Bebidas de cannabis: tendencia frente al alcohol

Apenas un mes y medio entrados en 2019 ya comenzamos a apreciar algunas tendencias en el discurso sobre el mercado legal del cannabis que marcarán las pautas sobre la evolución de la industria en los próximos tiempos. Una de esas tendencias es el afianzamiento del mercado del CBD y otra, directamente relacionada con esta, es el auge del desarrollo de bebidas de cannabis y la forma en que afectan al mercado del alcohol.

Solo esta semana encontramos en los medios varias noticias que abordan esta última cuestión desde diferentes puntos de vista:

  • Las bebidas de cannabis como sustitutas del alcohol
  • Las bebidas de cannabis como una nueva categoría de producto de consumo
  • La incongruencia entre los estatus del alcohol y el cannabis a nivel legal

Ya nos referimos en varias ocasiones a los indicios que apuntan a una incompatibilidad entre el mercado de las bebidas alcohólicas y el mercado del cannabis. Parece ser que en aquellos lugares donde el cannabis es legalmente accesible existe una tendencia a reducirse el consumo de alcohol.

 

¿Desbancará las bebidas de cannabis a las bebidas alcohólicas?

“A medida que más consumidores exploran alternativas al alcohol, el THC y el CBD ofrecen un término medio entre el tequila y el espresso para aquellos que desean una manera consciente pero al mismo tiempo relajante de desconectarse (sin la resaca)”, cuenta Garyn Angel, fundador y CEO de MagicalButter en un artículo en Green Entrepeneur. “Alejarse del alcohol es tanto una elección social como personal, pero la necesidad de mejores opciones ha existido desde el principio de los tiempos, o al menos desde el comienzo de la Hora Feliz”

La creciente conciencia social sobre los estragos del alcohol quizá tenga un gran peso en la forma en la que un mercado afecta al otro. Parece que la madurez social reclama un producto que sustituya al alcohol, pero reduciendo los perjuicios de este. Y es que, independientemente del cannabis, los jóvenes de hoy consumen mucho menos alcohol que hace décadas. Por ejemplo, en España, un país en el que la política de consumo del cannabis no ha cambiado en la práctica en nada desde que se prohibiera, un informe de la Fundación alcohol y Sociedad (FAS) revela que hoy los jóvenes beben hasta un 30% menos que hace 30 años, tendencia que se muestra en todos los países de la OCDE.

En un artículo de opinión en El Confidencial, el economista, escritor y filósofo Juan Ramón Rallo se hace eco de la “asimetría escandalosamente arbitraria en el hecho de legalizar completamente una droga (el alcohol) que solo en 2016 influyó sobre la muerte de más de 200.000 personas (dejamos fuera del cómputo las muertes por accidente de tráfico bajo la influencia del alcohol, por cuanto ese no es un uso permitido del alcohol) y en prohibir otra (el cannabis) que en 2016 no mató a nadie.”

Solo este dato, que se suma la aplastante evidencia sobre la muy superior peligrosidad del alcohol frente al cannabis, debería bastar para impulsar el mercado de bebidas basadas en el cannabis y mejorar la salud social de forma sustancial. No obstante, en un artículo de Magnet se advierte acerca del hecho de que las bebidas de cannabis y en concreto aquellas que poseen THC “aun colocan demasiado”.

 

¿Cual es el problema con las bebidas de cannabis?

El problema, expresa el artículo, es que “mientras el alcohol se absorbe en sangre y se metaboliza de forma rápida, los componentes psicotrópicos del cannabis se digieren. ¿Qué sucede? Que los efectos tardan más en manifestarse, y cuando lo hacen son más espectaculares. Es un colocón más lento, engañino y difícil de controlar.”

Quizá, me atrevo a apostillar, la dificultad de controlar el colocón de una bebida de cannabis tenga menos que ver con el metabolismo que con la falta de experiencia personal y social. Con una cultura normalizada del alcohol, la mayoría de consumidores saben modular su ingesta. Sin embargo, la falta de cultura de productos basados en el cannabis hace que hoy por hoy los ciudadanos de a pie no tengan recursos ni experiencia para controlar la dosis.

En cualquier caso, ese subidón repentino asociado a la ingesta de productos de cannabis con THC es algo de lo que el I+D de la nueva industra ya se está ocupando. Magnet cuenta que algunas empresas como Canopy Growth o Cannabiniers, “llevan cierto tiempo investigando el problema. Los últimos han lanzado TwoRoots, un producto que combina las técnicas tradicionales de fermentación con cáñamo y cannabis. El objetivo es lograr efectos relajados, ligeros e inmediatos, similares a los de cualquier cerveza”.

No hace falta decir que este problema no se aplica a las bebidas que contienen CBD (en vez de THC), dado que esta sustancia carece de efectos psicotrópicos y su potencial de adicción es nulo, razón por la cual la OMS recomienda sacar definitivamente esta sustancia de las listas de sustancias fiscalizadas internacionalmente.

 

 

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