Noticias cannabis

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La industria del cannabis en EEUU ya ha creado más de 100 mil trabajos

A medida que las restricciones se van levantando, se crean nuevas oportunidades de negocios, que generan empleo y dejan sustanciosas sumas en impuestos gracias a la industria del cannabis en EEUU

En Estados Unidos, la industria cannábica no para de crecer. En la actualidad 29 estados más Washington DC aceptan legalmente el uso medicinal del cannabis, y otros 9 también aprueban el consumo recreativo. Además, son varios los que contemplan el uso médico de cierta concentración de CBD.  Poco importa que el Fiscal General Jeff Sessions insista en catalogar a la marihuana como una droga peligrosa, adictiva y sin valor médico, y que afirme que “la gente buena no fuma marihuana”. Cada vez son más los estados que se rebelan contra la ley federal, que parece destinada al fracaso frente a la inexorable marcha verde… de los negocios. Porque con miles de millones de dólares generados en impuestos y más de 100 mil trabajos creados, es difícil concebir que el proceso legalizador vaya a detenerse.

Según Chris Walsh, vicepresidente editorial de Marijuana Business Daily, entre 125 mil y 160 mil personas trabajan a tiempo completo en la industria de la marihuana legal, incluyendo a cultivadores, procesadores, vendedores y todos los puestos que una empresa requiere, además de los proveedores a quienes les compra. Según Walsh, esto significa que ya hay más trabajadores de este sector que maestros de jardín de infantes o bibliotecarios. A medida que más estados van cambiando el estatus legal de la marihuana, se espera que esa cantidad crezca a unos 340 mil empleados de tiempo completo para 2022.

Además de crear empleo, la marihuana legal también ha permitido recolectar cuantiosas sumas en impuestos. De acuerdo a Tom Adams director general del grupo BDS Analytics, que se dedica a analizar la industria, las compañías que cultivan, procesan o venden cannabis representaron 12 mil novecientos millones de dólares en ingresos públicos en 2017, y se recaudó entre $3,800 millones y $4,700 millones en impuestos a las ventas, a bienes específicos y a las ganancias. Cabe destacar que los impuestos del cannabis son, en general, más altos que los de otras industrias.

Marijuana Business Daily también informó que se espera que las ventas este año lleguen a los $8-10 mil millones de dólares, lo que significa un incremento del 50% con respecto a 2017, y la proyección es de $22 mil millones para 2022.

La industria del cannabis en EEUU, un sector en crecimiento

Por el momento la mayoría de las empresas de la industria del cannabis en EEUU son pequeñas y restringidas a sus respectivos estados, pero poco a poco comienzan a aparecer algunos grandes jugadores:

TILT surgió de la fusión de cuatro compañías de EE. UU. y Canadá. Esperan tener ganancias de $70 millones en 2018. Su objetivo es compartir información, buenas prácticas y financiación entre las compañías, que incluyen cultivadores, asesores financieros y consultores, así como desarrolladores de software para dispensarios y para fidelizar clientes, y productos para cultivo.

PalliaTech, con base en el estado de Massachussets, es otra empresa que ha crecido considerablemente. Se trata de un holding que controla inversiones en el cultivo, procesamiento y venta de cannabis en once estados y que emplea a 575 personas. Una de sus principales subsidiarias es Curaleaf, con dispensarios en Nueva York, Florida y Maryland.

iAnthus Capital opera en Nueva York, Massachusetts, Vermont y Florida con cultivadores, procesadores y dispensarios registrados, y ha recibido inversiones por $50 millones de Gotham Green Partners, un fondo de inversiones de riesgo especializado en el mercado del cannabis.

Acreage Holding maneja instalaciones para cultivo, procesadores y dispensarios en once estados. Un dato interesante: recientemente el ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Boehner, se unió a la junta directiva, a pesar de haber sido un acérrimo enemigo del cannabis en el pasado. Según él mismo aseguró, su pensamiento sobre el cannabis “ha evolucionado”.

La legalización del cannabis medicinal en Malta abre las puertas de Europa

La legalización del cannabis medicinal en Malta abre las puertas de Europa a MGC Pharmaceuticals

La australiana MGC Pharmaceuticulas (MXC en la bolsa de valores) reveló que el parlamento maltés finalmente pasó la legislación necesaria para autorizar la producción de cannabis medicinal en su territorio. Con un contrato ya aprobado por Malta Enterprise, la agencia gubernamental responsable por atraer inversiones extranjeras, y un terreno de 4000 kilómetros cuadrados ya asignado por Malta Industrial Parks para construir la planta de producción, se espera que en las próximas semanas se firmen los acuerdos finales con la Autoridad Medicinal de Malta.

Esto permitirá a MXC a producir variedades ricas en THC (tetrahidrocannabinol) y CBD (cannabidiol) para el mercado de cannabis medicinal europeo, que se calcula que tendrá un valor de $56 mil millones para el año 2020, con países de crecimiento aún más acelerado, como es el caso de Alemania, cuyo mercado actualmente es de $17.5 mil millones.

Si bien no puede saberse con certeza cuanto de este mercado MXC logrará atraer, la empresa australiana tendrá una posición privilegiada, tanto por la locación estratégica de Malta en Europa como el clima de la isla mediterránea, que con su temperatura promedio de 23° alrededor del año, es ideal para el cultivo de cannabis. Además, los costos relativamente bajos de producción comparados con los de otros países de la Unión Europea hacen de Malta un lugar ideal para penetrar el mercado europeo.

Comienza un cambio en el cannabis medicinal en Malta

Los planes para la construcción de la planta ya han comenzado, y MXC confía en que pueda empezar a realizarse inmediatamente después de la firma de los contratos finales. MXC espera también obtener la certificación GMP (Buenas Prácticas de Fabricación) para la producción. La planta contará también con un centro de investigación y desarrollo, y la capacidad de realizar una producción integral que vaya del cultivo de la semilla al producto medicinal.

Roby Zomer, co-fundador y director general de MXC, comentó: “Estoy encantado de informarles que la producción de cannabis para uso medicinal ya es legal y está regulada bajo la ley maltesa, y ya se ha designado un terreno dentro de las zonas industriales maltesas para nuestro proyecto. Una vez que la Autoridad Medicinal de Malta extienda los permisos, podremos comenzar a trabajar en el proyecto en Malta”.

MXC es una de las pocas empresas en conseguir un contrato para la producción de cannabis medicinal en Malta, y la única australiana. Como parte del contrato, MXC deberá invertir un mínimo de $6,500,000 en los primeros 3 años y emplear a un mínimo de 25 ciudadanos malteses como mano de obra.

Colorado pretende autorizar a las enfermeras a suministrar cannabis a los estudiantes

Este proyecto de ley en Colorado, de ser aprobado, permitiría que las enfermeras utilicen al cannabis como una medicina más en el ámbito escolar.

 

En Estados Unidos cada vez son más los estados que legalizan el uso medicinal de la marihuana, pero en Colorado están dando un paso más introducir un proyecto de ley que permitiría a las enfermeras escolares suministrar cannabis a los estudiantes. Hay una probabilidad muy grande de que en ese debate alguien haya gritado “¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?”, pero es seguramente eso mismo lo que hicieron demócratas Irene Aguilar y Dylan Roberts al presentar este proyecto cuyo tratamiento fue aprobado por 47 votos a favor y 17 en contra.

El uso medicinal de la marihuana fue legalizado en Colorado en 2000 y el recreativo en 2012, y es hoy uno de 9 estados que aceptan el consumo tanto medicinal como recreativo. En Estados Unidos, donde 6 de cada 10 personas apoya el uso médico, la tendencia legalizadora continua creciendo. Sin embargo, hablar de cannabis en las escuelas sigue siendo controversial.

Por un lado, la lógica detrás del proyecto es que si la marihuana es medicina, una enfermera debería poder suministrarla a un alumno que la necesitara.  Actualmente se la usa para el tratamiento de diversas condiciones en 28 de los 50 estados. Los defensores de esta propuesta aseguran que les permitirá a los padres con niños que utilizan cannabis medicinal ahorrarse viajes innecesarios a la escuela para llevar la medicación a sus hijos.

Las enfermeras, sin embargo, no están tan convencidas. Una de las objeciones es que en Colorado los médicos pueden recomendar marihuana a sus pacientes pero no prescribirla, por lo que no estarían suministrando un medicamento que la comunidad médica pueda recetar. Además, la presidenta de la Asociación de Enfermeras de Escuela de Colorado, Patty Rojec, expresó su preocupación de que se vean forzadas a decidir entre obedecer a la comunidad médica o a los deseos de las familias, que podrían no estar de acuerdo con que sus hijos sean tratados con cannabis, por más evidencia científica que se les presente. Es por esto que asegura que es necesario que la junta estatal de médicos y enfermeras establezcan una directiva al respecto.

Los militantes a favor de la marihuana consideran a este proyecto un paso adelante en la normalización de su uso en la vida cotidiana, a pesar de que para la ley federal sigue clasificada como una sustancia prohibida de lista I, o sea que es considerada altamente adictiva y sin valor medicinal. Es curioso que más de la mitad de los estados que componen al país estén en desacuerdo, y de hecho en violación, de la ley federal.

Este no es el único proyecto de ley presentado recientemente en Colorado sobre marihuana medicinal. Tanto allí como Illinois se han presentado proyectos para permitir que el cannabis sea recetado a pacientes con dolores crónicos, como alternativa a los opiáceos, que son altamente adictivos y cuyo uso en Estados Unidos es considerado una epidemia, con un promedio de 115 personas que mueren al día por sobredosis.

Actualmente existen solo 9 condiciones para las que puede recetarse cannabis en Colorado, en cambio los opiáceos son recetados a veces incluso para condiciones que no revisten gran gravedad.

El senador de Illinois Dan Harmon, uno de los promotores de este proyecto en su estado, dijo al diario Chicago Tribune: “Cuando la gente me pregunta si no estamos creando una puerta de entrada, les digo esto: no sé si el cannabis es adictivo, pero sí sé que los opioides y la heroína matan gente, el cannabis no”.

Europa se perfila como un mercado cannábico con grandes oportunidades

Con Alemania a la cabeza, el mercado cannábico europeo da señales de apertura, y los inversores toman nota

En 2016 la Corte Suprema de Alemania facilitó el acceso al cannabis medicinal, y como resultado, la cantidad de pacientes registrados pasó de unos pocos cientos a más de 13 mil a fines de 2017. Se espera que en 2018 decenas de miles más obtengan sus prescripciones. Dada la posición comercial dominante que el país germano ostenta en la Unión Europea, los inversores están prestando atención y esperan que pronto el mercado cannábico europeo se vuelva tierra fértil de oportunidades.

Por el momento, no hay demasiado mercado del que hablar. Más allá del caso anómalo de Holanda, para la mayoría de los países europeos solo autorizan está autorizada la venta en un contexto médico. En comparación con el mercado norteamericano, sin embargo, el cannabis medicinal en Europa presenta varias complejidades. Para empezar, las leyes requieren que los productos sean vendidos en farmacias, e incluso en varios países se requiere que el médico recete una variedad específica, lo que no alienta al consumidor a experimentar y probar, ergo, está limitada la competencia. No serían posibles, entonces, los dispensarios al estilo estadounidense, que ofrecen todo tipo de variedades, y dejan al paciente la libertad de optar por la que mejor le resulte. Además, existen varias restricciones que han limitado la cantidad de pacientes registrados en Europa, que en la mayoría de los países no pasa de unos pocos cientos.

Es por esto que el caso alemán puede servir de testigo de lo que ocurrirá cuando estos obstáculos se alivianen. Claro que el proceso teutón no ha sido tan tranquilo tampoco: si bien se dio licencia a 6 empresas para cultivar marihuana medicinal el año pasado, una serie de juicios y problemas legales han llevado a que el gobierno suspenda la entrega de licencias para este año.

Además, gran parte de las aseguradoras médicas privadas han rechazado dar reembolsos por cannabis medicinal, sin importar que los pacientes contaran con certificados médicos. Se estima que unas 80 mil personas han tenido ese problema en Alemania.

A pesar de estos problemas, el caso alemán permite pensar que una apertura comercial europea puede arrojar enormes ganancias: con una población de más de 740 millones de personas, el beneficio potencial es enorme para quien pueda navegar el complicado mar de restricciones que se las empresas encontrarán antes de poder desembarcar en las costas de Europa.

Un mercado cannábico es un mercado difícil

Europa consta de 40 países soberanos, cada uno con sus leyes y regulaciones que requieren una maestría en burocracia y representan una complicada logística que, claro, no es nada barata. Y dado que por más potencial que tenga, no se trata de un mercado grande en la actualidad, restringe aún más las oportunidades, dado que la inversión que se realice puede no tener un retorno demasiado rápido. Además, la venta solo puede realizarse a través de mayoristas farmacéuticos europeos y no directamente a las farmacias o dispensarios. La empresa canadiense Canopy Growth optó por comprar distribuidores mayoristas en Alemania y República Checa, pero esto no es posible para compañías con menor capital.

Para los estadounidenses en particular, existe una restricción que puede complicar su acceso a los mercados: toda empresa debe demostrar experiencia en cultivo de cannabis por encima de un cierto peso en determinado periodo de años, pero las empresas estadounidenses no serían tomadas en cuenta en cuenta dado que no se encuentran en concordancia con la Convención Única sobre Estupefacientes. Este tratado de las Naciones Unidas permite a cualquier país legalizar y producir drogas con fines médicos, pero no reconoce la potestad de los estados individuales de hacerlo en contra de la ley federal, como sucede en Estados Unidos. Además, el tratado solo contempla los fines médicos y no los recreativos, lo que puede presentar complicaciones con los países que acepten también el uso recreativo, como se espera que Canadá implemente este año.

Otro tema que debe ser considerado por quienes quieran desembarcar en Europa es que, dado que el cannabis es considerado un producto farmacéutico, debe contar con las certificaciones de BPF (Buenas Prácticas de Fabricación) e ISO (Organización Internacional de Normalización) de cada país y por parte de las autoridades de la Unión Europea. Esto sin contar la necesidad de una licencia de importación para cada país, que puede llegar a ser incluso una para cada variedad o producto específico que se quiera importar.

El océano que debe atravesarse no es calmo, pero las recompensas prometen ser grandes. Después de todo, quien domine el mercado europeo bien puede volverse una de las figuras dominantes a nivel mundial. Y una vez que los intereses comerciales comiencen a empujar, es posible que las restricciones que hoy complican los negocios vayan disminuyendo. Los inversores ya están tomando nota. Los gobiernos, posiblemente también.

 

Un estudio demuestra el impacto social de la legalización en California

Los cambios en el estatus legal de la marihuana permiten evaluar su impacto social y las características de una sociedad que decidió legalizar el cannabis para su uso medicinal y recreativo.

California es uno de esos lugares que quienes consumen marihuana asocian inmediatamente con la cultura cannábica. Desde la difusión en la cultura popular por parte del hipismo, pasando por la primera comedia fumona de la historia (“Up in Smoke”, de Cheech Marin y Tommy Chong, 1978), No solo hay una larga historia de militancia a favor de la despenalización sino que, efectivamente, esa lucha tuvo éxito: fue el primer estado norteamericano en legalizar el uso medicinal del cannabis, y desde comienzos de este año se autorizó el uso recreativo también. Eso hace de California un gran laboratorio para estudiar cómo la legalización ha impactado a la sociedad, y de paso recabar una gran cantidad de información sobre los usos y costumbres tanto de quienes consumen como de quienes no. Esto es lo que ha hecho la consultora especializada en el mercado del cannabis BDS Analytics, y del informe publicado se pueden apreciar una serie de datos que demuestran los cambios sociales respecto al viejo estigma de la marihuana, además de derribar algunos mitos.

El estudio, que fue realizado en dos partes, una a comienzos de 2017 y la otra a inicios de este año, estudió los hábitos de consumo y opiniones de la sociedad y los cambios producidos en el lapso de un año. Los resultados mostraron que hay a tres grupos definidos: los “Consumidores”, con una edad promedio de 39 años, que usaron marihuana en los 6 meses anteriores al estudio, los “Aceptadores”, con un promedio de 49 años, que no consumieron pero considerarían hacerlo en el futuro, y los “Rechazadores”, que rondan los 56 años de edad y ni han consumido ni es probable que lo hagan.

Una de las primeras cosas que se desprendió del estudio fue un marcado aumento de Consumidores, que pasaron de 23% en 2017 a 29% en 2018. Esto se corresponde con un declive en los “Aceptadores”, que pasaron de 38% a 33% y en los “Rechazadores”, que pasaron de 40% a 38%. Además, es interesante notar que la razón para no consumir más reportada no está relacionada a la moral ni a preocupaciones por sus efectos sobre la salud, sino que el motivo es simplemente porque no disfrutan de sus efectos. Más de un tercio de los no consumidores, sin embargo, estarían dispuestos a utilizarla como medicina si no tuviera efectos psicoactivos y casi el 50% de los Rechazadores estarían de acuerdo con que un ser querido utilice marihuana con fines médicos.

Otro efecto de la legalización es el aumento del consumo en zonas suburbanas, que pasó de un 31% en 2017 a un 40% en 2018, en parte gracias a la proliferación de dispensarios, que antes estaban mayoritariamente concentrados en las ciudades. También hubo un notable incremento en pueblos pequeños, que de un 4% del consumo pasaron a un 10% en 2018.

Mitos y prejuicios sobre el impacto social de la legalización

El estudio también sirvió para conocer las opiniones de la sociedad sobre el consumo, y a la vez que demostró que ciertos prejuicios están aún establecidos, también dejó en claro que ciertos estigmas son infundados.

Es interesante notar que si bien el 58% de los Consumidores tienen hijos (aunque solo un 32% está casado), hay una opinión general de que los padres que consumen cannabis son más irresponsables, aunque lo mismo no se dice por ejemplo de quienes toman vino. También se nota un tinte machista en este prejuicio, ya que existe una condena aún mayor si se trata de la madre. Sin embargo Linda Gilbert, Directora general de perspectivas de consumo de BDS Analytics, cree que estas tendencias están cambiando, especialmente en los estados donde el consumo recreativo es legal. Un dato interesante es que en los lugares donde el uso de marihuana está permitido por la ley, las microdosis durante el día parecen estar socialmente aceptadas, lo que no ocurre con el alcohol ni otras drogas.

En cuanto a estereotipos, la típica imagen del fumeta que no se levanta de un sofá rodeado de cadáveres de latas y paquetes de patatas fritas y que no hace nada de su vida se ve contradicha por este estudio. El 53% de los consumidores tienen trabajos de tiempo completo, mientras que ese número se reduce al 44% en los aceptadores y un 33% en los rechazadores. Eso sí, parece que la educación superior y la marihuana no se mezclan del todo: apenas un 10% de los consumidores cuenta con un Master o algún título superior, contra un 21% de los rechazadores y un 15% de los aceptadores.

Además de trabajar más, el consumidor también hace más actividades física, con un 43% que hace actividades al aire libre al menos una vez a la semana, contra un 35% de los aceptadores y un 25% de los rechazadores. No solo eso, sino que los consumidores también tiene más vida social: el 21% sale a bares al menos una vez por semana. En cambio este porcentaje baja marcadamente para los otros grupos: 15% para los aceptadores y solo 10% para los rechazadores. La imagen cliché de que el marihuano es perezoso no es, entonces, estadísticamente correcta.

Algo que queda bien claro en este trabajo son los grandes que pueden ser los cambios sociales en relación al cannabis en el contexto de una legalización como la que se ha realizado en California. Estos datos también nos ayudan a prever lo que puede suceder cuando, finalmente, el resto del mundo se ponga al día en materia legislativa. Los resultados muestran que el alarmismo de quienes se oponen está completamente infundado.

¿Facebook en contra del cannabis?

Las nuevas directrices de uso de facebook podrían acabar con las páginas dedicadas al cannabis.

Hace poco vivimos una ola de censura en Youtube contra páginas dedicadas al cannabis, pero también está ocurriendo en Facebook.  Recientemente Philosopher Seeds se quejaba en Twitter de que “por una imagen compartida de Instagram, nos han metido un strike de 24 horas con amenaza de volver a ser penalizados más tiempo”. Lo mismo le ha ocurrido a ReggaeSeeds y a muchos otros… desde hace años.

En 2010 Facebook ya censuraba anuncios en los que apareciesen hojas de marihuana, acusándolos de tener “contenidos ilegales”, lo cual es absolutamente ridículo (la representación gráfica de una planta no es ilegal bajo ninguna jurisprudencia).  Por ejemplo, le ocurrió a la campaña pro-cannabis Just Say Now. Como si se tratase de pezones ofendiendo la vista de vete tú a saber qué clase de seres humanos, Facebook respondió a las quejas de los responsables diciendo que “nos gustaría reiterar que Just Say Now puede promover su campaña y petición a través de los anuncios de Facebook, siempre y cuando utilicen otra imagen“, es decir que, sorprendentemente, y en una maniobra de los más curiosa, Facebook dice no tener nada contra campañas que promuevan la legalización del cannabis, pero sí contra la representación gráfica ¡¡de una planta!!

En 2014, Mason Tvert, director de comunicaciones del Proyecto de Política sobre la Marihuana y principal defensor de la Enmienda 64 que legalizó el cannabis recreativo en Colorado, dijo a The Huffington Post que “Si Google y Facebook pueden segmentar los anuncios de alcohol a los adultos, deberían poder segmentar los anuncios a adultos sobre una sustancia menos dañina, como la marihuana, en los estados donde es legal. Una decisión tan arbitraria e hipócrita no le va a sentar bien a mucha gente que utiliza estos sitios web.”

De hecho, parece que para Facebook no es un problema segmentar los anuncios de alcohol según países, pero cuando se trata de marihuana aplica otras políticas. ¿Será que Facebook no respeta la legislación de aquellas regiones donde la planta no está prohibida?

 

Según las normas de publicidad de Facebook, “los anuncios no pueden promover ni facilitar la venta o el consumo de drogas ilegales o recreativas, productos del tabaco, o parafernalia de drogas o tabaco”. Esto solo pone de manifiesto la “hipocresía pezonera” de Facebook, que clasifica la legalidad de las sustancias a su antojo. Facebook es una plataforma global, pero puede perfectamente segmentar o dirigir la publicidad en función de la localización de las conexiones. La marihuana es, efectivamente, un producto ilegal en muchas partes del mundo, pero, por ejemplo, las semillas de marihuana son legales en España, por lo que censurar páginas dedicadas a su venta basándose en que sus contenidos son ilegales es un abuso.
Parece que no se trata de la censura de páginas, posts o anuncios específicos, sino de una poco refinada moderación algorítmica, encaminada a dificultar a toda costa la presencia de información sobre el cannabis en la plataforma.

 

El mes pasado, The washington Post contaba que “Google y Facebook no anunciarán marihuana, incluso allá donde es legal”. La excusa es, según Google, que la marihuana es todavía ilegal a nivel federal en EE.UU.

 

En su política actualizada de contenidos, aparece explícitamente la marihuana en la sección de “Productos Regulados”. La sección está concebida para protegerse Facebook legalmente en caso de que alguien intente usar la plataforma para vender cannabis, pero la redacción es tan vaga que llega a niveles preocupantes. Por ejemplo, leemos que Facebook no admitirá “contenido sobre drogas no medicinales (que no sean alcohol o tabaco) que coordine o anime a otros a vender drogas no medicinales; que describa, admita o promueva la venta de drogas no medicinales por el posteador del contenido o sus asociados”. Como vemos, Facebook, a pesar de la actualización, se sigue arrogando la capacidad de decidir ya no solo qué es y qué no es legal, sino qué es y qué no una “droga no medicinal”. En el caso de la marihuana, se equivoca estrepitosamente.

A continuación, se lee que también prohibirá “contenido que represente la venta o intento de compra de marihuana y drogas farmacéuticas. Esto incluye contenido que: mencione o represente marihuana o drogas farmacéuticas”. Aquí debemos apuntar que, el hecho de que Facebook decida por sus particulares políticas recatadas antipezones prohibir la representación de la marihuana no significa que la representación de la marihuana sea ilegal. De hecho, no lo es.

El gobierno británico prohíbe a la ministra de drogas hablar sobre marihuana

La diputada conservadora y ministra de drogas Victoria Atkins “olvidó” mencionar que su marido dirige una enorme granja de cannabis cuando juró el cargo. Es por ello que el gobierno británico prohíbe que hable sobre marihuana.

 

Esto es lo que se conoce como “conflicto de intereses”. Si resulta que tu cónyuge dirige una granja de cannabis, muy difícilmente vas a poder ejercer el puesto de ministro de drogas con absoluta imparcialidad. O eso es lo que se desprende de las directrices del Ministerio, según las cuales los intereses familiares deben ser declarados si son relevantes para una responsabilidad ministerial. Suena lógico, pero no falta quien se queje. Por ejemplo, Steve Moore, del equipo de expertos en política de drogas Volteface, se lamenta de que “estamos en la ridícula situación de tener una ministra de drogas incapaz de hablar en el Parlamento o tomar decisiones sobre una de las partes más importantes de su trabajo.”

Desde el Ministerio del Interior se asegura que Victoria Atkins se había “desvinculado voluntariamente de la política relacionada con el cannabis” en el pasado, pero de alguna manera no mencionó el conflicto de intereses cuando ocupó el cargo ministerial el pasado noviembre.

British Sugar, compañía ubicada en Wissington, Norfolk, que dirige Paul Kenward, el marido de Atkins, es la mayor productora de cannabis de Gran Bretaña. British Sugar se asoció con GW Pharmaceuticals para producir cannabis para la elaboración de Epidolex, un medicamento para tratar formas severas de epilepsia infantil, consistente básicamente en CBD (cannabidiol, un cannabinoide no psicoactivo de la marihuana y con múltiples propiedades terapéuticas).

La señora Atkins ha sido siempre una opositora ferviente de cualquier forma de legalización del cannabis y una defensora de la criminalización del consumidor, así que, en nuestras opinión, este palo es lo mínimo que se merece. También se posiciona rígidamente en la científicamente falaz línea del gobierno, según la cual la marihuana no tiene “ningún valor terapéutico”.  Pero, por supuesto, en un ejercicio de hipocresía política espectacular, cuando se trata de su marido, Atkins tiene un punto de vista diferente y, por supuesto, ejerce su autoridad para emitir licencias a su completa discreción.

En julio de 2017, replicando a un opositor sobre la regulación de las drogas, Atkins dijo en el Parlamento:

“Estamos hablando de criminales armados, a los que no les importa dispararse entre sí y a la gente que les transporta sus drogas ¿Cuál cree mi honorable amigo que será su reacción ante la idea de que las drogas sean reguladas? ¿Realmente cree que esta horrible gente se convertirá en ciudadanos respetuosos de la ley?”

Atkins está haciendo demagogia barata con caricaturas trasnochadas acerca de mafiosos de las drogas para referirse a quienes luchamos por la legalización racional de la marihuana, pero teniendo a su marido en el negocio cabe preguntarse si lo considera un ciudadano respetuoso de la ley o un criminal armado.

El presidente de Clear (Campaña para la Reforma de la Ley del Cannabis) Peter Reynolds, dijo: “No es sólo un conflicto de intereses, es hipocresía a gran escala. La razón por la que fue nombrada (ministra de drogas) es porque Theresa May estaba buscando a alguien que fuera prohibicionista de línea dura. La política del partido conservador sobre las drogas – el cannabis en particular – se opone directamente a la evidencia, y Victoria Atkins es alguien que la apoya. Pero lo que es espantoso es que no sólo quiere apoyarla por razones de política, sino que, evidentemente, quiere apoyarla porque su marido y su familia se están beneficiando directamente de ella”.

 

Se fusionan las dos compañías productoras de cannabis más grandes de Canadá

Aurora Cannabis compra MedReleaf por 3.200 millones de dólares canadienses (2.093 millones de euros),  fusionándose así las dos productoras de cannabis más grandes de Canadá.

Se trata del acuerdo económico más grande la historia del cannabis, entre dos productoras de cannabis, que ocurre en un país que está ultimando la implementación de la legalización del consumo recreativo de marihuana. Cuando termine de dar este paso, cosa que ocurrirá a lo largo de este verano, Canadá se habrá convertido en el país más avanzado con respecto a las libertades que atañen a la marihuana, así como a su industria.

Por supuesto que es en un país donde la actitud racional hacia la marihuana ha permitido la maduración de la industria y el desarrollo de las investigaciones sobre el cannabis. Las empresas pueden operar sin los riesgos políticos y legales a los que se enfrentan las empresas en prácticamente el resto del mundo, y esto les ha permitido ponerse a la delantera y tomar las riendas de la industria en el mundo. Canadá ya tiene inversiones en Europa y parte de los 570 mil kilogramos de cannabis que la fusión de Aurora y MedReleaf producirá anualmente procederá de sus dos instalaciones en Dinamarca. El resto procederá de las nueve instalaciones que tienen en Canadá.

Terry Booth, director ejecutivo de Aurora Cannabis, declaraba en un comunicado respecto a la fusión con MedReleaf que “la combinación fortalece nuestra capacidad de servir a los mercados mundiales de cannabis medicinal en rápida expansión, y amplifica nuestra ventaja de pioneros”.

Canadá es de los pocos exportadores de marihuana que hay en el mundo lo cual permite a los productores tomar ventaja en más de 20 países donde recientemente se está legalizando la marihuana medicinal. El avispamiento canadiense constrata con la torpeza de países como España, cuya tremenda capacidad de producción de calidad está patéticamente desaprovechada por el estancamiento de cualquier avance en la regulación del cannabis.

“(Aurora) está enfocándose principalmente en Europa para las exportaciones… la demanda está firmemente establecida en términos de su mercado médico”, afirma Alan Brochstein, fundador de 420 Investor, una empresa que provee información sobre la industria del cannabis. “En principio quizá Europa tiene mejores programas en términos de cobertura de seguro y distribución a través de farmacias”, agrega.

Esta adquisición se trata de la segunda gran operación que Aurora ha realizado este año, después de comprar CanniMed Therapeutics por 1.100 millones de dólares canadienses.

Sin descartar cotizar en Nueva York, Aurora prevé más acuerdos, aunque ninguno tan grande como el que acaba de cerrar con MedReleaf. Bruce Campbell, director de inversiones de Cannabis Growth Opportunity Corp. dice al respecto que “Aurora ha sido bastante agresiva con sus planes de expansión, pero ahora los accionistas querrán ver esos activos puestos en uso antes de que la compañía se apresure a comprar otra cosa”.

 

 

 

 

 

 

El potencial del CBD para deportistas

El CBD ayuda a la regeneración de lesiones en deportistas

 

El cannabidiol o CBD parece estar revelando incontables aplicaciones derivadas de sus propiedades terapéuticas. Se trata del principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, que actualmente se investiga por sus propiedades anti-inflamatorias, antidepresivas, ansiolíticas, analgésicas, antieméticas… El CBD se está utilizando ya para el tratamiento de síntomas de enfermedades y trastornos como la esclerosis múltiple, la epilpesia, la enfermedad de Crohn, la ansiedad y la depresión, entre otras muchas. De hecho, parece además contrarrestar o equilibrar el subidón que produce el THC o tetrahidrocannabinol, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana. Y hoy, hablamos del CBD para deportistas

 

Precisamente por una de estas propiedades, su capacidad anti-inflamatoria, comienza a mostrarse interés por sus aplicaciones en el mundo de la fisioterapia deportiva. Por ejemplo, Thorsten Rudroff, científico del ejercicio físico y director del Laboratorio de Neurofisiología Integrativa de la Universidad Estatal de Colorado, afirma que “el CBD para la inflamación inducida por el ejercicio es sin duda la siguiente gran área que necesitamos explorar, sin embargo, la mayor parte de lo que sabemos sobre el CDB y el ejercicio se basa en informes anecdóticos. Básicamente no hay investigación sobre el tema. Necesitamos investigar los efectos de la CBD sobre los biomarcadores inflamatorios en los atletas y la recuperación del ejercicio”.
Rudroff es además coautor de un informe publicado este año en la revista Frontiers in Neurology que concluye que el CBD es un compuesto efectivo para reducir el dolor y mejorar la movilidad de pacientes de esclerosis múltiple dadas sus propiedades anti-inflamatorias. El informe además sugiere que el CBD reduce la espasticidad, la fatiga y la depresión en este tipo de pacientes, además de inducir una reducción en el uso de medicamentos, particularmente de opioides, bentodiacepinas y antidepresivos.

 

En cuanto al deporte, cada vez que hacemos ejercicio, especialmente cuando se trata de ejercicio intensivo, producimos lesiones microscópicas en tejidos y músculos. Estas lesiones desencadenan un proceso inflamatorio que activa los mecanismos de reparación del cuerpo, permitiendo a los tejidos regenerarse con más fuerza. Pero demasiada inflamación puede producir lesiones serias, generando un mayor daño en los músculos de lo que el cuerpo es capaz de regenerar por sí mismo de forma razonable, por lo que es común que los preparadores físicos incluyan en las rutinas de los deportistas medidas anti-inflamatorias, como dietas anti-oxidantes, baños de hielo o anti-inflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Sin embargo el Dr. Alan Beyer, médico deportivo y director médico ejecutivo del Instituto Ortopédico Hoag en California opina que el CBD es más prometedor como remedio para ayudar a los deportistas a recuperarse de lesiones producidas durante el ejercicio físico. De hecho recomienda a sus pacientes aplicarse bálsamos de CBD en el área afectada. Beyer explica que “el CBD penetra transdérmicamente para reducir la inflamación en los tejidos lesionados”, y no tiene las contraindicaciones de los anti-inflamatorios no esteroideos, que pueden dañar seriamente los riñones. “Siempre quiero que mis pacientes comiencen con intervenciones que tengan la menor cantidad de efectos secundarios”, dice Beyer. Aunque reconoce que existe una falta de investigación sobre los efectos a largo plazo de los productos del CDB.

 

Cuidado con los productos de CBD sin certificar

 

En general, la falta de regulación del mercado y la tradicional prohibición de la marihuana han entorpecido las investigaciones sobre las posibilidades del CBD además de haber generado mucha charlatanería. Estamos asistiendo a un pequeño boom del CBD, reclamo para la marihuana legal que se vende como sustituto de tabaco en los supermercados de Suiza, o como marihuana light o “erba legale” en Italia. Dado que no es considerada una sustancia psicoactiva, no está clasificada como ilegal en muchas partes del mundo donde la marihuana está prohibida, por lo que muchos productores aprovechan el vacío legal para vender productos de CBD sin ningún tipo de regulación. Aquí queremos avisar a los consumidores: una gran parte de los productos de CBD no contienen los niveles que publicitan e incluso aseguran en sus etiquetados poseer una certificación de calidad independiente sin aportar ninguna evidencia de ello. Por ello recomendamos por vuestra seguridad exigir la muestra de la certificación independiente antes de comprar y consumir productos de CBD.

¿Es el cannabis efectivo para tratar el autismo?

Diversas investigaciones buscan determinar si el cannabis es efectivo para el autismo.

Una de las razones más importantes por las que insistimos en la lucha por la legalización del cannabis es por su enorme potencial terapéutico, potencial que ya se está tomando en serio en muchas partes del mundo, donde estamos viendo cómo la regulación del cannabis está permitiendo y activando la investigación médica. Así, estamos empezando a constatar que la prohibición global de la marihuana nos ha retrasado en la ciencia de los cannabinoides, prolongando innecesariamente el padecimiento de millones de pacientes que se habrían beneficiado de los hallazgos que la ciencia está realizando.

En numerosas ocasiones hemos hablado desde una perspectiva estrictamente científica acerca de las propiedades terapéuticas de los cannabinoides: reducen las náuseas y el vómito, la espasticidad, la ataxia y los temblores de enfermedades neurológicas, reducen las crisis epilépticas, producen aumento de apetito y peso en enfermos de cáncer y SIDA, tienen propiedades analgésicas, reducen los daños hepáticos en alcohólicos, ayudan al tratamiento de adicciones severas… y parece que ahora varias líneas de investigación están considerando que el cannabis es efectivo para el autismo. 

Dado que el autismo es una condición neurológica, varios investigadores consideran que vale la pena realizar ensayos para ver hasta qué punto los cannabinoides pueden ser efectivos y seguros en el tratamiento de síntomas del autismo. A pesar de que existen reportes anecdóticos de padres con hijos con autismo, según los cuales el cannabis les ayuda a reducir la severidad de los síntomas, el Dr. Orrin Devinsky, director del Langone’s Comprehensive Epilepsy Center de la Universidad de Nueva York, implicado en dos de los ensayos clínicos que están por realizarse, afirma que en esta área “hay mucha religión y no mucha ciencia”.

El trastorno del espectro autista (TEA), una afección del neurodesarrollo que afecta a la capacidad de comunicación y de interacción con el entorno y al comportamiento, es diagnosticado en 1 de cada 88 niños en EE.UU. según datos del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de 2012, y en 1 de cada 100 niños en España (Autism-Europe aisbl 2015). Aunque no tiene cura, existen tratamientos para algunos de sus síntomas y, dado el potencial del cannabis para tratar enfermedades neurológicas, se están empezando a impulsar algunas investigaciones en este sentido. Por ejemplo, la Fundación Ray and Tye Noorda ha donado 4,7 millones de dólares al Centro de Investigación del Cannabis Medicinal de la Escuela de Medicina de la Universidad de Califronia de San Diego. Esta es la donación privada más grande a la investigación del cannabis medicinal jamás hecha en los EE.UU. En esta investigación se tratará de comprobar la eficiencia, seguridad y tolerancia del CBD, cannabinoide no psicoactivo, en niños autistas, y su forma de interacción con el cerebro.

Otro ensayo pretende poner a prueba otro cannabinoide no psicoactivo, el CBDV en el tratamiento del autismo. Se trata de uno de los dos ensayos en los que está implicado el Dr. Orrin Devinsky, mientras que el otro se realizará en la Universidad de Nueva York, donde también se someterá a prueba al CBD como tratamiento seguro y efectivo para niños con autismo.

Fuera de EE.UU. el país más puntero en investigación médica del cannabis es Israel, donde se está investigando con los mismos fines una mezcla de THC y CBD. La investigación está dirigida por Adi Aran y Varda Gross del Shaare Zedek Medical Center.

Todos estos ensayos son doble ciego controlados por placebo, lo cual significa que a la mitad de los participantes se les da un placebo en lugar del medicamento, y ni los investigadores ni los participantes (doble ciego) saben quién recibe qué compuesto hasta que se completa el ensayo. Se trata de un mecanismo de control científico que garantiza una mayor solidez en los resultados, evitando los sesgos.

Según Devinsky, “hay una gran cantidad de consumo de [cannabis] porque 29 estados mas el Distrito de Columbia han aprobado el cannabis medicinal. En muchos de esos estados, los padres de niños con autismo obtienen el cannabis medicinal de un médico y la usan para tratar una variedad de problemas diferentes, desde ansiedad o comportamiento agresivo hasta problemas de sueño”.

Devinsky insiste en que falta investigación para determinar si el cannabis puede tratar estos trastornos sin producir efectos secundarios significativos.

“Con un poco de suerte, se descubrirá que es efectivo, y con un poco de suerte, se descubrirá que es muy seguro para estas personas. Pero ahora mismo, simplemente no tenemos ese conocimiento.”