El cannabis en las reuniones familiares navideñas

No, no vamos a engañarnos haciendo como si las cosas fuesen normales aquí con respecto al cannabis, y este fantástico articulito de GrowthOp lo pudiésemos aplicar a nuestro contexto al 100%, pero al menos podemos sacar algo de él: el prohibicionismo del cannabis es una lata, y el cannabis en las reuniones familiares navideñas pueden volverse un verdadero tostón para el que quiere o necesita consumir un poco.

No, los consumidores de cannabis no son todos unos pasotas a los que les da igual lo que piense su madre o sus tíos y, aquí tenemos que lidiar con la desinformada desaprobación de muchos de nuestros familiares si descubren nuestra afición por la plantita o nuestro punto de vista acerca de su consumo, familiares que, por otra parte, convirtiéndose todos de repente en una especie de super-cuñados, no dudan en sentar cátedra y pontificar sobre lo malas que son las drogas mientras se bajan un whiscacho y se fuman un Montecristo después de los vinos, las cervezas, los cavas y el carajillo.

Claro que siempre está ese primo enrollado con el que te solías escapar en plena cena de Nochebuena para fumar un poco, pero por lo general, ya con cierta edad, con niños y todo, procuramos un poco de discreción, y aquí es donde puede chocar nuestra relación con el cannabis como parte de nuestro estilo de vida, con los prejuicios de los demás.

 

Cómo lidiar con el cannabis en las reuniones familiares

Frente a ello, el artículo de GrowthOp propone una serie de medidas que quizá quieras considerar para anticiparte a ciertas situaciones, en vez de encontrarte de repente en la disyuntiva de desaparecer 15 minutos para relajarte con lo tuyo en plena celebración, o de poner cara de paisaje mientras te lías uno cuando se sirven los cafés y los turrones a la vista de todos. Creo que la mayoría estamos aún un poco lejos de llegar a ese nivel de relajación. Me refiero, claro, a la mayoría de los que seguimos pasando las “fechas señaladas” con nuestras familias.

Estas medidas pasan, primero de todo, por no hacer de ello un problema: puedes perfectamente prescindir por unas horas de consumir. Una pausa no solo no te hará daño, sino que te hará bien. “Puede que tengas sudoraciones nocturnas y sueños vívidos, pero al menos no vas a recibir la mirada desaprobatoria de ese pariente especialmente preocupado. Cantar un mantra en tu mente puede ser un buen truco de autoayuda”, propone Mary Schumacher, la firmante del artículo.

Otra propuesta es realizar un pequeño “switch” en la forma de administración para reducir la atención sobre tu persona, por ejemplo, consumiendo cannabis mediante comestibles en vez de fumándolo. Claro que, a menos que seas de los que tienen el tiempo y la maña para hacer algo de repostería cannábica, alternativas prácticas y reales no tenemos por estos lares. “Cuando se trata de cannabis, tener una reserva de comestibles convenientemente infusionados es una manera perfecta de consumir sin llamar la atención”.

Ya, pero aquí aún estamos lejos de tener esas sofisticadas chuches con THC al alcance de la mano, o laminitas sublinguales y otras virguerías que comienzan a menudear en las regiones que han aflojado la mordaza al consumo recreativo de cannabis. Lo más fino que como consumidor casual me he topado es una madalena. En serio.

“Un vaporizador es también una manera maravillosamente discreta de ponerse a tono. Lo único que has de hacer ese dar un pequeño paseo alrededor de la manzana”, sugiere como alternativa el artículo. Y, si tienes perro, también tienes la excusa perfecta.

 

Si no quieres esconderte, no lo hagas

Pero ojo, el artículo no está diciéndote únicamente que has de agachar la cabeza y ser discreto o abstenerte. También puedes dar caña con el tema, sobre todo si el foro empieza a espolearte en esa dirección.

No necesitas una excusa para ser tú mismo y educar gentilmente a otros a lo largo del camino, pero si de hecho eres un paciente médico y necesitas tu medicina durante todo el día y tienes algunas palabras apropiadas para los que no entienden, asegúrate de que no eres tú el que se pone a la defensiva” aconseja Schumacher.

El consejo es, de hecho, espectacular (¿puedo decir cojonudo?), particularmente si puedes ejercerlo en una región donde tienes a la ley de tu lado. En EE.UU. el cannabis medicinal es legal en 33 estados. Imagina poder consumir tu medicina en plena cena de Nochebuena, consciente de que si a la tia abuela Carmina se le ocurre soltarte algo después de haberte fulminado con la mirada, le puedes citar un artículo de la ley de estupefacientes que seguramente te sabrás de memoria, para, a continuación, invitarle a apurar su copita de cava y continuar tranquilamente con la celebración.

“Sal a fumar tu porrito o a vapear, pero si no quieres esconder nada a nadie, no lo hagas. Tú eres el que va a tener un buen sueño esta noche gracias a tu fiel índica traída para ese propósito”, propone finalmente el artículo.

En definitiva, equilibra con ecuanimidad la situación. Si eres un consumidor responsable, puedes calcular perfectamente hasta dónde puedes forzar la situación. Usa a tu favor la discreción y explora el límite de tus familiares con inteligencia. Quizá, después de todo, te lleves una sorpresa y descubras que tu tío el concejal, tan formalito y repeinao es un fumeta de cuidado, o que tu prima la monja no tiene ningún problema con que consumas cannabis, y hasta te pide una calada.

 

 

 

 

 

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