Maza de juez en mesa

Aumenta la jurisprudencia a favor del Cannabis en España

Un nuevo caso en los juzgados de Alicante, aviva el debate alrededor de la legalización del autocultivo. En Nekwo, hemos querido hacer un pequeño análisis de la situación.

En apenas unos meses, hemos tenido tres sentencias (Barcelona, Bilbao y ahora Alicante), en las que no se ha podido demostrar que los presuntos acusados se lucraran con la venta de drogas, y en los que se ha demostrado que eran para autoabastecimiento.

En este caso, ha sido en Alicante. En Julio de 2011, era detenida una pareja por tener, en la terraza de su casa, unas 117 plantas de hierba. El hombre detenido, exculpó a su mujer y en todo momento asumió ser el responsable del cultivo. Además, explicó que era para autoabastecerse él y un amigo y no para su venta. Tanto el detenido, como el amigo, eran consumidores habituales de la sustancia, llegando cada uno a fumarse unos veinte canutos al día.

El hombre, que estaba siendo investigado por la policía, poseía una tienda de tatuajes en la que, los agentes que llevaron a cabo la investigación, sospechaban que vendía la marihuana. La jueza, en su sentencia, argumentaba que en ningún caso los encargados de la investigación aportaron actas de intervención de droga de todos esos hipotéticos compradores que iban a proveerse. Por tanto, no pudieron certificar el hecho de la venta de drogas, a pesar del ingente número de plantas. Esto, unido a que las declaraciones de arresto de los policías que detuvieron a la pareja, no son nada esclarecedoras, como bien explican los abogados de Brotsanbert, hizo que la letrada encargada del caso aplicara el principio del derecho español “In dubio pro reo”, el cual establece como regla absolver a todo sospechoso en caso de dudas de su culpabilidad.

Y aquí es donde viene nuestro análisis. La falta de una regulación clara y efectiva en torno a la marihuana como un consumible más hace que ocurran estas cosas.

Los que consumimos cannabis, estamos hartos del continúo desamparo legal al que nos vemos sometidos.

Los usuarios de otras sustancias consumibles, como pueden ser el alcohol o el tabaco o incluso el azúcar, nunca se ven sometidos a este continúo prejuicio de considerar como mancillado a todo aquel que consuma hierba.

El doble rasero con el que se miden estas sustancias, hace que las personas puedan almacenar veinte botellas de vino, cuarenta cartones de tabaco o treinta cajas de donuts en sus casas, sin que eso suponga para las autoridades competentes una sospecha de venta ilegal, o un abuso nocivo para la salud pública. En cambio, guardar frutos sin procesar, al natural, de una planta, que tiene una gran cantidad de propiedades medicinales, y que, no tiene efectos más perjudiciales que las antes citadas, sí que es fundamento suficiente como para ser detenido y pasar un mal trago.

Es imposible de entender como la vara de medir es tan injusta. Cualquier persona puede consumir azúcar por un tubo, fumar tabaco como si no hubiera mañana, o darle al alcohol hasta que el hígado se resienta sin tener un motivo aparente, tan solo el mero placer que le ocasiona al consumidor. Su empleo no esta asociado a ninguna razón, tan solo el disfrute personal de todo aquel al que le gustan estas “drogas” legales. Al revés, parece que el consumo de marihuana nunca puede estar asociado al disfrute, como con todo lo anterior. Uno no puede tener ganas de saborear su gusto por mero gozo, o disfrutar de sus efectos en su tiempo de ocio.

Poco a poco estos aspectos culturales y sus referentes en torno a la marihuana, van cambiando y continuarán con su evolución.

A medida que el grueso social se va haciendo más joven, la estigmatización del cannabis va menguando. A medida que hay más investigaciones sobre la hierba, se van dilucidando más opciones y formas en su consumo, más naturales, menos nocivas, o que incluso, tan solo tienen propiedades curativas para ciertas enfermedades.

La legalización es mejor que la prohibición, y sus resultados son palpables. La normalización va a llegar, y nosotros vamos a ser testigos de ella, porque de lo que estamos hablando, es de una planta, y de sus frutos. 

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