Asociación cannábica 420: qué hacer si quieres que te cierren tu club

Así de simple. Anteayer en la redacción de Nekwo, nos levantábamos con la, a priori, mala noticia de la detención de cinco personas relacionadas con la gestión del club cannábico barcelonés, “Asociación Cannábica 420”. Digo a priori porque como se sobreentiende, todo cierre de club cannábico en la redacción lo sentimos como si fuera nuestro, y empatizamos con la situación, pero en este caso, una vez viendo de qué se les acusa en particular, y el modus operandi de este pseudo club, ha hecho que tengamos que analizar cuales han sido los presuntos errores cometidos, para no seguir dando argumentos a los que se oponen a la legalización de la marihuana.

Caso “María de Gracia Club”

Para poder analizar este caso en profundidad, hay que tener claras un par de cosas entorno a la jurisprudencia que “legaliza” de alguna forma la creación y el mantenimiento de los clubes cannábicos existentes, en concreto, en Barcelona, que es donde sita el club. Como ya sabréis (y si no os lo cuento ahora), hace unos días, el Tribunal Supremo de Justicia ratificaba la sentencia de la Audiencia de Barcelona que absolvía a dos directivos del club “María de Gracia” de delitos como tráfico de drogas, delitos contra la salud, etc. Esto, se debía principalmente, según como reza en el informe de la Sala II del TSJ “se aprecia en la actuación de los acusados un error de prohibición invencible derivado del informe de la Fiscalía que no se opuso a la inscripción del club al no apreciar indicios de delito en sus estatutos”.

¿Qué quiere decir? Muy sencillo, todos los clubes para fundarse y ser sociedades de pleno derecho, deben tener establecidos unos estatutos sobre los que se justifican como asociación sin ánimo de lucro. Evidentemente, en estos estatutos no puede haber ningún delito, y en los del club “María de Gracia”, no solo no los había, sino que como luego explican en el mismo informe, tal y como estaban redactadas sus bases estatutarias, no se puede demostrar de éstas ningún tipo de delito, “ni advertir vocación de favorecimiento y facilitación de consumo ilegal de estupefacientes” , no solo por no ser acordes, si no porque en la forma en la que iban a actuar, siendo un espacio privado, para socios mayores de edad, delimitaban el abastecimiento a un grupo cerrado de personas. Gracias a esto, ha sido por lo que se ha justificado en la sentencia a su favor, ya que siempre que se hacen las cosas bien, y se siguen las normas establecidas en consenso, nos acercamos un paso más a la normalización y aceptación de la marihuana como un consumible más, como puede ser el tabaco, el café, o el vino.

Análisis del caso 420

Es aquí donde vais a comprender el porqué de este artículo. Según la rueda de prensa de la Guardia Civil y la Guardia Urbana de Barcelona, las investigaciones comenzaron debido a denuncias de los vecinos por los fuertes olores que desprendía el club. En ellas, han podido observar como este club apostaba a captadores en los alrededores del Raval para ofrecer droga a los extranjeros bajo una falsa sensación de legalidad y conducirles al club, donde les hacían pagar veinte euros por hacerse un carnet de socio para, acto seguido, facilitarles hachís, marihuana o cualquier derivado de estos, como wax, honey o BHO e incluso golosinas con THC. Después del cierre del local, la Guardia Civil ha podido asegurar tras los registros y los cotejos de las listas de socios (que todavía siguen en curso), que había afiliados menores, y que el 95% de los socios eran extranjeros.

En resumen, olores, ofrecimiento de drogas en la vía publica y facilitación de consumo de estupefacientes, presunta venta de drogas a menores, captación de personas para supuesto grupo cerrado de socios que comparte y consume cannabis… Todo lo que no pondrían en sus fundamentos estatutarios como club y todo lo que ningún club quiere hacer si quiere seguir abierto, es lo que según parece, hacían en este club.

Desde Newko y en particular el mismo que escribe estas líneas, no queremos criminalizar a nadie y esperamos que les vaya bien a los afectados; pero si queremos lanzar el mensaje de que nos gusta (a nosotros y a todos) que las cosas se hagan bien, demostrando que con los clubes cannábicos se pueden compatibilizar los derechos de todos, tanto de consumidores de cannabis como los que no, asentando el respeto como la forma en la que entendernos y haciendo caso a la legislación vigente. De esta manera todos podremos avanzar en la lucha que nos compete a los amantes del verde, la legalización de la marihuana.

2 comentarios
  1. FER
    FER Dice:

    Y q es hacer las cosas BIEN??
    la ley que defiendes esta BIEN??
    Vender cannabis a extranjeros y hacer publididad esta MAL???esta BIEN???
    todo lo q es legal es bien
    todo lo q es ilegal es MAL
    ????

    Responder
  2. Jose
    Jose Dice:

    Hola,
    Soy Jose y pertenezco a una asociación y en mi opinión hacer las cosas BIEN es por ejemplo respetar los estatutos creados por dicha asociación y no creo que los estatutos de este club en concreto permitieran la venta masiva a costa de la captación de socios por las calles entre otras muchas cosas.
    Somos muchos miles de consumidores los que llevamos muchos años luchando por una regularización del autoconsumo a través de asociaciones, clubs, federaciones, fundaciones, etc…. para que una asociación “tapadera” se enriquezca a costa de todo este esfuerzo.
    Esto es hacer las cosas MAL.
    Y lo que esta mas MAL es que metan en el mismo cesto a los que lo estamos haciendo BIEN y luchamos cada día por la normalización.
    La ley no la defiendo, la intento cambiar.
    Vender cannabis a extranjeros esta bien siempre que se cumplan los estatutos de la asociación o club.
    Muchas de las cosas que son ilegales por supuesto que esta mal.
    Y todo lo que es legal por supuesto que no esta bien.
    Maria de Gracia hacia las cosas BIEN.
    420 las hacia MAL
    Es mi opinión.
    Gracias!!!!!

    Responder

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