Leyes del cannabis y política

Conoce las leyes del cannabis establecidas en cada país acerca de su consumo y su cultivo. Entérate de los problemas, las prohibiciones, etc. sobre consumo medicinal, clubes cannábicos y mucho más.

La otra cara de la victoria de Trump: Estados Unidos se convierten en el mayor mercado legal de la marihuana

Ocho estados se suman tras aprobarse en referéndums a los 23 territorios que ya permitían el consumo de marihuana. La legislación al detalle, la economía revelada y sus consecuencias sociales e industriales están en el punto de mira de medio mundo

Más allá de sus resultados, las elecciones presidenciales en Estados Unidos generan distintas inquietudes en Europa cada cuatro años. Las distancias entre los comicios al otro lado del Atlántico llevan a buena parte del público del viejo continente a hacerse preguntas como la razón por la cual esa cita se celebra siempre el primer martes tras el segundo lunes del mes de noviembre en año bisiesto. La razón es, directamente, su relación histórica con el final de las cosechas. El peso de un país de dominante tradición agrícola todavía se deja notar hasta nuestros días y así la ajustada victoria de Trump no ha interrumpido ninguno de esos procesos recolectores.

Pero las distancias son muchas, como por ejemplo que cada uno de los estados que componen el país organice esos comicios de una manera muy distinta. Incluso, con distintas técnicas de recuento y con distribuciones por colegios, distritos, demarcaciones y otro tipo de acotaciones para la práctica del voto. En la mayoría de ellos, la cita electoral sirve para hacer distintas preguntas a la población. Los referéndums, tan habituales, han sido los protagonistas de la otra gran noticia que nos dejó la pasada noche del 8 de noviembre más allá del regreso a la Presidencia de Estados Unidos del Partido Republicano; el país norteamericano es desde ya el mayor mercado legal para la marihuana.

Ocho estados han aprobado su uso legal, aunque con una variable de matices que Nekwo pasa a analizar en este artículo. Los estados que se han abierto a la legalización de la marihuana son California, Nevada, Massachusetts y Maine, el rincón geográfico que durante 40 años nos ha descrito desde la literatura más impactante Stephen King. En estos cuatro estados la legalización es para su uso recreativo y en todos ellos el margen ha sido estrecho con California como la destacada más favorable, alcanzando el 55%. En los estados de Florida, Arkansas, Montana y Dakota del Norte el referéndum también proponía la legalización, pero solo desde su vis medicinal. La misma a la que el cine español acaba de hacerle un guiño nada comedido con la película 100 metros (Marcel Barrera, 2016).

Huelga decir que en los estados de Colorado, Oregón, Washington y Alaska, además del Distrito de Columbia, ya era legal el uso de la marihuana para uso recreativo. En 23 estados, en total y antes del 8 de noviembre, era legal de alguna forma, ya fuera para uso medicinal o como plantación industrial de cannabis. Con este espacio geográfico legalizado, el territorio y población a la que afecta esta esperada apertura de puertas convierte a Estados Unidos, de facto y desde ya, en el mayor mercado internacional de la marihuana. Una situación que, como no podía ser de otra manera, tendrá una serie de consecuencias económicas que pasamos a analizar. Antes, en el caso de los estados medicinales y cogiendo a Florida como ejemplo, es importante decir que se abre un semestre de negociaciones para regular el sistema de dispensarios y resortes médicos para que esa venta sea legal.

detalle-de-bandera-americana

Se espera que se desarrollen una serie de fórmulas relacionadas con la enmienda para, más tarde, iniciar un registro legal sobre cultivadores y dispensarios. En estos estados donde la marihuana medicinal será legal, hará falta que los pacientes tengan una tarjeta exclusiva y expedida por médicos colegiados.

Datos y detalles sobre el impacto económico que se generará

Medio mundo mirará durante los próximos años la evolución de este supermercado para la marihuana. Importantes inversores y consumidores, los mismos que han ejercido de lobby en muchos de esos territorios americanos, serán los conejillos de indias de unas consecuencias sociales y económicas que podrían abrir el consumo legal de la marihuana al resto del mundo. En Estados Unidos es tan relevante la realidad de la marihuana que en estados como Colorado, donde ya estaba permitido su uso, existen estudios como el de la Marijuana Policy Group que analizan específicamente el impacto económico sobre ese lugar. Sus datos sirven para hacer una extrapolación de las derivadas dinerarias de la situación: solo en 2015, la industria del cannabis generó 18.000 empleos a tiempo completo y generó 2.400 millones de dólares de movimiento.

¿Qué impacto tendrá en las arcas públicas esta apertura del producto a la economía no sumergida? Bien, es difícil calcular hasta la fecha una cifra total para Estados Unidos de cara a los próximos cuatro años, pero el impacto en el estado de Washington –con mucha menor población que California, donde ya era legal para uso medicinal- recaudó 67,5 millones de dólares el primer año completo de ejercicio (2015). Si la cifra parece importante, las cifras que aporta Bloomberg a partir de los datos de la Office of Financial Management dicen que la cifra se multiplicará hasta llegar a una recaudación por impuestos de 369 millones de dólares. Estos dos estados, el de Washington y el de Colorado, fueron los primeros en avanzarse a la realidad hace ahora cuatro años y dispensan el producto con normalidad desde 2014.

¿Cómo se logran esas cifras de recaudación? En el proceso productivo hay implicados tres actores fundamentales: cultivadores, fabricantes y minoristas. Todos ellos, cogiendo de nuevo al estado de Washington como referencia –en realidad, el que más está recaudando hasta la fecha en impuestos- pagaban un 25% de sobrecargo. Un impuesto equiparable a las bebidas alcohólicas o el tabaco. No obstante, el crecimiento exponencial al que hacen alusión las fuentes del artículo anteriormente enlazado, advierten que esa tasa va a subir hasta un 37% para los minoristas. En California, a la tasa actual para el uso medicinal, se le sumará un 15% más para la recreativa aunque ahí es cada estado quién decide sus cuotas. La recaudación, que revierte a fondos municipales, estatales y del país, tiene por norma general generar programas de prevención de malos hábitos, tratamientos dispares contra otras drogas y fuerzas de seguridad.

¿Y quién podrá consumir, cómo y dónde? Es importante destacar, cogiendo a California de nuevo como paradigma del resto de territorios, que sus ciudadanos podrán “poseer, transportar y comprar 28,5 gramos de marihuana” para su uso recreativo, siempre y cuando sean mayores de 21 años. Como ya se ha insistido en todo el proceso de campaña electoral, no estará permitido el consumo en la vía pública ni mientras se conduce. Esto también sucede en la totalidad de los territorios que han legalizado el uso del cannabis ya sea para uso particular o medicinal.

El impacto económico silencioso

No obstante, hay otro impacto económico no menos interesante con la legalización de la marihuana en una parte considerable de Estados Unidos. Un informe de la American Civil Liberties Union (ACLUB) reveló que de los 8,2 millones de detenciones realizadas durante toda la pasada década, el 88% tuvieron como motivo la tenencia de la sustancia. Más allá de que las estimaciones digan que el 50% de los cárteles del crimen organizado en California se sustentaban durante la época en la compraventa de cannabis, lo cierto es que el ahorro en los costes del sistema de justicia es enorme. Ese 88% de la población no entorpecería el funcionamiento de esa estructura, pero además reduciría -según lo que se desprende del estudio- el hacinamiento en cárceles, además de descalcificar una buena parte de las organizaciones criminales sin el sustento de este ingreso. Los datos sociales e intereses económicos han llevado a que, incluso alguno de los periódicos más influyentes de esos territorios, como el caso de Los Angeles Times, publicaran editoriales favorables a partir de estas ideas.

Frente a estas bonanzas, los opositores en distintos estados de cara a estas elecciones aproximaron las ideas de que podía generar riesgos de seguridad vial, aumentar las muertes en carretera y los accidentes en general y el inicio en el consumo de jóvenes fuera de la norma. En muchos casos, los efectos sociales y  de psicopercepción a partir de un consumo que será legal en un buen número de condiciones.

El matrimonio Emery en los campos de cáñamo - Foto: Nekwo

Entrevista a Marc y Jodie Emery: “Las sociedades que abracen el cannabis tendrán mejores resultados”

Podríamos empezar diciendo que en el año 2007 las Naciones Unidas publicaron su estudio anual sobre consumo de drogas. En él se decía que el uso recreativo de cannabis en Canadá era cuatro veces mayor que el de la media mundial. También podríamos empezar diciendo que en 2013 apareció una encuesta realizada por el ‘Foro de Investigación’ donde se informaba de que más de dos tercios de los canadienses estaban a favor de la despenalización de pequeñas cantidades de hierba. Pero, ¿qué son los fríos datos cuando se leen sin un contexto? ¿Sin un patrón que una todas las cifras? ¿Sin alguien que sepa interpretar los números? Alguien que represente los intereses de millones de personas. Que le dé voz y lucha.

Marc Emery supo antes que nadie lo que se avecinaba en Canadá y decidió hace décadas comenzar una revolución cannábica que a veces ha bordeado la máxima de que el fin justifica los medios. Pero para dar ejemplo del tipo de activismo que practica y que alcanza niveles políticos, mediáticos y empresariales, él mismo se ha utilizado cuando ha sido necesario como conejillo de Indias. Sabía a lo que se atenía cuando comenzó a vender semillas de cannabis a finales de 1994. Así estuvo durante diez años, llevando una actividad comercial de la que conocía perfectamente sus consecuencias y que le llevó a ser considerado en toda Norteamérica como “Prince of pot”. Él mismo se define como “la persona que más semillas ha vendido en el mundo”. Por eso no se sorprendió ni le importó que la DEA viniera tras él: Querían detener mi dinero. Yo era una de las 50 personas más buscadas en el mundo. Vivía en Canadá, pero vinieron a por mí. Pero aquello funcionó para mí. Soy más famoso y más influyente”. Porque ese es el activismo que defiende Marc y que encuentra consenso en su esposa Jodie Emery.

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla - Foto: Nekwo

Entrevista a Jodie y Marc Emery en Sevilla – Foto: Nekwo


“Un activista es una persona que cree en algo, y en esa creencia no van incluidas las grandes transacciones.  Si lo haces sin medios económicos pero con la creencia de que es bueno para el mundo, eso también es activismo. Es algo que haces porque, de alguna manera, crees con pasión en causas que son justas”.
Jodie Emery


Marc incluso va un paso por delante de las formas más sosegadas que se esconden detrás de la dulzura de Jodie. El matrimonio Emery juega a poli malo y poli bueno, pero eso no quita que ambos lleven la misma velocidad, apunten a la misma dirección y usen las mismas herramientas, como las revistas o canales de TV que dirigen.

 

“El activismo a gran escala es presentarse para el ejercicio de la política a distintos niveles, para redactar leyes o incluso hablar a compañeros de profesión sobre la marihuana”.
Marc Emery


Su activismo es de los que salen de muy adentro. Casi del estómago. Marc Emery ha enfocado su vida con el propósito de que el cannabis sea legalizado. Y rige sus movimientos y pensamientos con ello. Es la prioridad.
Es hacer ruido, aceptar las consecuencias y exponerse de una manera valiente y mediática. Forzando los límites todo lo que se pueda.  

Durante la estancia de Marc en prisión, la única etapa de su vida donde no fumó marihuana, Emery se politizó y escribió sobre activismo. Incluso publicó un blog dentro de Cannabis Culture, la revista que fundó en el verano de 1994 como un boletín impreso que se convirtió posteriormente en una web con la llegada de la crisis del papel y el auge de los medios online. En ‘Prison Blog’ el canadiense narraba sus experiencias entre rejas, como en la última actualización que publicó donde hablaba del estatus legal en que quedó tras los cinco años bajo la custodia de los terminales de la ‘Oficina de Prisiones de los Estados Unidos’. Tras ello, quedó en un especie de limbo llamado ‘Inmigración’, departamento que acabó extraditándole a su Canadá natal en 2014.

 

Otras personas nos han enseñado que hay que luchar un poco para mantener nuestras libertades; de lo contrario nos volveríamos vagos en cuanto a nuestra propia cultura”.
Marc Emery

Jodie Emery tomando notas durante la entrevista - Foto: Nekwo

Cuando volvió a su país, Marc Emery se topó con el auge de un joven político, Justin Trudeau. El líder del Partido Liberal de Canadá era por aquel entonces una rara avis, ya que mostraba una opinión diferente al del establishment sobre el cannabis. Trudeau abogaba por la legalización y prometía legalizarlo cuando se convirtiera en Primer Ministro. Emery lo miraba con una mezcla de sorpresa y dudas. Con una ilusión escéptica. Por su experiencia, él pensaba que la mayoría de políticos que aspiran a un cargo tienden a prometer lo correcto y ayudar a la gente pero, en cuanto llegan al poder, luego se convierten en “cobardes, animales políticos mezquinos y poco inteligentes”. ¿Qué pasaría en Canadá si gobernara este Trudeau?

Lo que ha pasado con esta versión anglo-francófona de Mujica es que a los pocos meses de alzarse con el poder, anunció en plena sesión especial sobre drogas convocada en la ‘Asamblea General de Naciones Unidas’ que Canadá legalizaría el cannabis en 2017. Pero para Marc, haciendo gala una vez más de su escepticismo político, “todo llega demasiado tarde”. The Prince of Pot sostiene que primero tiene que empezar un proceso de aceptación y asimilación que desembocará en una regularización en abril del 2018. Más optimista es, una vez más, Jodie. Para ella, Justin Trudeau representa “un montón de esperanza” para los canadienses.

“Trudeau es un idealista”.
Jodie Emery


Lo que es incredulidad respecto a Canadá no cambia cuando Emery opina sobre USA. Su cautela no le hace salir de un estado de vigilia cannábica. Marc observa a sus vecinos del sur con perspectiva. Es consciente de que si California avanza positivamente con su progreso de regularización y se le suman Vermont y Nevada, hablaremos de 33 millones norteamericanos con acceso legal a marihuana. Es por ello que siguió con mucha atención las primarias donde
Donald Trump y Hillary Clinton se erigieron como candidatos presidenciales a la Casa Blanca: “El próximo presidente que salga electo tendrá que afrontar el problema de legalizar la marihuana y, si no lo hace, será una suerte de caos, ya que serán muchas personas las que ya tengan acceso a ella”.

Emery sostiene que, con los procesos de Canadá y el que se prevé en México, los Estados Unidos tendrán una doble presión tanto al norte como al sur, algo que influirá en el próximo inquilino de la Casa Blanca. Respecto a esta carrera por ocupar el despacho oval, “el príncipe de la hierba” no es ningún entusiasta de los dos candidatos.

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla - Foto: Nekwo

Nekwo compartió con el matrimonio Emery y la organización de Expocáñamo la visita a los campos de cáñamo de Sevilla – Foto: Nekwo

“Trump no hará más por la cultura cannábica que Clinton”.
Marc Emery


Emery cree que Trump apoya el proceso de regularización de la marihuana terapéutica, aunque ironiza brillantemente con los motivos:
“Sólo él sabe a qué se refiere con ello. Creo que no le importa porque no tiene nada que decir sobre este tema o porque no ha tenido experiencias negativas con el cannabis”. Con el lado demócrata tampoco es muy entusiasta. Opina sin tapujos que, al contrario de lo que ella misma ha dicho en los debates celebrados en las elecciones primarias, Hillary Clinton no está a favor de la legalización. Al final, según Marc Emery y su humor sarcástico, “tenemos por un lado a una mala elección y, por otro, una que no sabemos cómo va a acabar”.

Pero Marc y Jodie también miran al resto del mundo y señalan a Uruguay como la capital cannábica. Es el ejemplo a seguir, aunque los Emery piensen que aún queden cosas por pulir: “Habrá que hacer algunos ajustes pero es una medida muy popular y efectiva. Hasta la fecha ha sido el experimento más exitoso en el mundo”.

Es el inconformismo de Marc Emery, “the prince of pot”, para quién el principal de los problemas del mundo que se podrían resolver ya es el de la legalización del cannabis. Y por ello ha hecho de su pasión, su vida. Asumiendo todas las consecuencias posibles pero recogiendo unos frutos que marcan el fin de un largo camino que comenzó hace décadas: “de aquí a cinco años el cannabis será legal en todos los países del mundo”.

Estatua de la libertad - Foto: Pixabay

El futuro más próximo de la marihuana

Su dedo señala el camino. 2016 es año de elecciones en los Estados Unidos y de su próximo presidente puede depender el futuro legal del cannabis. De momento parece que la DEA se está planteando reclasificar la marihuana dentro del listado de sustancias controladas

Junto a la heroína, el LSD, el peyote o el MDMA, la marihuana lleva clasificada durante décadas como droga de ‘Clase I’ en los Estados Unidos. Hasta la cocaína está considerada menos peligrosa por parte de la DEA. Para que el cannabis haya recibido este “privilegio”, ha tenido que ser considerada como una sustancia con “alto potencial para el abuso”, sin “ningún tipo de uso médico” y con una “ausencia de seguridad y supervisión médica”.

Es decir, la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos considera a la marihuana como una droga top. Lo peor en abuso, en consumo y en un hipotético uso médico nulo. Contradictorio, ¿verdad?

A pesar de que 23 estados norteamericanos permitan el consumo de la marihuana a nivel medicinal, y Colorado y Washington a nivel recreativo, la ley federal de los EEEU la mantiene ilegalizada. Paradojas de un país multiestatal que provocan, por ejemplo, que en los lugares donde sí es legal el cannabis no se permitan transacciones bancarias o el pago con tarjeta de crédito.

Votante norteamericano pro-legalización - Foto: Neon Tommy

Votante norteamericano pro-legalización – Foto: Neon Tommy

Pero todo podría cambiar en este crucial curso político del 2016. Aunque Barack Obama saldrá de la Casa Blanca el próximo mes de noviembre, nos vienen unos apasionantes meses por delante que pueden presentarse como vitales para la situación legal de la marihuana. Pero antes de una cita de tal magnitud, ya vamos conociendo  algunas pistas sobre el futuro del cannabis. Según Gary Johnson, ex gobernador del estado de Nuevo México y firme defensor de la descriminalización,  “Obama quitará la marihuana de la lista como narcótico Clase I”.

Unas declaraciones que se emparentan con la carta mandada durante el pasado 2015 por ocho senadores a la DEA. En ella se instaba al gobierno federal a que facilitase la investigación sobre los beneficios médicos de la marihuana con la intención de que la agencia anti-drogas norteamericana la reclasificara entre las categorías de la Ley de Sustancias Controladas.

De la respuesta de la DEA, una carta firmada por el administrador interino Chuck Rosenberg, se concluye que en el futuro esta reclasificación podría estar más cerca que en 2001 y 2006, años en los que se enviaron unas peticiones similares: “La DEA entiende el gran interés en la pronta solución a estas peticiones y espera lanzar su determinación en la primera mitad del 2016”.

Cartas de la DEA aparte, habrá que esperar también a conocer al próximo presidente de los Estados Unidos. Una administración del pro-cannabis Bernie Sanders (“Debemos terminar la llamada guerra contra las drogas”) hubiera sido perfecta para los intereses de la despenalización. Ahora, que la contienda ha quedado entre dos candidatos que no acaban de definir del todo sus posturas: Hillary Clinton y Donald Trump.

El futuro del cannabis, ¿en manos del votante norteamericano?

Calles de Lisboa - Foto: Pixabay

Los 15 años de Portugal

Se cumplen quince años de la instauración de un modelo distinto. Una rara avis. Una política social diferente a la de la gran mayoría de naciones vecinas. Hace quince años Portugal descriminalizó la posesión de estupefacientes para 10 días de uso personal

Con la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 no sólo se acabó con medio siglo de dictadura salazarista, también se abrió a Portugal a la modernidad… con todas sus consecuencias. Incluida la heroína. Con la llegada de la democracia también llegó el aumento del consumo de esta sustancia. Pero las alarmas no se dispararon hasta finales de los noventa con una medida que convirtió al país luso en el segundo país de la Unión Europea en descriminalizar el consumo de drogas.

El ‘Parlamento’ portugués aprobó el 7 de julio del 2000 la despenalización del consumo de todas las drogas, sin distinción entre duras y blandas. La derecha se opuso a la medida, llegando a solicitar un referéndum. Vitalino Canas, el entonces secretario de Estado de la Presidencia y encargado del proyecto, lo defendió de esta manera: Supone una nueva filosofía. Cumplimos de esta forma una función social y mantenemos que el consumo de drogas es pernicioso para la salud y sigue prohibido”.

La medida entró en vigor en 2001. Portugal despenalizaba el uso de todas las drogas: marihuana, cocaína, heroína… El estado consideró este consumo y pequeñas posesiones como un problema de salud pública, no criminal. Y aunque la droga continuaba siendo ilegal, su consumo ya no te reportaba cárcel y antecedentes penales.

Desde ese lejano 2001, el delito de “tráfico de drogas” en Portugal se mantiene cuando la persona posee sustancias prohibidas que exceden “la cantidad necesaria para el consumo medio individual durante diez días”, 15 gramos de cocaína o heroína y 20 de cannabis. En caso de que la compra y posesión de drogas para consumo de personal durante 10 días no exceda de eso, el ciudadano paga una sanción económica.

Y aquí es cuando entra lo verdaderamente importante. El toque social que ha marcado diferencias entre Portugal y gran parte del resto de Europa: El consumidor tiene una salida diferente a la del pago de la multa. Si lo desea, puede entrar de manera voluntaria en un programa de tratamiento de su dependencia. Sea como fuere, tanto la sanción económica como la vía del tratamiento corren a cargo de organismos sociales.

Calles de Lisboa - Foto: Pixabay

Calles de Lisboa – Foto: Pixabay

¿Ha aumentado el consumo en estos 15 años?

La pregunta ha sido obvia y recurrente durante estos tres lustros. Los partidos más conservadores intentaron tirar por tierra esta medida con propuestas de referéndum. La excusa más alarmista era la más típica: esta medida aumentará el consumo y el poder de las mafias.

Portugal cuenta con 3 muertes por sobredosis por millón de habitantes, en comparación con las 10,2 de los Países Bajos o las 44,6 muertes por cada millón del Reino Unido. La media de la Unión Europea es de 17,3 por millón de habitantes.

La situación de las drogas de Portugal ha mejorado significativamente en varias áreas clave. Las infecciones por VIH y las muertes relacionadas con las drogas han disminuido, mientras que el aumento dramático del consumo no se ha materializado. La política social y de reinserción ha triunfado.

Congreso de los diputados - Foto: SubtlePanda

¿En qué punto se encuentra la legislación del cannabis en España?

En pleno proceso de transición entre dos normativas, de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1/1992 a la conocida como “Ley Mordaza”, realizamos un breve repaso a la legislación sobre el cannabis en España

¿Es delito el consumo en lugares privados? ¿Y el cultivo? ¿Y la compra-venta de semillas de marihuana? ¿Ha cambiado algo la Ley Mordaza” respecto a la “Ley Corcuera”? ¿Es tan negativa la nueva ‘Ley de Seguridad Ciudadana?’ ¿Podemos tener plantas en el balcón? ¿Es la legislación española peor que otros países en materia cannábica?

Durante la ‘Ley de Seguridad Ciudadana de 1/1992′ se podía decir que sólo el ánimo de lucro y el consumo de cannabis en lugares públicos se consideraban delito en España. A pesar de que no estaba entre las más permisivas, la legislación sobre cannabis en España tenía algunas ventajas con respecto a otros países con leyes más prohibitivas, como la posibilidad de sustituir multas de posesión de drogas por tratamientos de desintoxicación o el no considerar al consumidor un delincuente.

La ‘Ley de Seguridad Ciudadana 1/1992’ (también conocida como Ley de la patada en la puerta” o “Ley Corcuera”), se sancionaba de manera administrativa el consumo y/o tenencia en vía pública con multas que rondaban las 50.000 pesetas (300 euros actuales). Por su parte, existía una especie de vacío legal o limbo respecto al autocultivo. Si demostrabas que no era para la venta y sí para consumo propio, como mucho podías ser condenado con una multa administrativa.

Diputados en sesión del Congreso - Imagen: Flickr

Diputados en sesión del Congreso – Imagen: Flickr

Así rezaba el famoso artículo:

Artículo 25: (1) : Constituyen infracciones graves a la seguridad ciudadana, el consumo en lugares públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviese destinada al tráfico de drogas ilegales tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo.

Pero el pánico cundió con las primeras informaciones que llegaron sobre la ley que estaba preparando el Partido Popular. En contra de la tendencia global, y de las recomendaciones de los expertos en prevención de drogas, la ‘Ley para la protección de la Seguridad Ciudadana’, se preveía un retroceso importante. Un endureciendo de las multas por tenencia y negar la posibilidad de acogerse a los programas de desintoxicación. España volvería a estar entre los estados con una reglamentación sobre cannabis más retrograda, junto a países como Rusia o México.

Finalmente, la ley definitiva, llamada ‘Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana’ entró en vigor el día 1 de julio, contemplando las siguientes infracciones que catalogaba de graves:

  • El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares.
  • El consumo de bebidas alcohólicas en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana.
  • El traslado de personas, con cualquier tipo de vehículo, con el objeto de facilitar a éstas el acceso a drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya delito.
  • La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, no constitutivos de delito.

La tolerancia del consumo ilegal o el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en locales o establecimientos públicos o la falta de diligencia en orden a impedirlos por parte de los propietarios, administradores o encargados de los mismos.

Todas las infracciones anteriores, según el artículo 39, son sancionadas con multas de 601 a 30.000 euros.

El artículo 20, el más polémico y que más diferentes interpretaciones llevó, acabó siendo modificado, con el añadido de “en lugares visibles al público”. Por lo tanto, y en conclusión, el autocultivo de marihuana es una infracción grave, a no ser que se realice en interior, en invernaderos o en patios traseros.

A día de hoy, con la falta de entendimiento entre los diferentes partidos políticos en el Congreso y sin investidura, la legislación sobre el cannabis parece aparcada y un tema menor. Habrá que esperar a ver quién forma el nuevo gobierno para ver hacia donde se dirige el estado en este y otros asuntos.