El cannabis legal mejora la calidad del mercado negro

Una consecuencia quizá poco tomada en consideración de la regulación del cannabis legal en algunos estados de EE.UU. es que está mejorando la calidad del mercado negro del cannabis en aquellos estados donde sigue siendo ilegal. Esto más que una tesis, es una constatación que Mike Adams, articulista especializado en cannabis y que contribuye con High Times, Cannabis Now y BroBible, acaba de publicar en Forbes.

 

Aunque la afirmación pueda parecer controvertida, merece la pena profundizar en ella. “Parece que mientras más se afianza la legalización de la marihuana en todo el país, más mejora la situación de la hierba para las personas que viven en partes del país donde los legisladores se niegan a hacer el cambio” afirma Adams.

Lejos de ser un argumento contra la legalización, como veremos se trata de todo lo contrario, de una razón más por la que se hace necesaria una legalización integral del cannabis en toda la nación.

Tras hacer un repaso sobre la aventura de conseguir cannabis decente en el pasado, cuando ni siquiera nadie se refería a la planta con ese nombre sino como mota, hierba, maruja, etc., Adams explica el cambio de situación que se ha dado particularmente desde que los estados de Colorado y Washington decidiesen legalizar el consumo recreativo seis años atrás.

Desde entonces “la variedad de productos de cannabis en el mercado negro ha mejorado mucho. Tanto, que los carteles de la droga mexicanos ni siquiera se molestan en tratar de vender sus ladrillos de hierba de baja estofa a los estadounidenses.”

Así, continúa Adams, hoy incluso los camellitos de barrio están ofreciendo nueve variedades distintas, vaporizadores desechables y montones de comestibles de cannabis. A modo de ejemplo, Adams relata que el mes pasado la Policía Estatal de Nebraska incautó 1600 onzas (unos 726 kg) de comestibles de cannabis, incluyendo 500 cajas de barras de chocolate con THC infusionado, un hecho que apenas se conocía antes de la legalización en Colorado y Washington.

Y no solo mejora el producto, sino que los camellos ofrecen una mayor calidad de servicio, informando y educando al cliente sobre las variedades y sus beneficios terapéuticos. Incluso son ellos los que te llaman, como un budtender personal, algo que contrasta con esas escenas del pasado en las que conseguir un poco de mota pasaba por hacer tú mismo un puñado de llamadas, aguantar largas esperas, cambios de planes y paseos interminables dando vueltas a la manzana para conseguir, en el mejor de los casos, un poco de hierba de calidad regular.

Con este panorama, Adams opina que “es fundamental entablar un diálogo abierto sobre este tema para descartar aún más la eficacia de la prohibición. Tal vez el proveer a la población con la verdad sobre lo que realmente está sucediendo podría inspirar a más legisladores anti-cannabis desde Texas hasta el Capitolio para que se sumen a la idea de permitir que la marihuana se convierta en parte del comercio estadounidense.”

Y aquí es donde se pone de manifiesto la ironía de la prohibición: el hecho de que la marihuana esté prosperando en calidad y variedad incluso en aquellas zonas donde continua siendo ilegal, prueba que liberarla únicamente en unos estados determinados solo está empeorando la situación para aquellos que se empeñan en el prohibicionismo.

En otras palabras: la legalización del consumo recreativo en una decena de estados, está poniendo mas aun en evidencia la inoperancia del prohibicionismo en los estados ilegales, donde los consumidores de cannabis están empezando a acceder al cannabis legal de otros estados por vía ilegal.

El cannabis legal invade los estados ilegales

El jefe de policía de Springfield Paul Williams, relata Adams, contaba a News Leader la semana pasada que el estado (Missouri) estaba siendo “inundado” con marihuana de los estados legales, situación que parece estar ocurriendo en toda la nación, según informes recientemente publicados.

El mismo Adams asegura que no necesita que informes policiales le confirmen la situación: él mismo se está beneficiando de ella, e incluso apuesta que cualquier lector estadounidense consumidor que se encuentre en estados de cannabis ilegal, también está accediendo sin problema al cannabis procedente de los estados legales.

“La marihuana legal está en todas partes… literalmente en todas partes”, sentencia Adams.

Por ello se pregunta a qué están esperando los legisladores e incluso la nación a nivel federal para convertir en ley lo que es normal en la calle (parafraseando a Suárez), más aun cuando, dice Adams, “ninguno de los horrores que se pronosticaron para gasear a la población tras la legalización de la marihuana, ha ocurrido en ninguno de los estados que han sido lo suficientemente audaces como para dar el paso.”

Incluso el gobernador saliente de Colorado, John Hickenlooper, quien se oponía a la legalización, reconoció que «las peores cosas de las que teníamos más miedo – gran aumento del consumo, niños, gente conduciendo colocada – no las hemos visto en absoluto.»

Adams considera que tras seis años el test de la legalización está superado y que implementar políticas de legalización es la solución para los otros estados y no un catalizador para otros problemas (algo de lo que quizá debería tomar nota Pedro Sánchez). Pero mientras los estados prohibicionistas y el Tío Sam se toman su tiempo para pensárselo, dice Adams, seguirá habiendo un montón de camellos proveyéndonos buen material.

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