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Las 5 grandes noticias cannábicas de 2018

2018 ha sido un gran año para el mundo cannabis. La tendencia de los años anteriores parece haberse concretado en un punto de no retorno a lo largo de este año, perlado de grandes cambios y perspectivas de futuro que auguran el retorno del cannabis desde las oscuras mazmorras del prohibicionismo mundial.

 

Grandes cambios en Norteamérica

Sin duda el gran acontecimiento cannábico de este año que hoy termina, ha sido la legalización del consumo recreativo de cannabis en Canadá. El movimiento del país norteamericano ha revuelto bastante las piezas del tablero, desafiando a detractores y a la mismísima ONU. El primer país del G7 en hacer efectiva una regulación integral del cannabis, ha puesto así en jaque las políticas anticannábicas de otros países, que ven cómo sus argumentos van quedando arrinconados y obsoletos.

La Ley del Cannabis canadiense entraba en vigor en octubre, pero el acontecimiento cannábico que inauguró 2018 fue la legalización del consumo recreativo en California, convirtiéndose en el mayor mercado de cannabis legal de Estados Unidos. Junto a este acontecimiento no debemos olvidar que también Michigan se convirtió este año en el décimo estado en regular el cannabis recreativo, y los estados conservadores de Utah y Oklahoma regularon el cannabis medicinal.

También 2018 ha sido el año que ha visto cómo la Administración Federal de Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU. aprobaba el Epidolex, el primer fármaco basado en cannabis a nivel federal. Esta noticia, junto con el reciente proyecto de ley que aprueba la producción comercial de cáñamo en EE.UU., suponen un síntoma de grandes proporciones que muestra cómo incluso el férreo gobierno federal va, poco a poco, reduciendo las estrictas restricciones sobre el cannabis.

Por su parte, México presentaba también este año una propuesta de ley para la regulación integral del cannabis, que espera ver la luz a lo largo del nuevo año. Por el momento aprobó la producción y comercialización de diversos productos basados en el cannabis.

 

 

Cambios en el resto del mundo

En Europa, si bien las cosas van más despacio, hemos visto cómo las empresas canadienses han ido tomando posiciones ante la eventual legalización que sin duda tendrá lugar en el futuro. Europa tiene todo el potencial para ser uno de los mayores mercados cannábicos del mundo. Por lo pronto, sabemos que el nuevo gobierno luxemburgués integrará una regulación integral del cannabis, convirtiéndose así en el primer país europeo en dar el paso.

También Sudáfrica se mueve en esa dirección, tras las recientes sentencias del Tribunal Constitucional que permiten el consumo de cannabis de forma privada.

El martes pasado Tailandia aprobaba el cannabis medicinal, y Corea del Sur legalizaba el CBD. Se espera que estos pasos sean seguidos por otros países del sureste asiático, considerada la región con leyes más duras contra el cannabis en el mundo. Por el momento Nueva Zelanda aprobó una ley para la regulación del cannabis medicinal, y en Australia algunas regiones se van acercando a la regulación del cannabis recreativo.

 

 

Grandes avances en investigación del cannabis

La investigación científica es a la vez impulsora de muchos de los cambios a los que estamos asistiendo, y beneficiaria de los mismos. El prohibicionismo del cannabis supuso una época de oscurantismo medieval para la investigación científica del cannabis, pero conforme se levantan restricciones, comprobamos el enorme potencial de la planta para multitud de campos.

La revista Leafly ha hecho una lista de los estudios científicos sobre el cannabis más significativos de 2018, entre los que tenemos la demostración de que el cannabis reduce el abuso de opioides, la confirmación de los efectos antidepresivos del CBD y su potencial para tratar la adicción a metanfetaminas, la capacidad del cannabis de mejorar las relaciones sexuales, etc.

 

El CBD, el cannabinoide estrella

Raro sería que personas medianamente informadas en general, no se hayan cruzado un par de veces con noticias relativas al CBD o cannabidiol, el principal cannabinoide no intoxicante del cannabis, con múltiples propiedades terapéuticas. El CBD se ha convertido en la puerta de la regulación del cannabis medicinal en muchos lugares a lo largo de este año. La popularización del cannabis en los últimos tiempos ha desarrollado un mercado de interés para los “no fumetas”, para aquellos que buscan las propiedades terapéuticas de la planta y no las psicoactivas. También, por supuesto, el mercado se ha volcado rápidamente en las posibilidades legales de la planta. El CBD no está sometido a las mismas restricciones que el THC, el principal componente psicoactivo del cannabis, por lo que ofrece más posibilidades para el desarrollo de productos legales y, en particular, en la industria cosmética y el desarrollo de medicamentos.

 

Desarrollo de la industria cannábica

Sin duda el evento de mayor alcance ha sido la revolución de la industria cannábica, la cual no solo ha hecho grandes inversiones, sino que ha atraído a otros sectores conscientes del potencial que esta industria está desarrollando. Así gigantes como Constellation Brands o Altria Group han decidido invertir en cannabis, y a lo largo del año hemos escuchado acerca de un posible interés de la mismísima Coca Cola en el desarrollo de productos basados en cannabis. También empresas canadienses han extendido sus tentáculos por Latinoamérica, un mercado que, a la chita callando, cuenta con el primer país del mundo en regular integralmente el cannabis (Uruguay) y con posibilidades de inversión muy atractivas, particularmente en el terreno del cannabis medicinal, la investigación y el desarrollo de cosméticos.

Tailandia legaliza el cannabis medicinal

Ya sabemos cual es el primer país del sudeste asiático en legalizar el cannabis, Tailandia legaliza el cannabis medicinal. El consumo recreativo de cannabis continuará siendo ilegal, como viene siendo desde que, en los años 30, se ilegalizara. Hasta entonces el cannabis también formaba parte de la medicina tradicional tailandesa.

 

Varias décadas después, incluso un país donde podías pasar hasta diez años en prisión por la posesión de pequeñas cantidades de marihuana, ha pasado a ser a uno en el que los consumidores podrán portar cantidades específicas con fines medicinales si poseen una receta médica o un certificado, es decir, Tailandia legaliza el cananbis medicinal. El avance es considerable, dado que el sudeste asiático sigue siendo una de las regiones del mundo donde las leyes contra el cannabis son más duras.

Por ejemplo, recientemente un ciudadano británico, Pip Holmes, que fue detenido en Bali, Indonesia, por poseer aceite de cannabis que usaba para tratar su artritis, se enfrenta a una pena de 15 años de prisión. Todo por 31g de aceite de THC, incluyendo el peso de las botellitas (28g). En Indonesia hay vigentes penas de muerte por delitos de narcotráfico, al igual que ocurre en otros países de la región.

Hasta hace poco, en uno de esos países, Malasia, a Muhammad Lukman, un joven musulmán, le condenaron a morir en la horca en agosto de este año por vender aceite de cannabis a enfermos de cáncer, pero gracias a la presión internacional y a un gobierno más progresista, no solo se anuló la sentencia, sino que provocó la abolición de la pena de muerte en general en el país. Es un caso revolucionario de cómo el cannabis puede influir en la modificación profunda de las penas que un país impone, y una muestra espectacular de los cambios que la revisión de las políticas del cannabis están provocando en el mundo.

Es más, este caso también ha provocado que Malasia esté más abierto a revisar su política de drogas, particularmente en lo que concierne al uso medicinal del cannabis, algo que también podría lograr impulso tras la reciente aprobación del cannabis medicinal en Nueva Zelanda y en Tailandia.

 

 

Regalo de Año Nuevo

Junto a la legalización del cannabis medicinal, Tailandia ha legalizado también el kratom, una planta autóctona con propiedades estimulantes y analgésicas usada en la medicina tradicional. El pasado martes la nueva ley fue aprobada con unos aplastantes 166 votos a favor y 13 abstenciones.

«Este es un regalo de Año Nuevo de la Asamblea Legislativa Nacional al gobierno y al pueblo tailandés», dijo el presidente del comité de redacción Somchai Sawangkarn, en una sesión parlamentaria.

Por supuesto, algunos perciben en este paso un avance hacia la despenalización del consumo recreativo de cannabis. “Este es el primer pequeño paso adelante”, afirma Chokwan Chopaka, activista de Highland Network, un grupo que lucha por la legalización del cannabis en el país.

 

 

Si Tailandia legaliza el cannabis medicinal, ¿por qué no España?

Que un país como Tailandia tome la delantera en este terreno a países como España resulta sorprendente. No queremos hacer una lectura lastimera, sino ayudar a abrir los ojos de nuestras autoridades, o exponer el ridículo al que nos van relegando cualesquiera que sean los intereses que hay detrás del inmovilismo en materia de regulación del cannabis medicinal. Solo en nuestro país hay decenas de miles de usuarios de cannabis medicinal que se ven abocados al uso de productos sin ningún tipo de regulación o directamente al mercado negro, tal y como denuncia el Observatorio Español del Cannabis Medicinal.

Cada día que pasa sin poner solución a esta cuestión, más nos arrinconamos en un lugar opuesto al futuro. No tiene mucho sentido que denunciemos la falta de libertades civiles o de igualdad de derechos en otros países, mientras permitimos que 120 mil españoles vivan en una inseguridad sanitaria y jurídica pasmosa, impropia de un país moderno del siglo XXI.

 

 

 

 

 

 

 

Navidad cannábica en Uruguay

Quizá la noticia, en esta Navidad de 2018, no sea ya el hecho de que, aunque aun bastante imperfecto, el modelo de regulación del cannabis en Uruguay permita montarte de forma legal una cena con cannabis, sino de que CNN Latinoamérica haga un reportaje de ello en plena Nochebuena, haciendo así la navidad cannábica en Uruguay.

Sopa de soja japonesa, pastelitos chinos rellenos de carne de cerdo y repollo con mayonesa de pimientos, risotto de miso y shiitake, tempura de raíz de flor de loto… es el menú con el que la cocinera Marcela Ikeda de Casa Larica recibe a sus comensales en su propia casa, en su mayoría brasileños que vienen a probar una experiencia hasta el momento impensable en el vecino país.

Sin menospreciar lo más mínimo la más que segura pericia y buen hacer de la cocinera de un restaurante excelentemente valorado en Trip Advisor, especializado en cocina italiana, japonesa, brasileña, internacional, fusión y sudamericana, el ingrediente que hace especialmente atractiva la propuesta de Ikeda y su restaurante Casa Larica, es nada menos que el cannabis, que aplica en la elaboración de sus platos a través de aceites y mantequillas que prepara ella misma.

Ikeda llegó desde Brasil hace cuatro años con la idea de emprender en el mundo del cannabis, después de la regulación de su consumo en Uruguay. Comenzó elaborando los clásicos brownies, pero no tardó en expandir las posibilidades de la cocina con cannabis cuando comenzó a recibir encargos, dándose cuenta de que un proyecto como Casa Larica podría hacerse realidad.

 

Navidad cannábica con el concepto «Cenas con María»

Ikeda creó el concepto de “Cenas con María”, que consiste en una experiencia privada en la que se crean cuatro platos específicos para la ocasión, todos ellos elaborados con aceite o mantequilla con cannabis.

“El THC es liposoluble pero no es hidrosoluble, es decir, se puede disolver en grasas pero no en agua”, cuenta Ikeda en la web de Larica. En la primera experiencia de este tipo, que tuvo lugar en el Museo del Cannabis de Montevideo, Ikeda cuenta que utilizó manteca, aceite de oliva y aceite de coco para infusionar cannabis en cuatro platos “pensados cuidadosamente, donde la estrella provenía del mar: el famoso escandinavo Salmón Gravlax, marinado durante 48 horas en azúcar, sal, eneldo y mucho aceite cannabico. Un gazpacho concentrado con aceite cannábico también fue parte del menú, finalizado con costillas de cerdo y boniatos al horno, con mucho, pero mucho aceite especial.”

Ikeda trabaja con plantas de entre 18 y 25% de THC, y afirma que “hay muchas maneras de extraer el THC del cannabis” para infusionar la manteca. Pero, asegura, se puede infusionar leche e incluso, como descubrió hace unos días, azúcar.

A la última cena de Nochebuena de Ikeda, cuenta el reportero de CNN, “los comensales van llegando con más dudas que certezas”. Avanzada la cena, los comensales se muestran positivamente sorprendidos y curiosos por lo que vendrá a continuación. Todo se desarrolla en un ambiente tranquilo y familiar, muy lejos de los tópicos con que los detractores del cannabis insisten en esgrimir para demonizar una planta que, tras su legalización, no solo no ha desatado ningún tipo de infierno en Uruguay, sino que está permitiendo desarrollar una hermosa cultura, y demostrar que la madurez social puede gestionar de forma razonable cualquier contrapartida que se pudiese asociar al cannabis.

Los efectos del cannabis consumido por vía gastronómica son diferentes a los de fumarlo. Demoran más tiempo en aparecer, pero después son más persistentes, por lo que los expertos insisten en respetar las dosis bajas, dado que es fácil pasarse cuando los efectos no son tan inmediatos. Esta es también la finalidad de la cocina de Ikeda: “hacer a la gente feliz”, ofreciéndoles una buena experiencia con el cannabis, demostrando que es en el consumo moderado y racional donde se pueden explotar al máximo sus virtudes.

 

 

Cannabis medicinal: pereza institucional ante la urgencia

En su último comunicado de prensa, el Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM) denuncia la pereza institucional para avanzar en la regulación del uso del cannabis con fines terapéuticos.

Mientras que muchos países ya han dado pasos significativos en este sentido, a las autoridades españolas no parece bastarle la vasta literatura científica en la que se han apoyado países como Canadá o Israel para implementar programas de dispensación de cannabis medicinal controlados por el gobierno, con un producto “trazado, analizado y dispensado bajo supervisión médica”, dice el comunicado.

«¿Por qué no sirve la evidencia obtenida en otros países?, ¿Somos más listos que nadie en España?», se pregunta la presidenta del OECM, Carola Pérez.

Gracias a la experiencia de las regiones donde el cannabis medicinal lleva años regulado con éxito, se ha podido constatar “una reducción significativa de media en el uso de opioides y otras medicaciones, y el descenso de consultas médicas, así como el número de pruebas médicas, lo que supone tanto un ahorro para el Sistema de Salud Sanitario, y lo más importante: para el paciente. Porque ya no se trata sólo de dinero, sino de calidad de vida y bienestar”.

Según estimaciones del OECM, alrededor de 120 mil personas consumen cannabis con fines terapéuticos en nuestro país “sin ningún tipo de control, sin supervisión médica, y bajo la situación de inseguridad jurídica y sanitaria” en la que actualmente se encuentran los pacientes, que no solo se arriesgan a ser multados con más de 600 euros por portar su medicina, sino a que esta les sea decomisada. Además, estas personas deben enfrentar continuamente el estrés y el estigma de tener que vivir en una situación de ilegalidad.

 

Análisis de aceites de CBD: por qué es urgente una regulación

El comunicado también se hace eco de un reciente estudio realizado por el propio OECM sobre 15 las marcas más representativas en España de aceites comerciales de cannabis enriquecidos en cannabidiol (CBD), del que concluye la urgencia de establecer una regulación de los productos medicinales de cannabis, para proteger a los pacientes que buscan en ellos sus propiedades terapéuticas.

En algunas de estas marcas la concentración de cannabinoides no se corresponde con la que se reseña en el etiquetado, además de que en sus webs “prometen propiedades que aún no han sido demostrados por la ciencia”. No obstante, sigue el comunicado, “retirar aceites de las tiendas, perseguir a los cultivadores, growshops y tiendas de CBD y políticas represivas no es la solución, además de que generan una situación de confusión tremenda.”

El OECM también denuncia que, “mientras en la TV se han podido ver anuncios en horario de máxima audiencia de cremas ricas en cannabinoides (CBD), sin conocer además su composición, vemos como otros agentes son perseguidos”. Dada la falta de regulación del cannabis medicinal, muchos fabricantes de productos de CBD se acogen al hecho de que este cannabinoide se puede usar en productos cosméticos, aunque en realidad la mayoría de usuarios de estos productos lo que persiguen son los beneficios terapéuticos (anti-inflamatorio, analgésico…) lo cual, según el OECM, “es una absoluta contradicción”. Y añade: “Se nos dice que se banaliza al cannabis cuando hablamos de fines medicinales, ¿pero en cambio, si se permite que se anuncie por TV?”.

 

No habrá regulación del cannabis medicinal en esta legislatura

Por último, el comunicado denuncia el bloqueo que el PSOE está ejerciendo a cualquier avance en materia de regulación medicinal del cannabis, contradiciendo sus políticas con respecto a la planta en los últimos años. También expone la lamentable falta de información y los sesgos que la Ministra de Sanidad María Luisa Carcedo demuestra con respecto al cannabis y sus usos. Carcedo asegura no solo que el cannabis “no es ningún medicamento”, sino que no existe evidencia científica sobre sus propiedades terapéuticas, por lo cual no se regulará en esta legislatura. Por si esto fuera poco, la ministra remata sus declaraciones sentenciando que el cannabis “no se regula debido al incremento del uso de tabaco”.

Ante tal dislate, el comunicado del OECM apunta: “Señora Ministra: desde el OECM queremos explicarle, ya que nos niega una reunión presencial (tras varias peticiones e intentos) que el cannabis con fines medicinales no ha de fumarse en ningún caso: se inhala con vaporizadores reglamentados previamente por UE; se utilizan extractos, cápsulas y cremas… y por otro lado, que repunte el uso de tabaco no tiene nada que ver con negarle el alivio, calidad de vida y bienestar a miles de personas, que están sufriendo, que padecen dolor, y que ya están utilizando cannabis”.

 

El comunicado concluye con una petición al Gobierno de Pedro Sánchez y al Ministerio de Sanidad, para que abandonen las actuales políticas con respecto al cannabis y dejen de comportarse de manera tan “cruel con miles de pacientes, abandonándoles a su suerte, al mercado negro, al autocultivo o a depender de Clubes Sociales de Cannabis que no sabremos si mañana seguirán o no abiertos” y que de una vez contemplen “la evidencia científica que soporta lo que decenas de países ya están realizando y, por otro lado, y no menos importante: el alivio a miles de pacientes”.

La ONU y la reevaluación del cannabis

Uno esperaría de la ONU que adoptase posturas más progresistas y por tanto una reevaluación del cannabis, atendiendo a los resultados que la ciencia está ofreciendo sobre la seguridad del cannabis y a la experiencia de aquellas regiones del mundo que han decidido desafiar las convenciones sobre drogas.

Pero lo que tenemos al respecto se parece mucho al modelo de las instituciones religiosas, que intentan dirigir el mundo desde el vagón de cola, para siempre acabar, a regañadientes, amoldándose a los cambios inevitables, a los pasos que nos llevan al futuro. Porque no cabe duda de que, a pesar de tanto remoloneo con convenciones que tienen medio siglo de antigüedad, la ONU va a tener que revisar su postura con respecto al cannabis.

La premiada periodista del cannabis Sara Brittany Somerset acaba de publicar en Forbes una nota al respecto en la que se hace eco de la reunión el pasado junio del Comité de Expertos en Drogodependencia de la Organización Mundial de la Salud, la agencia de la ONU especializada en la salud pública internacional, en la que buscaba evaluar los perjuicios en salud pública del cannabis y el valor terapéutico del mismo y de sus derivados.

La reevalución del cannabis a la espera

Aunque parezca increíble, se trató de la primera vez que este comité se reuniera para la reevalución el cannabis desde que se estableciese su actual clasificación entre las convenciones de 1961 y 1971. Es decir, en lo que respecta a esta maravillosa planta, el máximo organismo supranacional que vela por la salud de los estados miembros, durante medio siglo no ha tenido nada nuevo que decir, en uno de los ejercicios de miopía institucional más grandes que podemos reportar.

Algo bueno salió de aquella reunión: la recomendación del Comité de Expertos en Drogodependencias en sacar al CBD de la clasificación general del cannabis, dada su ausencia de efectos intoxicantes y de potencial de abuso o dependencia. También se concluyó que el cannabis en general es relativamente seguro, afirmación que solo se puede ejercer comparándolo con la seguridad de sustancias que no están sometidas a la clasificación actual del cannabis, que es la más estricta que impone la ONU, y que abarca a otras sustancias como la heroína o los análogos del fentanilo.

De hecho, en la reunión se aprovechó para evaluar algunas de las llamadas nuevas sustancias psicoactivas, como cannabinoides sintéticos o medicinas como la pregabalina o el Tramadol. Respecto a este último, salta a la vista que existe una incoherencia entre el tratamiento que le confiere la OMS, según la cual el Tramadol no debería estar bajo control a pesar de ser un narcótico con elevado potencial de abuso, que se receta habitualmente como anti-inflamatorio, mientras que el cannabis no es narcótico, es un anti-inflamatorio natural y tiene menos potencial de abuso.

El mes pasado se volvió a reunir el Comité de nuevo con motivo del cannabis. Resulta llamativo que no se hayan reunido por ello ni una vez en 50 años, y en un año lo hayan hecho dos veces. Creemos que es bueno, huele a cambios. La ONU siempre se ha mostrado muy reticente a escuchar a los defensores del cannabis, evitando relacionarse con ellos y recurriendo habitualmente a la censura, algo que se aprecia claramente en el hecho de que la ONU no concede actualmente acreditaciones de prensa a medios cannábicos.

En un email a Brittany, Daniela Bagozzi, Directora Superior de Comunicación del Departamento de Acceso a Medicamentos, Vacunas y Productos Farmacéuticos de la OMS decía que el cannabis “es una planta mucho más compleja de lo que muchos piensan, está compuesta por al menos un par de cientos de compuestos, algunos de los cuales tienen propiedades psicoactivas, otros menos, y otros parecen mostrar algún valor terapéutico (como el cannabidiol), en vista de lo cual, la OMS necesita examinar las pruebas y el potencial de daño, abuso y dependencia, así como los posibles usos terapéuticos.”

Como si no hubiesen tenido diez lustros para abordar esa aproximación. En cualquier caso, sabiendo que la inercia que impone el peso del conservadurismo con respecto al cannabis en la ONU no es fácil de vencer, ya estamos viendo movimientos que anuncian cambios en gran medida alentados por el desafío que algunos estados miembros han planteado a las convenciones vigentes. Las revoluciones solo se logran rompiendo reglas.

 

 

 

El Cannabis Box Forum de EXPOGROW vuelve con fuerza en 2019

Dividido en dos jornadas y abierto a profesionales y público, el Cannabis Box Forum se desarrollará el 26 y 27 de abril durante la feria EXPOGROW, con invitados nacionales e internacionales.

 

Un año más, el Cannabis Box Forum volverá a refrescar con información y contenidos de actualidad a la industria del cannabis de la mano de Expogrow. La feria más famosa de Irún vuelve a traer esta tercera edición del Cannabis Box Forum durante los días 26 y 27 Abril de 2019, de la mano de Fundación Renovatio, con la referencia de la experiencia del año pasado en su nuevo formato, la cual fue un verdadero éxito.

 

Cáñamo Industrial y CBD

En esta nueva edición, el Cannabis Box Forum se dividirá en dos jornadas y dos grandes temas de referencia. Por un lado, las sesiones del viernes 26 de abril estarán centradas exclusivamente en el sector del Cáñamo Industrial. Durante esta jornada se contará con varias mesas redondas de expertos en esta materia, así como con representantes de las principales empresas del sector en Europa.

En este punto cabe destacar la participación de la Asociación Active, de reciente creación que trabaja para una regulación eficaz en España. Como no podía ser de otra forma, el CBD también será uno de los protagonistas de esta jornada. Durante una de las sesiones se analizará su posicionamiento en el mercado en los últimos tres años, así como la realidad normativa en relación a su comercialización y las circunstancias actuales que le rodean.

Para esta sesión denominada Hemp Business Day” habrá otras novedades. Cualquiera que quiera asistir a las sesiones del viernes deberá registrarse a través de la página oficial de Expogrow (www.expogrow.net) ya que las plazas serán limitadas.

 

Activismo y regulación

El bado 27 abril, en horario de tarde, será la segunda jornada del Cannabis Box Forum que estará centrada en mostrar una fotografía lo más actual posible del escenario cannábico en España. Este es un camino de luces y sombras que representa la regulación del cannabis en nuestro territorio. Como siempre el Box Forum nos acercará perfiles del activismo y de la sociedad civil inmersas en los procesos de regulación, así como representantes del poder legislativo.

Siguiendo la trayectoria y filosofía del evento, la organización ha previsto una mesa de debate de análisis de la situación en Latinoamérica y las perspectivas que se abren o cierran con los nuevos gobiernos y los nuevos enfoques pragmáticos en políticas de drogas. Como referente del paradigma actual en esta materia, como invitada especial y moderadora de esta mesa, este año estará invitada la mexicana Zara Snapp, quién nos acercará la actualidad del país centroamericano con el cannabis. Además nos informará de las nuevas perspectivas que se abren con el nuevo gobierno y con las últimas resoluciones de la Corte Suprema con respecto al autocultivo.

Cannabis Box Forum es ya un encuentro de expertos único en el mundo por su filosofía divulgativa y por ser referente en el sector de profesionales del cannabis.  El equipo de Expogrow y de Fundación Renovatio se unen de nuevo en uno para poner en marcha toda su creatividad para ofrecer uno de los mejores complementos de la Feria Expogrow que este año ya anunció su cambio de fecha a los días 26, 27 y 28 de abril de 2019 en Ficoba, Irun.

 

Australia se acerca a la legalización del cannabis recreativo

Con unos meses ya de regulación del cannabis medicinal en Australia, parece que en algunas regiones se están moviendo con más intensidad los hilos que lleven a una regulación del cannabis recreativo.

El próximo año en Canberra podrá entrar en vigor una ley por la cual se descriminalizará la posesión de hasta 50g de cannabis, y se podrá cultivar en los hogares privados, sin límite de plantas por hogar. El límite se establece en función de los habitantes: se permitirán hasta cuatro plantas por persona, pero no habrá límite en el tamaño de las plantas. Eso sí, estas plantas no podrán ser cultivadas con hidroponía ni usando luz artificial.

De esta forma, según Michael Pettersson, del Partido Laborista y principal introductor de la propuesta de ley, se pretende reducir la dependencia que tienen los consumidores del mercado negro.

No obstante, “aquellos que participen en actividades de tráfico de drogas y venta de cannabis seguirán cometiendo delitos de drogas y serán perseguidos por la policía tal y como viene siendo hasta ahora”, asegura Pettersson.

Por su parte el portavoz de los Verdes en política de drogas Shane Rattenbury, quien es también el Ministro dse Justicia, opina que la descriminalización del consumo recreativo de cannabis contribuiría enormemente a evitar que mucha gente acabase en el sistema judicial simplemente por consumir.

«Permitir que los adultos en el Territorio de la Capital posean y usen cannabis es reconocer la moderna realidad de que muchos adultos eligen usar cannabis«, afirma Rattenbury.

«Este es un paso pequeño pero significativo en un largo camino de reforma de la ley de drogas con la que esperamos que, en última instancia, el uso personal de drogas sea tratado como un problema de salud y no como un problema judicial«.

“También observamos que el cannabis es una droga menos dañina que la mayoría de las demás drogas ilícitas, y hacerla más fácilmente accesible bien podría reducir el uso de otras drogas más dañinas», añade.

Suponemos que Rattenbury es consciente de que el cannabis es, además, menos dañino que otras drogas legales, puntualización que cabría destacar, sobre todo teniendo en cuenta que hay muchos indicios acerca de que el consumo de cannabis incide en la reducción del consumo de alguna de estas drogas legales más perjudiciales.

El proyecto de ley de Pettersson tiene muchas posibilidades de ser implementado después de que vuelva a la Asamblea de la Capital, donde sus colegas de partido apoyarán la iniciativa. Los Verdes también la apoyarán en principio, pero la someterán a un escrutinio más detallado para asegurarse de que funciona adecuadamente, dado que, según Rattenbury, “en este momento el proyecto de ley del Sr. Pettersson no aborda cuestiones de suministro, a diferencia de la propuesta federal de los Verdes. A nivel nacional, los Verdes están tratando no sólo de legalizar el cannabis, sino también de establecer una nueva agencia para regular su producción y venta».

 

Victoria también se acerca a la legalización del cannabis recreativo

En una dirección análoga, el Partido Reason del territorio de Victoria asegura que, de ser elegido, legalizará el cannabis en el territorio dentro de los próximos dos años.

“No se trata de una promesa electoral utópica”, asegura Fiona Patten, fundadora y líder del Partido Reason, “haré que esto suceda”.

 

El Partido Reason es quizá el más progresista de Australia y ya ha impulsado reformas en las leyes sobre eutanasia, aborto y drogas en general. El estado de Victoria fue también el primero en legalizar el uso de cannabis medicinal (aunque por ahora solo para pacientes en circunstancias excepcionales), por lo que la realidad de una regulación del consumo recreativo no parece tan lejana.

“Victoria es el estado más progresista del país”, asegura Patten. “Está preparado para este cambio”.

 

Con un modelo inspirado en el de Canadá, la Oficina de Presupuesto Parlamentario calcula que el Estado ingresaría más de 200 millones de dólares australianos por la reducción de costes policiales y judiciales y por los impuestos sobre el cannabis.

«La legalización de la cannabis tiene sentido, es algo que para la mayoría de la gente resulta obvio. En todo el mundo las comunidades están haciendo este cambio y es hora de que Victoria vuelva a liderar el camino en esta reforma histórica», dice Patten.

 

Fuentes: The Sydney Morning Herald, ABC.net

 

El cannabis medicinal en Europa es una asignatura pendiente

Mientras en América la inercia de la legalización del cannabis comienza a hacerse notar con el creciente número de estados en EE.UU. abrazando la legitimidad del consumo recreativo, el golpe de efecto de Canadá al poner en marcha una regulación integral del cannabis, la experiencia de varios años de Uruguay, pionero en estas lides en el mundo, o el proyecto mexicano para subirse próximamente al carro de la legalización, la situación del cannabis medicinal en Europa, más antigua y comedida, las cosas de palacio van despacio.

Pero parece que, de alguna forma u otra, van. Es indudable que el debate crece, así como la aceptación social. Y las grandes compañías de cannabis planean como buitres sobre el viejo continente conscientes del enorme potencial del mercado que está todavía por abrirse. Ya lo decía en octubre Pablo Iglesias: la cuestión no es si se va a regular el cannabis, sino cuándo y cómo. De eso no nos cabe ninguna duda.

No hay más que ver la decisión firme del gobierno entrante de Luxemburgo de legalizar el consumo recreativo de cannabis, lo cual quizá funcione como una forma de romper el hielo. Habrá que ver quién le sigue, pero está claro que en Europa hay todavía una sensación de temor frente al cannabis, como si sacarlo de donde está fuese a desatar todos los males, y eso a pesar de que el cannabis es ya omnipresente, y prácticamente los peores males que se le puedan atribuir se derivan de su actual clasificación.

 

El cannabis medicinal en Europa:

Para que las cosas se normalicen (porque, no nos engañemos, la prohibición del cannabis es la anormalidad que se nos ha querido vender como lo contrario), parece que aquí necesitamos aun convencernos de que el cannabis tiene propiedades terapéuticas que en otros lugares del mundo ya no se discuten. El camino a la legalización total parece que ha de pasar por la legalización o la regulación del cannabis como medicina, y en este sentido ya vemos algunos pequeños pasos en la dirección correcta, aunque todavía muy insuficientes.

El mes pasado el Reino Unido comenzó a extender las primeras recetas de cannabis medicinal, pero con estrictas restricciones: solo se expedirán por médicos especialistas y únicamente en el caso de que los demás tratamientos hayan fallado (lo cual es una forma muy miope de abordar el potencial terapéutico del cannabis, considerando a priori que cualquier otro tratamiento será mejor solo por ser el habitual).

Además, el cannabis recetado corresponderá únicamente a productos de cannabis vendidos en farmacias y no están cubiertos por el Sistema Nacional de Salud, lo cual deja fuera a pacientes con menos recursos y reduce las opciones de tratamiento.

 

Europa, desunida en el cannabis

El mercado europeo está fragmentado. Cada país tiene un enfoque y una legislación con respecto al cannabis que puede diferir radicalmente de la de sus vecinos. Las regulaciones para los productos son tan dispares que para Thomas Skovlund Schnegelsberg, fundador y director ejecutivo de StenoCare, una compañía danesa de cannabis medicinal, “ahora misma navegar en el mercado europeo es como una jungla”.

La Unión Europea está atada de manos. Primero han de ser las diferentes naciones las que establezcan regulaciones claras del cannabis medicinal, pero el problema es que la mayoría (incluido España) miran para otro lado y escurren el bulto. “Ya tengo suficientes problemas” decía Pedro Sánchez en Canadá en septiembre. Quizá son conscientes de que regular el cannabis medicinal implica abordar, más tarde o más temprano, la cuestión del consumo recreativo. Y eso incomoda. Mucho.

Las asociaciones de consumidores de cannabis medicinal en Europa temen por un lado que los legisladores vayan regulando productos con cuentagotas y, por otro, que limiten el concepto de cannabis medicinal únicamente a medicamentos estándar producidos por empresas farmacéuticas, enterrando la posibilidad de legitimar el autocultivo.

 

El interés de la industria contra los pacientes

La presión de las compañías farmacéuticas para limitar la legalización a sus propios intereses es una sombra oscura que hoy ya se manifiesta en formas como Sativex, un spray bucal a base de Cannabidiol y Dronabinol (un isómero del THC) a entre 400€ y 800€ el tratamiento para un mes. ¿Quién puede permitirse un gasto así?

Jacqueline Poitras, activista del cannabis medicinal en Grecia cuya hija toma aceite de CBD para tratar sus crisis epilépticas afirma que “ninguna compañía farmacéutica va a poder ofrecernos esto”, refiriéndose a alternativas diversas y económicas. “Solo la naturaleza puede ofrecérnoslo”, asegura. Porque si uno mismo puede hacerse sus extractos de THC o CBD, aunque menos refinados y estandarizados que los de una farmacéutica, ¿para qué se iba a gastar medio sueldo en un medicamento?

Una regulación del cannabis medicinal que solo sirva a los intereses de las grandes farmacéuticas y empresas cannábicas, grupos que ya están presionando a los legisladores europeos para colocar sus productos, no implicaría una mejora de la situación para los pacientes. Por un lado, vemos la falta de formación médica profesional generalizada que hay sobre el cannabis, las condiciones extremadamente estrictas para expedir recetas (allí donde se permiten) y la enorme carga económica que los productos farmacéuticos basados en el cannabis puede suponer para un paciente o sus familiares.

El mercado negro y el autocultivo seguirán siendo opciones de preferencia, lo que llevará inevitablemente a tener que revisar las regulaciones, con todo el tedio, el esfuerzo y el gasto que implica no hacer las cosas bien desde el principio.

Schnegelsberg de StenoCare señala que a menudo el mercado negro re-etiqueta sus productos pensados para el consumo recreativo como productos de uso medicinal, aprovechando la falta de regulación o los precios imposibles de los medicamentos legales. El problema es el de siempre: el producto del mercado negro no tiene ningún tipo de control de calidad o salubridad, ni información fiable sobre su composición o indicaciones terapéuticas con sus dosis adecuadas, etc.

«No están hechos para ser utilizados por personas enfermas», dice Schnegelsberg, sino que «son producidas para gente que quiere colocarse un viernes por la noche”.

Pero eso es lo que seguiremos teniendo mientras en esta jungla esté, por ejemplo, la “Big Pharma” presionando para convertir el CBD en un medicamento de prescripción, algo a lo que se opone tajantemente La Asociación Europea del Cáñamo Industrial, la cual dice al respecto que “esto solo sirve a los intereses de algunas compañías mientras perjudica a la joven industria del CBD”.

Lo que está claro es que Europa debe solucionar cuanto antes el desorden que hay con la cuestión del cannabis entre los miembros de la Unión, elaborando una hoja de ruta que puedan consultar las naciones que decidan regular el cannabis medicinal, atendiendo fundamentalmente a los intereses de los pacientes.

Vapear cannabis produce mayores efectos que fumar

Por si alguno aun no ve claro cómo la legalización del cannabis ayudaría a mejorar el consumo responsable en vez de desatar el caos y el desenfreno que temen los detractores, hoy nos asomaremos a las implicaciones de este pequeño estudio que han publicado investigadores del hospital John Hopkins en los cuales se compara vapear cannabis con fumarlo.

Antes que nada, debemos puntualizar que el prohibicionismo del cannabis ha sido y es uno de los principales obstáculos a la investigación de los cannabinoides y los efectos del consumo de cannabis en el cuerpo humano. Las legislaciones prohibicionistas implican engorrosos trámites para acceder a las licencias de las sustancias de estudio, además de limitar la investigación sobre humanos. Sin embargo, la legalización está disparando la investigación científica y, por lo tanto, mejorando nuestra comprensión del cannabis y sus efectos en el cuerpo a corto y largo plazo, en consumidores ocasionales o regulares, y en pacientes médicos.

La progresiva legalización del cannabis en diferentes estados de EE.UU., así como la reciente regulación canadiense y la perspectiva de que en los próximos tiempos asistamos a un efecto dominó en la liberalización del cannabis de las garras del prohibicionismo en muchos otros lugares, está generando una mayor masa de un perfil de consumidor hasta ahora muy limitado: el consumidor primerizo u ocasional.

Es cierto que cada vez más gente se atreve a probar el cannabis no solo a consecuencia de su legalización, sino debido a la aparición de múltiples formas de consumo alternativas, que relegan al clásico porro a un lugar poco destacado en este nuevo mercado.

 

¿Vapear cannabis o fumarlo?

Y aquí es donde entra este pequeño estudio, que se ha enfocado en comparar los efectos del consumo de dosis determinadas de cannabis a través de dos métodos distintos: fumando y vapeando.

Sabemos que generalmente vapear cannabis es más seguro que fumar, dado que se evita gran cantidad de sustancias nocivas de la inhalación directa de productos de combustión, pero los investigadores del John Hopkins han hallado que vapear una determinada cantidad de cannabis produce efectos notablemente más acentuados que fumar la misma cantidad.

“Vapear cannabis produjo mayores efectos farmacodinámicos y mayores concentraciones de THC en la sangre en comparación con dosis iguales de cannabis fumado” asegura el artículo.

En lo que respecta al consumo responsable, esto nos lleva a la conclusión de que al vapear conviene moderar las cantidades con respecto a las empleadas al fumar, particularmente en los consumidores ocasionales o novatos.

“Pueden ocurrir efectos significativos, a veces adversos, de la droga a dosis relativamente bajas de THC en consumidores infrecuentes de cannabis y, por lo tanto, estos datos deben considerarse con respecto a la regulación de los productos de cannabis al por menor y a la educación de las personas que inician el consumo de cannabis” continúa el artículo.

Como vemos, el estudio apela a los controles regulatorios y a la educación del consumidor, en vez de a la demonización y a la prohibición. Estos hallazgos pueden así ayudar a los organismos regulatorios a encontrar criterios para estudiar la conveniencia de imponer límites a la concentración de THC en determinados productos, mejorar la descripción e información de los mismos y ayudar al consumidor a consumirlos de forma más responsable e informada.

El estudio se considera preliminar, ya que se realizó sobre un grupo muy limitado de personas, 17 voluntarios adultos con una media de 27 años de edad y que no habían consumido cannabis en al menos 30 días.

Los participantes acudieron una vez por semana a la Unidad de investigación de farmacología conductual del Centro Médico Johns Hopkins Bayview durante seis semanas, para, en un entorno controlado, consumir aleatoriamente 0,10mg o 25mg de THC vapeado o fumado. La prueba fue de doble ciego, de forma que ni los investigadores ni los participantes sabían qué dosis de THC recibían en cada sesión.

Los investigadores monitorizaron durante cada una de las seis sesiones los efectos fisiológicos, además de los efectos auto-reportados en un cuestionario, midieron signos vitales y analizaron la sangre de los participantes, llegando a la conclusión de que el vapeo es una forma sensiblemente más eficiente de obtener los efectos del THC, tanto los deseables como los indeseables.

«Definitivamente existe una diferencia en la cantidad de droga que llega a la sangre cuando es vapear cannabis en lugar de fumarla, así que hay que tener en cuenta la dosis para asegurar que la gente esté usando cannabis de manera segura», afirma Tory Spindle, investigador de la unidad de investigación de farmacología del comportamiento de Johns Hopkins Bayview.

Los investigadores insisten en que estos resultados se aplican a los consumidores ocasionales y pueden no ser extensibles a consumidores regulares, los cuales pueden haber desarrollado tolerancia a estos efectos y aprendido a regular la dosis.

 

El cannabis en las reuniones familiares navideñas

No, no vamos a engañarnos haciendo como si las cosas fuesen normales aquí con respecto al cannabis, y este fantástico articulito de GrowthOp lo pudiésemos aplicar a nuestro contexto al 100%, pero al menos podemos sacar algo de él: el prohibicionismo del cannabis es una lata, y el cannabis en las reuniones familiares navideñas pueden volverse un verdadero tostón para el que quiere o necesita consumir un poco.

No, los consumidores de cannabis no son todos unos pasotas a los que les da igual lo que piense su madre o sus tíos y, aquí tenemos que lidiar con la desinformada desaprobación de muchos de nuestros familiares si descubren nuestra afición por la plantita o nuestro punto de vista acerca de su consumo, familiares que, por otra parte, convirtiéndose todos de repente en una especie de super-cuñados, no dudan en sentar cátedra y pontificar sobre lo malas que son las drogas mientras se bajan un whiscacho y se fuman un Montecristo después de los vinos, las cervezas, los cavas y el carajillo.

Claro que siempre está ese primo enrollado con el que te solías escapar en plena cena de Nochebuena para fumar un poco, pero por lo general, ya con cierta edad, con niños y todo, procuramos un poco de discreción, y aquí es donde puede chocar nuestra relación con el cannabis como parte de nuestro estilo de vida, con los prejuicios de los demás.

 

Cómo lidiar con el cannabis en las reuniones familiares

Frente a ello, el artículo de GrowthOp propone una serie de medidas que quizá quieras considerar para anticiparte a ciertas situaciones, en vez de encontrarte de repente en la disyuntiva de desaparecer 15 minutos para relajarte con lo tuyo en plena celebración, o de poner cara de paisaje mientras te lías uno cuando se sirven los cafés y los turrones a la vista de todos. Creo que la mayoría estamos aún un poco lejos de llegar a ese nivel de relajación. Me refiero, claro, a la mayoría de los que seguimos pasando las “fechas señaladas” con nuestras familias.

Estas medidas pasan, primero de todo, por no hacer de ello un problema: puedes perfectamente prescindir por unas horas de consumir. Una pausa no solo no te hará daño, sino que te hará bien. “Puede que tengas sudoraciones nocturnas y sueños vívidos, pero al menos no vas a recibir la mirada desaprobatoria de ese pariente especialmente preocupado. Cantar un mantra en tu mente puede ser un buen truco de autoayuda”, propone Mary Schumacher, la firmante del artículo.

Otra propuesta es realizar un pequeño “switch” en la forma de administración para reducir la atención sobre tu persona, por ejemplo, consumiendo cannabis mediante comestibles en vez de fumándolo. Claro que, a menos que seas de los que tienen el tiempo y la maña para hacer algo de repostería cannábica, alternativas prácticas y reales no tenemos por estos lares. “Cuando se trata de cannabis, tener una reserva de comestibles convenientemente infusionados es una manera perfecta de consumir sin llamar la atención”.

Ya, pero aquí aún estamos lejos de tener esas sofisticadas chuches con THC al alcance de la mano, o laminitas sublinguales y otras virguerías que comienzan a menudear en las regiones que han aflojado la mordaza al consumo recreativo de cannabis. Lo más fino que como consumidor casual me he topado es una madalena. En serio.

“Un vaporizador es también una manera maravillosamente discreta de ponerse a tono. Lo único que has de hacer ese dar un pequeño paseo alrededor de la manzana”, sugiere como alternativa el artículo. Y, si tienes perro, también tienes la excusa perfecta.

 

Si no quieres esconderte, no lo hagas

Pero ojo, el artículo no está diciéndote únicamente que has de agachar la cabeza y ser discreto o abstenerte. También puedes dar caña con el tema, sobre todo si el foro empieza a espolearte en esa dirección.

No necesitas una excusa para ser tú mismo y educar gentilmente a otros a lo largo del camino, pero si de hecho eres un paciente médico y necesitas tu medicina durante todo el día y tienes algunas palabras apropiadas para los que no entienden, asegúrate de que no eres tú el que se pone a la defensiva” aconseja Schumacher.

El consejo es, de hecho, espectacular (¿puedo decir cojonudo?), particularmente si puedes ejercerlo en una región donde tienes a la ley de tu lado. En EE.UU. el cannabis medicinal es legal en 33 estados. Imagina poder consumir tu medicina en plena cena de Nochebuena, consciente de que si a la tia abuela Carmina se le ocurre soltarte algo después de haberte fulminado con la mirada, le puedes citar un artículo de la ley de estupefacientes que seguramente te sabrás de memoria, para, a continuación, invitarle a apurar su copita de cava y continuar tranquilamente con la celebración.

“Sal a fumar tu porrito o a vapear, pero si no quieres esconder nada a nadie, no lo hagas. Tú eres el que va a tener un buen sueño esta noche gracias a tu fiel índica traída para ese propósito”, propone finalmente el artículo.

En definitiva, equilibra con ecuanimidad la situación. Si eres un consumidor responsable, puedes calcular perfectamente hasta dónde puedes forzar la situación. Usa a tu favor la discreción y explora el límite de tus familiares con inteligencia. Quizá, después de todo, te lleves una sorpresa y descubras que tu tío el concejal, tan formalito y repeinao es un fumeta de cuidado, o que tu prima la monja no tiene ningún problema con que consumas cannabis, y hasta te pide una calada.