El cannabis en España y la desinformación

En el duro camino hacia la regulación del cannabis, una parte fundamental es activar la discusión. El foro que Unidos Podemos presentó en el Congreso el pasado 17 de octubre fue un buen golpe de efecto en este sentido, pero ahora toca salvar otro escollo: la desinformación en el cannabis en España.

Hacía tiempo que el tópico del cannabis no hervía con tanta fuerza en los medios de nuestro país. La reciente regulación del consumo recreativo de cannabis en Canadá no ha dejado indiferente a nadie, y ha servido para impulsar el debate en otras partes del mundo.

En España, a pesar de la fuerte oposición política, y no solo desde el sector conservador, parece que estamos casi a la mitad de aprobación pública. Así al menos lo cuenta la Sexta que, según su barómetro, un 44,8% de españoles estaría a favor de la legalización del cannabis, frente a un 50,3% en contra. El resto correspondería a indecisos.

Recientemente, El Mundo también se hacía eco de esta división, exponiendo un panorama bastante inaudito: las “dos Españas del cannabis” se reparten entre Podemos y Ciudadanos a favor y PP y PSOE en contra. Aquí llama la atención que son precisamente los partidos más jóvenes los que están más dispuestos a darle solución a la prohibición del cannabis. La percepción generacional parece jugar un papel importante.

En cualquier caso, políticos de todas las formaciones están poniendo sus argumentos encima de la mesa, ya sea para recomendar la legalización o justificar el estado actual del cannabis. Aunque algunos de estos argumentos responden a preocupaciones perfectamente legítimas, muchos otros son fruto de sesgos y desinformación.

 

Falacias casposas e información insidiosa

Por ejemplo, Jesús Aguirre, médico y portavoz del PP en la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio de las Drogas, tira de falacia del hombre de paja para reducir el problema del cannabis a la fantasía de porreros buscando colocarse en libertad con la excusa de que es una panacea médica. En concreto Aguirre considera que “legalizar es una falacia casposa: un porro no cura.”

En una de sus últimas declaraciones contra el cannabis, Aguirre afirma que el cannabis “afecta al desarrollo cognitivo y produce alteraciones neurológicas. El 40% de las urgencias por drogas corresponde a consumidores de cannabis. Cuanta más banalización y accesibilidad, más consumo.  En el 20% de las muertes por tráfico había THC en sangre. Aumenta las agresiones de género y sexuales. No es alcohol o tabaco, porque el cannabis altera tu personalidad. El coletas dice que Andalucía puede ser el granero de cannabis de Europa. ¿Por qué no sembramos amapolas y nos hacemos el granero de heroína del mundo?”

Conviene desgranar punto por punto este párrafo:
1) “El cannabis afecta al desarrollo cognitivo y produce alteraciones neurológicas”: Por supuesto, al igual que el alcohol. Por ello las propuestas serias de legalización incluyen control de edad, programas de prevención e información y limitaciones a su consumo análogas a las del tabaco y el alcohol.

Pero, al contrario que con estas dos drogas legales, las propuestas de legalización persiguen hacerlo bien desde el principio, para no lamentar después situaciones como las que vivimos hoy, en las que la percepción de riesgo de fumar o beber es ínfima debido a que, durante décadas, se ha incitado indiscriminadamente al consumo de estas sustancias sin ningún criterio de protección al consumidor ni información.

Se trata de minimizar riesgos, dado que el prohibicionismo no reduce el consumo y expone a los usuarios a productos sin controles de calidad y salubridad, sin información, y al contacto con redes de delincuencia. Es más, el prohibicionismo pone el cannabis a los menores en bandeja.

2) “El 40% de las urgencias por drogas corresponde a consumidores de cannabis”: aquí estamos ante un uso insidioso de la correlación. Si bien es cierto que muchos consumidores de drogas duras (de esas que pueden llevarte a urgencias, como el alcohol) también consumen cannabis, es absolutamente falso que la razón por la que acaben en urgencias se deba al consumo de cannabis.

No existe a día de hoy ningún caso documentado de sobredosis por cannabis (y mucho menos de muerte), ni existe evidencia de que el cannabis sea una puerta de entrada al consumo de drogas más duras, sino más bien todo lo contrario.

3) “En el 20% de las muertos por tráfico había THC en sangre”: y en el 66% había alcohol, que, a diferencia del cannabis, es una sustancia regulada. En las muertes producidas en carretera en 2017, 118 casos presentaban como única sustancia capaz de alterar la conducción alcohol, mientras que 21 casos presentaban únicamente cannabis. Sin regulación no hay educación; sin educación no hay percepción de riesgo.

4) “Aumenta las agresiones de género y sexuales. No es alcohol o tabaco, porque el cannabis altera tu personalidad.”: como en un panfleto de alguna dictadura retrógrada, usa aquí la actual sensibilidad social sobre la violencia de género para arremeter contra el cannabis con asociaciones espurias, como si uno de los principales desencadentantes de la violencia, no únicamente machista, sino en general, no fuera el alcohol el cual, dicho sea de paso, altera fuertemente la personalidad, algo que como médico sorprende mucho que se atreva a negar.

5) “El coletas dice que Andalucía puede ser el granero de cannabis de Europa. ¿Por qué no sembramos amapolas y nos hacemos el granero de heroína del mundo?”: pues básicamente porque la heroína es una droga dura, que produce una fuerte dependencia física y psicológica, siendo considerada una de las drogas más destructoras y dañinas que existen. Ninguna de estas características es aplicable al cannabis.

Según un reciente estudio elaborado por el Comité Científico independiente sobre Drogas (ISCD) de Gran Bretaña y especialistas del Centro de Monitorización Europeo de Drogas y Adicciones (EMCDDA), el alcohol es la droga que más daño produce en el mundo a nivel personal, familiar y social, con 72 puntos en la escala de peligrosidad, seguido de la heroína (55 puntos) y el crack (54). El cannabis se encuentra bastante lejos, con 20 puntos, por debajo del tabaco (26 puntos) y de las anfetaminas (23).

Por otra parte, ya somos uno de los “graneros de heroína del mundo”. Existe en España una enorme plantación de opio legal, que tiene la empresa Alcalíber en Albacete, que, con sus 13 mil hectáreas, solo es superada por las plantaciones en Australia. Alcalíber no solo es el mayor productor mundial de morfina, cuya producción monopiliza en nuestro país gracias a antiguos acuerdos con el régimen de Franco, sino que es la única empresa privada a la que, oh casualidad, se le ha concedido una licencia para cultivar y comercializar cannabis en nuestro país (existen otras licencias, pero únicamente para investigación). Y, por supuesto, con este tipo de jugosos tratos de favor, ¿a quién le interesaría legalizar el cannabis en España?

 

Desinformación hasta en el ministerio de Sanidad sobre el cannabis en España

Aunque de otro signo político, encontramos que a la Ministra de Sanidad María Luisa Carcedo también le pueden los tópicos, los sesgos y la desinformación. Recientemente en una entrevista en la Vanguardia, respondía ante la cuestión de si apoyaría la legalización del cannabis medicinal:

“Disponemos de un arsenal de medicamentos para el dolor, y no hay evidencia científica sobre el cannabis en ese sentido.”

Mal andamos si nuestra Ministra de Sanidad afirma con esa pachorra que no hay evidencia científica de que el cannabis tenga propiedades analgésicas, cuando se trata, precisamente, de sus propiedades mejor reconocidas científicamente por el momento.

Es más, con respecto al “arsenal de medicamentos para el dolor”, tenemos un problema, sobre todo para los pacientes con dolores crónicos que acaban padeciendo los terribles efectos secundarios de los medicamentos opiáceos tradicionales, cuando hoy empezamos a saber no solo que los cannabinoides pueden ser una alternativa mucho más segura para el tratamiento del dolor y reducir el consumo de opioides, sino que además en los lugares donde el cannabis es legal se ha constatado una reducción de ingresos hospitalarios y de mortalidad asociados a opioides.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *