Cannabis en la experiencia sexual

La influencia del cannabis en las relaciones sexuales es un tema que prácticamente no ha recibido mucha cobertura científica específica. Eso sí, los usuarios parecen mostrarse unánimes en sus comentarios anecdóticos. Salvo contadas excepciones, el cannabis parece mejorar la experiencia sexual, siempre y cuando no te pases.

 

“Con dosis realmente altas de cannabis, puedes acabar retrayéndote tanto en tu propia cabeza, que puedes olvidar lo que estabas haciendo, y ya no es una experiencia mutua, y a menudo simplemente deja de ocurrir”, cuenta el doctor Jordan Tishler, experto en la terapéutica del cannabis aplicada a la gestión del estrés, el insomnio y la sexualidad.

“La sexualidad ocurre más dentro de la cabeza. Es una experiencia mental y emocional. La gente se obsesiona mucho con los genitales, pero ese es sólo el resultado final. Muchas cosas tienen que ir bien para que funcione”.

Por ello las concentraciones de cannabinoides que consumamos pueden marcar la frontera entre una experiencia mejorada y un absoluto desastre. Demasiado cannabis puede producir el consabido apalancamiento, esa sensación que te hace sospechar que vas a acabar intimando más con tu sofá que con tu pareja, por no hablar de la paranoia y del “atrape” que hace que se disipe tu atención sobre lo que está ocurriendo fuera de tu cabeza.

Como una mala noche de borrachera que pretende acabar con sexo, el que se pasa consumiendo cannabis puede experimentar una inhibición del orgasmo y, en el caso de los varones, disfunción eréctil.

Sin embargo, a la educadora sexual de California Ashley Manta le gusta apuntar los beneficios del cannabis en la relación sexual, siempre y cuando se consuma adecuadamente.

“Me resulta realmente eficaz durante los días en que mi nivel de estrés está fuera de límites y no puedo apagar mi cerebro, y quiero hacer que esos engranajes giratorios se detengan para que pueda estar presente con mi pareja. El cannabis realmente me ayuda a salir de mi cabeza y a estar presente en mi cuerpo”.

Porque, sí, cualquiera que haya experimentado lo suficiente puede inferir de qué modo la euforia, relajación y acentuada sensibilidad al tacto que produce el cannabis, pueden aprovecharse en beneficio de una experiencia sexual satisfactoria.

Pero la misma Manta reporta el caso de una pareja que, antes de mantener relaciones, consumió una enorme cantidad de comestibles de cannabis. No solo fue la experiencia sexual desastrosa ese día, sino al día siguiente también. El chico reporta que era incapaz de sentir sus partes mientras que ella no lograba ni el más mínimo atisbo de orgasmo.

 

Microdosis y moderación

La clave, por supuesto, es la moderación. De hecho, es algo que, tarde o temprano, cualquier consumidor racional de cualquier sustancia activa acaba sabiendo. En nuestras sociedades de arraigada cultura del alcohol, la inmensa mayoría de consumidores modula razonablemente bien qué, en qué cantidad y cuándo consume. Ello se debe fundamentalmente a la experiencia. Reportes como el de manta solo pueden tener lugar en el contexto de la inexperiencia y la falta de información.

Quizá a muchos consumidores y desde luego, a la inmensa mayoría de profanos del cannabis, se les escape el concepto de microdosis. Es algo que sugiere Manta cuando dice que, a menudo, cuando alguien rechaza la combinación de sexo y cannabis, dice: ‘No quiero colocarme’, o ‘tengo niños corriendo por ahí, no puedo estar colocada durante dos horas después de fumar'”. Con la microdosis, “típicamente, lo que parece es que no se percibe una sensación de colocón, pero se nota, tal vez, alivio de la tensión o del dolor. Buscas la ausencia de algo, la ausencia de ansiedad, la ausencia de lo que sea”.

Esto no solo se aplica al sexo. Muchos consumidores habituales encuentran su equilibrio en la microdosis. A base de experimentar, llegan a dilucidar con bastante precisión en qué punto los beneficios que extraen del cannabis se pueden transformar en contrapartidas, y mantienen su consumo en un nivel de moderación que, a menudo, se encuentra por debajo del umbral de embriaguez.

 

Los consumidores de cannabis tienen más sexo y una mejor experiencia sexual

Un estudio sobre una población de más de 50 mil personas llevado a cabo en la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar de EE. UU., demostró que los consumidores de cannabis practican las relaciones sexuales con más frecuencia que los no consumidores, sin importar el género, la etnia, edad, creencias, nivel social, educativo… Simplemente el dato se presenta como una constante cuya explicación es, por el momento, un misterio.

Inicialmente los investigadores pretendían demostrar lo contrario: que los consumidores de cannabis tenían una menor frecuencia sexual que los no consumidores. Ante lo inesperado de los resultados, solo tienen conjeturas: “Las personas que consumen marihuana, o que estarían abiertos a consumirla, podrían estar más desinhibidas psicológicamente en general que las que no lo están. Esto también podría reflejarse en su vida sexual”.

El caso es que ahora tenemos una pista: si un consumo moderado mejora la experiencia sexual, ¿quién no querría tenerla con más frecuencia?

 

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