Cannabis medicinal: pereza institucional ante la urgencia

En su último comunicado de prensa, el Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM) denuncia la pereza institucional para avanzar en la regulación del uso del cannabis con fines terapéuticos.

Mientras que muchos países ya han dado pasos significativos en este sentido, a las autoridades españolas no parece bastarle la vasta literatura científica en la que se han apoyado países como Canadá o Israel para implementar programas de dispensación de cannabis medicinal controlados por el gobierno, con un producto “trazado, analizado y dispensado bajo supervisión médica”, dice el comunicado.

«¿Por qué no sirve la evidencia obtenida en otros países?, ¿Somos más listos que nadie en España?», se pregunta la presidenta del OECM, Carola Pérez.

Gracias a la experiencia de las regiones donde el cannabis medicinal lleva años regulado con éxito, se ha podido constatar “una reducción significativa de media en el uso de opioides y otras medicaciones, y el descenso de consultas médicas, así como el número de pruebas médicas, lo que supone tanto un ahorro para el Sistema de Salud Sanitario, y lo más importante: para el paciente. Porque ya no se trata sólo de dinero, sino de calidad de vida y bienestar”.

Según estimaciones del OECM, alrededor de 120 mil personas consumen cannabis con fines terapéuticos en nuestro país “sin ningún tipo de control, sin supervisión médica, y bajo la situación de inseguridad jurídica y sanitaria” en la que actualmente se encuentran los pacientes, que no solo se arriesgan a ser multados con más de 600 euros por portar su medicina, sino a que esta les sea decomisada. Además, estas personas deben enfrentar continuamente el estrés y el estigma de tener que vivir en una situación de ilegalidad.

 

Análisis de aceites de CBD: por qué es urgente una regulación

El comunicado también se hace eco de un reciente estudio realizado por el propio OECM sobre 15 las marcas más representativas en España de aceites comerciales de cannabis enriquecidos en cannabidiol (CBD), del que concluye la urgencia de establecer una regulación de los productos medicinales de cannabis, para proteger a los pacientes que buscan en ellos sus propiedades terapéuticas.

En algunas de estas marcas la concentración de cannabinoides no se corresponde con la que se reseña en el etiquetado, además de que en sus webs “prometen propiedades que aún no han sido demostrados por la ciencia”. No obstante, sigue el comunicado, “retirar aceites de las tiendas, perseguir a los cultivadores, growshops y tiendas de CBD y políticas represivas no es la solución, además de que generan una situación de confusión tremenda.”

El OECM también denuncia que, “mientras en la TV se han podido ver anuncios en horario de máxima audiencia de cremas ricas en cannabinoides (CBD), sin conocer además su composición, vemos como otros agentes son perseguidos”. Dada la falta de regulación del cannabis medicinal, muchos fabricantes de productos de CBD se acogen al hecho de que este cannabinoide se puede usar en productos cosméticos, aunque en realidad la mayoría de usuarios de estos productos lo que persiguen son los beneficios terapéuticos (anti-inflamatorio, analgésico…) lo cual, según el OECM, “es una absoluta contradicción”. Y añade: “Se nos dice que se banaliza al cannabis cuando hablamos de fines medicinales, ¿pero en cambio, si se permite que se anuncie por TV?”.

 

No habrá regulación del cannabis medicinal en esta legislatura

Por último, el comunicado denuncia el bloqueo que el PSOE está ejerciendo a cualquier avance en materia de regulación medicinal del cannabis, contradiciendo sus políticas con respecto a la planta en los últimos años. También expone la lamentable falta de información y los sesgos que la Ministra de Sanidad María Luisa Carcedo demuestra con respecto al cannabis y sus usos. Carcedo asegura no solo que el cannabis “no es ningún medicamento”, sino que no existe evidencia científica sobre sus propiedades terapéuticas, por lo cual no se regulará en esta legislatura. Por si esto fuera poco, la ministra remata sus declaraciones sentenciando que el cannabis “no se regula debido al incremento del uso de tabaco”.

Ante tal dislate, el comunicado del OECM apunta: “Señora Ministra: desde el OECM queremos explicarle, ya que nos niega una reunión presencial (tras varias peticiones e intentos) que el cannabis con fines medicinales no ha de fumarse en ningún caso: se inhala con vaporizadores reglamentados previamente por UE; se utilizan extractos, cápsulas y cremas… y por otro lado, que repunte el uso de tabaco no tiene nada que ver con negarle el alivio, calidad de vida y bienestar a miles de personas, que están sufriendo, que padecen dolor, y que ya están utilizando cannabis”.

 

El comunicado concluye con una petición al Gobierno de Pedro Sánchez y al Ministerio de Sanidad, para que abandonen las actuales políticas con respecto al cannabis y dejen de comportarse de manera tan “cruel con miles de pacientes, abandonándoles a su suerte, al mercado negro, al autocultivo o a depender de Clubes Sociales de Cannabis que no sabremos si mañana seguirán o no abiertos” y que de una vez contemplen “la evidencia científica que soporta lo que decenas de países ya están realizando y, por otro lado, y no menos importante: el alivio a miles de pacientes”.

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