupos, sin embargo, verían con buenos ojos la posibilidad de una industria legal, según aseguró su vocero Qassem Tlaiss, aunque aún no está claro si el plan oficial contemplaría la formalización de estos cultivos y su ingreso a los mercados, o bien una industria paralela. Lo cierto es que el Estado libanés no tiene mucho poder en la zona, que presenta un entramado complejo de intereses que incluyen la presencia de Hizbolá, un movimiento político chií con poderío militar similar al del ejército libanés y que, de acuerdo a Tlaiss, no estarian de acuerdo con el proyecto. Queda por verse de qué manera se podrá poner en efecto la legalización.

Es importante destacar que la zona cuenta con una larga tradición de cultivo de cannabis que se remonta a las épocas del Imperio Otomano, y tuvo su pico durante la guerra civil, entre 1975 y 1990, cuando se transportaban unas 2 mil toneladas de cannabis al año.

Uno de los factores que afectan negativamente a la economía libanesa es, justamente, la gran cantidad de personas que trabajan en la industria ilegal del cannabis, a los que se persigue actualmente por tráfico de drogas. Según informó el periódico inglés The Guardian, en el distrito Baalbek-Hermel hay aproximadamente 42 mil personas con órdenes de detención pendientes, que no pueden conseguir otros empleos por culpa de ello, y no tienen opción que seguir trabajando en la ilegalidad. Además, según el vocero de los clanes del valle Qassem Tlaiss, es la ausencia del Estado en la zona lo que llevó al desarrollo de la industria ilegal, ya que no existen muchas otras opciones para sus habitantes.

Otro factor de mucho peso en la economía libanesa es la guerra en Siria, su país vecino. De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay aproximadamente un millón de sirios indocumentados en el Líbano desde que comenzó la guerra. El crecimiento económico cayó del 9% al 2% en ese período. El presidente del Banco Central del Líbano, Riad Salameh, expresó en 2015 que los refugiados sirios le costaban al Estado mil millones de dólares anuales de modo directo, y otros tres mil millones indirectamente. El Líbano es el tercer país más endeudado del mundo, con un ratio de PBI/deuda del 153%.

Frente a esta situación, el Estado decidió encargar a la consultora McKinsey & Company un informe con propuestas para mejorar la economía. El documento, 1000 páginas, fue entregado este mes al presidente, y además de la legalización del cannabis propone el impulso al turismo e invertir en la producción de aguacates, entre otras medidas.

Sin embargo, el contexto internacional favorable a la industria medicinal del cannabis que viene de la mano de recientes cambios regulatorios en varios países en los últimos es lo que llamó la atención del ministro de Economía, Raed Khoury, quien aseguró a la agencia Bloomberg: “La calidad del cannabis de nuestro país es una de las mejores del mundo”, y que la industria estaría valorada en unos mil millones de dólares.

 

 

Entrevista a Podemos Cannábico

El pasado mayo, antes del cambio de gobierno devenido de la moción de censura registrada por el PSOE, realizábamos esta entrevista a Manuel Hernández, portavoz del Círculo Sectorial Estatal Podemos Cannábico, en la que nos ofrece una panorámica bastante completa de la situación del cannabis en España, y de las expectativas de acción en el futuro.

 

¿Qué es Podemos cannábico?

El Círculo Sectorial Estatal Podemos Cannábico es un grupo de personas de la sociedad civil, del activismo, que impulsa y trabaja sobre el sector del cannabis. Lo que promueve e impulsa el círculo es la adopción de unas políticas justas y necesarias para que las personas y usuarios de esta planta, y toda la gente que esté incorporada a su cultura, puedan disfrutar de unos derechos, unas libertades y unas garantías que hoy en día no tienen.

En principio el círculo lo que hace es trabajar usando Podemos como una herramienta de la que disponen los ciudadanos y ciudadanas para promover cambios en la política y, de esta forma, impulsar también los cambios legislativos necesarios en esta materia.

 

¿Cuándo se fundó Podemos cannábico?

El círculo se funda en 2014, poco después que el propio Podemos, pero empieza a tener una actividad sólida a partir del año 2015, previo a elecciones autonómicas y municipales. Existía antes pero no como un proyecto consolidado, sino como una agrupación de gente próxima al partido y es en esta campaña cuando se consolida como círculo estatal.

En ese mismo año consigue incluir su propuesta en el programa electoral de las generales del 20D y más tarde en el 26J dentro del famoso «catálogo Ikea» de Podemos. Una propuesta que entra con el número 264 y desde entonces es reconocida en el partido por dicho número. Además, el círculo redacta entonces una serie de documentos sobre cómo debería ser una regulación acorde a los principios y valores de Podemos, y las directrices que sirven como guía a diputados, senadores y cargos, para impulsar esos cambios a distintos Parlamentos y regiones.

¿En qué situación nos encontramos al respecto ahora a nivel político? ¿En qué punto se hallan las proposiciones parlamentarias que se han realizado últimamente?

Estamos en una situación complicada. Se han producido dos maniobras muy feas por parte del resto de grupos políticos. La primera ha sido la proposición no de ley para una regulación del cannabis terapéutico, que el Partido Socialista y Ciudadanos han dejado metida en una subcomisión. Una subcomisión, para los profanos, es aquel sitio donde metes las cosas que en ese momento no te interesa que salgan adelante y se postergan indefinidamente. Fue una maniobra bastante fea, ya que esta proposición partía del Observatorio de Cannabis Medicinal y venía avalada incluso por Ciudadanos. La han dejado metida en la subcomisión y de ahí no saldrá en esta legislatura.

Por otro lado, la proposición no de ley que presentó en 2016 Unidos Podemos en el Senado, también está durmiendo el sueño de los justos, porque el Partido Popular ha decidido dilatar el primer tema con el que ha abierto la comisión mixta sobre drogas de forma que ocupe toda la legislatura, bloqueando el resto de asuntos. Gracias a estos dos movimientos consiguen que nuestra propuesta, en esta legislatura donde Podemos tiene fuerza y relevancia, no salga adelante.

Así es como está la situación. ¿Alternativas? No hay muchas. La alternativa es explorar todas las vías técnicas posibles para desbloquear la comisión mixta, pues parece que hay algunas, y, por otro lado, lanzarnos a un proyecto de ley propio que, visto lo ocurrido en los otros proyectos de ley, estaría abocado al «No es No» de unos y al «no vamos a darle porros a los niños» de otros.  Con lo cual se trataría también un brindis al sol.

¿La legalización de la marihuana mejoraría la seguridad ciudadana?

Por supuesto. Esto ha ocurrido ya en muchos Estados que se nos han adelantado y que ya han regulado, pero es una cuestión de lógica. Tú tienes una presión comercial de un producto que la gente demanda, que la gente consume pero el Estado, que tiene la potestad de regularlo, le da la espalda. En el momento que el Estado da la espalda, esa potestad cae de facto directamente en las mafias, en lo que es el mercado negro, y es el mercado negro el que toma dicha potestad regulatoria, estableciendo sus reglas y haciendo suyo el negocio. ¿Por qué la tienen? Porque no tienen competencia. Si el Estado compite, toma la potestad de regular el producto, toma el control, el mercado negro no puede competir ni en calidad ni en precio con el mercado regulado. En aquellos sitios donde se ha regulado de una manera eficaz, el mercado negro del cannabis ha desaparecido. ¿Por qué? Porque automáticamente se incorpora al mercado legal. El traficante y el productor de cannabis son personas que quieren generar una riqueza a través del negocio. Con estas personas se produce además una paradoja: si alguien tiene, por ejemplo, en una nave un cultivo ilegal de 3000 plantas, aquí en España la acción de perseguirlo va a generar un coste policial, un coste judicial procesarlo y un coste penitenciario encarcelarlo. Esa misma persona que cultiva 3.000 o 4.000 plantas en Colorado, en lugar de generar todos estos costes para la sociedad, está generando empleo, cotizaciones en la seguridad social y recaudación de impuestos, que pagan la asistencia médica y sanitaria a sus veteranos, pagan la educación y las escuelas. La misma acción, la misma persona, en un lugar o en otro produce efectos completamente opuestos. En uno genera un drama y en el otro aporta riqueza, aporta impuestos, aporta empleo. ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué estamos pensando?

Claro que desciende la inseguridad, porque desciende la criminalización del producto y de sus usuarios. Y repito que estamos dedicando ingentes recursos policiales y judiciales a perseguir macetas, a perseguir plantas, a perseguir personas que quieren trabajar en un negocio que no tiene por qué ser peor ni mejor que otros. No estoy defendiendo a los traficantes, simplemente digo que este modelo de negocio en otros países en los que está regulado produce riqueza en lugar de sufrimiento. Todo ese coste policial, judicial y penitenciario se está dejando de usar para otras causas. La policía que está deteniendo cultivadores de cannabis, no está protegiendo a las mujeres víctimas de la violencia de género, no está investigando la corrupción. Si las dotaciones destinadas a perseguir el consumo y el autocultivo las pudiésemos destinar a otras unidades, ya veríamos qué composición tendrían Senado y Congreso hoy en día.

A mí me gustaría recordar que, en España, el sistema penitenciario está pensado para recuperar a la gente y no para tirarla a un abismo. El único sentido del sistema penitenciario es la reinserción. Bueno, pues aquí tenemos la oportunidad de adelantarnos al sistema penitenciario, hacer que este no sea necesario y reinsertar esa parte de la sociedad que está al margen de la ley directamente al ciclo productivo y extraerla del mercado negro y la criminalidad.

¿Ha habido algún avance significativo hacia la legalización o descriminalización de la marihuana en España en los últimos tiempos?

A nivel político lo que ha habido son retrocesos. Sin embargo es cierto que a nivel judicial hay avances porque en estos años, a través de la jurisprudencia, se han establecido unos límites en el pesaje y en la cantidad para que tengan relevancia penal o no, lo que rebaja la inseguridad jurídica sobre los autocultivadores, es decir, las personas que cultivaban para ellas mismas. Desgraciadamente, desde que entró el gobierno del PP, se establecieron directrices a la fiscalía para que volviese a perseguir a todo el tejido asociativo del cannabis. De repente, el entorno judicial se vuelve más hostil, empiezan a procesarse de manera masiva asociaciones y clubs y en 2015, con la Ley de seguridad ciudadana, se incrementan además las multas al cultivo, la tenencia y el consumo de esta sustancia. Además, por primera vez es posible penar o sancionar el autocultivo sin orden judicial, de forma administrativa. Según dice la ley, basta con que la policía haga una fotografía del cultivo de tu patio o tu ventana para que te pueda caer una multa de hasta 10.600€, suficiente para arruinar la vida de cualquier familia o persona normal de este país.

 

¿Se percibe algún cambio a nivel social?

A nivel social es quizá donde más hemos percibido un cambio. Te voy a dar dos datos: en las recientes encuestas por primera vez en España un 52,1% de la población está a favor de la regulación. Más de la mitad de las personas de este país quiere que el cannabis se regule, pero si nos vamos además a la encuesta del CIS, la preocupación sobre el problema de las drogas ha bajado al 0,3%, es decir, es inexistente. En este sentido, la sociedad española ha cambiado con respecto a los años 80 y 90 su percepción sobre las drogas en general y el cannabis en particular. Por eso creo que ahora la sociedad está madura a nivel de percepción para iniciar una regulación de esta planta.

Esto no es un cambio que nazca de la nada. Ha habido 30 años de activismo para conseguir ese cambio. El tejido asociativo en España es inmenso, es quizás de los más grandes del mundo. Hay asociaciones de cultivadores, asociaciones de pacientes, hay más de 50.000 de activistas dando la guerra, poniendo la regulación encima de la mesa todos los días y sin dar un paso atrás, para que por mucho que quieran silenciar este asunto, no lo consigan. Es gracias a este tejido por lo que se consigue que la percepción del cannabis como un problema no exista nada más que para cuatro frikis que viven de las subvenciones por tratar a los consumidores como enfermos, siguiendo con su cruzada interesada para convencernos de que el cannabis produce paranoia, psicosis y que es la destrucción de nuestros jóvenes y niños. Cuando hablas con estas personas y te mencionan a los niños, yo siempre les digo que los niños están indefensos porque ellos con su actitud no sacan el cannabis de las calles, porque ellos con su actitud no dejan que lo llevemos a los dispensarios, esos donde piden el DNI y evitan el consumo a menores. Lo siguen queriendo en los parques, se lo han entregado al mercado negro. ¿Cómo van a estar protegidos los niños?

Haced la prueba: a cualquier chaval de 15 años en un parque, dadle 20€ y veréis cómo en menos de una hora te trae una bolsa de marihuana o una pieza de hachís. Esa es la facilidad actual, y esa facilidad solo se consigue teniendo el producto descontrolado en la calle. Si el producto está controlado, si está en dispensarios, esto no ocurre, pero el mercado negro no pide el DNI.

Además, las afirmaciones sobre los efectos sobre la salud en su mayoría se alimentan de encuestas sobre un material que viene del mercado negro, que no sabes si lleva pesticidas, acaricidas, metales pesados, hongos…  Al tratarse realmente de encuestas livianas, no son concluyentes, ya que no estás dando una seguridad de que el producto cuyas consecuencias estás analizando sea el que dices que es. Puede tener interacciones con todo tipo de productos ajenos al cannabis de los que el usuario no es consciente.

 

¿Conocéis algún sector político que activamente luche por perpetuar la situación de ilegalidad total de la marihuana?

Hay dos sectores políticos que están luchando para impedir esto, uno con la performance y la difamación y otros con los hechos consumados.

Con la performance, me refiero a la gente de Vox, que son muy de montar el show. Los afines de Santiago Abascal son bastante escandalosos. Se les da muy bien trolear. Esto no nos impacta, es espectáculo y nada más. El día que saquen un diputado, me empezaré a preocupar.

Y los de los hechos consumados son los del Partido Popular. Ellos no dan espectáculo, ellos escuchan, atienden, asienten, pero luego en silencio y a través de los hechos, te bloquean todo. Ellos dieron órdenes a la fiscalía para perseguir con dureza a las asociaciones, ellos alumbraron una Ley de seguridad ciudadana que persigue y asfixia a cultivadores, consumidores y a los usuarios del cannabis. Y ellos a través de sus hechos son los que han puesto más presión sobre los 4 millones de consumidores de cannabis que hay en España.

En definitiva, unos a través del show y otros a través de los hechos, son los dos grupos políticos que activamente trabajan por impedir o estigmatizar a esta parte de la sociedad civil.

 

Se acaba de aprobar la Ley del Cultivo Seguro en Chile, que despenaliza el uso medicinal del cannabis. ¿Esta noticia tiene algún impacto en nuestro país? ¿Cómo está la situación del cannabis medicinal en España?

Nosotros acogemos todas estas noticias. Es fantástico que los países se vayan sumando a la regulación, aunque solo sea regulación del cannabis terapéutico y no regulaciones integrales como la que nosotros proponemos.

Hace milenios que el cannabis acompaña a los humanos, a pesar de ello, se vive desde la anormalidad a partir de los años 30 del siglo pasado. Es hora de que los países se sumen a lo que nunca debió de dejar de ser normal, es hora de normalizar.

En España, otro impacto que puede tener, es que la gente que se aferra a la prohibición, a esta sinrazón de que «somos el demonio» y esto es «malísimo de la muerte», se den cuenta que se están quedando solos, que a nivel mundial se están quedando en evidencia. Por esto para nosotros es siempre un balón de oxígeno recibir a otro país que avanza en la senda de la regulación.

 

¿Llegará la liberación de la marihuana a España algún día, con un modelo como el de Uruguay o como el que implementará Canadá a partir de este verano?

Si, llegará algún día, no sabemos si con la vergüenza de ser los últimos o no, pero llegará. ¿El modelo? No puede ser ni el de Uruguay ni el de Canadá, por una simple circunstancia muy sencilla de entender: España tiene una casuística sociocultural y geopolítica muy particular que no existe en ningún otro país en que esté regulado.

En España existe un tejido asociativo de entre 1.000 y 2.000 asociaciones de cannabis. Incluso en Cataluña se llegó a aprobar una ley de regulación de estas asociaciones muy importante. Esto no existe en otros países que han regulado.

Otro hecho diferencial de España es que está pegada a Marruecos. En Marruecos el 10% de PIB procede del cannabis. 200.000 familias viven directamente de la producción de cannabis. España es la puerta a las exportaciones ilegales marroquíes de cannabis. Esto no lo tienen Uruguay, ni EEUU. Esto es un hecho diferencial, como también lo es que desde hace más de 30 años haya una cultura del autocultivo y activismo tremendamente importante en España. Es tan importante este factor que gran parte de las variedades y fenotipos de cannabis en el mundo han sido hibridadas en España. El cannabis que se cultiva en Uruguay es español, por ejemplo. Muchas variedades que triunfan en otros países son variedades generadas aquí. Un porcentaje tremendo de semillas de bancos a nivel mundial descienden de variedades hibridadas y cultivadas en casas de autocultivadores españoles, de gente que durante 30 años se ha dedicado a darle amor a la planta, a cruzarla, a mejorarla, a buscar cualidades organolépticas particulares, a estabilizarla… Es un trabajo impresionante que proviene de gente de España que amaba con locura esta planta y que le ha dado años y años de su vida. El mundo no es consciente de que, cuando consume cannabis, detrás de gran parte de ese cannabis lo que hay es amor infinito de miles de autocultivadores españoles que durante veranos han dado el cariño, dedicación y disciplina a sus plantas.  No sabemos el potencial que tenemos; si fuésemos un poquito más espabilados, nos estaríamos comiendo el mundo en este terreno. Es tan grande el potencial que hay en España y tan escaso el mérito que se le ha reconocido a los cultivadores de este país, que me entristece. Pero realmente es para quitarse el sombrero el hecho de que seamos pioneros en genética cannábica.

 

¿Qué impresiones tenéis sobre la reciente censura de Youtube a múltiples páginas españolas dedicadas al cannabis?

No podemos caer en el infantilismo de pensar que esto es casual. Siempre que pasa algo así es porque hay intereses y en este caso yo personalmente pienso que hay fuertes intereses económicos. Ha sido una operación global. Los youtubers más pesados que han caído son extranjeros y, en ese sentido, lo que buscan estos intereses es impedir que se avance y rebajar la presión que el sector del cannabis está ejerciendo sobre la regulación.

Hay sectores que están molestos con la presión que estamos ejerciendo por parte del activismo, por las empresas del sector, de todo el movimiento cannábico a nivel mundial, y toman sus medidas para contrarrestarlo; esta es una de ellas. Yo no me atrevo a decir quién está detrás de todo ello. Que cada cual que piense por sí mismo.

 

¿Cuáles son los objetivos de Podemos Cannábico a corto plazo?

Los objetivos a corto plazo: difíciles. Ahora mismo, desbloquear algunos de los dos puntos que comentamos antes para introducir el debate en sede parlamentaria. Sabemos que con las fuerzas que hay actualmente es casi imposible sacar nada, a menos que demos caña. Conseguir llevar la voz de los expertos al Parlamento y dar un pasito más. Porque yo creo que cuando realmente se escuche la voz de los expertos en la sede parlamentaria van a cambiar muchas mentalidades que ahora mismo se resisten por falta de información. Muchos siguen viendo a través de clichés y prejuicios un tema cuya realidad no es como se ha contado, un problema que tiene muchas más aristas de las que piensan y que tiene a mucha gente, especialmente los pacientes y los autocultivadores, en una situación muy mala de falta de libertades e inseguridad. No se puede postergar por más tiempo dar a esta gente una solución. Yo creo que cuando en las Cortes sean conscientes de la realidad habrá muchas voces, de un color y de otro, que van a decir cosas distintas. Con lo cual el objetivo más urgente es llevar el debate a la sede parlamentaria y empezar a cambiar conciencias.

 

¿Qué logros entendéis que son realistas a considerar?

Lo comentábamos antes, está muy difícil. ¿Realistas? A mí me gustaría ver el debate en sede parlamentaria. ¿Cómo conseguirlo? A través de alguna maniobra técnica que permita desbloquear la comisión mixta. Otra opción sería lanzarnos en plan kamikaze con un proyecto de ley en solitario, pero todos sabemos dónde iba a quedar, porque nos han bloqueado todo lo que se presenta, y si consigues sacarlo adelante, el ejecutivo, el gobierno del PP, te lo mete en un cajón.

Posibilidades realistas en esta legislatura, casi ninguna, pero es necesario explorar toda posibilidad de llevar el debate al Congreso antes de que acabe la legislatura y quien tenga que retratarse, que se retrate. Aún queda por definir qué vía usaremos, pero hay que conseguir llevarlo a sede parlamentaria.

Para ello necesitamos la despolarización del debate. Ahora mismo la política está súper polarizada. No se avanza en nada, Cataluña lo polariza todo por culpa del auge de los nacionalismos centralistas. Vivimos una situación de continuo enfrentamiento por cosas que no van a construir nada en nuestro país.  Esto hace que se produzca un bloqueo continuo y sistemático de las políticas que realmente necesita la sociedad.

Esta, la del cannabis, es una ley que requeriría que todos los grupos escuchásemos, que participásemos y aportásemos, para que la sociedad se viese reflejada, y actualmente es muy difícil.

 

¿Cuál es la estrategia Podemos cannábico para avanzar en la legalización?

La estrategia es clara, intentar recoger la voz de la sociedad civil, que está muy madura en España, transformándola en ideas y cambios políticos que lleguen al Legislativo. Llevar primero ese debate a las Cortes y, gracias al mismo, materializar propuestas dentro del tejido legislativo español.

Nosotros hemos trabajado impulsando este debate y además hemos generado documentos e ideas propias para alimentarlo. Por ejemplo, el año pasado en Santander organizamos un acto muy importante donde presentamos, por primera vez en España, un estudio del impacto económico de la regulación del cannabis, y la verdad es que fue un éxito. Esto nos ha servido para poder tener cifras reales sobre la regulación.

Ahora sabemos que la regulación del cannabis implica 3.000 millones de recaudación de impuestos al año solamente en España, sin contar exportaciones. Hablamos de casi 1.400 millones en impuestos directos y casi 1.600 en impuestos indirectos. Todo esto sin contar las posibles exportaciones que multiplicarían varias veces estas cifras si supiésemos aprovechar las oportunidades de negocio.

En un país con la sanidad quebrada, con las pensiones en peligro, donde están quitando a los pensionistas todos los meses un poquito más, les estás cobrando los medicamentos…. que te permitas prescindir de 3.000 millones de euros con los que poder paliar todo esto, no solo es hipócrita, es cruel.

 

 

 

 

 

Tiras solubles sublinguales, cannabis con discreción y eficiencia

Los productos basados en el cannabis se van sofisticando y evolucionando para adaptarse al estilo de vida de los nuevos consumidores.

 

El fumeta del banco del parque prácticamente ha desaparecido como portavoz exclusivo de la cultura cannábica, y en su lugar encontramos a urbanitas consumiendo diferentes extractos del cannabis mediante formas de administración alternativas, a menudo más discretas y eficientes: comestibles, tinturas, vapers, concentrados… y más recientemente, tiras solubles sublinguales.

 

Aprovechando el hecho de que el CBD o cannabinol, el principal cannabinoide no psicoactivo del cannabis, es generalmente legal casi en cualquier parte y que posee múltiples propiedades terapéuticas, el mercado de los productos basados en él no ha hehco más que crecer en los últimos años. El CBD se está demostrando útil en el tratamiento de diabetes, fibromialgia, esquizofrenia, ansiedad, adicción a la nicotina… funciona además como relajante o como analgésico, antiemético, anti inflamatorio, antipsicótico, antiespasmódico…

 

Pero, obviamente, cuando se trata de la salud, la peor forma de administrar un producto es fumándolo. Cualquier alternativa viene a ser más saludable, pero unas más que otras. Aquí es donde entran las tiras solubles sublinguales, un método de administración cómodo, discreto y altamente eficiente.

 

Consiste en pequeñas láminas cuadradas de film consumible que contienen los ingredientes activos que se quieren administrar. Estas láminas son altamente solubles en agua, por lo que se disuelven rápidamente en contacto con la saliva.

 

Las ventajas de este método de administración son muchas: para empezar se trata de una forma altamente discreta de consumo. No se necesita parafernalia alguna y no llama la atención como el humo o el vapor. Ni siquiera necesitas masticar. Simplemente desenvuelves la lámina, la colocas bajo tu lengua… y eso es todo.

 

Para continuar, se trata de una forma muy eficiente de controlar la dosis. Las tiras sublinguales contienen una cantidad muy concreta de componente activo, y es fácil establecer una asociación entre dosis y efectos.

 

Para finalizar, se trata de una forma muy eficiente de entregar los componentes activos al torrente sanguíneo (y de ahí al cerebro), pues no deben pasar ni por los pulmones, ni por el estómago, sino simplemente atravesar la mucosa de la boca para ir a parar directamente a la sangre.

 

Los comestibles y las píldoras deben disolverse primero en el estómago y descomponerse en el hígado antes de pasar al torrente sanguíneo. El proceso no solo demora mucho más tiempo que la vía sublingual, sino que en el mismo, los componentes activos pierden potencia debido a la biodisponibilidad asociada a la vía de administración.

 

Debido a las características filtrantes y destructivas de la ingestión y la inhalación, consumir productos de cannabis a través de la digestión o la inhalación ofrecen menos biodisponibilidad de los principios activos que, por ejemplo, las tiras sublinguales.

 

Park Life, la dosis perfecta CBD en cómodas tiras sublinguales

 

Park Life son tiras sublinguales de CBD y terpenos del cannabis, aromatizadas con cúrcuma y mango, fabricadas por Kin Slips. Sin azúcar y absolutamente veganas, proporcionan su efecto relajante en apenas 10 o 15 minutos. También, por su formulación, están concebidas como anlagésicos. Cada dosis contiene 10mg de CBD y 1mg de THC. La discreta concentración de este cannabinoide psicoactivo no hará que te coloques, pero sí que ayuda a potenciar los efectos del CBD mediante el llamado efecto entourage o séquito.

 

Otras variantes del producto son Cloud Buster, formulado con cannabinoides y terpenos estimulantes, con aromas de estragón y cítricos. Contiene 10mg de THC por tira y está concebido para proporcionar energía y concentración para realizar actividades. Al contrario que Cloud Buster, Nice Dream está compuesto de cannabinoides y terpenos relajantes, con aromas de albahaca y sandía, y está concebido para proporcionar equilibrio y tranquilidad. Al igual que Cloud Buster, posee 10mg de THC por tira. Es bastante probable que, por su concentración de THC, Cloud Buster y Nice Dream no sean legales en cualquier lugar.

 

El autocultivo de cannabis en Argentina necesita una solución

Cada vez aparecen más casos en Argentina de ciudadanos que, en su desesperación, desafían la legalidad vigente con respecto al autocultivo de cannabis con fines medicinales.

 

Los cambios que están teniendo lugar en numerosas partes del sobre el estatus legal del cannabis, el aumento de la discusión, la acción del activismo y las asociaciones y la influencia de internet, están provocando una mayor presión mediática sobre las decisiones judiciales, que cada vez se decantan más por la permisividad, lo cual evidencia la necesidad de una revisión de las leyes prohibicionistas.

 

Mariano Fusero es abogado, director del Área Política de Drogas de la Asociación Pensamiento Penal (APP) y editor de la sección “Drogas y Derecho Penal” de la revista de dicha organización.  Esta asociación funciona como un observatorio de los derechos humanos en Argentina. Uno de los casos en los que intervino fue el de un jubilado de 71 años, procesado por poseer cinco plantas de cannabis. Fusero relataba a El Diario de la República sobre este caso, que “era un jubilado de la industria siderúrgica, tenía dolores propios de la actividad y cultivaba cannabis apoyado en su hija, y le venía muy bien para sus dolencias. Recibió un allanamiento, un procesamiento durante casi dos años. Venimos de diversos organismos de derechos humanos y recién con nuestra presencia y esa lupa mediática, se lo absolvió”.

 

En 2015 trascendió en Buenos Aires el caso de Alejandro Cibotti, un enfermo de VIH que autocultivaba cannabis para tratar los fuertes dolores de su condición y recibió autorización judicial para ello mediante un recurso de amparo.

 

Más recientemente, en marzo, en la ciudad norteña de Salta, un juez federal aprobó una medida cautelar para autorizar a una madre el cultivo de plantas de cannabis para tratar la neurofibromatosis NF1 de su hijo de seis años, dado que ha encontrado en los aceites derivados de la planta el alivio que los tratamientos convencionales no le proveen. Guido Giacosa, abogado de esta madre, contaba que antes del tratamiento con cannabis medicinal, la calidad de vida del niño era “muy tormentosa. No tenía vida social prácticamente. Vivía atormentado por el dolor. Llegaba a sufrir convulsiones. Este fallo es un gran alivio tras la desesperación de los padres que hoy han encontrado lo que tanto buscaban. Para una madre encontrar la solución al dolor de su hijo ha sido una cuestión prácticamente milagrosa”.

 

Otro caso resuelto favorablemente es el de Joaquín, un niño de San Antonio Oeste aquejado del síndrome de Tourette, cuya familia ha recibido autorización por parte de una jueza para cultivar cannabis y obtener aceite para tratar al niño. Se trata de la primera autorización de este tipo en la Patagonia.

 

Además de los informes positivos de la escuela de Joaquín, la sentencia establece que, tras el empeoramiento de los síntomas de esta dolencia y la reducción notable de la calidad de vida del niño, se comenzó con el tratamiento “obteniendo una notable mejoría dado que disminuyeron los tics vocales y físicos y cambiando por completo la vida de Joaquín y su familia”.

 

Los consumidores con fines medicinales se exponen a recibir un tratamiento judicial equiparable al de un violador

Fusero denuncia que los jueces federales se manejen con “arbitrariedad y discrecionalidad”, dando salidas muy diferentes (la autorización o la penalización) a casos muy similares que se dan por todo el país.

“Para que te des una idea” cuenta Fusero, “a una persona imputada por autocultivo le puede corresponder una pena de un mes a dos años de prisión. Si esa persona no puede eventualmente comprobar que es para uso personal o que se lo está dando a un familiar, puede ser imputado a una pena de prisión de 4 a 15.  Esos 15 años, es el máximo legal establecido para el delito de violación. Y es una madre que le está dando cannabis a su hijo. Esa desproporción punitiva es lo que está en debate”.

 

Añade que “no hay una respuesta unívoca. Tenemos un comportamiento de la Justicia en la que creo que vamos a tener cantidad de casos, de autorizaciones de las más diversas. Así como hay una discrecionalidad y arbitrariedad para penalizar a las personas hay que ver también esas mismas cualidades en la Justicia como para autorizar  el cultivo de 10 plantas o 50”.

 

Fusero concluye que “la solución es crear una normativa que reglamente todas las vías de acceso de las sustancias para que las personas sean respetadas en su derecho a la salud y no sean amenazadas por el sistema penal. Y por otro lado el Estado debería prestar atención a que  todas estas personas no van a dejar de cometer una conducta personal por la salud de sus hijos o personal. Si uno criminaliza esta actividad, si estas personas son vistas como delincuentes, nunca se van a poder acercar al Gobierno, para que este los asesore”.

 

Fuente: El Diario de la República, FM899, Imneuquen

 

 

En Colombia florecen decenas de empresas de cannabis medicinal

Con más de un centenar de licencias concedidas, el sector del cannabis medicinal crece en Colombia, impulsado también por inversiones extranjeras

 

Realmente no hay que ser un gran estratega de la economía para entender el torrente de beneficios que la regulación del cannabis medicinal puede reportar a un país, sobre todo si tiene la suerte de tener un clima adecuado para su cultivo. Pero no solo se trata de las arcas públicas, sino de la generación de empleo y, no menos importante, del desarrollo de la ciencia y de la medicina. No, aun estamos muy lejos de estar refiriéndonos a España: hablamos de Colombia, cuarto país sudamericano en dar el tan valiente como lógico paso hacia la regulación del cannabis medicinal.
Tras más de dos años de regulación, el balance de la implementación de la medida regulatoria no podía ser más positivo. Gloria Crispín, subdirectora de Control y Fiscalización de Sustancias Químicas y Estupefacientes del Ministerio de Justicia, lo expresa de esta forma: “Hace poco se cumplieron dos años de la Ley 1787, la reglamentación duró un poco más de un año y hoy ya podemos decir que tenemos no solo un sistema normativo completo, sino también un total de 150 licencias emitidas entre los dos ministerios”, refiriéndose tanto al Ministerio de Justicia como de Salud.

En el sistema colombiano, para poder participar del negocio del cannabis, una empresa ha de contar con al menos una de las seis licencias diferentes que se expiden entre ambos ministerios.

Según Bibiana Rojas, gerente general de Spectrum Cannabis Colombia, “el proceso aquí se planteó a la inversa, así que empieza con el Ministerio de Salud, que pregunta qué es lo que se va a vender y a quién. Luego, con el Ministerio de Justicia se resuelve qué necesita para hacerlo, cuántas plantas requiere y quién se las va a vender o cómo las va a producir”.

Hasta la fecha, el Ministerio de Justicia ha expedido licencias a 70 empresas, que avalan ya sea el uso de semillas, el cultivo de cannabis psicoactivo o el cultivo de cannabis no psicoactivo.

Por su parte, el Ministerio de Salud ha expedido licencias a 41 empresas, avalando la comercialización de productos a nivel nacional, la investigación científica o la exportación.

Al respecto de esto último, las inversiones extranjeras no se han hecho esperar y empresas canadienses como Aphria, Avicanna y Canopy Growth ya están operando en Colombia.

Pero incluso las empresas locales comienzan a cotizar en bolsas extranjeras, como Khiron, la primera empresa cannábica colombiana en entrar en la bolsa de valores de Toronto, Canadá.

 

Recuperación de zonas de conflicto, gracias a la regulación de empresas de cannabis medicinal

Al comienzo enumerábamos algunos de los beneficios que la regulación del cannabis medicinal reportan para un país. Pero en casos como el de Colombia la cosa va más allá. La regulación del cannabis medicinal en el país sudamericano está empezando a rescatar antiguas zonas de guerra narco, como la región de Corinto, donde entre otras razones, los conflictos se desataban por el control de cultivos ilegales, una de las fuentes de financiación de los distintos grupos armados que se asentaban en la región.

 

Con la regulación, muchos productores de cannabis ilegal han tenido la oportunidad de legalizar sus cultivos a través de empresas que han llegado a acuerdos con los productores locales, que debían solicitar el amparo de las denominadas Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac), para cumplir de esta forma con uno de los requisitos de la regulación: que al menos el 10% del cannabis producido provenga de pequeños cultivadores.

 

España, solo un espectador

 

Mientras en España, un país con un clima igualmente excelente para el cultivo de grandes extensiones de cannabis y con una cultura y ciencia del cultivo muy desarrolladas, seguimos sin tener un marco de regulación del cannabis. No solo se nos escapan las inversiones, sino que estamos perdiendo toda posibilidad de tener un lugar prominente en el mercado. Hasta la fecha solo cinco entidades tienen licencia para el cultivo de marihuana, con múltiples restricciones y concedidas en base a criterios muy peregrinos. Nuestro papel parece limitarse al de sentarnos y observar cómo cambian las cosas a nuestro alrededor. Conforme nos vamos quedando atrás, más evidente se hace la miopía de los responsables políticos que insisten en mirar para otro lado ante la realidad del cannabis.

 

Fuente: La República

 

 

La mayoría de británicos a favor de la descriminalización del cannabis

Reino Unido comienza a evidenciar la necesidad de regular urgentemente el cannabis medicinal.

Hace no mucho os hablábamos de Billy Caldwell, un niño británico al que le confiscaron, cuando regresaba de Canadá, su provisión de aceite de cannabis para tratar su epilepsia. Billy tenía una licencia extraordinaria, la primera de este tipo en el Reino Unido, que fue repentinamente revocada. Las crisis epilépticas regresaron, pero la presión mediática hizo que las autoridades le devolviesen parte de la reserva de medicina.

Unos días después Sophia Gibson, una niña de seis años aquejada del síndrome de Dravet, una severa forma de epilepsia infantil, ingresaba en el hospital con la vida pendiendo de un hilo mientras espera que le concedan una licencia similar a la del niño Caldwell.

Ese mismo día, a Hanna Deacon, madre de otro niño con epilepsia, se le permitía ingresar en Inglaterra con una reserva de 5 meses de medicina cannábica para su hijo, tras conseguir una licencia después de ganar una larga batalla con el Ministerio del Interior.

Estamos asistiendo a un a situación no solo incómoda y ridícula, sino horrible, rozando la deshumanización, de la que depende incluso la vida de niños: padres desesperados, en uno de los países más avanzados del mundo, teniendo que luchar por conseguir la medicina que de verdad alivia la terrible condición de sus hijos, la medicina que podría salvarles la vida, una medicina que incluso es cultivada legalmente por algunas empresas dentro del Reino Unido. Si las autoridades se están viendo obligadas a conceder licencias especiales para no cargar con la vida de inocentes niños a sus espaldas, ¿a qué esperan para regular de una madita vez el cannabis medicinal, en vez de jugar de esta forma con la vida de los demás?

 

Los británicos se muestran favorables a la regulación del cannabis medicinal, según revela una encuesta.

Si ahora mismo le preguntásemos a todos los británicos si habría que regular el cannabis para que tuviese un estatus similar al alcohol o el tabaco, muy probablemente una mayoría estaría de acuerdo. Esto es lo que se desprende de una encuesta realizada por BMG Research, miembro del British Polling Council, para The Independent, realizada online sobre 1511 británicos mayores de edad.

Específicamente, en la encuesta se preguntaba a los participantes si apoyan o se oponen a la propuesta de “legalizar el cannabis, para que se venda legalmente en un mercado regulado por el gobierno de la misma manera que el alcohol y el tabaco”. Un 51% apoya la propuesta, repartidos entre un 22% que la apoya totalmente y 29% que la apoya de alguna forma. Un 19% se opone totalmente, un 16% se opone parcialmente (sumando un 35%) y el resto, un 14%, no supo manifestarse en ningún sentido.

A continuación, se les preguntaba “¿Hasta qué punto apoyaría u opondría la despenalización del cannabis, de modo que siga siendo una sustancia controlada no disponible para la venta en el mercado, pero que no esté tipificada como delito (es decir, sin procesamiento por posesión)?”. Los resultados fueron parecidos. Un 52% despenalizaría el cannabis, un 33% se opone y el 16% no se decanta por ninguna opción.

El aumento de la sensibilidad social hacia la necesidad de la regulación del cannabis también se refleja en las manifestaciones de algunas personas de gran relevancia, como es el caso del ex líder conservador y secretario de Asuntos Exteriores William Hague, quien dijo que su partido debería ser “audaz” y abrazar un “cambio decisivo que sería económica y socialmente beneficioso”.  Su punto de vista ha sido respaldado por el jefe de policía de Durham, Mike Barton, quien opina que “el status quo no es sostenible. Está empeorando. Las drogas son cada vez más baratas, más fuertes, más fáciles de conseguir y más peligrosas. A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que necesitamos regular el mercado.”

 

El Reino Unido se dispone a revisar la clasificación del cannabis y organizar la descriminalización del cannabis

 

Con todo lo que está ocurriendo, con la mayor sensibilidad social, el apoyo de políticos y miembros de fuerzas de seguridad y los cambios que están acontenciendo con respecto al cannabis en otras partes del mundo, el Reino Unido parece que va a dar también un paso adelante. El Ministro del Interior Sajid Javid anunció que revisaría el uso medicinal del cannabis: “Desde que me convertí en Ministro del Interior, me ha quedado claro que la posición en la que nos encontramos actualmente no es satisfactoria. No es satisfactorio para los padres, no es satisfactorio para los médicos y no es satisfactorio para mí. He llegado a la conclusión de que es hora de revisar la clasificación de la cannabis.”

 

Con todo, se trata de una revisión en base a criterios estrictamente médicos. Javid subrayó que no se trata de que el gobierno legalice el cannabis para uso recreativo, por lo que seguirán vigentes las sanciones por suministro y posesión no autorizados.

 

Fuente: The Independent

 

Un nuevo chicle de CBD, la apuesta de Roelli Roelli por el cannabis

Refrescos, cervezas, café, infusiones, golosinas… la lista de productos de consumo con alguna forma de cannabis añadido no deja de crecer. En esta ocasión la empresa de confitería suiza Roelli Roelli presenta Swiss Cannabis Gum, un chicle de CBD.

 

Según la web del producto, el Swiss Cannabis Gum “no te colocará, te liberará”, y añade que “este chicle es poderoso. Contiene 120 mg del compuesto antioxidante cannabidiol (CBD). Al masticarlo se libera su efecto positivo. Las buenas vibraciones están aseguradas. Inmediatamente. Sensación refrescante incluida: gracias al aceite de menta natural y al 15% de xilitol”.

 

Este chicle de CBD posee una alta concentración de cannabidiol de primera calidad (CBD), extraído de la planta de cannabis. Está además enriquecido con antioxidantes y aceites esenciales seleccionados (aceite del árbol del té, aceite de menta y aceite de cannabis) para nutrir y mantener la flora natural de la boca.

 

Como hemos contado en otras ocasiones, el CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta de cannabis (a fiferencia del THC, responsable del colocón), del que se han demostrado científicamente multitud de propiedades terapéuticas, ya sea para reducir la náusea, impedir el vómito, como analgésico o antiinflamatorio, como relajante o reductor del estrés, y para el tratamiento de diversas condiciones crónicas como artritis, parkinson, epilepsia o esclerosis múltiple. Incluso se puede usar para complementar tratamientos de cáncer. Roelli Roelli cuenta que “en los viejos libros de medicina, el cáñamo es incluso llamado una panacea, o ‘curalotodo’” y que “hoy en día muchas personas utilizan con éxito el CBD para aliviar los trastornos del sueño, la ansiedad o las náuseas.”

 

Además el CBD es un poderoso antioxidante. Los antioxidantes son moléculas de vital importancia para prevenir la actuación de los radicales libres sobre el organismo y para retrasar el envejecimiento y la oxidación celular.

 

Cada paquete contiene la misma cantidad de CBD que unos 6 gramos de cannabis, repartido en 24 chicles con 5mg de CBD cada uno. Según Roelli Roelli, no solo no te colocará, sino que no existe posibilidad de que te genere ningún tipo de adicción. Como aclara en su web, según un estudio realizado en 2017 por la OMS, “en humanos, el CBD no muestra ningún efecto indicativo de abuso o dependencia potencial.

 

En cuanto a su legalidad, el fabricante aclara que este chicle “se ha desarrollado durante un largo período de tiempo en contacto con expertos y autoridades competentes. Al final de este proceso, expertos certificados por el estado prepararon un estudio sobre la seguridad e idoneidad para la venta comercial del producto. Esta evaluación se aplica a Suiza y a todos los países de la Unión Europea”, por lo que el producto es perfectamente legal en la UE.

 

Un paquete de 24 chicles de cannabis suizo se puede comprar online en la web de Roelli Roelli por poco más de 7€ excluyendo los gastos de envío.

 

 

 

 

Los inversores londinenses interesados en la industria del cannabis

En el distrito financiero londinense de Mayfair el cannabis comienza a ser un tópico entre los inversores donde oficinas privadas e inversores acaudalados proporcionan un terreno fértil para que las compañías de cannabis extranjeras recauden fondos.

Canadá es líder en el incipiente sector de la industria del cannabis, con más de 30 compañías cotizando en la bolsa de Toronto, además de ser el primer país del G8 en legaizar el consumo recreativo.

Pero Stephen Murphy, director de la consultora londinense Prohibition Partner’s, asegura que  “Europa es considerada como la siguiente fase del boom del mercado de capitales (del cannabis) después de Canadá.” También, según sus estimaciones, se han recaudado más de 200 millones de libras esterlinas para proyectos de cannabis medicinal en el extranjero.

En este sentido, Matt Bottomley, analista de Canaccord Genuity, asegura que “el mayor flujo de dinero de Londres hacia la industrial del cannabis ha sido hacia Canadá”, representando el mayor acaparamiento de mercado del momento.

Parece que los inversores británicos están muy interesados, y, desde la perspectiva de los productores canadienses, son más sofisticados que los norteamericanos. Esta es la experiencia de Scott Boyes, de la productora canadiense MPX Bioceutical, que recaudó en dos años 75 millones de dólares en inversiones procedentes en gran medida de Gran Bretaña.

Pero Londres también invierte en los productores locales, con empresas como Sativa o GW Pharmaceuticals con licencias para producir medicamentos basados en el cannabis. A pesar de que hay cierto optimismo con respecto al potencial crecimiento del mercado en cuanto el cannabis medicinal se regularice en Gran Bretaña, también existen preocupaciones debido al área gris que supone el estatus legal del cannabis recreativo en otros lugares. Los grandes bancos no quieren saber nada de eso y temen que los inversores pudieran estar quebrando la ley.

El cannabis recreativo añade un nivel de complejidad a las inversiones, no sólo por las cuestiones legales (que una empresa de un país donde el cannabis es ilegal invierta en una compañía de cannabis de un país donde es legal), sino, por lo visto, morales.

Por ejemplo Fast Forward, un inversionista londinense, decidió vender sus participaciones en un productor canadiense de cannabis al darse cuenta de que también serviría al mercado recreativo.  Su director, Ed McDermott, con una mentalidad realmente conservadora, afirma que “con el mercado recreativo que va a tener lugar en Canadá, será muy difícil para un inversor del Reino Unido invertir en cualquier empresa que esté expuesta al uso recreativo. Incluso como individuo estarías obteniendo las ganancias del crimen. No serías mejor que un traficante de drogas”.

Hombre, Ed, eso es pasarse. Para empezar, si inviertes en una empresa de cannabis en Canadá, donde es legal, no estarías obteniendo ganancias del crimen. Eso es una falta de respeto a esta conquista social, económica y política que ha alcanzado Canadá, uno de los 10 países del mundo más pacíficos y seguros. Y sí, serías mil veces mejor que un traficante de drogas, pues no solo estás lidiando con un producto legal, sino sometido a regulación y a criterios de calidad. ¿No dirás en serio, Ed, que las miles de personas que en Canadá trabajan en la industria del cannabis son criminales y delincuentes?

En cualquier caso el optimismo de este mercado en Europa se orienta, por el momento, hacia la industria farmacéutica. Patrick Morton, ex analista de inversiones, con mucho pragmatismo afirma que “podemos ayudar a la gente desde un punto de vista compasivo y podemos ayudar a cambiar la ley para que sea más beneficiosa para las comunidades. Y esperemos que también se pueda ganar dinero.”

Morton es el anfitrión del Cannabis Invest UK, una especie de B2B de la industria cannábica en Mayfair en el que las empresas se presentan ante los inversores como respuesta a la demanda de estos, conforme las leyes sobre el cannabis se van relajando en diferentes países de Europa. “Tenemos gente muy diversa aquí. Los inversores privados, los inversores institucionales y la gente de la industria del cannabis”, dice Morton. “La mayoría de la gente tiene una conexión personal con el cannabis, tiene un familiar enfermo. El nivel de conciencia no es tan alto en el Reino Unido todavía.”

Lo que está claro es que, una vez comienza a moverse el dinero, podemos esperar algunos cambios.

Netflix presenta el primer concurso de cocina basada en el cannabis

 “Colocados en la cocina” (“Cooking on high” en original y “Cocina a las hierbas” en Latinoamérica) es el nuevo concurso de cocina que ha lanzado Netflix, en el que el ingrediente principal es el cannabis.

La primera temporada cuenta con 12 capítulos de una duración inferior al cuarto de hora, y su formato es muy simple:

Dos concursantes con experiencia en la cocina deben cocinar en 30 minutos un plato que incluya cannabis. El plato estará inspirado en un tema tipo “delicias vespertinas” o “Francia frita”, que da título a cada capítulo. Un pequeño jurado formado generalmente por artistas californianos tipo raperos o humoristas se encarga de probar los platos y, tras un THC Timeout (una pausa para que el THC del cannabis, el componente psicoactivo responsable del colocón, haga sus efectos en los comensales), cuando todos están contentos y felices, con los ojillos entornados y una plácida sonrisa perenne en la cara, se procede a la valoración, puntuando cada creación en una escala del 1 al 10. El ganador se lleva la “olla dorada” (golden pot) que, si bien consiste en eso, en una olla dorada, lo que están haciendo es un gracioso juego de palabras, dado que pot también significa marihuana en lenguaje coloquial.

El programa está presentado por Josh Leyva, un popular youtuber con más de dos millones de suscriptores, y cuenta con la colaboración de Ngaio Bealum, el experto en cannabis del programa que, tanto por su aspecto como por su forma de actuar, parece un reverendo evangelista del cannabis, que se dedica a presentar la variedad que se va a emplear en cada ocasión, exponiendo algunas de sus características, para luego se quedarse allí sentado en la cocina, charlando con los cocineros y el jurado y echándose unas risas.

Y prácticamente eso es todo: menos de 15 minutos no dan para más. El que se esté esperando un Masterchef Cannabis Edition se desilusionará: aquí no vas a aprender cocina de altos vuelos ni ingeniosos trucos de chefs. No esperes esferificaciones, nitrógeno líquido ni roner, sino platos más directos y prosaicos, aunque algunos bastante elaborados y desde luego con un aspecto muy prometedor. Los cocinillas echaréis de menos un poco de atención a ingredientes, tiempos y proporciones para poder elaborar vosotros mismos los platos, aunque es posible que alguna idea puedas extraer (¿ensalada de coliflor con jugo de lima?).

En realidad, como concurso de cocina, “Colocados en la cocina” deja bastante que desear: en 15 minutos no da tiempo para profundizar en nada ni generar la empatía y la tensión necesarias para que resulte emocionante. La finalidad es, claramente, otra: entretener y echarse unas risas viendo a una pandilla de fumados divirtiéndose, al mismo tiempo que aporta otro granito de arena a la normalización del cannabis. Podemos imaginar que el formato es más exitoso en EE.UU. que en Europa, no solo por el estatus legal del cannabis, sino por las continuas referencias a la cultura popular local que prácticamente se nos escapan a este lado del charco.

En este sentido queremos apuntar y alabar el esfuerzo que hace Netflix. Absolutamente a contracorriente, en un mundo donde plataformas como Facebook o Youtube ponen continuamente la zancadilla a la cultura cannábica, Netflix apuesta sin ningún tipo de tapujo por darle visibilidad, no solo mediante la difusión de producciones externas sobre el cannabis, sino mediante la creación de contenidos originales, como “Colocados en la cocina” o incluso la creación de sus propias variedades.

Para finalizar, os dejamos con el disclaimer que parece al final de cada programa, porque nos parece tremendamente gracioso:

“Toda la cocina cannábica ofrecida en este programa estaba destinada únicamente a fines medicinales y fue prescrita, preparada y consumida de acuerdo con las leyes locales.

Sin embargo, todos los individuos que consumieron la cocina medicada, de repente han sentido la necesidad de relajarse y ver la televisión”.

El sobrino de la duquesa de Sussex, cultivador de cannabis, protagonizará un reality

Tyler Dooley, que tiene licencia para cultivar cannabis, tendrá su reality show en MTV

Aunque sea de refilón, ya tenemos al cannabis apareciendo en titulares junto a nombres relacionados con la familia real británica. Para los más optimistas, esto son signos de los buenos tiempos: el cannabis regresa para quedarse.
En virtud de la claridad, intentaré ser muy didáctico. Al fin y al cabo no todos leemos el Hola ni tenemos las habilidades para registrar datos en el mundo del cotilleo:

Empezamos por arriba del todo, justo un nivel por debajo del Todopoderoso, con la reina de Inglaterra Isabel II, sentada ya durante 66 años en su trono. Se cuenta que se ha levantado de él en varias ocasiones, entre ellas, para concebir y luego parir a su hijo Carlos, Príncipe de Gales, quien, junto a la malograda Lady Di, trajo al mundo a Enrique Carlos Alberto David, más conocido como Príncipe Harry, del que se conoce algún flirteo que otro con el cannabis. A pesar de ello, no es del Príncipe Harry de quien nos queremos ocupar hoy.

Creo que aun no andamos perdidos, así que seguimos hasta donde queremos llegar: el Príncipe Harry se casó el pasado mayo con Meghan Markle, actriz norteamericana de televisión, que se retiró de su carrera cuando ingresó en la familia real británica como la duquesa de Sussex. Parece ser que la boda fue todo un fiestón en la que nuestra querida planta tuvo cierto protagonismo. Pues bien, Meghan tiene un sobrino, Tyler Dooley, que cultiva cannabis con licencia y que será protagonista de un reality que documentará su día a día.

Ahora sí, ya estamos ahí, por lo que podemos probar a resumir los anteriores párrafos en un titular: el sobrino de la duquesa de Sussex, esposa del nieto de la reina de Inglaterra, cultiva cannabis legal y será protagonista de un reality.

Además de Tyler, otros personajes del programa serán su novia, su hermano y su madre. Por supuesto los productores y la MTV esperan que la relación con la duquesa de Sussex aporte mucha chicha cualquier otro ingrediente que haga las delicias de los consumidores de telenovelas y realities. También se espera que el éxito alcance ambos lados del Atlántico, explotando el contraste entre el estilo de vida Meghan, envuelta en la nobleza británica, y Tyler, con su negocio de cannabis legal en Oregon, EE.UU., al que ha llamado oportunamente Royally Grown. Entre las variedades que cultiva se encuentra la Markle’s Sparkle, bautizada en honor a su tía, que es “extremadamente potente” (la variedad, no la tía).

Tyler Dooley es el hijo menor de Thomas Markle Jr, quien a su vez es hermano por parte de padre de la duquesa Meghan. Thomas, con problemas con el alcohol y un expediente policial que incluye amenazas a una novia con una pistola, siempre se opuso a su matrimonio con el príncipe Harry, hecho que calificaba comoel mayor error en la historia de la familia real”, e intentó boicotearlo, particularmente desde que supo que no estaba invitado a la ceremonia.

Su hijo Tyler planea expandir Royally Grown con decenas de productos como el aceite de CBD Royal Relief (el chico no pierde la oportunidad de conectarlo todo con la realeza), una línea de ropa hecha de cáñamo orgánico, cosméticos y joyería.